Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.


Capítulo 3: Verdad o Reto

Nos apresuramos a cambiarnos de ropa y nos pusimos las pijamas.

Rosalie se puso un baby doll bastante provocativo, Alice se puso un top con su cachetero y yo me puse mi top con unos boxers.

Nos sentamos en medio de la habitación en círculo.

Sacamos una parte de nuestras municiones de tequila. La que no cumpliera le tocaba un shot.

―Empecemos ―demandé.

―Bella, ¿verdad o reto? ―preguntó Rose.

―Verdad.

―¿Te gusta Edward? ―preguntó Rose.

―Sí, me gusta y el tipo está camable.

―¿Camable? ―preguntó Rose.

―Se refiere a que está bueno para llevárselo a la cama ―respondió Alice con suficiencia.

―Rose, ¿verdad o reto? ―cuestioné.

―Verdad.

―¿Tu y el largucho musculoso han…? ―levanté mis cejas insinuando.

―A todas horas y cada que estamos solos.

Alice y yo nos miramos antes dar grititos de emoción.

―Bien, me toca ―dijo Rose volteándose a ver a Alice―. ¿Verdad o reto?

―Reto.

Abrí mis ojos.

―Bien, te reto a que vayas y traigas chocolates que están escondidos en la cocina, en el tercer cajón a mano derecha. Son los chocolates de Emmet y Edward. Trae todos.

―¿Cómo sabes que son de ellos? ―pregunté.

―Porque mami se los trae y los deja ahí para que sus bebés los tome. Esta tarde la vi dejando un bulto.

―¿El fortachón es hijo de la directora? ―preguntó Alice.

Rose asintió.

Alice se levantó decidida y en silencio abrió la puerta. La seguimos con cautela hasta la puerta. Alice, se perdió en la oscuridad.

―Sabes, Rose… Se me acaba de ocurrir un reto. Y es muy excitante.

Rose abrió los ojos con el brillo de la oscuridad en ellos.

Le hice señas de que le diría en cuanto Alice volviera.

Pasaron quince minutos y Alice no volvía.

Empecé a dar vueltas por todo el dormitorio.

Pasaron cinco minutos más y Alice entró.

―¿Qué pasó? ―la cuestionamos.

Alice alzó sus manos con el gran bulto de chocolates.

Dimos unos cuantos brinquitos por la victoria.

―Me tardé porque acabo de ver a una tipa de cabellos rojos y un tipo rubio, muy atractivo, besándose en la despensa. Traté de no hacer ruido pero por poco me descubren. Se estaban fajando.

―Alguien tuvo faje… ―canturreé.

―Seguramente son James y Victoria ―dijo Rosalie.

Alice y yo nos miramos.

―Las manzanas podridas que mencionaste hace rato ―dijo Alice.

―Bien, pues seamos unas manzanas podridas un rato ―dije paseando la vista―. Las reto a que vayamos al cuarto de nuestros vecinos y nos acerquemos a darles un beso sin despertarlos.

Alice y Rosalie me miraron como si estuviera perdiendo la cordura.

―Te dije, Rose que sería excitante. Pero debemos ser cuidadosas y hacer el menor ruido posible. Obviamente tu Rose iras con Emmet y tu Alice con tu adorado Jasper ―suspiré―. Yo iré con Edward.

Las tres asentimos.

Salimos con mucho cuidado y mirando a ambos lados, en busca de alguien en el pasillo.

Caminamos de puntitas al dormitorio de los chicos.

Abrí la puerta con suavidad y entramos.

Los tres se hallaban en un profundo sueño.

Miré a Rosalie quien a oscuras me dijo dónde estaba Edward y a Alice dónde estaba Jasper.

Caminé de puntillas a la cama de Edward. Con sumo cuidado me subí a su cama y me puse a horcajadas, teniendo cuidado de no hacer ningún movimiento brusco.

Dejé en su mesita de noche el bulto con los chocolates.

Su cara estaba suavizada. No había emoción alguna más que la tranquilidad de su sueño.

Sentí el impulso de acercarme y darle una suave caricia a su mejilla. Su piel estaba suave y al acercarme, me embriagué con su aroma. Su aroma me golpeó en el rostro. Como acto reflejo me acerqué más hasta sentir su respiración acompasada.

Respiré profundamente y me acerqué hasta posar mis labios en los suyos. Moví mis labios con suavidad.

Edward soltó un suspiro y me tensé. Iba a saltar de su cama pero en ese momento unas manos se posaron en mi cintura, empujándome a su rostro.

Mis labios y los de Edward se encontraron. Mis labios se tensaron.

Me sentía extraña pero también nerviosa.

¿Se había despertado? ¿Qué explicación daría?

Mi mente sopesó las posibilidades de salir sin ser descubierta pero el agarre de Edward era firme.

Sus ojos se mantenían cerrados pero sus labios se movían en urgencia a los míos.

Me dejé llevar por el momento y no me importó lo que pasara.

Alcancé a escuchar una risita pero no pude voltear ya que las manos de Edward sostenían mi rostro y nuca.

A pesar de que estaba cerca de él, sentía que no lo estaba. Me apreté más a él.

Mi lado lógico me decía que debía de salir de ahí. Pasé mi pierna derecha al otro lado para poder salir pero no de esperaba que en el momento de tratar de despegar mis labios, Edward se diera la vuelta y me aferró con sus brazos. Me pegó a su pecho y mis mejillas empezaron a arder.

Estaba acostada y Edward me aferraba a su cuerpo en un abrazo que hacía que mi cuerpo temblara.

Su respiración acarició mi nuca, mis hombros…

Empezó a decir cosas entre sueños. Algunas no las entendía pero sí entendí lo que salía de sus labios cuando acerco sus labios a mi oído.

―Tanya… Tanya… Heles tan bien… Oh Tanya… Tanya… Tanya…

¡Estaba soñando con Tanya!

Su abrazo se volvió más fuerte y tenía ganas de cachetearlo.

Me indignaba que confundiera mis labios con los de esa tipa. Obvio que Tanya y yo no teníamos puntos de comparación.

Pensé en que era cierto eso de que todos los hombres son unos idiotas que no tienen sentido de reconocimiento.

Edward era el caso, no reconocería lo que es bueno ni porque lo tuviera enfrente.

Me sentía enferma con sólo pensar que en sueños estaba abrazando a Tanya y no a mí.

Como pude me solté de su abrazo y le di una bofetada que resonó en todo el dormitorio.

―Imbécil ―le dije en cuanto sus ojos verdes se abrieron de golpe y se encontraron con los míos.

Alice POV

Desde que vi a Jasper, supe que él era el hombre adecuado para mí. Aunque no lo supiera, él se iba a enamorar de mí.

Algo me decía que no lo iba a tener fácil. El futuro no está escrito en roca pero lo que sí estaba más que confirmado era que Jasper sería el compañero de mi vida.

Iba a haber obstáculos pero los pasaríamos.

Jasper sufría, podía verlo en su rostro.

Me convencí de que yo lo ayudaría a salir de aquel agujero en el que estaba. Mi amor por él sería suficiente para eso.

Me había subido a su cama y puse mi rostro frente al suyo. Acerqué mis labios a su frente y deposité un beso. Fui dando suaves besos en sus mejillas, en su nariz, en su mandíbula, en su mentón y acerque mis labios a su oído para murmurarle suavemente.

―Jasper, te voy a curar esas heridas del pasado. Sólo déjame entrar en tu corazón y te juro por mi vida que haré que todos los días haya una sonrisa en tu rostro. Sé que estamos destinados a estar juntos y te prometo que haré lo mejor para que me dejes entrar aquí ―dije poniendo una mano en su pecho―. Te amo y desde que nací te he amado, mi caballero. Curaré lo que nadie se ha atrevido a ver más que yo. Voy a luchar por ti, incluso contra ti mismo.

Suavemente deposité un beso en sus labios.

Estaba oscuro donde estaba Jasper pero por un momento creí ver un brillo en sus ojos, pero me convencí de que eso no era posible ya que él estaba dormido. A pesar de mi dialogo interno, algo insistía en que Jasper estaba despierto y que entendió lo que le dije.

Cuando mis labios se separaron de los de él, me recargué un momento en su pecho.

Escuché una risita y supe que era de Rosalie.

Seguí recargada hasta que escuché un golpe sonoro y a Bella decirle a alguien una grosería.

Mis ojos se volvieron y a ver a Jasper.

La luz se encendió y supe que Jasper estaba despierto todo ese rato. Su mirada era de una emoción que reconocí: estaba conmovido y había una paz en sus ojos que me decía que era la primera vez que sentía esperanza.

Le sonreí antes de llegar con Bella.

Rosalie POV

Me acerqué a la cama de mi osito.

No era la primera vez que entraba a su dormitorio. Había pasado las mejores noches de mi vida ahí.

Emmet veía más allá de lo que era. Siempre me iba a sentir feliz y segura con él.

Emmet llegó a mi vida para mejorar lo que estaba mal. A él no le importó que Royce me haya arruinado. Me ayudó a sanar esas heridas y se encargó de borrar de mi piel la canallada que hizo Royce. Emmet se encargó de borrar eso con sus caricias, con su amor y con aquella noche que jamás iba a olvidar.

Amaba a Emmet y lo conocía muy bien.

Sabía que estaba fingiendo dormir.

Tuve la sospecha de que él sabía lo que iba a hacer al igual que Edward y Jasper.

Subí a la cama de mi osito cuando salí de mis recuerdos detallados de nuestra primera noche… juntos, él y yo.

―Sé que estás despierto… te conozco EmmyPooh

―No quería arruinar tu sorpresa, osita.

Y así me jaló para darme muchos besos.

No pude contener la risa cuando sus manos empezaron a hacerme cosquillas.

Nos besamos apasionadamente pero nos interrumpió un golpe que retumbó en todo el dormitorio.

―Imbécil ―escupió Bella con rabia.

Emmet prendió la luz y vi a Edward sobándose la mejilla que tenía la mano marcada de Bella. Bella lo miraba con rabia.

Bella POV

Edward se sobaba la mejilla que tenía mi mano marcada y me miraba con cara de pocos amigos.

Alice llegó a mi lado.

―¿Bella?

―Este idiota me confundió con Tanya ―escupí.

―Eso te enseñara a no jugar verdad o reto ―me dijo Edward con superioridad.

Abrí mis ojos a causa de la furia.

―¿Estabas espiándonos? ―gruñí.

―Todo el rato y me halaga eso de que estoy "camable".

Sentí que mis rodillas temblaban.

Quise lanzarme a matarlo a golpes pero antes de que pudiera tocarlo, ya tenía a Alice jalándome a la par con Rosalie.

―La fiera anda suelta ―se burló Edward.

―¡Te voy a hacer papilla!

―Calma, Bella. Pueden atraparnos y estaremos metidas en problemas ―me calmó Rosalie.

Mi mirada se paseó hasta con el bulto de los chocolates.

―Está bien. Me calmaré… ―respiré profundamente― Ahora suéltenme. No le haré nada a Edward.

Soltaron su agarre y debía de ser cuidadosa a la hora de tomar los chocolates. Fue un error traerlos pero me emocioné y no los dejé.

―Osita, ya sé que tienes mis chocolates. No me los quites ―suplicó Emmet a Rose y su cara era la de un niño.

Todos se voltearon a ver a Emmet y a Rose que iba a responder.

Edward se fue a para encarar a Rose quien miraba en busca de ayuda.

Aproveché ese momento para meter rápidamente el bulto en mis boxers. Pero se cayeron un par de chocolates así que me los metí apresuradamente en mi pecho.

Me encontré con cinco pares de ojos que miraban mi escena de torpeza.

Nadie se movió pero Edward se empezó a acercar.

―Devuélvenos esos chocolates.

―No lo haré. Y no te me acerques.

Edward se acercó y decidido empezó a estirar su mano. Como pude saqué el bulto de mis boxers y se los aventé a Alice quien los atrapó.

Iba a sacar la parte que estaban en mi pecho pero Edward estaba muy cerca así que caminé de espaldas hasta que cuando me di cuenta, estaba sentada en la cama de Edward al tratar de avanzar.

Edward seguía avanzando. Decidido a meter su mano para sacar los chocolates.

―¿Qué haces? ―pregunté―. ¿Estás loco? No debes de meter la mano ahí.

―¿Quien dice que no? Sólo voy a recuperar lo que es mío.

―¡Estás loco! ¡Suéltame! Voy a gritar…

―No me importa.

Empecé a forcejear con Edward cuando se abalanzó sobre mí.

―¡No, Edward! ¡Te lo suplico! ¡Noooooooo!

La puerta se abrió de golpe. Por el rabillo del ojo vi a Alice y a Rosalie escondiéndose bajo la cama.

―¡Edward, por lo que más quieras no me violes! ¡Pensé que querías ser mi amigo! ―grité teatralmente.

Edward me miró con confusión en los ojos y notó que teníamos público.

Me esforcé en llorar y en temblar.

―¡¿Qué te hice para que me quieras hacer esto?!

―¡EDWARD ANTHONY CULLEN! ¡SUELTA A ESA NIÑA! ―gritó un enfurecido Carlisle.

Miré con ojos llorosos y suplicantes a Esme que miraba atónita a su hijo.

―Edward, pensé que te había enseñado bien sobre la moral. Hijo, jamás pensé que fueras a hacer esto, pensé que había educado a un caballero ―dijo Esme al borde de las lágrimas.

Empecé a llorar desconsoladamente. Ahogaba mis carcajadas, haciéndolas pasar por sollozos.

Edward me miró atónito, después a su madre y a su padre.

Todos estaban en silencio menos yo que seguía haciendo mi papel.

―Papá… Mamá… Yo…

―Edward, a mi oficina… Ahora ―dijo Carlisle con rabia―. Señorita Swan vaya también a mi oficina.

Cuando iba a salir le hice señas a los demás de que guardaran silencio. Esperé que mi mirada les diera a entender que confiaran en mí.

Avanzamos en silencio y por el rabillo del ojo, vi a un Edward que estaba al borde de la furia.

Me concentré en emplear una mentira creíble antes de que Carlisle pensara que su hijo era un violador de mujeres.

Caminé en silencio y cuando llegamos al despacho me senté.

Una idea ya se había formado en mi cabeza.


Que dirá Bella? Se vengará Edward? Y que va a pasar con Alice y Jasper?

OMG!

Algún REVIEW?

Dudas... sugerencias? Les gusta o lo odian?

A mi me gusta pero el pan de cada día son los reviews!

XOXO

Lena