CAPITULO 21: ROMEO Y JULIETA Y LOS OTROS DEL TRIÁNGULO.
"Pues que me gustaría ir a la universidad." Afirmó. "Por eso estoy trabajando también. Más de la mitad de mis sueldos van al bote para la universidad. Lo que ya no sé es qué estudiar."
"Ah." Asentí.
"Había pensado estudiar algo de veterinaria o algo así." Afirmó. "Ya sabes, seguir los pasos de mi abuelo, además, me gustan los animales y he trabajado ya con ellos."
No acababa de entenderlo, por lo que se veía tenía ya alguna carrera, una de las de universidad seria, aunque fuese a distancia, pero ella decía que quería estudiar otra carrera.
"Veterinaria suena a ti, sí." Afirmé.
"¿Y tú?" Me dijo.
"¿Yo qué?"
"Que qué vas a hacer tú." Me dijo. "¿Seguirás estudiando o trabajarás?"
"No me lo había planteado nunca." Afirmé. "Supongo que me gustaría estudiar, pero… bueno, en casa no andan demasiado sobrados de dinero."
"Pero podrías pedir una beca para primer año y luego ir tirando con trabajos temporales o fijos." Me dijo. "Hombre, con las becas tiras bien, pero supongo que querrás tener algo más de dinero. Por lo del piso no te preocupes, yo iba a alquilar alguno, me vendría bien tener compañeros, pero puedes pasar unos meses sin pagar nada."
"¡Oye, que no soy un muerto de hambre!" Le dije riéndome. "En todo caso te pagaría la mitad del alquiler."
"¿Y no dices nada de que prefieres que tu piso de estudiante sea 'todo chicos'?" Me dijo.
"¿Por qué tendría que querer algo así?" Le dije divertido.
"No sé, todos los que conozco querían tener piso de chicos solo porque era más relajado que tener una chica encima diciéndoles que limpiaran y mantuvieran todo ordenado." Me dijo.
Podía hacerme una idea de lo que sería tener un piso con mis amigos, con Embry y Quil; las juergas que podríamos meternos, el frigorífico siempre con cervezas, comer lo queramos, hacer lo que quisiéramos y andar por la casa como nos diese la gana…
Y entonces me imaginé ir a mi habitación tras una juerga y vi a Bella allí, estudiando y sonriéndome al entrar, y cómo hacía para distraerla del estudio y…
"Sí, creo que me lo imagino, y sigo prefiriendo el plan de compartirlo contigo y tener todo limpio y ordenado, más o menos." Afirmé sonriendo divertido.
(Salto espacio-temporal)
"Bueno, pues aquí te dejo." Afirmé aparcando delante de su casa donde no se veía ni una luz. "¿Seguro que hay alguien?"
"Pues no sé, a estas horas debería." Afirmó mirando. "¿Quieres que mire y si no hay nadie te acompaño yo a tí?"
"Vale." Afirmé para meter el camino hacia la puerta de su casa mismo donde se bajó y entró un momento para salir con las manos vacías.
"Nada, me han dejado la cena en la cocina." Afirmó. "Mi hermana no viene hoy y mis abuelos han ido a cenar fuera, se ve que tenían algo que celebrar. Si quieres venir…"
"Billie me espera en casa." Me negué. "Eh, pero si quieres puedes venir a cenar con nosotros, y luego te vuelvo a traer aquí."
"Y si no hay nadie en casa… puedes quedarte un poco más conmigo." Afirmó sonriendo. "Iré a coger la cena, para aparentar normalidad."
Sonreí al verla volver a meterse en su casa y sonreí aún más cuando me imaginé lo que iba a pasar ese día. Iríamos a mi casa, cenaríamos con Billie y luego, con la excusa de que iba a acompañarla y luego patrullaría un poco por mi cuenta, podría pasar un rato más con ella, si es que en su casa seguían sin estar los abuelos, claro.
Y si no estaban… ya casi podía saborearlo, un ratito solos, en su casa, sin nadie más… supuse que ver un poco la tele en el sofá estaría bien, podríamos hacer más cosas que ver la tele y eso sería genial.
"Bueno, ya estoy." Afirmó montándose en el coche y pillándome por sorpresa puesto que estaba pensando en mis planes para la noche con ella. "¿He tardado mucho?"
"Para nada." Afirmé sonriendo y poniendo el coche en marcha para ir a casa donde mi padre me estaba esperando.
"Jacob, tenemos un problema, necesito que vayas a Forks porque Charlie…" Dijo para cortarse al ver que no estaba solo.
"Hola Billie." Le saludó Bella sonriéndole. "Traigo un poco de cena."
"Es que se iba a quedar sola a cenar y me dije: 'Eh, por qué no la invitas a cenar con vosotros', así que… aquí está. No te importa ¿no?"
"Vaya, siempre es un placer." Le dijo mi padre un poco confuso antes de sonreír. "Claro, cuantos más seamos más reirémos."
"Gracias." Le dijo Lili. "Oh, por cierto, se me olvidó traerle esto antes." Afirmó sacándo un paquete del bolso que había llevado con la comida en boles.
"¿Qué es?" Le dijo mi padre.
"Es que si se dice no se puede llamar regalo." Le dijo como si fuese un secreto bromeando. "Es una tontería, porque me dio por ahí."
Con cuidado mi padre se puso a desenvolver el regalo hasta que encontró una tela envolviendo algo que desenvolvió para encontrar uno de los platos de madera tratada para evitar que se filtrase el líquido que pudieras echar dentro, que habíamos hecho en uno de los talleres que había para pasar el rato si no tenías turno.
"Vaya, que bonito." Le dijo mi padre. "Te ha debido de costar mucho, cuesta encontrar uno de este tamaño y tan bien hecho."
"Que va, lo he hecho yo." Le dijo sonriendo. "Ya te dije que era una tontería, pero en casa tenemos ya el juego completo para varias personas, así que… bueno, pensé que tal vez a vosotros os serviría."
"¡¿Esto lo has hecho tú?" Le dijo mi padre.
"Ahá, con estas manitas que dios me ha dado." Dijo divertida. "Llevo entrenando en las acampadas desde que tenía 11 años."
"Muchas gracias." Le dijo mi padre. "Ya verás lo que voy a fardar yo ahora de plato único."
"Me alegro de que te guste." Le dijo Bella sonriendo.
Mientras veía cómo iba con Billie y cogía platos para que mi padre me mandara a mí poner la mesa mientras ella calentaba su cena y él la ayudaba y les oía hablar de cocina y cómo mi padre había tenido que aprendido a hacer cocina de todo tipo por mis hermanas y por mí, me sentí lleno de alegría al ver que mi padre y ella se llevaban tan bien.
"Por cierto, hijo, aún tienes el cajón que te mandaron." Me dijo. "Aunque ya he visto que te has llevado las cartas."
"Sí, es… me las bajé a la playa." Afirmé.
"Vale, solo quiero que estés al tanto de lo que pasa." Me dijo. "Por cierto, te llamaron varias veces hoy. Deberías llamarles cuanto antes, parecían tener bastante interés en hablar contigo."
"Vale, cuida un momento a Bella." Le dije.
No es que necesitase saber de ellos, pero me preocupaba Nessy, podría haber pasado algo entre que me escribiésen y ahora, podría haberle pasado algo a Nessy, o a Bella, o a Nessy… No, espera, a Nessy ya la había contado.
Descolgué el teléfono y marqué el número del móvil del que solían llamarme Bella y Nessy.
Un tono, dos tonos…
"¿Sí, digame?" Dijo una voz femenina.
"¿Bella?" Le llamé.
"Ah, eres tú." Me dijo. "No, no soy Bella, soy Rosalie, ahora te paso…" Afirmó con voz cansada y de que no le apetecía hablar.
"Sí, yo tampoco quiero hablar contigo, rubia." Afirmé mientras la oía llamar a voces a Bella.
"¿Jake?" Me dijo ya la voz de Bella.
"El mismo." Le contesté. "Me han dicho que habíais llamado."
"Llevámos intentando hablar contigo desde el viernes." Afirmó. "¿Estás bien?"
"Sí, el fin de semana no estuve en la reserva, nos fuimos todos a hacer prácticas en el monte y de paso hicimos una acampada." Afirmé.
"Menos mal." Me dijo suspirando aliviada. "No quisiera que te hicieras daño."
"Y solo me has llamado por eso." Le dije un poco más tranquilo. "Nessy está bien, no le ha pasada nada ¿no?"
"No, no. Está bien." Afirmó sonriendo. "Cada día está mejor. Ahora ya parece que tenga 8 años, la hemos apuntado a un colegio para que haga amigos, pero tengo miedo, ya sabes, le gustaba morderte. Si muerde a un niño… no sé, no le hará nada pero… sería un poco raro ¿no?"
"Más que raro." Afirmé. "Esto… si no te importa, te llamo luego, ahora mismo tenemos invitados."
"Ah, bueno." Me dijo. "Supongo que te hemos interrumpido en una reunión de lobos de las vuestras."
"Algo así." Afirmé mirando al comedor donde Bella estaba mirándome de reojo sonriendo mientras hablaba con mi padre. "Dile a Nessy que he preguntado por ella, y luego llamo de nuevo y hablamos."
"Vale, además, tenemos que contarte algo." Afirmó.
"¿Es urgente?"
"No, te lo podemos contar luego." Me dijo. "Ah, espera un segundo, Edward quiere hablar contigo."
"Claro." Afirmé.
"Jacob." Me dijo.
"Edward." Le saludé. "Bella dice que me querías contar algo. ¿Algún problema?"
"Sí, no quería preocupar a nadie, pero he visto que tenéis problemas de nuevo por allí." Me dijo.
"Sí, pero tampoco quería preocupar a nadie." Afirmé mirando de nuevo al comedor donde vi que Bella estaba centrada en algo que contaba mi padre, así que bajé un poco la voz. "No ha sido nada demasiado importante, hemos captado algo pero se pierde antes de que sepamos nada."
"Un momento." Me dijo. "¿Quién es ella?"
"¿Ella?" Le dije.
"Es… veo una chica en tu mente, demasiadas veces, pero no pienso meterme en ello." Afirmó de un modo que me hizo captar que el hecho de que tuviese a otra en mente no era demasiado agradable para él. "Pero no puedo verla, no puedo captar su mente."
"No es especial de ningún tipo." Le dije.
"Bella tampoco lo era cuando no podía ver qué pensaba." Me contestó. "Pero acabó siéndolo."
"Seguro que Alice ha podido ver algo de ella." Le dije.
"Tampoco hemos monitorizado sus acciones." Me contestó. "Pero podría ser un problema por un detalle que he visto de unas personas que crees que son amigas suyas."
"¿Acaso no lo son?" Le dije.
"Déjame mirar un momento." Me dijo para guardar un segundo silencio. "Sí, tienen intereses en ella, protectores quiero decir. Oh, luego seguimos, tu padre comienza a impacientarse un poco."
"Jake, hijo." Me llamó.
"Eh, deja de fisgar en nuestras cabezas." Le dije. "No me gusta ni un pelo."
"A veces es necesario." Afirmó suavemente.
Le colgué enfadado, me reventaba que se pusiese a mirar en nuestras mentes sin permiso solo porque le daba la gana o porque algo no le cuadraba; era exasperante y un coñazo, además de una invasión de nuestra intimidad.
"¿Jake?" Me llamó Bella suavemente. "¿Estás bien?"
"Sí, no te preocupes." Le dije suspirando e intentando calmarme antes de que me diese algo y me trasformase delante de ella. "Una mala noticia, no te preocupes. ¿Cenamos?"
"Lávate las manos y siéntate a la mesa." Me dijo mi padre.
"Ahora mismo." Afirmé para ir a la cocina a hacer lo que me decía mientras les oía hablar y esta vez sí que me enteraba que era del instituto y cómo llevábamos el último año.
"Tienes suerte, mi hijo aún no sé qué va a hacer." Le dijo Billie.
"Yo tampoco sé qué voy a hacer yo." Le dijo ella.
"Al menos sabes que vas a ir a la universidad." Le dijo mi padre. "Mi hijo ni eso."
"Creo que yo también iré a la universidad. El problema va a ser el dinero, pero me han dicho que en algunas conceden becas y ayudas, así que supongo que intentaré eso y a la vez intentaré trabajar en algo." Eso fue lo que pensé mientras por mi boca salía otra cosa. "Papá, ya veremos." Afirmé llegando con ellos.
"Seguro que al final, Jake hará lo que sea mejor." Afirmó Bella sonriendo y acabando de servirse un poco de su cena antes de pasarnos a nosotros ofreciéndonos un poco.
"Eso espero." Le dijo mi padre. "No es que no me fíe de él, es que aún sois muy jóvenes."
"Bueno, estamos en la edad de hacer tonterías." Afirmó ella divertida. "Es ahora o nunca, ahora es la hora de cogernos una carrera y ver si lo hacemos bien o no, y de viajar, de gritar, correr y reírnos hasta quedarnos sin aliento; de coger un autobús para viajar y no saber dónde nos lleva, bajar y andar solo para sentirnos vivos."
"No sé si debería dejar a mi hijo juntarse tanto a ti." Le dijo mi padre bromeando y mirándonos de uno a otro sonriendo. "Ya tiene suficiente tontería encima como para que alguien se las aliente más aún."
"Oh, papá." Le dije contestando a su broma mientras Bella se reía.
"No, en serio." Le dijo divertido. "Parece que encajas perfectamente con mi hijo y sus amigos y amigas."
"Son bastante abiertos." Le dijo ella. "Y muy divertidos. Además, somos todos del mismo grupo de estudio."
"Ya me he enterado que os juntáis todos en la playa para estudiar y hacer los deberes. Suena bien." Afirmó. "Con eso que os mandan estudiar hoy en día… no sé para qué sirve todo eso."
"Si soy sincera, yo tampoco." Afirmó Bella como si fuese un secreto haciéndonos reír a todos.
La verdad es que era divertido verles a los dos, allí, haciendose reír el uno al otro, me gustaba que a mi padre también le gustase Bella, eso hacía todo más fácil.
Como cuando acabamos de cenar que entre ella y yo fregamos los platos y cuando dijo que se iba, Billie me dijo que la acercara yo en coche.
Sonreí feliz ante su sugerencia ya que lo hubiese hecho igualmente y le dije que cuando la dejara me iría a buscar a Embry y Quil.
"Pero qué mentiroso eres." Me dijo Bella ya en el coche. "Pobre Billie, le metes cada bola…"
"No te creas." Afirmé. "Cuando vengan tus abuelos yo me iré a hablar con Quil, tengo algo que comentar con él."
"Ah, nada, si eso puedes dejarme en casa y vas con él." Me dijo.
"Ah, ah." Negué para mirarla un segundo sonriéndo con ironía. "Primero es lo primero, y lo primero ahora es llegar sana y salva a casa, donde me quedo hasta que llegue tu familia que saldré por la ventana para evitarnos problemas. Quil puede esperar."
"Hum… me gusta lo de ser la primera…" Dijo con un tono de voz bastante seductor.
Eso me hizo sonreír y pasarle un brazo por encima mientras ella apoyaba su cabeza en mi hombro sonriendo.
Seguimos así hasta llegar a su casa que seguía a oscuras, aparqué un poco separado de la casa para que no vieran el coche cuando volvieran y entramos dentro para ir directos al salón donde puso una tele.
Era la primera vez que entraba a la casa, así que me sorprendió un poco ver la cantidad de tapetes que había en el salón y el gusto con el que estaba decorado.
"No te asustes, el salón es el territorio de mi abuela." Me dijo divertida poniendo la tele antigua que tenía en el salón.
"Ya, se nota un poco." Afirmé. "¿Todos esos tapetes los habéis comprado en algún sitio concreto?"
"Los hace mi abuela." Me dijo pillando por fin el canal donde parecían echar algo interesante de… no, las noticias. "¿Te importa si vemos esto?"
"No, para nada." Le dije. "Aunque las noticias… se me ocurren cosas más románticas o entretenidas que ver."
"Oh, por fa…" Me dijo. "Quiero ver si dicen algo de lo del fin de semana o algo nuevo."
"Tú y tus manías verdes." Le dije sonriendo.
"Eh, también dicen si hay películas nuevas en el cine." Me dijo. "Si no es demasiado cantoso puedo pedir al colega que me la pase."
"Por cierto, qué fue de la peli que fuimos a ver." Le dije.
"Ah, ya la he visto." Afirmó. "Pero si quieres el próximo día que mis abuelos salgan te aviso y la vemos aquí."
"Suena genial." Afirmé. "Y si tan fácil te resulta conseguirlas, ya te diré cuáles me interesan y me las sacas para verlas juntos, podríamos ir a mi casa o…"
"Tengo una tele medio ida." Afirmó sonriendo. "Le faltan un par de piezas que tengo que cambiar pero puede funcionar bien cuando las consiga."
"Vaya, pensaba que te gustaba la mecánica." Le dije.
"Mecánica y electrónica." Afirmó. "No veas las de cosas que se tiran por cositas pequeñas, vamos, que cambias una pieza o dos y las tienes como nuevas."
"Ah." Afirmé. "No lo sabía."
"Bah, me tomas el pelo." Afirmó sonriendo. "He visto vuestras motos. No tienen ni la mitad de piezas originales."
"¿Te has fijado?" Le dije.
"Sí." Afirmó. "Dios es… nunca pensé que podríais cambiar tanto una moto sin cambiar el concepto original del modelo."
Dios, era increíble, era como estar con mis amigos pero con un cuerpo cien mil veces mejor y más atractivo.
Sonreí divertido antes de mover la mano por su brazo hasta que se calló y me miró.
"¿Eso pretende ser una petición?" Me dijo.
"Er… tal vez, inconscientemente." Afirmé.
"Hum…" Me dijo divertida.
(Salto espacio-temporal)
"Bellatrix." Llamaron por la puerta. "Ya estamos aquí."
"Oh, mierda." Dije mirando los pantalones en el suelo.
"Por la ventana." Me dijo. "¿Por qué no quieres quedarte?"
"¿Crees que se tomarían bien verme en bolas con su nieta?" Le dije.
"Hum…" Dijo sonriendo pícaramente.
"Te veo mañana." Afirmé dándole un beso antes de salir por la ventana y rodar en el suelo antes de ir a esconderme a la primera línea de árboles poniendo la oreja dentro por si acaso me habían pillado.
"Cielo… ¿otra vez haciendo nudismo?" Le dijo la abuela.
"Hacía mucho que no me sintonizaba con el medio." Afirmó Bella.
"Anda, vístete y vete a la cama." Le dijo su abuelo. "¿Has cenado ya?"
"Sí, los Black me invitaron a cenar en su casa, así que me llevé la cena y al menos cené en compañía." Le dijo. "Billie te manda saludos."
"Me quedo más tranquilo sabiendo que cenastes con él." Le dijo el abuelo. "Es un gran hombre. Y ahora venga, a la cama, mañana tienes que madrugar."
"Vaaaaaale." Dijo quejándose. "Buenas noches."
Sonreí con ganas de reírme cuando oí ruidos de beso y entonces esperé a que diese la luz en un cuarto diferente antes de irme hacia casa, pero me di media vuelta y volví para comprobar que los abuelos estaban en el salón antes de irme a donde habían dado la luz y comprobar que era Lili peinándose delante de un espejo canturreando algo alegremente.
Sonriendo le di unos golpecitos en la ventana y ella vino a abrir.
"Me acabo de acordar que no me has dado un beso de buenas noches." Le susurré.
"Buenas noches." Me dijo sonriendo y dándome un beso tras otro. "Buenas noches… buenas noches…¡Mil veces buenas noches!"
"Mil veces malas, por faltar tu luz." Afirmé divertido. "El amor corre al amor como el niño huye del libro, y, cual niño que va a clase, se retira entristecido."
"¡Ah, buenas noches! Partir es tan dulce pena que diré 'buenas noches' hasta que amanezca." Afirmó poniéndose una mano en el pecho antes de ahogar la risa. "Veo que hoy has estudiado lo que te tocaba."
"Me pareció algo que podía decirse." Afirmé sonriendo. "Acto primero."
"¡Acto segundo, escena primera!" Me dijo riéndose. "Buenas noches… como venga mi abuelo y te pille… entonces sí que tendremos problemas."
Sonriendo le di un beso más antes de salir corriendo de espaldas mandándole otro beso más mientras me alejaba de ella.
Se me hacía de noche si no podía verla, pero había que dormir y nosotros íbamos a vigilar un poco ahora que ella no iba a estar allí.
"Ey… muy contento vienes hoy." Me dijo Quil cuando paré delante de su ventana para esperarle.
"Como diría el bardo ese… Con las alas del amor salté la tapia, pues para el amor no hay barrera de piedra, y, como el amor lo que puede siempre intenta, los tuyos nada pueden contra mí." Dije.
"¡Madre mía!" Dijo Quil riéndose. "¡¿Eso no es del acto de Romeo y Julieta que hemos empezado a comentar hoy?"
"Yo llevo leyéndo ese trozo desde hace días." Afirmé. "Me gusta la forma que lo dicen. Esa tensión que hay entre ambos… yo creo que Romeo era como nosotros."
"Sí, y Julieta era una vampiro." Me dijo bromeando para echarme la cabeza hacia delante con la mano.
"Dí lo que quieras, pero estás celoso porque yo tengo a alguien y soy feliz." Afirmé.
"Sí, y ya veremos cómo se toman tus futuros suegros políticos que ahora hayas puesto los ojos en otra." Me dijo Embry con ironía.
"¿Tú también?" Le dije.
"Lo siento pero por más que lo intento no puedo alegrarme de que os vaya así de bien juntos." Me dijo para sonreír. "Pero sí, muy dentro de mí me alegro por vosotros. Y no dudes que si algún día le haces daño, yo me encargo de recoger sus pedazos, y entonces ya te digo que no vas a poder quitármela ni aunque quieras."
"Más quisieras, listo." Afirmé divertido.
Sabía qué sentía Embry, sabía lo que era que te tuvieran como amigo cuando te morías por una chica y sabía por el triángulo Emily, Sam, Leah que podía doler ver lo que pasaba entre el chico y su novia siendo el 'otro'.
Y con lo del fin de semana y lo de antes en su salón y sobre todo, la escenita de Romeo y Julieta en su ventana… el pobre Embry iba a pasar una noche en el infierno.
"Esto… Embry, vamos a necesitar apoyo como persona." Le dije. "Por esta noche… te perdono lo de convertirte y nos haces de apoyo humano."
"A mí que me gusta correr como lobo…" Me dijo. "Pero bueno, tú sabrás."
Me quedé con gracias de darle las gracias, por él y por mí, porque el mal no solo lo sentía el tercero sino el legítimo con el dolor del tercero.
