CAPITULO 14: PLANES DE FIN DE SEMANA.

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((Siento el retraso, he tenido problemas con mis conexiones a internet, por eso no he podido actualizar, con eso de que tengo el día ocupado el único rato que me quedaba era a la hora de comer y me he mudado así que de momento no tengo internet, pero prometo arreglarlo lo antes posible.))

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"Bueno... pues te vuelvo a dejar en casa, sana y salva." Le dije a Bella sonriéndole y parando en el camino que llevaba a la casa puesto que decía que prefería que no supieran de nuestra relación en su casa.

"Siento no haber podido pasar nada de tiempo hoy a solas." Me dijo sonriendo y abrazándose a mí.

"No pasa nada." Negué sonriendo.

"Ya, pero ni hoy, ni ayer, ni antes de ayer..." Me dijo.

"¿Una semana larga y dura?" Le dije bromeando. "Hombre, me había hecho ilusiones, pero esta semana se han pasado poniéndonos deberes. Suerte que para este fin de semana no hay que hacer más que lo que hemos hecho hoy y lo que nos manden mañana. Y luego, todo el fin de semana para nosotros."

"Hablando de eso..." Dijo poniendo cara de que no me iba a gustar nada lo que tenía que decirme.

"No me digas que ni siquiera el fin de semana." Le dije.

"Algo así." Dijo. "Lo siento."

Eso era increíble. Giré la cabeza en un círculo mirando al cielo antes de devolver la mirada a ella.

"Paso de enfadarme." Afirmé. "Ya me llamarás cuando estés libre y puedas quedar."

"En realidad iba a decirte que si te apetecía un fin de semana fuera." Me dijo. "No... bueno, no será lo típico y voy a tener que estar bastante tiempo en otros asuntos pero... bueno, mi tienda de campaña es como para dos, así que... en fin, si no te importa estar más de medio día vigilando conmigo unas actividades en el monte supongo que no habría problema en que, en principio, vinieses conmigo."

"¿Lo dices en serio?" Le dije confuso.

"Ya, suponía que no te apuntarías, pero tenía que intentarlo." Afirmó. "Supongo que un fin de semana vigilando y luchando por proteger bosques y su ecosistema no es lo que alguien de nuestra edad sueña cuando habla de fin de semana."

"No, no." Le dije. "Es perfecto. Preguntaré en casa y me iré contigo. Soy capaz de ayudarte si te encuentras con algún furtivo."

Eso la hizo sonreír y me rodeó el cuello con los brazos antes de acercárseme para un beso.

"Eh, esto ya me gusta más." Afirmé.

"Esta vez me parece que me va a gustar lo de trabajar el fin de semana." Me dijo sonriendo. "Además, no es una vigilancia de 24 horas, también tenemos tiempo libre."

"Vale, ya me enseñarás cómo se hace eso." Afirmé sonriendo antes de volver a besarla una vez más. "Pero si es ir de acampada he hecho algunas."

Iba a decirme algo más cuando alguien la llamó al móvil y tras mirarlo descolgó y contestó que estaba cerca antes de colgar.

"Lo siento, mi abuela." Me dijo antes de darme otro beso. "Buenas noches."

"Buenas noches." Le dije. "¿Te vengo a buscar mañana?"

"No creo que haga falta." Me dijo. "Lo que sí... bueno, si te dejan pasar el fin de semana entero fuera cuando acabemos las clases probablemente tengamos que pasarnos por aquí primero."

"¿Pues?" Le pregunté.

"No voy a llevarme el material de acampada a clase." Me dijo como si fuera obvio. "No creo que me dejaran meter una tienda de campaña a clase, aunque fuera en su bolsa."

"No, probablemente no." Afirmé mientras ella comenzaba a andar de espaldas hacia su casa. "Nos vemos mañana."

"Nos vemos mañana." Me dijo sonriéndome y mandándome un beso más antes de girarse y comenzar a correr mientras le sonaba el móvil de nuevo.

Estuve sonriendo hasta que se metió en casa y todo el camino de vuelta a casa, nada podía hacerme bajar de la nube, nada excepto...

"Por supuesto que no puedes." Me dijo mi padre cuando se lo dije.

"¡¿Quéeeeee?" Dije. "Oh, por favor, papá. Solo es una acampada."

"No, es una oportunidad que vas a cogerte para estar solo con esa chica." Me dijo. "Ya puedes decir lo que quieras que no vas a convencerme. No está bien y no está bien."

"Por dios, Billie." Le dije. "Vamos a ir mucha gente, no voy a dormir con ella." Mentí a sabiendas. "Seguramente me pongan con otro. Mira, le diré a Quil que venga con nosotros si te quedas más tranquilo."

"No, no me quedo más tranquilo." Me dijo. "Es evidente que quieres ir, vas a decirme lo que sea para que te deje."

"Ah, o sea, que si es para arriesgar el cuello sí puedo salir y si es para una excursión con mucha gente no." Le dije molesto.

"No, si fueses solo con tus amigos, o con un grupo más grande de amigos, entonces sí." Me dijo. "Pero vas a ir con ella."

"Que vamos a ir con unos amigos suyos." Le dije. "Vamos a hacer senderismo y a acampar para ver las estrellas. ¡Pero con más gente!"

"He dicho que no y es que no." Me dijo.

"Pero…" Dije.

"No." Me dijo.

Me fui a la cama furioso, y gracias a dios, pude escaparme un rato y me encontré con Embry correteando por ahí con Quil y me uní a ellos.

"Así que pretendes quedarte a solas con ella." Me dijo Quil.

"Diría que es más bien al revés." Afirmé.

"Haz el favor de no soltar esas bolas." Me dijo Embry. "Bella no es una cualquiera."

"Ni se me ocurriría decir eso." Afirmé. "Por cierto, me alegro de que vuelvas a hablarme."

"Digamos que alguien me ha hecho entrar en razón." Afirmó sonriendo divertido. "Además, no podía romper el trío de jinetes del Apocalipsis."

"Vale…" Le dije sin entender demasiado. "Me alegro de que volvamos a hablarnos. Y no voy soltando bolas de ella. Es ella la que me dijo que por qué no la acompañaba."

"Y yo te digo que no me creo que sea por eso." Me dijo. "Así que no vayas diciendo esas cosas por ahí."

"A ver." Les dije. "Que quede que no he dicho en ningún momento que sea por eso, y de hecho, me ha invitado porque cree que puede interesarme el plan."

"¿Qué plan?" Me dijo Quil.

"Pues creo que proteger unos árboles, o vigilar unos furtivos o algo así." Les dije. "El caso es que ahora voy a tener que decirle que no porque mi padre no me deja."

"Bueno, podemos sacarnos que vamos de acampada." Me dijo Quil. "Pero no sabemos dónde o cómo vamos a hacerlo."

"Ya, suena genial." Afirmé. "Pero te dirán lo mismo que mi padre, que no se lo creen porque hasta esta noche no habéis hablado de ello."

"Un plan de última hora." Dijo Embry. "Y que sepamos, Bella sí tiene un plan de acampada. Podemos decir que nos ha invitado porque van a ir con unos amigos que tenía de antes."

Lo de la acampada me había gustado, pero ahora que se iban a apuntar el resto...

"Claro." Dije. "El problema es que necesitaríais tiendas de campaña."

"Podemos dormir al raso." Afirmó Embry. "¿Qué problema hay?"

"Creo que lo que quiere realmente es quedarse a solas con ella." Afirmó Embry para sonreír con ironía y darme un golpe. "¡Tienes demasiada suerte!"

"Bueno... se me está ocurriendo una idea." Dijo Embry para sonreír. "Pero... vas a tener que dar un poco a torcer tu brazo, o pata."

"Soy todo oídos." Afirmé.

(Salto espacio-temporal)

Ring... ring...

El teléfono me despertó. Anoche me fui a dormir demasiado tarde y como siempre, esta mañana me ha costado un poco despertarme, por suerte el teléfono actúa como despertador.

Sonrío al oír que es mi padre quien lo coge y aún sonrío mientras me visto antes de salir y en la puerta ponerme serio como debería estar porque mi padre me había reventado el fin de semana.

Hago exactamente el mismo recorrido que siempre, voy al baño, aligero un poco la vejiga, voy a la cocina, me cojo un par de huevos para freírlos y un par de lonchas de bacon fresco, los frío mientras me sirvo un vaso de leche fría y los saco en un plato para ponerme a comerlos en la mesa sin alegrar ni un ápice la cara mientras veo a mi padre venir a la mesa.

"Al final resulta que era cierto lo de la excursión." Me dijo. "El padre de Quil me ha llamado para preguntarme si vais a necesitar llevaros sacos de dormir porque su abuelo afirma que no."

"Claro que es cierto." Afirmé.

"Pero no me habíais dicho que ibais a practicar." Me dijo inquisicionalmente.

"Nosotros vamos a practicar, pero vamos a llevar a más gente." Le dije. "Una amiga de Embry y eso."

"¿Os llevaréis también a Seth y Leah?" Me dijo.

"Claro, son de la manada." Asentí.

No había caído en ellos. Si Leah se enteraba adiós plan, y con Seth… bueno, no sabía hasta qué punto podía contar con que no se fuese de la lengua ni quisiera venir conmigo y Bella.

"Entonces creo que ya me quedo más tranquilo." Me dijo sonriendo. "Es evidente que se puede confiar en esa chica para pararos los pies a todos."

"Ah, o sea, que te fías más de ella que de tu propio hijo." Le dije. "Que bonito."

"Sí, ella es más de confianza para mí en ese sentido." Asintió. "Que he tenido tu edad y sé en qué se piensa."

Eso me hizo cuanto menos sonreír divertido al imaginarme a mi padre y sus intentos de ligar con mi madre.

"Entonces… ¿al final puedo ir?" Le pregunté.

"Sí, si vas con tus amigos supongo que no pasa nada." Me dijo. "¿Necesitaréis algo para llevaros?"

"Se supone que debemos hacer supervivencia, pero… no se puede decir que no a unos cuantos víveres de supervivencia." Afirmé pensando que íbamos a necesitar llevar comida para por si acaso y que no sabía nada de nada.

Así que para cuando acabé de desayunar, mi padre me había preparado una bolsa de tela con unas cuantas cosas en sándwiches y una botella rellenada con zumo de frutas con la excusa de que agua podría encontrar con el resto por ahí y la promesa de solo comerme la comida si no éramos capaces de encontrar comida solos.

"Y llévate el móvil." Me dijo.

"Pero si vamos a estar entrenando, en pleno monte." Le dije cogiéndolo a pesar de todo. "No creo que haya cobertura."

"Por si acaso." Me dijo.

"Está bien." Cedí. "Volveré el domingo."

"Tened cuidado." Me dijo.

"Descuida." Afirmé despidiéndome para coger el coche y poner rumbo al instituto feliz por haberme salido con la mía sin haber tenido que escaparme de casa siquiera.

Para cuando llegué al instituto apenas había llegado demasiada gente, así que aparqué sin problemas y cogí mis cosas para ir a guardarlas bajo el asiento salvo por la mochila de clase.

Y de ahí a esperar un poco a que llegase el resto, que no tardaron demasiado.

"Muchas gracias por meter esa bola por mí." Le dije a Quil cuando llegó.

"Bueno, bola, bola… como que no es." Me dijo. "Lo siento pero recuerda que has prometido dejarte rastrear."

"Sí, siempre y cuando no os pongáis a hacerlo de noche." Les dije. "Creo que pararemos una parte de la noche o algo así."

"¿Pero qué vais a hacer?" Me dijo Embry. "De verdad."

"Actividades verdes, creo." Afirmé intentando recordar la expresión exacta que había usado Bella. "Creo que hay que vigilar unos ecosistemas o algo así."

"Uffff… suena a peñazo total." Dijo Quil.

"Pero estará acompañado, en buena compañía." Afirmó Embry. "¿No es cierto?"

"Sí." Asentí un poco con la mosca tras la oreja. "Oye, a ti te pasa algo."

"¿A mí? No." Me dijo. "¿Por qué?"

"Porque me da la impresión de que finges." Afirmé.

"Dios me libre." Afirmó.

"Embry…" Le dije cruzándome de brazos. "Que nos conocemos desde que nacimos..."

"Vale, no puedo alegrarme de que vayáis en plan parejita." Me dijo. "Lo siento en el alma, sois los dos amigos, pero ella me gusta, aunque tú estés improntado de ella."

"En condiciones normales me molestaría que te gustase." Afirmé sonriendo al ver alguien en bicicleta acercándose por el camino a lo lejos. "Pero es que no puedo cabrearme cuando la tengo a la vista."

"Señor… espero no ser tan patético cuando Claire sea mayor." Murmuró Quil suavemente.

Iba a ir al encuentro de Bella que paró la bicicleta y me sonrió saludando cuando se me puso en medio Leah con los brazos en jarras.

"¿Cómo es eso de que este fin de semana nos vamos a ir todos en plan acampada de coleguitas para practicar?" Me soltó a bocajarro.

"Er… hola Leah." Le saludé.

"Ni hola ni hola." Me dijo. "A qué viene lo que me ha dicho mi madre que le ha dicho el tuyo de que nos vamos todos a practicar el fin de semana."

"Er… una acampada." Le dije. "Vamos a ir todos juntos a acampar para practicar un poco, lejos de la gente."

"Oh." Dijo Bella que había venido. "Entonces supongo que no vendrás."

"En realidad yo voy contigo." Afirmé. "Es algo así como una búsqueda del tesoro pero en lugar de un tesoro me tienen que buscar a mí."

"Suena divertido." Afirmó sonriendo mientras Leah nos miraba de ella a mí confusa antes de fruncir las cejas cuando dijo que era divertido.

"Divertido mis narices." Dijo. "Yo tenía planes con unas amigas."

"Venga Leah, será divertido." Le dijo Seth sonriendo y saludando a Bella con un gesto de la mano que ella contestó sonriendo también. "Nunca hemos salido a acampar todos juntos."

"¿Y por qué no nos lo ha dicho con más tiempo?" Dijo Leah. "Al menos para que no hiciéramos otros planes."

"Igual ha sido mi culpa." Dijo Bella levantando un dedo con cara de culpabilidad. "Le avisé de mi acampada ayer por la noche."

"Mira, mejor no te metas." Le dijo Leah.

"Leah, no te dejo que le hables así." Le dije.

"Jake, puedo defenderme sola." Me dijo Bella antes de mirar a Leah. "Vale que sea mi culpa, pero no me has dado tiempo ni a disculparme."

"Vale, discúlpate." Le dijo Leah.

"No tiene por…"

"Lo siento." Le dijo Bella. "Sé que no soy tu amiga, pero si quieres puedo ayudarte a recuperar el fin de semana."

"¿Y me dejarás maquillarte y hacerte cosas de fiesta de pijamas?" Le dijo Leah. "¿Me presentarás a tíos buenos en una discoteca?"

"Si hace falta, sí." Dijo Bella. "No soy de irme de discotecas, pero si hace falta te acompañaré. Quedaré con unos amigos que están bastante bien y te los presentaré en esa discoteca, la que tú elijas."

"No hace falta." Le dijo Leah sonriendo con ironía. "Creo que me puedes caer bien y todo. Siempre y cuando no le rompas el corazón a este, es doloroso verles arrastrarse por tías." Le dijo con ironía dándose media vuelta para irse. "Os veo cuando acabéis. Y tú, Bella, que sepas que no me voy a olvidar de lo de presentarme amigos tuyos cañón."

"Claro." Afirmó Bella.

"Así que amigos tuyos cañón ¿no?" Le dije.

"Te sorprendería." Me dijo sonriendo. "Ya les conocerás con un poco de suerte a algunos el fin de semana. De todas formas… ¿cómo es eso de vuestra acampada?"

"Yo me voy contigo y ellos me tienen que buscar por las pistas que les deje." Mentí a medias puesto que no dejaría pistas sino que ellos tendrían que rastrearme con sus formas. "¿Y nosotros qué vamos a hacer mientras?"

"Caminar y escondernos en el bosque." Afirmó sonriendo. "Como todos los compañeros que vamos a juntarnos."

Eso sí que iba a ser un problema, si había mucha gente por ahí escondida podría vernos alguien convertidos y eso supondría problemas.

(Salto espacio-temporal)

"Esa gente podría ser un problema." Me dijo Quil en el recreo mientras Bella estaba con Kim y sus amigas buscando una lata de la máquina expendedora del comedor. "¿Qué pasa si nos ven?"

"Se supone que vamos a entrenarnos." Les dije. "Hay que evitar que nos vean trasformados y a la vez entrenar nuestros sentidos."

"Entonces tendremos que buscarte destrasformados." Afirmó Seth. "Eso sería un problema."

"Tomarlo como un reto." Afirmé. "Nuestros mayores no van a poder protegernos siempre cuando los rostros pálidos y nuestra gente hagan cacerías de vampiros sin saber qué cazar exactamente. Tenemos que protegernos solos, tenemos que mejorar y aprender a que no nos pillen así como así."

"¿Y si os ve alguien?" Dijo Jared levantando la mano para pedir el turno de palabra aunque él era de la otra manada, como Paul.

"Nos destrasformamos sin que nos vean y decimos que era una alucinación." Dijo Seth.

"Y si somos personas no pasa nada porque Bella sabe que estaremos acampados y jugando al pilla pilla con Jake." Afirmó Embry como bromeando. "Podrá decir qué hacemos allí."

"Bueno, pues todo listo." Dije.

"Solo un detalle." Me dijo Embry. "No has contado con qué pasará si os encontramos antes del sábado."

"Pues… ¿otra partida?" Les dije.

"A mí se me ocurre otra cosa." Dijo Seth. "Podríamos quedarnos con vosotros. Si vais de acampada podríamos unirnos."

No, no me gustaba demasiado la idea, pero al fin y al cabo… tampoco íbamos a estar solos.

"Vale, pero más os vale encontrarnos como mínimos el sábado o el domingo." Afirmé.

"Ya, ya…" Dijeron divertidos.

(Salto espacio-temporal)

"Bueno, pues con esto… ya está todo." Afirmó Bella echando una tienda de campaña en la parte de atrás de mi coche. "Tenemos la tienda, he cogido las provisiones, mi equipo…" Añadió señalando a la bolsa de deporte que había puesto atrás y una que había metido delante, en la cabina. "Ah, se me olvidaba el saco de dormir."

"¿Vas a cogerte uno?" Le dije. "Yo no me he cogido ninguno. Creo que ni siquiera tengo."

"Pues el mío es individual." Afirmó. "En fin, creo que podrán prestarnos alguno. Cojo mantas por si acaso." Añadió para volver a meterse dentro y buscar algo para salir con un par de mantas que cargó en una bolsa en la trasera del coche también. "Vale, ahora sí. Vámonos que mi abuela no tardará en llegar y si te ve comenzará a hacerte un interrogatorio que ni la GESTAPO."

"Oído cocina." Afirmé dejándola acabar de cerrar la puerta antes de conectar el motor de nuevo y salir de allí para tomar la carretera hasta llegar a Forks. "¿A dónde ahora?"

"Sigue hasta Port Angels, luego cuando haya que girar te aviso." Afirmó señalando la carretera. "Con el mío es más sencillo, me pusieron unas ruedas de monte y tira que no veas."

"¿Qué coche tienes?" Le pregunté.

"Pues el mío es un Chevy Silverado Stepside." Afirmó. "Del 1977."

"Ese está fastidiado, por eso vienes en coche ¿no?" Le dije recordando que había comentado algo así.

"Sí." Afirmó. "Me niego a usar nada más. Y mi amada moto está en proceso de reconstrucción. Ya sabes, la tengo desnuda en el garaje y no puedo sacarla desnuda."

"Claro." Afirmé sonriendo imaginándome la moto desprovista de toda carrocería y piezas apartadas en una manta como hacía yo, y luego, de pronto, la imagen se vio sustituída y trasformándose lentamente en una Bella en bañador a 4 patas que se levantó y se movió insinuantemente ante mis ojos hasta que sacudí la cabeza y la miré mirarme con sospecha. "Un mal royo."

"Parecía gustarte ese mal royo." Me dijo.

"No, mal royo lo de tu moto… desnuda." Le dije.

"Oh… así que era eso…" Dijo como si lo entendiese todo. "Vaya… por lo que se ve sois todos iguales."

"¿Todos iguales?" Le dije mirándole un segundo para sonreír con ironía. "A ver, a qué te refieres."

"Me apuesto un helado doble de chocolate y limón a que cuando he dicho desnuda te estabas imaginando cómo estaría yo." Me dijo con ironía.

"¡¿Qué dices?" Le dije riéndome.

"Confirmado, me debes un helado doble." Me dijo cruzándose de brazos al pecho divertida. "Sois demasiado inocentes. Se os saca información demasiado fácilmente. Y no te preocupes." Afirmó apoyándome la cabeza en el hombro. "Todos los chicos con los que he salido nunca pensaban lo mismo."

"Claro, claro… todos los… ¡¿Con cuántos has estado?" Le dije cayendo en la primera parte del primero.

"Pfffff… qué más da, no quiero hablar de eso." Me dijo acomodándose mejor. "Vive el presente, no el pasado."

Claro, seguro que sí. Pero aún así, quería saberlo.

"Yo he salido con… bueno, una pero técnicamente no fue demasiado… salir." Afirmé.

"¿En serio?" Me dijo.

"Sí."

"Vaya, el resto de tíos que conozco hubieran mentido en tu caso." Me dijo. "Una que técnicamente no fue tu novia… hubiesen mentido y hubiesen dicho que al menos 3, o 4."

"¿Y tú?" Le dije.

"En serio, no quiero hablar de eso." Me dijo.

"Eh, yo te he…" Comencé.

"Tres, 2 novios y el tercero que fue el primero fue más bien nada." Afirmó molesta separándose y apoyándose contra la ventanilla. "¿Contento? Espero que te haya hecho feliz, porque desde luego no voy a repetirlo más."

Ahí se hizo un silencio sepulcral en el que ella miró por la ventanilla y yo estuve conduciendo.

No podía entender por qué no podía siquiera decirme aquello; vale, 2 y medio eran muchos comparado con lo mío, pero tampoco era tan malo. No entendía por qué no quería confesarlo.

"Lo siento." Le dije. "Es que no puedo entender por qué no querrías hablar de ello, no me parece tan..."

"Jake, en serio, déjalo." Me dijo suavemente. "No quiero seguir hablando de ello, duele. No necesito que lo comprendas, solo que lo dejes estar ¿vale?"

"Vale, lo siento." Afirmé.

No podía entender por qué hablar de ello podía hacerle daño, pero al menos ahora sabía que no era por ocultarme algo, así que lo dejé estar y seguí conduciendo por donde ella me indicó.