Capítulo 16

Seiya se encontraba en su habitación, eran las tantas de la mañana y aun no podía conciliar el sueño. El trato que estaba teniendo con Serena le dolía, pero cada vez que estaba a su lado él sentía que sus pasiones se hacían cada vez más fuertes, y eso también le dolía, porque su bombón seguía con su novio.

A la mañana siguiente, después de lo sucedido en la radio, los muchachos siguieron con su rutina. Se dirigían temprano a la disquera a terminar los detalles antes del lanzamiento de su disco.

Finales de julio, se acercaba el cumpleaños de los menores de los hermanos Kou. Los demás integrantes de la banda querían hacer algo más que especial para esa fecha, ya que notaban que algo le sucedía a su hermano. Percibían que ya no irradiaba ese brillo que lo hace tan característico.

Mientras tanto con Serena y las demás, estas se encontraban reunidas en el templo Hikawa. La rubia les había comentado la decisión que había tomado con respecto a Darien, omitiendo eso si lo sucedido con el pelinegro de ojos azules en la playa.

- Serena, pero por qué razón quisiste darte un tiempo con Darien? – preguntaba Rei

- Acaso ya no se aman? – agregaba Lita

- No es eso chicas, es sólo que… - respondía Serena – este…

- Serena, quédate tranquila amiga, sabes que te apoyamos en todo – Mina se acercaba a Serena para poder abrazarla.

- Sí Serena, lo que más nos importa es verte feliz. Si tomaste esa decisión es por algo – decía sabiamente Amy – confía en nosotras amiga.

- Gracias chicas – sonreía pasiblemente.

Darien por su parte, se encontraba libre de su trabajo. Debido a que le brindaron vacaciones antes de su examen final de título. No había hablado personalmente con Serena después de lo sucedido. Sin nada que hacer, y tratando de superar la angustia ante la decisión de Serena, se fue hacia los videojuegos a visitar a su amigo Andrew.

- Así que estás deprimido por eso Darien? – preguntaba Andrew

- si, no he hablado con Serena desde aquella tarde. En verdad la extraño demasiado

- y que fue lo que pasó?

- En realidad no me dijo nada, sólo que necesitaba tiempo. Andrew, tal vez soy el culpable, no lo sé. Tu crees que me ha consumido demasiado el trabajo?

- Puede ser, pero siempre has estado pendiente de ella

- Sí, pero está él – decía en voz baja

- Qué dices?

- Necesito hablar con ella. Amigo gracias por escucharme. Voy a visitarla.

- Buena suerte Darien.

Darien se dirigía hacia la salida, cuando esta por hacerlo chocó sin querer con una muchacha.

- perdón – decía él

- descuida – le respondía

Darien entonces se quedó mirándola, le parecía rostro familiar, como no le dio mayor importancia se fue nada más.

- hola – le decía a Andrew

- hola Satsuki, cómo haz estado?

- Muy bien, me vendes un par de fichas? – y le entregaba unas cuantas monedas

- Ahí tienes.

- Oye disculpa, ese que pasó denante, por casualidad es el novio de Serena, verdad?

- Eh… sí, era el novio de ella.

- Era? – preguntaba curiosa.

- Ah… ehm…

- Disculpa no debo meterme en donde no me llaman.

- No te preocupes, oye – sacaba un papel y un lápiz – ahora que eres famosilla, me das tu autógrafo?

- No soy famosa!, pero sí tu quieres te lo doy – sonreía Satsuki, que como siempre estaba con sus lentes puesto.

Las horas pasaban en la ciudad, todo seguía su curso normal. Satsuki se retiraba de los videojuegos e iba en dirección a la casa de los muchachos. Mientras que Darien se encontraba fuera de la casa de Serena. Éste le mando un mensaje a su celular para pedirle conversar con ella. Esta accedió.

Mientras en el departamento de los chicos, estos se encontraban en su rato libre, aburridos sin nada que hacer. Yaten veía televisión, Taiki inmerso en su computadora y Seiya encerrado en su dormitorio tocando guitarra. De pronto suena el timbre.

- que haces acá bicho? No tienes casa a donde ir' – molestaba Yaten

- cállate! Hola Taiki – le sonreía

- hola niña, qué haces a estás horas acá?

- Venia a hablar con Seiya, apuesto que sigue encerrado en su pieza

- Pues ve a verlo con tus propios ojos – le respondía el castaño.

Satsuki se dirigía a la habitación del joven Kou. Entro minuciosamente mientras el cantaba aquella canción de la playa.

- "Yo no puedo pelear con este sentimiento por más tiempo, y todavía tengo miedo de dejarlo fluir lo que comenzó como una amistad, ha crecido más fuerte. Sólo deseo tener la fuerza para mostrarlo…" – suspiraba – bombón…

- Bombón – se burlaba Satsuki entrando a la habitación – hola

- Hola tu, qué haces?

- Hasta cuando vas a seguir con esta depresión Seiya?

- De qué hablas – se hacia el leso

- No te hagas! Desde que llegamos de esas minis vacaciones has estado más raro de lo normal – se sentaba en la cama de Seiya, precisamente a su lado.

- No se de que hablas niña.

- Seiya! No quiero verte así! Tú no eres así!

- Y que se supone que debo hacer? – dejaba de lado su guitarra y comenzaba abrazar sus piernas

- Por que no partes contándome que es lo que te sucede? Por qué estás así? Que fue lo que te hizo cambiar?

- Bombón… - escondía su rostro entre sus piernas – ella y yo nos besamos

- Qué? – decía sorprendida

- Y se que no fue lo correcto porque ella tiene novio – su voz comenzaba a quebrarse – y ese día de su cumpleaños… cuando él llegó sentí que… no sé, estaba en una encrucijada.

Satsuki comenzaba a escuchar atentamente todo lo que el muchacho decía. Ella estaba asombrada de la confesión pero a la vez sintió deseos de llorar. Aguanto. Porque el que lloraba en esa escena era Seiya.

- ahora no se que piensa. Y yo siento que ese beso despertó más mi sentimiento hacia ella, y duele. De verdad que duele, porque no puedo estar con la persona que amo – el seguía con su rostro, evitando ser visto por la muchacha, ya que comenzó a llorar.

- Seiya – ella se acercaba a él – no sabes como te entiendo.

- Por eso he estado así Satsu – levantó su vista para mirarla. Sus ojos azules lucían más hermosos de lo normal ante las lagrimas que derramaba él – me duele saber que ella está en brazos de él, y que además de todo eso se hizo mujer con ese sujeto. Y no he querido acercarme a ella porque siento enormes deseos de tenerla entre mis brazos y repetir aquella escena en la playa. Duele que ella no esté enamorada de mi y que aun así nos hayamos besado.

- Pero has hablado con ella? Le has preguntado qué es lo que siente por ti?

- No – volvía a esconder su rostro.

Satsuki se acerco más a el hasta poder abrazarlo, comenzó a acariciar su cabeza y cerró sus ojos, para poder darle algo de regocijo al joven. Detrás de la puerta se encontraba Taiki que alcanzo a escuchar algunas de las palabras de Seiya, preocupado por la situación, por eso se había acercado, sin querer escucho lo que hablaban, pero gracias a eso entendió porque su pequeño hermano había estado tan distante de Serena y tan cambiado de actitud. Para evitar algo se retiró hacia el living y siguió trabajando en su computadora. Yaten le preguntó si todo estaba bien, él sólo le contesto que no había nada de que preocuparse, que Seiya y Satsuki estaban conversando nada más.

La jovencita seguía abrazando al muchacho, y este ya más calmado le devuelve el abrazo. Le susurra un "gracias" por haberle escuchado.

- Para eso estamos Seiya – le decía

- Eres la mejor Satsu – se apartaba de ella para regalarle una sonrisa.

- Quiero que vuelvas a ser ese engreído, egocéntrico y brillante Seiya Kou, entendido?

- Sí, lo intentare. Pero prometeme que esto quedará entre nosotros

- Obvio que si necio – le devolvía la sonrisa – por cierto, hoy… - no sabía si contarle o no lo que Andrew dijo en los videojuegos – no nada.

- Qué me ibas a decir? Ándale, dime!

- Nop

- Dime!

- Que eres un llorón – reía

- Ah, tuviste el privilegio de ver a esta estrella en su estado sensible, siéntete afortunada

- Si claro – lo miraba de reojo con una sonrisa – Seiya!

- Qué?

- Habla con Serena, sácate esas dudas de tu corazón y pregúntale.

- Lo intentare – dijo resignado parándose para salir de la habitación

A esa misma hora en la casa de Serena

- Serena cómo estás?

- Bien Darien, y tú? – preguntaba nerviosa

- Mmm… bien. Sere…

- Dime para que me llamabas

- Necesito saber la verdad, qué es lo que te sucede. Qué pasa por tu corazón?

- Darien yo… - miraba al suelo ocultando su tristeza, sus nervios, su vergüenza.

- Por favor dímelo Serena, no puedo estar tranquilo sabiendo si cometí algún error.

- No es eso. Darien yo cometí algo que no debí haber hecho… pero… - decía mientras en sus ojos se acumulaban lágrimas de desesperación, quería decírselo para por fin sacarse ese peso de su corazón.

- Dímelo

- Sucedió en la playa… antes que tú llegaras…

Darien empezaba a sospechar lo que los labios de Serena iban a decir

- Seiya y yo nos besamos – lloraba

El joven cerró sus ojos con el ceño fruncido. Sintió un malestar inexplicable en su ser. Estaba indignado, furioso, molesto y con una gran tristeza en su corazón

- Por qué Serena?

- No sé como pasó, las cosas se dieron… yo… yo me sentía sola Darien! – levantó su mirada hacia él, Serena comenzaba a decirle todo – tu siempre estás ocupado en tu trabajo Darien! La rutina me estaba matando además, hacer las mismas cosas siempre, eso me aburría! Yo quería hacer cosas de mi edad, apenas cumplí 19 años y estoy aburrida de la vida que llevaba contigo! Tu vives en otra etapa y yo la respeto, pero no me gusta! Quiero divertirme y sentirme viva. Aunque no lo creas aun sigo siendo una chica infantil, inmadura y llorona, que le gusta comer, salir con sus amigas, jugar y hacer locuras sin pensar. Vivir la vida Darien! – la chica no dejaba de llorar – yo te amo, de eso no cabe duda, pero estoy aburrida!

- Pero ese es el motivo por qué tú y él se besaron? – decía malhumorado

- No sé! Te lo vuelvo a repetir, no sé! A Seiya siempre lo miré como mi mejor amigo! Como la persona que estuvo en ese tiempo, hace tres años conmigo, levantándome el ánimo mientras no sabía nada de ti! Él me hizo ver la vida de otra forma, más alocada, más liberal, más juvenil. Yo me divertía con él

- Por qué se besaron quiero saber? – preguntaba indignado

- Porque quise – Serena bajaba su mirada.

- Qué se supone que va a pasar con nosotros ahora, con nuestro futuro?

- El futuro me importa una reverenda Darien, no quiero vivir un mundo que me plantearon. Soy yo la que elijo como quiero vivir mi vida, y como quiero que sea mi futuro

- Y que pasará con Rini? – preguntaba ansioso acercándose a ella

- Rini… - lloraba aún más – mi pequeña Rini

- Serena por favor, mírame cuando te hablo – agarraba los brazos de la joven – mírame Sere, que debo hacer para que esto mejore entre nosotros. Yo te amo

- Yo también te amo Darien, pero de verdad necesito que me des tiempo para aclarar mis cosas, mis ideas…

- Quieres un tiempo o quieres terminar? – preguntaba levantándole el rostro a la chica.

- No lo sé – sus ojos estaban rojos con todas las lagrimas derramadas.

Serena sentía que perdía fuerzas por todo lo que estaba pasando. No podía dejar de llorar, sentía una angustia terrible dentro de si. De pronto un taxi se estacionó a unos kilómetros de esa escena. Un joven miraba todo atentamente. Sintió deseos de retirarse pero al ver el rostro de Serena y como Darien le pedía explicaciones decidió acercarse. La muchacha sentía que le faltaba el aire, cuando volteó su rostro y vio aquel joven sintió que todo se derrumbaría en cualquier momento. Darien al ver como el rostro de la joven se torno más pálido de lo normal, volteó hacia donde la vista de ella estaba dirigida, ahí encontró a la persona que menos deseaba ver.

- que estás haciendo acá? – preguntó seriamente y con el ceño encogido

- Vine a hablar con bombón

- No la llames así – no despegaba la vista de él

- No eres quien para darme ordenes Darien – le respondía con el mismo tono de voz Seiya.

- Por favor no quiero que discutan acá – les suplicaba angustiada Serena

- Discúlpame bombón, venia a hablar contigo, lo que menos quiero es discutir con tu novio.

- Serena y yo ya no somos novio Seiya Kou.

Seiya quedo en shock al escuchar tremenda noticia. Miraba atentamente el rostro serio de Darien y el de Serena quien bajaba la vista al escuchar aquellas palabras.

- bombón estás bien? - preguntaba preocupado el recién llegado

- ya te dije que no la llamaras así

- cálmate Darien – el tono de voz de ambos iba aumentando – ella es mi amiga, y quiero saber como está!

- Ja, amigos, eso no fue precisamente lo que pensaste cuando estaban en la playa – le respondía furioso Darien

Seiya se quedó mudo. Definitivamente Serena le comentó lo que había pasado en la playa con el. Seiya miró a Serena, quien no dejaba de llorar. Ella antes las fuerzas que desaparecían de su cuerpo, por miedo a desvanecerse, decidió sentarse en las escalas fuera de su casa. Darien la miró preocupado agachándose para ver el rostro de ella.

- ándate Darien por favor, quiero estar sola – le pedía suplicante Serena

- pero Sere…

- Ya la oíste Darien

- TU NO TE METAS! – la paciencia del príncipe de la Tierra se estaba agotando, en verdad era primera vez que se le veía tan molesto, tan celoso, furioso. Desesperado ante la presencia de Kou.

Seiya dudo por un momento acercarse a ella, pero no quería ocasionarle más problemas, así que decidió seguir parado ahí a unos metros de distancia para evitar algún tipo de roce. En esos instantes salio de la casa la madre de Serena.

- muchachos que está pasando acá, hija mía que te sucede? – preguntaba preocupada

- Mamá! – Serena se abrazaba al regazo de su protectora, el único consuelo que tenia en esos momentos.

- Que sucede mi pequeña hija?

- Dile que se vaya! – Ikuko supuso que esas palabras eran para Darien. El atino a levantarse sin dejar de mirarla.

- Sere, por favor medita bien las cosas. Y tomate el tiempo que sea necesario. Señora Ikuko disculpe las molestias que le he ocasionado a estás horas.

Ikuko asentía con la cabeza. Darien al retirarse se dirigió hasta donde estaba Seiya. Éste sintió que en cualquier momento lo agarraba a puñetazos. Pero Darien siempre ha sido un hombre de bien, sólo caminó sin despegar su mirada furiosa a la cara de Seiya e hizo chocar su hombro con el de él.

- Ojo con lo que haces Seiya Kou – le dijo desafiante

- Ahora ella está libre, no me vas a impedir acercarme a bombón – respondió a sus palabras.

- Ni te atrevas, que no responderé.

- No te tengo miedo Darien Chiba.

Las miradas chocantes de ellos habían sellado esas palabras. Seiya estaba fuertemente parado recibiendo el golpe de hombros de parte de Chiba. Con fuerza se mantuvo en pie respondiéndole el insulto. Darien se alejaba del lugar en busca de un taxi para dirigirse a algún lado. Mientras Seiya avanzaba hacia donde se encontraban ambas mujeres. La señora Ikuko miró al joven, mientras que Serena comenzaba a recuperarse levemente. Ésta se separó un poco de su madre.

- Mamá, el es Seiya Kou

- Hija, él es el vocalista de ese grupo que tanto te gusta – preguntaba asombrada si dejar de mirar al chico

- Eh si… - decía limpiándose las lagrimas de su rostro. Y tomando aire constantemente.

- Hija, entra a la casa a beber un vaso de agua con azúcar para que te repongas.

- Sí mamá, gracias – y la volvía a abrazar – Seiya…

- Bombón yo venia a hablar contigo algo importante, pero es mejor que descanses…

- Pero…

- Si gustas puedes pasar un momento a la casa muchacho – lo invitaba la señora Ikuko

- Eh?

- Si Seiya, yo también quisiera conversar contigo – la miraba angustiada pero con algo más de tranquilidad en su vista.

- Está bien bombón.

Al entrar a la casa, Serena se dirigió hasta el living de su casa. Seiya se sentó a un lado de ella.

- cómo estás bombón? – pregunta estúpida pensaba Seiya – perdona por haber llegado en mal momento…

- está bien Seiya, siempre estás cuando más te necesito – lo miraba regalándole una minima sonrisa, mientras recuperaba los colores en su cara.

- Acompáñame a mi habitación Seiya, necesito recostarme, siento que en cualquier momento me caigo.

- Pero está tu madre…

- Ay Seiya no seas leso, no hay problema.

Subieron entonces hasta la habitación de la jovencita. La señora Ikuko los acompañó llevándole un vaso de agua a su hija, y jugo para el joven.

- bueno, los dejo para que puedan conversar, hija si necesitas algo sólo llámame

- gracias Mamá. – serena se recostaba en su cama - Ya no tengo fuerzas para seguir llorando – decía Serena.

- Bombón, le… le contaste a tu no… a él, lo del…

- Sí – Seiya estaba sentado en el suelo a un lado de ella. La muchacha giro su mirada a la de él – no podía seguir ocultándoselo, de verdad sentía que en cualquier momento iba a explotar, esa fue una de las razones por la cual Darien y yo… terminamos.

Seiya se sentía mal por ver como estaba la muchacha ante los acontecimientos, estaba sorprendido, pero a la vez sintió un dejo de esperanza al saber que la mujer que ama con todo su ser estaba libre para poder conquistarla y cortejarla.

- Además, ya estaba aburrida de toda la rutina que llevábamos, estaba cansada…

- Bombón… yo sólo quería hablar contigo para… - pensaba que decir – para pedirte mil disculpas por mi actitud hacia ti – Serena agarró una de las manos de Seiya mientras él la miraba – discúlpame por haberme alejado de ti.

- Seiya – Serena comenzaba a levantarse para poder sentarse en la cama – yo no tengo nada que perdonarte. Cometí muchos errores y por eso… - sentía un nudo en su garganta, y para poder evitar eso se abalanzo a los brazos del joven.

Seiya la abrazó fuertemente, mientras sentía que Serena nuevamente comenzaba a llorar. Él comenzaba a acariciar su cabello y su cabeza. Mientras su otra mano comenzaba a acariciar la espalda de la joven. Serena se aferraba más al abrazo del joven, como queriendo que jamás la soltara. Estuvieron así un buen rato. Seiya tenía su mirada perdida en los cabellos rubios de la joven. Intento separarse un poco de ella para poder verla. Ella dormía entre sus brazos. El sintió una gran calidez invadir su cuerpo. El rostro de la joven lucia tranquilo, dulce. Como la chica que disfrutaba cada cosa, tal cual como la conoció hace tres años atrás. Seiya intento levantarse quedamente para evitar despertar a la muchacha. La tomo entre sus brazos y la acostó en su cama. La tapó con el cubrecama. Acaricio su rostro y depositó un beso en su rostro.

Seiya bajaba las escaleras de la casa de Serena, mientras Ikuko se percató de la salida del muchacho de la habitación, le pregunto por el estado de su hija.

- ella se quedó dormida, pero ya se encuentra mejor.

- Muchas gracias hijo, por cuidar a mi Serena

- Para mi es un gusto Señora – le sonreía el muchacho

- Hijo deseas servirte algo antes de marcharte?

- No muchas gracias – sonreía avergonzado por como lo había llamado la señora – debo retirarme, tengo un largo día mañana…

- Hijo cuando quieras, ven a visitar a mi hija. Eres bienvenido

- Muchas gracias – sonreía Seiya.

Seiya se dirigía hasta su casa. Decidió caminar y tomar un taxi. La noche estaba en su luna menguante nuevamente. Mañana seria el cumpleaños de Seiya. Por fin se sentía tranquilo, la situación con su bombón estaba mejor, a pesar de que no quería disfrutar del dolor ajeno.

Mientras Serena en su habitación dormía placidamente bajo el cuidado de la pequeña gatita Luna, quien se encontraba en el techo de la casa cerca de la habitación de Serena y había escuchado todo lo que sucedió esa noche con su ama y amiga.