Capítulo 11
Luna y Artemis se encontraban en el techo de la casa donde estaban todos los chicos, debido a la presencia de Satsuki, se les hacia incomodo estar ahí y no poder hablar. Por ende se fueron a mirar las estrellas digno de dos gatos enamorados.
- chicas ahora que no está Serena debemos organizar algo para su cumpleaños – proponía Mina
- sí, sobre todo ahora que Darien no vino y se nota que está muy afectada por eso – respondía Rei
- Disculpen chicas, Serena va a estar de cumpleaños? Cuándo? – preguntaba Taiki
- Es en dos días más. A que no lo sabían? – preguntaba Mina
- Pues no – respondía Yaten
- Y que planean hacerle? – preguntaba Taiki
Mientras proponían ideas Satsuki escuchaba todo atentamente.
- Así que todo seria para darle una sorpresa mañana en la noche a Serena – decía Lita
- Claro! – reafirmaba Mina
- y por cierto dónde esta Seiya? – preguntaba Lita
- salio hace un rato a tomar aire fresco – respondía Satsuki – chicas, les volví a ganar en el carioca – reía
- ah no puede ser – alegaba Yaten
La noche seguía avanzando, y los chicos se divertían en la casa jugando cartas. La luna no alumbraba en su totalidad, pero la poca luz que regalaba hacia que fuera una noche especial. Así nadie seria testigo de los sucesos que estaban ocurriendo lejos de la casa.
Serena estaba sorprendida recibiendo el beso de Seiya, sus manos no reaccionaban y sus grandes ojos celestes tendían a cerrarse lentamente ante tal suceso. Probablemente jugueteo sus labios con ese beso un par de veces.
- Seiya! Detente! – atinó a separarse rápidamente de él.
- Eh… yo – sus grandes ojos azules estaban perdidos sorprendido por lo que acababa de hacer.
- Qué… yo – con su mano se tapó la boca.
Se paró del tronco donde ambos estaban sentados. Seiya pensó que tal vez ella reaccionaria pegándole o algo peor. Pero la muchacha sólo comenzó a caminar sin sentido. Seiya seguía ahí sentado, tratando de calmar las sensaciones que había sentido con lo que hizo. De pronto atinó a levantarse y seguir a Serena para que no se perdiera. Ella caminaba y Seiya iba unos cuantos metros detrás.
- esto no está bien, no – pensaba Serena – ahora con que cara miraré a Darien – le dolía el pecho al decir ese nombre – y con que cara miraré a Seiya – su estomago sintió un leve cosquilleo
- tranquilízate hombre – pensaba Seiya – ahora bombón no querrá saber nada de mi después de esto. Ah! Soy un idiota. Bombón, dime algo, que puedo hacer. Sólo quiero que me vuelvas a hablar después de lo que pasó – se sonrojaba aun más después de pensar en ese beso que le robó, pero que por unos instantes fue correspondido.
- Mas encima le correspondí el beso – meditaba Serena – Dios que va a pasar ahora.
- Bombón – por fin dijo algo, camino rápidamente para alcanzarla, le sujeto un brazo y se paro frente a ella – eh… yo. Perdóname por lo que sucedió… yo – Seiya se encontraba muy nervioso, sus manos de por si sudaban.
- Seiya… - no podía mirar su rostro por la vergüenza – que nadie sepa esto, por favor.
- Si – decía algo apenado – nadie sabrá.
- Vamos a la casa mejor – y seguía caminando la muchacha.
Mientras en la casa
- volví a ganar – reía satisfactoriamente Satsuki
- Oye esto no puede ser verdad – le contestaba Yaten
- Asúmelo soy la mejor en el carioca – seguía riendo en la cara de Yaten, lo que provocaba una seria molestia en Mina.
- Urgh no la soporto – decía muy despacio
- Mina – llamaba Satsuki – te cambio de puesto ya no soporto a este enano
- A quien le dices enano?
- A ti, eres el mas enano de tus hermanos – le sacaba la lengua – voy para afuera.
- Claro, oye Yaten no deberías tratar así a tu prima
- Mi qué?
- Nuestra prima? – preguntaba Taiki
- Serena fue quien nos contó – respondía Amy – oye Taiki, ella también es… - le preguntaba minuciosamente
- No, no. Ella no es una sailor – respondía el joven castaño – nosotros tampoco lo seremos – pensaba.
- Dijiste algo más?
- No, Amy – y le sonreía.
- Chicos no creen que Serena se ha tardado en llegar?
- Seguramente se perdió en mitad del bosque – bromeaba Rei
Satsuki había salido a tomar un poco de aire fresco. En eso ve llegar a Serena, muy distraída y cabizbaja. Ella sólo entró a la casa y nada más. La niña quedó mirando a la pelirrubia cuando más atrás llegaba Seiya también con una cara de distraído.
- Seiya! Dónde estabas? – pregunto curiosa
- Ah, por ahí nada más.
- Que te sucede?
- Nada – respondía secamente
- Algo te pasó, tu no eres así
- Y cómo se supone que soy? – preguntaba
- Eres muy egocéntrico para empezar, engreído y muy seguro de si mismo, pero por sobre todo eres alegre Seiya, y hoy no noto ese brillo. Por eso presiento que algo te pasa
- Que observadora eres – en eso iba a entrar a la casa
- Espera – le toma un brazo – necesito preguntarte algo
- Qué?
- Pero ven, no quiero que oigan allá dentro – lo empujaba un poco más lejos de la casa – por casualidad sabes cuando está de cumpleaños Serena?
Al escuchar el nombre de su Bombón no pudo evitar sonrojarse. Seiya no alcanzo a contestarle cuando la muchacha le dijo que era en dos días más.
- tienes razón, como pude olvidarlo – se desesperó ante su descuido
- que necio eres – le arqueaba una ceja, gesto típico de Satsuki
- gracias niña – Seiya la miró fijamente eso provoco algo en Satsuki
- ah! Como eres medio tonto para tus cosas, quise avisarte por si acaso. No debería preocuparme más de la cuenta – se avergonzaba
- que tierna eres – le acariciaba la cabeza
- ya déjame – se sacaba la mano de su cabeza – sólo lo hago porque te estimo
- a si?
- Si, fuiste tu quien me descubrió – reía – jajaja se me pega tu egocentrismo – le sacaba la lengua. – ni se te ocurra entrar con esa cara de tristeza a la casa Seiya, eres muy obvio.
- Que hice yo?
- Tu mismo dijiste que soy muy observadora.
Serena había entrado a la casa y se dirigió raudamente al baño. No contesto las fugaces preguntas de sus amigas cuando esta llegó. Eso preocupo a las muchachas.
- bueno por lo menos no se perdió – bromeaba Rei
En el baño, Serena miraba su rostro en el espejo, se lavo la cara unas cuantas veces para poder despejarse. Se secó y salió de ahí.
- Chicas tengo hambre – decir la pelirrubia.
Todas reían, así es Serena. En ese instante entró Seiya y Satsuki. Ambos evitaron las miradas. Cualquier gesto extraño podría delatarlos. Mina fue la única que percibió algo extraño en la esencia de Serena.
Los dos gatitos seguían arriba del techo durmiendo muy tranquilamente juntos. La noche paso velozmente para el resto de los chicos, pero para Seiya y Serena, fue la noche en que más les costo quedarse dormidos.
