Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer!
POR CIERTO, LEER NOTA AL FINAL DEL CAP! :)
Capítulo 11: Cita NO Planeada
Era sábado por la mañana y el alboroto estaba a todo lo que da. Desde mi cómoda y cálida cama podía oír el alboroto en los pasillos e incluso Alice ya estaba preparando su vestuario, o eso pensaba.
—Buenos días, pequeño solecito —cantó y quise aventarle una almohada.
—Alice, aún no son ni las diez —me quejé—. ¿Por qué no dormimos un rato más?
—No, apenas y nos va a dar tiempo de arreglar ese desastre —señaló mi cabello—. Además, Rose ya se levantó y ya está desayunando.
Gruñí y me acurruqué en la calidez de mi cama.
—¡Bien! —se quejó Alice.
Dejé que mis parpados se cerraran.
Disfrutaba de esa sensación deliciosa que da el estar acostada, tapada y con mi flojera. Sentía mi sonrisita de satisfacción por estar así.
Debí de suponer que Alice llegaría con refuerzos.
Sentí que alguien me movía.
—Emmet, es temprano —bostecé.
—Creo que alguien necesita el beso de un príncipe —sugirió Alice con una emoción que era palpable.
—¿Estás loca? —me quejé—. No sabes lo que nos hará Rose si Emmet hace lo que está sugiriendo.
—Por eso la duende no llamó a Emmet —dijo una voz aterciopelada.
Sentí que me congelaba y la sangre se escapaba de mi rostro.
Me incorporé de golpe y lo único que pude hacer en cuanto mis ojos se toparon con dos esmeraldas, fue gritar.
La mano de Edward me tapó la boca.
—¿Quieres dejar de ser tan escandalosa? —apretó más su mano en mi boca—. Ahora te soltaré pero no hagas un escándalo.
Asentí.
Sus ojos me analizaron en busca de que iba a hacer otro escándalo o algo parecido.
Puse mi mejor cara de inocente.
Me soltó.
—De veras que no sabes tratar a una chica —le di un manotazo en el brazo.
Alice parecía encantada con esa escena. Por un momento me pregunté sobre su sanidad emocional.
Rodé los ojos y me levanté. No pude evitar estirarme.
—Pareces un gatito —me dijo Edward y no pude descifrar su cara.
—Miau —maullé tiernamente y me puse a restregar mi cara en su pecho—. Prrrrrrrrr…
—¡Estás ronroneando! —saltó Alice.
Edward empezó a acariciarme la barbilla.
Lo mordí en la mano y lo arañé en el antebrazo a lo que él me dedicó una mirada de reproche.
—¡¿Qué?! —puse mis manos en mi cadera—. A los gatos les gusta arañar y morder.
Alice se tapó el rostro con su mano como si se lamentara.
¿Habrá fumado algo?, pensé.
—Eso dolió —se quejó Edward mientras se sobaba la mordida que le di.
—Vuelve a decirme gatito y verás que otra cosa te voy a morder —lo amenacé.
—¿Ahora eres perro? —abrí los ojos y él se reía.
—Alice, mejor saca a éste —lo señalé despectivamente— antes de que le haga otro makeover y no le va a gustar.
Edward hizo una mueca y salió como perrito asustado.
—Gallina —dije por lo bajo.
Alice seguía con la mano en su rostro y parecía lamentarse de algo.
—¿Y a ti, qué mosca te pico? —me puse a analizar los gestos de Alice.
Parecía como si le hubieran arruinado algo.
Sacudí la cabeza.
—Bueno, lo hecho, hecho está —se recompuso y dio un aplauso—. Bien, ahora vamos a arreglarte antes de que sean las diez.
Alice me empezó a despojar de mis prendas.
—Alice, no soy un bebé —intenté no caerme ya que Alice parecía un torbellino—. Puedo vestirme sola.
—Pues pareces uno —se quejó—. Tantos planes…
—¿Qué? —pregunté.
—Nada —sacudió las manos.
Alice estaba rara.
En su cama estaba bien acomodadas las prendas. Era un vestido con muchos bordes dorados en la tela blanca, las mangas llegaban por debajo de los codos, había un encaje dorado que estaba en el dobladillo del vestido. También había una medias negras con bordados en forma de ramas y unas zapatillas de tacón.
Alice me vistió y acomodó las medias con su liguero.
Enrojecí.
Alice siguió con su tarea y acomodó mi cabello con una tenaza dejando rizos que parecían naturales.
El maquillaje fue sencillo. Puso el primer en todo mi rostro. Usó una sombra color arena en el parpado móvil y una sombra oscura de color chocolate en la parte de arriba del parpado móvil, puso máscara en mis pestañas; puso un ligero rubor en mis mejillas y un bálsamo que le dio color e hidratación a mis labios.
Me miré en el espejo después de los "detalles" que Alice tuvo que perfeccionar. Parecía una muñeca, de carne y hueso. La del espejo era yo, pero los detalles eran más destacados.
―Alice, me veo… ―no tenía palabras, Alice se adelantó antes de que terminara.
―Perfecta, te ves perfectamente. Siempre he dicho que eres una muñeca ―hizo un gesto de limpiarse una lágrima del ojo―, estoy orgullosa de mi trabajo.
―Alice, ¿no crees que es mucho para una salida? ―Alice me dio una mirada de "ni se te ocurra querer cambiarte".
―Por supuesto que no, estás bien así ―empezó a mover sus cosas y a prepararse―. Ahora me voy a alistar que tú y yo vamos a ir al cine.
La miré extrañada, algo me decía que Alice tenía algo planeado, pero ¿qué?
Alice se empezó a vestir y me prohibió sentarme ya que arruinaría el vestido.
Me puse a ver por la ventana los camiones que estaban acomodados enfrente de mi ventana. Me recordaron a mi época en la que Alice y yo íbamos de paseo al museo en la escuela, tantas travesuras y tantas cosas que hicimos.
―Lista ―Canturreó Alice.
Alice se veía preciosa. Se había puesto un vestido negro con estampado, unas medias y una gabardina que le llegaba, al igual que su vestido, a medio muslo.
―Wow, Alice… ―me quedé sin palabras.
―Faltan quince minutos para salir ―dijo Rosalie al entrar velozmente a nuestro dormitorio.
Rose iba vestida con unos majestuosos pantalones de cuero, un top blanco y un saco de color negro. Demasiado atractivo, dejaba ver su muy bien formado cuerpo.
Rose se puso a rebuscar en sus cosas y empezó a meterlas en su bolso. Lo que me recordó que yo tampoco había organizado mi bolso.
Estaba disponiéndome a acomodar mis cosas cuando Alice me interrumpió.
―Bella, no lleves nada ―fruncí el ceño―. Llevaré nuestras cosas en mi bolso y si no te has dado cuenta, tu vestuario no va ad hoc con un bolso o un abrigo.
―¿Estás loca? ―salté―. Me voy a congelar allá afuera.
―Calma, no está haciendo frío ―la apoyó Rose.
―Ustedes dos traman algo ―sentencié.
Ambas me miraron con inocencia pero yo no me tragué lo que me decían.
Bajamos en silencio, pasando por los pasillos, escaleras y finalmente a la puerta de la salida.
Todos estaban en grupitos, cuchicheando y dando miradas al director que estaba mirando unos papeles junto a Esme.
Alice andaba más hiperactiva de lo normal y parecía que estaba manteniendo una conversación mental con Jasper que estaba a unos metros de nosotras junto a Emmet y Edward.
Emmet le propinó un codazo a Edward y él lo fulminó con la mirada, Emmet le hizo señas con la cabeza en mi dirección. Automáticamente, Edward miró donde señalaba Emmet. Nuestros ojos se cruzaron, sentí un calor recorrer mi cuerpo. Poco a poco la mirada de Edward me empezaba a recorrer de arriba abajo.
¿Habrá exagerado Alice el maquillaje? ¿Me veré ridícula?
Negué mentalmente y desterré todas mis dudas. Alice era un genio en cuanto a la moda se refiere, y ella jamás dejaría que alguien saliera inapropiadamente a un lugar.
Respiré profundamente desviando la mirada de Edward, pero de alguna manera sentí su mirada en todo el rato que Alice hablaba con entusiasmo sobre lo que haríamos, demasiado entusiasmo, debo admitir.
Carlisle se puso frente a los camiones que nos esperaban.
―Antes de abordar los camiones ―empezó a hablar con voz firme―. Debemos de organizar los grupos de salida. Serán los que diga, no hay cambios, suplicas y quiero que se comporten a la altura de este colegio. Los grupos pueden ir a donde quieran, pero no pueden alejarse demasiado. A las de nuevo ingreso ―nos dedicó una mirada a Alice y a mí―, el camión pasará a recoger a los estudiantes a las 7:00 pm, ni una minuto más ni menos.
Carlisle empezó a dar reglas e instrucciones sobre qué hacer en caso de emergencia, donde no se puede ir y sobretodo que debemos estar en grupos.
Esme se puso a indicar los grupos. Entre muecas, burlas y demás llegó hasta Alice y yo.
―Alice Brandon, Isabella Swan, ambos Hale y Cullen ―me quedé estática, sentí que un estremecimiento recorría mi estómago y sentí las palmas de mis manos sudar.
Esme siguió mencionando los grupos. Pero a mí ya no me importó lo que decían tanto ella como Carlisle.
Sentí como Alice y Rosalie me hicieron caminar.
¿Edward Cullen? ¿Una salida? ¿Juntos? ¿En grupo?
Seguí moviéndome como autómata cuando Tanya-zorra Denali habló.
―Director, a mí no me mencionó.
Carlisle se puso a ver sus hojas, confirmando lo que Tanya decía era cierto.
Por favor, que no sea conmigo… que no sea conmigo… que no…
―Irás en el grupo de Brandon y Swan ―dijo Carlisle a lo que sentí que me hubieran echado un balde con agua helada.
Caminé aturdida como si tuviera algo entre las piernas.
La verdad es que no había tratado con Tanya, pero no era ignorante ante las miradas envenenadas que me lanzaba cada que me veía. Tanya tenía una fijación, obsesión, que sé yo con Edward. A veces podía ver cuando se cruzaban en el pasillo y Tanya coqueteaba o se restregaba como un gato en él.
Alice puso una cara de pocos amigos y le dirigió una mirada asesina a Carlisle. Jasper se limitó a encogerse de hombros apenado. De verdad, esos dos se comunicaban telepáticamente.
Subí lentamente en el camión y seguí a Alice que se pasó hasta los últimos asientos.
Casi todos los asientos estaban ocupados, los que iban a bordo parecían entusiasmados.
Me iba a sentar entre Emmet y Jasper cuando Alice se apresuró, me empujó y se sentó en el asiento. La miré extrañada y ella sólo me señaló el asiento que estaba frente a ella. Todos los asientos de la parte trasera estaban ocupados por Emmet, Rosalie, Jasper, Alice, Tanya, Kate e Irina. Tanya miró al asiento que Alice me señalaba y se levantó apresuradamente para sentarse al lado de la otra persona, que no había visto aún, tan rápido pasó todo que apenas y pude analizar las cosas. En primera, Tanya se levanta apresuradamente y Rosalie le pone el pie, haciendo que Tanya cayera de cara. En segunda, Alice me empuja demasiado fuerte, haciendo que pierda el equilibrio y cayera en el regazo del otro ocupante; ocupante que resultó ser…
―Ed… ward ―tartamudeé―, lo siento tanto.
Me levanté lo más rápido posible al sentir algo duro en mi trasero y me pasé al asiento al lado de la ventana. Era un libro que estaba leyendo yo el otro día.
Lo miré con curiosidad.
―Es muy raro encontrar a un hombre que lea eso ―se me salió sin que yo pudiera frenar mis palabras.
Edward se limitó a encogerse de hombros y a dedicarme una sonrisa. Pareció que Edward se acordó de algo y se volteó a ver a Tanya que miraba amenazadoramente a Rosalie.
―Tanya, ¿estás bien? ―preguntó Edward y sentí ganas de darle en la cabeza con lo primero que encontrara.
Ignoré las quejas de Tanya y su carita de perrito mojado.
¡Dios, cómo odiaba a las mujeres que hacían voces de niñas chiquitas!
―Alice, ¿me pasas mi iPod? ―dije molesta.
Alice me miró por un momento y se puso a rebuscar en su bolso hasta dar con mi iPod. Me lo entregó y me puse a rebuscar algo que me pusiera feliz.
En mi lista de reproducción encontré a Into The Ocean de Blue October. Subí el volumen y me dejé envolver por la melodía.
El camión empezó a moverse y me puse a ver por la ventana. En ningún momento me puse a ver a Edward.
Sentía su mirada.
No podía encogerme, abrazar mis rodillas y voltear a otro lado. Me limité a sentarme derecha pero con la cabeza volteando a la izquierda.
¿Cómo se preocupada por esa? ¿Acaso le gustaba y no quiso que se lastimara?
Bufé molesta.
No sé en qué momento empecé a cantar el coro pero me dí cuenta de que había cantado casi toda la canción en voz alta.
Me mordí el labio para callarme.
Sentí que el rubor corría por mi rostro.
¿Habría desafinado?
Tenía mucho que no cantaba.
Mi lista de reproducción siguió, alejándome del mundo real, dejándome con mis desvaríos.
Sí, tenía esa la mala costumbre de ponerme a pensar en cosas improbables, cosas extrañas o simplemente recordar cosas chistosas.
Sonreí y se me escapó una risita.
Volví a sentir la mirada de Edward. Apenas y me recobraba del hecho de que me había mirado mientras canté en voz alta. Ahora me miraba.
A regañadientes, regaños mentales y demás me volteé a mirarlo.
Me miraba con curiosidad, como si quisiera resolver un misterio o una ecuación.
Desvié la mirada y seguí escuchando la dulce voz de Charlotte Church que llenaba mis oídos con Moodswings (To Come At Me Like That). Sentí como cada parte de mi cuerpo se llenaba con la melodía y se movía.
Empecé a tararear el coro.
Sentí una mano que me quitaba el audífono, no tenía que voltear para saber que era Alice.
―Repítela ―me ordenó alegre.
Empezamos a cantar y esta vez no me importó que me escuchara Edward o quien fuera.
Estaba feliz y me encantaba esa canción. (N/A: escúchenla)
La voz de Alice y la mía se fundieron y sentí como recobraba esa pequeña parte de mí. Esa parte dulce y tierna que tenía junto a ella, esa parte que tuve olvidada desde hacía tanto tiempo.
Recordé cuando estábamos en el coro y nos entusiasmaba llegar a competir con otras escuelas.
De alguna manera, ella y yo nos sentíamos identificadas con ciertas o casi todas las partes de la canción.
Malas experiencias, malos padres, el santo de Charlie y nuestra vida estaba en cada nota, en cada letra y en la manera en la que nuestras voces se unían.
Sí, éramos emocionales y muy sensibles.
Reí al finalizar la canción. Alice se unió a mis risas.
―Aún la recuerdas ―dije riendo.
―¡Claro! ―dijo emocionada― ¿Cómo iba a olvidarla?
―¿Recuerdas que Charlie compró como diez rollos? ―dije recordando a Charlie que estaba orgulloso de que nuestra escuela iba a competir en las finales.
―Sí, dijo que no serían suficientes ―se carcajeó Alice.
Seguimos riendo hasta que la melancolía llegó.
Alice y yo estamos sincronizadas, sólo teníamos a Charlie.
Sentí como ella y yo dejamos de reír. Ahora sí que estábamos a punto de las lágrimas.
―¡Ni se te ocurra! ―gritó Alice―. Recuerda que el maquillaje se puede correr…
―Sí, mamá ―hice una voz cómica.
Hasta ese momento había ignorado a Edward y me había entregado a mis recuerdos.
Sabía que Edward me miraba y que no me había quitado el ojo desde hacía rato…. Lo miré.
Me estaba mirando.
El autobús empezó a disminuir la velocidad, lo que me confirmaba que ya estábamos por llegar.
Le entregué mi iPod a Alice.
El autobús se paró. Los demás empezamos a incorporarnos.
Ví a Rosalie, Jasper y Emmet que nos miraban a Alice y a mí.
―Saben, pueden unirse al coro de la escuela ―dijo Rosalie.
―El coro está lleno ―dijo Tanya molesta.
―Puedo hablar con mi mamá ―dijo Emmet, haciendo que Tanya tuviera una batalla por abrir o cerrar la boca ―. De haber sabido que ustedes tenían una voz así, créanme que mi mamá ya las hubiera metido al coro.
Alice y yo intercambiamos una mirada.
―Aceptamos ―canturreamos al unísono.
Rose, Alice y yo nos fundimos en un abrazo.
Esperamos pacientemente a que la manda de adelante se moviera para descender del autobús.
Alice y Rosalie intercambiaron una mirada junto a Emmet y Jasper.
Tanya se limitó a ignorarnos a todos, excepto a Edward y a Kate.
A lo lejos pude ver a las manzanas podridas junto a Irina.
Irina parecía todo menos una manzana podrida.
No lo entendía.
Edward estaba a mis espaldas, sentía la electricidad de su cercanía.
Caminé en silencio hasta que llegué a la puerta del autobús y me paré a un lado para esperar a los demás que quién sabe por qué se habían retrasado.
Pronto, Edward estaba a mi lado.
―Cantaste muy bonito ―me dijo de golpe antes de corregirse―, ambas lo hicieron.
―Gracias ―dije sonrojándome.
―De nada.
Había evitado a Edward y ahora teníamos un pequeño intercambio de palabras.
Dios, algo me pasa… sufrí alguna clase de abducción, pensé.
―Los chicos bajaron ―me dijo Edward.
Emmet me empezó a sonreír.
―Luces como una muñeca, ¿no es así, Eddie? ―dijo dándole un codazo.
―Emmet… ―reflexionó su respuesta―. Sí…
Pensé que iba a agregar algo más pero no dijo nada.
Tanya se nos unió después de haber ido a hablar con sus hermanas.
―Bien, ¿a dónde quieren ir? ―pregunto dando un aplauso Emmet.
―Que les parece si vamos a una cafetería ―dijo Rose―. Alice y Bella no desayunaron.
Caminamos a una cafetería que estaba a unas cuadras. Pedimos café y una rebanada de pastel.
Los chicos conversaban animadamente, demasiado sospechoso, sobre los lugares que podríamos visitar. Alice sugirió que pasáramos por el centro comercial y después al cine.
Pasó alrededor de una hora entre las cosas que decía Emmet y algunos comentarios de los demás.
Tanya estaba restregada en el brazo de Edward.
Sentí que mi rostro se teñía de rojo por el coraje.
―Bella, vas a explotar ―bromeó Emmet. Lo fulminé con la mirada―. A mí no me dirijas esa mirada es a otra persona a quien debería de darle esa mirada.
Emmet señaló a Edward con la cabeza y volteé, rogando que Edward no se hubiera dado cuenta del comentario y señalamiento de Emmet.
Aliviada comprobé que Edward estaba ocupado tratando de zafarse del agarre de Tanya.
Sonreí complacida.
Salimos de la cafetería. Caminamos por las calles hasta llegar al centro comercial. Por así decirlo, la tierra prometida para Alice.
―Chicas, recuerden que no deben de excederse con las compras porque tendremos que cargar con ellas todo el día ―dijo Rose, más bien, le dijo a Alice.
Alice hizo una muequita.
―Pero podemos dejar las cosas encargadas en el cine ―se apresuró a añadir Jasper.
Alice le sonrió complacida.
Pasamos una por varias tiendas. Por algún extraño y sospechoso motivo, Alice no compró casi nada.
En la cuarta tienda pude ver como Alice, Rose, Emmet y Jasper intercambiaron una mirada cómplice.
―Chicos, Jasper y yo iremos a ver las funciones y de paso a comprar los boletos ―dijo Alice.
Me situé a lado de ambos para poder ir con ellos cuando Alice negó rotundamente.
―Rose, cuida que Edward y Bella no se maten ―dijo Alice.
En un segundo tuve a Rose a mi lado que me tomó del brazo y empezó a hacerme caminar para ver ropa. Emmet hizo lo mismo con Edward.
Me sorprendí que Emmet pudiera soportar un día de compras.
Es el amor, pensé.
Caminé y de vez en cuando Rose me pedía un consejo sobre cómo se le vería esto o aquello.
Pasó media hora antes de que Alice y Jasper regresaran.
―Chicos, ya tenemos los boletos ―dijo animadamente Alice―. Pero debemos de apresurarnos ya que la función empieza en cinco minutos.
Alice empezó a repartir los boletos, cosa que se hizo extraño.
Todos caminamos para ir a las escaleras eléctricas, pero Alice negó y dijo que prefería el elevador que estaba atascado de gente.
Después de varios intentos por subir, entraron los demás jalando a Tanya con ellos hasta atrás, haciendo que Edward y yo quedáramos junto a las puertas.
El elevador estaba atascado de personas y sentí calor.
Sentí la mirada envenenada de Tanya.
Edward y yo estábamos muy pegados y nuestros alientos se mezclaban.
La electricidad volvió. Mi respiración se volvió entrecortada.
Llegamos al segundo piso, Edward y yo hicimos un intento por hacernos a un lado para cederle el paso a los que iban a bajar.
Nuestro intento fue fallido ya que fuimos empujados y expulsados fuera del elevador.
Algunas personas se quejaron sobre que no querían bajar en ese piso y otras alegaban que los empujaron a todos los de atrás.
Iba a esperar a que el elevador volviera, pero Edward me tomó de la mano.
―Podemos ir por las escalera eléctricas ―me indicó―. El cine está en el tercer piso.
Caminamos hasta las escaleras.
―Es en la sala uno ―dijo mientras checaba los boletos.
Caminamos a la sala uno, la sala estaba a reventar y a oscuras, no había señales de los demás, así que Edward me llevó de la mano a los dos asientos que estaban en última fila.
Los cortos ya habían comenzado para cuando llegamos a los asientos.
Me senté y por un momento tuve el deseo de bajar el descansabrazos al sentir nuevamente esa electricidad fluir de Edward. Pero estaba tiesa, mi cuerpo no me respondía.
Edward se cruzó de brazos y parecía atento a los cortos. De vez en cuando sentí cuando sus ojos se desviaban a mi lado.
Por alguna extraña razón estaba nerviosa.
Traté de calamar mi respiración, mis palmas estaban sudando y la electricidad seguía volviéndome loca.
Los cortos terminaron y empezó la película.
Mi cuerpo se crispó cuando una melodía tenebrosa llenó la sala.
¡NO! ¡Alice no pudo haberme traído a ver una película de terror!
Abrí mis ojos como platos cuando los créditos iniciales, con sangre, empezaron.
Ahora sí, no tenía escapatoria.
Estaba en medio, en última fila, estaba oscuro, estaba viendo una película de terror, tarde o temprano terminaría abrazada a la persona que estaba a mi lado y no tenía escapatoria.
¡Cierto, la persona de a lado es Edward!
¿Podría salir algo peor?
Antes que nada… quiero pedir disculpas por el retraso, encontré mi memoria USB.
Las espero en el prox cap que se llama: "Cita No planeada: parte 2"
Habrá sorpresas, saltos, abrazos, gritos y tal vez… tal vez… es un secreto! Ja ja ja ja ja!
Recuerden que tengo twitter (Issa_Marquez), pueden mandarme sus opiniones! Sugerencias… tomatazos… y demás.
Este también les informo que ando con nuevo Fic, se llama "El precio del amor".
Dejen sus REVIEWS!
Saludos a mis comadres! Ya saben quiénes son! Las amo 3
Barbie15: Gracias por tus REVIEWS! Me encanta que ames mi fic, comadre!
:Grax por tu preferencia y espero siga así.
Ichigoneeko: Comadre, sí, los hombres tiene diario. Por ejemplo: Stefan Salvatore, Ryan Philipe (Cruel Intentions), etc… Muchos saludos y nos leemos!
MarieAliceIsabella: Me alegra que seas la estrella mi querida comadre! Deja tu REVIEW y estarás perdonada. Me encanta eso de los "tres torbellinos"! Y sí, regálale a Edward unos lentes! XD
Jana Cullen: mi otra comadre! Grax por tus REVIEWS! Por leerme y espero actualizar pronto el prox cap! (namás porque me caes bien… actualizo el lunes) Sería más fácil si actualizo ya todos los caps que tengo pero no… quiero REVIEWS ya que me tienen a dieta!
Y por último pero no menos importante…
Alii rathbone! Comadre! Checa mi nuevo fic! Espero tus REVIEWS! TUS OPINACIONES Y DEMÁS!
Agradezco a los que me dejan Reviews, a los GUEST y a los que me dan alestras y FAVS!
Muchas pero muchas gracias. Me hacen el día y espero que me dejen sus REVIEWS o me encargo de que se me vuelva a perder mi USB! Con todo el dolor de mi corazón… pero soy capaz! (Nah, no es cierto)! Ahí llevó mucha información importante.
Lloré cunado se me perdió el USB porque ahí tenía fotos de mi adorada Pim, RIP (aún te extraño y estás en mi corazón! A pesar de que ya pasaron tres años, te sigo llorando)
EN FIN, GRACIAS Y NO SE OLVIDEN DE DEJAR SUS REVIEWS!
HASTA EL LUNES!
Lena XOXO
