Capítulo 2: La chica del agua.
"¿Dónde has estado en matemáticas y ciencias?" Le pregunté a la nueva cuando la vi en educación física justo antes de la comida.
"No me encontraba bien." Me dijo. "Pero ya estoy bien de nuevo."
"¿No te encontrabas bien?" Le dije confuso.
"Sí, y no me hagas decirte por qué." Me dijo. "¿Me he perdido mucho?"
"Si te interesa la vida de la planaria..." Le dije enmascarando la ironía mientras seguíamos corriendo.
Curiosamente, al cabo de un rato, los únicos que quedábamos corriendo éramos los de la manada y ella, que parecía mantenerse bastante bien a nuestro ritmo.
"Yo que tú lo dejaba." Le dijo Paul gruñendo. "Si sigues te vas a deshidratar."
"Preocúpate por ti mismo." Le dijo ella de vuelta. "¿Hay que estar toda la hora corriendo?"
"No, solo el calentamiento." Afirmamos.
"Luego hacemos unas flexiones y abdominales y después hacemos deportes." Afirmó Quil.
"Mola." Dijo ella sonriendo.
(Salto espacio temporal)
"Ah... me encanta el deporte." Afirmó Bella sonriendo y levantándose con un movimiento fluído del suelo cuando acabamos el calentamiento mientras el profesor decía que hiciésemos equipos para hacer los deportes. "Por cierto, aún no sé qué deportes hacéis aquí."
"Fútbol o volley." Le dije.
"A ver la nueva, a jugar." Le dijo la entrenadora.
"Yo me apunto a futbol." Afirmó como si fuese casual.
"Que tú qué." Le dijo la entrenadora.
"Sí, bueno, es que el volley..." Contestó poniendo cara de dolor. "Digamos que soy un poco... mala y me han prohibido jugar a volley."
"Está bien... sí, bueno, estoy a favor de la igualdad de géneros, así que... como quieras." Le dijo la entrenadora. "Apañároslas vosotros mismos para hacer los equipos."
"Eh, cuidado, que viene una barbi." Dijo Paul con ironía.
"Hum." Dijo ella para sonreír con una sonrisa de niña pequeña. "Cierto, prometo tener cuidado contigo. ¿Qué hay que hacer, pegarle patadas a la pelota?"
"Ay, madre." Dijeron varios poniéndose la mano en la frente.
"Yo me encargo." Dije divertido.
"Te contamos en nuestro equipo." Dijo Embry.
"Podéis quedaros también con la chica." Le dijo otro. "Total para el cambio que supone..."
"Tú pasa de ellos." Le dije divertido. "Intenta marcar en la portería que nos toque y esquiva los que intenten quitarte el balón si puedes y si no pásanosla a Quil, Embry, a Jared o a mí."
"Ahá." Asintió. "¿Así de fácil?"
"Así de sencillo." Afirmé. "¿Quieres practicar un poco?"
"Creo que podré apañármelas." Afirmó haciendo unos giros raros con los tobillos y sonriendo de una forma que no me dejaba demasiado tranquilo.
"Bueno, no nos toca hasta dentro de 4 goles." Dijo Embry cuando fuimos con ellos. "¿Ya te aclaras?"
"Perseguir el balón y cuando lo tenga en mi posesión intentar esquivar a la gente o pasároslo a vosotros cuatro." Asintió ella. "Así de fácil."
"Solo recuerda que tienes que marcar en la portería del equipo contrario." Le dijo Jared.
Fue algo raro, el equipo que jugó contra el de Paul duró relativamente poco, y entonces nos tocó a nosotros.
"Tendremos cuidado de no placar demasiado fuerte a la chica." Nos dijo Paul casi riéndo.
"Lo mismo digo." Dijo ella sonriéndole.
No sé por qué pero no podía evitar tener una sensación un tanto rara en el estómago.
"Hay que marcar..." Le dije.
"Allí." Afirmó ella señalando a la portería contraria sin el menor atisbo de duda.
"Sí." Asentí.
"Vale, cara o cruz." Dijo Paul.
"Cara." Dije.
Tiró la moneda y salió cruz, así que se colocó en nuestro campo para pasarle a un compañero de su equipo que esquivó a los dos chicos que intentaron quitarle el balón antes de pasarle a Paul.
Entonces yo fui a quitárselo y me sorteó saltando, cosa que le duró nada porque se encontró con el pie de Bella que le quitó el balón y se lo pasó a Jared que estaba al lado.
"Qué casualidad más afortunada." Dijo sonriendo. "Yo que estaba intentando copiar lo que hacía él para aprender."
"NO se volverá a repetir." Afirmó Paul yendo a por Jared.
"Bella." Le dijo Jared.
"La tengo." Afirmó.
De ahí fue gracioso, porque de las 3 personas que fueron a intentar quitárselo no pudieron ninguna, y cuando alguien fue a intentar quitársela con una segada ella la elevó con un pie bastante alto y luego hizo una voltereta para darle un patadón de impresión clavándo el balón en la red de la portería sin que el portero pudiese pararla.
"¿Eso es un gol?" Preguntó mientras todos estábamos con la boca abierta.
"Oye, cómo lo has hecho." Le dijo Embry.
"Animadora en el equipo del instituto Jefferson de Seattle mientras hacía otros deportes y dos años centrocampista del equipo femenino de Cormoran Beach, California." Afirmó sonriendo.
"Joder, eso ha sido la leche." Le dije. "¿Cómo lo has hecho?"
"Aún no has visto nada." Afirmó. "Mi especialidad son los tiros acrobáticos. Hago unas chilenas a 3 bandas que alucinas, pero no siempre me salen."
Y tanto que no habíamos visto nada, en general jugaba normal tirando a bien, pero cuando se trataba de jugar contra Paul y otro par de fichajes de nuestro curso sacaba la artillería pesada y dejaba con la boca abierta. Tanto que hasta la entrenadora se puso a mirar un rato y nos tiramos un buen rato en juego puesto que el ganador se quedaba.
Salimos un par de veces a descasar y finalmente, tocó el final de la clase.
"A las duchas todo el mundo." Nos dijo la entrenadora.
"Señora, yo me ducho en casa." Dijo Bella. "Tengo que ir a hacer un par de cosas y voy a sudar más aún."
"Como quieras." Le dijo.
(Salto espacio temporal)
"Bueno, pues esto sigue sin salirme." Dijo Embry tirando el lapicero contra la mesa cabreado ya porque seguía sin poder hacer la cuenta bien.
"A mí es que me da algo raro." Afirmó Quil.
"¿Y si lo dejamos por hoy?" Les dije. "No se puede ser bueno en todo."
"Muy cierto." Afirmaron.
"Bueno, y qué hacemos." Dijo Quil. "¿Visitamos a Sam?"
"Vale." Asentí. "Eh, podríamos pasarnos primero por la playa. Entrenamos un poco, nos damos un baño..."
"Y vemos a la sexy-tendera de material deportivo." Me dijo Quil.
"Bueno, si no se puede evitar..." Dije dándome cuenta que sin querer también era por eso.
"¿Pero tú no estabas improntado de la cría de vampiro?" Me dijo Embry. "Ah, no me digas que te has dado cuenta de que lo de fijarte en otras hasta que tu mancha-pañales crezca un poco más es bueno."
"Uno, Nessy no es una mancha-pañales, lleva una conversación mucho mejor que la tuya a veces." Le dije. "Y dos, yo no estoy fijándome en otras. Solo quiero ir a bañarme un poco, hace calor, no es tan raro ¿no?"
"Y aunque te fijases en ella tampoco es tan raro." Me dijo Quil. "Nessy es un bebé, no está mal que salgas con otras hasta que ella..."
"No estoy saliendo con nadie." Les dije. "Mira, haced lo que queráis, yo voy a dar una vuelta."
"Espera un poco." Me dijo Quil. "Yo tengo que ir a ayudar un poco en la tienda. Diremos que me habéis acompañado y luego me esperáis mientras acabo."
"Vale." Asentimos.
Lo de Embry comenzaba a tocarme un poco las narices; no cabía duda que para él lo de Nessy, aunque fuera impronta no era para nada válido aunque lo toleraría porque no había más narices, pero ¿y lo que tenía con la nueva? Ni yo sabía qué podía ser.
Claro, debía ser un enamoramiento fuerte, como lo que tuve con Bella; sí, eso era, no podía ser impronta, mi impronta era Nessy.
Pero... ¿Y si Nessy no llegaba a verme a mí nunca como un hombre?. ¿Y si seguía viéndome eternamente como su hermano mayor, su amigo...?
Sacudí la cabeza con dolor mientras corríamos hacia la playa y cuando llegamos nos encontramos con más movimiento que lo habitual.
"Guao, parece que alguien se lo ha montado bien." Dijo Embry.
"¿Aquello de allí no es una salchicha hinchable?" Preguntó Quil. "Pensaba que no había de esas aquí."
"Y no las había hasta que llegó alguien." Afirmé viendo que la salchicha iba tirada por una moto de agua a cierta velocidad.
"¡Wow!" Se rió Embry cuando de un giro media salchicha se cayeron al agua aplaudiendo. "¡Qué tortazo!"
Fue alucinante, seguimos viéndolos driblar y cuando se caían tantos, la conductora paraba y esperaba un poco hasta que se podían volver a montar antes de volver a surcar las olas mientras los pasajeros se reían y se caían a ratos.
Para cuando pareció volver, varios habían desistido ya y habían vuelto mientras animaban a los que quedaban.
"Guao, qué fuerte." Dijo una chica escurriéndose el pelo mientras se quitaba el chaleco naranja fluorescente en una especie de percheros que había en la playa cerca del chiringuito donde tenía las piraguas el día anterior. "No sabía que había esto aquí."
"Ya verás cuando se lo cuente al resto." Dijo otra. "Va a ser la noticia del siglo."
Sonreí cuando vi que la conductora con la moto se acercaba deprisa a la zona de playa y luego aminoraba un poco para girar y dejar que la salchicha fuese deslizándose hasta la misma orilla donde se encayó y el único chico que quedaba a bordo, caído para un lado, se caía al agua para levantarse riéndo y escupiendo con el pelo por la cara empapado.
"Muy bueno, Eric." Le dijo la chica que había dicho lo de que se lo contaría al resto y sería la noticia del siglo aplaudiéndole y llendo a por él para que él la derribase.
"Esa parejita azucarada." Les dijo la nueva sonriéndoles y desmontando de la moto para llevarla con cuidado hasta la orilla donde la ató para ir corriendo por el agua hasta el hinchable para sacarlo más sobre la arena con ayuda del otro chico que había ido con el chaleco: Mike Newton. "Yo que vosotros me quitaría el chaleco ya, chicos. Se nada mejor sin él, y desde luego para jugar con chicas es millones de veces mejor."
"¿Haciendo nuevos clientes?" Le pregunté.
"Aquí tienes." Le dijo el otro chico. "Cinco por persona."
"Oferta promocional." Le dijo ella sonriendo y metiéndoselo en un bolsillo en el pantalón de neopreno que llevaba. "¿Os ha gustado?"
"Ya tienes unos clientes." Le dijo Newton. "Cómo no se nos ocurrió a nosotros esta idea."
"Probablemente porque no sois de aquí." Le dije un poco desafiante pero con ironía.
"Pffff... ni caso, todos los chicos sois unos gallitos." Le dijo ella. "Que tengáis una buena tarde."
"Lo mismo." Le dijo mirándome con cierta competitividad en la cara antes de alejarse con el resto.
"¿Todo bien?" Le pregunté.
"Hasta que le soltaste eso al chico, sí." Me dijo. "He hecho una caja de 40 dolares en salchicha y luego otros 15 en piraguas y un par de flotadores."
"¿NO temes que te los roben?" Le dijo Quil.
"¿Por qué?" Le dijo. "Los veo desde aquí." Afirmó señalando una pareja haciendo piraguismo a una distancia de la orilla. "Les he dicho que vayan a esa distancia para evitar accidentes con bañistas."
"¿Has puesto tú las boyas?" Le pregunté dándome cuenta de que había unas bolas de colores chillones a ciertas distancias de la playa.
"Ahá." Afirmó. "He tenido que llevarme la moto y un equipo de submarinismo para poder enterrar los pesos para fijarlas y evitar que se las llevase la corriente. Según los datos que me dieron la distancia de la cuerda debería ser suficiente para las mareas más altas incluídas."
"Lo tienes todo medido ¿no?" Le dijo Embry alucinado.
"¿Qué me dices, futuro empresario Ateara?" Le dijo ella sonriendo. "¿Te parece una tregua y nos lucramos los dos?"
"¿Lucrarnos?" Le dijo Quil confuso.
"Aha." Dijo ella. "Si nos lo montamos bien, yo puedo atraerlos y vosotros les cubrís las necesidades que tengan."
"Te olvidas de que deberías tratar también con Newton." Le dije. "Mike, el chico de antes es su hijo y heredero del negocio."
"Bah... subestimas el poder de los nativos." Me dijo divertida. "¿Cómo va a un rostro pálido a suponer una amenaza contra dos familias nativas?"
"Subestimas a los Newton." Le dije.
"Y tú me subestimas a mí, Jacob." Me contestó dándome un toque con un dedo en el pecho y otro con el índice en la nariz con ironía. "Te olvidas que soy mujer, las damas tenemos armas que los hombres desconocéis y no podéis hacer frente." Añadió dándose la vuelta y contoneándose hasta llegar a la salchicha que sacó fácilmente arrastrándola un poco hasta 'arena firme' antes de girarse hacia nosotros y señalar tras nosotros para hacernos girar y ver que había una silla y una mesita con el cartel de 'Enseguida vuelvo' con un dibujo de una moto de agua. "¿Os importa quitarlo? Enseguida llego, voy a avisar a los piraguistas que pronto vendrán olas de surf, les conviene ir acercándose ya a la orilla, además de que se les acaba el tiempo que han pagado."
"Guapa, con un par de narices, buena para los deportes y con cerebro para los negocios." Dijo Embry. "¿Quién es el último en la fila?"
"Creo que vas el primero." Le dije divertido.
"Eh, Bella." Le llamó entonces. "Me preguntaba si tienes también balones, creo que un partidito en la playa suena bien."
"Tengo uno de plástico ¿os sirve?" Nos dijo viniendo. "Lo he encontrado esta mañana abandonado y pinchado, así que lo he recogido y le he puesto un parche esta tarde. Creo que ya se habrá secado. ¿Si queréis probar?"
"¿Cuándo acabas?" Le dijo yendo al grano.
"Espera un momento." Le dijo estirando las manos y cambiando de gesto a incredulidad divertida y casi irónica. "¿Estás intentando ligar conmigo?"
"Solo si te dejas." Le dijo sonrojándose un poco.
"Las siete." Le dijo. "Tengo que ir a casa para la cena a las 7 y media."
"¿Eso es que te dejas?" Le dijo Quil levantando una ceja confuso.
"Eso significa que no conozco a más gente y me gusta tener amigos, y oye, me merezco un poco de atención de chicos de vez en cuando." Dijo divertida. "¿A las 7 entonces?" Añadió señalándole y sonriéndole.
"A las 7." Le dijo Embry asintiendo.
"Perfecto." Dijo. "Ahora os saco el balón."
(Salto espacio temporal)
"Que flipe." Dijo Embry mientras dejábamos el balón en el puesto de la chica donde había vuelto a poner el cartel de que enseguida volvía mientras arrastraba una chica haciendo esquí acuático no demasiado lejos de la playa mientras su novio miraba desde la playa animando. "¿La habéis oído? Se ha dejado ligar."
"Solo ha dicho que necesita amigos y somos los únicos que conoce." Le dije.
"Eso y que anda falta de piropos." Afirmó Quil. "O sea, que andará buscando alguien."
"Deberíamos decirle a Seth que lo intentase." Le dije vacilándole un poco. "Seguro que esta le ponía las pilas en un tris."
Eso era divertido, pero entonces oímos el ruido de la moto más cerca anunciándonos que volvía y poco después vimos a la chica saliendo como podía con los esquís en la mano y calada hasta los huesos para quitarse el chaleco y que su novio la abrazase mientras ella se quejaba de frío riéndose.
"Bueno, pues por hoy he acabado." Afirmó la chica viniendo corriendo con los chalecos en la mano y el perchero bajo el brazo para meterse en su cuarto de material y salir poco después para ir a un lateral y coger una especie de remolque que se puso a tirar hasta llevarlo al agua donde lo metió un poco para montar encima a moto de agua y ponerse a tirar.
"Espera, te ayudamos." Le dije dándoles unas palmadas a Quil y Embry para ir los tres a ayudarle, yo con ella a tirar y Quil y Embry a empujar hasta llevarla al cuarto de material.
"Guao, estáis todos cuadrados." Nos dijo divertida. "Gracias por la manita. El viejo se ha llevado la ranchera y no tengo fuerza suficiente para andar tirando de ella hasta casa."
"Nunca habíamos tenido una moto de agua por aquí." Dije.
"Ya lo he visto." Me dijo sonriendo y cogiéndose una botella de agua del cuarto de material y bebiendo antes de ofrecérnosla. "¿Queréis?"
"No, gracias." Dijimos Quil y yo mientras Embry se la cogía para echarse un trago.
"Bueno, pues metemos esto dentro y podemos irnos, Embry." Dijo ella.
No sé por qué, me dolió un poco que solo lo llamase a él, pero no dije nada.
"Nosotros también vamos." Le dijo Quil. "Total, luego íbamos a tener que ir los tres juntos a un sitio..."
"Ah, pues mira, lo tengo aún mejor." Dijo divertida tras un segundo de sorpresa. "Ahora en vez de presumir de tener un escoltas cachas puedo presumir de tres escoltas esculturales."
"Más quisieras." Le dijimos ya riéndonos.
En el camino pude ver bastantes cosas. No solo era buena en literatura, deportes y una cerebrito de la construcción manual, además era trabajadora y muy divertida. Y era totalmente una india más, fuese o no descendiente de nuestra reserva.
Lo que había dicho antes sobre aliarse Quil y ella para apoyarse en los negocios de la playa no era una cosa de intentar ganarnos diciendo que era india y el chico Newton un 'rostro pálido', realmente lo era.
Y cuando fuimos llegando a una casa iluminada se paró.
"Bueno, aquí es donde nos separamos." Nos dijo sonriendo.
"¿Y eso?" Le dijo Embry sonriendo aún divertido por la última broma que habíamos contado.
"Es... creo que es mejor que aún no sepan que el primer día me he... juntado con chicos." Dijo suavemente pero sonriendo como tristemente. "Ya sabéis, siguen insistiéndome bastante en que soy... una chica."
"¿Y qué tiene que ver eso con que tengas amigos?" Le dijimos.
"Nada, no me hagáis caso." Dijo con la misma tristeza en la sonrisa. "Nos vemos mañana."
"Claro." Dijimos.
Fue raro, hicimos como que nos ibamos pero esperamos un poco y oímos voces demasiado altas en la casa; al cabo de un rato, la vimos salir fuera dando un portazo y le dio una patada al suelo levantando una nube de polvo y poniéndose una capucha de la sudadera antes de que saliese una persona al porche y le gritase algo para que le oyese, entonces ella se giró y le contestó airadamente antes de ponerse algo bajo la capucha y echarse a andar.
"Id tirando." Les dije. "Me preocupa un poco que se vaya sola por ahí cuando es nueva."
"¿Y qué le decimos a tu padre?" Me dijo Quil.
"Que estoy echando horas extras como protector." Les dije antes de salir tras ella y que ellos salieran corriendo hacia mi casa donde debíamos encontrarnos con Seth.
La seguí un poco, no se separó del camino y al cabo de un rato la oí tararear algo airado y movido y me di cuenta que iba oyendo música, hasta que llegó a un punto donde había un caminillo de animales que se paró y tras mirar a los lados como buscando algo, se metió dentro.
Obviamente, la seguí ocultándome de su vista. La vi mirar como si supiese que la seguía y después de un rato desapareció y me preocupé.
"¿Dónde...?" Murmuré para ponerme a buscarla.
Había desaparecido en un barranquillo donde había muchas hojas, pero no había ni rastro de ella, salté y busqué un poco su rastro, pero no había ni rastro de nada, así que salté y seguí buscándola; incluso en un momento dado, me trasformé.
No había ni rastro de ella, y aunque seguí buscándola un buen rato, no la encontré y abandoné la búsqueda a eso de las 11 que fui a buscarla por su casa, entonces la vi, le estaban gritando de nuevo y esta vez, un hombre mayor pareció sacarle la cara y la vi desaparecer para reaparecer en un cuarto en el altillo de la casa, donde miró hacia fuera y yo me escondí un poco mejor entre los árboles para asegurarme de que no me viese y más tranquilo de verla sana y salva.
Esperé a que quitara la luz antes de correr hasta mi casa donde me destrasformé y cogí un par de vaqueros extra que tenía en un árbol antes de entrar en casa donde, el que se llevó la bronca fui yo: por llegar tarde, por no haber dicho nada, por tener a mi padre preocupado y por no haber avisado a nadie más de qué misión estaba llevando a cabo.
Sin embargo, cuando estuve solo intentando dormir volvió a mi cabeza la idea de que la chica me había hecho perderle el rastro y no era ni medio-normal.
