CAPITULO 16: LA NOCHE EN DÍA.
(Voz de Jacob)
"¿Estás listo?" Me preguntó Bella llamando suavemente a la puerta de lona de la tienda con los nudillos.
"Me niego a ponerme ese cinturón." Afirmé.
"Como quieras." Afirmó. "Pero sal ya, tenemos que ir a cenar antes de salir a vigilar."
"Vale, vale." Afirmé ajustándome mejor los pantalones para salir. "Me siento raro llevando tanta ropa."
"No te preocupes." Afirmó. "Pareces todo un guerrero."
La verdad es que incómodo, incómodo tampoco estaba, estaba acostumbrado a tener que llevar ropa larga en invierno para ir a clase y camisetas llevaba todo el año en clase y cuando salía de la reserva por algo que no fuese trabajo. Pero aún así, me sentía un poco raro.
"¿De verdad?" Le dije confuso.
"Claro." Afirmó sonriéndome. "Seguro que todas se mueren de envidia porque voy a estar escondida con el novato más buenorro de todos."
"Mmmm…" Dije sonriéndole con picardía al recibir su caricia en la cara para cogerla por la cintura y atraerla a mí para besarla.
"¡Uuuuuuuuh!" Dijo una de las vecinas que teníamos.
"Envidia cochina." Le dijo Bella bromeando antes de darme una palmada en el pecho suavemente y sonriente. "Vamos tigre, a cenar algo antes de irnos."
"Me muero de hambre." Afirmé.
(Salto espacio-temporal)
"¿Qué coño es esto?" Murmuré para Bella. "¿Y el asado?"
"Esto es el asado." Me dijo susurrando mientras nos pasábamos una fuente de puré de patata con otros campistas que parecían tener el mismo turno que nosotros.
"Pero si son verduras." Afirmé aún susurrando.
"Sí, la mayoría de activistas son vegetarianos rigurosos." Me dijo. "Te lo dije ¿recuerdas?"
"Pensaba que era coña." Afirmé. "No me puedo imaginar qué pasaría si intentase vivir sin carne."
"Oh, vamos, no es tan malo." Me dijo sonriendo. "Yo también soy carnívora, pero por un fin de semana que comas solo vegetales no te mueres. Al contrario, haces una gran limpieza de aparato digestivo y pierdes unos kilitos, claro que tú no lo necesitas."
"Vale, está bien." Me rendí. "Intentaré comerme… esto."
"Eso es." Me dijo sonriendo.
Bueno, mal que bien siempre podría cazar algo cuando estuviésemos patrullando; el problema iba a ser evitar a todo el pelotón que parecía tener el mismo horario, la mayoría de los cuales parecían estar cenando allí.
"Vaya, sois… muchos." Afirmé.
"De todas partes del continente." Afirmó sonriendo. "Nos solemos unir por objetivos grandes."
"Y esta vez es…" La animé a contarme.
"Eh, Panterita." La llamaron un par de chicas jóvenes con pintas de guerrilleras o soldados. "Nosotras vamos a intentar colarnos por el flanco norte. ¿Te apuntas?"
"Esta vez no." Dijo sonriéndoles.
"Tenemos sprays nuevos…" Canturreó la morena.
"No me tentéis." Les dijo riéndose. "No, de verdad, esta vez no puedo. Tengo que cuidar a mi compañero, es nuevo. Por cierto, no sé si ya os conocéis, se llama Jacob, viene de la reserva del Quileute."
"Encantado." Les dije.
"Que fuerte." Dijo una.
"No es por ser maleducada pero… aún tenemos que acabar de cenar." Les dijo Bella sonriéndoles. "¿Os importa? Os estaré animando en silencio desde nuestro puesto."
"Que morro." Le dijo la otra. "Yo también quiero hacer guardia con un buenorro."
"Lo siento señoritas pero el 'buenorro' está ya cogido." Les dije bromeando.
"Joo…" Se quejaron alejándose de la mesa.
"¿Así que el 'buenorro' está ya cogido?" Me dijo Bella metiéndose un trozo de verdura asada en la boca divertida.
"Es lo que tiene." Afirmé divertido. "Además, soy muy fiel."
"¿Debería decir ahora eso de que mejor para mí?" Me dijo con ironía bromeando.
"Sí, estaría muy bien." Afirmé suavemente antes de darle un beso puesto que estaba con la cara casi pegando a la mía ya y sonreírle al acabar.
"Por si sirve de algo, yo también." Afirmó dándome un toque en la nariz como si fuese un cachorro. "Pero llevo muy mal los cuernos y no puedo garantizarte que no apareciese un día tu coche quemado o con las ruedas rajadas y las lunas rotas." Afirmó sonriendo divertida mientras miraba su plato para coger otro tenedor de comida y metérselo en la boca.
Eso me hizo sonreír antes de volver a sentirme observado y mosquearme un poco aunque viese que había gente que nos miraba por nuestra actitud cariñosa en público al menos en ese comedor, incluso porque la conocían y les chocaba que estuviese conmigo o que me hubiese llevado allí, aún así, no podía evitar ese escalofrío raro de que me estaban observando.
Y finalmente, justo cuando habíamos acabado y nos levantamos para comprobar las mochilas y que Bella decidiese que todo estaba como debía y podíamos irnos, nos alcanzó el que parecía el jefe de su pelotón.
"Bella, turno de noche ¿no?" Le dijo.
"Así es, Jake y yo." Afirmó. "Cuatro ojos ven más que dos." Canturreó bromeando.
"Vale, ten, una L de chica y una XL de chico." Le dijo dándole un par de bolsas con algo negro. "Y antes de que te quejes, Jacob, eso tiene que quedar bien pegado. Por cierto, aún no habéis dicho cual es su clave."
"¿Jake?" Me dijo Bella sonriendo y cogiendo lo que parecía una pantalla alargada de cristal rojo anaranjado y poniéndoselo revelando que eran unas gafas raras mono-cristal que le quedaban genial. "¿Algún animal o planta o algo ecológico que te guste?"
"¿Los lobos?" Le dije dudando.
"Tenemos ya 4 lobos." Dijo el hombre negando. "Tendría que llevar un segundo nombre."
"¿Qué tal Lobo Negro?" Dijo ella. "Creo que se jubiló ¿no?"
"Nah, los que le conocíais lo confundirían con él." Dijo el hombre.
"¿Y 'Lobo Alfa'?" Le dije.
"Jason, de Filadelphia." Dijo Bella. "Le he visto antes por ahí."
"Pero podrías ser Cachorro Negro." Me dijo el hombre.
"Por favor…" Le dijimos Bella y yo. "¿En serio te parece que tenga talla de ser cachorro?"
"Entonces… ¿qué tal Lobo Negro Alfa?" Dijo el hombre.
"Me gusta." Afirmé.
"Es un poquito largo, pero mola." Afirmó Bella. "Lobo Negro Alfa… sí, me gusta." Afirmó sonriendo ampliamente. "Un lobo y una pantera, qué peligro."
"Tú si que eres un peligro…" Le dijo el hombre riéndose y alejándose.
"Bueno, y ahora qué hacemos con esto." Le dije.
"Son unos trajes especiales." Me dijo sacando uno y revelando que eran como monos que parecían ser de falsa piel mezclados con neopreno. "Creo que nos toca infiltrarnos. Uh… mezclado con una capita fina de kevlar… esto promete. Vamos a ponérnoslo."
"Un momento." Le dije. "Dos cosas. Primero, no sé cómo se pone esto."
"Encima de la ropa, probablemente luego tengamos que quitarnos la parte superior." Me dijo. "Un consejo, ponte el cinturón en la zona de separación, te hace parecer más sexy." Afirmó sonriendo y descalzándose tras volver a sentarse para comenzar a ponerse la ropa y subirse las piernas descalza antes de calzarse y volver a colocarse el cinturón con los bolsillos que parecían una cartuchera. "Vamos, hay que acabar de prepararse para que nos lleven al puesto."
"Ya, pero aún tengo mis dudas." Afirmé desempaquetando mi ropa para ponérmela sobre la que ya llevaba. "Y es… para qué necesitamos llevar kevlar para vigilar."
"Ahora infiltrarnos." Afirmó. "Y creo que por las heridas que me viste la otra vez, podrás deducir que los furtivos y la gente contra la que peleamos no se toma demasiado bien que les espiemos y les saboteemos cosas."
¡Armados!. ¡La gente a la que íbamos a vigilar y molestar para detenerles iban a estar armados!
"No quiero que vayas allí." Le dije cogiéndola del brazo mientras se aseguraba las correas y haciéndola parar y mirarme. "No quiero que te hagan daño."
"Con esto minimizaremos los daños." Afirmó. "Además, no te obligué a venir, ya sabías lo que era. Sabes qué es importante para mí. Yo… pensé que me entendías."
"Y lo hago." Afirmé. "Pero aún así… no puedo soportar la idea de que te disparen y…"
Podía entender que quisiera proteger animales que no podían hacer nada contra el hombre, que luchase por proteger bosques. Yo hacía lo mismo con las personas, y por eso mismo y por los sentimientos que tenía hacia ella no podía permitir que corriese tantos riesgos.
"Los disparos son un riesgos que hay que correr." Me dijo suavemente apenada y perdiendo su alegría y energías usuales. "Todos los animales corren esos riesgos, solo que nosotros tenemos equipo para minimizar daños."
Me daba igual que llevase un chaleco antibalas, por mí como si era de plomo fundido, no podía evitar querer encerrarla conmigo en la tienda para evitar que saliera, y entonces, aunque no la miraba… me cogió la mano y la vi sonreír tristemente.
"Sé que si voy contigo me siento más segura." Me dijo suavemente. "Pero no puedo obligarte a que vengas, si… si quieres quedarte con el resto de compañeros de activistas lo entenderé."
"No puedo quedarme aquí solo mientras tú estás donde quiera que estés jugándote el cuello." Afirmé. "Te acompañaré, pero júrame que lo del anti-balas es solo de adorno y no lo necesitaremos esta noche."
"Lo siento, no puedo." Me dijo sonriendo suavemente. "Pero lo que sí puedo prometerte es que pediré que nos dejen el camino más fácil."
"Supongo que algo es algo." Murmuré para que me diese un beso bastante tierno y me sonriese frotándome una mejilla.
"Si hace falta recurriré a que eres novato para que nos dejen lo más fácil." Afirmó.
(Salto espacio-temporal)
"¿Listo?" Me susurró Bella suavemente mientras estábamos contra los troncos de unos árboles para camuflarnos con las sombras.
Asentí levemente y la vi pinchar el comunicador para susurrar su nick y el mensaje de que por nuestra zona estaba todo despejado y que íbamos a acercarnos un poco más antes de moverse y yo seguirla cruzándonos en el camino hasta escondernos tras una especie de caseta de material donde podía oler a pólvora.
"Esto no me huele bien." Afirmé para que me tapase la boca con una mano poniéndose el dedo índice de la otra ante los labios para pedirme silencio y sacudir la cabeza.
Entonces me di unos golpecitos suaves e insonoros en la nariz y luego hice la mímica de un arma de fuego y ella asintió y señaló al cobertizo por lo que asentí y ella volvió a asentir antes de agacharse un poco e indicarme que le copiase.
Era difícil lo de infiltrarse, sobre todo cuando comencé a oler unas trazas de olor algo… fuerte a vampiro pero como si lo hubiesen borrado.
Intenté avisar a Bella, pero me detuve cuando me di cuenta que no me creería si le decía que había uno o más vampiros que habían pasado cerca hacía relativamente poco, y si le decía que corría peligro tampoco me haría caso porque estaba en peligro contínuamente esa noche; y a cada paso, el riesgo de que nuestros culos oliesen a pólvora era mayor, por suerte, al cabo de un rato, Bella paró y me señaló un punto alto sonriendo antes de hacerme un gesto de que hiciese un apoyo y usarlo para trepar y en un par de saltos, llegar al punto alto donde me cayó una cuerda por la que trepé para descubrir que Bella la había atado a un saliente.
"Aquí panterita." Susurró por el comunicador. "Lobo Negro Alfa y yo hemos tomado posiciones. Os cubrimos las espaldas en el perímetro 5."
Oímos un montón de confirmaciones y entonces se tumbó con la tripa a tierra para, tengo que reconocerlo, camuflarse a tope con la construcción haciéndome gestos de que le imitase, así que me tiré al suelo y me arrastré un poco sobre mi tripa como un vulgar perro hasta quedar piel con piel con ella oteando el horizonte.
"¿Podemos al menos hablar susurrando?" Le pregunté casi sin emitir sonido para que ella asintiese y me mirase un segundo para sonreír y volver a los prismáticos en mano. "¿Haces esto a menudo?"
Sacudió la cabeza lentamente antes de susurrarme.
"Esto es esporádico." Susurró casi inaudiblemente de no haber sido por mi oído superior. "Solo cuando hay algo gordo."
Esta vez me tocó asentir a mí. Podía entender que solo hiciesen algo tan grande si el problema era tremendamente gordo.
Allí seguimos una hora, y otra, y otra… solo rompía un poco la monotonía de observar y vigilar que nos había tocado el hecho de que hubiera movimiento.
Hablar, hablamos más bien poco. Cuando estás de vigilancia, no puedes hacer demasiados sonidos, así que lo de hablar se debía reducir a lo estrictamente necesario.
Ella vigilaba a los de la maderera y cazadores y yo… bueno, yo buscaba presencia de vampiros por si acaso.
Y en toda la noche, no vi nada extraño, al menos no vampiros, porque definitivamente, los humanos eran peores.
No podía entender por qué toda esa gente se metía donde no les llamaban, pero los hombres a los que vigilábamos tampoco se quedaban atrás.
Iban armados, maltrataban sin descanso la tierra donde pisaban, tiraban basuras en un hoyo sin más… podía entender hasta cierto punto a aquellos eco-guerreros.
Hombres sin escrúpulos, activistas verdes entre las sombras… pero de vampiros nada, parecían habérselos tragado la tierra.
Y en un momento, comenzaron los tiros.
"Atención, que esto se anima." Afirmó Bella suavemente para sacar un arma.
"¡¿Qué haces?" Le dije asustado desviándole la mano. "¡¿Pretendes matarles?"
"¿Matarles, yo?" Dijo confusa. "¡Solo es una pistola eléctrica!" Afirmó para librarse y dispararla a un hombre que cayó desplomado al suelo. "¿Ves? No está muerto, despertará dentro de un poco." Afirmó antes de apuntar de nuevo y disparar a otro hombre.
Esta vez me fijé mejor y vi una chispita saliendo de la espalda del hombre antes de que cayese al suelo y le oyese respirar.
"Comienzas a darme miedo." Afirmé sacando la mía para apuntar.
"Solo cubrimos las espaldas, y no dispares al corazón, intenta al cuello o los hombros. Eso lo deja fuera de juego un buen rato, durmiendo."
"¿Y eso te lo enseñan en el instituto?" Le dije.
"No, en el Bronx me enseñaron a usar navajas." Afirmó no sé si en broma o no. "Pero soy pacifista, casi todos lo somos."
"Panterita y Lobo Negro Alfa, replegaros, repito, replegaros." Oímos gritar a alguien por el otro lado del terminal.
"Aquí panterita, no podemos." Afirmó Bella. "Estamos escondidos, os cubrimos."
"Panterita, no digas tonterías." Afirmó otra voz, esta vez femenina. "Es peligroso quedarse cerca."
"Viva vuestro protocolo de radio." Le dije bromeando y disparando otro proyectil a un hombre que había cogido un arma y apuntaba al bosque acertándole de lleno en el cuello. "Bingo."
"Para ser un novado hay que ver qué puntería tienes." Me dijo Bella sonriéndome mientras alguien daba las gracias.
"Ya ves, tengo suerte y donde pongo el ojo pongo lo que sea."
"Ala, fanfarrón…" Me dijo riéndose. "A ver si es cierto que tienes suerte y llegamos al amanecer sin percances serios aquí."
"No te preocupes, no dejaré que te pongan un dedo encima." Afirmé.
(Salto espacio-temporal)
"Dios… que nochecita…" Gimió Bella cuando pudimos salir del escondite y escondernos en el bosque gracias a una cortina de humo que hicieron al quemar unos materiales de los taladores.
"Lo malo es que será cuestión de horas, tal vez un par de días que recuperen las pérdidas y vuelvan a la carga." Le dije.
"Sí, pero al menos esto habrá disuadido a algunos." Me dijo sonriendo. "¿Qué tal llevas tu brazo?"
"Bien." Afirmé mirándome el vendaje que me había improvisado y sabiendo que de herida le quedaba solo el nombre. "No era demasiado grave, sobreviviré."
"Si quieres déjame que te eche un ojo luego." Me dijo. "No… bueno, no soy médico, pero… sé tratar todas y cada una de las lesiones típicas que se producen en nuestras salidas. Aunque aún me tiemblan las piernas a la hora de dar puntos."
"No te entiendo." Afirmé mirándola mientras le tenía la puerta de la tienda para que pasara antes de ponerme dándole la espalda tras cerrar de nuevo las cortinas que hacían de puerta. "Tienes miedo de muchas cosas, no te gusta disparar a la gente, ni siquiera balas eléctricas, pero lo haces, y sonríes cuando me dices que aún no te has hecho a las heridas de puntos y tener que dárselos."
"¿Y qué es lo que no entiendes?" Me preguntó.
"Cómo puedes ser tan buena." Afirmé girando la cara un poco para comprobar que estaba poniéndose la camiseta antes de quitarse la parte de arriba del bañador que había llevado bajo toda la ropa que ahora estaba, o bien quitada y amontonada sobre su saco, o bien colgando de su cintura sin acabar de quitar. "¿Cómo puedes hacer cosas que te desagradan y sonreír mientras dices cosas malas?"
"No lo sé." Afirmó. "Me gusta sentir que hago algo bueno por la madre tierra. Es lo que debo hacer. Es nuestro deber con la tierra y con dios, o dioses, no me meto en teología."
"Dioses o no, me parece increíble lo que haces." Afirmé mientras volvía a mirar de reojo para ver que se había quedado con la parte de debajo del bañador de camuflaje que le hacían parecer un par de boxer con estampado de camuflaje y comenzaba a doblar ropa.
"Jake, si quieres puedes girarte ya." Me dijo suavemente. "Prometo no mirar mientras te cambias. Mira, me pondré así, recogiendo la ropa y así no te veo ¿vale?"
"Vale." Afirmé para ponerle una mano en el hombro y moverla a su espalda encontrando suavidad sin trabas bajo la camiseta aunque mi mano estaba sobre esta. "Y si mirases tampoco iba a decir nada." Afirmé. "Total, creo que dormiré con el bañador, por no dormir en vaqueros."
"Ah, como quieras." Afirmó sin mirarme siquiera recogiendo y colocando bien sus cosas. "Yo me temo que me he dejado el pijama en casa."
"Y yo me temo que duermo como caigo o sin pijama." Afirmé bromeando tras quitarme el mono sintiendo alivio aunque me picaba de la presión de llevarlo toda la noche puesto. "Pero no es plan de escandalizar a mi chica."
"¿Te sorprenderías si te dijese que no me escandalizarías?" Me dijo con ironía.
"Entonces… ¿por qué no has mirado cuando me he cambiado?" Le pregunté pegándome a su espalda y susurrándole al oído sobresaltándola un segundo antes de sonreírme moviendo levísimamente la cara para mirarme de reojo.
"Si compartes la tienda con un compañero del otro sexo primero se cambia uno y luego el otro, sin mirarnos." Me dijo. "Reglas de convivencia."
"Pero yo no soy un compañero…" Le susurré sonriendo al oído.
"No." Negó suavemente dejándome girarla para ponerla cara a cara conmigo entre mis brazos.
"Dime…" Le dije en el mismo tono sin soltarla y susurrándole con una sonrisa. "¿Qué privilegios tiene una pareja en la misma tienda?"
Ante eso solo sonrió y miró la puerta antes de mirarme a mí.
"Hay que poner una chaqueta fuera de la puerta, tapando la ventilación de la vista por fuera." Me dijo sonriendo.
Asintiendo la solté y la vi coger su chaqueta para ponerla fuera antes de meter la cremallera por dentro y poner un candado de combinación por dentro.
"Para evitar molestias de los peques." Me dijo sonriendo y volviendo junto a mí. "No llegan a la rejilla, pero pueden abrir puertas."
"Ahá." Asentí sonriendo mientras venía y se colocaba mis brazos donde habían estado antes.
"¿Por dónde íbamos?" Me dijo bromeando y haciéndome reír unos segundos.
"Creo que no tienes demasiada vergüenza." Afirmé.
"Quien tiene vergüenza, ni come ni almuerza." Afirmó sonriendo. "No me apetece perderme nada por vergüenza."
"Me gusta esa forma de pensar." Afirmé sonriendo y aprovechando que estábamos tan cerca para darle un beso que me supo a gloria y parando a ver su reacción.
Como siempre, sonrió y me miró fijamente antes de volver a acercarse y dar ella el paso tras lo cual le cogí yo el testigo de nuevo.
Después de un poco, sonreí antes de cogerla en brazos sin parar de darnos un beso tras otro, así que ella se cogió a mí con las piernas haciéndome tambalear un segundo al pillarme por sorpresa antes de sonreír sin parar el beso y sujetarla bien para arrodillarme y sentarme en mis propias piernas soltándole el pelo con problemas por lo que ella sonriendo paró y se lo soltó dejándolo caer en una cascada de hebras onduladas de ébano por su espalda atándose el coletero con las horquillas en la muñeca y sonreírme sentándose ella también sobre sus piernas para sentarse sobre su trasero poniéndolas a un lado.
Sonriendo, me incliné un poco hacia ella y seguimos antes de sujetarla un poco echándola hacia atrás para seguir besándonos sin parar.
Hasta que mi mano fue a su pierna para ir moviéndose poco a poco hacia arriba por la parte externa de su muslo mientras me sujetaba sobre el otro brazo, entonces se rió.
"Lo siento." Me dijo. "Es que me haces cosquillas."
"Mejor cosquillas que no daño." Le dije sonriendo y repitiéndolo para que volviese a reírse. "Madre mía, eres realmente sensible."
"Me gusta el contacto." Afirmó haciéndome una caricia en la cara. "Dice más que las palabras. Un beso… para decir te quiero…" Afirmó haciéndolas. "Un abrazo para mostrar apoyo o cariño… Incluso un sopapo para castigar." Afirmó marcando el movimiento pero parando antes de alcanzarme incluso aunque intenté parárselo sin éxito y terminando haciéndome una caricia. "Y una caricia para reconfortar y mostrar ternura…"
"Vaya…" Murmuré cogiéndole la mano para darle un beso y sonreírle suavemente. "No sabía todo eso."
"Son cosas que se trasmiten, pero no se dicen." Afirmó sonriéndome y haciéndome una caricia más antes de parar la mano en mi mandíbula y besarme con ternura.
Podía diferenciar sus besos. El que me había dado el día que marcamos el circuíto de submarinismo fue algo pasional, casi con urgencia, los que me daba cuando iba a buscarla a su trabajo eran como un saludo pero solo para mí, los que eran como ese último eran más bien cargados de ternura, como si necesitase besarme pero con un sentimiento puro y blanco.
Y por último, mientras le acariciaba los costados pero con un poco más de presión en vez de cómo acariciándoselos… esos sin duda eran fuego puro.
Jugar con nuestras lenguas y solamente tocarnos haciéndonos resoplar y pegarnos. Me daba miedo forzar las cosas, me moría por quitarle la ropa y a la vez, no quería hacerlo para no meter la pata; tomarme las cosas con calma para respetarla y a la vez morirme por todo lo contrario.
Y finalmente, me aguanté, camiseta puesta o no, tampoco era tanto problema ya que era tan fina que podía notar cada poro de su piel, por no contar el pecho y el par de botones abultados clavándose en mi cuerpo mientras nos abrazábamos tumbados, a veces ella encima, otras yo pero con cuidado de no aplastarla bajo mi peso.
Hasta que acabamos por parar sin aliento y decidimos descansar un poco antes de que tuviésemos que despertarnos para ir a comer, sí que la dejé meterse en su saco y me fui yo al mío para tumbarme encima puesto que tenía calor aunque fuera no lo hiciese.
Notaba el fuego corriendo dentro de mí hasta mi entre-pierna que oculté con el saco poniendo la mano encima para disimular.
Y antes de dormirme, compruebo que Bella ya está dormida, demasiado cerca de mí y respirando acompasadamente con un gesto apacible en el rostro.
Sonrío mirándole y me arrastro un poco hasta ponerme totalmente junto a ella que como respuesta a mi proximidad, se mueve en sueños para apoyar su cabeza contra mí aún dormida sin variar un ápice su respiración lenta y acompasada.
Entonces le beso el pelo casi sin movérselo y sonrío.
"Buenas noches, preciosa." Afirmo.
