CAPITULO 31: QUEDADAS Y ATAQUES DE OSO.
(Voz de Jacob)
"Puffff..." Gemí tirándome en el sofá de casa muerto tras horas y horas con los Cullen y apretando el inalámbrico de casa contra el pecho dudando qué hacer, si llamar o no llamar.
No sabía cómo se sentía, yo estaba hecho polvo, en todo el rato solo había parado de sentirme mal cuando estaba con Nessy, y a veces incluso entonces me sentía mal, lo cual hasta cierto punto me había ido genial porque había conseguido alejar a Edward y Jasper había usado sus truquitos mentales conmigo, aparentemente sin demasiado éxito.
"Joder, pero qué coño me está pasando." Me dije a mí mismo.
Ya estaba con el dedo en la ruleta cuando oí risas fuera y al cabo de unos segundos llamaron a la puerta.
"¡Eh, 'jefe triste'!" Me llamó Quil obviamente bromeando. "¡Abre la puerta de una vez para que podamos hablar contigo!"
"¡Tenemos cosas que contarte...!" Canturreó Embry.
"No hacía falta que me dieseis razones, me habíais convencido." Afirmé mirando para buscar a Bella y viendo que estaban solo ellos dos.
"Siento no ser quien querías ver." Me dijo Embry divertido. "¿Decepcionado?"
"Supongo que no." Negué. "Va, pasad. A ver qué tenéis que contarme."
"Esta noche hay fiesta." Me dijo Quil. "Aún no sabemos qué plan, pero que tiene que salir alguno seguro."
"¿Y eso?" Le dije.
"Hemos conseguido que Bella venga, increible pero cierto." Afirmó Quil.
"Por lo que se ve estaba algo triste por algo así que... aquí estamos nosotros para animarla." Afirmó Embry. "No me digas que no vas a apuntarte."
"Claro." Afirmé. "Es... bueno, mañana hay que levantarnos pronto, pero... claro que voy. Oh, perfecto, se me había olvidado lo de los Cullen."
"¿Cómo que lo de los Cullen?" Me dijo Quil.
"Nessy va a venir a dormir esta noche a casa." Afirmé. "Sus padres van a ir a buscar algo de comer y ella ya tiene la panza llena, así que creen que es peligroso que vaya a cazar pumas y osos con ellos."
"Jake." Me dijo Embry más serio que lo que nunca le había visto. "Puedes odiarme por esto, pero tienes que elegir. Y no me digas que estás improntado de las dos y no puedes elegir porque si no lo haces vas a seguir haciéndole daño a Bella y eso sí que no voy a permitírtelo."
Habría esperado el apoyo de Quil, pero se quedó callado. Él también le apoyaba.
"Bella nunca me ha dicho que le haga daño." Le dije encontrando un resquicio aunque algo en mi interior me decía que me engañaba a mí mismo. "Seguro que ves cosas donde no las hay."
"Por dios, soy el único que nunca ha tenido pareja siquiera y parece que sea el único que pueda entender a las chicas." Me dijo Embry enfadado antes de resoplar y mirarme sin quitar esa furia interior. "Mira, haz lo que quieras, pero como se te ocurra hacerle daño, que sepas que entonces no me quedará más remedio que apuntar a quitártela. Y no te preocupes, aunque no esté improntado, yo sí que nunca le voy a hacer daño." Añadió antes de darse media vuelta y salir.
"¡Embry!" Le llamé gritando. "¡Vuelve aquí ahora mismo, no hemos terminado de hablar!"
No hizo caso, ni siquiera se volvió y pude oír el ruido de su moto yéndose.
"¿Tú también lo ves como él?" Le dije a Quil.
"Oye, tranquilo." Me dijo. "Yo no me meto en eso. Sé lo que es estar improntado, creo que las quieres a ambas lo mismo aunque probablemente no sea del mismo modo. Pero en cuanto a lo de Embry... creo que él tiene razón. Te estás haciendo daño tú y se lo estás haciendo a ella, aunque no lo diga."
Genial, todos contra mí. No, en cierto modo tenía razón. Este sentimiento me estaba matando.
"¿Qué tal os ha ido en Seattle?" Le dije decidido a cambiar de tema pero casi sin fuerzas.
"Bien, ha sido bestial." Afirmó. "Bella nos ha enseñado un montón de cosas que ni sabíamos que existían, como ha estado viviendo allí... y nos ha presentado a algunos amigos suyos. Pero no, no eran eco-rangers ni nada de eso. Hemos visto de pasada su antiguo instituto..."
Sonaba a que se lo habían pasado brutalmente bien. Me dolía no haber podido ir con ellos, igual que me dolía que Bella Cullen me hubiera notado algo, que Jasper hubiese tenido que meter mano a sus dones para hacerme sentir mejor o que Edwar se lo hubiera pedido porque había visto algo en mi mente. Por suerte no parecía haber acabado como en mis sueños. No había tenido que elegir, no me había caído una monumental por dudar entre Nessy y otra chica... aunque tal vez fuera porque al parecer solo Edward sabía algo y esperaba, casi rezaba, que no dijese nada al resto. Seguramente su mujer Bella me mataría con sus propias manos si se me ocurriera traicionar a su hija.
O tal vez no.
Ahora que caía, a Bella no le había gustado ni un pelo que me hubiera improntado de su hija en cuanto la vi nacer; tal vez para ella fuese un alivio que tuviera otra segunda impronta.
Y ahora me preguntaba... ¿y si hubiera conocido antes a Bellatrix?. ¿Hubiera tenido la impronta también con Nessy?. ¿La habría podido matar a ella y tal vez al resto de su familia?
No, qué tonterías, no hubiera podido ponerle un dedo encima a Bella, aunque me hubiera traicionado con Edward. Los Cullen no eran una amenaza, no cazaban personas, solo animales, y vale, nosotros también comíamos animales.
Probablemente no hubiese tenido reparos en matar a Nessy en cuanto saliera, claro que igual me había improntado igualmente de ella.
"Jake ¿me estás escuchando?" Me dijo Quil.
"Sí, lo siento." Afirmé. "Esto me va a matar."
"Te decía que Bella no tenía la energía habitual." Me dijo. "No sé, parecía contenta, pero también parecía a ratos un poco... demasiado calmada, y eso no es normal."
"Por favor, no me hagas más grande el dolor que ya tengo." Le pedí notando que se me encogía el corazón al darme cuenta que me estaba diciendo sin decir claramente que Bella estaba triste y le había dolido que no fuese con ellos.
Y yo tendría la culpa, después de decirle tantas veces que ojalá pudieramos pasar más tiempo juntos, cuando por fin sacaba un rato extra que podríamos habernos separado del resto, había ido con Nessy, que también era mi impronta.
"¿Tú crees que se pueden tener celos de una cría?" Le dije.
"Los celos son irracionales." Me dijo encogiéndose de hombros. "Igual estaba celosa pero le daba vergüenza sentirse así por una cría. Porque no sabe lo que tenéis Nessy y tú ¿verdad?"
"No, claro que no." Negué. "No se puede explicar la impronta sin cargarse el voto de silencio sobre lo que somos."
"Tal vez deberías decírselo." Me dijo. "Lo que somos, lo que tienes con ella."
"NO estoy seguro de que lo entendiese." Afirmé.
Bella quería a los animales salvajes, y yo era uno, sin embargo no acababa de ver que ella pudiese querer a un chico que se trasformaba en un animal salvaje para proteger a los suyos y a los rostros pálidos que vivían ajenos a la existencia de los peores predadores del ecosistema: aquellos que fingían ser como ellos.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Embry)
Era ya un poco tarde cuando vimos venir a Bella, sola, en su coche nuevo.
"Vaya pedazo de..." Dijo Jared que como Paul no había venido y por tanto no sabía quién conducía.
"Atentos, no me huele nada bien." Dijo Paul levantándose. "Creo que alguien no ha sido bueno hoy."
Antes de que pudiera hacer nada, Paul temblaba y me puse ante él mirándole amenazadoramente y levantando los labios para mostrarle las encías humanas.
"Ni se te ocurra." Le advertí.
"Paul, tío." Le dijo Bella saliendo del coche. "En serio, deberías hacerte mirar esa agresividad que tienes. No es normal que andes a la gresca con todo cristo de buenas a primeras."
"¿Esa preciosidad es tuya?" Le dijo Jared acercándose como el resto al coche.
"Que va, lo mangué a un rico de Hollywood." Le dijo ella bromeando. "Es broma. Es un regalo, siempre me ha gustado este coche, pero por desgracia queda un poco lejos de mis posibilidades y lo único que podía optar es a verlo en fotos."
"Un momento." Le dijo Paul levantando las manos. "¿Que alguien te ha regalado ese sueño de coche que es carísimo?"
"Sí, y retocado para ser más seguro." Afirmó ella. "Además de los retoques que me he pagado yo para ponerlo más chulo. Que era naranja y cantaba que no veas. Ya canta siendo negro..."
"Porque no se ven de esos por aquí." Le dije. "Y encima es precioso. Tu Julia."
"Julien." Me dijo moviendo un dedo para negar sonriendo. "Los míos suelen ser chicos. Salvo Betsy, pero eso es porque me gusta llamarla así. Es como la yegua que nunca pude tener."
Sonaba raro, pero hasta cierto punto tenía su lógica.
"Ya me lo dejarás algún día para dar una vuelta." Le dijo Jared.
"Imposible." Dijo Bella. "Creo que solo lo usaré para salir y entrar a la reserva. No me fío demasiado de que no intenten ponerle pies, aunque esté blindado."
"Ya será menos." Dijo Paul.
"Te doy un dólar si consigues hacerle un arañazo tirándole algo." Le dijo Bella.
"Hecho." Dijo para coger una piedra bastante grande y cargándola antes de tirarla. "Pero si te lo rompo no llores luego."
Fue increíble, no teníamos palabras cuando la piedra le dio al coche en plena luna y rebotó a un lado sin hacerle nada cayendo sobre el techo y volviendo a rebotar ya fuera.
Cuando nos acercamos no había ni un bollo, ni una raja en la luna... nada.
"Blindado." Dijo Bella divertida ante nuestras bocas abiertas hasta el suelo. "Cuando me lo regalaron se aseguraron de que no me hiciera daño ni una bomba en los bajos, y creedme, sé de lo que hablo."
Eso era un poco raro, pero al menos tenía sentido, aquel coche parecía indestructible, eso además de sacado del sueño de cualquier aficionado a los coches.
Sin embargo, no estábamos allí por eso, así que sacudí la cabeza y sonreír.
"Bueno, pues ahora que estamos ya... ¿y si comenzamos la fiesta?" Les dije.
(Salto espacio-temporal)
"¡Os he... vuelto... a ganar!" Dijo Bella tirándose al suelo en la arena riéndose mientras llegaba delante de Seth, Quil y Paul pero no delante de Jared aunque sí a mi par.
"¿Estás bien?" Le dijo Seth dándole la mano mientras él también se tiraba al suelo al tropezar sin querer con algo en la arena.
"Sí." Dijo sonriendo. "¡Uh! Hacía... mucho que... no corría... tanto."
"Deberías parar a coger un poco de aire." Le dijo Paul medio bromeando. "Pareces al borde de un ataque al corazón."
"¿Qué dices?" Le dijo ella para reírse. "Hacía... mucho que no... me divertía así. Ufff... hoy voy a... dormir como un... bebé."
"Guárdate un poco de aliento." Le dijo Jared divertido. "Aún tenemos que volver caminando y casi no puedes ni hablar."
Y tanto que no podía ni hablar, habíamos recorrido la playa de punta a punta corriendo por la arena y saltando y haciendo el tonto como 4 veces seguidas haciendo carreras entre todos. Nosotros teníamos una resistencia mayor puesto que éramos medio lobos y habíamos estado corriendo bastante casi a diario desde hacía demasiado tiempo, pero ella no parecía tan resistente, aunque impresionaba lo que resistía, la verdad.
"Jo, para estar muerta hay que ver lo que corres." Le dijo Seth divertido.
"He hecho de todo." Dijo parando a coger aire. "Atletismo y animadora en Seattle, y antes fui... centro campista en un equipo femenino de instituto en Cormoran Beach, California. Y antes, más abajo aún fui atleta, y también... jugué a volley-playa y... era del equipo de natación. Y surf, pero soy mala en eso. Puff... hacía que no corría por arena en playa... ni sé ya el tiempo. Desde California, creo. No, en Florida también estaba en el equipo de futbol, corríamos todos los días por playa."
"¡Pero bueno!" Le dijo Jared casi riéndose. "¿Tú cuántos deportes has hecho?"
"Muchos." Sentenció ella divertida. "Bueno, ya estoy. ¿Vamos yendo?"
"Vamos." Afirmamos todos.
La verdad es que era divertido, ella era una chica, y aunque no sabía lo que éramos, nos seguia el ritmo a las mil maravillas, no había que controlarse demasiado con ella. Bella corría como nosotros e incluso más que alguno solo que no aguantaba tanto corriendo, jugaba a futbol, se podía pelear en broma con nosotros tal y como había demostrado con Paul... y encima podíamos hacer bromas de chicos delante de ella que no se ofendía.
Cualquiera hubiera dicho que era uno más de nosotros, ni siquiera con Leah podíamos ser tan 'nosotros' como con Bella.
Y mientras caminábamos rumbo de vuelta a donde habíamos dejado los coches, me di cuenta que ella parecía estar a gusto con nosotros también, como si fuese uno más de la manada solo que sin ser chico ni tampoco trasformista.
Entones recordé por qué había pedido quedar todos esa noche y sonreí. Ya no parecía para nada tan triste como cuando fuimos a Seattle y sobre todo cuando volvimos, y eso me gustó, demasiado.
"Como me sigas mirando por la espalda voy a comenzar a pesar que te mola mirarme, Embry." Me dijo divertida sin mirarme.
"¿Cómo sabías que era yo?" Le dije poniéndome a su par con Seth y Jared.
"Tengo ojos en la espalda." Afirmó divertida.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"Jake está triste." Me dijo Nessy mientras jugábamos en el salón a solas puesto que mi padre se había ido a dormir.
"No importa." Le dije sonriéndole aún un poco apenado. "Me gusta estar contigo."
"A Nessy también le gusta estar con Jake." Me dijo.
Era extraño, llevaba un buen rato despierto sin dormir y volvía a notar esa sensación de que algo no iba bien. Al principio había pensado que era porque quería partirme para estar con Nessy y a la vez haber ido con mis amigos a la quedada que habían hecho, que quería haber estado con Bella, pero luego me había dado cuenta que era algo más, una especie de sensación de que algo fuera no iba como debería.
Solo había tenido esa sensación un par de veces antes, y la primera era cuando la pelirroja había entrado ocultándose, poco después de convertirme por primera vez.
La segunda había sido cuando Nessy nació, antes de verla e improntarme irremediablemente de ella.
En cualquiera de los dos había significado un anticipo de que algo malo estaba ocurriendo o a punto de ocurrir. Podía olerlo, podía sentirlo.
"Vamos a ver la tele, Jake." Me dijo Nessy sonriendo y tironeándome de la mano para llevarme al sofá.
"Vale, pero tampoco podemos ponerla demasiado alta." Le dije. "Ya sabes, mi padre duerme."
(Salto espacio-temporal)
No sé cuánto tiempo había pasado desde que comenzamos a ver la tele hasta que Nessy se aletargó indicando que dormía a su manera, pero sé que estaba 'dormida' cuando comenzó a sonar el teléfono de casa y lo cogí al primer timbre casi cayéndome al cogerlo para evitar que Billie se despertase.
"¿Quién llama a estas horas?" Dije.
"Jay, oye, soy Embry." Me dijo.
"¿Embry?" Dije confuso puesto que nunca me había llamado por teléfono tan tarde y menos sabiendo que mi padre dormía. "¿Por qué me llamas a estas horas?"
"Oye, necesito que me prepares unas vendas." Me dijo. "Quil está llendo para allá."
"¿Dónde estáis?" Le dije. "Dios, no me digas que seguís de fiesta."
"Claro que no." Me dijo. "Habíamos oído algo en casa de Seth y habíamos salido a investigar."
"¿Por qué no me habíais avisado?" Le dije.
"Porque tienes bastante con tu cría de vampiro." Me dijo. "Y ahora en serio, coge las puñeteras vendas y dáselas a Quil, no puede tardar mucho más en llegar. En serio, las necesito ya." Afirmó antes de colgar.
Aquello se salía ya de la tabla de rarezas, no era ni medio normal que Embry me llamara en medio de la noche y mucho menos para pedirme vendas que nosotros no necesitábamos, y desde luego, si las necesitábamos entonces éramos incapaces de hacer llamadas por teléfono porque estábamos al borde entre la vida y la muerte del dolor.
Sin embargo había captado algo en su voz que me hizo buscar en el botiquín vendas y prepararlas para mirar por la ventana del salón hacia la arboleda para ver un animal grande apareciendo por allí para ir poco a poco destrasformándose en Quil en pelotas para ponerse los pantalones casi sin parar y venir a la puerta que abrí antes de que llegara.
"¿Se puede saber para qué necesitáis vosotros vendas?" Le dije apartándoselas del alcance. "Nosotros sanamos casi al instante."
"No es para nosotros." Afirmó. "Nos hemos enterado de que ha habido un par de ataques a animales que parecían furtivos y había aparecido un cadáver bastante raro enterrado cerca de la zona de los ataques y hemos ido a mirar."
"Sigo sin ver por qué necesitáis vendas." Afirmé.
"Adivina quién estaba en la escena del crimen metiendo las narices." Me dijo.
Me costó apenas unos segundos darme cuenta de quién era la única persona que cuadraba en esa descripción y noté que me flojeaban las piernas.
"Espera, voy contigo." Le dije. "Cojeré a Nessy y..."
"Te recomiendo que no vengas, al menos no con ella." Me dijo. "Allí hay demasiada sangre de animales y ella está sangrando. Embry le ha hecho un torniquete y ella estaba haciéndoselo con su camiseta a un osezno y un par de cervatillos que tienen la pata trasera uno y el lomo otro casi separados del cuerpo."
Sí, era típico de ella hacer algo así, sin embargo, eso me dolía todavía más al pecho.
"No puedo quedarme aquí de brazos cruzados." Afirmé.
"Jake, de verdad, no te traigas a Nessy." Me dijo serio y casi como triste antes de dar media vuelta, correr hacia el bosque y quitarse los pantalones a la carrera mordiendo el royo de vendas antes de caer a cuatro patas para convertirse en el bosque.
Si lo que pretendían era preocuparme sin dudas lo habían conseguido.
Respiré hondo y me volví a meter en casa para ver que Nessy me miraba y sonreírle.
"No te preocupes, no pasa nada." Le dije.
"¿Tu amigo quería que fueras y me dejaras?" Me dijo desde el borde del sofá.
"Claro que no." Le dije negando con dolor de corazón. "No quería que fuera yo tampoco."
Era doloroso pensar en eso, estaba con Nessy y era cierto que si había sangre no podía llevarla conmigo, pero tampoco dejarla sola en casa para irme a ver a otra. Sabía que era lo que debía hacer, solo que me dolía igual que si me estuvieran partiendo costillas lentamente y una a una.
"Nessy puede consolar a Jake." Dijo mirándose los brazos antes de abrirlos ofreciédnose a abrazarme.
Estaba tan mona que no podía decirle que no, así que prácticamente me saltó encima para abrazarme y se quedó casi colgando de mi cuello sentados para acariciarme el pelo.
"Mamá y tía Rosalie me hacen esto cuando me hacía daño." Me dijo. "¿Te sigue doliendo?"
"Ya no." Mentí.
Era mentira, se me aliviaba un poco por estar con ella, pero en el fondo me seguía doliendo mucho no poder ir con Bella y ayudarla a ella, aunque llevara a Nessy.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Embry)
"Tranquila, no te muevas." Le dije a Bella mientras la veía abrazar a los cachorros contra su cuerpo a pesar de tener la pierna dañada aún peor y el costado en carne viva debido a las heridas. "Dios... ¿eso de ahí es el intestino?"
"Creo que si lo fuese no seguiría viva." Afirmó Sam que también se había enterado de lo de los casos. "¿Dónde se ha metido Quil?"
"Necesito otra tela." Afirmó Bella sin mover la mano con la que taponaba las heridas de los animales.
"Creo que ese está muerto" Dijo Sam refiriéndose al cervatillo que tenía a su derecha y al que le apretaba la tela con la axila mientras apretaba con la misma mano la del otro cervatillo y con la otra mano la del osezno.
"No puedo... mantener demasiado las fuerzas." Dijo.
"Sam, por favor, intenta tú taponarle la hemorragia a ella." Le pedí. "Déjame a mí, Bella, yo sujetaré uno de los trapos." Afirmé para coger a uno de los cervatillos y apretarle con fuerza el trozo de camiseta que había roto en jirones de tela para meterla en la herida tal y como hacíamos nosotros con ella.
"Gracias, sois... geniales." Afirmó sujetando con la mano temblándole a ratos el trapo contra la herida del osezno.
Siguió en silencio roto solo por las respiraciones y los quejidos de los animales atenuados y su respiración cansada, casi resoplando.
"Chicos, necesito que hagáis algo por mí." Dijo. "Embry, solo puedo confiar en vosotros."
"Claro, lo que sea." Afirmé mirando a Sam.
"Cuando vuelvan con lo que necesitáis podría ser tarde." Afirmó. "Tenéis que detener el sangrado hasta entonces. Cuando lleguen..."
"Eso díselo tú cuando llegue Quil." Le dije suavemente.
"Embry, aunque vaya más lento está perdiendo sangre." Me dijo Sam. "Va/ Voy a desmanarse/desmayarme en un momento." Dijeron a la vez Sam y ella para acabar Sam mirándola a ella.
"Exactamente." Asintió suavemente curvando la comisura de los labios en una sonrisa débil. "Cuando llegue tenéis que cerrarme las heridas. Meterme gasas a presión pero sin abrir más los surcos. Luego ponerme una venda cubriéndolas y no dejéis que salgan, aunque se empapen de sangre y gotéen. Entonces llevarme con los animales a la carretera." Dijo. "He emitido una señal de auxilio, vendrán de la reserva animal a por nosotros. Ellos sabrán qué hacer."
"Oye, no digas eso." Le dije. "Vamos a llevarte al hospital. ¿Me oyes?"
"No." Negó ella jadeando. "Si me lleváis... preguntarán. No quiero que nadie sepa nada."
"No digas tonterías." Dijo Sam. "Te ha atacado un oso."
"Ha sido una osa." Dijo ella. "Estaba herida como el cachorro y no podía moverse. Pensó que le quiería quitar al cachorro." Afirmó. "Solo quería curarla pero... lo tomó como una amenaza."
"Oye, no te duermas." Le dijo Sam mientras la veíamos que le pesaban los párpados y estaba a punto de dormirse. "Venga, dónde está la osa esa."
"Está... a unos 200 metros hacia allí." Afirmó señalando con la mano libre hacia un lateral casi sin fuerzas. "Junto a la zanja de la hojarasca."
"¿Y qué hacías tú por aquí?" Le dije mirando a Sam dispuesto a que no se quedara dormida sin saber muy bien por qué mientras Sam se ponía alerta puesto que él también oía los ruidos que provenían de cerca y captaba el olor apestoso que había cerca como a basura mojada mezclada con desodorante.
"Oí los rumores de... los ataques a animales... pensé que eran furtivos." Dijo parpadeando como si le pesasen los párpados para de pronto dibujar una sonrisa débil y algo chunga. "Pero les hemos enseñado a no... matar animales por deporte."
"¡Allí, le he visto!" Afirmó Sam antes de salir corriendo.
Al momento supe a qué se refería, acababa de ver la fuente del olor pasar como un relámpago ante nosotros apenas a unos árboles de donde estábamos, así que me puse más cerca de Bella y me mantuve alerta; sin embargo, no sirvió de demasiado, de pronto noté un dolor seco en el cuello y los hombros y me toqué para quitarme un dardo como los que se disparaban a animales salvajes y me lo quité comenzando a ver borroso.
Apenas 3 segundos después, noté que me fallaban las fuerzas y acabé cayéndome casi sobre Bella. Lo último que vi recuerdo que fue una sombra borrosa que no pude ni distinguir si era hombre o mujer y después un golpe en pleno cráneo que me hizo acabar de perder el sentido con un dolor punzante en la cara.
