CAPITULO 7: CAGADAS MONUMENTALES. ¿POR QUÉ ME MIENTES?

"Vaya, parece una casa normal." Le dije a Bella cuando paró delante de una casa a apenas 5 minutos del centro de Port Angels en dirección a Seattle.

"Es una casa normal." Afirmó parando el coche aparcándolo en el camino lateral del de la entrada. "Terry estará trabajando, pero supongo que Monique estará en casa porque Diana y Apolo habrán acabado ya las clases y además Luna estará ya grande."

"¿Luna y Apolo?" Le dije mientras nos dirigíamos a la puerta donde vi un soporte con tubos de caña como campanillas de viento.

"Los niños." Me dijo llamando con un picaporte con forma de hoja. "Luna es la menor, y Diana y Apolo son los mellizos."

"Ya va…" Dijo una voz suave antes de que se abriese la puerta una rendija y no viésemos a nadie.

"Apolo, cielo. ¿Nos dejas entrar?" Le dijo Bella agachándose hasta casi la altura del muslo. "Somos unos amigos de mamá."

"Ah." Dijo abriéndose la puerta.

Fue algo alucinante, en cuanto se abrió la puerta vimos a un niño mirándome.

"Hola cielo." Le dijo Bella cogiéndole en brazos y cerrando tras nosotros. "¿Y mamá?"

"En el salón." Le dijo un niño de apenas 4 años. "Está con Luna. Es su hora de comer."

"Entonces la esperaremos en la cocina ¿vale?" Me dijo a mí.

"Diana y yo estamos en cocina." Le dijo chupándose un dedo sonriendo. "Estamos pintándo."

"¿Y podemos ayudaros?" Le dijo ella sonriendo.

"Sí." Dijo asintiendo aún chupándose la mano.

"Qué te parece, Jake." Me preguntó mirándome y sonriendo. "¿Te importa si esperamos que venga su madre ayudándoles un poco?"

"Vale." Le dije.

"¡Tía Bellatrix!" Gritó entonces otra niña viniendo y volando al tropezarse con la alfombra por lo que ella dejó en el suelo al chico y fue a ayudar a la niña que se había puesto a llorar.

"No llores…" Le dijo cambiando la voz a una más dulce. "Pobre, pobre… ¿Te duele mucho?"

"No." Dijo la niña llorando aún.

"Ya verás… le damos un besito en la rodilla…" Dijo dándole un beso. "Y listo, a que ya no duele tanto."

"Un poco…" Se quejó la niña sin parar de llorar.

"Ah… ya sé lo que pasa…" Dijo Bella sonriendo. "Lo que pasa es que no sirve el beso de una chica… tiene que ser un príncipe apuesto ¿a qué sí?" Le dijo para que la niña se encogiese de hombros y asintiera. "Jake." Me llamó entonces. "¿Te importaría…?"

"¿Eh?" Le dije confuso.

"Es que eres el único chico que hay." Me dijo. "Y bueno, no eres un príncipe… pero eres guapo ¿no Luna?"

"Jacob uapo." Dijo la niña escondiendo la cara en la ropa de Bella.

Eso me hizo sonreír un poco. Guapo, bueno, la niña no podía contarse pero lo de Bella…

"A ver esa pupa…" Le dije sonriendo y viéndole una roncha roja en la pierna para darle un beso. "Ya está. Seguro que ahora ya no duele ¿eh?"

"No." Dijo la niña sonriéndome mientras le quitaba las lágrimas.

"Diana, Apolo." Les llamó una voz femenina saliendo de un lateral un poco más adelante para revelar una mujer menudita y con un par de trenzas sonriendo con un pecho al aire donde había un bebé mamando mientras ella lo sujetaba y acunaba un poco. "No molestéis a la tía Bellatrix. Anda… hoy hay que marcar el día en el calendario."

"Monique…" Le dijo Bellatrix.

"¡Es cierto!" Le dijo ella. "Esta vez me da buenas vibraciones. Tu nuevo novio tiene un aura atractiva."

"Er… gracias, supongo." Le dije. "Pero no soy…"

"Monique, que tenga amigos no quiere decir que sean mis novios." Le dijo ella. "Había venido a ver qué podíais ofrecerme."

"Pero si no hace ni dos meses que nos compraste…" Dijo la mujer acabando de dar el pecho al bebé y poniéndoselo sobre el hombro para sacarle el aire dejándose el pecho al aire aún.

"Ya, pero es que hace unas noches tuve una noche movidita y me rompieron el uniforme." Le dijo Bellatrix yendo a taparle con la camiseta. "Necesito ropa nueva."

"¿Y la chupa?" Le dijo ella.

"Precisamente necesito lo que más." Le dijo Bella. "Esta vez paga un rojo."

"¡Yuhu!" Dijo la mujer sonriendo. "Entonces ven, os equiparé a ti y a tu novio. Tengo cosas nuevas."

"Monique, que no es mi novio." Le dijo Bellatrix. "¿Por qué todos queréis que tenga novio?"

"Porque te lo mereces." Le dijo la mujer conduciéndonos a fuera por la puerta de una cocina sencillita y llevándonos por el patio a otro edificio como un garaje. "Ya has tenido mala suerte, solo te queda la buena. ¿Qué te pasó con el último? Ya te lo dije."

"Sí, me lo dijiste… no te daba buen royo." Le dijo ella. "Pero es que también era verde."

"Todos los otros han tenido siempre una mala onda." Le dijo ella.

"Sí, bueno… parece que soy un imán para los malos chicos." Dijo Bella. "¿Nos enseñas ya lo mejor que tengas? Y no te cortes, este me sale por cortesía del amigo rojo."

"Entonces…" Dijo la mujer. "Voy a sacarte lo último que tengo y te enseño."

"Solo necesito renovar un uniforme." Le dijo ella. "No me saques de todo."

(Salto espacio-temporal)

6 chaquetas, 10 camisetas y 8 pantalones después…

"Vale, creo que ya sé lo que quiero." Le dijo Bella.

"Vete probándotelo." Le dijo la mujer meciendo al bebé mientras Bella tenía una pila formada por unos pantalones negros elásticos como de vaquero, una chupa de cuero como la que había llevado cuando la encontré pero nueva y brillante.

"Vale, pásame el cinturón que me llevo siempre para probármelo con él." Le dijo ella comenzando a soltarse sus vaqueros.

"Uhhh…" Le dije cuando me dio la espalda cogiendo los pantalones con los dientes.

"No te emociones, Einstein." Me dijo con ironía. "Llevo un bañador debajo, además, voy ahí detrás."

Ahí detrás era una cabina donde cuando abrió olió a algo no demasiado legal y se cerró sin cerrar del todo la puerta para cambiarse.

"¿Tú necesitas también equipo?" Me dijo la mujer.

"No, yo no… no soy un eco-guerrero." Le dije.

"Yo dejé eso cuando nacieron los mellizos." Me dijo mirando fuera por la puerta abierta donde jugaban los dos niños mayores correteando por el jardín. "Pero antes era una buena compañera, bueno, aún me gusta seguir pensando que en cierto modo sigo luchando por la causa. Para empezar nunca como carne, y cultivamos nuestras propias verduras con mi hermana."

"Esto… no es por meterme donde no me llaman, pero… ¿no debería sacar al bebé fuera? No sé si respirar este aire le irá… bueno, demasiado bien." Dije.

"Oh, lo dices por…" Dijo. "No les hace nada." Afirmó sonriendo. "No hacemos nada ilegal, solo lo vendemos para fines terapéuticos, y con el resto de planta hacemos un tejido muy bueno. Es ecológico y totalmente respetuoso con el medio ambiente."

Sí, y apostaría a que siempre te hacía oler a porro.

"Creo que me quedaré con estas." Dijo Bella saliendo del cuartito vestida con lo que se había llevado además de sus deportivas. "Por cierto, creo que me llevaré también unas botas del 40, en negro, las que tenía están un poco… creo que voy a jubilar un par."

"Las últimas que te mandamos eran marrones ¿no?" Le dijo la mujer yendo a buscar unas cajas de cartón hasta encontrar una que abrió y miró antes de pasársela a Bella que sacó un par de botas militares negras que se puso tras descalzarse y que le quedasen bien.

"Sí, mira, como un guante." Le dijo ella para quitárselas. "Me llevo estas. Y ahora… creo que me llevaré otra funda, la que tenía la he perdido, se me debió caer hace unas noches cuando la redada."

"Claro, en qué color." Le dijo para que Bella le mirara divertida y con ironía. "Negro, no sé para qué pregunto."

"De noche todos los gatos son pardos, pero el negro camufla mucho mejor." Afirmó Bella mientras la mujer rebuscaba entre unos bultos para sacar un cinturón raro.

"¿Sigues con la L?" Le dijo pasándole una.

"Ahá." Afirmó ella. "Voy a ver si… Va un poco dura."

"Ya sabes que hasta que se gaste un poco cuesta ponerla sobre ese tipo de ropas." Le dijo la mujer.

"Vale, pues la añado al lote." Afirmó Bella.

"Cielo, tengo algo que sé que te encantará." Le dijo la mujer sonriendo mientras iba tecleando cosas en una calculadora y anotándolas en un papel de cuenta. "Ya verás, aún te debo el regalo del 'día Verde'. Nos encantó mucho el tuyo."

"No tienes que regalarme nada." Le dijo Bella sonriendo y negándose.

"De eso nada." Le dijo la mujer. "Mira, he hecho nuevas camisetas. Y… aquí tengo tu regalo." Afirmó sacando una caja de calzado tras mirar entre otra pila de ellas y luego ir al cajón junto al del cinturón raro que había sacado y que ahora que me fijaba era una funda de arma. "Para ti, pruébatelos."

"Vale, pero no prometo nada." Le dijo para volver a meterse en el cuarto de la 'maría' dejándonos de nuevo solos.

"¿Eso que llevaba era una funda de armas?" Le pregunté a la mujer cuando fue hacia el cuartito.

"Ahora te digo." Me dijo para asomarse al cuartito. "Cielo, dame el uniforme para que te lo vaya empaquetando. No querrás ir por ahí así ¿no?"

"Claro que no." Le dijo Bella. "Respeto el uniforme."

Asintiendo la mujer volvió a mi lado y dejó al bebé en una mochila porta-bebés que se puso a la espalda para ponerse a meter las cosas en una mochila rara que había llevado Bella en un bolsillo plegada.

"Bolsa de cáñamo." Me dijo la mujer cuando me vio mirarla preguntándome qué sería aquello. "Es muy resistente. A veces hago yo algunas y las vendemos. Se venden muy bien."

"Aún no me ha dicho si lo que llevaba era para un arma." Le dije pasando de la mochila.

"Bueno, no sé dónde llevarás tú los prismáticos y el resto de materiales, pero necesitas un cinturón así, al menos."

"Pensaba que lo de 'guerreros' era un nombre solo." Le dije serio.

"Más o menos." Me dijo. "Estamos en contra de la violencia, pero… hay que admitir que no siempre se puede resolver todo sin ella."

Mierda, aquella gente comenzaba a caerme un poco menos bien.

"¿Qué tal estoy chicos?" Nos dijo Bella saliendo de nuevo y mostrándonos sus vaqueros cortados con un cinturón verde áspero con una bolsita tipo bolso en un lateral y el bañador de camuflaje totalmente visible como si fuese ropa interior.

"Estás preciosa." Le dijo la mujer. "Ahora solo me queda una camiseta."

"¿Qué me dices de esa de ahí?" Le dijo Bella señalando una camiseta unisex que había colgada con unas chinchetas.

"No, de eso nada." Le dijo la mujer. "No pienses que voy a venderte algo así, tienes que conquistar a tu novio día a día, y eso es el anti-libido personificado."

"Bueno, pues entonces una de las que haces tú." Le dijo.

"A ver… cielo, esta es una camiseta que les vendemos a las chicas para salir." Le dijo la mujer cogiéndola y mirándola antes de enseñársela. "¿Seguro que quieres añadírsela al uniforme?"

"¿No decías que tenía que ser femenina?" Le dijo Bella con ironía. "Además, ahora vamos a ir a ver una película, puedo lucir modelito y si me preguntan mandarlas aquí. Te harías rica." Añadió susurrándole. "Piensa en el colegio que podrías mandar a los niños… ecológico."

"Eres un demonio." Le dijo la mujer riéndose. "Está bien. ¿Color?"

"Quiero una para el uniforme."

"Blanca, como siempre." Afirmó sacándosela y luego cogiendo otra tras dudarlo. "Ya sé que no te gusta el marrón, pero… pruébate esta, por favor."

"Vamos a ver…" Dijo cogiéndola y poniéndosela para ajustarsela. "Me va grande."

"Déjame, no te la pones como debes." Le dijo la mujer para acercársele y taparme la vista mientras la veía tirar de unos cordeles antes de dar un par de pasos hacia atrás y llevarse las manos a la boca. "¡Estás preciosa!"

"Ya será menos." Le dijo Bella sonriendo divertida.

"Oye, creo que voy a pensarme lo de ser tu novio para todos." Le dije bromeando alucinando ante lo preciosa que estaba y lo bien que le quedaba ese top de ganchillo marrón tan oscuro que parecía negro combinado con su piel y unas botas de tacón y cadenas sin puntera dejando los pies al aire. "¡Joder, voy a tener que apartarte a los moscones a puñetazos!"

"Cómo os pasáis." Nos dijo riéndonos. "Vale, me las quedo. Dime cuánto te debo."

"Unos pantalones, las botas, la chaqueta de cuero, cinturón 'Lara'…" Dijo. "Y las camisetas te las regalo por olvidarme el 'día Verde'. ¿Efectivo o tarjeta?"

"Cóbrate tú misma." Le dijo ella pasándole una cartera de cuero atada con una goma y apestando a pólvora. "¿Ocurre algo Jacob?"

"No, nada." Le dije puesto que nadie se hubiera dado cuenta del olor sin descubrirse.

"Vale, pues… copia para nosotros y… copia para ti." Le dijo la mujer. "¿Vais a ir a ver el documental sobre delfines?"

"No, vamos a ir a ver la de acción." Le dijo Bella.

"Nunca entenderé esa afición que tienes por las películas de acción." Le dijo la mujer.

"Bella, como no nos vayamos ya llegaremos tarde." Le dije.

"Dale recuerdos a tu marido." Le dijo Bella.

Me sabía mal estar casi arrastrándola fuera, pero no aguantaba más allí y había visto un par de escopetas y dardos en un rincón y me daban escalofríos por algo más.

"Jake." La oí llamarme cuando me senté en mi asiento como conductor del coche mirando al volante dándome cuenta que había olido, por un segundo, a un vampiro, su rastro, no era fresco pero tampoco de hacía muchos días, tal vez incluso menos de un día. "¿Estás bien?"

"Sí." Asentí. "Todo está… bien."

"¿En serio?" Me dijo. "Es que… como parecía que estabas huyendo de allí…"

"No, no te preocupes." Le dije. "Ha sido… supongo que he visto algo que no debía."

"Ah, si lo dices por la marihuana…" Me dijo. "Bueno, la venden a gente que la necesita y la usa legalmente, además, tienen 3 hijos y probablemente tengan más. Necesitan el dinero."

"Lo siento, supongo que me he pasado." Le dije poniendo cara de culpabilidad.

Al fin y al cabo, aquella gente no tenía la culpa de que hubiera pasado por allí un vampiro, y desde luego no eran los Cullen, pero bien podría haber sido algún amigo de Carlisle.

"La próxima vez que vayamos se lo dices a Monique." Me dijo. "¿No llegábamos tarde al cine?"

"Claro." Asentí.

(Salto espacio-temporal)

"Aquí tienes." Le dije. "Espero que no te importe compartir las palomitas, estoy un poco pelado."

"Claro." Me dijo. "Gracias por invitarme a palomitas."

"Eh, es la primera vez que me dejan invitar." Se me escapó.

"¿Ya lo habías intentado antes?" Me dijo.

"Er… sí." Confesé.

"Ah…" Asintió cogiendo una palomita. "En fin. ¿Por qué no habría de dejarte compartir tus palomitas? Oh, no tendrás nada contagioso ¿no?" Me dijo poniendo cara de asco un momento.

"¡No!" Le dije haciendo que me chistasen para que me callase por lo que bajé de nuevo la voz. "Claro que no tengo nada contagioso. No sé por qué no me dejaban invitarles."

No, sí lo sabía, pero prefería no cagarla contándoselo.

"Esto… ¿por qué no te importa compartirlas?" Le pregunté mirando los anuncios previos a la película.

"No sé, creo que somos amigos y como no he comprado me dejas que coja." Me dijo para abrir los ojos como platos. "Porque somos amigos ¿no?"

"Claro que sí." Afirmé sonriendo.

Yo es que no aprendía, iba con Bella Cullen allí cuando aún era Swan y me apedreaba el orgullo considerándome amiga solo, volvía a venir con Bella de Bellatrix y me volvía a apedrear el orgullo diciéndome 'amigo'. O tal vez no.

Igual era demasiado pedir puesto que no estaba del todo seguro de que pudiese hacer la prueba puesto que lo único que habíamos hecho solos era cuidar de los cachorros de lobo y muchas veces estaba el resto o mi padre.

"Oye, sobre los deberes de hoy…" Le susurré.

"No te preocupes, podemos hacerlos luego." Me dijo. "Oh, pero… preferiría no tener que hacerlos en casa… mi abuela… bueno, ya has visto lo de el resto, es capaz de hacer un interrogatorio mientras nos trae galletas y té para el estudio."

"Ughhh." Le dije bromeando.

La cosa fue bien, hasta que a un tipo le abrieron la tripa y salió sangre por toda la escena, entonces ella se agarró a mi brazo asustada y sonreí.

"Tranquila." Le dije. "Es solo una peli."

"Lo siento." Me dijo.

"Eh, puedes agarrarte a mí si quieres." Le dije feliz de que por fin funcionase algo. "Yo te protegeré."

Momento de tentar la suerte, le pasé el brazo por encima para remarcar la idea de que le podía proteger y ella, en lugar de darme, se apartó un poco dándome unas palmadas suaves en la mano quitándola.

Bueno, al menos lo había intentado.

El resto de la película fue divertido mirarla de vez en cuando, y en algún momento casi saltó y otra vez se asustó así que le toqué el brazo mirándole y sonriéndole y cuando mataron a la rubia tonta, pareció sollozar y la hice apoyar en mí.

Al menos así no sonaría, pero lloraba sin sonar demasiado.

"Si quieres podemos salirnos." Le susurré acercándome a su cabeza para que la sacudiera.

"No, es… quiero acabar de verla." Me dijo frotándose los ojos.

"Si no quieres puedes…" Le dije suavemente.

"Eh, he venido a ver la película." Me dijo un tipo tras de mí. "Iros a ligar a otro sitio."

"¿Ah sí?" Le dije girándome para ver un tipo fuerte. "Pues se fastidia, no estamos haciendo ruido."

"Voy a llamar al acomodador." Dijo el hombre levantándose.

"Eso es, vete y llámalo." Le dije.

"Jacob, voy un momento al baño." Me dijo Bella.

"¿Quieres que…?"

"No, enseguida vuelvo." Me dijo levantándose para salir al pasillo.

Me extrañó un poco, así que me levanté y fui a seguirla, y cuando salí, me la encontré en el baño, no me hizo falta entrar para saber que estaba allí porque oía el agua, así que esperé sonriendo hasta que un tío me saludó y entró en el baño a mi otro lado que era el de hombres, justo antes de salir corriendo y gritar que alguien llamara a una ambulancia.

"Pero qué…" Dije confuso para entrar en el baño de hombres y ver al tipo estúpido con pintas de haberse llevado una paliza y la cabeza en el retrete. "Oh, mierda…"

"Oye, no puedes estar aquí." Me dijo el tipo que entró con el de las palomitas.

"Lo siento, es…" Intenté disculparme.

"Largo." Me dijo el de las palomitas. "Oh, dios." Añadió cuando pensó que no le oía porque me estaba yendo. "¿Quién ha podido hacer algo así?"

Tan pronto como salí, me estuve a punto de dar contra Bella que parecía haber salido y me miró con cara de susto antes de mirar atrás.

"¿Estás bien?" Le pregunté.

"Sí, es… lo siento." Me dijo. "Supongo que me he asustado de nada."

"Creo que va a ser la última vez que hago que me acompañes a ver películas tan violentas." Le dije.

"No es… está bien." Me dijo. "Un momento, qué haces aquí fuera."

"Pues…" Dije.

Bueno, la carne mejor en el asador. Total, tragarse las cosas nunca me había servido de mucho.

"Me preocupó la cara con la que saliste." Le dije. "¿Estás bien?"

"Sí, es… lo siento." Me dijo.

"Ah, aquí tienes." Le dijo un tipo. "El CD con la peli bajada de internet."

"¿Qué peli?" Le dije.

"Pues la de la sala 2." Me dijo el tipo.

"Perfecto, gracias por reventarme el plan, Chuck." Le dijo ella dándose una palmada en la frente.

"¿Qué está pasando aquí, Bella?" Le dije. "¿Por qué te ha dado ese chico la peli en DVD?"

"Oh, oh… me abro." Dijo el tipo.

"Gracias Chuck." Le dijo Bella frotándose la cara.

"Lo siento, 'pantera'." Le dijo el tipo.

"Tranqui, ya te contaré." Le dijo ella.

"¿Bella?" Le dije serio. "Qué pasa, porque me da la impresión que te estás riendo de mí."

"Bueno… creo que ha durado demasiado." Me dijo.

Oh, mierda, seguro que ahora era cuando decía que estaba intentando ser sutil para decirme que me perdiera.

"Tampoco es para ponerse así, mujer." Le dije asustado de que pudiera volver a romperme el corazón. "No quería sonar…"

"No, tienes… tienes derecho a una explicación." Me dijo. "Vale, te he mentido. He fingido que me asustaba la película."

"¿Y por qué?" Le dije. "Mira, prefiero no saberlo."

"Es…" Me dijo.

"No, he dicho que no quiero saberlo." Afirmé. "Vamos, será mejor que volvamos a casa."

"Claro." Dijo tristemente.

(Salto espacio-temporal)

"Oye." Me dijo Leah. "¿Se puede saber qué le has hecho a una amiga de mi hermano, capullo?"

"Cómo que qué le he hecho yo a una amiga de tu hermano." Le dije. "Pero si casi no conozco a ningún amigo de tu hermano aparte de las manadas y los Cullen, si es que se puede decir que son amigos."

"Joder, una amiga de mi hermano, muy mona." Me dijo. "¿Es que no sabéis lo que es el tacto?. ¿Qué te ha hecho la pobre para que te cabrees?"

"¿Y qué haces tú aquí?" Le dijo Paul. "¿Tú no te habías salido?"

"Mi hermano está malo, gilipoyas." Le dijo. "Al grano, Jake. Que si no podías haberle dicho que no te interesaba de ese modo de una forma más suave. No, tenías que cabrearte con ella. Que no entiendo qué ha podido ver una chica en ti, eres un patético que persigue a una chica aunque se case y luego se enamora de su bebé."

"Leah, me estás comenzando a cabrear." Le dije. "Si no querías venir no haber venido."

"Una noche de carrera no me hará demasiado mal." Me dijo. "Y te libras porque Seth ha mejorado un poco y mañana viene él, si no…"

"Leah, cierra la boca." Le dije. "Como sigas cabreándome te juro que te mando a casa con la voz del alfa."

"Vete a cagar." Me dijo antes de esconderse tras unos arbustos a trasformarse.

"Nosotros vamos a ir a mirar la zona de los furtivos." Me dijo Sam. "¿Os importa ir a la zona sur?"

"Claro." Le dije mientras Leah salía de detrás de los arbustos. "Leah, hay que vigilar la zona sur. Vete adelantándote."

Si habíamos respirado aliviados en parte cuando Leah se largo del grupo, fue porque nos habíamos librado de su acidez mental, pero lo de que tuviera que volver por sustituir a su hermano que se había hecho daño en una caída y necesitaba soldar un hueso no le había hecho gracia y se pasó toda la noche machacándonos, aunque en realidad el más machacado fui yo; porque si no había entendido de qué me hablaba o a quién se refería con 'la amiga de mi hermano', cuando me trasformé y vi lo que había pasado en su mente, lo que ella había podido oír de la conversación que habían llevado Seth y su supuesta 'amiga', me quedó muy claro de a quién se había referido y me dolió.

Me prometí a mí mismo arreglar las cosas al día siguiente mismo, y cuando acabamos la ronda sin nada importante entre las patas y regresé a casa, me volví a recordar a mí mismo el propósito para cuando me despertara.