Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la trama es de moi!


Capítulo 8: Olvidando La Caballerosidad

Edward POV

No cabía en mi asombro. Una niña mal me puso en ridículo, se burló de mí y ahora olía tan mal que las personas se alejaban de mí y de Jasper.

Me tacharon de "hippie mugroso" y ella sólo podía reír. Se reía de mí y aunque su risa fuera encantadora, aunque sus ojos fueran tan hermosos, aunque no entendía nada de lo que pasaba por su mente, aunque ella hiciera que mi corazón se detuviera y latiera a su antojo; no iba a permitir que ella se siguiera mofando de mí.

Quería guerra y guerra tendrá.

Olvidaría los principios que mis padres me enseñaron y le daría una probadita de su propia medicina.

Era deshonesto, no era de caballeros y no estaba bien que olvidara por un momento que ella era una dama.

En mi defensa, debo añadir, ella empezó y no me importaba que fuera hermosa. Sí, hermosa, era de esas personas hermosas que les importaba poco si se pasaban de la raya.

Ni su belleza ni que ella me gustaba iban a impedir que le devolviera la broma.

Había sido un día muy largo.

Estaba agradecido que Emmet y Jasper mantuvieran entretenidas a Alice y a Rosalie. Mi batalla no tenía que ver con ellas, era con Bella.

Busqué entre mis cosas una capa, una máscara aterradora que usé para Halloween y una navaja falsa.

Me aseguré de que Bella no estuviera en su dormitorio y me metí en su cama, tapándome con las mantas.

Esperé a que ella llegara.

No tardaron más de quince minutos cuando sentí que ella llegaba.

No encendió la luz, perfecto.

Sentí sus pasos en mi dirección, esperé pacientemente.

Bella se sentó en su cama un momento y después se recostó en la orilla, haciéndose un ovillo. La rodeé con mi brazo y ella dio un salto.

Prendió la luz y me destapé por completo. Dejándome ver.

Bella gritó histérica.

Me acerqué a ella con el cuchillo al aire. Bella, retrocedía de mí hasta que tropezó y cayó. Bella, se arrastraba, seguía retrocediendo de mí. Su mirada era de terror total y unas lágrimas eran visibles.

Reí y me quité la máscara.

Bella me fulminó con la mirada.

―¿Te asusté? ―le pregunté, poniéndome a su nivel.

Ella me devolvió la mirada, estaba furiosa y aún no se recuperaba del susto.

Me reí y ella empezó a llorar desconsoladamente.

Bella se abrazó las rodillas mientras hundía su rostro en ellas.

Mi corazón se rompió al verla así. Tan frágil, tan asustada y mi instinto fue consolarla. Me sentía arrepentido de haberle hecho pasar por eso. Mis manos empezaron a acariciarla en un intento por consolarla.

Ella se retiró al sentir mi tacto.

Traté de atraerla a mis brazos, ella no se dejaba e incluso se puso rígida como una tabla, pero su fuerza no se comparaba con la mía.

La abracé y ella se dejó refugiar en mis brazos. Eso me hizo sentir feliz, fuerte. Mis brazos la protegían mientras sus lágrimas caían.

―shh… Tranquila… Aquí estoy ―murmuraba contra su coronilla.

Depositaba besos en su coronilla y mis brazos le daban tranquilidad.

La culpabilidad me carcomía.

―Perdón. No pensé en las consecuencias ―mis brazos la apretaron e incluso sentí que ella no estaba lo suficientemente cerca.

Ella no hablaba, sólo escuchaba sus sollozos.

Me sentí como un idiota y un desgraciado al hacerle eso a Bella.

Sus lágrimas seguían cayendo cuando la puerta se abrió.

Alice y Rosalie entraron y al ver en ese estado a Bella, se acercaron con la preocupación tatuada en sus rostros.

―Bella… ―Alice se acercó a acariciarla.

―¿Qué le hiciste, Cullen? ―me rugió Rose.

Las miradas se Rosalie y Alice vieron la máscara que yacía en el suelo, junto a su cama.

Los ojos se Rosalie llamearon con furia y Alice se limitó a acariciar la espalda de Bella.

―Te excediste… Y vas a pagar por eso ―Rosalie se levantó, amenazante.

Bella se empezó a reír en mi pecho. Sus manos me empujaron y sentí el vacío de su cuerpo.

―Por supuesto que va a pagar ―dijo entre lágrimas―. Con que te gustan los disfraces…

Miró a Rosalie y a Alice mientras se quitaba las lágrimas de sus mejillas.

―Chicas, a Edward le hace falta un makeover y Alice más vale que traigas tus herramientas. ¡A él!

No supe cómo pasó pero en menos de lo que canta un gallo, me encontré inmovilizado a una silla, con cinta adhesiva en la boca y ellas rodeándome como lo haría un depredador a una presa.

―Haremos de él una verdadera reina de la noche ―Alice sonreía.

―No te van a reconocer, preciosa ―el rostro de Rosalie era sombrío.

―Agradezco a quien haya creado las extensiones ―Bella sacaba de su baúl unos mechones de cabello caoba ―. Y debo agradecerte, Alice que me hayas regalado esas cosas aunque pensé que nunca las necesitaría.

―Cullen, tiene el cabello un poco largo ―Alice sonreía como una psicópata―, encajarán bien.

―Sus ojos verdes tienen que relucir ―apuntó Rosalie―. ¿Les parece bien si usamos un color violeta?

―No, tengo una idea ―dijo Bella―. La idea es que sea una reina, ¿no? Pues, vamos a darle el toque de una muñeca. Le haremos unos ojos enormes con delineadores blanco y negro, sus pestañas nos ayudarán y debemos hacer algo con esas cejas. ¿Alice?

―Yo me encargo de eso.

―Chicas, tengo ropa que puede ayudar ―dijo Rosalie.

Bella y Alice la miraron sorprendidas.

―¿Qué? Tengo una relación abierta con mi osito. Además eso es lo que hace que la relación sea más fuerte.

―Rose, entre menos sepa, mejor para mi salud metal ―dijo Bella negando con la cabeza.

―¿De verdad se dejó vestir como mujer? ―Alice se reía.

Rose asintió y desapareció de mi vista.

Alice tenía unas pincitas y empezó a arrancarme las cejas.

No pude evitar que mis ojos sacaran lágrimas por cada vello que me era arrancado.

―¿Qué, te duele? ―preguntó burlona Bella.

―Eso no es ni la mitad de lo que sufrimos las mujeres ―Alice seguía arrancándome vellos―. Imagínate, no sólo tenemos que depilarnos ahí para estar presentables para ustedes, no. Tenemos que depilarnos las piernas, axilas y…

―Alice, basta ―murmuró Bella sonrojada.

―Eso me recuerda… Bella, ya te toca que te depile la "Chuchi"* ―Alice señaló la pelvis de Bella.

Bella se puso roja como un tomate.

―¡Alice! ―se quejó Bella.

―Edward no sabes la suerte que tienes de no ser mujer ―Alice ignoró a Bella―. Bella, ¿crees que debamos depilarle las piernas?

―Yo creo que sí, pero mejor no. Aunque también le vendría bien una depilación brasileña. Pero tendríamos que buscar con una lupa para no arrancarle a su amiguito.

Rosalie apareció con una tela roja y unos zapatos con tacón enorme.

―Su vestuario está listo ―ronroneó.

Yo sólo me limitaba a negar enérgicamente.

Dios, ¡¿en qué me había metido?!

Estás mujeres estaban locas y eran aterradoras.

No entendía como un ángel como Bella era así.

Rosalie y Alice le decían a Bella sobre depilarme las piernas. A lo que Bella alegó que tenían que conseguir cera.

Rosalie sacó de entre sus cosas unas banditas grandes. Alegando que era cera en frío.

Bella dudó un momento antes de asentir. Me miró con gesto de disculpa.

No la entendía. Un momento era cruel y al otro era adorable.

Alice empezó a subir mis pantalones hasta las rodillas.

Rosalie empezó a frotar entre sus manos las banditas y las despegó. Puso una en mi pierna derecha y la otra a la par de esta. Siguió el mismo procedimiento hasta que mi pierna estaba rodeada de varios tiras de esas cosas que olían a plástico y dulzón.

Alice seguía alegando sobre el sufrimiento de las mujeres.

No entendía su punto de vista. Si para ellas era un sacrificio, ¿entonces para qué hacerlo? No le encontraba nada de coherente que las mujeres se tatuaran las cejas para después arrancarse los vellos de las cejas. No tenía ni idea eso del planchado de cejas. Agarrabas una plancha, ¿o qué?... ¿Qué era eso de que se depilaban el bigote? ¿Las mujeres tenían bigote? ¿Arrancar puntos negros? ¿Qué demonios era esa bandita blanca que estaba en mi nariz?

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando todas y cada una de las banditas eran arrancadas de mi rostro y mis piernas.

Empecé a llorar. Era un dolor insoportable. ¿Eso hacían las mujeres? ¿Por qué? Admito que no me gusta una mujer con mucho vello, pero eso era doloroso. Vaya que las mujeres la tienen bastante difícil.

Mi piel empezaba a verse lisa y Bella empezó a ponerme una cosa cremosa de color naranja. Olía dulce.

―Es para que no se te irrite la piel ―me explicó―. Te da humectación.

Mis ojos fueron desviados cuando Rosalie empezó a levantar mi mentón.

Seguía sintiendo las manos de Bella y eran como una caricia. Un alivio al dolor que sentí.

Alice le pasó un frasco a Rosalie y ella lo tomó. Empezó a distribuir en mi cara una cosa cremosa de color piel.

―¿Alice, me pasas un quesito? ―Rosalie estiró su palma y Alice le pasó una esponja.

Bella se levantó y desapareció de mi vista.

Rosalie con la esponja empezó a embarrarme esa cosa por la cara.

Moví mi cabeza enérgicamente pero Rosalie me tenía agarrado.

―Debemos sellar el primer ―le dijo a Alice.

―Aquí están mis brochas ―dijo Bella.

―Perfecto ―sonrió Alice.

Rosalie sacó una cosa cuadrada y con una brocha enorme empezó a sacar ese polvo. Lo distribuyó por toda mi cara.

Alice empezó a sacar una cosa rectangular que me recordó a la paleta de un pintor.

―Hay que darle dimensión a los ojos ―decía Alice mientras me acariciaba con la brocha arriba de mis ojos.

―Bien, Cullen. Quiero que cierres los ojos y si los abres te juro que no me va a importar si te pico los ojos. ¿Quedó claro? ―me amenazó Rosalie.

Cerré los ojos a regañadientes.

Sentí una cosa húmeda en el nacimiento de mis pestañas.

―Ya los puedes abrir ―chilló Alice.

―Ahora a ponerle la máscara para pestañas ―dijo Bella.

Alice sostenía un tubo pequeño de color azul.

―Lo mismo que te dijo Rose ―dijo―. Más te vale mirar al techo o no me va a importar picarte los ojos y esto arde.

Miré al techo pero Rosalie bajó mi rostro.

―Sólo necesitas que tus ojos vean al techo, no tu cara.

Pude divisar una cosa que parecía una araña con muchas patas.

―Es una suerte que no tengamos que usar el rizador de pestañas ―Bella parecía divertida.

Sentía que tenía algo negro y pesado que me estorbaba para ver.

Pestañeé varias veces.

―Te vas a manchar ―dijo Bella―. Ya te acostumbrarás.

―Ahora quiero que mires al techo ―dijo Alice.

Miré al techo, no quería que me picaran los ojos.

Alice sacó un lápiz blanco y lo puso en mis parpados. Sentí un ardor terrible que me hizo llorar.

―Te dije que ser mujer no era fácil ―me dijo Alice como si fuera lo más obvio.

Alice sacó otro lápiz negro y lo puso en el nacimiento de mis pestañas inferiores. Tomó una brocha delgada y fina, empezó a distribuir el residuo de aquella cosa con la mitad de mi parpado.

―Vas bien, Alice ―la felicitó Bella―. Le estás dando ese toque que hace que sus ojos sean enormes, como una muñeca.

―Somos unas genios ―exclamó Rosalie.

―Ahora hay que darle un poco de color en las mejillas ―dijo Alice.

Tomó una brocha gruesa y la embarró en una cosa que era roja como una cereza. Empezó a acariciar mis mejillas con ella y yo sólo pude sentir las cosquillas de esa cosa por mis mejillas.

Rosalie me quitó la cinta adhesiva de golpe y sentí un pellizco fuerte que me hizo dar un audible quejido.

―Perdone usted, su real majestad.

La fulminé.

―Están locas ―les dije.

Las tres me miraron como si analizaran a una mercancía.

―¡Rojo! ―exclamaron las tres al mismo tiempo.

Me tomaron del rostro mientras Rosalie me rellenaba los labios con un lápiz rojo. Sacó un lip stick rojo y lo puso en ellos.

―Te ves perfecto ―dijo Bella.

―Más bien, perfecta ―dijo Rosalie poniendo en el aire un vestido y los zapatos.

No supe en qué momento fue o como pasó. Sólo sé que me encontraba vestido como mujer. Con el vestido, los zapatos, las medias y ellas me estaban poniendo en el cabello esos mechones de cabello que Bella les había mostrado.

Sentí una cosa caliente que después supe que era un tubo caliente y que esos hacían bucles en los mechones.

Jamás volvería a subestimar a una mujer.

Ellas eran peligrosas.


Ahora sí le tocó a Edward bailar con la más fea!

Chuchi*: definición que mi hermana le da a donde ustedes saben. Maldita depilación brasileña! ¬¬ y hombres que no valoran.

En fin… muchas gracias por sus comentarios y dejen muchos!

Quiero agradecer a Jana Cullen por sus reviews y pedirle perdón!

Jana Cullen: Perdón comadre por haberme desaparecido! El viernes se estrenó Beautiful Creatures y me secuestraron! El sábado seguí secuestrada al igual que el domingo. Apenas vengo actualizando! ;)

Barbie15: Muchas gracias por tus reviews y por pasar a leer mis ocurrencias!

Gera: Gracias por pasarte a leer!

Ichigoneeko: Gracias por tus reviews y espero que me sigas dejando tu opinión que es valiosa al igual que la de todos!

Tina: Me alegra que te haya gustado!

Alii Rathbone: No te desaparezcas y sigue dejando REVIEWS!

En fin, gracias a todos los que me dejan sus opinaciones y sigan dejando por fis!

Saludos!