CAPITULO 27: VAS A TENER QUE COMPENSARME. VEN A MI CUARTO.

No sé qué hora de la noche era esa misma noche cuando me despertaron unos golpecitos suaves en la ventana.

Al principio pensé que serían imaginaciones mías puesto que estaba soñando con cosas bonitas y con sonido, como una especie de sueños inducidos porque había estado leyéndome el nuevo acto que nos habían pedido que mirásemos para comenzar a trabajarlo al día siguiente, pero me acabé de despertar y me di cuenta que era la propia ventana donde salían los ruidos y mi segunda reacción al darme cuenta que no era un sueño fue ponerme en guardia debido a que mi despertador marcaba más de la media noche.

"¿Jake?" Oí susurrar.

Fue algo alucinante, antes de saber más abrí la ventana y colé a la persona de fuera para cerrar de nuevo.

"Bella qué… ¡Dios, estás herida!" Dije dándome cuenta de que así era. "¿De dónde vienes?. ¿Cómo te has hecho eso?"

"Me he encontrado una trampa para osos en el bosque, y en vez de atrapar el palo con el que había pinchado ha hecho saltar la trampa de zorros y me ha pillado el pie." Me dijo suavemente. "Es… pensé irme sola a casa, pero no… no puedo aparecer así, no puedo seguir andando."

"¿Quieres quedarte aquí?" Le dije.

"No, es… necesito llegar a casa." Me dijo. "El abuelo sabía que estaba fuera, no quiero que piense que me han… bueno, que me ha pasado nada malo."

Asentí y miré a la puerta.

"Dame un momento que me ponga los vaqueros y una sudadera encima y vamos." Le dije para coger lo primero que pillé y ponérmelo para girarme y verla frotándose la pierna con cuidado con un kleenex mojado en babas y ahogando un gesto de dolor como si la tuviera resentida. "¿Quieres que te eche un ojo a eso?"

"Tengo material en mi cinturón." Me contestó. "Pero no quiero despertar a tu padre."

"No creo que le importe demasiado." Afirmé. "Espera un segundo, cogeré un cubo con agua y vuelvo."

"Gracias." Susurró suavemente antes de que saliera con cuidado de mi propio cuarto para ir a la cocina a coger un cubo de agua templada y un trapo para volver tras asegurarme que mi padre seguía dormido en su cuarto y cerrar la purta tras de mí.

"Mi padre sigue dormido." Le dije viendo que se había sentado en mi cama en vez de la ventana y se miraba los agujeros del cepo en su carne frotándoselos con babas. "Madre mía… qué estropicio…"

"Soy un poco patosa últimamente." Me dijo con ironía.

"A ti normalmente te tiene que hacer descuento el hospital." Afirmé. "Primero te dejan hecha unos zorros cuando te encontramos… en la acampada volvemos con tu pierna herida… y ahora que parecía que la tenías mejor te vuelves a atrapar el pie con otra trampa. Espero que nunca te metas en un campo de minas."

"Ja, ja, muy gracioso." Me dijo con ironía. "Además, por qué habría de importarte."

"No quisiera acabar teniendo una mujer coja." Le dije.

"¿En serio crees que esto va a durar tanto tiempo?" Me dijo confusa.

"¿Y por qué no?"

"El amor juvenil nunca dura tanto." Afirmó sacudiendo la cabeza.

"¿Cómo que no?" Le dije. "Mis padres… mis padres se conocieron en la reserva, en la primaria. Y luego se casaron y nos tuvieron a mis hermanas y a mí."

"Sí, y mis abuelos se conocieron en la primaria y comenzaron a salir en la secundaria baja; mis padres en la alta, y se casaron. ¿Y qué?" Me dijo. "Seamos realistas, actualmente somos más individualistas, las mujeres buscamos demasiado y los tíos queréis cosas que no siempre estamos dispuestas a daros. Admitámoslo, ahora estamos genial, pero en el futuro igual no seguimos así."

"Pues yo creo que sí." Afirmé. "Si sobrevivimos al tiempo de universidad."

"Pfff… eso está tirado." Me dijo. "Al menos por mi parte."

"¿Y la mía por qué no?" Le dije confuso.

"Yo soy una antigua, si estoy con alguien estoy con alguien para todo lo que eso conlleva." Afirmó.

"¿Y yo no?" Le dije un poco molesto de que dijese eso. "Te he dicho que soy fiel."

"Y no lo niego." Afirmó. "Pero seamos realistas. Si salimos de aquí para la universidad… la tentación es demasiado grande, podrías encontrar a una rubia dispuesta a lo que sea por ti, que pueda quedar contigo cuando quieras o que esté dispuesta a dejarlo todo por ti, y yo no podría competir con eso, así que…"

No parecía dispuesta a decir más, se calló apenada mientras yo casi tiraba el trapo al agua y la miraba molesto.

"Dios, qué tengo que hacer para que cambies de idea." Le dije.

"Nada." Negó. "Ahora estamos de muerte, podría seguir mucho tiempo, pero…"

"Va a seguir mucho tiempo." Afirmé. "Toda la vida, te lo prometo."

"Auch. ¿Te importa? Son agujeros, duelen mucho." Me dijo haciéndome caer en la cuenta que le había metido un dedo en uno de los agujeros sin querer mientras ella me lo sacaba.

"Lo siento." Afirmé para ponerme a lavarle las heridas con cuidado mojando el trapo y lavándoselas con toquecitos.

"¿Estás bien?" Me dijo al cabo de unos segundos.

"No." Negué. "Porque no crees lo mismo que yo."

"Lo siento, pero sabes que lo de fingir para ocultar cosas no es lo mío." Me dijo. "Ojalá pudiera sonreír y decirte que estaremos juntos eternamente."

"Yo te pedí salir aún sabiendo que no eres como el resto." Le dije. "Que para tí siempre va a ser más importante cualquier bicho que yo, que estudias por la mañana y trabajas por la tarde y que irás a la universidad porque tienes un gran futuro por delante y yo no."

"No lo creo." Negó. "Todos podemos tener un futuro por delante, solo hay que quererlo y buscarlo."

"Yo te quiero a tí." Afirmé. "Con todo lo que eso conlleva. ¿O te crees que te seguí a aquel campo de concentración y me tragué que no me gustara que todo cristo te conociera y te tratara con tanta confianza? No, me callé y me dije a mí mismo que era normal y que, al fin y al cabo, tampoco era demasiado gesto íntimo."

Eso pareció hacerla callar y yo me dí cuenta inmediatamente de mi error al soltarlo todo de golpe y así, eso era propio de ella, no mío.

"Lo siento, pero no... es lo que siento, aunque no debería haberlo... bueno, soltado así."

"No." Negó suavemente. "Llevas razón, es... no me doy cuenta que ahora no estoy como antes, que tengo un chico pendiente de mí y que eso se puede malinterpretar. Es... llevo tanto tiempo con esa gente que no... no me doy cuenta que de fuera puede parecer lo que no es."

"Venga, no importa, soy un bocazas." Afirmé. "Olvida todo lo que he dicho, no quería..."

"Pero lo has dicho, y seguramente tengas razón." Me dijo mirándome. "Es solo que... cuando 'Jag' y yo lo dejamos ellos... bueno, me apoyé mucho en el resto para ayudarme y... no sé, me he acostumbrado tanto a estas cosas que ya no... no soy consciente de que puedan verse raras desde fuera."

Dios, debería estar feliz de que me diese la razón, pero en lugar de eso me sentía como un gusano por hacerla sentirse mal por algo que parecía ser natural en ella, al fin y al cabo también le saltaba a la espalda al resto, sobre todo a Embry y se reía con nosotros y no tenía ningún reparo en vacilar con nosotros. Yo ya sabía que no había malicia en esos gestos, pero aún así...

Entonces sonreí un segundo y aparenté estar serio cuando supe que ella sabría que no iba en serio.

"Bueno, pues no voy a poder perdonártelo así como así." Afirmé. "Y si quieres que haga ojos ciegos vas a tener que currartelo para demostrarme que conmigo las cosas son diferentes."

"¿No me digas?" Me dijo evidentemente captando mi tono y sonriéndo antes de poner cara de 'pobre pecadora'. "Perdón, no quería ofenderte. Haré lo que sea para resarcirte."

Dios, eso era demasiado para mi 'body'. Noté de golpe al lobo interior ronroneando cual tierno gatito y pidiéndome fluidos que no eran precisamente sangre de ella.

"Pues si quieres que te lo perdone vas a tener que compensarme mejor." Afirmé. "Porque ahora ya no puedo dejarte ir."

La vi mirarme confusa un momento, y eso hizo que el lobo que habitaba dentro de mí volviese a ronronear haciéndome cogerla de la espalda y tumbarla en la cama pasando de su pierna herida tras haberle limpiado las heridas.

La miré directamente a los ojos, no podía evitarlo. En ellos había de todo: sorpresa, cierto miedo, confusión... y de pronto todo eso fue barrido por algo más, algo cálido y ardiente, y a la vez algo dulce y reconfortante y puso las manos sobre su cabeza en el colchón sonriendo.

"Supongo que mientras esté en mi cuarto cuando hagan la revisión mañana no habrá problema." Afirmó.

Cierto, su familia podía ser un problema; entonces mi boca se movió sola.

"Vamos a tu habitación pues." Afirmé.

Sonrió y me dio un beso que me supo a gloria antes de abrazarse a mi cuello y susurrarme al oído algo que me hizo cogerla en brazos y salir con ella por la puerta tras dejar una nota en mi almohada diciendo que iría a hacer una ronda y volvería para desayunar.

Y debo decir que en mi vida he corrido más que entonces, para cuando llegamos a su casa, la posé en el suelo y la dejé abrir la puerta.

"Daré una luz y la dejaré delante de la ventana." Me dijo. "La abriré un poco mientras me cambio así que entra y cierra. Ah, y escóndete, no sea que te pille mi abuela, luego ya cerraré yo la puerta cuando llegue."

Asentí antes de volver a pegarla a mí y besarla con hambre para que cuando paramos sonriese y me diese un toque antes de abrir del todo y señalarme a un lateral para entrar y cerrar sin hacer ruido.

Dios, cómo me podía poner esa chica, era... era algo increible, nunca había hecho caso a nadie porque sí y ahora mismo estaba delante de la única ventana sin poner las contraventanas que había porque no tenia, esperando a que se encendiese una luz para saber en qué sitio entrar y justo entonces vi una ténue luz en la ventana que se abrió un segundo después y vi a Bella sacar una mano mientras contestaba algo dentro con voz demasiado suave indicándome que había alguien más despierto.

No le costó demasiado dejar la habitación sola de nuevo y entonces aproveché para entrar, y meterme en un arcón grande a los pies de la cama donde estuve estrecho y clavándome la funda de algo en la espalda porque justo cerré la tapa cuando oí abrirse la voz y sin decir nada abrir una puerta que a juzgar por el pequeño vistazo al entrar y el sonido y de dónde venía, juraría que era un armario antes de mover telas en mi lateral que supe al instante que eran la colcha de la cama para mirar debajo y golpear un momento mi escondite, pero cuando iban a abrir la caja donde estaba escondido...

"¿Qué haces, Chloe?" Dijo Bella.

"Nada." Afirmó sin abrir más que una rendija la tapa y desde luego, nada por lo que se pudiera mirar.

"Te tengo prohibido abrir ese arcón." Le dijo Bella susurrando como la otra.

"No tengo ningún interés en curiosear tus... armas." Dijo dejando la tapa de nuevo cerrada y haciéndome escalofriar al darme cuenta que la funda que notaba era la de un arma. "Y como vuelva a aparecer la policía le diré lo que guardas ahí."

"Que tú te dediques a usar productos que fueron provados cruelmente en animales inocentes para que unas estúpidas os maquilléis y estéis más monas no quiere decir que yo tenga que quedarme de brazos cruzados ante esas injusticias." Le dijo Bella.

Genial, no se llevaban bien, y eso que eran hermanas.

"Como vuelvas a hacer algo a mis productos..." Le dijo la tal hermana.

"Que tus clientas acabaran pareciendo la bandera en su pelo fue un precio pequeño." Afirmó Bella.

"¡Deberías estar en la carcel!" Le dijo la otra antes de salir casi dando un portazo.

"Sí, ya." Dijo Bella casi susurrando. "Y tú deberías llevar rastras, algún día cuando tengas el pelo más largo de lo haré."

Oí cómo ponían un pestillo en la puerta y luego pasos, se me puso el corazón en un puño mientras movían la tapa y entonces se abrió de golpe deslumbrándome.

"¿Estás bien?" Me dijo.

"Dios, no." Dije. "No sé qué guardas, tampoco quiero saberlo, pero sea lo que sea se me ha clavado en la espalda."

"No te preocupes, están todas descargadas o en sus fundas." Afirmó. "Y no, son solo aturdidoras."

"Estoy saliendo con la Lara Croft del ecosistema." Afirmé bromeando y sentándome en la tapa cerrada sin mirar siquiera lo que había dentro.

"Pensaba que Lara era el sumun de la belleza imaginaria." Me dijo con voz seductora mientras comprobaba que llevaba una camiseta de dormir y sus míticas bragas que parecían... un momento.

"¿Eso que llevas no son...?" Le dije mirándole las supuestas 'bragas'.

"¿Te gustan?" Me dijo sonriendo divertida. "Se los quité sin estrenar al hermano de la mamá de Luna y Apolo, que me estaba chinchando hace como 3 acciones de pascua cuando se fue a una concentración que teníamos con su familia porque el padre les invitó y aún no estaban casados legalmente."

"¿Y duermes siempre así?" Le dije.

"Muchas veces, sí." Afirmó antes de darme un beso que me hizo abrazarla para pegarla a mí y caernos los dos en su cama ahogando la risa para no mosquear a su hermana ni despertar a sus abuelos.

(Salto espacio-temporal)

"¿Te vas ya? Aún no es de día." Me dijo Bella cuando me moví un poco. "Ha sido el ruiseñor y no la alondra el que ha traspasado tu oído medroso. Canta por la noche en aquel granado." Añadió para mirarme sonriendo. "Créeme, amor mío; ha sido el ruiseñor."

"Ha sido la alondra, que anuncia la mañana, y no el ruiseñor." Afirmé moviendo las manos como si me vistiese. "Mira, amor, esas rayas hostiles que apartan las nubes allá, hacia el oriente. Se apagaron las luces de la noche y el alegre día despunta en las cimas brumosas. He de irme y vivir, o quedarme y morir."

"Esa luz no es luz del día, lo sé bien; es algún meteoro que el sol ha creado . para ser esta noche tu antorcha y alumbrarte el camino de Mantua. Quédate un poco, aún no tienes que irte."

"Que me apresen, que me den muerte; lo consentiré si así lo deseas." Afirmé feliz y sonriendole. "Diré que aquella luz gris no es el alba, sino el pálido reflejo del rostro de Cintia, y que no es el canto de la alondra lo que llega hasta la bóveda del cielo. En lugar de irme, quedarme quisiera." Añadí antes de levantar los brazos para exclamar con más vida. "¡Que venga la muerte! Lo quiere Julieta. ¿Hablamos, mi alma? Aún no amanece."

"¡Si está amaneciendo! ¡Huye, corre, vete!" Afirmó empujándome suavemente moviéndome un poco. "Es la alondra la que tanto desentona con su canto tan chillón y disonante. Dicen que la alondra liga notas con dulzura: a nosotros, en cambio, nos divide; y que la alondra cambió los ojos con el sapo: ojalá que también se cambiasen las voces, puesto que es su voz lo que nos separa y de aquí te expulsa con esa alborada. Vamos, márchate, que la luz ya se acerca."

Dios mío, hasta parecía molesta y todo, como siempre ambos lo vivíamos de una forma especial

"Luz en nuestra luz y sombra en nuestras penas." Afirmé mirándola y luego agachándome como si estuviese saliendo de escena y haciendo sonreír a todos mientras leía que entraba el AMA corriendo y Kim hacía ruido con los pies como si llegase.

"¡Julieta!" Le llamó Kim.

"¿Ama?" Contestó Bella suavemente fingiendo que la despertaba.

"Tu madre viene a tu cuarto. Ya es de día." Añadió moviendo un poco las cosas de la mesa para darle emoción. "Ten cuidado. Ponte en guardia."

Habíamos pasado una noche increíble, tanto que llevaba horas en una puta nube de felicidad aunque esa mañana mismo me había tenido que ir al alba de su habitación y habíamos pasado por una escena como la que estábamos representando pero de verdad, podía recordar exactamente cada poro de su piel en cada uno de los gestos de la despedida, cada gesto... sobre todo la sonrisa y la risa mientras dentro su hermana golpeaba la puerta para llamarla diciéndole que la dejara entrar mientras nos despedíamos y cómo se había justificado ante su abuelo el haber echado el pestillo porque su hermana había querido toquetear en su baúl prohibido y se había cabreado con ella.

"Muy bien chicos." Dijo la profesora. "Por hoy hemos terminado."

"Pero si aún faltan 6 minutos." Dijo alguien.

"Sí, pero es que hoy quería acabar antes para comentaros una cosa." Dijo para carraspear y sonreír. "Normalmente ni siquiera lo propongo porque nunca había visto demasiado interés en lecturas obligatorias ni que pusieseis demasiado empeño en comprender a los personajes y lo que el autor parecía haber querido decir en sus obras, pero... bueno, creo que este año vamos en serio y... he pensado en apuntarnos a un concurso escolar a nivel península que se hará en unos meses a final del trimestre. Las semifinales serán en horario escolar así que perderíamos una tarde en ir, concursar y conocer los resultados." Dijo. "Pero nunca he confiado más en las opciones que tenemos." Afirmó sonriendo.

"¿Y de qué va el concuroso?" Dijo Paul. "¿Qué ganamos nosotros?"

"Bueno..." Dijo la profesora. "Tendréis que hacer algún espectáculo, y como veo que os ha apasionado tanto esto, creo que deberíamos hacer la obra 'Romeo y Julieta' de Shakespeare. Y en cuanto al premio... el colegio gana un cheque que, sinceramente, nos vendría muy bien para poder hacer algunas reformas al centro, parece que no hemos pasado de la era del pupitre y la pizarra. Desde luego si ganásemos todos y cada uno de los dolares del premio se invertirían en mejorar el centro para vosotros."

"No veo cómo nos beneficia eso." Dijo alguien haciendo que todos le apoyásemos.

"Bueno, no quería decirlo pero... para los alumnos tenemos la oportunidad de ir todos los compañeros de los actores hasta los lugares de la semifinales y en caso de pasarlas, hasta Seattle, gastos pagados durante una noche para los dos centros que compitan en las finales."

"Pero solo si quedamos finalistas." Dijo Kim. "Si no ya nos pueden dar por saco. Además, seguro que es difícil."

"Lo es." Asintió la profesora. "Pero no debemos desanimarnos. Sois buenos, nunca había visto en la vida que nadie le diera ese sentimiento a la obra. Parecéis haber pillado todos el sentido de la obra y podéis entender cómo se sienten los personajes. Nunca antes había visto un grupo casi entero capaz de poder pasar de decir que son cursilerías y los personajes pasados de moda y afeminados, medio locos... a pasar a poder entender casi completamente a los personajes, uno u otro parecéis poder entender y ver cómo piensa alguno de los personajes. Y eso, es el mayor premio que podíais darme nunca."

Había que ver con la profe, había sido un discurso genial y hasta a nosotros nos había llegado.

"No quiero que lo digáis ahora, pero al menos darle un par de vueltas, tenemos un mes para apuntarnos." Nos dijo mientras tocaba el timbre. "Y si os decidierais... bueno, podría hablar con el director a ver si podíamos daros algún otro incentivo para haceros participar y que os lo toméis en serio."

(Salto espacio-temporal)

"Dios, pareces un zombi del país del caramelo." Me dijo Embry en el recreo.

"Embry, déjalo." Le dijo Quil. "Apuesto que ha pasado la noche hablando por teléfono con alguien." Añadió sonriendo feliz.

"¿Le has dicho a Bella ya lo de tu pequeña moja-pañales?" Me dijo Embry volviendo a meter el dedo en la llaga y haciéndome bajar de la nube.

"Ya te vale." Le dijo Quil.

"¿Qué?" Le contestó. "Es mi amiga, no quisiera que cuando lo sepa se sienta engañada."

Entonces la miré de reojo, estaba con Kim y las chicas hablando de algo entre risas y riéndose bastante. Esa misma noche habíamos tenido movida por eso mísmo, porque ella decía que podía aparecer otra y conseguir mi corazón por lo que lo cambiaría de dueña.

"Genial, Embry." Le dijo Quil. "Tío, no sé cómo lo haces pero siempre metes la pata hasta el cuello."

"No, Embry tiene razón." Le dije. "Debería hablarle de Nessy, el problema es... que no sé cómo."

"¿Qué tal si empiezas por eso?" Me dijo Quil señalando un punto en el patio que se movía a toda leche y que antes de que pudiera ver más estaba pegada a mí como una garrapata.

"Jay, te he echado de menos." Me dijo la 'garrapata' más preciosa que había visto nunca.

Oh... mierda...

Mientras le daba un beso en el pelo feliz de volver a verla aunque estaba sola y me daba la impresión de que se había largado de donde fuera que estuviera para venir conmigo, no pude evitar mirar al grupo de chicas y ver que me miraban todas, incluida Bella que parecía confusa.