CAPITULO 35: QUE QUOWLE... KWOP KILAWTLEY

Aquello estaba yendo mal, llevábamos un buen rato corriendo tras aquel aquelarre, eran rápidos y diestros en las maniobras, aunque se movían básicamente por una zona relativamente marcada, no dudaban en entrar, salir y hacer desaparecer a ratos sus rastros.

Llevábamos ya como tres meses tras su pista, en estos meses ha habido bastantes desapariciones, hay furtivos que han desaparecido, cazadores de otras zonas y estados que se sospechaba que eran furtivos en nuestra zona y no se denunciaron las desapariciones... incluso Seth dice que unos amigos suyos y él encontraron más denuncias en internet por cazadores desaparecidos en otros estados circundantes al nuestro.

En los medios han dicho que se trata de una extraña ola de desaparición de gente, algunos son simples hombres de familia, gente que desaparece sin más y la policía está como loca.

"Jake, Embry, por el cortado cerca de Sequin." Nos grita Quil aullando para el resto de gente de la manada de Sam.

La manada ha crecido en 4 para Sam y 5 para nosotros, la mayoría de la clase de Seth y un par de compañeros nuestros. Están desentrenados, así que solemos llevarlos con alguno de nosotros, los 2 amigos de Seth van con él, Abraham, que era un año mayor que Leah y Sam va con ella y Kevin va con Quil entre Embry y él.

"Chicos, hay otro por el sur." Afirma Leah. "Se nos ha escapado y ha clavado un palo a Abraham, pero puede seguir."

"Le hemos visto." Dijo uno de los amigos de Seth.

Cada noche es lo mismo desde hace más de un mes, y con la nieve es peor y mejor. Mejor porque hay huellas que seguir, pero peor porque es más difícil camuflarse para que no nos encuentren a nosotros ya que no hay boscaje ya gracias al invierno y destacamos por nuestro tamaño.

En clase llevamos varias notas de castigo por dormirnos en clase o por andar mucho más lentos porque por las noches apenas descansamos, habíamos hecho turnos para salir a vigilar, pero últimamente no podemos permitirnos tener ni una sola unidad menos.

Todos salimos y todos regresamos aunque no siempre intactos.

Entonces paso por un área grande donde últimamente ha habido redadas policiales para investigar cadáveres de ciervos y alces medio devorados por las bestias y decapitados.

De pronto me di cuenta de un detalle, era precisamente en aquella zona donde había habido ataques últimamente: animales que mataban los furtivos para piezas o por deporte, furtivos que aparecían asesinados brutalmente y desangrados por heridas aunque todos sabíamos que las dentelladas no eran precisamente todas de animales... y un par de campistas también. Y allá donde había muertes animales, había eco-guerreros protegiendo al resto de animales vivos; por desgracia, me di cuenta demasiado tarde, de que también había policías, justo cuando oímos un grito humano y corrí para encontrarme con el cadáver de uno de los vecinos de la reserva que solían ir en las redadas con el jefe Swan y Harry Clearwater antes de que este último muriera.

Estaba oliendo el cadáver para intentar pillar la pista cuando debería haber oído el indicio, apenas unos pasos en la tierra, justo antes de que levantara el morro y oliera alrededor para intentar coger el rastro.

Había avisado al resto de aquello, a Quil le había dolido ya que le conocía por estar en el 'mismo barrio' más o menos que su familia, pero demasiado tarde oí el chasquido de un arma cargándose y antes de que pudiera hacer nada, un grito terrible y desgarrador milésimas de segundo antes que el disparo y milésimas de segundo antes también que notar el golpe contra mi cuello al girarme y algo cayéndose al suelo contra mí.

"¡Santo dios, no!" Oí gritar no demasiado lejos.

Demasiado tarde me di cuenta de lo que había pasado, demasiado tarde me di cuenta de mi error. Si yo hubiera estado más atento en vez de lamentar la muerte del cadáver, hubiera captado esos pasos y hubiese sabido que alguien se acercaba sigilosamente, si hubiera captado eso, hubiese mirado y hubiese podido saber que era alguien armado, si hubiese sabido que era alguien armado no hubiesen podido dispararme porque hubiera salido corriendo y hubiese perdido a quien me siguiera; y si hubiese pasado todo eso y no me hubiese despistado un segundo, la que hubiera recibido el impacto no hubiese sido ella, la destinataria de mi impronta, Bella.

"Co... corre..." Me dijo tocándome la pata y mirándome entre estertores.

No podía huir, pero entonces oí gente corriendo no muy lejos y con un aullido me puse en las patas traseras y corrí a perderme unos metros antes de desconvertirme y ponerme los pantalones a la carrera para regresar y tirarme junto a ella gritando su nombre.

Aunque seguía con los estertores, me miró y cuando pareció enfocar tocándome la cara, me sonrió.

"Está... a salvo." Me dijo sonriéndome.

"¡No digas tonterías, te han disparado!" Le dije.

Era horrible, veía la sangre brotándole del abdomen y del pecho, dos disparos y parecía evidente que me la iban a quitar; a ella, a mi impronta, a mi Bella.

Entonces vi a Emmet y Jasper acercarse, llevaban a alguien bien cogido y Jasper le hizo agachar la cabeza, era un hombre, le conocía y apreté a Bella aún más contra mi pecho.

"Mira lo que has hecho." Le dijo Jasper siseando. "¿Merecía la pena?. ¿Crees que merecía la pena matar a alguien inocente?"

Fue antológico, el rubio se les escapó y cuando fue a intentar coger a Bella la apreté aún más contra mí y le clavé el puño, humano, en la carne dada la fuerza que le metí al golpe cargado de furia, rabia y todo haciéndole volar lejos mientras los dos hombres le perseguían y veía a la policía llegar.

El primero en venir fue Charlie mientras otro hombre, policía también y armado con un arma aún un poco humeante, se caía de rodillas.

Salieron un par de personas más de entre los árboles, todos vestidos como Bella, más o menos, todos con las caras pintadas con estampados similares para camuflarse entre el boscaje, el resto de policías intentaron frenarlos, pero a mí me dio igual, solo tenía ojos para Bella entre mis brazos, su cuerpo comenzaba a enfriarse lentamente.

Grité algo, y entonces reparé en que el resto de manada había venido, llevaban los pantalones mal colocados y seguían descalzos indicando que se habían destransformado deprisa y solo se habían puesto los pantalones.

"Jacob, suéltala." Me dijo el jefe Swan como si fuese yo el asesino y tratase de negociar conmigo. "Jacob, chico, suéltala, tenemos que atenderla; hay que llevarla al hospital."

Sacudí la cabeza llorando, y entonces noté su mano suave y ahora un poco fría tocándome la cara con suavidad y casi sin fuerza y la miré llorando.

Entonces la mano se movió lentamente y comenzó a frotarme las mejillas, borrándome las lágrimas mientras me sonreía y movía los labios entre espasmos como intentando decir algo.

"He... salvado a... un lobo." Me dijo sonriendo antes de quedarse sin voz y para porque los espasmos fueron peores.

Entonces Charlie me hizo soltarla y se sacó el pañuelo para tocarle los agujeros en las ropas y apretárselo contra uno de los dos, el del pecho.

"Ten sujétaselo." Afirmó antes de gritar pidiendo algo más. "Aprieta fuerte, hay que taponarle las heridas hasta que venga una ambulancia."

Asentí sin poder parar de llorar sin querer o ser consciente de ello, no podía parar de pensar que la persona que más quería en esos momentos había intercambiado su vida por la mía.

(Salto espacio-temporal)

"Está bastante grave." Dijo Carlisle mientras su familia y algunos miembros de su 'familia verde' estabamos fuera, esperando a que nos dijesen algo.

Uno de los hombres de la segunda había salido fuera y aún no había vuelto, dijo que iba a informar sobre lo ocurrido, otro me dijo que Bella viviría, que había pasado por muchas cosas malas y esto aunque pareciera que era el fin iba a ser algo imposible para matar a alguien tan viva y cabezota como yo; otro dijo incluso que viviera o muriera Bella iba a ser una auténtica heroína, que a los polis se les caería el pelo y que con un poco de suerte, igual hasta hacían una reserva en esas tierras para evitar que volviesen los furtivos.

Pero a mí todo eso me resbalaba, no había reaccionado a nada ni nadie hasta que Carlisle salió, y ahora nos decía esto, que estaba bastante grave.

"Pero sobrevivirá ¿no?" Dijo Charlie que había vuelto tras encargarse de unos cuantos asuntos como jefe de la policía.

Charlie tampoco tenía mejor aspecto, estaba pálido, tenía unas ojeras que denotaban que llevaba más de un día sin dormir, primero con la redada y ahora con lo del fuego cruzado y la víctima inocente. Él sí sabía que Bella nos había salvado la vida a alguno de nosotros, pero no sabía cuán cerca estaba de la que podría haber sido la víctima mortal de no haber sido por Bella.

Y yo me sentía terriblemente culpable, las balas habían ido destinadas a mí, Bella estaba tan mal por mi culpa, podría morir y el primer culpable sería yo.

"Tranquilo, sobrevivirá, ya lo verás." Me dijo el abuelo de la chica, que tenía un aspecto parecido al de Charlie. "Estoy seguro que ella te daría un cabezazo contra la pared si estuviera aquí y te viera así. Con lo alegre que es y lo poco que le gusta que nadie a su alrededor esté con la cara larga..."

Su mujer y su otra nieta lloraban a moco tendido, llevaban horas llorando y ya no podían sacar siquiera lágrimas.

Ninguno allí habíamos probado bocado desde que la metieron a quirófano, y la cosa siguió hasta que llegó Carlisle a decirnos que no tenía buena pinta.

"Carlisle, es... se pondrá..." Le dije.

"No tiene buena pinta, pero le hemos sacado todos los proyectiles y le han metido sangre nueva." Afirmó. "Ha costado un poco encontrar su grupo, no hay demasiadas reservas y es un grupo bastante poco usual, se ha pedido más sangre a bancos cercanos, pero podrían tardar algo en llegar."

Un grupo de sangre poco usual...

"¿Qué sangre es?" Le dije.

"Cero negativo." Dijo. "Solo se le puede meter sangre de su mismo grupo."

Cero negativo, era el peor grupo de todos, había poca gente con ese grupo y solo podía transferírsele de ese grupo, lo sabía porque yo era del mismo grupo.

"Carlisle, creo que yo soy de ese grupo." Afirmé suavemente.

"Sí, yo también." Dijo otro de los guerreros verdes.

"Está bien, venid conmigo, vamos a ver si podemos hacer algo." Nos dijo.

(Salto espacio-temporal)

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((Vale, ahora poneros la canción de Incomplete de los Back Street Boys, para ir creando ambiente, jajaja, luego me decís si se os saltan las lágrimas o no. Yo mientas lo escribía se me saltaban... ¡y sin la música! Luego ya os pondré al siguiente la música que hay al principio, jeje.))

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Pipí, pipí...

Miro el reloj, las 3 de la mañana.

Llevamos ya horas allí dentro y sin noticias. Los heridos ya hace mucho rato que han salido, los verdes han ido cambiando y los primeros se fueron a dormir remplazados por otros.

Embry llegó al poco de venir todos nosotros y cuando su madre le llamó le dijo que estaba conmigo en el hospital porque una amiga había tenido un accidente y le colgó para apagar el móvil.

Debería haberle dicho algo, pero no puedo.

La abuela de Bella y su hermana mayor están por fin dormidas de cansancio de llevar horas llorando tanto que al final no tenían ni lágrimas, pero su abuelo sigue despierto.

En un momento que me levanto, veo que uno de los verdes que hay allí es Monique que duerme con su bebé en brazos y los mellizos Apolo y Diana con sus cabezas en su regazo, debería preguntarme qué hace una mujer con tres niños en el hospital, pero no puedo evitar preocuparme por Bella.

"Jacob, ven, siéntate conmigo." Me llama el abuelo de Bella, Edmound. "Estoy seguro de que si Bella estuviera aquí no querría verte así."

"Pero no está." Afirmé. "Podría estar muriéndose ahora mismo y no sabríamos nada."

"No creo." Negó un poco dudando. "No, definitivamente no estará muriéndose, no puede morirse."

"¿Cómo está tan seguro?" Le dije.

"No sabes lo cabezota que puede llegar a ser. Aún quedan muchos animales por salvar aquí." Afirmó.

Los animales, desde luego, ella era ante todo una eco-guerrera. No se había jugado su vida por mí, se la había jugado por un lobo enorme que debía pensar que era único en el planeta.

"Y además, es muy leal." Afirmó el anciano. "No se lo digas a nadie, pero creo que tampoco soportaría la idea de dejarte solo..." Me susurró guiñándome un ojo antes de incorporarse de nuevo. "Deberías oírla. Solo habla maravillas de vosotros. Que si Embry y tú os habíais peleado, que si un día Quil no entendía la mitosis, que si otro tú no pensabas que Romeo y Julieta pudiese tener una aplicación actual... que si un día tú habías ido antes de la hora de estudio a la playa y te habías tumbado a ver cómo daba unas clases..." Añadió mirándome.

"Es que aprendo mucho mirándola." Afirmé.

"A mí no tienes por qué darme explicaciones." Me dijo divertido. "Me parece bien que salgáis juntos, al fin y al cabo yo me casé con su abuela con vuestra edad; además, me gusta ver lo feliz que es ahora. Eh, soy su abuelo, vivo para verla feliz. Eso sí, como se te ocurra hacerla llorar..."

"Nunca se me ocurriría." Afirmé.

No, no se me ocurriría hacerla llorar nunca, pero en cambio, estando conmigo era su cuello el que arriesgaba, y la prueba era lo que había pasado esa noche.

Yo no era humano, y aunque hasta ahora nunca lo había pensado, tal vez nosotros no fuésemos tan 'protectores' y más 'monstruos' de lo que pensábamos.

Todas nuestras mujeres acababan mal, Emily acabó con la cara deformada por un zarpazo de Sam furioso, y ahora Bella podía estar muriéndose gracias a mí.

"Sí, ahora mismo." Oí decir a Carlisle con el manos-libres del móvil en la oreja mirándome a mí. "Ya, lo sé... sí, confirma nuestras sospechas... os lo diré cuando sepa algo... vale, espero vuestras noticias." Afirmó antes de tocar el auricular y mirarnos al abuelo de Bella y a mí mientras el resto se levantaban también, los que estaban despiertos. "Tengo noticias." Afirmó. "Me temo que son alentadoras pero aún no demasiado buenas."

"¿Cómo está, doctor?" Le dijo el abuelo.

"Me temo que no está fuera de peligro del todo pero al menos ya está estable y no está en peligro mortal." Afirmó. "Parece que ha reaccionado bien a las transfusiones y no hay rechazo, pero las heridas eran un poco graves y aún no ha despertado. Tampoco hemos podido hacer nada por la criatura, lo siento mucho."

"¿Qué criatura?" Dijo el abuelo.

"Estaba de apenas mes y medio." Nos dijo el doctor. "¿No sabían nada?"

De pronto se me calló el alma a los pies, sentí que las piernas me flojeaban y se volvían de mantequilla al asimilar lo que significaba la última parte de la afirmación.

Entonces el abuelo me tocó el hombro.

"Será mejor no decir nada de eso del bebé al resto." Dijo. "Mi esposa... digamos que la niña era intocable hasta que estuviera... casada."

"Entiendo." Dijo el médico tachando una línea sobre una parte. "Y siento mucho haber levantado la liebre. Pensé que lo sabrían."

"Yo creo que no lo sabía ni ella." Dijo Carlisle. "Al ser de tan poco tiempo igual ni se había dado cuenta de la falta de menstruación."

"Es posible." Dijo el médico. "Por lo demás todo bien; vamos a sacarla ya a planta, pero sería de agradecer que se quedase alguien vigilando."

"Yo soy su familia, me quedaré yo." Afirmó el abuelo.

"Yo también me quedo." Afirmé. "Sinceramente, creo que sería incapaz de seguir con mi rutina sin saber nada más que está inconsciente."

"No sé si sería conveniente que te quedaras." Me dijo Carlisle. "Creo que serías de más ayuda en tu casa y..."

"No doc, déjale quedarse." Le dijo Embry. "No sirve de demasiado tenerle en la reserva y torturándose por ella. Nosotros podemos pasarnos sin él. "

"Está bien, pero aún es menor y su padre..."

"Mi mujer puede ir con él un rato, además, cuando me releve mi nieta yo puedo ir a ayudarle con lo que sea." Afirmó Edmound. "Entre viejos nos ayudamos bien."

"Está bien." Se rindió Carlisle. "Habitación 103, pediré que lleven otra silla más."

"Gracias Carlisle." Le dije.

"¿Me acompañas y la coges tú?" Me dijo. "Estás fuerte, así ahorras trabajo a los celadores."

"Sí, claro." Afirmé. "Enseguida subo Edmound."

"No te preocupes, y avisa primero a tu padre, se preocupará si no vas a casa para la mañana." Me dijo.

"Yo me encargo de avisarle." Afirmó Embry. "Y Jake, llámame cuando haya algún cambio, el que sea."

Asentí suavemente para seguir a Carlisle que me fue guiando por unos pasillos hacia donde supuse que estarían las sillas.

"¿Habéis atrapado de nuevo a ese…?" Dije para soltar el taco más fuerte que conocía y que, ni aún así, fue suficientemente fuerte para aquel tipo.

"No, le hemos seguido la pista, pero creemos que lo va a lamentar solo el resto de su vida." Afirmó. "Edward le ha monitorizado, vaga sin rumbo pero solo hay una imagen en su mente." Afirmó mientras yo cogía otra silla más tras comprobar varias. "Al parecer era cierto que la quería. Edward dice que en ningún momento pretendió hacer daño a la chica, tal vez hacerla sufrir un poco pero para que se diese cuenta que le necesitaba."

"Yo nunca haría algo así." Le dije furioso tirando una silla de malas maneras sin desearlo. "No me creo que la quisiera, si lo hiciese no le haría siquiera sufrir. Yo le hubiese dejado que fuese con él si le quisiera, no me habría opuesto."

"No es eso lo que creo." Me dijo. "Tú no eres así, hubiese peleado por ella."

"¿Y obligarla a quererme a la fuerza?" Le dije. "He tenido suficiente, eso no es amor."

No me dijo nada, así que acabé encontrando una silla normal y cómoda y la cogí para girarme y verle mirarme con cara inexpresiva salvo por una ligera sorpresa.

"¿Y ahora qué?" Le dije.

"Nada." Me dijo sonriendo y sacudiendo la cabeza. "Pero creo que has madurado mucho desde la última vez."

"¿Por qué?" Le dije.

"Bueno, la vez anterior que te gustó una chica no paraste ni aunque te dijese ella que a quien quería, con quien quería estar el resto de su vida, era mi hijo." Afirmó. "Y ahora hubieses permitido que tu impronta, la chica con la que estás destinado a tener una familia, se fuera con otro."

"Necesito hacerla feliz, como a Nessy." Le dije. "Solo que por Nessy… creo que no es ese tipo de amor lo que siento." Añadí suavemente con cierta vergüenza al confesar que a Nessy la quería más de otra manera que como mujer.

"No pasa nada." Me dijo. "Lo entiendo. Además, ella tampoco te ve de esa manera."

"Nunca pensé que tuviese que decir esto, pero… no sabes el peso que me quitas de encima." Le dije. "Voy a volverme loco. Si soy feliz con Bella… trix, siento que traiciono a Nessy, y cuando hablo con ella y siento que me alegro y siento algo por ella, a quien siento que traiciono es a Bellatrix."

"Creo que no puedo ayudarte." Me dijo sonriendo mientras cogíamos el ascensor para ir a la planta donde tenían a Bellatrix. "Pero sé que nunca harías daño a ninguna de las dos, y es agradable saber que Nessy es tan importante para ti."

"Nessy nunca ha dejado ni dejará de ser importante." Le dije. "Pero Bellatrix también lo es."

"¿Le has contado ya lo vuestro?" Me dijo.

"No." Negué.

"Entonces no sabe que a quien salvó la vida fue a ti." Dijo.

"No." Negué de nuevo para sonreír tristemente al verla sedada y con las vendas en la cabeza y el parche perceptible por la punta que le salía del camisón por el cuello. "Y aún así, me salvó, salvó a un lobo gigante de un balazo de la policía."

"Charlie está totalmente consternado." Me dijo. "Bella se fue con él y me ha dicho que no ha podido dormir en toda la noche, cuando amanezca volverá a venir a ver cómo está."

"Yo me voy a quedar aquí hasta que le déis el alta." Afirmé.

"Como mínimo tiene que estar 5 días." Me dijo Carlisle. "Como la bala pasó demasiado cerca del corazón… bueno, probablemente cueste algo más."

No pude evitar apartar la mirada de él. Ese tiempo era demasiado. La bala iba destinada a mí, yo podría haberme recuperado más fácilmente que ella.

"Ah, al final habéis llegado antes que yo." Dijo Edmound. "Lo siento, la edad. Doctor ¿podemos salir fuera a hablar?"

"Claro. ¿Jacob, te quedas velándola?" Me dijo. "Si se despierta antes de que volvamos toca el timbre de la enfermera."

Asentí sin decir nada y fui a sentarme junto a ella mientras ellos salían.

"Señor... no puedo creerme que estés así de quieta." Murmuré dirigiéndome a ella pero casi como para mí mismo. "Mírate, no te mueves ni un milímetro, siempre estoy pensando que un día me matarás en medio de ese rizo de actividad que tienes, no paras ni un segundo quieta, y en cambio, ahora mismo mataría porque volvieses a liarme en ese rizo de actividad frenética que llamas 'vida'..."

Me dolía verla así, tan pálida, tan sedada... tan quieta. Ella no era así, ella era la chica que se interponían con un mono con fibras de Kevlar entre una bala y un lobo gigante para salvarlo, la que ponía trapos mojados en los tubos de escape de las excavadoras de forma que el humo entrase en la cabina e hiciese a los obreros salir por miedo a ahumarse allí, la que tiraba petardos a los furtivos y les ponía trampas en el bosque para que se quedasen colgados. Y ahora estaba allí quieta y calmada, inconsciente.

Con cuidado le cogí la mano y se la froté.

"Por favor, no te vayas... tú también no..." Gemí.

Podía recordar la última vez que vi a alguien así, fue a la otra Bella, a la Bella Cullen, a la hija de Charlie, mi primer amor. Días antes de morir hasta el mismo momento de su muerte al sacarle a su hija, mi luz en la oscuridad junto con Bellatrix, para convertirse en vampiro.

Hasta entonces había pensado que no podía haber dolor mayor, pero ahora sabía que eso no había sido nada comparado con lo que me asaltaba ahora.

"Por favor, necesito que te despiertes para que nos digas cómo hacer esa bomba casera para tubos de escape..." Gemí. "Aún tenemos que irnos un día a pintar abrigos de pieles a las viejas ricachonas de Seattle... y tenemos que ir a muchas concentraciones."

Dios, no sabía qué más decir. Yo solo quería que volviera a despertar, que me hablase que...

"No llores." Dijo una voz tras de mí.

Miré, pero no vi a nadie, al menos al principio, porque entonces vi algo que hizo que me frotara los ojos para ver que era real.

"A ella no le gustaría verte llorar." Afirmó sin mover los labios.

"¿Quién eres?" Le dije. "Oye, esto... esto es una habitación privada."

Era una mujer demasiado bella para ser real, solo que tampoco olía a vampiro; era... no sabía lo que era, pero me ponía los pelos de punta.

"Oiga, esto es una habitación privada." Le dije.

"Vengo por ella, pero... no puedo tocarla." Afirmó sonriéndome. "Y tampoco podrían el resto. Algo o alguien la mantienen oculta de la sombra y a salvo."

Aquella mujer era demasiado todo. Tenía el pelo perfecto y de un color pelirrojo natural que no resultaba 'zanahoria' pero tampoco 'teñido', vestía por completo de blanco y eso contrastaba con su piel pálida pero ligeramente bronceada. Todo en ella resultaba suave e impulsaba a calmarse, incluso su maquillaje natural y a la vez maquillada con los labios rosas suave y los ojos maquillados de un azul celeste discreto y plateado pero ocultos a mi vista.

Aunque parecía más bien una friki de los 80 que una persona normal.

"¿Por qué no puedo tocarla?" Me dijo mirándome.

"No te lo permitiré." Afirmé. "Antes de que llegara la enfermera te habría parado yo."

"Ya veo..." Dijo. "No sabes quién soy."

"Creo que la que no sabe quién soy eres tú." Le dije un poco asustado por Bella y actuando poniéndome a la defensiva antes de notar un dolor intenso que me hizo estar a punto de caerme.

"Oh, entiendo." Murmuró. "No te preocupes, no soy yo de quien tienes que preocuparte."

"Ya, por qué será que no te creo." Le dije.

"Tarde o temprano te darás cuenta de tu error." Afirmó. "Y entonces, tal vez sea demasiado tarde." Añadió antes de que algo le explotase en la espalda y viese un par de ojos rojos en la oscuridad y una sonrisa llena de dientes blancos como perlas y afilados todos ellos antes de caerme hacia atrás.

"¿Estás bien?" Me dijo el abuelo de Bella.

"Ha sido todo una pesadilla." Afirmé dándome cuenta que estaba sudando a chorros.

Me costó volver a dormir, estuve casi 2 días sin dormir, y cuando por fin pensé que el sueño me podría porque estaba solo en la habitación mientras los abuelos estaban fuera para cenar o algo, la mujer de pelo pelirrojo natural regresó, esta vez no dijo nada, solo se limitó a quedarse allí, como si esperase algo.

Si estaba así no me gustaba, pero al menos mientras no se moviese me daba igual que estuviese allí, solo que no la perdía de vista.

Esa vez me desperté normal, y luego volví a estar otros casi dos días sin dormir.

Pasamos así casi 7 más, yo no quería hablar con los médicos, para eso estaban los abuelos y su familia, por eso no me enteré de que nada fuese mal, el hecho de que tras esos días siguiese sin moverse ni despertar no me pareció para nada raro; de vez en cuando venía una enfermera a verla y le medía las constantes, pero como no apartaba mi atención de Bella tampoco vi nada raro, a decir verdad ni una bomba nuclear podría haberme hecho pensar que algo fuera mal, solo al notar la onda expansiva me hubiera dado cuenta, y probablemente para entonces fuese demasiado tarde.

Y así pasó, no me di cuenta de nada hasta que no fue demasiado tarde.

Una noche, la 13, creo, la mujer peliroja no actuó como siempre del todo. Vino, me miró y sonrió antes de ir a su sitio donde llevaba días estando.

Esta vez me miró a mí cuando se dio cuenta que la miraba.

"¿Por qué vienes aquí cuando me duermo?" Le dije.

"Yo siempre estoy aquí." Afirmó sin mover los labios.

Sí, definitivamente estaba soñando, me daba miedo esa mujer, había algo en ella que no me cuadraba y hacía un escalofrío moverse arriba y abajo en mi espalda, constantemente, pero yo nunca he mostrado miedo ante nadie.

"No, tú solo vienes cuando duermo." Afirmé. "Pero no puedo bloquearte, por qué."

"Nadie puede bloquearme." Afirmó de nuevo sin mover los labios y sonriendo con ironía en los ojos más brillantes que nunca y mostrando algo que antes no mostró, sus pupilas ya no eran humanas, para nada, eran demasiado alargadas y sus ojos no eran rojo mate, era como si estuviesen llenos de fuegos, eso me hizo erizar todo el pelo de todos y cada uno de los poros de mi piel.

Intenté levantarme, pero no pude, algo me mantenía atado a la silla, si era miedo o qué era algo que no sabía.

Y una vez más ella amplió más la sonrisa.

"Tú nunca podrías hacer nada, ni aunque quisieras." Afirmó la mujer sin mover ni un ápice los labios para hablar. "No eres tú quien me impide acercarme."

"¿Cómo que no soy...?" Comencé para ver que cambiaba de punto de atención girando lentamente la cara.

Entonces vi algo increible, allí, en la cama, estaba Bella levantándose como si despertase de un sueño.

Se miró las manos y luego miró alrededor confusa antes de mirarme.

"¿Jake?" Dijo.

"Estoy aquí." Afirmé.

"¿Dónde estoy?" Murmuró.

Era extraño, aunque intenté tocarla no pude, algo no me dejaba acercarme, entonces peleé más y aunque me dolió horrores como si algo me quemase, conseguí llegar a ella.

"Dios, me alegro tanto de que estés bien." Afirmé notando arder los ojos. "Estás despierta..."

"Jake, qué..." Murmuró.

Entonces algo fue definitivamente mal. De pronto dejé de notarla, como si comenzase a dejar de ser persona, y al final acabé encontrando solo aire, solo que ella estaba allí, frente a mí. Se miraba las manos y luego todo se iluminó con el nuevo día, y ella miró a la ventana para cubrirse los ojos, solo que la luz no era tan cegadora, hasta que intenté mirar la ventana y noté cómo me cegaba, pero al mirarla a ella, ella la miraba fíjamente sin parpadear siquiera.

"Bella." La llamé.

Entonces la mujer se intentó mover, pero algo la repelió, intentó moverse más, pero el resultado siguió siendo el mismo.

"Bella, dónde vas." Le dije al verla dar unos pasos.

Entonces se paró de espaldas a mí frente a la ventana y me sonrió.

"Tuxwqli [TAY-hwah-lee]" Me dijo sonriendo.

Intenté cogerle la mano, pero no pude, era como intentar coger el aire; justo entonces algo me golpeó y me caí de la silla.

"¡Jake!" Me gritó Carlisle apareciendo por la puerta y haciéndome dar cuenta que lo que me había golpeado era el médico que llevaba el caso de Bella y los enfermeros que habían entrado con unas palas de esas que dan chispazos.

"¿Qué ocurre?" Pregunté asustado.

"Es Bella, ha dejado de respirar." Afirmó.

¡No!

¡Ella no!

Intenté tirarme contra la cama, pero Carlisle me sujetó, y en nada fui reducido al suelo por un celador, el abuelo, un compañero verde de los que solían ir a verla aunque estuviese inconsciente y Carlisle. Fue gracias a la fuerza que ocultaba este último que consiguieron mantenerme en el suelo mientras gritaba cosas a Bella en quileute mezclándolas con inglés.

Y de pronto, todo se acabó, el médico que quitó las gafas guardándolas en el bolsillo de la bata y agachó la cabeza.

"Hora de la muerte..." Dijo.

No pude prestar más atención, hice un acopio de fuerzas sobrehumano y lancé casi volando a todo el mundo que me placaba contra el suelo. Me estampé contra la camilla donde acababan de cubrirle la cara a Bella.

Voy a casa, eso había sido lo último que me había dicho.

"Que Quowle..." Gemí llorando. "Kwop Kilawtley... Que Quowle... Que Quowle..."

La abuela estaba llorando contra el pecho del abuelo, y él también lloraba contra el pelo de ella ocultándo sus lágrimas.

Incluso Embry y el tío de los verdes estaban llorando.

"Jake..." Me dijo Carlisle.

Ni siquiera él pudo apartarme. Al final acabaron saliendo y nos dejaron allí a Embry y a mí, solo que yo no podía verle, solo podía ver a Bella con la cara cubierta. Se la quité con cuidado y la mano temblándome.

No podía creermelo, estaba como siempre, no respiraba, pero era como si durmiese.

"Bella..." La llamé. "Bella, por favor, no puedes hacernos esto..." Gemí. "Que Quowle... por favor... Kwop Kilawtley..."

"¿Qué significa eso?" Oí por casualidad a Carlisle preguntar fuera.

"Que Quowle" Le dijo Quil. "Te amo." Afirmó antes de un segundo de silencio. "Kwop Kilawtley... Quedate conmigo para siempre."