Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
20. Amarrado
Edward POV
Sentía mi cuerpo temblar, la furia estaba abriéndose paso a través de los temblores furiosos que emanaban.
¿Es que acaso era una inconsciente? ¡Podía morir!
Tenía que llamar a la policía, seguridad nacional, la marina…
―Emmett ―susurró Rosalie preocupada.
Presté atención mientras el cuerpo de Alice se encogía y sus labios emitían un sonido parecido a un gemido. Jasper se apresuró a apoyarla antes de que ella cayera al suelo sobre sus rodillas.
―Alice ―trató de hacerla reaccionar con sus manos dando palmadas suaves en sus mejillas―, ¿qué va mal?
―Edward ―pensé que me llamaba pero al final me di cuenta de que estaba respondiendo a la pregunta de Jasper.
Jasper, Rosalie y Emmett se voltearon a verme interrogantes.
Alice trató de incorporarse lentamente con los brazos de Jasper aún sobre ella.
―Edward, acabo de ver algo que no sé si es digno de reírse o digno de golpearte ―empezó a regañarme con un brillo perverso―. El que vayas por las calles corriendo y gritando como niña no va a hacer que encontremos a Bella ―se acercó a Emmett mientras sacaba de su bolso lo que parecían sogas blancas―. Ella está bien. No hay ningún problema, está con Jake, a salvo ―se esforzó en darle énfasis en sus últimas palabras.
Emmett miraba las sogas interrogante, Rosalie rodó los ojos impaciente.
―¡El plan, Emmett!
―Oh… ¡Claro! ―pareció recordar algo.
―Dejen que se vaya ―habló finalmente Tanya que no había reparado en su presencia―. Así Eddie y yo podremos estar juntos ―se acercó a mí coqueta. Tuve el impulso de alejarme, no era posible que Tanya siguiera con eso.
―Bueno, ¿tú que no entiendes? ―Rosalie estaba al borde de la desesperación― Edward no está interesado en ti. Deberías de guardar un poco de dignidad en lugar de estarte restregando a él como si fueras una perra en celo.
―¿Quién eres tú? ―Hizo un ademán con la mano― ¿Su vocera oficial?
―Esto se está saliendo de control ―Alice empezó a dar saltitos frustrados.
―Lo que me importa es que Bella esté bien ―me apreté el puente de la nariz.
―Ya te dije que ella está bien ―gritó Alice.
―¿Ya es hora del plan? ―Preguntó Emmett.
―Si no te has dado cuenta, el plan fue hace dos minutos y no te he visto moverte ―Jasper alzó sus manos para hacer notar su respiración.
―Oye, no le hables así a mi osito ―Rosalie empujó a Jasper.
―Rose, no empujes a mi Jazz.
―Iré a buscar a Bella.
―Alice, esto se está saliendo de control.
―Eddie, podemos ir a un lugar más privado ―se me acercó Tanya mientras se restregaba contra mí.
―Oh por Dios, Tanya está urgida ―Rose puso las manos en jarras.
Todo se estaba saliendo de control, nos estábamos gritando los unos a los otros y yo sólo quería encontrar a Bella.
―Edward si sigo viendo que vas a llamar a Seguridad Nacional, te voy a dar motivo para que llames a los malditos Hombres de Negro.
―¿Qué quieres decir con eso? ―Pregunté molesto.
―Seguridad Nacional no se va a tomar en serio a un loco que busca a una persona ―Alice me gritaba frustrada―. Bella no es una líder nacional o una criminal que amenaza al país.
―Yo la adoro, es mía ―miré abajo, hacia Alice―. Ella es mi mundo.
―Sé racional, Edward ―me zarandeó Rosalie.
―¿Chicos ya es hora de comer? ―preguntó Emmett.
―Olvida tu estómago, Emmett.
―¡BASTA! ―gritó Alice―. Emmett, amarra a Edward.
De repente era aplastado por el peso de Emmett mientras me amarraba los pies, los brazos y me tapaba la cara con una bolsa de tela como lo hacen con los rehenes. Mi esfuerzos por liberarme, mis negativas no sirvieron de nada pronto me ví amarrado como puerco.
―Rosalie, amarra la boca de Tanya y sus manos ―siguió comandando Alice―. Esto no es la idea en sí y si odio algo es que mis planes e vengan abajo por culpa de personas necias. Bella va a estar bien, Edward ―me abofeteó y se volvió a Tanya que ya estaba amarrada y amordazada por Rosalie―. Y Tanya… eres una zorra.
***Dos horas después***
Estaba amarrado a un árbol.
Emmett y Jasper fueron por comida mientras que Alice y Rose se divertían acercándole a Tanya gusanos con un palito. Tanya negaba furtivamente y podía apreciar pequeñas lágrimas.
―Vamos, es sólo un lindo e indefenso gusanito ―susurraba una Rosalie aterradora, lo aterrador era la dulzura que emitía su voz.
―Lamento haberte gritado, Rose ―Alice la tomó de la mano.
―Yo también lo lamento ―se abrazaron mientras dejaban caer el gusano en la cara de Tanya quien se agitaba para quitárselo mientras daba gemidos histéricos.
Para cuando llegaron Emmett y Jasper, quienes traían unas bolsas con hamburguesas y jugo de uva, las chicas mantenían una conversación más animada.
―Muero de hambre ―gimieron Alice y Rosalie.
Tanya emitió unos sonidos.
―¿Qué? ―Preguntó Alice.― No entiendo el lenguaje de las serpientes, no soy Harry Potter.
―Creo que extraña a su amiguito ―Rosalie le dejó caer el mismo gusano en la cara.
Tanya literalmente se desmayó.
―Bueno, así no dará más lata.
Los chicos empezaron a comer, parecían más calmados. Incluso Jasper y Emmett actuaban como si no hubieran tenido un pequeño desacuerdo.
―¿Deberíamos darle de comer a Eddie? ―Preguntó Emmett.
―Seguro ―Rosalie se levantó mientras me quitaba la mordaza―. Aquí viene el trenecito, chu chu ―me acercó la hamburguesa. No tenía hambre, sólo quería saber dónde estaba Bella, la hamburguesa terminó embarrada en mi boca―.¡Ew, qué asco!
―Oh, Dios ―Alice se incorporó mientras Rosalie me daba una bofetada―. Edward tienes que entender que Bella va a estar bien, de hecho, estoy harta de repetirlo. Ella está bien, no está en peligro.
―¡¿Cómo lo sabes?! ―exigí.
―Porque es Jacob, él se dedicó a cuidarnos a Bella y a mí, y si alguien sabe lo que es mantenernos seguras es él ―Rosalie le pasó la hamburguesa a Alice y volvió al lado de Emmett―. Debes de tener fé en él, jamás haría algo por lastimar a Bella. Nos conocemos desde pequeños y sé quién es él, a diferencia de ti, pero sé que tú tampoco le harías daño. Confía en mí, en mi don.
―Alice, ella es mi vida ―solté.
―Debes de tener que dejarla ser libre, tomar sus decisiones o ella hará una tontería porque tú estés ocupado en imponerle tus reglas y exigencias.
Jasper, Rosalie y Emmett se levantaron para darnos un poco de intimidad a Alice y a mí.
―Sé que te preocupas por mi hermana y te lo agradezco, pero debes de dejarla tomar sus decisiones y que cometa sus errores. No trates de imponerle tu voluntad o ella saldrá huyendo y es capaz de cometer locura y media ―asentí―. Bella es una persona fuerte y a veces es una cabeza de chorlito, pero ella te quiere. No ofendas el cariño que ella te tiene dudando de ella, porque sé que son celos los que sientes a parte de el temor que tienes por su seguridad.
Alice tenía un punto. Estaba celoso de lo que Bella y Jacob tenían. Yo quería que ella se refugiara en mí, que me contara las cosas que le cuenta a él. Tengo tanto amor en mí que no sé qué hacer para que ella me deje entrar. Siento a veces una resistencia en ella. Con ella a mi lado, nada importa, sólo sus labios en los míos, su cuerpo siendo protegido por el mío. Ella ha sido el motor para que me despierte para verla pasar en los corredores del colegio. La mantengo en mi mente todo el tiempo. Quiero que ella se abra a mí, porque ella ya es dueña de mí y quiero yo ser dueño de ella.
―Ella lo hará ―dijo Alice leyendo la trama de mis pensamientos―. Más pronto de lo que crees, pero para eso va a tener que pasarle algo bastante malo ―sus ojos se oscurecieron.
―¿Qué quieres decir?
―Aún no lo sé, sólo son flashes de amenazas…
―De verdad… tú…
―¿Que si puedo ver el futuro? ―Rió―. Sí, lo veo.
―¿Por qué?
―No lo sé, sólo es algo que me pasa de pequeña. Sólo tuve a Bella y a Charlie para que me apoyaran, no lo entendía del todo, pero he aprendido a vivir con ello y no tengo ningún problema con ello, ya no más.
―Alice… Gracias.
―Cuando quieras…
―¿Vas a desatarme?
Alice cerró sus ojos y se concentró.
―No ―respondió finalmente.
―¿Por qué?
―Porque en cuanto te suelte, saldrás corriendo ―se rió―. Lo siento.
Así que pase todo el día amarrado, una parte de mí seguía angustiada y otra estaba tratando de callar a esa parte. Necesito verla, eso es todo…
Para cuando pasaron las horas y era la hora de ir al punto de reunión, Alice me soltó.
―Sólo no seas tan salvaje y si fuera tú, no intentaría amarrarla a un árbol.
Lo sé han de querer llevarme a los Vulturi
(YO ROGANDO) No me lleven, fue culpa de mi mamás, soy inocente! Pepe el toro es inocente! Digo, yo soy inocente!
En serio, les pido una disculpa, pero el viernes sin falta hacemos maratón a la hora acordada. No están para saberlo ni yo para contarlo pero a veces me desespera ser como mi mamá quiere que yo sea. Ya saben, el cocowash que le dan a una sobre comportarse, ser tranquila, llevar las creencias que ella tiene. Amo a mi mamá pero me castra que quiera hacer de mí lo que sus creencias dicen. Y NOOOOOOOO, ni por el mismo Matthew Bellamy sería una estirada, tiesa niña. Yo soy alocada, risueña, con un humor muy negro y no pienso defraudarme a mí miesma sólo por darle gusto a las personas. Ya no…
Lena…
