CAPITULO 25: DE HOGUERAS Y PLAYAS NOCTURNAS.

"Sigo sin entender por qué quieres venir." Le dije a Bella. "La mitad de las veces no hacemos nada interesante."

"Vamos a ver..." Dijo haciendo como que pensase pero dejándome ver cierta ironía mostrando que estaba totalmente en broma. "Tenemos un ratito solos, me ha invitado mi mejor amigo-chico aquí y tus amigos, que por cierto, también son mis amigos últimamente... tengo una cosa pendiente con uno de ellos y yo nunca huyo de un reto... y ¡eh! Que narices, me apetece echarme unas cervecitas relajadamente. Me encantan las hogueras con amigos, y prometo no ponerme bolinga."

Me reí rodeándola con mi brazo sin dejar de conducir y pegándola contra mí costado como castigo haciendo que se revolviese antes de acurrucarse bien contra mi costado.

"De todas formas, creo que vamos a tener más tiempo para nosotros de ahora en adelante." Me dijo.

Y cuando comenzó en la radio una canción mi primer impulso fue quitarla, pero me paró la mano suavemente.

"Déjala, por favor." Me dijo. "Me encanta esta canción."

"¿Te gusta la música de fondo?" Le dije confuso.

"Claro, me encantaría saber a quién no." Dijo para mirarme. "Oh, oh... no me digas que no te gusta escuchar música mientras conduces."

"Me encanta." Afirmé divertido.

"A mí me ayuda a conducir, me relaja." Afirmó sonriendo y mirando al frente en el coche de nuevo. "Me alegra que también te guste eso."

Sonreí, por un momento me había patinado la neurona tonta y me había liado de Bella, a la de los Cullen no le gustaba la música de fondo, ni en el coche ni cuando estuvimos trabajando en el garaje en nuestras motos, bueno, mientras yo trabajaba y ella miraba y me pasaba herramientas, pero a esta Bella le gustaba la música al conducir y no estaría ayudándome a reparar la moto, estaría reparando la suya propia.

Era como si fuese una broma del destino, como un opuesto de la Bella de la que me enamoré por primera vez, lo único en común con aquella Bella era que ambas eran humanas y del sexo femenino, por lo demás... opuestas totalmente.

"Mira, dejaremos el coche aquí."Afirmé al ver la hoguera más adelante y un par de coches ya aparcados.

"Vale." Afirmó sonriendo y saliendo para ponerse la sudadera bien.

"¿Has estado en fiestas de hogeras antes?" Le pregunté.

"Más o menos." Afirmó sonriéndome. "Lo que pasa es que en Seattle no hay demasiadas."

Sí, bueno, se me olvidaba que venía de una ciudad tan grande.

"¡Hombre, los que faltaban!" Dijo Quil en la hoguera.

"Mi hermana se ha empeñado en venir." Me dijo Seth cuando llegó junto a nosotros y Bella hubo acabado de removerle el pelo como si fuese un crío. "Espero que no os importe."

"Mejor, no me importa ser la única chica, pero es mejor si hay más." Dijo Bella antes de ir hacia la hogera. "Eh, Paul, aún tenemos pendiente la revancha. ¿Ahora o prefieres después de comer algo para que me pese más la tripa?"

"Te puedo ganar con las manos en la espalda." Le dijo Paul.

"¿Puedo preguntar de qué va eso?" Les dije.

"Nah, cosas de chicos." Me dijo ella.

"Pero si tú eres una chica." Le dijo Embry bromeando.

"¿No me digas?" Le dijo ella sorprendida. "Vaya, entonces supongo que lo que tengo en el pecho no era adornos pesados."

La verdad es que era divertida, hasta Leah se rió y luego se pusieron a cotillear un poco entre ellas mientras Seth se portaba como un caniche con Bella y su hermana se reía de él un poco.

"Así que ahora sois amiguitos suyos." Les dije al resto.

"Bueno, si es tu segunda impronta habrá que llevarse bien." Dijo Jared.

"Eh, a mí me gusta más que la cría de chupópero." Dijo Paul.

"¿Y lo de la revancha?" Le dije.

"Nah, se ha molestado porque le dije que la ganaba con un brazo a la espalda." Me dijo divertido. "Así que ahora quiere darme la revancha."

"No le hagas daño." Le dije.

"Creo que en realidad deberías decírselo a ella." Me dijo Embry. "Paul tiene más fuerza, pero sabemos que sabe controlarse, ella... bueno, creo que los movimientos que usaba no eran precisamente de alguien que no sabe lo que se hace."

"Creo que sabe bastante bien lo que se hace." Afirmé.

"Qué, Paul." Le dijo. "¿Vas a esperar en serio a que comamos algo para que me pese la tripa?"

"No, cuando quieras." Le dijo.

"Sin golpes bajos ni tirar arena a los ojos ni nada de eso." Le dijo ella.

"Creo que estoy de acuerdo." Dijo. "Que te veo capaz de usar trampas."

"¿Trampas, en una pelea de caballeros?" Le dijo ella con ironía. "¡Dios me libre!"

"Sí, ya." Le dijo él. "Venga, cuando quieras."

"Cuanto antes mejor." Afirmó ella sonriéndole y sacudiéndose las manos. "¿Quieres que lo hagamos en privado o prefieres hacer un show?"

"Deberías decidirlo tú, al fin y al cabo vas a perder." Le dijo Paul entre risas puesto que parecía divertirle la idea de que Bella pensase que podía tener la más mínima posibilidad contra él.

"No, no, no. Creo que te confundes." Le dijo ella divertida. "Tú eres el que va a perder. Te he visto, sé cómo te mueves y creo que te voy a pillar fácilmente."

"Venga, yo hago de árbitro." Dijo Leah divertida. "Pero creo que vas a perder, chica."

"Eh, sobreviví a un oso, creo que un compañero de clase no será demasiado problema." Le dijo Bella divertida.

"Al menos ten cuidado." Le dije dándole la espalda a Paul mientras se ponían cada uno en un extremo del círculo para ponerse en posición con la hoguera en medio y nosotros haciendo de paredes de la jaula.

"Lo tendré." Afirmó.

"No quisiera tener que enfadar a tu abuelo cuando te devuelva a casa magullada." Afirmé sonriendo. "Oh, y... ya sabes, procura no hacerle demasiado daño ¿sí? Ya sabes, somos tíos, jugamos a pegarnos."

"Oh... qué tierno..." Me dijo sonriendo. "¿Un besito para darme buena suerte?"

"Er... te lo doy pero hagamos como que esto nunca ocurrió." Dije cediendo al impulso de besarla y aprovecharme un poco. "Se supone que estás cambiando los roles." Afirmé divertido cuando acabamos.

"Bueno, pero seguro que no te importará por una vez." Me dijo guiñándome un ojo con picardía. "Y prometo no dejarle lisiado."

"Ya, como que tú vas a poder hacerme nada." Me dijo Paul.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Paul)

Cuando me dijo que yo iba a perder, no me había pensado que fuese a ser cierto. Vamos, yo, un lobo experimentado, que he peleado contra neófitos y contra mis 'hermanos' de manada y de la de Jake, contra una chica normal y corriente, vale, una ecologista, pero normal al fin y al cabo... imposible perder.

Y de pronto, allí estaba, respondiendo a mis envestidas como si en lugar de pelear estuviésemos jugando o haciendo una de esas coreografías.

Si le tiraba una embestida, ella la esquivaba sin problemas, si era un golpe, conseguía burlarlo como si jugáse, igual que yo con los suyos.

"Para ser chica no se te da nada mal." Le dije intentando placarla y que ella me saltara por encima. "Pero creo que ya te tengo, estás acorralada."

"Creo que me subestimas." Dijo ella mirando hacia el fuego.

"¿Qué vas a hacer, saltar?" Le dije.

"No dudes que podría, pero esto quema fácilmente." Afirmó sonriéndome con una sonrisa que no me gustó nada en ella. "No, yo soy más... animal. ¿Y sabes qué pasa cuando acorralas a un animal, aunque sea un herbívoro?"

"Como si me importara." Afirmé para que cambiara de técnica y se tirase por mí para esquivarla y que cambiase de rumbo su pierna que en lugar de elevarse para correr se elevó contra mi rodilla y me golpeó haciéndome caer justo sobre su puño que se me clavó en la tripa.

"¡Ay!" Se quejó para moverlo con dolor antes de tirarse y ponerme una rodilla en el cuello y la otra en el brazo inmovilizándome. "Pasa que aunque no mate, el herbívoro atacará para protegerse." Añadió suavemente. "¿Te rindes?"

No podía contestar, gemí con dolor y asentí haciendo que me soltase y se apartase sobre el suelo arenoso moviendo el puño.

"Dios, me duele." Dijo. "No debería haber hecho eso."

"¿Estás bien?" Le preguntó Embry mientras Jake perdía el culo por ayudarla.

"Qué bonito, y a mí nada." Me quejé frotándome la tripa que aún me dolía.

"Tú ya sabemos que si no estás bien lo estarás en nada." Me dijo Jake mirándome sin girarse siquiera. "Ella podría haberse roto algo. ¿Te recuerdo qué pasó cuando me intentó partir a mí la cara la otra Bella?"

Sí, bueno, era cierto que se había roto el puño por intentar darle en la mandíbula, pero es que a mí me había dado en la tripa, y de pleno.

Me acerqué a regañadientes y quité a Embry de malas maneras para cogerle a ella el puño.

"A ver." Le dije mirándoselo.

Yo ya me había lastimado el puño varias veces, podría reconocer si algo iba mal allí hasta con los ojos cerrados.

"¿Duele?" Le pregunté haciéndole mover la mano.

"Un poco." Afirmó. "No parece roto, de verdad."

"No, pero yo que tú lo tendría un rato metido en la nevera." Le dije un poco aliviado de que no lo tuviera roto. "Y otro día quiero otra revancha."

La verdad es que estaba impresionante, tanto que daba un poco de miedo ya que había peleado contra mí con unos shorts deshilachados que ya le conocíamos, una camiseta verde de tirante y mostrando un... generoso escote y hombros, y la sudadera rosa chicle que desentonaba un poco en ella pero que llevaba chapas que le daban ese aspecto tan propio de ella misma.

En la pelea había perdido una deportiva y ahora tenía los calcetines blancos manchados de tierra que se debía haber pegado en lo que nos peleábamos; por suerte el resto estaban en todo y Leah le pasó la deportiva perdida para que se la pusiera ella sola apoyándose en el culo en el suelo.

"¿Otra vez quieres que te machaquen?" Me dijo dándome a entender que sabía que no lo hacía a malas. "Chico… debes ser masoca." Afirmó antes de volver a su tarea de atarse la deportiva.

"Ya, bueno, no me gusta que todos sepan que me gana una chica." Le dije. "Además, haciéndolo como lo haces… seguro que no soy el primero con el que lo haces."

"Uffff… eso ha sonado fatal." Me dijo casi riéndose.

"¡Pero bueno!" Dijo Leah riéndose. "¿Se puede saber cómo ha conseguido el tonto de nuestro alfa a una chica tan genial?"

"Oye, que no soy ningún tonto." Le dijo Jake un poco molesto.

"Ya, ya." Le dijo Bella intentando calmarlo sonriendo. "Nadie ha dicho eso. En realidad 'tonto' aquí podría considerarse una muletilla, nada que lleve peso enfático."

"Empollona…" Le dije bromeando.

Vale que era un poco 'empolloncilla', pero últimamente me caía cada vez mejor, comenzaba a verla como a un chico más, a pesar de su evidente forma de lo contrario.

Al menos era más que agradable a la vista, era inteligente y tenía un gran sentido del humor, parecía divertirse con nosotros haciendo lo que nosotros hacíamos y no se molestaba si la considerábamos uno más de nosotros, por lo de 'uno'.

"Por cierto, igual a una 'comehierbas' como tú no le agrada demasiado la cena de hoy." Le dije bromeando y cogiendo una salchicha del fuego. "¿Quieres?"

Sonriendo, la cogió aún caliente y se la pasó de una mano a otra antes de morderla y sonreír.

"Hum… deliciosa. ¿Dónde las habéis comprado?" Dijo en general sonriendo. "Parecen de las de receta casera. ¿Son de carnicería?"

"Te presento a la única ecologista que conozco que come carne tanto como verdura." Me dijo Jake divertido.

Ecologista pero carnívora, como nosotros.

"Es demasiado buena para ser real." Le dije. "¿Es que no tiene nada malo?"

"Demasiado misteriosa con su pasado." Me dijo. "Pero algún día conseguiré que me lo cuente."

"Por cierto." Le dijo Seth. "Charlie vino antes a casa."

"Seth, cállate." Le dijo Leah en un tono de aviso pero suavemente.

"¿Os dijo algo?" Le preguntó ella. "¿Tiene alguna pista de quién ha podido hacer lo de la tienda?"

"No." Negó. "Pero..."

"Seth, cierra la boca." Le dijo su hermana, esta vez ya tapándosela con la mano para que él se revolviese.

"No, déjale que me lo cuente." Le dijo Bella parándoles. "Os dijo algo sobre el robo ¿no es así?"

"Sí, parece un poco preocupado por lo que le dijisteis de los tubos de las bombonas de submarinismo." Dijo. "Dijo que el que fuera que lo había hecho estaba claro que iba contra alguien, pero aún o sabe gran cosa."

Bueno, evidentemente en la otra manada eran un poco estúpidos, no debería haberle dicho nada de eso.

"Ya claro." Le dije para quitarle hierro al asunto. "Y el ladrón se evaporó de la nada con dinero para unos chicles y un bikini, encima rosa, nada más. Aceptémoslo, habrá sido algún chaval del instituto, el lunes aparecerá el bikini colgado de algún sitio y todo habrá sido una broma."

"Ojalá." Dijo Bella. "Eh, y si sabéis quién ha sido, o habéis sido vosotros... en serio, decidle que al menos diga a alguien que ha sido una broma, que no me voy a cabrear, pero es para que retire la denuncia por robo. Mira, se puede quedar hasta el bikini, no lo quiero. A saber lo que habrán hecho con él."

"No te preocupes, si nos enteramos de quién ha sido no hará falta que tú le hagas nada al gracioso." Dijo Jake. "Yo le daré una paliza por quitar esas cosas."

"Oh, Jake..." Le dijo ella divertida. "¿Es que no sabes divertirte o qué?"

"Ya, como que tú has quitado ropa interior a otras chicas." Le dijo Jared para que ella sonriese. "¡¿Lo has hecho?"

"No, por dios, me siguen yendo las salchichas más que los moluscos." Dijo ella para sonreír sentándose con Leah en el tronco que habíamos puesto junto a la hoguera para sentarnos. "Pero debo admitir que sí que les he quitado alguna vez a los compañeros algunos calzoncillos. Mi mayor tesoro son unos de superman con la 'S' en todo el asunto, y unos de un dragón super finos que el dragón parece que está vivo y todo."

Eso hizo que todos nos riésemos y Jake se pusiera colorado aunque se rió pero como si le diese algo de palo.

"Tía, eres la caña." Le dijo Leah. "¿Y no te mataron los dueños?"

"Después de que me viesen que los usaba yo... No." Dijo como si fuera lo más natural del mundo. "El de Superman aún me lo piden de vez en cuando porque le gustaba al dueño, pero me han dicho que se ha resignado a no recuperarlos porque les tengo mucho aprecio."

"¿Algún ex?" Le dije bromeando.

"Nah, un compañero." Dijo. "Oh, y a Papi-Oso le mangué una vez unos de unos elefantitos que le regaló su mujer. Si vieseis cómo se puso..." Dijo riéndose. "Lo que no sé es porqué solo hablamos de mí si es una reunión de hoguera."

"Quita, quita." Le dijo Leah divertida. "Lo tuyo es más divertido. ¿Sigues conservando tus trofeos de guerra?"

"Pues claro." Dijo ella divertida. "Los tengo bien guardados. Algún día me haré con los de algunos de aquí."

"Más quisieras." Le dije bromeando divertido.

"A algunos te resultaría más sencillo que a otros ¿no?" Le dijo Jared bromeando.

"No sé a qué te refieres." Le dijo ella.

"Sí, sí..."

La verdad es que no era tan repelente como parecía, al final hasta sentía que podía caerme medianamente bien.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

No podía creerme lo bien que estaba yendo todo. Vale, mi chica y Paul se habían peleado, pero al final, curiosamente, ella había vuelto a ganar y me había quedado más que claro que solo jugaban.

Habíamos pinchado salchichas en palos para asarlas en el fuego, habíamos hecho algo más de cena al fuego, habíamos cenado... y nos habíamos reído y mucho mientras hablábamos.

Ahora mismo estábamos contando historias de terror y debo admitir que Bella había estado genial, no demasiado terrorífica pero ella se las apañaba bastante bien para que al menos te diera un poco de miedo, luego habíamos contado otros otras y mientras Quil contaba la leyenda del pirata que había naufragado frente a nuestras playas y que en noches como esta se ponía a vagar en busca de jóvenes incautos para cobrarse víctimas.

Ya la teníamos muy oídas, y no eran de las buenas precísamente, pero al parecer, a Bella no le parecía tan tonta, cuando oímos un ruido detrás nuestro y Seth encontró divertido jugar con una rama a tocarla, dio un salto con grito incluído y se abrazó a mi brazo haciendo reír a todos.

"Venga, venga, ya está." Le dije divertido dándole golpecitos en el pelo suavemente.

"¿Te dan miedo las ramas?" Le dijo Seth moviendo la rama delante de su cara.

"A tí si que te voy a dar yo ramas." Le dijo ella dándole un golpecito suave y cayéndose los dos mientras Seth se reía lo que indicaba que no le hacía ni cosquillas.

"Ey, aún me queda la mía." Dijo Jared. "Pero tal vez no deberíamos dejar que alguien a oyera, da mucho miedo."

"Oye, que lo de la rama me ha asustado de verdad." Le dijo Bella.

"Sí, claro." Dijimos.

"Si prefieres podríamos ir a pasear." Le dije. "Ya sabes, hasta que acaben lo de las historias de terror y conservar tu imagen de chica dura íntegra."

"Sí, porfa." Dijo sonriendo. "Pero solo si me servirá para mantener mi imagen."

"Descuida." Le dijeron el resto.

"¿Necesitas protección contra nuestro querido líder?" Le dijo Leah bromeando.

"Nah..." Dijo Bella.

"Igual el que necesita protección soy yo de ella." Bromeé. "Por lo que le hemos visto hacerle a Paul en broma."

"Sigue siendo la suerte del principiante." Dijo él. "Con una cierta técnica."

"Y tener cuidado con el pirata." Nos dijo Quil para oír cómo se reían todos mientras nos alejábamos de allí.

"Bah, no les hagas caso." Le dije. "A mí también me ponía un poco los pelos del cogote de punta."

"No me importa, que piensen lo que quieran." Me dijo sonriendo. "Cuando se peleen con cocos como hemos hecho nosotros entonces podré comenzar a tomármelo en serio ¿no crees?" Me dijo guiñándome un ojo.

"Oye, a tí no te da miedo las historias esas ¿no es cierto?" Le dije dándome cuenta.

"Ya, que se me ha visto el plumero ¿no?" Me dijo.

"¡Dios!" Dije casi riéndome. "¡Eres una auténtica actriz!"

"Oye, que lo de la ramita era cierto." Me dijo dándome un toque suave en el brazo antes de cogérmelo. "Me ha sobresaltado."

"¿Y lo de perderte la última historia de terror porque te da miedo?" Le dije.

"Una excusa." Me dijo. "Quería darte la impresión de dama en apuros, pero por lo que se ve me lo vas a poner difícil, ves a través de mis mascaradas."

"Será que eres demasiado trasparente." Le dije divertido.

"Bueno, pues ya que estamos... si te apetece podemos darnos un baño." Me dijo mirándome con una sonrisa. "Hace mucho que no me baño por la noche en el mar. Creo que la última vez fue antes de venir aquí, Daytona Beach. Estábamos haciendo una campaña de salvar a los delfines y manatíes cerca y para celebrar una victoria acabamos todos en la playa, haciendo una hogera controlada y bailando con la música de unos amigos. Al final acabamos todos en el mar y tuvimos que salir por patas porque nos quisieron detener por escándalo público. ¡Y se nos veía porque era de noche!"

"¿Y qué estábais haciendo para que quisieran deteneros por escándalo público?" Le pregunté. "¿Bañándoos en bolas?"

"Algo así." Me dijo divertida maniobrando bajo su camiseta con lo que debía ser el bañador.

"O sea, que todo el mundo sabe cómo eres debajo de la ropa." Le dije notando que algo me rugía.

"No, solo tú." Afirmó divertida y pegándose a mí para pasarme los brazos por los hombros a abrazarse a mi cuello suavemente. "Aunque mi culo fue portada de calendario y soy Miss Golden Retriever de Abril. Un calendario pro-defensa de los animales. Ya sabes, los cachorros no son juguetes de navidad, luego crecen y siguen siendo seres vivos. Pero si quieres puedo decirles que dejen de disfrazarme de animales para el calendario, aunque probablemente recojamos menos dinero para la causa."

"Dios, estás loca." Afirmé riéndome al ver su preocupación y cogiéndola para besarla y pegarla a mí en brazos. "No me importa lo de tu pasado, me basta con ser el único que te ha visto enteramente, que seas toda mía."

Sonrió correspondiendo a mis besos y abrazándose a mí agachando un poco la cara puesto que mi cara estaba casi a la altura de su pecho puesto que era yo quien la sujetaba levantada para poder besarla estando de pie, y no pareció importarle que en un momento dado mi cara se enterrase en la ropa de su pecho buscando el tacto de lo que ocultaba.

Al contrario, en un momento dado, me hizo parar y me dio unos besos más antes de hacerme bajarla y cogerme de la mano sonriendo para hacerme seguirla hasta el tronco caído donde se tumbó ocultándose un poco de la vista sonriendo y estirando los brazos sobre su cabeza curvándose sobre si misma antes de parar y mirarme con la mano en su tripa y haciéndome gestos con la otra para que fuera.

Estuve a punto de reírme de felicidad al ver esa clara invitación a algo juntos, y casi salté sobre ella sin importarme que pudieran venir a buscarnos y nos pillaran como dios nos trajo al mundo y dándole allí mismo.

Y dios, cómo me enloquecía esta chica. Estando con ella me olvidaba de todo y de todos, sentirme uno con ella era algo casi místico, dejábamos de ser un chico y una chica y nos convertíamos en un par de animales regidos por instintos primarios, oírla gemir bajo mí o clavarme las uñas en la espalda mientras me introducía en ella con cuidado tras pasar un rato disfrutándonos el uno al otro como si no existiera mañana... dios, eso era realmente superior, casi como si se me saliera el alma.