Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
18. Celos… Yo tengo celos
Edward POV
Y ahí estaba de nuevo.
Apreté los dientes y sentía la rabia en mi boca. Odiaba el maldito sonido de su estúpido celular. No necesitaba ver el identificador de llamadas para saber que era el perro ese, su sonrisa lo hacía evidente.
Estábamos sentados en grupo, se suponía que Alice y Rosalie me iban a ayudar a resolver las cosas con ella. Por lo que todos nos reunimos en el salón de TV para ver películas y, justo en medio de la película, su celular suena y ella sonríe como nunca lo ha hecho. Se levanta de una manera que me da una perfecta vista de sus piernas; mis pies descansan en la mesa que está frente al televisor por lo que ella trata de saltar el obstáculo que representan. Sentí mi mano arder en la necesidad de palmear su trasero. Tuve que contenerme, últimamente estaba teniendo esa clase de pensamientos, pensamientos posesivos.
En mi mente había escenas fuertes entre ella y yo. Eran pensamientos nada caballerosos y me avergonzaba de ello.
Alice y Rosalie me dirigieron una mirada de compasión por lo que apreté mi mandíbula.
―Edward, de verdad lo siento ―susurró Alice.
―Eddie, se fuerte ―Emmett apretó mi hombro para darme ánimos.
―Emmett, no me llames así ―gruñí.
Me dediqué a seguir viendo la pantalla, aunque no ponía atención a lo que estaba pasando, sólo veía imágenes que no entendía.
Habían pasado tres días desde que Bella recibió la llamada de "Jake", actuaba raro. Todo el tiempo se la pasaba en el teléfono. En las clases apenas y me veía, siempre andaba sonriendo de una manera que, en el poco tiempo que llevaba aquí, no había visto. Apreté los puños en un intento por guardar la calma.
Alice también recibía llamadas por parte de ese perro, pero no actuaba de la manera en la que Bella lo hacía. Cada que le preguntaba por información a Alice, ésta se limitaba a decirme que la relación entre ella y Jacob iba más allá de la amistad y que era mejor que no me metiera en esos asuntos porque jamás iba a entender lo que en realidad pasaba alrededor de ellos.
Estaba celoso, me moría de celos al imaginarme a Bella en los brazos de mi desconocido rival. Tenía unas inmensas ganas de hacerle cosas no apropiadas a ella. Necesitaba hacer algo para declararla completamente mía. A veces me sorprendía a mí mismo pensando en llevarla lejos y encerrarnos en un cuarto de hotel hasta que en medio de besos y caricias en lugares no conocidos por otras manos le hicieran olvidar el nombre de ese perro. Desechaba la idea poco caballerosa que me venía, no podía hacerle eso a Bella. El día en el que estuviera con ella, ese día sería porque ella así lo quiere y cuando porte con orgullo el anillo de compromiso y el anillo de casada.
Algún día con esa mujer me he de casar, pensé.
De repente, me cuestionaba los sentimientos de ella y barajeaba las posibilidades de que ella me estuviera dando celos. ¿Qué tal si se da cuenta de que en realidad lo que siente por mí es mero capricho? ¿Por qué le aterra estar conmigo?
Era cierto que habíamos tenidos uno que otro momento de pasión, pero siempre sentía sus resistencias, sus ganas de huir de mí como si yo fuera un vampiro sediento de su sangre y ella fuera una pobre e indefensa chica. En algunos momentos sentía su entrega y deseaba llegar al final.
Desterré mi mar de pensamientos antes de que siguiera sintiendo ese ardor en la entrepierna, mis pantalones apretaban la pasión que crecía a causa de mis pensamientos y la anticipación d lo que podría pasar en entre ella y yo. Por respeto debía desechar aquello, estaba en presencia de las novias de mis amigos y mis amigos.
Bella regresó y comprobé en la pantalla que la película estaba terminando.
Vaya que se había tardado.
Venía suspirando y se empezó a reír de manera traviesa.
Salí del cuanto de TV sin dar tiempo a reacciones.
Intentaba casi de todo para sacar a Bella de mi mente, siempre estaba en cada pensamiento.
Debo de admitir que su frialdad me ponía mal. A veces me sorprendía con los ojos húmedos, cosa que a veces me hacía sentir menos hombre. Jamás había llorado por una mujer y eso era lo que me ponía mal. No me gustaba sentirme débil y que la razón de mi existir me despreciara. Ese era el problema, su desprecio.
Verla ajearse de mí me rompía. En los pasillos, me ignoraba, con mis amigo me ignoraba, en calases me ignoraba. No había lugar en el cual no me ignoraba.
Bella estaba siendo dura, y una parte de mí me susurraba que lo merecía por haberla lastimado. Pero su desprecio era algo que no podía manejar.
A veces trataba de excusar su comportamiento para después terminando maldiciendo en los pasillos.
Me encontraba a mitad de la noche, dando vueltas en mi cama. Me sentía deprimido y de una manera que jamás había experimentado. Extrañaba a Bella, la extrañaba. Me levanté de un salto y me dirigí a su recamara.
Abrí con cuidado la perilla y me fui directo su cama. Estaba durmiendo profundamente, mi ángel estaba tan tranquilo que me partía el corazón de ver tanta belleza. Ignoré el dolor en mi entrepierna una vez que pude apreciar que traía una camiseta enorme que dejaba al descubierto su hombro desnudo.
Levanté las mantas e intenté, con mucho cuidado de no despertarla, meterme con ella en la cama.
Suspiró y pensé que iba a despertarse, pero no lo hizo. Siguió profundamente dormida.
Puse mis brazos alrededor de ella. Se acomodó en ellos, dejando su cabeza junto a mi pecho. Alcancé su frente y la besé con mucha ternura. Olía delicioso, a fresas. Su aroma me intoxicaba.
Ella despertaba a alguien que era un desconocido para mí. Normalmente seguía mis instintos y dejaba que las cosas se dieran, pero con ella esto era más profundo.
No me imaginaba llorando por Tanya no por ninguna mujer, excepto Esme.
Mis ojos empezaron a pesar y dejé que se cerraran. Podía sentir a Bella en mis brazos y por un momento me pude dar el lujo de sentirme tranquilo. Ahí era donde ella pertenecía: a mis brazos. Todo el estrés y el dolor se fueron una vez que pude darme el lujo de imaginarme que no estábamos peleados y que las cosas estaban bien entre ella y yo.
Con una sonrisa y una tranquilidad que hacía tiempo que no sentía, me entregué a la inconsciencia.
Unas manos de hada me movieron.
Suspiré cansinamente antes de abrir los ojos para toparme con dos pares que me miraban adormilados.
―Sera mejor que te vayas ―Alice bostezó audiblemente antes de volver hablar― Bella va a despertar y no le hará gracia verte de esta manera. Va a romperte lo que encuentre en la cabeza y vas a terminar en el hospital. Será mejor quitarle la tentación a Bella.
Dicho esto se movió en estado zombie hasta su cama para taparse e irse sumiendo en la inconsciencia.
Miré perplejo a Alice quien ya dormía nuevamente.
A veces me preguntaba si ella de verdad podría ver el futuro. A veces actuaba como si supiera las cosas antes de que pasaran o hacía comentarios que me dejaban pensando. Traté de desperezarme antes de levantarme. Miré a Bella que seguía dormida. Se veía tranquila, hermosa. No lo pude resistir y besé sus labios.
―Amor, te prometo que solucionaré las cosas y volverás a mí ― Susurré antes de irme a mi habitación.
―Viejo te ves fatal ―susurró Emmett mientras me hacía un pase de balón.
Atrapé el balón en el aire, haciendo caso omiso del comentario de Emmett. Por el rabillo del ojo pude ver a Bella en la clase, estaba haciendo equipo, nótese el sarcasmo, con James quien no le quitaba de encima si mirada. Tomé el balón y se lo lancé fuerte a Emmett quien no pudo reaccionar a tiempo y el balón se estampó en su cara.
No me preocupé cuando nuestras miradas se cruzaron, Bella me miró y por un momento pude ver una sonrisa para mí antes de que me hiciera una mueca y quitara la mirada. Dándome una nueva bofetada con su rechazo.
No pude más.
―¡Oye! ―Gritó Bella cuando mi mano se cerró fuertemente en su brazo. Di grandes zancadas y sentí su cuerpo moverse errante por los traspiés que estaba dando.
Pasamos por los pasillos y finalmente nos encerré en el laboratorio de Biología.
Tomé una enorme bocanada de aire antes de soltarla.
Bella me dedicó una mirada asesina mientras se frotaba su enrojecido brazo.
―No puedo más ―tomé mi cabello en exasperación―. Amor, esto me está matando.
Bella frunció el ceño antes de enfurecerse.
―Eso debiste pensarlo antes de dejar que Tanya te besara.
―¡No me estaba besando Tanya!
―¡Estaban labio con labio!
―No quería lastimarla
―¡Pero a mí sí!
―No es cierto!
―Ah, entonces debo de confiar en el cuento de que estabas siendo caballeroso.
No lo había notado pero entre más fuerte se estaba haciendo la discusión nos fuimos acercando lo suficiente como para poder besarnos.
Bella se retiró antes de que el plan de besarla se formara en mi cabeza.
―Tu rechazo es como una bofetada constante, es constante cuando me rechazas ―solté.
Bella me miró un momento y el hielo de su mirada se enfrío para después volver a su mirada glacial y salir del laboratorio echando chispas. Azotó la puerta.
Tan rápido lentamente me había pasado la semana y ya estábamos en sábado.
Los alumnos se encontraban dispersos en el patio, jardines y en la entrada. En la puerta del autobús se encontraban Carlisle y Esme, la última me miraba y empezaba a darme miradas preocupadas.
Rayos, ya se ha dado cuenta de que estoy hecho pedazos.
Sin quererlo, mis ojos se deslizaron hasta el punto en donde estaba la razón de mi existencia. Esme siguió mi mirada y me dedicó una mirada con pesar. Se apartó de Carlisle, quien miró a donde se dirigía.
―¿Pasa algo, cariño? ―se acercó a mí.
Suspiré dolorosamente y le conté todo. Absolutamente todo. Esme se quedó callada, me puso atención y fruncía el ceño con cada cosa que le decía. Omití las escapadas, la venganza en contra de Tanya, las cosas prohibidas que tenía Bella y le terminé confesando que yo dejé a Tanya en el autobús. Le conté sobre que Tanya me besó y no la aparté por no querer lastimarla y el enojo de Bella.
―Mi pequeño ―me abrazó una vez que terminé de contar que Bella me ignoraba ―. Sólo soluciona las cosas y no la mires solamente. Sé que sientes algo por ella y me da gusto ―sonrió como sólo una madre sabe hacer―. Además me gustaría comer con mi futura nuera. Jamás había visto esa mirada en tus ojos y sé que es amor de verdad.
Me limité a darle una sonrisa a Esme, de alguna manera no era bueno tener esa muestra de amor maternal en frente de mi futura esposa y mis compañeros.
―Con ella quiero casarme.
Esme rió.
―Lo sé, pero todo a su tiempo, cariño. Aún están muy jóvenes y sé que la señorita Swan no va a estar de acuerdo contigo hasta que tú logres deshacer todas sus dudas, una vez que deshagas todas las telarañas que ella tiene dentro, tal vez el panorama cambie.
"Sé esto porque cuando entrevisté a sus padres, pude ver que no eran unidos y que su madre sólo estaba interesada en que el clima no arruinara la estructura de su cabello. Son una familia disfuncional y ella probablemente creció viendo eso. Si tú hubieras visto eso en Carlisle y en mí es obvio que le temerías a los compromisos.
"¿Recuerdas aquella vez que hablé contigo sobre los guiones de vida y los patrones? Bueno, pues si ella vió eso en su familia, va a luchar mucho con la basura que sus padres han dejado. Porque no va a ser fácil para ella confiar en que la persona con la que esté va a respetar el compromiso que supuestamente tienen. El compromiso es algo que se promete y se cumple, pero si la persona con la que estás no lo respeta por múltiples factores, entonces estamos hablando de que está faltando a su palabra, su honor. Debes de ser paciente con ella y apoyarla.
"Por lo que me contaste, es obvio que ella está dolida y le moviste el esquema. Puedes solucionarlo siempre y cuando demuestres que estás dispuesto a apoyarla y aclarar las cosas. Ella es recelosa e incluso puede que tenga baja autoestima por obvias razones. Entonces, ve a ella y soluciona las cosas, cariño. Demuestra que no hay nadie más que ella porque puedes perderla. La he observado y sé que siente lo mismo por ti, sólo que la porquería que han puesto en ella se ha encargado de que el mundo tome otra perspectiva".
Era por eso que amaba a Esme. Siempre sabía que decirme y me apoyaba.
―Gracias, mamá ―besé sus mejillas.
Caminó hasta Carlisle y desde ahí me guiñó el ojo.
Nos subimos al autobús y me senté en el asiento que ocupé la salida pasada. Esperaba que Bella se sentara ahí. Pero me sorprendió que literalmente Bella aventara a Tanya en el asiento. Ésta profirió un quejido pero se limitó a sobarse. Mis ojos se toparon con los de Tanya y le advertí con la mirada que no se acercara a mí.
En el camino le dediqué miradas de soslayo a bella quien parecía sumergida en un libro. Estaba vestida de una manera diferente. Unos jeans de mezclilla y un sweater cuello de tortuga. Se veía preciosa.
Una vez abajo del autobús, me estiré. Había sido un viaje largo y no llevé nada para entretenerme así que sólo me limité a intercambiar comentarios con una insistente Tanya.
Ya sabíamos quiénes eran de nuestro grupo así que ya estábamos caminando lejos de los grupos y mis padres que arreglaban detalles.
Mis ojos se toparon con unos chocolate y quise hablar con ella hasta que…
―¡Bella! ―El rugido del motor de una moto se detuvo cerca de ella.
Mi corazón casi se sale de mi pecho. El conductor se paró frente a unos pasos del cuerpo de Bella, quién sólo parecía sorprendida hasta que se deslizó la sonrisa más radiante que le haya visto.
―¿Jacob? ―Alice murmuró.
―Sube ―ordenó Jacob
Observé la escena estupefacto. Jacob era alguien grande, casi musculoso como Emmett y moreno. Su cabello era negro y largo que estaba atado en una cola de caballo. Pude escuchar el suspiro de Tanya, ella literalmente estaba babeando.
Bella sin dudarlo se subió sin protección y con confianza.
―¡Bella! ―grité a través del rugido ensordecedor de motor.
Bella amarró sus brazos al pecho de Jacob y este dio una sonrisa torcida. La moto rugió más fuerte.
―¡ISABELLA, REGRESA AQUÍ! ―Grité al borde de la desesperación.
Jacob y Bella desaparecieron en la distancia.
Maldije audiblemente y por primera vez sentí lo que eran los celos en todo su esplendor.
Uh, oh más problemas en el paraíso… Bella está castigando a Edward con el látigo de su desprecio…
Dejen REVIEWS!
Feliz navidad! No leemos pronto! Aprovecharé ahora que estoy de vacaciones y a petición de Jana Cullen (hace milenios) voy a hacer un maratón de Alice y Bella.
Vaya que a Jana y a ustedes les va a traer regalos Santa por portarse bien y no asesinarme…
Comadres, las amo!
XOXO
Lena.
