CAPITULO 6: VIAJE A PORT ANGELS. EL CENTRO DE CONSERVACIÓN Y REHABILITACIÓN DE FAUNA SALVAJE.

"Bueno, gasolina bien, motor bien, trasera despejada…" Dije enumerando las comprobaciones del Rabbit antes de salir de la reserva. "Creo que ya tengo todo."

Bella estaba dentro, acabando de acondicionar a los cachorros para el viaje en una cajita de trasporte de mascotas para mantenerlos calientes y a la vez no infringir reglas.

"Tened mucho cuidado." Oí que decía mi padre haciéndome dar cuenta que salían y venían al coche. "Y mucha suerte."

"Muchas gracias por haberlos acogido y darles las tomas de cuando estábamos en clase." Le dijo Bella mientras yo salía para ayudarla puesto que seguía tocada de cuando la encontré con los cachorros en su tripa en una rama de un árbol.

"Nunca había visto a una muchacha tan joven alimentando unas crías de animal salvaje tan pequeñas." Le dijo mi padre. "Y tan comprometida, no te has saltado ni un solo amamanto cuando no tenías clase."

"Incluso se saltó una clase para venir antes a hacerlo." Le dije divertido recordando cómo había fingido ponerse enferma y había ido tarde a la siguiente y oliendo a la leche rara que fabricaba para alimentar a los cachorros.

"Un 'ranger verde' tiene que estar comprometido con la causa." Me dijo guiñándome un ojo mientras se sentaba y se acomodaba la jaulita en el regazo tras ponerse el cinturón de seguridad.

"Volveré por la noche." Le dije a mi padre.

"Vale." Afirmó. "Divertiros, pero no os paséis."

"Vale…" Le dije despidiéndome con la mano y llendo a sentarme para ver a Bella asomándose por la ventanilla y despidiéndose de mi padre.

"Hasta luego señor Black." Le dijo sonriéndole.

La verdad es que me había dado cuenta de varias cosas en esos dos días que había tenido que venir a cuidar a sus cachorros a casa y viéndola estudiar con nosotros, día sí día también para asegurarnos que todos hacíamos los deberes porque, como ella decía, "si nos juntamos para hacer deberes y estudiar, es más divertido y todos hacemos los deberes aunque no tengamos ganas".

Y una vez más, ella sonreía cuando puse la radio. Me gustaba su sonrisa, era clara y tan sincera como ella.

"¿Tenías ganas de librarte ya de ellos?" Le pregunté.

"Ah, no." Me dijo. "Pero yo no estoy capacitada para cuidarlos, en cambio ahora van a estar genial. Los van a cuidar especialistas y sabrán qué hacer con ellos. Van a estar mucho mejor que conmigo."

"Hombre, eso es un poco… debatible." Le dije captando un poco de tristeza en su voz a pesar de su ánimo. "Yo creo que eras una buena nodriza, o mamá adoptiva, según se mire."

"Gracias." Me dijo animándose un poco más. "Oye, me habéis ayudado también vosotros."

"Un cachorro por mini-biberón de juguete hacen mejor número que 6 cachorros para un solo biberón." Le dije. "Y creo que el resto se han encariñado un poco de los cachorros. Por cierto, tal vez deberías llamarles y quedar a una hora."

"Ya lo he hecho." Me dijo sonriendo. "Estarán allí todo el día, pero he calculado 3 horas para desplazarnos hasta allí."

"Entonces no está en Port Angels exactamente." Afirmé calculando el tiempo.

"No, está a las afueras, bastante a las afueras." Afirmó. "Se necesitan varias hectáreas de tierra virgen y aire puro para poder ubicar un centro así. Los animales necesitan su espacio y cuanto más parecido sea este al original de su tipo de hábitat mejor."

Asentí y seguimos hablando un poco de esto, un poco de aquello durante todo el viaje, hasta que llegamos a Port Angels y comenzó a darme directrices de hacia dónde ir.

"¿Seguro que es aquí?" Le pregunté viendo una especie de cabaña tras pasar una verja alta y aparcar en un parking que parecía más bien haber sido construido a mano ya que apenas tenía siquiera pavimento. "Esto parece una cabaña."

"Es la recepción." Me dijo. "Tenemos que reunirnos con alguien ahí y con un poco de suerte podremos ver las instalaciones. Por aquí." Añadió cargando con la jaula en sus brazos tras comprobar que los cachorros seguían dormidos salvo por uno al que llamábamos Pulga porque no paraba quieto demasiado tiempo, ni siquiera durmiendo que daba patadas para abrirse hueco dormido.

Cuando abrí la puerta para pasar y dejarla pasar a ella sonaron unas campanillas de viento y en nada había una chica vestida con ropas de cáñamo y algodón acercándose.

"Cuidado con Sierra." Nos dijo antes de verla siquiera. "Se ha largado y como le piséis la cola se cabrea mucho."

"Creo que se refiere a eso." Me dijo Bella señalando un lagartijo enorme que estaba justo a unos centímetros de donde había pisado y me miraba con ojos raros.

"¿Eso es lo que creo que es?" Dije.

"Perdone, hemos encontrado su cría de caimán." Le dijo Bella.

"Sierra, chica mala." Le dijo la chica apareciendo y viniendo a cogerla sujetándole el morro. "Lo siento, está en el estanque de atrás y le gusta pasearse por aquí, creo que tiene complejo de recepcionista. Ahora mismo vuelvo."

"¿Eso era un caimán?" Dije susurrando confuso.

"Sí, deben haberla encontrado en posesión ilegal." Afirmó suavemente. "O tal vez tuviera algo mal."

"Perdón por lo de Sierra." Nos dijo la chica volviendo. "¿Qué traéis ahí?"

"Había hablado con Kasim." Dijo Bella. "Habíamos quedad aquí en… un minuto."

"Ah, Kasim está ahí atrás, en el puesto de grandes predadores." Le dijo la chica señalando la puerta por la que había regresado. "Anoche trajeron otro oso herido y está acabando de cambiarle la cura. Si queréis ir a su encuentro… tenéis que coger el camino y en cuanto podáis giráis a la derecha, seguid hasta que encontréis el puesto de rapaces número 1 y seguid hasta el 3, entonces giráis y vais a la derecha. Es el edificio que está al final del camino. No tiene pérdida."

"Gracias." Le dijo Bella asintiendo antes de dar unos pasos y girarse hacia mí. "¿Vienes?"

"Sí, claro." Afirmé.

El sitio había que admitir que era grande, había muchos animales, algunos en jaulas como era lo de las rapaces que estaban en una zona grande pero cubierta con una malla ligera haciendo espacio suficiente para que pudieran volar un poco. Y lo de que era sencillo y no teníamos perdida… porque Bella parecía saber dónde ir o se orientaba de maravilla, porque yo me hubiese perdido solo por mirar lo que había allí en libertad-controlada.

Pero finalmente llegamos a la caseta que nos había dicho la chica y antes de que pudieramos entrar salió un hombre moreno con una nariz un tanto… recta y cara regordeta.

"Shalam Malecum." Dijo el hombre con un acento raro viniendo a por nosotros por lo que me puse en guarda para que pasara de mí y abrazara a Bella levantándola del suelo con jaula y todo. "¡Dichosos los ojos!. ¡Por Aláh, cuánto has crecido!"

"Shalam, Malecum Shalam." Le dijo ella. "Kasim, yo también me alegro de verte, pero por favor, suéltame, vas a romperme algo."

"Lo siento, se me olvida que desde que Alwin llegó soy más fuerte." Le dijo soltándola y reparando por fin en mí. "Ah, Shalam amigo de Bella."

"Kasim, te presento a Jacob." Le dijo Bella. "Su padre y unos amigos me han ayudado con los pequeños. Pero Jake ha sido el que más con su padre."

"¡Ahá! Otro guerrero." Dijo el hombre cogiéndome la mano y sacudiéndola con vigor sonriendo. "Bienvenido a bordo. ¿Habías estado antes en otro centro de conservación y rehabilitación de fauna salvaje?"

"Me parece que se confunde." Le dije. "No soy un… ¿eco-guerrero?"

"¿Ah, no?" Me dijo.

"No, respeto la naturaleza, pero… tampoco voy por ahí peleando por ella." Le dije.

"Bueno, algo es algo." Dijo.

"Mira, aquí te hemos traído los pequeños." Le dijo Bella cortando el monólogo del hombre. "Espero que con la manta haya sobrado."

"¿Informe?" Le dijo el hombre abriendo la portezuela de la jaulita para mirarlos.

"Manada dispersada, madre asesinada por furtivos padre asesinado por heridas graves intentando proteger sus dominios, todos hermanos. Amamanto durante 4 días basado en leche sintetizada con el equipo estándar, cada 4 horas y mantenidos calientes día y noche, además tenían un reloj para falsear el corazón materno y se les mantenía contra piel humana tanto como era posible para mantenerlos calientes y que oyeran latidos reales."

"Vaya, eres una gran madre." Le dijo el hombre antes de preguntarle unas cosas comprobando los cachorros uno a uno.

"Jake." Me llamó Bella mientras miraba una jaula donde se había movido algo y vi que era una especie de puma con una pantalla en el cuello y una pata que parecía estar escayolada así como una especie de parche en el lomo.

"Lo siento." Me dijo el hombre, Kasim. "Siempre nos entusiasmamos cuando se trata de un nuevo éxito de salvamento. ¿Qué os parece si os enseño esto un poco? No es muy grande, pero nos las apañamos bien."

"A mí me parece bien." Dijo Bella. "¿Tú qué dices Jake?"

"Vale." Le dije.

La verdad es que era cierto, el sitio no era demasiado grande, pero había de todo, jaulas amplias donde tenían animales heridos, un ala de guardería donde había crías de muchas cosas y luego áreas donde tenían animales en cautividad por especies.

Hasta que llegamos a un sitio diferente y vimos una jaula bastante amplia donde había una especie de caverna abierta y vegetación rastrera con algún arbusto poco tupido y unos troncos.

"¿Qué hay ahí?" Pregunté.

"Esta es la zona de Anubis." Nos dijo.

"¿Tienes a Anubis aquí?" Le dijo Bella sonriéndole.

"La tuve." Me dijo. "Actualmente es mamá y está en su caseta, con mi esposa y los niños. Sin embargo…" Dijo mirando la jaula donde, tras seguir su mirada vi una bola de pelo tirado en el suelo. "Aún no le hemos puesto nombre, ataca a todo lo que se le acerca y no quiere comer, le tenemos monitorizado por si acaso, pero… probablemente si sigue así en una semana esté muerto."

"Me gustaría entrar." Dijo Bella tras un segundo.

"No creo que sea buena idea." Le dije preocupado. "¿No has oído la parte de que muerde?"

"Si tratas con animales asustados siempre te arriesgas a que te muerdan." Me dijo suavemente. "Además, no me hará un daño irreversible."

"Lleváis razón los dos." Le dijo el hombre. "Pero Bella, no sé si deberías…"

"Todos somos hermanos, él merece la misma oportunidad que cualquier otro." Le dijo ella.

"Touché." Dijo sacando unas llaves. "Ten mucho cuidado, por favor."

Bella asintió y cuando fui a retenerla, me miró y sacó la muñeca de mi mano para meterse por la puerta y cerrar tras ella para ponerse de rodillas y luego gatear.

"No sé si estás muy puesto en esto." Me dijo el hombre recogiendo una cosa de una caja junto a la puerta de entrada a la jaula. "Pero si las cosas se tuercen ayudaría que no chillaras ¿ok?"

"Yo no chillo." Afirmé.

"Por favor, mantened el tono bajo." Nos dijo Bella desde dentro. "Ven pequeño, pequeño…"

Oí un gruñido y vi el montón de pelo levantarse hasta la altura de un cachorro de hasta el gemelo.

"No os mováis." Nos dijo extendiendo la mano hacia nosotros antes de acercarse más al animal que gruñía como un loco y tenía todo el pelo erizado y los colmillos desenfundados.

Fue horrible, me moría de ganas de entrar y ayudarla, sobre todo cuando el bicho fue a morderla y ella rodó con el animal colgado de ella; entonces grité y fui hacia la puerta pero el tipo me paró.

"Así no, usemos esto." Me dijo mostrándome una escopeta.

"No, dejadme hacer." Nos dijo Bella desde dentro.

"¿Estás loca?" Le dije. "¡Te está atacando!"

"Por favor." Me dijo. "Confía en mí."

No, no podía, quería confiar en ella pero no podía dejarla así, ese animal la mataría; y entonces la cosa cambió, ella se lo quitó de encima y rodó quedando encima y le mordió la oreja haciéndole grañir antes de soltar y morderse mutuamente el cuello, soltando en busca de un tiro perfecto.

"Se acabó, no puedo aguantar más." Afirmé preparándome para abrir la puerta hasta que el hombre me paró y me señaló con el cañón el interior donde vi a Bella sobre el animal que estaba panza-arriba con las patas delanteras al pecho gimiendo y lloriqueando mientras ella se mantenía sobre él a cuatro patas mostrándole los dientes.

Entonces la vi coger unos trozos de carne del comedero que habían tirado y masticarlos antes de sacar un poco y obligar al animal a abrir la boca para 'vomitárselo' dentro y que el cachorro tragara. Una vez, otra y otra más hasta que poco a poco acabó con medio comedero y el lobo se giró para ir a comer.

"Alucina." Dijo el hombre tras decir unas cuantas cosas en otro idioma.

"¿Qué le pasó?" Preguntó Bella entonces.

"Es el hijo de Anubis." Le dijo mientras le daba de comer al lobo cogiendo trozos de carne con la boca y ofreciéndoselos. "Se metía en las jaulas de los lobos y al cabo de unos meses tuvo una camada. Este es el único que tiene tanta parte del padre."

"¿Es un perro-lobo?" Le dije para que asintiera.

"Pobrecito… echa de menos a la madre." Afirmó ella. "Debe saber que le ha abandonado, por eso es así…"

Pena. Su voz reflejaba dolor y pena, y al final acabó de darle de comer y se fue a ir, pero el lobo le tiró un poco del pantalón y la retuvo, así que se giró y el gruñó, lo que hizo que el cachorro se cayese de culo antes de volver a intentarlo y que ella le derribase con un brazo suavemente.

Cuando ella salió, el lobo se puso a gimotear, pero me la llevé.

"Solo necesita que le alimenten un poco, hasta que sea capaz de cazar." Le dijo ella. "Y… ¿Bolos, cerveza o peli, Jake?"

"Cine mola." Afirmé. "He oído que ponen una peli chula. Te gustan las de acción para mayores ¿no?"

"Sí, me encantan." Afirmó.

Entonces el hombre le dijo algo en otro idioma mirándome y ella se rió y le contestó algo en el, supuestamente, mismo idioma.

"¿Ocurre algo?" Le dije.

"Nada." Me dijeron.

"Voy a firmar unos papeles a recepción y te veo en el coche." Me dijo Bella.

"¿Ocurre algo?" Le pregunté al hombre mientras íbamos hacia la recepción por el camino que ella había usado solo que en vez de correr como ella, andando.

"Nada, es solo que conozco esa mirada que tienes." Me dijo. "Te importa un pepino lo que pase con nuestra causa, pero, te interesa ella."

¿Tanto se notaba?

"No sé lo que dice, solo somos amigos." Le dije.

"Y yo solo soy un eco-guerrero salido del Cairo." Me dijo. "Vamos chico, no soy tonto. Por más que digáis, ella te gusta. Y es evidente que tú no eres indiferente para ella."

"¿En serio?" Le dije esperanzado.

"Te he pillado." Me dijo divertido señalándome con el dedo. "Y sí, no le eres indiferente. Afirma que solo sois amigos, pero no creo que compartiese su tarea como eco-guerrera activa con alguien que no le interesase más que como un amigo. Ah, pero no digas que te lo he dicho. ¿Tengo tu palabra verde?"

"Palabra verde." Le dije suponiendo que era una promesa.

"Eh, y cuídala." Me dijo. "Esas heridas seguramente sean peores que las de su bautizo como guerrera."

"¿Qué…? Mire, prefiero no enterarme." Afirmé mientras llegábamos al estanque donde estaba la caimán antes de entrar en la caseta de entrada y ver a las dos chicas charlando animadamente acariciando un bicho calvo y raro puesto que solo tenía pelo en una crest, los puños y la cola.

"Que mona…" Dijo Bella.

"Lo encontramos apaleado, y cuando se curó en vez de devolverlo a la perrera lo adopté yo." Le dijo la chica. "Es una ricura… se llama Terminador."

"¿Adoptas ratas?" Le dije.

"Es un chino crestado." Me dijo. "Lo que pasa es que la pobre pasó un mal rato… ¿ves? Tiene unas cicatrices aún."

"Pobrecito…" Dijo Bella frotándole la cabeza al chucho-rata. "Menos mal que le habéis encontrado un buen hogar."

"¿De verdad que es un perro?" Les dije. "¿Seguro que no es una rata punky?"

"¡Jacob!" Me dijo Bella mientras la chica le tapaba las orejas al chucho. "Oh, por dios, vámonos antes de que se te ocurra decir algo como que estás a favor de los zapatos de piel de cocodrilo." Me dijo cogiéndome de la manga para tirar de mí.

"¿Te molestaría que dijese lo del cocodrilo?" Le dije.

"Sí, la piel sintética da el mismo resultado hoy en día y es muy cruel matar un cocodrilo que no vas a comerte solo por despellejarlo." Me dijo. "Además, están en peligro de extinción en algunas áreas."

"Vegana…" Le dije para tomarle el pelo y que me diese un codazo sonriendo antes de meterse en el coche y volver a dolerle los parches y vendas. "¿Te duelen mucho?"

"Nah, son solo heridas de guerra." Me dijo divertida. "Por suerte en casa no saben aún nada."

"No sé, no veo tan claro que debas ocultárselo." Le dije. "Tarde o temprano se van a dar cuenta, y si se enteran que se lo has estado escondiendo se van a enfadar aún más."

"Probablemente, pero no es la primera vez que regreso marcada." Me dijo para sonreír ampliamente. "La primera vez que me enfrenté a unos furtivos que estaban cazando pájaros cerca de mi anterior hogar recuerdo que volví más herida. La abuela me puso el culo morado y me castigó sin salir durante 2 meses. Y la vez que me metí en líos y me llevó a casa la policía por mi primera manifestación contra unos laboratorios de cosméticos que experimentaban con animales en Seattle… señor, esa vez sí que me la gané. Pero conseguimos soltar a todos los animales. ¿Y nuestra guerra contra las pieles de animales auténticas? Bueno, aún seguimos en esa, pero tiempo al tiempo. En NY me tuvo que ir a buscar el abuelo al calabozo y pagar mi fianza."

"¿Y qué hicisteis con lo de las pieles para que te encerraran?" Le dije.

"Nos pusimos desnudos con ropa interior color carne y nos pintamos de rojo simulando sangre al ser despellejado un animal." Me dijo. "¡Hasta salimos los periodicos!"

Eso me hizo reír mientras palidecía al imaginarme el riesgo que habían corrido.

"En esa época era un poco radical." Me dijo. "Era joven y me dejé llevar por el entusiasmo, pero gracias a dios he encontrado mi camino y mi abuelo me apoya. Ahora en vez de protestar me dedico a ayudar, siempre desde lo más legal, claro."

"Eso está bien." Afirmé asintiendo. "Háblame de lo de dejarte llevar por el entusiasmo un poco más, por favor."

No me costaba ver lo del entusiasmo, era una tía vital y muy movida, no parecía parar quieta por nada ni nadie y desde luego parecía comprometida con su causa.

"Pues eso, manifestaciones, acciones vandálicas… no estoy muy orgullosa de entonces." Me dijo. "Como ya he dicho, entonces era joven y estaba confundida, fui por el mal camino y gracias a dios esa época de mí quedó atrás."

"Entonces eres de las que pintan las pieles de las viejas ricas ¿no?" Le dije mientras buscaba un hueco para aparcar cerca del cine.

"Mi primer spray me lo regalaron, y gané varias veces el premio de más latas para seguir luchando contra las pieles auténticas." Me dijo mientras paraba el coche aparcándolo en un hueco libre. "¿Quieres uno?"

"Yo soy de los de 'arriba pieles'." Le dije. "Pero de los animales que nos comemos. Ya que nos los comemos podemos aprovechar las pieles en vez de tirarlas a la basura."

"Eso va con mis ideales." Me dijo asintiendo. "No los matas por la piel, los matas para alimentarte y luego aprovechas lo que puedes, es bueno y está bien."

Bueno, al menos no era una de esas locas que salían por la tele; había tenido un mal comienzo, eso era todo.

"¿A dónde vamos ahora?" Me dijo.

"Vamos a ver la cartelera y a ver si aprovechamos la salida para ver alguna." Le dije señalando a los cines más adelante en la acera a un par de manzanas de distancia.

"Si me acompañas a ver una de mucha acción te has ganado un punto más que el resto de tus amigos." Me dijo como bromeando.

"Cine y pizza." Le dije. "¿O tal vez te apetezca más ir a otro sitio?"

"No conozco demasiado esta ciudad." Me dijo. "Así que tú guías."

"Me gusta la idea." Afirmé sonriendo complacido de que por una vez me dejase una chica elegir a mí. "Bueno, primero lo primero y me temo… que esta vez no es el ocio. Me dejaban venir y llevarme el coche a cambio de conseguir unas cuantas cosas para casa."

"Perfecto, yo también tengo que hacer un par de compras, ahora que recuerdo." Me dijo sonriendo. "¿Vamos primero a lo tuyo?"

"En teoría las damas primero." Le dije.

"¿Y mis modales de dama?" Me dijo casi riéndose. "No, en serio, yo ya sé dónde tengo que ir, así que podemos ir primero pasando por una para que si no tienen algo lo traigan para antes de cerrar y luego vamos a lo tuyo… y luego vamos a lo mío." Dijo pensándolo un poco. "Sí, no hay prisa, y lo que necesito yo para casa puede que tengan que pedir que se lo traigan para el final de jornada, si hay suerte."

"Entonces vale." Le dije sonriendo. "Pasemos primero a hacer ese encargo."

"Genial." Me dijo.

"¿Y dónde hay que ir?" Le pregunté.

"Una farmacia que está a las afueras." Me dijo. "Hacemos el encargo y vamos a hacer tus compras."

"Vale, pues vamos para allá." Le dije.

(Salto espacio-temporal)

"No, de verdad, no hace falta que me ayudes." Le dije a Bella mientras cargábamos la parte trasera del coche.

"No me importa." Afirmó cargando con la otra caja de las compras para ponerla en la trasera y que yo la colocase mientas sonreía secándose la frente. "Soy fuerte, suelo ayudar a mis abuelos."

"¿Ayudas?" Le dije.

"Ya me habéis visto cargando y descargando material deportivo." Me dijo. "Lo muy pesado lo llevo en el remolque pero tengo que tirar de él, y el resto lo llevo como puedo en brazos."

"Hombre, la verdad es que ya nos habíamos fijado que haces tareas duras sin quejarte lo más mínimo." Afirmé.

"Ni una sola vez." Afirmó sonriendo orgullosa. "Además, no sirve de gran cosa."

"Bueno, pues con esta… ya hemos acabado." Le dije cargando las últimas bolsas con su ayuda para llevarlas al coche. "Nos sobra bastante tiempo."

"¿Tomamos algo antes de ir al cine?" Me dijo.

"¿No tenías tú que hacer varias compras?" Le dije.

"Sí, una era cuando saliésemos del cine ¿recuerdas?" Me dijo.

"Bueno, pues vamos a hacer el resto." Afirmé. "¿Dónde hay que ir?"

"Al granero de Terry." Me dijo tras pensarlo.

"No conozco ninguna tienda que se llame así." Le dije montando en el coche. "¿Es aquí?"

"Sí, y no es una tienda." Me dijo divertida. "Terry es un compañero verde. Tiene una tienda, pero su mujer y él nos proveen a todos en su casa. Si sabemos lo que necesitamos nos lo puede vender, pero… ya me toca pasarme y así veo qué tiene de nuevo."

"Vale, pues vamos al granero ese." Le dije para pasarle las llaves. "Tú guías. ¿Tienes carné?"

"Claro." Me dijo cogiéndolo. "Motos y coches, tirado."

"Entonces tú lo llevas." Le dije. "Pero cuidado, si lo llevo con bollos Billie es capaz de matarme."

"Te ayudo a quitarlos si te hago un solo arañazo." Me dijo con ironía.