CAPITULO 12: ERES LA MEJOR AMIGA QUE NADIE PUEDA TENER.

Era temprano cuando fui al colegio para encontrarme allí a Embry y Quil hablando de algo.

"Buenos días." Saludé sonriendo. "¿Algo interesante?"

"Mientras tú estabas en a saber dónde, anoche encontramos un rastro cerca de donde murieron más cazadores." Me dijo Embry molesto. "Y, eh, esta vez no eran furtivos."

"¿Ha habido más ataques?" Dije confuso.

"Anoche te llamamos a casa." Me dijo Quil. "¿Dónde estabas? Tu padre nos dijo que habías ido con los nuevos a algún lado."

"Tuvieron una llamada de urgencias en una reserva de animales en peligro." Les dije. "No imaginaba que pasaría nada por aquí."

"Ese es el problema." Me dijo Embry. "Desde lo de Nessy no das pie con bolo. Y ahora que no la tienes tienes que buscarte otra ¿no?"

"Escucha Embry, no es lo que piensas." Le dije.

"Me da igual, no quiero saber nada." Me dijo. "Lo que quiero es que nuestro alfa esté listo para trabajar en vez de irse por ahí a saber a qué."

"No te permito que me hables así." Le dije ya molesto. "Yo no te he quitado nada, y para que te enteres, por algún motivo estoy improntado de ella también, así que no es algo que pueda evitar."

"Pues muy bien." Me dijo. "Eres un mentiroso."

"Te lo juro." Afirmé. "Ojalá no fuese así, ojalá solo estuviese improntado de una, pero no lo estoy, y ahora tengo unas crisis de personalidad increíbles porque una me atrae pero a la otra siento ganas de protegerla y estar siempre cuidándola, y la una no para de meterse en líos solita, así que también me siento protector hacia ella. Y encima resulta que uno de mis mejores amigos se enfada conmigo porque estoy improntado de la chica que a él le gusta y que solo es un encaprichamiento."

"¡Eo!" Oímos gritar entonces a Bella acercándose en su bicicleta. "Vaya, parece que esto vuestro es una costumbre." Dijo sonriendo y parando con un derrape junto a nosotros. "¿Quedáis todos los días aquí delante o qué?"

"Algo así." Dije mientras Embry me daba la espalda y salía corriendo.

"¿He dicho algo malo?" Preguntó mirándole irse deprisa. "Oh, oh… seguro que parezco un gremblin."

"Estás genial, como siempre." Le dije. "Es un problema que él tiene."

"Voy a ver si puedo hacer algo." Dijo Quil. "Nos vemos luego en clase."

"Vale." Dijo Bella. "Y dile que si es algo que yo he hecho que lo siento mucho, aunque aún no sé qué he hecho."

"Que tú no tienes la culpa." Le dije. "¿Qué tal se tomó anoche tu abuela que llegarais tan tarde?"

"Mal, como siempre." Afirmó mirándome de nuevo a la cara. "Pero como era por ir con el abuelo al final nos dio la bronca con un par de gruñidos y nos dejó libres. ¿Y tu padre?"

"Bueno, no le gustó demasiado que llegara a esas horas, pero como hoy no he puesto pegas para levantarme para venir aquí y no armé follón al llegar e iba con alguien conocido pues tampoco ha hecho un mundo de todo eso." Le dije sonriendo.

"Yo que pensaba que tu padre que no estaría acostumbrado a que volvieses a esas horas te metería en problemas por nuestra culpa…" Me dijo bromeando.

"Oh, me ha dicho que te cortará las orejas en cuanto vuelvas por allí." Le dije con ironía y bromeando. "Yo que tú no me acercaría demasiado por casa si no estoy yo, Billie es un experto cortando orejas. Orejitas fritas… orejitas guisadas… con tomate y cebollita y esos pimientos…"

"¡Eres un caníbal!" Me dijo poniendo cara de ofendida y riéndose mientras me daba un golpe con la mochila y haciéndome reparar en que llevaba vaqueros largos y con estilo con unas deportivas verdes a juego con la camiseta ancha desde debajo del pecho donde se le ajustaba en un escote cuadrado por los hombros. "Ten, sujeta un momento, voy a cambiarme."

"¿Cómo que vas a cambiarte?" Le dije. "Pero si así estás…"

"Me va a dar un chungo en las piernas." Me dijo. "Tengo unos shorts en algún lugar de la mochila. ¡Ahá!" Añadió sacándolos doblados para mostrármelos en su mano. "Ahora vuelvo, voy al baño a cambiarme."

"Como quieras." Afirmé.

La verdad es que no podía meterme con ella, al fin y al cabo, nosotros nos pasábamos todo el día con pantalones hasta por encima de la rodilla y salvo para estar en el colegio, la mayoría del tiempo ni siquiera llevábamos camisa. Hacía calor y lo entendía que quisiera cambiarse de ropa, así que la esperé hasta que volvió con los pantalones cortos que se había comprado para ir al cine cuando fuimos por primera vez al centro ese de animales y luego a una casa a comprar ropa para ella y lo que llamaba su 'uniforme' y el resto que había llevado pero los vaqueros largos doblados.

"Luego tengo que volver a ponérmelos antes de entrar en casa." Me dijo guardándolos en la mochila de nuevo antes de cogérmela y sonreírme. "¿Vamos a una emocionante clase de matemáticas?"

"Que gracioso que te gusten." Le dije divertido. "Son lo más aburrido que existe."

"No te pases." Me dijo. "Y sí, me gustan tanto como un furtivo."

"Creo que me hago una idea." Le dije casi riéndome ante su comparación mientras íbamos hacia clase.

(Salto espacio-temporal)

"Muy bien, pasemos al capítulo siguiente." Nos dijo la profesora de literatura en clase nada más entrar. "Luego os repartiré los trabajos del capítulo anterior, pero por ahora, abrid el libro en la página..."

"Oye, Bella, si quieres podemos compartir el libro." Le dije.

"No, lo comparto con Embry, pero gracias." Me dijo sonriendo mientras Embry se daba la vuelta.

No me acababa de molar un pelo aquello, pero estábamos en clase, no podía hacer nada.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Bella)

"¿No me vas a decir nada?" Le pregunté a Embry mientras trabajábamos en el mismo capítulo que todos.

"Ya sabes que no se me da bien esto." Me dijo.

"Bueno, al menos eso es algo." Le dije sonriendo y quitándome un mechón del flequillo de la cara. "Pensaba que estabas enfadado conmigo."

"Es… no es por ti." Me dijo moviendo la mano. "Lo siento soy tímido, ya sabes, además, somos un poco… toscos con lo de mostrar sentimientos." Dijo antes de callarse cuando sonreí divertida y suavemente. "Ya sabes, somos tíos y eso."

"Me alegro que no estuvieras enfadado conmigo." Le dije sonriendo. "Eres un chico guay, me caes bien. Me fastidiaría perder al que probablemente sea mi primer amigo en este sitio."

"Claro, tu… Tu primer amigo..." Me dijo.

"Oh, oh." Dije preocupada. "No me digas que he vuelto a meter la gamba. Tú no… no me considerabas amiga, es eso ¿verdad?" Dije antes de darme un par de cabezazos suaves en los brazos. "Soy una bocazas…"

Yo y mi enorme boca, seguro que Embry no me consideraba su amiga, solo una conocida.

"No, no." Me dijo parándome y mirando disimuladamente para ver que no nos mirase la profesora aunque era evidente que habíamos llamado la atención de Paul y el resto de su pandilla. "Claro que me caes bien, y me gusta lo de ser tu amigo, el primero aquí." Afirmó susurrando y mirando a todos lados. "Es solo que me has pillado en un mal día."

"Oh." Le dije entendiendo. "¿Ha pasado algo entre vosotros?"

"¿Cómo lo sabes?" Me dijo confuso y sorprendido.

Entonces sonreí y me di unos golpecitos con el bolígrafo en la nariz.

"Las chicas tenemos un radar para esas cosas." Afirmé bromeando. "Incluso las raras como yo."

"Tú no eres rara." Me dijo. "Vale, igual no eres como el resto, pero molas más que muchas."

"Gracias." Le dije feliz por el cumplido torpe como los míos. "Eso es algo bonito."

Le vi sonreír mientras subrayaba su libro con lápiz para marcar una idea que le pareció importante, así que yo también sonreí suavemente mirando mis notas y anotando una nueva idea del pasaje.

"¿Puedo… puedo preguntarte algo?" Me dijo.

"Claro." Afirmé. "Dispara."

"Es… ya sé que te sonará raro pero…" Me dijo anotando algo en un papel para moverlo en la mesa y ponérmelo ante los ojos con disimulo. "¿Qué opinas?"

Un poco con curiosidad al ver que había anotado algo en vez decírmelo, cogí el papel y lo miré.

"¿Tú crees en el amor a primera vista?" Ponía con una letra redondita. "¿O tal vez eres más de las de que el amor se va haciendo poco a poco?"

"Depende." Garabateé con mi letra cuidada en el mismo papel bajo sus preguntas.

"¿De qué?" Me contestó igual.

"No soy de enamorarme a primera vista, prefiero no hablar de ello." Le escribí. "Pero no descarto que exista, solo que creo que yo no soy de esas."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Embry)

Estábamos hablando mientras trabajábamos en clase de literatura cuando tuve el impulso de preguntarle a Bella una cosa.

No debería haberlo hecho, pero algo dentro de mí me dijo que era mejor ahora, antes de que me colgase más aún.

Vale, a mí me gusta, me gustaba mucho; era demasiado abierta y especial, le gustaba lo mismo que a nosotros y teníamos mucho en común; era el sueño de cualquier chico-lobo que se preciase.

Pero Jacob afirmaba que era una segunda impronta suya.

De locos.

"¿Tú crees en el amor a primera vista?" Le escribí en un papel para pasárselo y que lo mirase confusa antes de cogerlo y leerlo para garabatear algo y pasármelo de vuelta con disimulo. "¿O tal vez eres más de las de que el amor se va haciendo poco a poco?"

"Depende."

"¿De qué?" Le volví a escribir debajo de lo suyo puesto que ella me lo había escrito debajo.

La vi dudar un poco sobre qué o cómo escribir algo y luego lo escribió y me lo pasó de nuevo.

"No soy de enamorarme a primera vista, prefiero no hablar de ello."Me había escrito. "Pero no descarto que exista, solo que creo que yo no soy de esas."

La miré sorprendido y totalmente confuso. ¡Coño, cualquiera le hubiese mirado igual!

No había que ser un genio para saber tenía algún motivo para afirmar que no era de enamorarse a primera vista aunque creyera que podía darse, pero no en ella.

Le hice un gesto con la cabeza y ella me señaló de nuevo su papel "prefiero no hablar de ello".

"Yo creo que en este pasaje no hay demasiada acción, sin embargo, ya anticipan la tensión que se dará en el siguiente acto, cuando sea el duelo entre Montescos y Capuletos y las muertes que se producen." Me dijo.

"Sí, es… no hay mucha acción, es un poco aburrido." Afirmé.

Mujeres, eran raras de narices: Leah, mi madre… y ahora también ella que me había parecido siempre de las más normales.

Nos tiramos toda la clase discutiendo el pasaje que habíamos comenzado el día anterior y cuando acabó y llegó el siguiente profesor no tuvimos más posibilidad de hablar; lo que sí pude percibir fueron las miradas que nos echaba Jacob en literatura que estábamos juntos y después, a ella, durante toda la clase, y cada vez que me giraba, menos entendía qué veía Jacob que le hiciera seguir portándose como un estúpido si ella pasaba de él manifiestamente, eso sí, tenía una sonrisa sospechosa en la cara.

Me daba no sé qué verle tan patético, intentando ligar con la misma chica que a mí me gustaba pero protegido por la impronta mientras ella pasaba de él.

Y así seguimos hasta el recreo, cuando salimos al patio y ella se perdió.

"Eh, Jake." Le llamé mientras nos sentábamos en el banco de siempre.

"¿Vuelves a hablarme?" Me dijo.

"Sí, para decirte que te cortes un poco en clase." Le dije. "Comienzas a resultar un poco… patético."

"¡¿Cómo dices?" Me dijo molesto y confuso.

"¡Mira dónde están mis chicos favoritos!" Dijo Bella saltándonos por detrás y colgándose de nuestros hombros con sus brazos para darnos un beso, primero a Jake en la cara y luego a mí. "Espero que no estuvieseis peleando de nuevo."

"Claro que no." Le dije. "Voy a ir un momento a buscarme una lata. Os veo luego."

"Claro." Dijo ella mirándome un poco confusa antes de tomar mi sitio que dejé libre.

No soportaba aquello, no lo soportaba para nada. Si Jake quería seguir jugando a que ella era su impronta bien, pero no pensaba seguir viendo cómo se daba contra un muro puesto que ella no parecía tener el menor interés por él.

En lugar de eso, preferí ir a la máquina de refrescos casi a la entrada del centro y cogerme algo fresco.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"¿De verdad que no estabais peleándoos?" Me dijo Bella.

"Nah, solo discutíamos un poco." Le dijo Quil intentando quitarle hierro al asunto. "Ya sabes, cosas de chicos."

"¡Ah, claro!" Dijo riéndose al entenderlo, justo antes de ponerse mortalmente seria. "Y ahora en serio."

"Era en serio." Le dijo Quil.

"¿Entonces por qué está Jacob con esto tan tenso que parece furioso?" Le dijo pellizcándome los hombros en un masaje que me hizo quejarme con un '¡Eh!'. "En serio, si fuese eso creo que Jake no tendría motivos para estar cabreado."

"Embry y yo hemos tenido una pelea." Le dije. "Es algo más que una simple peleílla de chicos, pero es un asunto entre hombres."

"Pffff… hombres…" Dijo sacudiendo la cabeza. "Si la raza humana dependiera de vosotros nos extinguiríamos."

"¿Eso es un insulto?" Le dije bromeando.

"Algo así." Me dijo. "Era más bien un hecho científico. Independientemente de que me refiriera a otra cosa, es un hecho científico que vuestro cuerpo no está capacitado para un parto, así que… vosotros mismos."

"Seguro que podríamos." Le dije.

"Vamos a ver…" Dijo pensando para mover las manos hasta hacer un tamaño como de un coco hermoso de tamaño. "Digamos que la cabeza de un neonato es más o menos de este pelo y vuestro agujero de salida es… puede llegar a abrirse algo así…" Dijo juntando los dedos hasta hacer un agujero de uno o dos centímetros de diámetro. "Me gustaría saber por dónde lo sacaríais, porque el único agujero vuestro que puede abrirse tanto es el ano y no está conectado con el sistema reproductor." Nos dijo sonriendo con ironía.

"¡Yuck!" Gemimos con dolor.

"Vosotros darle vueltas a la idea." Nos dijo sonriendo.

Estuvimos así hasta la hora de ir a clase de nuevo, esta vez a gimnasia que con la excusa de hacer la broma de saltarme a la espalda, me acercó la boca a la oreja.

"Si llego tarde invéntate algo, porfa." Me dijo.

"¿Pues?" Le pregunté. "¿Qué vas a hacer?"

"Ah… secreto." Me dijo sonriendo y aprovechando que no nos veían para darme un beso antes de saltar de mi espalda. "Nos vemos luego." Afirmó antes de desaparecer entre la marabunta de gente que vino para ir a cambiarse.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Embry)

"Genial, encima llego tarde…" Dije apresurándome para ir al gimnasio para cambiarme antes de entrar a clase.

Iba a pasar al cambiador ya cuando noté un tirón del brazo y me sacaron por la salida de incendios.

"Shhhh… no digas nada." Me dijo Bella sonriéndome.

"¡¿Pero tú estás mal de la cabeza?" Le dije recuperándome con alivio. "¡He estado a punto de hacerte daño pensando que me ibas a hacer algo!"

"Lo siento." Me dijo mirando al polideportivo. "Además, quién iba a hacerte nada; estamos en un instituto."

"Cierto…" Dije.

Ella no sabía nada de lo que había ahí fuera, nadie allí dentro salvo nuestro círculo inmediato y cercanos sabían la verdad sobre qué éramos nosotros.

"Esto… ¿no tenemos clase de gimnasia?" Le dije.

"Me apetecía un plan alternativo." Me dijo guiñándome un ojo. "¿Me acompañas?"

Miré al gimnasio y luego le sonreí.

"Por una vez que no vaya no pasará nada." Afirmé con ironía. "Vamos, hagamos ese plan alternativo."

"¡Sí!" Dijo levantando un puño al aire feliz. "He visto unas mesas muy chulas al lado del instituto, seguro que allí no nos ven."

"Uffff… no te creas." Le dije divertido. "Espera, si lo que quieres es que no nos pillen, ya sé dónde ir."

"Soy toda oídos." Me dijo bromeando y moviéndose las orejas con las manos.

(Salto espacio-temporal)

"¿Qué te parece?" Le dije.

"Alucina…" Murmuró asombrada para luego sonreír. "Seguro que aquí es donde hacéis pellas todos."

"Va a ser la primera vez que las hago." Afirmé divertido. "Probablemente ni me pongan falta, no sobresalgo en nada."

"Oh, no digas eso…" Me dijo divertida dándome un toquecito. "Tú eres importante para tus amigos."

"Ya, claro, para mis amigos sí." Afirmé.

"Quil."

"Sí, Quil."

"Y Jared."

"Exacto."

"Incluso Paul, aunque creo que es un borde, pero bueno." Afirmó. "Parecéis amigos."

"Sí, bueno, en cierto modo también."

"Y Jake, no nos olvidemos de él." Afirmó levantando un dedo.

"She…" Dije.

"Sois los 3 jinetes del Apocalipsis." Me dijo sonriendo divertida y tumbándose encima del banco. "¿O eran cuatro? Nunca me acuerdo."

"Sí, creo que eran 4, y sobre Jake y yo…" Dije. "Digamos que no estamos en nuestro mejor momento."

"Ya lo sé." Me dijo suavemente dándome un toque en la nariz sonriendo. "Estáis peleados."

"¿Y tú cómo lo sabes?" Le dije. "Ah, no me lo digas, te ha ido a llorar ¿no?"

"No." Me dijo divertida. "Soy vidente y os leo la mente."

"¿En serio?"

"Los chicos aquí sois la leche." Me dijo riéndose. "¿De verdad te crees que nadie va a poder leer la mente?"

Sí, Edward Cullen.

"Claro, que tontería." Le dije con ironía. "¿Entonces?"

"Por si aún no lo habíais notado, soy una chica, rara, pero chica." Me dijo sonriendo divertida. "Huelo esas cosas a distancia. Y si no era por mí, era evidente que era por Jake."

"Vale, las tías tenéis un radar de serie." Le dije. "Un aplauso."

"No." Afirmó. "Ahora en serio, qué pasa con vosotros. Y no me digas que cosas de chicos porque casi me contáis como a uno más, lo cual me halaga, sinceramente."

"Er… creo que es evidente que no eres 'uno' de nosotros." Le dije. "Y además, son cosas de chicos."

Entonces hizo algo increíble, me cogió la cabeza debajo del brazo y se puso a frotarme el pelo como si fuese un crío antes de olerlo.

"Una chica." Afirmó haciéndome caer la mandíbula hasta el suelo de la sorpresa. "El problema es una chica que es lo que se ha metido en medio. ¿Me equivoco?"

"¡Tú lees la mente de verdad!" Le dije atónito.

"Los genios de las coca-colas me chivan cosas." Me dijo con ironía poniéndome una lata que se sacó de la mochila delante de la cara. "Mi abuelo me cuela siempre alguna lata, hoy le pedí dos, pero no me importa darte una, ya me compraré otra luego. Una fresquita…"

"Lo tienes todo planeado." Le dije divertido.

"Lo que quieras, pero dime qué pasa con la chica y por qué os habéis enfadado vosotros dos por ella." Me dijo abriéndose ella una. "Y no escatimes detalles, seré una chica pero puedo entender los asuntos de tíos."

Por lo que había visto, no podía dudarlo, pero tampoco podía decirle lo de que la chica era ella.

"Es que… bueno, digamos que… nos gusta la misma chica." Le dije.

"¿En serio?" Me dijo. "Bueno, pues entonces… déjame que te de un consejo. No te desanimes, yo te voy a apoyar, me encargaré de quitarte a Jake de en medio." Afirmó guiñándome un ojo.

Genial, se había pensado que me gustaba otra, bueno, al menos eso que me ahorraba, no tenía que declararme.

"¿Tú…?" Le dije al darme cuenta de algo. "¿En serio tú me ayudarías a conseguirla?"

"Claro." Me dijo sonriendo. "Somos amigos, y yo soy una chica, sé lo que les gusta, a todas nos gustan cosas semejantes, así que… creo que puedo ayudarte a conseguirla. Ya está, lo he hecho." Dijo como si bromease. "Me he ofrecido a ayudarte. Eh, y no rechaces mi ayuda." Añadió señalándome con un dedo estirado sujetando la lata en la misma lata y con la cara seria. "Me ofenderé mucho si lo haces después de lo que me ha costado ayudar a alguien en asuntos de chicas."

"Claro." Le dije riéndome y viendo que ella sonreía divertida echándose un trago también. "Me alegra que me hayas dicho eso." Afirmé sonriendo suavemente.

"Bueno… pues ya está." Me dijo sonriendo y apoyándose en mí. "Pero a cambio quiero algo." Me dijo levantándome un dedo en aviso.

"Tú dirás." Le dije.

"Haced las paces." Me dijo suavemente. "Jake y tú parecéis grandes amigos, no deberíais dejar que una chica se metiese en medio."

Sonreí, ella era buena y realmente fresca y directa, además de comprensiva y dar muy buenos consejos.

"Está bien." Le dije. "Pero solo a cambio de que me digas una cosa."

"¿En serio?" Me dijo mirándome. "¿Tan fácil?"

"Bueno, yo te he confesado que me gusta alguien, así que… venga, desembucha." Le dije. "Tú das esos consejos porque te gusta alguien ¿verdad?"

"Pues…"

"Y ese alguien es… ¿por casualidad, Jake?" Le dije.

"Dios, se me ha notado ¿no?" Dijo para dejarse caer hacia atrás y taparse los ojos para gemir. "Lo sabía… no tendría que haberle mirado tanto en clase… Soy lo peor…"

"¿Por qué dices eso?" Le dije sobreponiéndome al dolor de . "Tú eres guay."

"No… seguro que todos lo han notado." Me dijo. "Dios, es un coñazo tener dos amigos enamorados, primero comienzan con que no cambiarán y luego comienzan con las miraditas, los 'yo te doy de comer, no yo'… y al final, dan asco porque parece que estén solos cuando estáis todos juntos. ¡Y yo me había jurado no ser nunca así!" Dijo dando un pisotón al suelo tumbada.

Eso me hizo reírme con fuerza hasta que casi se me saltaron las lágrimas y me dolió el pecho y el estómago.

"No tiene gracia." Me dijo molesta.

"Ya te digo que sí." Afirmé intentando parar de reírme. "¡Pero si yo pensaba que Jake te era indiferente! Él te miraba cada dos por tres en clase, pero a ti no te he visto mirarle ni una vez."

"Es que intento que no interfiera con el resto." Me dijo como si fuese una niña a la que le estuviesen echando la culpa de algo.

"No sé el resto, pero yo te lo agradezco mucho." Afirmé apiadándome de ella. "Eres la mejor amiga que nadie puede tener."

"¿De verdad?" Me dijo.

"Eh, te gusta mi mejor amigo y estás actuando como que nada para evitar malos rollos con el resto por empalagosos." Le dije. "Y nos cabreamos los dos y eres tú, que no tienes parte, a intentar mediar para que hagamos las paces. Eso te pone… como a 10 puntos por encima del resto de amigos."

Eso la hizo sonreír ampliamente y volver a apoyarse la cabeza en mi hombro mirando el deporte al aire libre desde lejos.

"Gracias." Me dijo.