CAPITULO 15: CAMPAMENTO VERDE. ¿ERES FAMOSA?
"Bueno, bienvenido al asentamiento verde de esta semana." Me dijo Bella sonriendo mientras cogía la tienda de campaña y yo cargaba con el resto para evitarle llevar peso a ella sin decir nada.
"Vaya, parece… ¿seguro que no es una acampada normal?" Le dije al ver auténticas familias aunque predominasen los dos y hasta sextetos jóvenes o medio jóvenes, algunos de los cuales nos miraron raro mientras pasábamos. Bueno, no raro, raro, más bien como con curiosidad, como si supieran que no pertenecíamos allí.
"Nos hacemos pasar por campistas." Afirmó. "¡Jason!" Dijo echando a correr hacia un tipo que se había girado a mirarnos mientras ponían una tienda de campaña recta cuando su compañero nos miró.
"Gatita…" Le dijo él sonriendo y dejando caer sus herramientas para cogerla en brazos cuando ella le saltó para agarrarse a él con las piernas. "Yo también te he echado de menos."
Ante eso no pude salvo fruncir las cejas molesto por las atenciones que se estaba llevando, del tipo y un par de barbudos que estaban por allí.
"Por favor." Dijo entonces una mujer llegando y separándoles casi a empujones. "Chicos, ya vale de jugar con la dama, os recuerdo que es una activista."
"Es que hacía tanto que no la veía." Dijo el que la tenía aún cogida en volandas.
"Bella." La llamé intentando sonar calmado y recogiendo la tienda en bolsa que había perdido al correr. "Te la has dejado caer."
"Oh." Dijo la mujer mirándome mientras Bella bajaba de brazos del tipo que como el resto me miraban con cara de curiosidad y me agradecía haberla recogida moviéndose un mechón de pelo suelto de la cara. "Bella… ¿no nos vas a presentar a tu amigo espartano?"
"Ah, Jake, te presento a Linda, y ellos son Jhon, Colin, Jack y el mulato es Roberto." Nos dijo sonriendo pero sonrosándose.
"Encantado." Afirmé. "¿Hacía mucho que no os veíais?"
"Hombre, Jack y yo llevábamos casi un año en la Antártida." Me dijo el que parecía ser Jhon.
"Es un placer haber vuelto, allí salvas animales y lo único que sacas es un culo en cubitos de hielo." Me dijo el que era Jack dándome la mano con un apretón firme como el resto.
"Nosotros hacía 4 meses que fuimos al Tibet." Dijo Colin. "A salvar el jack lanudo, destino frío donde los haya. Pero llevamos por el país… como 2 semanas."
"¿Por qué no habéis llamado?" Les dijo Bella a los dos dándoles unos golpecitos suaves en las bolas del hombro a cada uno. "Estába preocupada porque llevábais casi 2 meses sin dar señales de vida."
"Ya sabes, las cartas cuestan tiempo llegar, y más de una zona donde no hay cartero." Le dijo Jack.
"Sois unos desconsiderados." Les dijo ella dándose la vuelta hacia mí y sonriendo divertida. "Jake y yo nos vamos a montar nuestra tienda, lejos de gente que no se molesta ni en mandar una triste postal desde su destino." Añadió cogiéndome del brazo haciéndome sentir mariposas en el estómago.
"Eh, que el chico no baje tu rendimiento." Le dijo el de barbas.
"Vaya, parece que eres famosa." Le dije mientras nos distanciábamos del grupito que seguía murmurando cosas sobre nosotros.
"Soy una parte bastante activa." Afirmó. "Suelo venir a las concentraciones de fin de semana y como viajo mucho con mi familia, también apoyo mucho en zonas con problemas. Así que conozco a bastantes compañeros."
"No sé si eso es bueno o no." Afirmé divertido.
"Bueno, es bueno para cubrirse las espaldas cuando te pilla la poli y prefieres que no se entere tu familia." Me dijo sonriendo. "Linda me sacó una vez de la cárcel cuando hicimos una manifestación para evitar que una constructora talara medio bosque donde vivían unas secuoyas antiquísimas y que era el hogar de muchos animales. Nos encadenamos en unos árboles y a mí me lo agravaron porque les puse un petardo en los tubos de escape de las palas."
"Ufff…" Dije imaginándome el resultado y cómo era ella en aquella época. "Comienzas a darme miedo."
"En esa época no era precisamente tranquila." Afirmó. "Luego me tranquilicé un poco, me di cuenta que es más sencillo cortar cables y sabotear vehículos de forma no peligrosa y además, no dejas pruebas que te vinculen. Mira, ahí hay un hueco para plantarnos." Afirmó señalándo a un punto de tierra vacía de tiendas.
"Igual no hay tiendas por algún otro motivo." Le dije.
"Vamos, no seas picajoso." Me dijo divertido. "No hay hormigueros cerca y parece libre de excrementos. Además, está un poco separado del resto de tiendas, no nos oirán." Afirmó con un tono más bajo y desde luego… seductor mirándome antes de ponerse a sacar la tienda de campaña.
Eso me hizo sonreír y cogí una piedra para poder clavar clavos más tarde antes de ponerme a ayudarle con la tienda de campaña.
"Esto…" Me dijo. "No quisiera sonar mal pero… ¿y si uno hace la tienda de campaña y el otro va a buscar algo de agua y comida?"
"Tenemos ambas." Le dije.
"Eso es para supervivencia." Me dijo mirándome como si fuese lógica pura.
"Está bien, pues vete tú a buscar eso y yo me encargo de montarla." Le dije.
No era que no me pudiese buscar la comida y eso, pero lo de montar la tienda de campaña parecía un trabajo más duro que buscar agua y comida y probablemente, ella supiese hacerlo mejor.
"Vale, no te muevas." Afirmó rebuscando entre sus bolsas para sacar un par de cantimploras y unas cosas parecidas a termos de botella y cargárselas con una cuerda del hombro. "Yo enseguida vuelvo."
"Ok, tendré la tienda lista para entonces." Afirmé moviendo el martillo en la mano.
"¡Eh, necesito saber si alguien ha encontrado agua!" Gritó.
"¡Hay un arrollo a unos 500 metros!" Le gritó alguien.
"¡Cuando llegues al abeto de la señal roja gira a la izquierda y a unos 100 metros hay un remanso donde se pueden coger cubos de agua sin mojarte!" Le gritó otro. "¡Hacia la derecha de la fogata!"
"¡Gracias!" Dijo ella antes de girarse hacia mí sonriendo. "A lo dicho, enseguida vuelvo con agua."
"Ok." Afirmé despidiéndome de ella.
Era curioso, cuando se fue me sentí un poco triste, y estaba liado con la tienda en la cabeza cuando noté un tironcito y levanté los brazos para ver a un niño allí.
"¿Hola?" Le dije. "¿Te has perdido?"
"No." Negó. "¿Necesitas ayuda?"
"Pues no lo sé." Afirmé mirando el interior que seguía caído sobre mí. "Diría que había que poner aquí estos palos, pero no se sujetan."
"Es que lo estás poniendo mal." Me dijo. "¿Puedo?"
"Claro." Afirmé suavemente dejándole pasar arrastrándose para coger los palos y mostrármelos antes de ponerse a levantarlo en la parte frontal de la tienda antes de decirme que hiciese lo mismo en la trasera. "Anda, pues sí que era fácil."
"La tía Bella no debería haberte dejado haciéndolo solo." Me dijo.
"¿Tía Bella?" Le dije para que asintiera.
"Tú viniste con tía Bella a casa." Me dijo. "Mamá dice que eres su 'amigo especial', pero papá dice que Bella no tiene de esos."
"Soy un amigo de Bella." Afirmé divertido ante los términos que le daban para que no me llamase por lo que era. "Y tú eres…"
"Apolo." Me dijo.
"Eso, Apolo." Afirmé recordando dónde le había visto. "¿Dónde están tus padres?"
"Papá esta fuera, y mamá está con las otras madres. Con Diana y Luna."
"Ah." Afirmé.
"¿Tú vas a ir fuera también?" Me dijo mirándome.
"Claro." Asentí sonriendo. "Ah, creo que vienen por ti." Añadí cuando oí pasos al otro lado y el olor que había captado en el garaje de su casa. "Hola."
"Hola, buscaba a… ¡ala, al final te ha traído!" Dijo la madre de la criatura. "¡Yo pensaba que era broma!"
"Esto… ¿por qué?" Le pregunté confuso.
"Oh, pidió permiso al jefe de la acampada de hoy para traerse a un extraño." Me dijo sonriendo. "Yo pensaba que era broma que te traería a ti."
"Ah. Bueno, pues aquí estoy." Afirmé.
"¿Y vas a salir a patrullar?" Me dijo. "Oh, oh. Si no sales podrías quedarte con el grupo de compañía. Nos hacemos compañía mutuamente, así no nos sentimos tan solas. Nos encargamos de mantener todo limpio y también de tenerlo todo listo para los activistas."
"Suena bien." Afirmé. "Pero creo que iré a hacer algo, con Bella. Creo que era proteger un ecosistema o algo así."
"Exacto." Afirmó sonriéndome. "Oh, pero entonces necesitarás… ah, ahora caigo… por eso me pidió que le trajera eso…"
"¿Eso?" Le dije confuso mientras sacaba los sacos de dormir para echarlos sobre las esterillas que habíamos llevado.
"Sí, es…" Comenzó.
"Mi regalo." Afirmó Bella apareciendo cargada de los termos y un cubo extra que llevaba colgando y balanceándose en el brazo y que dejó en el suelo fuera de la tienda con cuidado. "Pensaba dártelo cuando me confirmasen el puesto que íbamos a compartir, pero por lo visto aquí no se puede guardar una sorpresa."
"Lo siento, he metido la pata." Le dijo la mujer.
"No te preocupes." Le dijo ella sonriéndole. "No lo sabías, no solemos regalarnos esas cosas con nuestros amigos. ¿Sí?"
"¿Y mi regalo?" Le dije.
"Luego." Me contestó pasándome una de las botellas termo. "Métela en la mochila que lleves, la necesitarás."
"¿Hoy no te has traído colchoneta?" Le dijo la mujer cuando Bella estiró su saco de dormir para meterle dentro una especie de un pequeño odre de piel dentro de una bolsa de plástico con cierra-fácil.
"No creo que la necesite, y de todas formas, hoy no vengo sola y no sería justo para mi acompañante que yo tuviese esas comodidades y él durmiese en el suelo." Afirmó sonriendo. "Supongo que os recordáis."
"Claro." Afirmé mientras la mujer asentía y el niño estiraba los brazos hacia Bella que lo cogió y le dio un beso.
"He ayudado a tu amigo con la tienda." Le dijo.
"¿De verdad?" Le dijo sonriéndole pero mirándome a mí. "Vaya, enseguida podrás venir con los activistas pues."
"¿Hoy?" Preguntó el chaval.
"No, hoy no." Le dijo sonriéndole. "Pero hoy tienes una misión más difícil. Tienes que proteger el campamento, y… tienes que proteger a Tobby. Nosotros no vamos a poder."
"Vaaaaaaale…" Dijo resignándose.
"Ese es mi pequeño hombrecito." Le dijo Bella sonriéndole. "Ahora vuelvo, voy a coger nuestro programa."
"Espera, te acompaño." Le dijo la mujer. "Apolo, no te olvides que en diez minutos tienes que ir con tu hermana a ver a Charline ¿vale?"
"Sí…" Le dijo el chico sonriendo.
"Cuídame un poco a Jake, cuento contigo, campista experimentado." Le dijo Bella frotándole la cabeza con una sonrisa.
"¿Sabes?" Me dijo el chico viéndolas alejarse hablando entre ellas y que su madre se riese de algo que dijeron. "Cuando sea mayor me casaré con ella."
Eso me hizo mirar al chaval sintiendo un tirón en el cuello por lo rápido que giré la cabeza para mirarle.
"¿Cómo has dicho?" Le dije.
"Que cuando sea mayor me casaré con ella." Afirmó mirándome. "Yo ahora tengo 6 años, y ella va a hacer 17, así que cuando yo tenga 17 ella tendrá…" Dijo para ponerse a contar con los dedos. "29 años." Afirmó sonriendo. "Entonces nos casaremos."
"Eso será si antes no te la quita otro." Murmuré mirándola separarse de la mujer ante una cabaña, de las únicas que había.
"Pues claro que no." Me dijo. "Porque solo puede ser feliz conmigo."
"¿Y eso lo sabe ella?" Le dije.
"No, pero guárdame el secreto." Me dijo sonriendo. "Cuando tenga 17 años, se lo pediré y me casaré con ella."
"Buena suerte." Afirmé poniéndole la mano en la cabeza para moverle el pelo. "Pero por si acaso… yo que tú esperaría unos años a plantearme lo de casarme."
"¿Por qué?" Me dijo. "Tengo muy claro que quiero casarme con ella. Conmigo no tendrá que llorar."
"¿Quién te ha dicho que llora?" Le dije casi riéndome.
"Mamá." Afirmó. "Dijo que la tía Bella lloró mucho antes de nacer yo, y desde hace 2 años por un mal chico. Yo no quiero que la tía Bella llore, yo no la haría llorar."
Alucinante lo que se podía saber preguntándole a los niños. Niños y borrachos, los únicos que no mentían, con el aliciente de que los niños eran inocentes y cándidos y este en cuestión no parecía haberse dado cuenta de que me había contado un secreto que estaba guardado: alguien le había hecho daño a Bella o le había roto el corazón hacía unos 2 años, un mal chico y la había hecho llorar durante bastante tiempo.
Lo que le había dicho a Embry al poco de conocernos, lo de que le apetecía sentirse mujer para algún hombre era cierto, había estado dolida durante un tiempo y no es que le apeteciese, es que necesitaba sentirse bella para algún chico.
Y gracias a dios, yo era ese chico. Ella a mí me gustaba, y esperaba que yo a ella también; sin embargo… ahora ya no podía evitar sentir que tal vez solo fuese una terapia para ella.
"Mis chicos… Por cierto, hombretón, Charline te andaba buscando." Dijo Bella sorprendiéndome puesto que no la había visto llegar por estar pensando en mis cosas, acariciándole la cabeza al niño antes de hacerme a mí una caricia en la cara sonriéndome.
"¡Pero si aún me quedaban cinco minutos!" Se quejó.
"Yo que tú iría ya." Le dijo Bella sonriendo. "Charline va armada con un martillo de esos que hacen ruido, me ha dado en la cabeza y aún me pica el golpe." Afirmó frotándosela y sonriéndole.
"Vale, pero tienes que cenar con nosotros." Le dijo.
"Lo siento, tenemos turno de noche, hoy cenaremos pronto." Le dijo. "Pero prometo ir a darte un beso antes de irme ¿hecho?"
"Hecho." Le dijo dándole la mano antes de irse casi corriendo y chillando no sé qué de que no llegaba tarde puesto que gritaron su nombre en el aire.
"Bueno…" Me dijo Bella volviéndose hacia mí con unos folios a ordenador grapados y de color algo amarillento denotando que era papel reciclado metidos en una bolsita de plástico con cierre-fácil y un 'Panterita' en la parte frontal. "Aquí traigo los programas. Nos toca esta noche, así que podemos estar aquí hasta el anochecer y mañana nos toca por la tarde pero pasado por la mañana."
"Que guay." Afirmé mirándolo donde habían puesto un horario donde habían subrayado el horario que nos tocaba con un rotulador fluorescente y además le habían pintado corazoncitos a las horas de dormir y caritas sonrientes en las horas de trabajo. "Mira, con dibujos y todo."
"El que daba los horarios me conocía." Me dijo quitándomelo y poniéndose colorada. "Y no sé cómo se han enterado que venías conmigo."
"Así que por eso han pintado eso donde lo han pintado ¿no?" Le dije divertido.
"Bueno, será mejor que nos pongamos en marcha." Me dijo tras carraspear un segundo y volviendo a mirarme. "Hay mucho que…"
Sonriendo la abracé antes de que abriese la 'puerta' de la tienda y le robé un beso.
"Estaba bromeando." Afirmé. "Me gusta mucho la decoración del horario. Ojalá el mío de clase tuviese también algo así."
"Si quieres… podría decorártelo un poco." Me dijo casi sin voz poniendo cara que incitaba a darle otro beso más, cosa que hice.
Era alucinante por fin tener alguien que correspondiese a esas atenciones mías, que cuando le besase sintiese algo y le gustase, que pidiese más; que cuando le abrazase para notarla cerca, se dejase… que pareciese quererme al menos la mitad de lo que yo la necesitaba.
"Bella…" Murmuré sonriendo al ver la cara que tenía cuando paré y buscando su oreja con mi boca para oler su pelo y sonreír. "No sabes lo que me haces…"
"Espero que lo mismo que tú a mí." Murmuró para sonreír y recuperar la cordura suficiente como para separarme. "Bueno, ya hemos visto suficiente la tienda. Vamos a salir, te enseñaré un poco esto."
"Preferiría quedarnos aquí pero… está bien." Afirmé sonriéndole y pensando en lo que pasaría por la noche, cuando nos quedásemos solos.
Entonces se rió y me cogió de la mano para sacarme fuera con ella antes de cerrar la tienda de campaña.
"¿Ya está?" Le dije. "¿No tienes miedo de que te roben algo?"
"Un eco-guerrero nunca robaría a otro eco-guerrero." Me dijo sonriendo. "Compartimos todo. Si cogen algo cuando no estás te dejan una nota para que lo sepas, diciendo quién lo ha cogido y dónde están."
"Ya." Afirmé. "No, no. Creo que voy pillándolo." Afirmé divertido. "Está el mundo real y luego… vuestra dimensión paralela."
"¡Jake!" Me dijo riéndose y dándome un codazo suave.
Era divertido verla, fuimos juntos por todo el camino y volví a notar cómo nos miraban, algunos podía verles mirarnos con curiosidad de nuevo y a otros… bueno, probablemente estuvieran dentro de las tiendas, había visto que algunas tenían una especie de rejilla de ventilación en las puertas, por allí podría verse el interior y el exterior fácilmente.
Y justo cuando pasábamos delante de una mesa, la llamaron de nuevo solo que esta vez, en vez de por el nombre por lo que parecía ser un 'nick' cariñoso.
"Eh, Panterita." Oí que la llamában haciéndola mirar hacia mi lado.
"Hola Papi Oso." Le dijo sonriendo.
"¿Es ese el nuevo?" Le dijo el mismo tío, un hombre alto y fuerte con bastantes marcas de garrazos. "Vaya, parece que podría ser útil. Ahora entiendo por qué Kirk estaba dibujando antes en tu horario."
"Papi Oso, te presento Jake, Jake, este es Papi Oso, el encargado de coordinar todo esta vez." Me dijo Bella.
"Encantado." Afirmé dándole la mano y comprobando que tenía una mano enorme incluso cuando las mías no eran precisamente pequeñas.
"Un buen apretón, me gusta." Afirmó. "Eres un chico de carácter ¿hum?"
"Eso espero." Le dije.
"Bien, bien. Nos vendrá bien." Afirmó.
"¿Este es el famoso amigo de nuestra solitaria?" Preguntó otro chico con marcas solo que más mayor y con barba de unos días así como unas vendas y el labio de abajo con puntos. "Vaya… parece que siempre se los busca guapos."
"Vosotros también lo sois, Diente de Sable." Le dijo ella bromeando. "¿Y esas medallas?"
"Amazonas." Afirmó para tocarse lo del labio. "Esto me lo hizo un 'bala' cuando me pilló abriendo la jaula de un precioso macho de jaguar."
"Mola." Afirmó Bella estirando un dedo. "¿Me dejas echarle un ojo?"
"Claro." Le dijo sentándose en una esquina de la mesa. "El médico me dijo que era una suerte. No dejará demasiada marca."
"Eso parece." Afirmó ella mirándole y tocando lo mínimo y con demasiada suavidad para separarse sonriendo. "Se parece a aquel corte de navaja que me hizo aquel 'rojo' en la concentración de Boston. Y mira, sin marca casi." Afirmó levantándose un poco la camiseta para mostrarle el abdomen donde se podía adivinar una ligerísima línea más clara que no se vería de normal a no ser que la inspeccionases de cerca o te lo dijera. "Y eso que me dieron 3 puntos."
"¿Te dieron una cuchillada?" Le dije.
"¿Cuchillada?" Dijo el organizador. "¡No, hombre! Se la clavaron un poco."
"Yo había oído que casi te tocaron algún órgano." Afirmó el de los puntos.
"¡Que va!" Dijo ella riéndose. "Fue solo superficial. ¡Pero no veas qué susto me dieron!" Afirmó riéndose. "Claro que ellos se lo llevaron peor."
"¿Te peleaste con un tipo que te clavó una navaja aunque fuera un poco y no te da miedo?" Le dije.
"Pues claro que sí." Afirmo. "Cuando vi la sangre me cagué por la pata abajo, dolía horrores, pero no puedo dejar que un percance llene de miedo mi vida."
"Por cierto, Panterita." Le dijo el grande. "Ten, eres chaqueta verde."
"¡Venga ya!" Dijo riéndose y cogiendo una chaqueta verde de chica que se ataba con unas cintas debajo del pecho. "¡¿En serio?"
"No se nos ocurría nadie que la mereciera más." Afirmó sonriéndole.
"¡Sí, qué guay!" Afirmó saltándome a mí al cuello. "¡Ya soy una chaqueta verde!"
"Felicidades, me alegro por ti." Le dije feliz de su felicidad mientras me soltaba para cogerla y comenzar a echársela por encima. "Aunque no sé qué significa."
"Significa que ya soy una eco-guerrera de élite." Afirmó feliz girándose sobre si misma para mostrar la chaqueta que le quedaba hasta por debajo del codo y abierta salvo por el nudo en su estómago de forma casual.
"Un poco menos, caperucita." Le dijo el coloso sonriéndola. "De momento eres una de las encargadas de cuidado de novatos, como te has traído uno creo que no será demasiado problema." Afirmó mientras Bella me miraba sonriéndome.
"No, desde luego que no." Afirmó.
"Parejitas melosas…" Dijo una mujer sonriendo y pasando cargada con una caja de camisetas de algodón 100 por ciento natural y ecológico. "Ah… qué haríamos sin un poco de ese amor en el aire…"
"Probablemente morirnos del asco." Dijo otra.
"Beth y su hermana mayor Kimberly, del norte de Oregón." Me dijo Bella saludándolas con la mano mientras pasaban.
"¡Solo por un año!" Dijo la que debía ser Beth.
"¿Qué tal por la universidad?" Les dijo Bella.
"Luchando burocráticamente y haciendo recogida de firmas." Afirmaron sonriendo antes de irse.
"¿Vosotros no ibais a algún lado?" Nos dijo el de las heridas.
"Estaba enseñándole a Jake un poco todo esto." Afirmó Bella sonriendo.
"¿Ves?" Dijo el coloso sonriendo. "Por eso te mereces la chaqueta verde, preciosa. Nada, seguid con vuestro paseo. ¿Os toca a la noche?"
"No se te escapa una, Papi Oso." Le dijo Bella guiñándole un ojo mientras nos alejábamos.
"Creo que comienzo a pensar que eres famosa." Le dije mientras seguíamos por el camino alejándonos del puesto.
"¿Qué dices?" Me dijo divertida. "Ojalá lo fuera, entonces podríamos salvar más cosas."
"Vale, vale." Le dije. "Por cierto, aún tienes que enseñarme dónde están los baños."
"El agüita va a los árboles y lo mayor a las letrinas." Me dijo. "Hay unas cerca de nuestra tienda, pero lo suficientemente apartadas para no apestarnos. Oh, y la ducha, también está cerca. Pero para el comedor hay que andar un poco, como para el resto de instalaciones."
