CAPITULO 38: COMIENZOS DUROS.

Cuanto más miro a la chica que tengo en frente de mí en la mesa pequeña del comedor, más parecidos le saco con Bella.

Tienen los mismos ojos, la misma mirada aunque esta chica se la enmarca con lapiz negro cosa que Bella no hacía, y tiene la misma mirada que Bella.

Creo que sabe que la miro, pero no dice nada, varias veces sonríe sonrosándose.

"Yo... siento si te he hecho..." Me dice suavemente. "En ningún momento pretendía hacerte daño. Es que... puedes llamarme tonta si quieres, pero... vuestra historia realmente he llegó."

"¿Por qué?" Le dije. "Es que... no puedo entenderos. ¿Por qué alguien querría morir así?"

"¿Acaso no has deseado tú morir alguna vez?" Me dijo sonriendo trístemente.

Miles de veces, casi todas en el último tiempo. Cuando Bella Cullen escogió a Edward sobre mí, no fue tan fuerte, cuando me enteré de que estaba embarazada, fue algo más fuerte, cuando Nessy se fue con sus padres... vale, ahí sí que me había sentido morir, pero no había deseado morir. En cambio, desde que Bellatrix había muerto...

"Sí, es... creo que alguna vez." Afirmo mirando al plato. "Pero... creo que no es lo mismo."

"Yo no quería morir, pero era mi hora." Afirmó sonriendo. "Ella llora en mi interior y protesta, intenta animarme para que me quede. Pero no puede haber dos almas en un solo cuerpo, así que... pronto yo me iré y ella será la única dueña de mi cuerpo."

"Pero..." Murmuro.

"Jake, escúchame." Me dice suavemente mirándome de nuevo a la cara sin ser directamente a los ojos aunque parece querer mirar ahí. "¿Es que no quieres estar con ella?"

"Daría lo que fuera por volver a estar con ella." Le digo. "Pero no a costa de que otra persona muera."

Eso hace que sonría y levante la mano hacia mi cara tiernamente por lo que se la guío a mi cara.

"Me alegra poder acabar mis días habiéndoos conocido." Afirma suavemente. "Que alguien como vosotros pueda sentir la menor consideración por mí... me llena de alegría."

No puedo entenderlo, hay algo que no acabo de comprender. La chica habla como si se resignase a morir sin más.

Y justo cuando voy a abrir la boca, ella me la cierra como hacía Bella sonriendo tristemente.

"No digas nada." Me dice. "No hay marcha atrás."

Me siento impotente, nunca puedo hacer nada.

"Nunca puedo hacer nada." Le digo. "No pude hacer nada para evitar que Bella muriese y ahora tampoco puedo hacer nada para convencerte a tí de que intentes luchar por vivir."

"Si quieres hacer algo por mí... creo que sí que hay algo que... no, olvídalo." Me dijo.

"¿Qué es?" Le digo. "Por favor, tú vas a devolvernos la posibilidad, por favor, díme qué es, qué puedo hacer para ayudarte."

Mira a un lado cohibida y entonces dice algo en el idioma que ella habla y que nunca antes había oído como hablando para si misma hasta que se tapa la cara con las manos.

"Yo... me gustaría que un chico... quisiera poder tener... una cita y... una boda antes de..." Me dice. "Pero vosotros..."

"Bella." La llamo. "¿Te importa?"

Veo cómo la chica mira arriba y luego quien me mira tras sus ojos ciegos es precisamente otra persona que sonríe y me hace una caricia en la cara antes de asentir.

"Yo no quiero perderte." Me dice en quileute con una voz tremendamente suave. "Pero creo que se lo debo. Me ha devuelto la vida."

"Yo tampoco quiero, pero... si realmente va a morir... supongo que lo de 'hasta que la muerte os separe' no será demasiado." Le digo.

Dios, no me había imaginado casarme tan pronto, ni tampoco enviudar tan pronto.

Y cuando miro a la cara de la chica, veo que es Bella quien sonríe apenada.

"Qué te duele." Le digo.

"Me duele que tengas que casarte con ella, aunque se lo deba y sepa que es lo correcto es... me siento mal por sentir celos de ella después de lo que ha hecho por mí." Afirma en quileute de modo que estoy seguro que es ella y que va en serio porque parece usar ese idioma para que ella no sepa lo que dice.

Entonces la abrazo, aunque no sé muy bien si a quien abrazo es a Rissa o a Bella.

"No te preocupes, yo solo puedo quererte a ti." Le digo. "Pero esa chica... va a darte la vida, nos va a unir después de esta separación, va a hacer que no sea definitiva."

Asiente aunque llora sonriendo y se separa con suavidad para secarse la cara y dejar solo su sonrisa.

"Iré preparándolo todo entre ambas." Me dice suavemente.

"Podemos tener una cita y luego, el fin de semana irnos a las Vegas." Le dije. "Podremos casarnos sin más y... en días yo... enviudaré."

"Me tendrás a mí." Me dice haciéndome una caricia en la cara antes de agarrarse el pecho. "Lo siento, debo ir a descansar."

"Un beso de buenas noches." Le digo cogiéndola y acercándome a su boca para darle un beso que ella corresponde antes de parar y mirarla a la cara para que me sonría y se vaya trasformando su gesto en el de alguien que no acaba de comprender.

"Bienvenida de nuevo, Rissa." Le digo suavemente soltándola.

"¿Qué ha...?" Murmuró. "Lo siento, estábais..."

"No, ya me había dicho que se iba a dormir." Le digo intentando sonreír. "Pero ella se lo pierde. ¿Qué te parece si ponemos una película y nos atiborramos de palomitas?"

"Vale." Afirma sonriendo.

Es raro, si hubiese sido Bella no hubiésemos podido ver la película, pero no es ella. Intento mirarla, se supone que en unos días o cuando fuese, ella sería mi mujer por unos días o tal vez horas o hasta algún mes, entonces su alma saldría de su cuerpo e iría a... ¿a dónde iban las almas cuando morían?

Yo siempre había oído que nos veían desde arriba, pero...

"Oye, solo una pregunta." Le dije. "Es... ¿a dónde irás cuando salgas de tu cuerpo?"

"No lo sé." Me dijo tristemente encogiéndose de hombros antes de sonreír. "Pero Bella dice que estaré con mis antecesores, veré al Señor y él decidirá dónde debo ir. Bella dice que me mandarán arriba, porque mi último gesto en vida fue altruísta y muy grande."

"Yo... no sé cómo podré agradecérte lo que estás haciendo por nosotros." Le dije.

"Me basta con la promesa de que cuidarás de ella." Me dijo sonriendo.

(Salto espacio-temporal)

"Rissa... ¿estáis despiertas?" La llamo desde la litera de abajo.

Esta vez no me contesta, así que decido pensar que está dormida. Al día siguiente tenemos la presentación del curso, nos dirán oficialmente todo lo de la universidad y luego, en teoría tendremos una especie de dinámica para explorar el campus en nuestra primera clase o así, luego ya, al día siguiente, comenzaremos en serio las clases.

Sin embargo, yo me paso toda la noche en vela, pensando lo que está pasando, dándole vueltas a lo de Bella y esa chica. ¿Quién es realmente, es Rissa o es Bella? Cuando me sonríe y me habla con esa complicidad ¿es Rissa o es Bella? Cuando se ofreció a hacer la cena...

(Salto espacio-temporal)

"Bueno, ya podéis hacer libre exploración." Nos dice el encargado de habernos hecho el tour turistico por el campus diciéndonos dónde está cada uno de los sitios que necesitamos saber, desde la biblioteca al rectorado pasando por los divertos espacios de clase y estudio así como las tiendas donde podemos encargar libros especializados.

"Oye, Rissa." Le digo. "¿Y si vamos a tomar algo? Sinceramente, lo de encerrarme en un lugar... bueno, no va conmigo."

"Yo... sí, claro." Asiente. "Pero... ella..."

Bella lleva todo el día sin dar muestras de vida, Rissa dijo que el alma de Bella dentro de ella le dijo que estaría descansando y dormiría todo el día, así que tendría que vivir ella, y ella me lo dijo a mí cuando despertó por la mañana.

La verdad, me supera todo eso de almas, posesiones, reencarnaciones o lo que sea, que una persona tenga un cuerpo y dos almas...

"A Bella no le importará." Afirmo sonriéndole y sacudiendo la cabeza. "Ella se lo está perdiendo por estar durmiendo. Además, quiero que cumplas todo antes de... bueno, de irte."

No me gusta hablar de morir, he tenido suficiente de momento, y aunque por un lado me duele hacer todo eso, por otro siento que yo también estoy en deuda con esa chica por darle su cuerpo a Bella para que viva.

"Ven, he visto antes un burger que parecía limpio." Afirmo cogiéndole de la mano y sonriendo.

Es extraño, aunque nunca me hubiera fijado en una ropa así, Rissa parece vestir siempre con un toque étnico de su tierra, sin ir más lejos hoy lleva un vestido blanco que la hace paracer realmente una chica egipcia de las de películas.

Creo que aunque al principio el que le coja de la mano le pilla de sorpresa y hasta se sonroja, luego le gusta y consigo que sonría mientras la llevo conmigo hasta una hamburguesería donde cojo mesa para dos y me voy hasta la barra para coger un par de hamburguesas con patatas y refresco para ir a sentarme con ella.

"Espero que te gusten." Le digo.

"Es... ya sé que sonará raro pero... nunca he comido esto." Me dice abochornada.

"¿En serio?" Le digo.

"Sí, es... el cerdo está prohibido en mi religión." Afirma. "Y mi padre es un musulmán bastante conservador."

"Oh, vaya, debería haber preguntado primero." Afirmo un poco decepcionado. "Aunque creo que esto es de vaca."

"Ah, gracias." Afirma.

Es curioso, pero mientras yo le doy un buen mordisco a la mía, veo que ella mira la suya como si fuese un ovni y luego me mira a mí a ciegas para cogerla entre sus manos y mirarla y olerla antes de darle un mordisco suave.

"¿En serio no habías comido nunca esto?" Le digo.

"No, es... no tenemos de esto en mi cultura." Niega suavemente. "Pero he oído películas en el cine donde las chicas comían muchas hamburguesas." Afirma sonriendo.

"Vaya, nunca pensé que alguien no pudiera haber probado nunca nada como esto." Le digo intentando sonreír. "¿Qué coméis vosotros?"

"Lo mismo, creo." Afirmó. "Asados, arroz, verduras... a mamá le gusta mucho hacer sopas, y los jueves comemos cus-cus."

"Tal vez el jueves podríamos comer eso." Le dije intentando acercarme más a ella en ese sentido. "¿Sabes hacerlo?"

"Sí, es... nos enseñan a cocinar desde que tenemos edad para poder usar cuchillos." Me dice.

"Entonces te ayudaré a hacerlo y podemos comerlo el jueves." Le dije.

"Claro." Asintió sonriéndome. "Aunque... igual entonces yo no..."

"Esperaros hasta el fin de semana." Le dije entonces cogiéndole la mano en la mesa con suavidad para mirarla. "Al menos hasta entonces, y... bueno, no puedo prometerte nada, pero... haré lo que sea para intentar que sientas lo que es ser amada."

Por un momento pensé que me daría un bofetón y se pondría a gritar de miedo o algo, pero en lugar de eso se mordió el labio de abajo y sonrió como si quisiera llorar para asentir.

(Salto espacio-temporal)

"Ha sido divertido." Me dice Rissa sonriéndo mientras entramos en casa tras haber paseado toda la tarde. "Iré preparando la cena. Si quieres podrías ir... bueno, primero usas tú el baño y luego yo."

"Ah, no." Le digo. "Las damas primero."

Me sonríe, pero me hace señas de que esperará y se va a la cocina.

Sonrío al verla y me sorprendo pensando en que es demasiado dulce y buena, como una auténtica monja o algo así.

Me pregunto si, si no hubiera muerto entonces, si Bella y ella nunca se hubieran conocido como lo hicieron... ¿yo habría acabado allí?. ¿Hubiera siquiera llegado a conocer a Rissa?

Era muy dulce, e inocente. Estaba conforme con cederle el cuerpo a otra chica aún sin conocerla solo porque le había conmovido nuestra historia, no había querido pedir nada a cambio de ese gesto, y cuando se lo había preguntado, había dudado a la hora de pedirme que al menos antes de morir quería saber cómo era sentirse amado por alguien del otro sexo. Cómo hubiera sido su vida si hubiera seguido viva, si hubiera conocido a un hombre bueno y se hubieran casado.

"No es justo." Murmuro entrando al baño y cerrando con pestillo por dentro notando pesadez en el alma. "Dios no es justo... siempre se lleva a las mejores personas."

No había otra explicación, se había llevado a Bella por interponerse entre una bala y yo pensando que era un lobo gigante; y ahora a esta chica a la que además le había privado de un sentido desde su nacimiento.

Ellas nunca habían hecho daño a nadie, Rissa incluso era dulce y tierna como una niña pequeña de primaria. Ellas no habían hecho daño al mundo, y parecían haber nacido al mundo para sufrir una muerte prematura.

Golpeé el agua con fuerza, mojé todo el suelo del baño junto a la ducha y al final acabé saliendo y poniéndome ropa rápidamente para calzarme de camino.

"¿Te has dejado algo?" Me pregunta Rissa desde la cocina.

"No, tengo que salir." Afirmo. "No te preocupes y cierra con llave, llevo yo una para cuando vuelva."

"¿No vas a cenar?" Me pregunta. "He hecho..."

"Cenaré luego." Le digo. "Lo siento, tengo que salir, necesito aire fresco." Afirmo cogiéndole las manos para besárselas y frotárselas sabiendo que no me ve. "Necesito salir a correr un poco."

"Oh, vas... ¿vas a sacar al perro a pasear?" Me dice como dudando.

No puedo evitar sonreír suavemente.

"Sí, eso es." Afirmo. "Voy a sacar a pasear al perro."

"Te dejaré cena en el fuego, puedes calentarla cuando llegues." Me dice suavemente.

Salgo del piso cerrando con cuidado, luego llego a la calle y la encuentro con gente. Gracias a dios he conseguido coger la primera cosa para salir que he encontrado, y eso es mi sudadera de bienvenida, tiene una capucha, así que me la pongo y así al menos no es tan evidente que lloro por la enorme injusticia que se está cometiendo con esas chicas.

Creo que me paso bastantes horas corriendo, al menos para cuando vuelvo a casa es bastante tarde y hace ya rato que anocheció, así que no espero que haya nadie despierto y abro con muuuuuuuuucho cuidado para ver la casa a oscuras y suspirar.

Sin embargo, cuando entro en el salón me doy cuenta de que hay vida allí y me preparo para lo peor hasta que veo a Rissa hecha un ovillo en el sofá y cubierta con su edredón, dormida como un tronco; casi a la vez huelo un leve olor a comida aún tibia en la cocina y sonrío suavemente para moverla un poco.

"Rissa... oye... despierta..." La llamo. "Te vas a quedar fría..."

Nada, no hay manera de despertarla y al final opto por llevarla en brazos hasta la habitación para tumbarla y arroparla antes de subirme yo a la mía de un salto.

Esa chica realmente es inocente, tanto que me da hasta pena lo que le vamos a hacer, y entonces noto una especie de caricia solo que de aire y cierro los ojos.

He leído algo en internet, apenas un relato donde describía exactamente esa sensación, así que cuando vuelvo a notarla, sonrío.

"Te he echado de menos, Bella." Le digo.

Es extraño, noto muchas cosas. Noto como si alguien estuviera acostado junto a mí, en un momento dado, noto un peso en el pecho como si alguien tuviera la cabeza apoyada en mí mientras me abraza y entonces cierro los ojos y es como si pudiese verlo todo, no es 'alguien' sino 'ALGUIEN' quién hace todo eso, veo a Bella con su cabeza apoyada en mí abrazándome y entonces me sonríe y mueve los labios intentando hablar, solo que no oigo lo que dice, cuando se da cuenta, solo sonríe y levanta un poco la cara para besarme antes de volver a apoyarse en mi pecho.

Y de pronto, comienza a mover su dedo como quien no quiere la cosa en mis abdominales formando letras.

Así habla conmigo.

"He estado buscando cosas para la boda." Me escribió.

"¿Tantas ganas tienes de que me case con otra?" Le pregunto.

Sacude la cabeza poniéndose seria antes de borrar en mis abdominales y volver a escribir.

"No me gusta que te cases con otra, pero..." Escribió dejando puntos suspensivos pinchando suavemente en mi tripa.

"¿Pero?" Le dije.

"Yo estaré dentro." Afirmó suavemente. "Y se lo debo."

Se lo debía, no paraba de decir eso.

"Tú eres muy dulce, hoy estaba muy contenta." Afirmó sonriendo y escribiendo la aclaración de 'Rissa' tras eso antes de volver al principio para seguir escribiendo. "Yo estaba dentro, durmiendo y ganando fuerza." Afirmó antes de sacar bola sin moverse de su postura con la cara en mi pecho mirando a mi tripa y lo que ella escribía.

"¿Y qué has mirado?" Le pregunté.

Entonces sonrió y me borró la tripa para volver a soplarse la punta del dedo como intentando mojarla en tinta invisible con su aliento antes de escribir de nuevo.

"Ya lo verás." Me dijo sonriendo. "Voy a ponerla preciosa para tí, para la boda."

Eso me hizo feliz y a la vez me entristeció. Me alegraba que pensase en mí y en ponérmelo más fácil, pero a la vez me entristecía que pusiera tanto entusiasmo en una boda que sería algo como una farsa y en la que ella no sería la novia.

"¿Por qué no te enfadas porque vaya a casarme con ella?" Le digo.

Eso hace que me mire confusa y luego se entristezca para sacudir la cabeza contra mi mano.

"Yo sé que me quieres." Afirmó. "Y por eso sé que podrás hacerle sentir lo que es ser amada por alguien especial."

No pude evitar alegrarme por dentro ante su afirmación, mientras le acariciaba el pelo intangible sintiendo calor entre mis dedos pero no una textura que pudiera agarrar.

"Dime que no me estoy volviendo loco." Le rogué.

Entonces sonrió y caminó con sus dedos por mi pecho para hacerme ver que se acercaba hasta besarme. Sí, definitivamente me besó, noté el mismo calor que me daba con sus labios humanos.

Por un momento fue como si no estuviese loco, como si ella estuviese aún allí, la abracé, abracé al aire entre mis brazos y noté algo de resistencia al abrazo, como si hubiera un cuerpo invisible allí.

Eso hizo que inmediatamente me calentara solo, y el hecho de pensar que era un sueño ayudó mucho, hasta que al final acabamos durmiéndonos abrazados, yo corpóreo y ella invisible, solo yo podía verla, y era cerrando los ojos y esforzándome mucho.

Por la mañana, cuando desperté, estaba como nunca había estado, pero estaba solo en mi cama.

Miré alrededor, pero no quedaba nada de lo que había pasado por la noche, como si todo hubiera sido un sueño.

Me tiré en la cama todo lo largo que era mirando al techo y maldiciendo mi mala suerte por estar solo en la cama, hasta que me di cuenta que la chica abajo tampoco estaba y salí al salón para verla arrodillada en el centro, mirando hacia la parede con los ojos cerrados y recitando algo en otro idioma casi susurrando.

Me dijo pena molestarla, hasta que se levantó y miró alrededor.

"Lo siento. ¿Te he asustado?" Le pregunto dándome cuenta que el que no me vea no quiere decir que no sepa que estoy ahí.

"No, estaba... bueno, rezando." Dijo. "Para los días que me quedan no puedo dejarlo por nada."

"¿Rezabas tirada en el suelo?"

"Rezo hacia la meca." Afirmó. "Tres veces al día, aunque mi padre lo hacía 6 al menos."

"Vaya..." Digo un poco impresionado por tanto rezar. "Eso tiene que ser una paliza."

"Depende." Me dijo sonriendo. "¿Has desayunado?"

"Acabo de despertarme." Afirmo.

"Vamos, he dejado haciendo café." Me dijo sonriendo. "Seguro que nunca has probado nada igual. El café de mi tierra es de los mejores."

"Antes que nada, Rissa." Le digo parándola por la mano. "Me gustaría que supieras que... bueno, pienso hacer todo lo que pueda por ayudarte a... bueno, a irte feliz."

"Ya lo sabía." Afirmó suavemente. "Ella dijo que eras muy bueno y considerado."

¿Bueno?. ¿Considerado?

"Creo que eso lo has soñado." Le digo.

"No, yo también lo creo." Me dice.

.

((Señor... odio hacer capítulos tan cortos, pero estoy en un punto que me he metido que... digamos que al próximo recuperamos a Bella, pondré el último día de vida de Rissa como tal y poco más.

Lamento que os hayáis pasado dos capítulos o así con este... ejem, digamos que no estoy en mi mejor momento, los exámenes, ya se sabe. Prometo enmendarlo.))