CAPITULO 33: RIVALIDAD CON JULIAN. ERES UN SOL, CLAUDIO.
(Voz de Jake)
Era raro, llevaba ya un poco esperando a Bella para llevarla de vuelta a la reserva y le había dicho a Emily que volviese porque Sam estaba un poco preocupado por ella.
Había esperado que acabase pronto, pero atardecía y allí seguía; hasta que decidí entrar puesto que no conseguía entender del todo lo que decía, supongo que porque no hablaban a voces precisamente y porque había bastantes ruidos dentro y las paredes eran gruesas.
Según entro me encuentro con el poli que hace de portero que me pregunta que qué quiero, cuando digo que busco a Bella me mira de arriba a abajo.
"Jefe Swan." Dice gritando para que le oigan. "Aquí hay un chico con apariencia de pertenecer a una de las minorías indígenas que..."
"Qué quiere." Dijo Charlie.
"Busca a la testigo." Afirmó.
Eso hizo que definitivamente se levantara y mirase por encima del panel de separación mientras Bella miraba por detrás de este asomándose un poco.
"Ah, Jake." Me dijo. "Enseguida acabamos."
"Vuelven a tomarme declaración." Dijo Bella.
"Igual si colaborases un poco más haríamos antes." Dijo Charlie. "Bill, ponle algo al chico, nos queda un poco aún."
"Claro." Dijo el tipo para mirarme y señalarme con un bolígrafo a una cafetera en un lateral.
Desde allí ya podía oír todo lo que decían, un poco mal aún por los ruidos de la cafetera, el tecleado del tal Bill, el zumbido del aire acondicionado o la calefacción...
"Te repito que aunque parezcan robadas en esta otra tú pareces plenamente consciente de ser fotografiada." Le dijo Charlie. "Tienes que tener una idea."
"No, yo nunca digo que no a una foto." Le dijo. "Si quiere me saco una con uno de esos cartelitos tan chulos de fugitiva, me encanta hacerme fotos divertidas."
"No te hagas la graciosa." Le dijo Charlie.
"¿Y qué hago si no?" Le dijo ella. "¿Acojonarme porque hay por ahí algún tarado que me saca fotos cuando no me doy cuenta?. ¿Preocuparme porque me roban cosas y luego las dejan tiradas? He superado todo eso."
"¿Intentas encubrir a alguien?" Le dijo.
"Claro que no." Dijo ella. "Me gusta que me roben tanto como a cualquier otro y es nada. Si pudiera encontrar a quien me lo hubiese robado no dude que le diría quién es, pero no tengo ni idea. Esta camiseta es importante para mí, la hice con materiales 100 por ciento vegetales y una amiga me dijo cómo hacerlas. No me gusta que nadie me la haya quitado para tirarla en el bosque."
"¿Y la otra?" Le dijo.
"No sé cómo acabó así." Le dijo ella. "Pero si tanto interés tiene, aquí tiene, eche una buena ojeada porque no pienso repetirlo."
Eso sí que hizo que me estirase para intentar ver algo y vi que tenía un trozo de costado levantado y mostraba la carne morena que había en este.
"¿Lo ve?" Le dijo. "NO hay nada. Y espero que la próxima vez que quiera algo así tenga una orden judicial, está cometiendo un delito si llega a obligarme."
"Sí, es... evidente que ha habido un error." Dijo.
"Pues eso." Afirmó. "Oiga, no es por ser maleducada, pero... ¿Puedo irme ya? Tengo a alguien esperándome."
"Sí, vale." Dijo. "Pero no dudes que voy a seguir husmeando, tengo a los mejores rastreadores a nuestro servicio, no pasa nada sin que yo lo sepa."
"Oído cocina." Dijo. "¿Puedo irme? En serio, me duele la pierna."
"Sí, está bien." Le dijo asintiendo. "Espera, te ayudo."
"Puedo sola, pero gracias." Afirmó levantándose y cogiéndose la muleta para ir con él hasta salir del cubículo y me sonriese. "Lo siento, hemos tardado más de la cuenta."
"Si colaborases más igual no vendrías tan amenudo y no te pasarías aquí tanto tiempo." Le contraatacó él.
"Deberías vigilar mejor lo que haces." Le dije. "Te lesionas, te roban cosas... ¿alguna vez le dices que no a alguien?"
"Sí, a tí." Afirmó. "Porque no estoy en condiciones de ir andando, si no te diría que te fueras a tu casa y me dejaras."
"Un momento..." Dijo Charlie. "Vosotros dos..."
"Nah, solos somos amigos." Le dijo Bella sonriendo. "¿Vamos Jake?"
"Vamos." Le dije. "Nos vemos, Charlie." Me despedí.
"Adios, conduce con cuidado." Me dijo. "Y Bellatrix, si vuelves a sentir algo raro, llámanos, o a tus amigos, para eso están."
Un buen consejo, el problema era que no sabía exactamente a qué venía.
"¿Y eso de que si vuelves a sentir algo raro?" Le dije.
"Nah, a veces siento como si me observaran. Estúpido ¿no crees?" Me dijo sonriendo divertida y bromeando. "Como si fuese alguien importante que mereciese ser espiada."
"Yo te espiaría." Afirmé. "Me pareces la chica más guapa que pueda haber en todos los Estados Unidos, probablemente de todo el viejo continente también, y definitivamente, mucho más que las asiáticas."
"Eh, conozco a asiáticos guapos." Me dijo, sin embargo, pareció gustarle bastante el piropo porque sonrió feliz todo el camino hasta la reserva.
"Oye, no iba a decir nada, pero... hoy mis abuelos estarán fuera, mi hermana estará toda la semana en un congreso en la costa oeste y bueno, creo que ceno sola." Me dijo mientras llegábamos al camino que llevaba a la desviación hacia su casa donde solía dejarla para que sus abuelos no se enterasen que la llevaba yo y no ataran cabos. "¿Te apetece...?"
"Me encantaría." Afirmé.
"Pero si aún no sabes lo que te iba a decir." Me dijo riéndose.
"Sea lo que sea seguro que me encantará." Afirmé.
"Vale, entonces llévame hasta la puerta si quieres." Me dijo.
"Hecho, pero... creo que te dejo y llevaré el coche a otro sitio, para que no lo vean al llegar." Afirmé.
"Eh, por qué no se me habría ocurrido a mí." Dijo divertida mientras nos desviábamos hacia su casa para llegar en nada.
"A ver, te ayudo a bajar." Le dije dando la vuelta al coche entero para ir a tenderle la mano y encontrarme con que ya estaba de pie.
"No sé lo que hay para cenar, pero seguro que habrá al menos ración y media, si hago unos huevos dará para los dos." Afirmó.
"Como quieras." Afirmé.
(Salto espacio-temporal)
"¿A esto le llamas tú ración y media?" Le dije al ver la comida que estaba trayendo a la mesa.
"Soy una chica de buen comer." Dijo sonriendo y encogiéndose de hombros. "La abuela siempre dice que el abuelo y yo somos unos buenos comedores."
"Ya, pero es que aquí hay... madre mía, cuanto puré."
"Hicimos sopa hace unos días y la verdura la hemos hecho puré." Afirmó. "¿No te gusta?"
"No es de mis favoritos, pero bueno, supongo que no me voy a morir." Le dije.
"También puedo hacer otra cosa para ti." Me dijo.
"No, puré está bien." Afirmé.
"Como quieras." Me dijo pidiéndome el plato. "Tú dices basta."
La miré echar cazos de puré hasta que hubo una cantidad normal y entonces me planté para que me pasara el plato y se cogiese ella el suyo para echarse la misma cantidad e incluso más.
"Parece que te gusta." Le dije.
"Ya sabes, soy algo así como una de esos 'comeflores' como les llamáis." Me dijo bromeando.
"Lo siento, no pensábamos que nos oyeras." Afirmé.
"Ah, no lo hago, pero tengo orejas por todos lados." Afirmó. "Por cierto, no sé si te gustará, pero para el fin de semana probablemente tenga la película 'Oceanos', no sé si te interesará verla."
"Claro, podrías venir y la vemos en mi casa, mi padre se va a pescar el sábado con el jefe Swan y no volverá hasta la noche." Afirmé.
"Hum... estaba pensando... mis abuelos me van a dejar sola el fin de semana porque me voy a ir a Seattle, piensan que a casa de una amiga pero en realidad voy a ir a mirar un sitio." Me dijo sonriendo con picardía. "Tal vez podrías venir, y así te presento a mi querido 'Julien'."
"Espero que no sea otro." Le dije.
"Creo que no sé con cual de vosotros dos quedarme." Afirmó con ironía. "Sois demasiado diferentes y ciertamente 'Julien' también me daba orgasmos antes de aparecer tú. Por desgracia eran diferentes."
Ahora sí que estaba consiguiendo que me rugiese la bestia dentro de mí con celos. ¿Quién era ese Julien que decía que le había dado orgasmos antes de conocerme?. ¿Debía molestarme porque le tuviese tanto cariño que me comparase con él?
"Oh, Jake, conozco esa cara." Afirmó riéndose.
"¿En serio?" Le dije.
"Estás celoso." Afirmó divertida.
"¿Solo porque dudes entre ese Julien y yo?. ¿O porque admitas que él te ha dado más orgasmos que yo antes de conocerme?" Le dije.
"Es imposible compararos." Me dijo. "Pero si lo que te da rabia es lo último... siempre podemos solucionarlo."
"¿En serio?" Le dije pillando a qué se refería y sonriéndole con ironía mientras me levantaba para ir hacia ella.
"Ahá..." Dijo con una voz sensual mientras me acercaba e intentaba besarla para que retirara la cara sonriendo. "Pero primero cenar. No se puede hacer nada sin el estomago lleno."
"Claro, cómo no." Le dije divertido aunque me había picado que no me dejase acabar de besarla.
(Salto espacio-temporal)
"Bueno, ya hemos acabado de cenar y limpiar." Le dije a Bella cogiéndola por la espalda mientras cerraba el grifo y se sacudía las manos en el fregadero para sonreírme y girarse aún encajonada entre mis brazos librándose de los besos que le estaba poniendo en el cuello mientras lo olía un poco.
"Creo que ya estamos libres." Afirmó. "Y... no sé... ¿alguna idea?" Me dijo bromeando.
"Creo que antes dijiste algo de comenzar a ponerme al nivel de cierto... alguien." Le dije.
"Ah, sí." Afirmó divertida. "Ya lo recuerdo. Pero creo que vas a tener que currártelo un poco más."
"Eso no lo dudes." Afirmé antes de atacar su boca.
Me encantaba esta chica, era atrevida, era picante, sexy... y aunque estuviese herida, era lo más sexy que nunca había visto.
Con ella incluso los juegos preliminares hacían que me doliese la entrepierna horrores, me ponía con el simple contacto de su piel, con que estaba casi a punto de estallar con lo que me hacía.
El primero fue allí mismo. Me las apañé para apoyarla en la encimera mientras se suejetaba a mis hombros con los brazos y me clavaba las uñas en la espalda, después de juguetear, me las apañé para levantarle una pierna, la herida, a mi cintura y frotarme contra ella sujetándosela allí con cuidado de no hacerle daño por sus heridas.
Tenerla allí hizo que estuviese a punto de estallar sin haber hecho más, así que tampoco me eternicé demasiado y enseguida hice mi primer intento para conseguirlo a la primera y sin demasiado problema puesto que estaba realmente flexible y casi podría decirse que me resbalé a la entrada hasta llegar al fondo donde gimió como si estuviese a punto de irse, pero no lo hizo, acabé yo antes que ella pero no paré hasta que ella consiguió el primero, entonces paré un poco bajando el ritmo hasta salir y cuando fue a intentar parar, la moví a la mesa auxilar donde la senté besándola y luego poco a poco conseguí que volviese a entregarse a mí, así que la cogí y me la llevé de allí.
Por el pasillo nos dimos bastantes golpes contra las cosas puesto que parecía una lucha de pasión entre ambos.
Creo que el segundo fue en el suelo cerca de su habitación, nos habíamos caído y nos reímos antes de volver a enroscarnos, allí mismo, en el suelo. Jugueteamos un poco y enseguida volví a entrar en ella, apenas unos minutos después conseguía el segundo para al acabar sonreír y levantarnos para, por fin, conseguir llevarla a su cuarto donde cerró la puerta con pestillo con una habilidad increíble sin dejar de besarnos ni un momento.
Creo que ya allí, sobre su cama, conseguí hacerme con su tercer, cuarto, quinto, sexto, séptimo y estábamos en proceso de conseguir un octavo cuando sonó el móvil y paré por desconcentrarnos.
Supuse que contestaría, pero en lugar de eso, colgó y apagó el mismo antes de girarse a mí.
"Nada de distracciones." Afirmó sonriendo y chupándose un dedo. "¿Por dónde íbamos?"
"Ven aquí, preciosa." Afirmé cogiéndola entre mis brazos y cayéndonos en la cama de nuevo para cambiar un poco de táctica.
Sonriendo la estiré del todo y paré un poco para mirarla, estaba tremendamente preciosa, tanto que me costaría describirlo con palabras. Tenía la piel perlada por sudor y ejem... otros fluidos que manchaban otro punto de su anatomía, así que sonreí y la besé, solo que en lugar de buscar sus labios, comencé a recorrer todo su cuerpo con mi lengua limpiando a la vez con la mano las otras cosas diseminadas por sus muslos y ejem, otros sitios y haciéndola gemir y jadear de nuevo.
Creo que al final acabé mezclando sudor y mi saliva en su piel cuando volví a subir un poco a su pecho donde me tomé mi tiempo jugando con el centro abultado de este en mi boca con la lengua y mordisqueándolo de vez en cuando mientras jugueteaba con el otro en mi mano antes de intentarlo una vez más, que como las otras, me recibió cálidamente en su interior para abandonar yo su pecho y volver a su cara notando cómo se arqueaba con espasmos contra mí clavándome las uñas en los hombros, la espalda y los brazos al agarrarase con fuerza a mí gimiendo y jadeando, pidiendo y a la vez llamando mi nombre una y otra vez.
Tras este vino otro más antes de caer rendidos y jadeantes, nos reímos y volvimos a besarnos, solo que esta vez, aunque hubiésemos querido, no hubiéramos aguantado más, yo tal vez hubiera podido, pero era evidente que ella estaba más que exhausta.
"¿Qué tal va?" Le pregunté.
"Creo... que esto... supera bastante a... los otros." Jadeó riéndose. "Ha sido... ¡Dios, no... no tengo... ni palabras!"
Eso me hizo reírme con ella.
Estaba feliz, estaba cansado, estaba saciado de todo y a la vez deseaba volver a cogerla y repetir, mi hambre de ella no cesaba, pero por suerte podía controlarla y mantenerla a raya.
Estaba... estaba en una nube y se me rompió la burbuja al oír ruidos en la puerta principal y posteriormente a sus abuelos hablando entre ellos.
"Dios, será mejor que me vaya." Afirmé.
"¿Vas a irte por ahí?" Me dijo cuando recogí todo y abrí la ventana con cuidado de no hacer ruido mientras oía que sus abuelos se acercaban.
"Así no me descubrirán." Afirmé besándole una vez más. "Nos vemos mañana."
"Nos vemos mañana." Afirmó atrayéndome para darme otro beso más antes de que yo saliera desnudo y con la ropa en la mano y ella la oyera tirarse en la cama justo segundos antes de que oyera la puerta abrirse.
"Está dormida." Dijo la abuela.
"Entonces no la molestes." Le dijo el abuelo. "Ya hablaréis mañana."
Sonreí poniéndome los pantalones para ir al bosque y correr de vuelta a casa para entrar casi saltando de felicidad.
Estaba reventado por la noche que había pasado, pero a la vez sentía que tenía energía dentro como para correr una maratón alrededor de todo el país, saltar montañas y nadar cruzando el pacífico hasta Asia ida y vuelta varias veces.
"Jake." Me llamó mi padre haciéndome dar cuenta que estaba allí. "¿Estás bien?"
"Mejor que nunca." Afirmé sonriendo.
"¿De dónde vienes?" Me dijo.
"Dejé a Bella y me fui a correr un poco para echar un vistazo a unos rastros." Le mentí.
"Rastrear nunca te había puesto así de contento." Me dijo mostrando que tenía la mosca detrás de la oreja.
"Ya, pero es que he pasado cerca de los cazaderos de los Cullen y he visto a Nessy de lejos." Afirmé.
"Casi preferiría que hubieras visto a Bellatrix." Me dijo. "Al menos sería más normal que estuvieses así aunque tuviera que echarte la bronca."
Sonreí, no había quien entendiese a los adultos, sobre todo a los padres. No quería dejarme ir a la acampada porque decía que iría para hacer 'cosas malas' con Bella y ahora que le decía que estaba feliz porque había visto a Nessy de lejos me decía que casi prefería que hubiese sido por Bella porque al menos podría reñirme pero sería normal.
"¿Quieres cenar algo?" Me dijo. "Ha sobrado pollo."
"Vale." Afirmé. "Un poco, creo que no me entra nada."
"Pareces un poco cansado." Me dijo.
"Una carrera larga." Afirmé recordando la 'carrera' y sonriendo.
"Jake, hijo... si no fuera porque podrían pensar que estás loco porque intentas ocultar lo que eres, te llevaría a un psicólogo." Me dijo mi padre poniéndome delante el pollo.
"¿Y eso?" Le dije.
"Espías a una cría pequeña y te pones contento por ella, te comes la cabeza dudando entre el amor hacia una chica de tu edad y esa niña pequeña, te vas a correr y vuelves cansado, pierdes el apetito... si no supiera que no puedes enfermar pensaría que estás incubando algo, y es eso o que me mientes, así que prefiero pensar que mientes a que estás loco." Afirmó.
Vale, me había pillado de pleno.
"De verdad, ha sido solo eso." Afirmé. "Estoy más cansado porque me he cruzado con un nómada y me ha intentado atacar, pelear solo no es fácil. Pero estoy bien y lo malo es que el tipo ha huido, creo. Parecía asustado."
"Deberías contárselo al resto." Me dijo.
"No creo que sea demasiado importante." Afirmé. "Se lo comentaré pero no creo que vuelva, parecía asustado de mí, con que dudo que quiera arriesgarse a encontrarse a las dos manadas enteras."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Bella)
Era bastante tarde cuando salí de casa para ir al bosque y alejarme lo suficiente de casa. Me había asegurado que el resto de la casa dormía antes de salir por la ventana vestida con una bata y adentrarme en el bosque con el móvil para encenderlo y marcar la rellamada para llamar al último número que me había llamado.
"Eh, me has colgado." Me dijo la voz masculina al otro lado.
"Lo siento, parece que tenéis el don de la oportunidad para llamar." Le dije. "Por cierto, quería hablar contigo, pero puesto que tú has llamado primero, te cedo la palabra."
"Solo quería saber si estabas bien." Me dijo. "Había oído lo de tu accidente hace poco."
"¿Y eso?" Le dije.
"Jennifer conoce a alguien que conoce a tu socio. Y él te vio no se si hoy o ayer." Me dijo. "¿Seguro que estás bien?"
"Sí, fue solo un susto." Le dije. "Pero gracias por preocuparte, Claudio. No te creas que es demasiado, solo pisé otra trampa y se me abrieron las heridas de la concentración."
Ese Claudio era un cielo, nunca había comprendido qué hacía él con el resto. Max tampoco era tan radical como los Diavvolo, pero su carácter les pegaba aunque su modales eran mil veces mejores que los de los Diavvolo. Jennifer tampoco cuadraba demasiado, pero cuando la conocías te dabas cuenta que ella también encajaba en el grupo aunque fuera una chica algo... bueno, normal tirando a algo parecido a Avril Lavigne. El único que cuanto más le conocías menos te cuadraba que fuera del grupo era Claudio. Él era pacifista, hemofóbico y de lo más dulce y calmado, no como el resto.
Creo que a él sí le echaba un poco de menos.
"Bueno, y tú de qué me querías hablar." Me dijo.
"Hoy me han llamado a la comisaría de policía." Afirmé. "Anoche estuve envuelta en una acción verde y un oso me atacó."
"Sí, bueno, esa osa te haría daño." Afirmó.
"Sí es.. no sé, es un poco raro." Afirmé. "Podría haber muerto allí de no ser por unos amigos que me encontraron. Yo no podía dejar morir a los cachorros huérfanos, pero... bueno, estaba perdiendo bastante sangre. Menos mal que estaban mis amigos, ya sabes, no me gustan los hospitales, siempre hacen preguntas."
"Entiendo." Afirmó.
"El problema era que me robaron la camiseta que llevaba y hoy la han encontrado junto con restos de vida en un local abandonado." Le dije. "Sinceramente, no sé, con lo del robo y ahora esto... además, había fotos. No sé de quién era la cámara, pero... bueno, una de las fotos era de una concentración. Como si la hubieran robado a alguien del gremio y... bueno, había más fotos, fotos de las que no sabía nada. Es... me da miedo que haya alguien espiándome." Afirmé abrazándome los brazos.
Hubo un silencio al otro lado y pensé que se habría perdido la señal, pero entonces oí coger aire.
"Estoy seguro que no es peligroso." Afirmó. "Ya sabes, igual es solo un mirón."
"Ya, pero... he estado dándole vueltas." Afirmé. "Me han desaparecido cosas, cosas que no tendrían valor para nadie pero para mí sí lo tenían. ¿Y si quien me roba y quien me sacó esas fotos fuesen la misma persona? Es... Cla, me da miedo pensar que podría ser un... psicópata o algo."
De nuevo el mismo silencio.
"¿Cla?" Le llamé. "¿Sigues ahí, Claudio?"
"Sí, sigo aquí." Me dijo. "Es que... me estoy imaginando por lo que estás pasando y... bueno, me pregunto si será seguro que estés allí sola."
"Sí, estoy bien rodeada." Afirmé. "Los abuelos, Chloe... y mis amigos aquí. Son fuertes, y el abuelo mataría a quien intentase ponerme en peligro."
"Sí, creo que Max aún recuerda el tiro en su culo cuando intentamos acercarnos aquel día a tu casa." Me dijo.
Bueno, dentro de lo malo también habíamos tenido buenos momentos en mi pasado común con ellos. Y esas pequeñas cosas del pasado eran parte de ellos.
Seguimos hablando un poco hasta que me di cuenta de la hora y sonreí.
"Claudio." Le dije tras despedirme.
"Dime." Me dijo.
"Eres un sol, sigues siéndolo." Afirmé. "No sé qué haría sin poder hablar contigo de vez en cuando."
"Yo tampoco puedo imaginarte sin hacerlo." Me dijo sonriendo al otro lado de la línea.
