Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Capítulo 6: Déjame entrar.
Alice POV
Bella se levantó después de comer y desapareció.
Segundos después Edward se levantó, ignorando a Tanya y fue tras Bella. Tenía ese presentimiento. Algo iba a pasar e iba a poner una nueva perspectiva tanto para Bella como para mí.
Maria fue y le depositó un beso en la mejilla a Jasper. Maria se retiró. Seguramente se fue a andar de zorra ya que Laurent se levantó y la siguió.
Jasper se levantó y lo seguí.
Subí las escaleras y caminé por varios pasillos hasta llegar al corredor que estaba en nuestros dormitorios.
El corredor estaba vacío así que cuando entró Jasper a su dormitorio, me metí.
Jasper me miraba serio pero era seguro que estaba nervioso.
Miré detenidamente su rostro y él me analizaba.
―Me has hecho esperar mucho tiempo ―le reclamé.
―Le pido disculpas, señorita ―respondió con acento sureño.
Le ofrecí mi mano y él la tomó sin pensar en el significado. Nos sentamos en la cama.
Su mirada se había suavizado.
―Jasper, quiero que sepas que lo que te dije ayer es cierto. No estoy jugando.
―¿Cómo te enteraste de eso?
―Pues… en realidad no lo sé pero lo sé. Es contradictorio pero simplemente sé que tú has sufrido y eso me hace enojar pero antes de enojarme y de cualquier otra cosa, mi prioridad es que tú estés bien. No quiero ver esos ojos tristes que veo en ti cada que estas cerca de Maria. Ella no te quiere y solo te está usando. No te pediré que la dejes. Eso lo harás cuando te sientas libre y curado. Sólo te pido que me dejes entrar.
―Estás adentro…
―No me refiero a eso… me refiero a que me dejes entrar en tu corazón. Confía en mí ―mi voz era dulce― y déjame enseñarte lo que es el mundo sin esa violencia que está en tu corazón. Alejaré a los demonios de tu pasado siempre y cuando me dejes entrar.
―Alice…
Mi respiración se detuvo, me encantó la manera en la que mi nombre salió de sus labios. Su voz era una caricia.
―No digas nada, sólo déjame entrar.
Mi rostro se acercó al de Jasper y su respiración se detuvo. Mis labios estaban tan cerca de los suyos; deposité un delicado beso, poco a poco fui profundizando el beso.
Sus manos me aferraron a él y supe que me estaba dejando entrar. Sus paredes se estaban derribando para dejarme entrar. Lo sentía y en cuanto entré me di cuenta de que estaba dentro y sus paredes volvían a levantarse, conmigo dentro.
Trabajaría en eso. Sabía que estaba destinada a Jasper y yo no podía ver más allá de mi vida sin él. Había llegado en el momento perfecto. Él iba a ser una persona diferente si no llegaba a su vida.
La temperatura empezaba a subir y el beso dejó de ser inocente. Jasper me necesitaba y yo a él.
Nos separamos cuando el aire nos hizo falta.
Su mirada era totalmente cálida, dulce. Me emocionaba que yo era la causante de semejante cambio.
―Háblame de ti ―me pidió.
―Bueno, mis padres nunca me han prestado atención. Al parecer yo fui algo inesperado en sus vidas. De haber sabido que yo venía en camino, ellos se hubieran deshecho de mí. Pero Charlie, el padre de Bella lo impidió. Charlie es amigo de mis padres y los convenció de tenerme o más bien los obligó. Charlie ha sido para Bella y para mí esa figura paterna y también materna. Al menos hace el intento. Él no me considera loca como mis padres lo hacen. Por desgracia no puede luchar por mi custodia pero cuando cumpla veintiuno podré irme e iniciar una nueva vida. Charlie no necesita mi custodia. Me la paso en casa de él todo el tiempo y bien me puedo morir, y mis padres ni en cuenta.
Jasper puso una mueca en cuanto escuchó todo eso. Sus brazos me aferraron con miedo.
―Tranquilo, Jazz. Existo y eso es lo que importa. No te atormentes por algo que no pasó ni va a pasar.
―Jamás dejaría que algo te pasara. Eres lo único bueno que tengo.
Sonreí.
El enamoramiento fue rápido. Pero yo creo que las personas tenemos un destino. Era obvio que Jasper estaba destinado a ser mío y yo de él.
―Lo sé al igual que yo no te pondría en riesgo. Haría lo que fuera con tal de que él no sufriera o se viera en riesgo.
―Alice, no sé cómo dejar a Maria ―confesó.
―Ella sabe cómo manipularte pero seré paciente.
―Gracias.
―Mientras tanto tendremos que mantenernos ocultos por un tiempo.
Me levanté y me fui a la puerta.
―Alice…
―Nos vemos al rato en el gran roble que está detrás de mi ventana.
―¿Cómo sabías lo que te iba a preguntar?
―Tengo un don y tú eres mi alma gemela. Te conozco. Sé quién eres.
Me fui.
Dejaría que él asimilara toda la información y sus sentimientos.
Jasper era muy complejo pero sabía que él era así porque ha vivido una vida muy violenta y Maria se ha dedicado a utilizarlo para fines egoístas.
―Maldita drogadicta ―pensé en voz alta―. Mira que utilizarlo para tus fines egoístas y para que tengas dinero.
Me enojaba que Maria utilizara a Jasper como narcotraficante.
¿Cómo lo sabía?
Simple, veo el futuro pero no siempre lo veo cuando es conveniente. Al final me termino enterando cuando las cosas están pasando o van a pasar segundos antes.
Me había espantado cuando empezaba a ver el futuro de Jasper pero cuando tuve una visión de él y yo casándonos… pues supe que estaba destinada a él.
No iba a ser fácil pero sí que le iba a hacer algo a Maria. Ella va a ser la causante de que Jasper me vaya a hacer pasar malos ratos.
Me metí con cuidado en el pasillo donde estaba la ropa tirada de Maria y Laurent.
En el armario de escobas se encontraban haciendo cosas no aptas para menores de edad.
Genial.
Les aventé sin hacer ruido un boxer y una camisa, propiedad de Laurent. Con cuidado cerré con llave el armario.
Carlisle iba a venir en 10 minutos ya que había derramado café en su oficina.
Bien, la pelea por mi Jazz va a empezar y yo ganaré, pensé.
Caminé directo a mi dormitorio; sonriendo todo el tiempo.
Bien, un pequeño regalo para las que aman a Jazz y Alice como yo.
La verdad es que me está gustando sacar mi creatividad.
Al principio es difícil ya que una cosa es pensar en ideas y otra llevarlo a la práctica. Espero que mi lenguaje no sea muy pobre porque de verdad me voy a dar de azotes.
Un beso para todas y en la tarde publico un par de caps más.
Hijas mías, dejen reviews que es el pan de cada día de los escritores.
Ah y chequen las canciones que escucharon Bella y Edward. A mi me encantan!
