Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
La trama es mía.
Capítulo 9: Love Is a State Of Grace
Bella POV
Edward me había dado un susto de muerte y merecía que le estuviera pasando esto. Aunque no me daba gusto cuando Alice le empezó a depilar las cejas ni cuando Rose le depiló las piernas. El simple hecho de que a Edward se le salieran unas cuantas lágrimas no me provocaba placer. Al contrario, me daba una punzada el verlo en ese estado.
Oculté mi culpabilidad porque sabía lo que había pedido y lo que estaba haciendo. No me sentía orgullosa de sacarle lágrimas a Edward pero él se lo había buscado.
Obviamente jamás iba a admitir que mis lágrimas eran cien por ciento reales y que por un momento me sentí reconfortada al sentir su abrazo. No podía describirlo, no podía creer lo que sentía. Todo era real y era misterioso porque era un torrente de emociones que me llenaban con tan sólo él estuviera cerca.
Era extraño e incluso loco pero mis bromas de alguna manera eran para llamar la atención de él, para que sus ojos me vieran a mí, sólo a mí. Sí, estaba loca.
No pude evitar reprimir una sonrisa al verlo.
La verdad era que parecía una muñeca y aunque no quería detalles de cómo demonios Rosalie disfrazó a Emmet, debía de agradecer que su perversión me beneficiara.
Fue un caos poder ponerle las extensiones a Edward y que pareciera su cabello. Pero para Alice no había imposibles.
Alice, Rose y yo arrastramos a Edward a su dormitorio.
—Ven, Eddie —le susurró Rosalie dulcemente.
—Es hora de darte clases para que aprendas a usar tacones —Alice saltaba de alegría.
—Es difícil al principio pero después podrás jugar un partido de soccer con ellos —le dije a Edward.
Edward nos miraba de una manera extraña. No estaba segura pero tenía una ligera idea de lo que él estaba pensando o sintiendo: él creía que estábamos locas, le costaba trabajo no tropezar ni ladear los tobillos al caminar, se veía molesto pero había algo más. Podía ver en sus ojos la promesa de que me iba a cobrar una a una las que le había hecho.
Por un momento y sólo por un momento sentí escalofríos.
Edward seguía caminando. Sus muñecas estaban amarradas con una pañoleta y la pañoleta estaba bien sujeta a una bufanda de manera que Rosalie y Alice lo jalaban para que caminara.
Quería reír pero a la vez quería parar todo esto y quitarle ese maquillaje.
Como era de esperarse, mi parte burlona e inmadura ganó.
Me uní a las risas, me uní a las bromas y a los bailes que hacíamos.
Edward trataba de seguirnos el paso, al parecer las amenazas de Alice de que lo dejaríamos amarrado a un árbol si no hacía lo que le pedíamos había resultado.
Estábamos enseñándole a modelar cuando entraron en su dormitorio Jasper seguido de Emmet.
—Pero… ¿qué? —Jasper estaba pasmado.
—Viejo, ¿es broma? —Emmet se encontraba burlón—. Osita, ¿eso es…?
—Sí —Rose parecía orgullosa—, eso es lo crees.
Emmet y Jasper intercambiaron una mirada. Ambos parecían perplejos y por lo que parecieron unos minutos largos, ellos estallaron en sonoras carcajadas.
El más divertido era Emmet que sacó a bailar a Edward, quién lo fulminó con la mirada. A Emmet pareció no importarle porque seguía bailando con Edward.
—Muñeca, es hora de quitarte ese parche —le quité a Edward el parche que lo mantenía callado.
Edward parecía agradecido hasta que empezamos a reír. En definitiva debía agradecer al creador de labiales indelebles. El rojo en los labios de Edward seguía intacto.
Rosalie sacó una cámara y cada uno pasamos para ponernos a hacer muecas a la cámara.
Me pasé a tomar una nueva foto con Edward mientras ponía una "Duck Face" y otra en donde lo besaba en la mejilla.
—Me las pagarás, Swan —Edward me amenazó.
—Inténtalo —lo provoqué—, veremos que harás cuando yo te cobre con creces lo que me hagas.
—Estás loca —_me miraba intensamente.
—Eso no es novedad, ¿Alice? —la miré interrogante.
—No, en definitiva, no es novedad —respondió juguetona.
—Vamos, Cullen. Te gustan los disfraces y te hemos ayudado —Rosalie le dio unas palmaditas en el hombro—. Esperemos que no vuelvas a intentar algo en contra de Bella porque te aseguro que yo misma te haré una depilación más dolorosa de lo que sufriste hoy.
Edward la miró incrédulo, parecía que no poder creer que había una depilación más dolorosa de lo que había sufrido hoy.
—¿No me crees? —Rose parecía salvaje.
Edward se limitó a asentir en derrota.
—Chicos, déjenme sola con Edward —les pedí.
Todos salieron.
La culpabilidad me estaba carcomiendo. Mi parte inmadura estaba cediendo ante el hecho de que me estaba pasando con Edward.
—Edward… Lo siento —le dije suavemente—. De verdad, lo siento.
Edward me miraba con recelo.
Lo tomé de las manos y empecé a deshacer el nudo. Las manos de Edward estaban libres.
Empecé a quitarle las extensiones, teniendo cuidado de no arrancarle cabellos.
En mi bolsillo de mi chaqueta traía mis toallitas limpiadoras. Tomé una y empecé a quitarle el maquillaje.
Edward me miraba intensamente pero no lo miraba a los ojos.
Pasé la toalla por sus mejillas, su frente y su mentón.
—Cierra los ojos —le susurré.
Edward los cerró y pasé una toalla nueva por sus ojos. Tuve mucho cuidado de no tallar fuerte para no lastimarlo.
—¿Tienen que pasar por todo eso? —me preguntó con los ojos cerrados.
—Bueno, la verdad es que te vas acostumbrando. De pronto dejas de sentir dolor y se te hace costumbre la depilación.
—No sé cómo se meten esos lápices en el ojo.
—Bueno, como dije te vas acostumbrando. Al principio arde mucho pero pasados unos días te deja de arder. Es costumbre y práctica.
—¿Algo más que hagas y sea doloroso?
—Nop, sólo eso. La depilación y el maquillaje —por no mencionar los cólicos ni que mi madre no me pone la más mínima atención—. Gracias al cielo eres hombre y no creo que vuelvas a pasar por eso.
—No creo que sólo sea eso, tu voz sonó como si pensaras algo y lo ocultaras.
Di un respingo.
—Bueno, a veces uno no decide lo que le toca en esta vida pero si como lo sobrelleva. Va a haber personas que no te van a dar la importancia que mereces y va a haber otras que harán la diferencia entre quien eres o quien debes ser.
—¿Es por eso que eres rebelde?
—No… lo sé.
—Me cuesta trabajo, leerte. Entenderte y saber por qué puedes ser tan angelical y al instante ser un verdadero demonio.
—No soy tan mala, de haberlo sido, hubiera dejado que Rose te expusiera ante todos. Una cosa es cobrártela y otra muy distinta es ridiculizarte hasta ese grado. Nadie merece ser ridiculizado hasta ese grado y no importarme si te llego a hacer pasar un mal rato.
—¿Algo que quieras compartir con la clase?
—Mi madre no es como todas.
—No entiendo…
—Mi mamá se casó con mi papá en un arranque… Después vine yo y papá pensó que la maternidad le quitaría la inmadurez. Pasó todo lo contrario. Charlie suele decir que nací con treinta y cinco años de edad y que cada año maduro más, mientras que Renée retrocede más años.
—No pareces tan madura.
—No juzgues a un libro sólo por la tapa.
—Explícate.
—Mi papá es policía por lo que nunca está en casa. Tuve que aprender a valerme por mí misma. Renée siempre tenía cosas que hacer y nunca estuvo pendiente de mí. Tuve que ver por Charlie, Alice y yo.
—¿Alice?
—Perdón, pero no es mi historia así que lamento no poder aclararte ese punto.
—Entiendo.
Terminé de limpiar sus ojos.
Edward abrió sus ojos y me miró intensamente. Tratando de ver a través de mí.
Bajé la mirada pero mi mentón se vio levantado por unos suaves dedos que produjeron una descarga que hizo que mi espalda estremeciera de una manera placentera.
Me mordí el labio.
¿Por qué compartía eso con él? ¿A él que más le daba?
—Deberías cambiarte —le dije.
Edward asintió.
Salí de su dormitorio pero cuando iba a cerrar la puerta Edward llamó mi atención.
—No es toda la historia, ¿verdad?
—No, no es toda —admití.
—Quiero escuchar el resto.
Me limité a asentir antes de cerrar la puerta.
Dios, había desnudado mi alma ante Edward y no me arrepentía. Ni si quiera me importaba si usaría esa información en mi contra.
Caminé en silencio hasta mi dormitorio y esperé pacientemente a la hora de la cena.
~oOo~
Edward POV
No podía dejar de pensar en Bella.
La manera en la que habíamos entablado una conversación me había dejado sorprendido como la última vez. Sólo que esta vez luché para no abalanzarme sobre ella y pegar mis labios a los suyos. Aquella vez en la que habíamos escuchado música, pude ver un poco de ella y sentí una extraña descarga que fluía de ella. Me sorprendió que entablara una conversación conmigo.
Recuerdo cuando acaricié su rostro y ella me miraba intensamente. Quise besarla en ese momento y llevarla lejos conmigo. Hice todo lo contrario a lo que quería. Me alejé y la dejé ahí.
Ahora, otra vez sentía esa necesidad de estar con ella. Quería que ella sólo estuviera cerca de mí y saber todo de ella.
Bella Swan me gustaba de una manera en la que ninguna me había gustado. Lo que sentía era fuerte e incluso me había llenado de inseguridades que jamás creí llegar a tener.
Había escuchado cada palabra que salía de esos labios que tanto deseaba, la manera en que su mentón se alzó con orgullo al hablar de su pasado, la manera en la que sus ojos mostraron una tristeza que quise comprender y remediar. Todo en Bella era un misterio y quería saber más de ella.
No concebía la idea de que alguien fuera tan madura e inmadura al mismo tiempo. Bella no era esa clase de chica materialista pero si era una niña mal.
Había conocido a muchas mujeres, había estado con varias, ninguna me había llamado la atención lo suficiente como para que empezara una relación seria. Había roto muchos corazones en mi intento por encontrar al amor.
¿Qué podía saber de la vida a mis años? ¿Cómo al pasar los meses no me enamoraba?
Quería saber sobre la vida y quería conocer sobre ese sentimiento que suelen pintar ciegos.
Las mujeres se me acercaban y me daban algo que no era amor, sólo algo físico. No era cálido, sólo era para satisfacer la carne. Eso no me llenaba.
Algún día ella vendrá, algún día dejaré de estar solo, algún día conoceré al amor. Un día veré con otros ojos: los ojos del amor.
Muchas veces había soñado con la mujer que era ideal para mí y en definitiva Bella no completaba los requisitos para ser la mujer que yo quería. (N/A Pues que idiota! Se va a arrepentir por ser tan ciego ¬¬)
No entendía lo que sentía pero en definitiva lo que Bella provocaba en mí, sólo era curiosidad y deseo carnal. Sólo eso.
Emmet entró en la habitación a medianoche.
—¿Dónde estabas? —pregunté.
—Estaba con Rose, se metió a su cuenta de Face y publicó un par de cosas en el muro de Bella —dijo desviando la vista.
—Emmet, ¿te puedo pedir un favor?
—Claro, pero ya sé lo que me vas a pedir. Sólo te diré que voy a dejar mi lap top en tu mesa de noche, por "error", ignoraré que Rose dejó su cuenta abierta y estoy tan cansado que no me daré cuenta de que te estás metiendo a mi computadora.
Emmet se fue a su cama y al poco rato escuché sus ronquidos.
Tomé su lap top y puse la clave de Emmet, "Rosalie".
Abrí el navegador y me metí en Facebook. Busqué en los amigo de Rosalie a Bella.
La cuenta de Bella era toda una sorpresa para mí. Tenía curiosidad pero nunca pensé que fuera a encontrar tantas cosas.
El perfil de Bella era muy formal. Sus datos estaban ahí y su cumpleaños sería en unos días. Para mi desagrado, Rose subió las fotos que me tomaron esa misma tarde. Miré el muro de Bella, hace apenas unos minutos había actualizado su estado.
Rápidamente desconecté el chat de Rosalie, me podrían descubrir e iba a estar en serios problemas ya que Emmet me había advertido sutilmente que no se hacía responsable si algo salía mal.
Las palabras estaban ahí.
Una mirada vale más que mil palabras
Hay maneras de mirar a alguien. Se puede mirar
a las personas de abajo arriba, con admiración, o de
arriba abajo, con desprecio, pero una vez que la vida
te ha enseñado unas cuantas lecciones importantes, se
puede aprender a mirar a las personas a los ojos, de tú
a tú…
Tonya Hurley, Ghostgirl: the return.
Creo que por primera vez he visto a alguien y ese alguien me ha visto de una manera que jamás creí que me dejaría ver. Sólo puedo decir que espero no estar cometiendo un error al pensar que esa persona se atrevió a ver en mi interior y vio quien soy en realidad…
Quise entender lo que quería decir Bella con eso. Bella era un misterio, un jeroglífico que tenía que descifrar.
En ese momento me dije a mí mismo que sólo por curiosidad me atrevería a conocer a Bella.
Empecé a ver las fotos de Bella. Casi ella no subía fotos pero sí que subían muchas fotos de ella.
Muchas eran de fiestas y mostraban a una Bella agraciada, sonriente y camaradería.
Me llamó la atención de otras donde podía ver a Alice y a Bella juntas. Eran de una salida al centro comercial, de un viaje a una feria, un día en la playa, el cumpleaños de uno de sus amigos, una boda, ella bailando con un chico rubio, ella abrazada de un chico musculoso y moreno, ella cantando en lo que parecía un bar, ella jugando con un el chico moreno que iba detrás de ella. Su sonrisa era notable en ella y podía apreciar lo hermosa que era así. Libre, ella era libre y era como un sol, iluminando a las personas que estaban con ella.
Por las fotos supe que no todos podían llegar a conocerla en verdad.
No sé describir lo que apreciaba. Estaba rodeada de gente pero sólo unos cuantos afortunados podían ser tocados por sus rayos. Ella era un sol y eso se veía en la manera en que los que salían en repetidas ocasiones. Ella les daba calidez.
Llegué a un punto en donde pude ver a una Bella con lo que parecían sus padres.
Renée, Charlie e Isabella Swan. Cumpleaños de Charlie.
Leí el pie de foto.
Se veían tan unidos Bella y su padre. Bella había sacado sus ojos y su cabello caoba. Su madre era parecida a Bella en algunos aspectos, al parecer Renée tenía ojos verdes y la piel era tan blanca como la de Bella. La mamá de Bella tenía un aire de querer ser joven. Usaba un vestuario poco apropiado para alguien de la edad de ella.
Seguí viendo las fotos y encontré de una con Renée. En definitiva eran parecidas pero tan opuestas. Podía ver la foto a Bella desviando la mirada, parecía incomoda al igual que Renée. Parecería una locura pero parecía que su propia madre envidiara a su hija. Los gestos de la madre de Bella eran como los de una niña berrinchuda y para mi gusto eso se veía mal en alguien de su edad.
Pasé más fotos, encontré una de Bella y el chico musculoso, ambos eran bañados por los rayos del sol y estaban montados en unas motos. El pie de foto era: Jacob Black e Isabella Swan.
¿Bella sabía andar en moto?
Las fotos siguieron pasando y encontré una de Bella en traje de baño. Se veía preciosa y mi boca estaba abierta. Bella era tan llamativa, atractiva y deseable para su propio bien. Había una foto de Bella en donde se podía ver con gesto soñador, vestía con un vestido color azul rey que le daba un toque cremoso a su piel. La hacía ver radiante y hermosa. Sin pensarlo, descargué la imagen al igual que unas que me habían gustado.
Me sentía como un acosador pero la foto de Bella con gesto soñador la hacía ver como un ángel.
Entre sus fotos había otra que captó mi atención. Bella vestida de novia al igual que Alice y la vendedora las miraba extrañada. Parecían divertirse.
Bella era otra a la que yo conocía por el momento. Tenía que entrar y quería conocer a esa Bella que era encantadora, llena de sorpresas. Mi curiosidad por Bella aumentaba y con ello también mi deseo por ella.
Imprimí las fotos y las guardé en mi diario.
Pasé los dedos por la foto de Bella, ella estaba tomada de la mano con Alice y su papá. Se veían como una familia y Bella irradiaba felicidad.
Besé la foto de Bella y por antes de perderme en la inconciencia, deseé poder ser yo quien la haga sonreír así.
Hombres! Y sigue creyendo que no siente nada por ella. Sus pensamientos son contradictorios. Tal para cual. Un día están peleando y al otro se están besando… ¬¬
IMPORTANTE: Quiero agradecer enormemente a sus comentarios y dejen Reviews! Muchos! O se los comerá el lobo!
