CAPITULO 13: LA VIDA SIGUE.
(Voz de Jacob)
"¿Dónde te habías metido?" Le pregunté a Bella cuando la vimos tras salir de clase de gimnasia y vi que Embry estaba con ella. "He tenido que decir que te habías encontrado mal y habías ido a enfermería."
"Gracias, tengo… aquí." Dijo sacando un papel. "Mi parte de la enfermera diciendo que estuve y solo tengo que rellenar día y hora."
"Dios, eres el demonio." Le dijo Jared alucinando al ver las notas que llevaba metidas en un bolsillo con cremallera dentro de una funda de plástico rígido y trasparente. "¿De dónde has sacado esto?"
"Ah, son fáciles de copiar." Le dijo sonriendo. "Tengo un programa de ordenador para falsear letras, tengo las fuentes de mi familia y las de todas las enfermeras y profesores que he tenido hasta llegar aquí. Al menos las que he necesitado. Me basta con un papel escrito."
"¿Y de dónde venís?" Les preguntó Quil mirándoles.
"Ah, nada." Dijo Bella sonriendo. "Secretos de chicas."
"Anda, Embry se ha cambiado de acera." Dijo Paul con ironía.
"Si me das un cuchillo te hago la operación gratis." Le dijo ella sonriendo. "Pero te advierto que aún me falla un poco lo de las suturas a esa escala."
"Me gustaría verte intentándolo." Le dijo Paul.
"Eh, a mí no me chulées, tío duro." Le dijo ella golpeándole el pecho con el suyo propio para hacerle dar un paso atrás al moverlo.
"Ya, ya, Tayson-girl, ya está." Le dije bromeando.
"La próxima vez podríais hacerlo en barro y con bañador." Dijo Embry bromeando.
"Si no trabajo prefiero no ver gambitas dentro de pantalones." Dijo Bella con ironía.
"¿Cómo qué…?" Le dijo.
"Plátano de canarias… banana… anaconda… gambita." Le dijo señalando a Quil y Embry, luego a Jared, a mí y finalmente a Paul para hacer un gesto y acompañar su última exclamación. "Uh…"
"¡Eres una maldita… bruja!" Dijo levantándole la mano que le cogí y le empujé.
"Aquí no, Paul." Le dije reduciendo los ojos a rendijas. "Si la tocas eres tío muerto."
"Jake, puedo cuidarme sola." Me dijo Bella poniéndome la mano en el hombro y mirándome antes de mirar a Paul con una cara dura y dar unos pasos hacia él. "Vamos, tío duro."
"No te metas conmigo, boba." Le dijo Paul.
"Eso, tú sigue diciendo eso, que te la estás ganando aún más." Le dijo ella remangándose.
"Mira, porque eres una tía, que si no…" Le dijo Paul.
"Ahora sí que te la has ganado." Le dijo deshaciéndose de la camiseta para quedarse con la parte de arriba de un bañador de dos piezas blanco con los bordes negros y pasarnos la mochila antes de ponerse a balancearse sobre si misma antes de tirar una piedrita de una patada hacia Paul que la paró con algo de dolor en la mano.
"Se acabó, eres una…" Dijo para ir a lanzarse a por ella.
Intenté pararle pero ella me apartó y se dejó alcanzar el golpe, el único, porque en cuanto le dio el golpe que apenas le dio porque se movió haciendo que le alcanzase pero el daño fuese mínimo girándose sobre si misma para calzarle un par de golpes en forma de mazazo vertical consecutivos al girar y darle a la vez, uno en el hombro y el otro en la cabeza.
"Será posible…" Dijo Paul bufando antes de volver a por ella.
Fue una suerte que no se trasformara, porque a su segundo embiste, ella lo esquivó dándole un tremendo patadón en plenas rodillas por detrás derribándolo mientras ella se incorporaba a una sola pierna con la otra doblándola como si fuese una garza.
"Ya vale, Paul." Le dijimos parándole entre Quil, Embry y Jared mientras yo iba a por ella que parecía dispuesta a dar más.
"¿Estás bien?" Le dije. "¿Qué ha sido eso?"
"A eso, querido amigo, se le llama Capoeira y estilo tigre de wing-tsun." Me dijo sonriendo. "También sé hacer el estilo leopardo pero es demasiado agresivo para usarlo con un inconsciente. Solo atacantes, ladrones, criminales y sobre todo, furtivos."
"Madre mía, das miedo." Le dije. "Yo pensando que me daba miedo que salieras a cazar furtivos…"
"Uno, no los cazo, solo los vigilo y los saboteo." Me dijo. "Y dos… me encanta que me protejan…" Añadió sonriendo y pegándose a mi espalda con un salto.
"Este… ¿estás bien?" Le dijo Quil.
"¿Bien?" Dijo Jared. "Jo, con esa habilidad para dar golpes tiene que estar mejor que bien."
"Solo es de defensa." Nos dijo sonriendo. "Eso significa que tengo que dejar que me toquen antes. Si no me atacan, no puedo hacer nada."
"Vale, este… nosotros nos vamos a comer." Dijo Embry. "¿Te vienes?"
"Ah, no." Dijo. "Esta tarde bajo antes a la playa, comeré allí hoy."
"¿Te ha salido trabajo?" Le pregunté.
"Exacto." Me dijo sonriendo. "Un grupo se ha apuntado a la hora de la comida para unas clases de piragüismo, así que me toca estar allí y jugar un poco con las piraguas."
"Oh." Dijimos.
"Bueno, pues suerte." Le dijo Jared. "Os veo luego."
"¿Vendréis a hacer otra vez grupo de estudio?" Le dijo gritando puesto que como Paul se había largado en cuanto se había librado, Jared lo estaba siguiendo.
"No lo sé." Le dijo.
"Yo sí." Afirmé. "No me vendría nada mal una mano en la literatura."
"Como a todos." Me dijo Quil.
"Vale, entonces os espero." Nos dijo sonriéndonos. "Acabo con los de las piraguas a las 2 más o menos… y luego tengo un grupo de surf, así que… ¿y si empezamos a eso de las 4?"
"Por mí bien." Fuimos diciendo uno tras otro.
"Entonces nos vemos a las 4." Dijo sonriendo.
(Salto espacio-temporal)
"Jake." Me dijo mi hermana cuando leí la nota de nuestro padre diciendo que le habían llamado para ir fuera y nos había dejado la comida a falta de calentar. "¿Se puede saber qué haces?"
"Pues ponerme mi ración en una fiambrera para irme." Le dije.
"Eso ya lo veo." Afirmó. "La pregunta es a dónde."
"Como papá no está voy a irme a comer a la playa, hemos quedado todos para estudiar allí, así que así me adelanto y me baño un poco."
"¿Y desde cuando te vas tú así de casa?" Me dijo.
"Oh, vamos, llama a Paul si quieres." Le dije. "Tú estás contenta, a él se le cae la baba y no nos pilláis a papá y a mí en medio."
"¡Jake, eres insufrible!" Me rugió mientras salía de casa con la fiambrera del primer plato y un bocadillo con los filetes empanados del segundo en una bolsa saco del pan que había cogido por ser la primera cosa a mano que encontraba.
Me fui al garaje y saqué mi moto para ir rumbo a la playa donde aparqué y puse el candado a la moto antes de ir con la bolsa por la arena hacia el local de Bella que, una vez más, estaba solo y con el letrero de que volvía pronto porque estaba en el mar. Así que me senté en la arena junto al puesto y saqué la toalla para extenderla y tumbarme un rato descamisado y con un bañador para mirar al mar y ver cómo estaban un grupo de personas con unas piraguas y chalecos llamativos en el agua mientras a Bella no podía verla.
"La primera vez que veo a la profesora desaparecida." Afirmé buscándola en la moto de agua sin verla. "Anda que como se le caiga alguno…"
Y se le calló, se le calló… de pronto oí alguie cayéndose al agua y gritando.
"¡No, hay que tocar el silbato!" Le dijo el que estaba con él en la piragua.
Entonces se puso a pitar y oí reírse a alguien.
"¡Pero si estás de rodillas!" Oí decir a Bella divertida. "Ponte de pie."
"Ah, sí, cierto." Dijo poniéndose de pie y llegándole el agua hasta la boca.
"Bueno, vamos saliendo, se ha acabado la clase." Oí gritar a Bella. "El próximo día más y mejor, pero por hoy fin. Que yo al menos tengo que comer antes de la siguiente clase." Dijo haciendo reírse a todos ante su tono de broma.
Sonreí al localizar de dónde venía la voz y ver entonces, que Bella también había cogido una piragua solo que más sencilla y casi podría decirse que hecha a mano y se acercaba remando a toda velocidad hacia la orilla donde esperó a que fuesen todos y ató las piraguas con la cadena en la orilla donde fui a cogerla yo.
"Buenas tardes, señorita." Le dije. "Vengo a detenerla."
"¿En serio?" Me dijo fingiendo divertida. "¿Y de qué se me acusa?"
"De robar el corazón a un joven de la reserva." Afirmé robándole un beso. "¿Qué tiene que decir?"
"Culpable…" Me dijo ronroneando y devolviendome el beso antes de separarse sonriendo. "Espera un segundo, tengo que ir a recoger los chalecos y cobrar una cosa y estoy contigo mientras espero a que venga el siguiente grupo."
"¿Has comido ya?" Le pregunté.
"No, he estado trabajando." Me dijo haciéndome un gesto de mano de que enseguida volvía. "Ahora te cuento."
Sonreí y vi cómo iba a su puesto donde tenía una caja de metal con candado donde metió el dinero que le dio uno de los tipos tras haberlo reunido todos y ella les daba unos papeles que no sabía yo qué eran antes de despedirse por lo que me tomé el gesto como mi señal de que podía ir de nuevo con ella.
"Siento no haberte podido hacer caso." Me dijo sonriendo. "¿Qué me decías?"
"Que es malo saltarse la comida." Afirmé. "Me he traído la mía para comer aquí."
"Jake, tu padre se cabreará." Me dijo.
"Mi padre nos ha dejado solos en casa porque tenía una salida." Le dije bromeando. "Y yo he decidido que hace un día demasiado bueno y no era legal dejar a mi chica comiendo sola y mal en la playa."
"Entonces me siento halagada." Afirmó sonriendo. "Voy por una toalla."
"No importa, tengo yo una." Afirmé. "Y no me importa compartirla."
"No, en serio, es mejor que me coja la mía." Afirmó sonriendo. "Me apetecería tumbarme un poco."
"Puedes usarme como almohada." Afirmé.
"Tentador… pero no." Afirmó sonriendo. "Ahora mismo vuelvo. ¿Te importa ponerte cerca del puesto? Es por si vienen a alquilar algo. Yo puedo comer, pero sigo estando de servicio."
Aquello debía ser ilegal, hacer que tu nieta trabajase tan duro no podía ser legal. Incluso mientras comía tenía que estar atenta al puesto porque estaba trabajando.
Tenía tres opciones: quejarme a Billie y que él me aconsejase sobre cómo parar aquel abuso, ir directamente yo a quejarme a su abuelo y cantarle las cuarenta, denunciarlo directamente, convencerla a ella de que se plantase o denunciase… y también callarme y no hacer nada o bien callarme y echarle una mano cuando y como pudiera. Un momento, eso eran casi 6 opciones.
"Bueno, perdón por el retraso." Me dijo sonriendo y extendiendo su toalla justo pegada a la mía tras dejar una fiambrera en mi toalla. "Tenía la toalla un poco…"
"¿Qué hace eso aquí?" Le pregunté viendo cómo el cachorro tiraba de una esquina de la toalla.
"Eso tiene un nombre." Me dijo. "Aún no le he puesto uno, pero no es razón para que lo trates de 'eso' en vez de 'ese' ¿vale?"
"Vale, pues qué hace ese aquí." Le dije.
"Es mi cachorro, así que me toca a mí cuidarlo, no cuando estoy en clase, claro." Afirmó explicándose y cogiéndole para ponerlo de espaldas en su regazo y ponerse a rascarle la tripa. "Pero el resto del tiempo es mi carga."
"Es un animal semi-salvaje." Le dije cuando fue a morderla. "Creo que ni siquiera es posible que conviva con personas. Ten un poco más de cuidado ¿quieres?" Dije yendo a darle al bicho y haciendo que ella lo quitase de mi alcance rápidamente y frunciese las cejas.
"¿Qué te crees que ibas a hacer?" Me dijo frunciendo las cejas.
"Evitar que siga intentando morderte y acabe haciéndote daño." Afirmé.
"Un momento." Me dijo. "¿Te crees que estaba intentando hacerme daño?"
"No lo creo, es que es evidente." Afirmé.
"Solo juega." Afirmó dejándole que le pillara la mano y me masticase un poco antes de quitársela deprisa cuando abrió para volver a masticársela y mostrarme que no tenía ni siquiera un arañazo. "¿Ves? Es un cachorro, les gusta jugar a morder y a tirar de cosas."
Hombre, ahora que me ponía a mirar era cierto, cuando le movió un palo delante del morro él lo cogió y se puso a tirar para quitárselo y seguir sus movimientos cuando ella lo movía haciéndole que intentara soltarlo sin éxito.
"Vale, es que… no quería que te hiciese daño." Le dije.
"Gracias." Afirmó sonriéndome. "Ah, mira, he traído galletas que ha hecho mi abuela. ¿Quieres?"
"Luego." Afirmé. "Mira, mi padre me había hecho pasta, pero se me ha quedado fría."
"Yo tengo un poco de ensalada." Me dijo mirando su fiambrera donde había ensalada y sobre la tapa de esta, un bocadillo bien envuelto. "Si quieres mézclalo todo y así tienes una ensalada de pasta."
"Ya, pero tampoco es plan de dejarte a ti si nada." Afirmé antes de callarme y sonreír. "¿A medias?"
"Si puedo." Afirmó mirando un par de curiosos en el puesto y yendo hacia ellos para hablarles y cuando se fueron 'a pensárselo', volver y sentarse conmigo. "Solo querían información."
"Pues ya podían esperarse a otra hora." Le dije para que me diese un toquecito divertida antes de sacar un trozo de carne de su bocadillo y ponérselo masticado en la tapa de su fiambrera al cachorro que se puso a comer rápidamente. "¿Y por qué te matas a trabajar aquí? Tus abuelos parecen tener dinero."
"Mi abuela hace trabajos a vecinas." Me dijo suavemente sin mirarme y revolviendo la comida en la fiambrera mía tras haber añadido su ensalada. "Y el abuelo está jubilado, tiene un suelto bueno para un jubilado, pero no suficiente, por eso sigue haciendo trabajos de vez en cuando, como anoche." Afirmó. "Mi hermana trabaja en lo que puede referente a lo suyo y trae algo de dinero, y sé que si lo pidiese probablemente el abuelo me lo diese, pero… prefiero hacer esto y ganar mi propio dinero. Ya sabes." Acabó sonriéndome divertida. "Soy independiente, me gusta ser libre."
"Pero es que te matas a trabajar." Afirmé masticando mi bocadillo. "No lo entiendo. Vas a clase, te matas a trabajar aquí por las tardes y por las noches, la mayoría de días sales a proteger a los animales de los alrededores de cazadores. Deberías estar medio muerta ya."
"Me alimento bien." Afirmó sonriendo y sacando bola en broma tras morder y tragar un bocado de su bocadillo. "A algunos tíos les hecho para atrás porque a veces como demasiado."
"Pues a mí no." Afirmé sonriendo divertido. "Me gusta que una chica se alimente bien, aunque tenga algún kilito de más, que desde luego es evidente que no es tu caso."
"No sé si me llamas gorda o chupada." Me dijo con ironía.
"Ninguna de las dos." Afirmé viéndole devorar su bocadillo como si le fuese a robar algo. "Estás para comerte a ti."
"Me temo que te sabría mal, y demasiada carne dura." Afirmó.
"Pues yo creo que me encantaría." Afirmé bromeando también. "¿No sabes que a nosotros nos encantan nuestras novias? Nos volvéis locos."
Y tanto, ella no era consciente de lo que me hacía por ser como era y mezclarlo con la impronta, era algo caliente, era burbujeante, era sentir que me hervía todo dentro, que me iba a derretir desde dentro porque su carácter era fresco y rápido.
No podía estar quieta, vivía la vida a mil, no parecía tenerle miedo a nada ni nadie. Y te arrastraba, señor si te arrastraba… era capaz de hacernos a todos apuntarnos a unos cursillos por la curiosidad y la emoción que ponía a todo.
Se tiraba todo el día o casi sonriendo y bromeando, principalmente con nosotros, y éramos chicos. Tenía esa frescura y esa vertiginosidad propia nuestra, solo que ella era humana, no necesitaba hacerle daño y que sangrase para saberlo.
"Debe gustarte mucho este trabajo." Le dije.
"Oh, me gusta." Afirmó sonriendo. "Me gusta el mar, así que así combino un poco mis gustos. Combino el mar y mi habilidad deportiva y las vendo a buen precio."
"Ya lo veo." Asentí divertido. "Por cierto, si necesitas ayuda para reanudar los cursillos de submarinismo…"
"Ah, estoy ahorrando para comprar material nuevo." Me dijo. "Bueno, supongo que tendrá que ser compartido, pero al menos me gustaría encontrar piezas en buen estado, y eso es algo que tarda lo suyo."
"Si hay algo que pueda hacer…" Le dije.
"Nah." Dijo sonriendo. "Aunque creo recordar que te ofreciste a repararme la moto."
"Claro, estoy trasteando en una propia." Le dije. "¿Quieres que te eche un ojo a la tuya?"
"No, pero me vendría bien que me digas dónde puedo encontrar repuestos a buen precio." Me dijo.
"Claro, sin problema." Afirmé. "Puedo conseguirte casi lo que quieras."
"Podemos ir un día a buscar repuestos." Me dijo sonriendo. "Dentro de poco no podré seguir con el puesto. Tendré que pasarme al negocio de deportes de montaña, y eso sería solo fines de semana y programados."
"Que pena." Afirmé con ironía.
Si no podía seguir con ese trabajo por falta de clientes significaba que tendría libres las tardes, y eso significaba que tras las citas de estudio en grupo, el resto del tiempo era libre y podíamos pasarlo juntos.
"Te parecerá bonito." Me dijo dándome un golpecito recriminatorio flojo de nuevo. "Es mi trabajo, necesito el dinero."
"Bueno, podrías sacarlo de otra forma." Afirmé.
"Sí, antes era en tiendas normales." Me dijo. "Pero aquí no hay demasiado de eso."
"Tienes la tienda de cebos." Afirmé imaginando que se pondría a dar chillitos.
"¿Crees que me contratarían?" Me dijo.
"¿Acaso te interesa?" Le dije bromeando.
"Podría." Asintió. "Lo de jugar con bichitos no me importa demasiado."
"También hay otros negocios." Afirmé. "¿Sabes limpiar?"
"Más o menos." Afirmó. "Pero no soy la chacha de nadie."
"Bueno…" Dije. "No sé, prepara un currículum y pásame un par de copias, veré lo que puedo hacer."
"¿Vas a ayudarme a buscar otro trabajo para la temporada de frío y mal mar?" Me dijo.
"Sí." Asentí confuso. "¿Pues, no quieres ayuda?"
"No, no." Negó. "Es que se me hace un poco raro."
"Bueno, considero que no deberías trabajar tanto, pero bueno." Afirmé. "Si quieres trabajar supongo que lo único que puedo hacer es asegurarme que al menos te cogen en algún sitio donde no vayan a explotarte."
Eso la hizo reírse y cuando paró se secó las lágrimas que se le habían saltado.
"Eres… muy divertido." Afirmó. "¿Por qué crees que me explotarían en el trabajo?"
"Te explotas a ti misma aquí." Le dije. "Y los verdes esos encima te hacen echar horas extra por las noches. Juzga tú misma."
"Yo me exploto a mí misma, y los verdes no me explotan, yo voy porque quiero y porque me preocupan los animales del monte." Me dijo sonriendo y guiñándome un ojo levantándose al ver una persona en el puesto. "Nos vemos luego, a las 4. Lecciones de surf."
"Te miraré desde aquí." Afirmé tirándole del bañador para darle un beso antes de dejarla ir.
La verdad es que era curioso observarla hablar con el chico antes de ir a coger unas tablas de surf para ir clavándolas en la arena junto al puesto a la espera de gente que fuese y que poco a poco fue apareciendo hasta hacer un grupo de 6.
Y verle enseñarles a mantenerse en la tabla sin caerse y remar un poco con los brazos de rodillas en las tablas paralelos a la orilla… hilarante. Pero verla a ella era divertido, parecía haber nacido con todo el material deportivo bajo sus pies o su trasero dependiendo de a qué nos refiriésemos.
Y antes de que acabase de dar la clase, llegaron Quil y Embry con Seth.
"¿Qué haces tú aquí, Seth?" Le dije.
"Literatura." Afirmó. "La profesora me ha dicho que le preguntó a la vuestra por alguien que pudiera echarme una mano y… bueno, aquí estoy."
Perfecto, ahora íbamos a estar todas las manadas allí. Primero habíamos sido Quil, Embry, Jared, Paul y yo para hacer un grupo de estudio y deberes porque éramos todos de la misma clase, y ahora se nos unía Seth que iba a necesitar que le echase una mano Bella porque era un cerebro en literatura inglesa.
En nada estaríamos todo el mundo allí; y fue evidente cuando al grupo se nos unió también Kim y un par de amigas más.
"A este paso vamos a tener que hacer un sitio más grande." Nos dijo sonriendo y bromeando cuando vino a dejar los chalecos al puesto y luego a su toalla tras ir a buscar el cesto donde llevaba los libros a la arena. "O traeros alguien mesas, ya no cabemos en la mía."
"Cada vez somos más." Afirmó Quil. "En cuanto se entera alguien más viene."
"Es que es más divertido estudiar así que en casa, sola y aburrida." Afirmó una de las amigas de Kim.
"Yuhu…" Dijo Paul sin ganas. "¿Empezamos ya? Yo tengo vida fuera de esto."
"Claro." Dijimos.
"A ver… por dónde empezamos." Dijo Quil.
"¿Qué tal si como Paul hoy tiene prisa empezamos por las mates hoy?" Dijo Bella sonriendo claramente con ironía. "Así cuando acabe puede hacer lo que quiera. Como es tan listo no necesitará nuestra ayuda para el resto."
A eso, Paul le hizo un gesto de que no tenía gracia pero todos sacamos primero las mates.
Y como siempre, de vez en cuando, Bella tenía que salir por patas para prestar algo de material y cobrar por adelantado antes de volver con nosotros.
"Alucina." Dijo Kim. "Jared me lo había dicho, pero es que no podía creérmelo. ¿Cómo puede estar estudiando y a la vez pendiente de lo que hacen sus clientes y trabajando todo a la vez?"
"¿Es una chica lista?" Dijo Seth.
"Perdón." Nos dijo apilando de nuevo sus libros derrapando sobre la arena al tirarse de rodillas para alcanzarlos. "Me acaba de salir un servicio de 'salchicha', seguid sin mí."
"¿Y qué hay de lo del capítulo de esta semana?" Le dijo Jared.
"Luego os echo una mano." Afirmó. "Y a ti, Seth." Añadió antes de salir por patas para ir al estante donde le esperaban los ex-amigos del instituto de Forks, del curso de Bella Cullen.
"¿Esos no son los mismos del otro día?" Preguntó Jared.
"Parece que se están aficionando a esto." Dijo Embry frunciendo las cejas.
"Demasiado." Afirmé para sacudir la cabeza. "No, es genial que se enganchen. Eso significa más trabajo y más pasta."
"¿Te alegras de que no la dejen ni estudiar una hora entera tranquila?" Me dijo Kim.
"Es su trabajo, ella sabrá lo que se hace." Le dije.
Ya me había dicho sus motivos para tener ese trabajo, de hecho, me había embaucado para hacerme prometer que le ayudaría a encontrar un trabajo para la temporada de mal tiempo donde no podría hacer esas cosas en la playa.
"Además, esto es solo de momento, cuando el mar se ponga mal y el frío comience que será en nada, ha dicho que planea parar." Afirmé. "Creo que en otoño planea pasarse al negocio de deporte de montaña los fines de semana, pero anda abierta a lo que salga."
"Seguro que si le cogiesen en la tienda de cebo cambiaba de idea." Dijo otra de las chicas. "Señor, es… asqueroso."
"Se lo he propuesto en broma y creo que no le importa demasiado." Negué yo.
"¡Yuuuuuck!" Dijeron las chicas a la vez mientras alguno de nosotros ponía mala cara imaginándoselo.
"Oye, ahora que lo pienso." Dijo Quil. "¿Tiene experiencia como tendera? De tienda normal quiero decir."
"Probablemente." Asentí. "Me ha dicho que en el resto de sitios trabajaba en tiendas donde podía, pero que no sabía porque no pensaba que aquí hubiera demasiadas. ¿Pues?"
"Bueno, podría hablar con mis padres." Me dijo. "No suele haber demasiado negocio en esos meses pero... tal vez podrían considerar cogerla por horas."
"O tal vez en el supermercado." Dijo Kim. "Yo he trabajado ahí alguna vez, no está tan mal y siempre están buscando nuevos empleados."
"Gracias por la ayuda." Les dije. "Ya le diré cuando acabe su temporada y a ver qué dice."
"Vale." Me dijeron.
La verdad es que no la veía trabajando en una tienda normal, a decir verdad, apenas la veía trabajando tan duramente antes de saber que trabajaba allí, pero así era, se partía los cuernos trabajando en la tienda de la playa y luego, la mayoría de las noches, también vigilando por el monte.
Casi no podía ni ver a mi propia chica.
Pero por lo que se veía, las cosas siempre podían ir peor. Cuando acabó y volvió, casi no intercambiamos palabra porque nos pusimos con la literatura y, entre hacer los deberes, ayudarnos a nosotros y luego ayudar a Seth, se nos pasó toda la tarde junto a su trabajo con el puesto. Antes de darnos cuenta eran ya casi las 8 y era hora de echar el cierre.
"Madre mía, cómo se ha pasado hoy el tiempo..." Dijo Kim.
"La verdad es que sí." Coincidió Bella recogiendo sus cosas sobre mi toalla. "Voy a echar el cierre y ahora vuelvo."
"¿Siempre hace esto?" Me preguntó Quil.
"Sí." Afirmé. "Al menos las veces que he venido a buscarla."
"Así que también venías a buscarla." Me dijo Embry.
"Un par de veces. ¿Eso importa?" Pregunté.
"Un poco." Afirmó. "¡Hey, Bella!" Le llamó. "¡¿Necesitas ayuda con eso?"
"¡No!" Le dijo. "¡Aunque una manita para las canoas acelerará todo un poco!"
"Ya habéis oído." Afirmó divertido antes de comenzar a correr para ir a echarle una mano.
Aquello era increíble, no me gustaba que fuese él quien fuera a ayudarla puesto que era evidente que él tenía más peligro que un improntado, pero al menos ahora me hablaba de nuevo, y eso ya era algo.
