CAPITULO 11: CACERÍA DE COCOS.
"¡Cuidado!" Me dijo Bella desde la rama haciéndome saltar para trepar a la rama mientras veía cómo caía el lazo y oía al animal gemir antes de verla a ella saltar y pegarse al animal que se puso a pelear y luchar revolcándose y haciendo que Bella se pusiera a gemir de dolor cuando el animal la aplastaba al rodar contra el suelo.
"¡Bella!" Grité para descolgarme.
"¡No te acerques!" Me pidió. "¡Me está costando pararlo!"
"¡No digas tonterías, te va a matar!" Le dije.
"¡No!" Me gritó forcejeando con el enorme reptil que medía casi tanto como ella. "¡Coge mi walki, llama al resto y diles que estamos cerca del área del aviario!"
"Pero…"
"¡Tú hazlo!" Me gritó antes de volver a ser aplastada por el animal que forcejeaba y coleteaba con ella bien sujeta a su espalda lejos de sus mordidas y sus coletazos pero tragándose todas las volteretas que daba el animal.
"Por favor, tenéis que venir corriendo a cerca del aviario, tenemos un cocodrilo enorme y Bella está intentando pararlo." Grité por el aparato.
Hubo varias voces que contestaron, pero lo de verla pelear con aquel animal sin que me dejase hacer nada era… dios, no podía quedarme de brazos cruzados.
En cuanto tuvo al bicho de nuevo tripa-arriba, me quité el cinturón y le cogí dos patas para atárselas con bastante problema y hasta me llevé un zarpazo en la pierna con las patas traseras.
"Ah…" Gemí con dolor al notar el zarpazo en mi carne.
"¡Jake!" me gritó Bella. "¡¿Qué estás haciendo?"
"¡No puedes pedirme que me quede con los brazos cruzados mientras veo cómo te muele con su peso!"
"¡Jake, aléjate!" Le dije.
"¡Si tu vida está en peligro lo mataré y esparciré sus restos por el comedero de alguno de los animales!" Le dije.
"¡Bella!" Oí gritar a alguien más.
"Bellatrix, escúchame bien." Le dijo una voz a nuestra derecha haciéndome girar para ver a un tipo rubio y de piel bronceada vestido con solo un bañador demasiado ajustado y un collar que parecía hecho de cuero trenzado y que tenía unos colmillos atados como con hilos rústicos, con los brazos estirados parando a la gente que había. "Quiero que hagas una cosa. Si me haces caso podremos ayudarte."
"Hum." Dijo asintiendo.
"Bien, ya veo que le has hecho una presa en la mandíbula y… no me cuentes cómo has conseguido pararle dos de sus patas, pero bien hecho." Le dijo. "Ahora quiero que coloques una mano para hacer una llave de dislocación de cuello, pero no la hagas, solo tienes que hacer presión ¿ok?"
"Vale." Dijo mirándole de reojo puesto que él estaba haciendo el gesto que debía mostrar con el tipo que conocía como Kasim hasta que ella lo hizo y entonces le soltó.
"Bien, Kasim, por la derecha." Le dijo el tipo mientras una mujer alta y con rasgos extranjeros llegaba con una red enrollada entre brazos.
"Claro." Dijo él cogiendo una punta de la red mientras el tipo cogía la otra.
"Vale, ahora quiero que hagas una maniobra 3-14-beta. Vamos panterita, enséñale a tu amigo por qué te pusieron ese mote." Le dijo el del collar con colmillos sonriéndole. "¿A la de tres?"
Bella asintió.
"Venga, todos apartados, chico, ayuda a Angie con la otra." Me dijo el tipo.
Asentí para coger la otra esquina de la red que me tendía una chica con una venda en la muñeca y marcas de mordiscos y 'uniceja'.
"Muy bien, uno… dos…" Se puso a contar el tipo mientras el cocodrilo paraba de dar vueltas sobre si mismo mientras Bella parecía estar a punto de ahogarlo. "¡Tres!" Gritó para que Bella diese un salto increíble y se colgase de la rama más baja pero apartada del alcance del animal mientras todos saltaban a la vez sobre el animal cubriéndolo de redes y haciendo que tras unos segundos el animal intentase revolverse liándose aún más con las redes hasta hacer una especie de capullo de redes con una parte para tirar.
"Te tengo." Afirmé cogiendo a Bella cuando se cayó de la rama, cosa que había visto venir segundos antes al ver sus brazos temblar solo que se quedó colgada cabeza-abajo por las piernas. "Si te sueltas…"
"Claro." Dijo suavemente agarrándose a mis hombros con cuidado para soltarse y dejarme cogerla en brazos. "¿Estás bien?"
"No, me has dado un susto de muerte." Le dije apoyando mi cabeza contra la suya. "Si te hubiese hecho algo ese animal… no sé qué hubiera hecho."
"A ti te ha dado unos zarpazos." Me dijo. "¿Quieres que te los cure?"
"Ah, no hace falta." Le dije sabiendo que ya se habrían cerrado. "No me ha rozado siquiera."
"Vaya, pues es cierto." Me dijo mirándome. "Siento haberte preocupado, pero… esto es lo que soy, soy una 'ranger verde', suelo ponerme en peligro para salvar animales y ecosistemas."
"Algún día te matarán ¿lo sabes?" Le dije dejándola en el suelo.
"Bueno, de algo hay que morir." Me dijo sonriendo. "¿Necesitáis nuestra ayuda aquí?"
"No." Dijo el del collar peleando con el reptil para arrastrarlo. "Kasim y yo nos encargaremos de llevarlo donde tiene que estar."
"Bella, deberías ir a ocuparte del cachorro." Le dijo el tal Kasim. "Creo que sabes el camino."
"Claro." Le dijo ella.
(Salto espacio-temporal)
"En serio, no me gusta que hagas estas cosas." Le dije a Bella cuando abrió la jaula del hábitat del lobo pequeño para ir a meterse.
"Por dios, no podemos dejar que muera de inanición." Me dijo. "Te diría que entraras, pero… me parece que no estás en un humor bueno para ello."
"Ver cómo la chica con la que estoy se mete dentro de una jaula con un lobo, por muy cachorro crecidito que sea, no me tranquiliza lo más mínimo." Afirmé.
"Por favor, deja eso de lado." Me dijo. "Al menos hoy no estoy patrullando y espiando y boicoteando furtivos."
"¿Era cierto, erais vosotros?" Le dije.
"Claro, desde luego no era Papá Noel." Me dijo gateando hasta la lobera donde había el bulto de pieles que se erizó al sentir la cercanía de un ser humano. "Vamos pequeño… no te asustes… solo soy yo… no te haré daño…"
La verdad es que verla allí dentro, con un cachorro de algo salvaje no me calmaba nada, al contrario, me hacía sentir aún peor.
"Primero el cocodrilo y ahora esto." Le dije apoyándome en la maya que rodeaba el terrenito con la frente en la maya. "A cualquiera que le diga que en la primera cita que tenemos nos dedicamos a arriesgar nuestras vida con animales salvajes… es para reírse."
"Ah, no sabía que esto era una cita para ti." Me dijo suavemente.
"Bueno, me lo había empezado a tomar como tal en el coche." Le dije. "Hasta nos íbamos a quedar solos porque tu abuelo nos dejaba aquí y él iba a hacer otra cosa por ahí."
"Bueno…" Dijo. "No pensaba en esto como en una cita. Es más bien… a decir verdad no sé lo que es. Lo de las citas las dejaba para cuando estuviésemos solos, un vehículo, tú… y yo."
"Suena mejor." Afirmé. "Siempre y cuando no nos tengamos que pasar por aquí."
"Hombre… esto es parte de mi vida." Me dijo masticando la carne para dársela al cachorro y que este se la comiera de las manos. "Una parte bastante importante."
"Está bien." Le dije. "Lo entiendo, esto es importante para ti."
Ella peleaba por la naturaleza, yo por salvar a la gente como ella. Podía entender que para ella fuese importante salvar animales, teníamos el mismo objetivo, aunque diferente objeto de protección.
"¿Y no te da asco masticar esa carne para molérsela?" Le dije intentando sonreír.
"No es que me guste demasiado el regustillo de sangre que deja." Me dijo sacándose otra bola de carne masticada de la boca y echándosela en la mano. "Pero es mejor que la vez que tuve que masticar gusanos para una cría de cóndor calvo."
"¡Venga ya!" Le dije riéndome. "¿Comes gusanos?"
"No, pero era una cría que no comía, como este pequeño, yo fui la que descubrió que no lo hacía porque a esas edades las madres mastican y digieren un poco los insectos antes de pasárselos." Afirmó escupiendo más carne masticada y escupiendo a un lado algo que olía a sangre pero de la carne.
"¿Quieres que te eche una mano?" Le pregunté.
"Claro." Me dijo.
"Ah, ah." Dijo otra voz. "Yo que tú no lo haría, es raro que ese cachorro actúe así con un humano, mejor no tentar la suerte."
"Hola Charline." Le dijo Bella escupiendo otra bola.
"He traído unas vitaminas para el peque." Le dijo la rubia con un corte de pelo parecido a un erizo pero largo como hasta la nuca y en punta hacia todos lados con el flequillo verde. "¿Crees que podrías dárselas también?"
"Puedo intentar metérselas en la carne." Dijo Bella levantándose para acercarse.
"Guay, pues cuando acabes mira a ver si lo coges y le pongo un par de vacunas." Le dijo la chica pasándole unas cápsulas por la maya antes de girarse hacia mí. "Tú debes ser el llamado amigo de nuestra 'Panterita'." Me dijo dándome la mano. "Qué hay, yo soy Charline Oak."
"Jacob Black." Le dije. "¿También trabajas aquí?"
"Claro, soy la especialista en cachorros." Me dijo sonriendo. "En realidad soy bióloga marina, pero ya ves, una acaba donde menos se lo espera."
"Mira peque... mira quién está aquí..." Dijo Bella acercándose con el ca
chorro en brazos dándole besos en la cabeza. "Charline... sí... es Charline... Sí..."
"Creo que ya me reconoce." Afirmó la mujer casi riéndose mientras le animal se revolvía en los brazos de Bella.
"Está muy nervioso." Le dijo Bella dándonos la espalda para mover al bicho en brazos.
"Llevo días pinchándole y ayer ya no se dejaba pinchar."
"Espera a ver si se calma un poco." Le dijo Bella.
Era curioso, el cachorro parecía saber quién era quién, con Bella se calmaba, pero en cuanto intentaba acercarlo a la otra mujer comenzaba a gruñir y revolverse como un loco.
"Nada, no va a haber manera." Dijo la mujer suspirando. "Vamos a volver a lo de placarle."
"NO, espera un poco." Dijo Bella. "Voy a intentar taparle los ojos para que no te vea."
"¿Otra técnica nueva?" Le dijo la mujer.
"Lo calmo y si consigo cegarlo un poco supongo que podrás." Le dijo ella suavemente moviendo al animal de nuevo como acunándolo. "Prepárate..."
"Yo ya estoy lista." Le dijo la mujer.
"Voy." Afirmó acercándose y cubriendole los ojos al animal antes de acercarse a la mujer que me dio la espalda haciendo gemir al animal y soltar una exclamación a Bella antes de retirarse.
"¿Estáis bien?" Les dije.
"Sí, es..." Dijo la mujer.
"Voy a volver a calmarlo antes de ir." Me dijo Bella.
"Tienes suerte." Me dijo la mujer mientras oíamos a Bella cantar una especie de tonadilla de nana al lobezno. "La chica está hecha de una pasta diferente, es muy fuerte."
"¿Me lo dices o me lo cuentas?" Le dije bromeando.
Era raro, nunca había querido una chica así, visto desde el punto de vista de la impronta, era mejor una chica suave y femenina a la que proteger porque te daba una excusa para pegarte a ella, pero esta chica era lo contrario; era femenina solo en formas y en ese pequeño toque maternal que tenía con los cachorros y animales heridos, el resto… peleaba con animales que le arrancarían un brazo, se metía en la jaula de un perro-lobo con maneras de lobo, correteaba por el monte de noche arriesgándose a ser atacada por animales salvajes, cazaba furtivos con lazos en el suelo… y por lo que sabía alguna vez se había enfrentado a las fuerzas del orden e ido a manifestaciones.
Hombre, protección necesitaba pero más bien contra ella misma, porque desde luego no era demasiado cabal pelearse con cocodrilos solo con una cuerda para atarles el morro y que no mordieran o irse al monte, solo, sospechaba que tampoco armada, y pasearse cerca de animales salvajes para arriesgarse a que la matasen.
"Bueno, ya estoy." Dijo dejando al animal en el suelo para venirse con el animal detrás siguiéndola como un perrito. "No, vamos peque, tú vete a tu cama…" Dijo para cogerlo de nuevo y llevarlo a donde parecía que dormía para dejarlo y que el animal se tumbase pero cuando ella se dio la vuelta para volver a irse, se levantase y la siguiese para cuando paró el animal se paró.
"Parece que se ha encariñado contigo." Le dije bromeando.
"No digas eso, hombre." Me dijo Bella. "Igual tiene más hambre…"
"No me parece tan descabellado." Dijo la mujer.
"Cogeré más carne." Dijo Bella.
"No, lo del hambre no." Dijo la mujer. "Lo de que se ha encariñado contigo. Solo come si se lo das tú, yo he probado con papilla en vez de masticarlo y se niega a comer; solo se deja pinchar si tú lo coges… apostaría a que si tu estuvieses ahí dentro también se quedaría dormido fácilmente."
"No bromées." Le dijo ella apartando el cachorro para volver a acostarlo y que se repitiese lo de que se quedase quieto hasta que ella fue a irse. "Mira, desisto."
"¿Y si te lo llevas?" Le dijo la mujer. "Estoy segura que Kasim se alegrará de saber que estará contigo."
"Es un lobo." Le dije. "No puede estar hablando en serio."
"En realidad solo es medio lobo." Me dijo Bella. "Pero no puedo aceptarlo, es de Kasim."
"Sí, y su perra no lo acepta como tampoco lo aceptan los lobos que tenemos, así que… dudo mucho que vaya a adaptarse mejor si se muere y puesto que no creo que quieras dejarlo morir y supongo que tampoco te apetecerá demasiado venir aquí todos los días cada vez que haya que darle de comer…"
"No, claro que no." Dije mientras ella dudaba. "Porque no puede estar yendo y viniendo como 3 veces al día."
"¿Bella?" Le dijo.
"Está bien, pero primero preguntarle a Kasim y al abuelo." Dijo ella.
(Salto espacio-temporal)
"Aún no puedo creérmelo." Dije mientras en lugar de 3 personas nos apretujábamos en el asiento del coche del abuelo de Bella las 3 personas y un cachorro de lobo que iba en el regazo de ella golpeándome a mí con la cola. "Es un chucho."
"Es muy feo que digas eso." Me dijo Bella. "¿Solo por no ser de raza ya es razón para despreciarlo?"
"No, es porque es un medio lobo, es peligroso." Afirmé.
Que nosotros fuésemos en parte lobos era un poco arriesgado para los que nos rodeaban, pero éramos buenos, éramos guerreros protectores, y ese animal…
"Vamos, Jake, es un cachorro." Me dijo Bella. "¿Qué mal puede hacer?"
"No lo sé." Afirmé. "Pero no me gusta la idea de que pueda atacarte mientras duermes."
"En realidad solo es un perro-lobo." Me dijo el señor. "Son como perros pero con rasgos de lobo. Probablemente este crea que ella es su madre, adoptiva pero madre."
"Yo no le veo demasiada pinta de loba, o perra, o lo que quiera que fuera la madre." Le dije.
"Era una perra, y... ¡¿te estás metiendo conmigo?" Me dijo poniendo cara de confusión dolida.
"Claro que no." Negué. "Es que no sé si me gusta que tengas un animal así en casa."
"Deduzco que no sabes nada de Ka." Dijo el hombre.
"¿Debería saber quién es?" Le dije.
"Ka es la hembra de Dragón de Komodo que criamos el abuelo y yo desde hace unos años." Me dijo Bella. "Es muy dócil, pero mide casi metro y medio, y definitivamente pesa casi tanto como yo."
"Exagerada..." Le dijo el hombre divertido. "Como mucho llegará a pesar 70 en libertad y en cautividad... probablemente los 80. Ahora pesará... bueno, hace un par de semanas pesaba casi 60... quitémosle lo que ha estado desganada... pero claro, hay que sumarle el par de mapaches que se comió al amanecer..."
"Vale, un monstruo que mide metro y medio y pesa 60 kilos, es..." Dije. "¿No es peligroso?"
"Solo come mamíferos pequeños." Me dijo Bella casi riéndose. "Además, lleva un collar de cuero con cascabeles y la oyes llegar, y no sale de nuestra casa y el patio trasero."
"Pues hoy me la he encontrado en el taller." Le dijo el hombre. "Así que ya me dirás cómo ha llegado hasta allí."
"No lo sé, igual Chloe se dejó la puerta abierta." Dijo Bella. "Ya sabes que no le gusta mucho."
"¿Tu hermana no comparte tus gustos?" Le dije bromeando.
"Solo nosotros dos." Afirmó el abuelo. "En realidad... mi Joanne tampoco aprueba que nos llevemos el trabajo a casa... dice que la pequeña Ka es un animal peligroso."
"Me pregunto qué dirá del pequeño." Dijo Bella.
"Intentaremos pasárselo como un perrito." Dijo el señor. "Nunca ha dicho que no pudiésemos tener uno."
Hombre, eso no era exactamente un perro, pero bueno, podía pasar por uno, más o menos.
"Habrá que vacunarlo." Dije.
"Yo me encargo." Asintió el hombre.
Bueno, entonces tampoco estaba tan mal, no me acababa de gustar pero al menos era algo.
Para cuando llegamos a la reserva ya estaba claro que el animal se quedaba, y al primero que dejaron fue a mí, así que Bella y su abuelo se bajaron conmigo para poder disculparse con mi padre por retrasarnos.
"Mañana clase." Dijo ella suavemente.
"Sí." Asentí. "Por cierto, por qué no te bajas mañana la moto a la playa." Le dije. "Podríamos trabajar en ella entonces."
"No corre tanta prisa." Me dijo. "Suelo trabajar en ella los fines de semana por la mañana, solo que este... bueno, vosotros vinisteis a lo del cursillo, y soy yo la que se encarga de esas cosas."
"Ah, lo siento." Le dije. "No sabía que era así."
"Nah, no te preocupes." Me dijo sonriendo. "Sois los primeros alumnos, pagáis bien y al contado. La pena es que no podamos acabar el cursillo..."
"¿Qué pasó?" Le dije.
"Nada, material defectuoso." Afirmó ocultando todo tras su sonrisa. "En cuanto encuentre material apropiado podremos retomar las lecciones."
Era una pena que no me quisiera contar la verdad, que la habían saboteado, o por qué lo habían hecho.
"Eres deportista, te gusta la mecánica... y además eres protectora de los animales." Le dije divertido. "¿Tomas algo para tener esa energía?"
"Sí, un buen desayuno." Me dijo. "Ya sabes, no soy de esas que comen poco. Donde esté una buena comida o cena de tres platos que se quite la comida de conejo."
Eso me hizo reír al imaginarme a qué se refería.
"Venga, que hay que irse." Le dijo el abuelo saliendo de casa para venir a recogerla al porche. "La abuela sabes que no va a irse a dormir hasta que no volvamos. No la hagamos preocupar por nada."
"¿Nos vemos mañana a primera hora?" Me dijo.
"Claro." Afirmé. "Hasta mañana, no faltes ¿eh?"
"Descuida, no lo creo." Me dijo sonriendo.
La verdad es que me daba un poco de pena que no supiese nada de nada. No iba a poder colarme nunca por su ventana, porque sinceramente, prefería no tentar mi suerte de evitar los animales que tenían por casa.
"Jacob, hijo." Me llamó mi padre desde la puerta. "¿Qué tal la noche?"
"Si te lo cuento no te crees la mitad." Afirmé.
"Entonces deduzco que no ha sido algo normal." Me dijo mientras cerraba la puerta.
"Nah, hemos cazado un coco, luego he visto cómo Bella masticaba carne cruda para un cachorro y este comer solo de su mano, y también cómo lo han vacunado." Le dije para contárselo todo más extendido.
"Por lo que se ve Edmound era un veterinario y solía hacer voluntariado a veces." Me dijo. "Y por cierto, creo que le caes bien solo porque eres el 'amigo' de su nieta, pero como se entere de que pareces su lapa... comenzará a ver que no quieres ser solo su amigo y no sé si va a reaccionar tan bien como el padre de Bella."
"Bueno, no es él a quien le intentaría tirar los tejos." Le dije bromeando. "Voy a irme ya a dormir, mañana tengo clase."
"Buenas noches." Me dijo.
La realidad es que había sido un día largo y demasiado duro y sobre todo, una noche demasiado extraña y dura, me caí rendido en la cama y sonreí al ver en mi mente a Bella meciendo el cachorro para calmarlo antes y después de la inyección de vitaminas.
Pero entonces la imagen de Nessy abrazándome cuando la cogía en brazos me volvió a la mente y me di la vuelta.
Nessy era mi impronta, y últimamente casi no la recordaba.
Bellatrix era el colmo de lo atractivo, nos complementábamos muy bien, tenía gustos muy similares a los míos, tenía muchas cualidades: Sexy, atractiva, valiente, dura, impulsiva, sabía cómo aprovechar lo que la vida le daba, protectora... viva.
Pero si pensaba en ternura y protección, quien venía a mi mente era Nessy, quería protegerla, pero cuando había visto a Bella luchando con el cocodrilo también había sentido el impulso de saltar sobre él también y sujetarle las mandíbulas entre mis manos para rompérselas tirando de cada una hacia un lado.
"Maldita impronta..." Murmuré. "Va a volvernos locos a todos."
