CAPITULO 39: BODA EN LAS VEGAS Y 'NOCHE DE NO-BODAS'.

Sábado, esa misma semana

"Ya tengo los billetes, el turno, el dinero... Y he alquilado una suite en el mejor hotel que he podido permitirme." Le digo a Rissa mientras cierro la puerta del coche.

"No deberías..." Me dice roja como un tomate. "Yo no soy tan importante."

"Tonterías, hay que vivir al día." Le digo. "Y, oye, casarse no es algo que se haga todos los días, aunque sea en Las Vegas."

"Gracias." Me dice suavemente.

El tiempo corre totalmente en contra, según Bella, el alma de Rissa está ya tan débil que de un momento a otro puede escaparse definitivamente, y realmente ella también se ha encariñado de esta chica tan dulce y tierna. Entre una y otra me apoyan, al menos tanto o más que lo que yo puedo estar apoyándolas a ellas.

Anoche Bella me dijo que ya estaba todo preparado por su parte, la de ellas, y yo le dije que había reservado una suite en uno de los mejores hoteles de la ciudad, al menos uno que podía costearme.

Iba a pulirme el presupuesto de mi primer mes, pero contando con que casi no tenía que comprarme libros y que el piso lo tenía pagado de casa y comida... bueno, de las chicas había aprendido que podíamos estar comiendo hasta final de mes perfectamente con unos pocos dolares... bueno, tampoco era demasiada pérdida.

Al final conseguí subir las pocas pertenencias que habíamos llevado a la habitación sin que ella la viera y luego decidí que podíamos hacer un poco de turismo antes de la boda a las 8 de la tarde, luego podríamos ir a bebernos la noche y después... aún me temblaban un poco las piernas sabiendo qué seguía a la boda a pesar de... bueno, de que no iba a ser Bella.

(Salto espacio-temporal)

"Otra." Dije sonriendo cuando ganamos la apuesta gracias a Rissa. "Jo, no sé cómo es que no habías jugado antes a esto. ¡Eres la leche!"

La verdad es que íbamos los dos finos, en la capilla donde nos habíamos casado, yo vestido de indio de película de indios y vaqueros y ella con un traje de india de la India, que decía que ella era muy parecido el que llevaban cuando se casaban, con unos pantalones blancos acampanados, un top del mismo color, ambos con bordados grises oscuros formando círculos y enredaderas. Además, llevaba joyas de oro y una tela larga enroyada en caderas y al hombro contrario para caer suavemente por su costado ocultándola casi del todo salvo por un lado del escote. Había llevado un velo semitrasparente que le habían dado con el cupón de boda y al principio no le había visto la cara, pero luego, con el 'puedes besar a la novia' que le había quitado el velo de la cara, entonces sí le había visto, y tenía que reconocer que estaba preciosa.

Apenas llevaba maquillaje y el que llevaba era claro, con irisados en los ojos y un rosa suave y no demasiado llamativo en los labios que había besado imaginando que era Bella, solo que no era ella. Ella era Rissa, y algo dentro de mí se sentía un poco mal por estar haciendo eso con alguien que no fuese Bella.

Había sido una boda rápida y estandar, había comprado unas fotos y unas tazas y nos habían dado el certificado matrimonial declarando la valided solo en ese estado y poco más y nos habían dado una botella de champan barato, un par de regalos más y unas fichas para el casino de al lado.

Así que allí estábamos, pasandonoslo bien en el casino, un poco achispados y rompiendo la banca entre risas.

"Creo que ya es hora de retirarse." Me dijo sonriendo. "Hemos hecho dinero y todo."

"Sí, vamos a coger lo que ya tenemos." Afirmé recogiendo todo eso en el vaso de plástico que teníamos y que yo había secado de alcohol. "Ahora... a cambiarlas por dinero. Es... por aquí, eso."

Creo que igual iba algo más que achispado, porque todo me hacía gracia, desde haber ganado tanto a la cara de una mujer con pinta de ir buscando tema con algún ricachón a las orejitas de una conejita.

Pero finalmente conseguimos cambiarlo por casi el doble que nos había costado la boda con la suit para la noche de bodas, la gasolina y los anillos; y entonces nos fuimos con la botella y la bolsa con el dinero a la suit del hotel para poder dormir un poco y descansar y me reí cuando se calló en la cama riéndose mientras yo cerraba la puerta.

"Creo que por eso me decían que no estaba bien beber." Me dijo riéndose.

La verdad es que para ser la primera vez que bebía ella se lo estaba pasando genial, iba un poco demasiado pedo pero bueno, eran cosas que pasaban.

"¿Y ahora qué?" Me dijo divertida dándo un golpe en la cama tirada y mirándome. "Ya no tenemos más fichas, y yo estoy un poco mareada..."

"Creo que ahora es..." Dije.

No, ya habíamos llegado tan lejos que un poco más no importaría.

"¿Qué es?" Me dijo mirándome confusa.

"Es tu noche de bodas." Le dije intentando sonreír y levantando la botella. "Bebamos y festejemos que estamos... casados."

Fue curioso, por un momento me pareció que no le hacía feliz, pero entonces sonrió suavemente y levantó la mano hacia mí, así que se la cogí y se la besé antes de echar un trago de la botella para acercarme a ella sacudiendo la cabeza para cogerle de la nuca y besarla para compartir el espumoso líquido en un beso para tragar ambos antes de separar mi boca de la suya y verla roja como un tomate y rozarse los labios.

"Esta es la mejor forma de beber champán." Afirmé suavemente. "¿Qué te parece?"

"Es... creo que... me gusta." Dijo dudando.

Sonriendo cogí otro trago y repetí lo que había hecho; estar haciendo eso con ella no era demasiado placentero, quiero decir... cualquiera se pondría con una chica como esa, además estaba siendo su primera vez de todo. Habíamos compartido su primera hamburguesa, su primer paseo agarrados de la mano por la ciudad universitaria, su primera cerveza, su primer vino... ahora su primer alcohol y su primer beso 'caliente'.

Estaba siento el primero en mancillar su pureza y eso debería darme un morbo tremendo, en cambio me estaba costando ponerme a tono.

"Estás... ¿bien?" Me preguntó.

"Sí, lo siento." Le dije intentando sonreír. "Es... lo siento, no suelo hacer esto. Pero prometo esforzarme más." Afirmé sonriendo y comenzando a tumbarla con cuidado para besarla.

Me esforcé en besarla como nunca la hubieran besado, para que pudiera experimentar al cien por ciento lo que era ser amada por un hombre, pero al parecer ni eso podía hacer, besaba su piel y olía su aroma personal y aunque era agradable, no probocaba lo mismo en mí; entonces, decidí otra cosa.

"Tengo una idea." Le dije suavemente. "Es... en realidad igual es pasarse demasiado para tu primera... en fin, qué te parece si compartimos tu primer baño en jacuzzi, con los ojos vendados."

Pareció pillarle por sorpresa, pero al final acabó sacudiendo suavemente la cabeza.

"Es... prefiero... aquí." Me dijo suavemente.

"Está bien." Afirmé. "Como quieras."

Con cuidado me bajé un segundo de mi posición y volví a darme la vuelta para besarla una vez.

"No te me vayas a ir." Le dije suavemente. "Ahora vuelvo con la venda."

Lo de la venda no era difícil, ella no la necesitaba, ya era ciega de por si, o al menos no veía del todo. La había visto en clase, tenía un ordenador especial y el permiso para usarlo y tomar apuntes que luego me dijo que le imprimían como los libros que le había visto en casa. Nada de letras, solo relieves de puntos e imágenes en relieve.

"Aquí tienes." Le dije poniéndole un trozo de tela en la mano. "No es una venda pero servirá para que me vendes los ojos. Tú me los vendas a mí y yo te los vendo a tí. Se supone que es un juego previo y da... bueno, ayuda."

"Ah, sí." Asintió. "Es... da mucho 'calor' cuando no puedes ver y estás a merced de alguien."

Sonreí a la vez que le ponía su venda en los ojos con cuidado. No es que ella la necesitase, pero se suponía que el efecto tenía que ser el mismo; y al menos a mí cuando me la puso me puse como una moto, no por lo que era, sino por cómo lo hacía, y luego fue mejor porque decidí recurrir a la imaginación para poder conseguir el objetivo al darme cuenta que esa chica tan tierna se merecía algo mejor que un 'Jake-de-bajón-por-no-ser-mi-amor-verdadero', hice algo que no debería y me imaginé que en vez de Rissa era Bella la que tenía delante, imaginé que Bella no estaba muerta, solo había salido de mi vida un tiempo, como Nessy hacía, y en ese tiempo, había cambiado cosas de ella.

Así, el que no fueran iguales al tacto, ni su olor, ni su forma de actuar... bueno, pasaron más desapercibidas y me convertí en lo que ella merecía.

Todo estaba yendo como la seda hasta que me deshice de su vestido mirándola y me paró las manos aún estando a ciegas.

"¿Voy demasiado rápido?" Le pregunté suavemente. "Lo siento es que..."

"No, por favor, no sigas." Me dijo suavemente.

"Lo siento, te estoy asustando." Le dije. "Pero mira que llego a ser animal..." Añadí para mí.

De pronto me atacaban los remordimientos, no estaba haciéndolo bien, ella no sabía siquiera ni lo que estaba intentando hacer, apostaría a que tampoco sabía que podía tener esas reacciones siquiera. Y yo estaba atacando aunque fuese un poco lento a aquel corderito desvalido.

Sin embargo, hizo algo raro, me puso una mano en la boca tapándomela y me cogió la mía para ponérsela suavemente sobre sus labios para hacerme ver que sonreía.

"Con esto me basta." Afirmó.

"Pero si aún ni he comenzado." Le dije. "Prometí hacerte sentir todo lo que te faltaba por sentir sobre lo de tener una pareja y..."

"Y ya me has dado lo que quería." Afirmó sonriéndome de nuevo y quitándome la venda de los ojos con suavidad. "Ella puede sentirse la mujer más feliz del mundo entero y del cielo también. Porque te tiene a tí, incluso yo que he estado recibiendo tu cariño este tiempo y sé que no era... amor verdadero, incluso yo he podido sentirme amada por un hombre por primera vez en mi vida."

"Estoy seguro que puedo hacerlo mucho mejor, si me dejas..." Le dije para que volviera a cubrirme la boca con su mano suavemente sonriéndome.

"Ya lo has hecho." Afirmó. "Me has hecho sentir la mujer más amada de este mundo y el que espero que siga. Ojalá Yahve me deje volver a la vida de nuevo cuando me toque regresar, entonces espero poder encontrar alguien que me haga sentir aunque sea la mitad de amor del que tú me has mostrado."

Odiaba cómo estaba sonando eso, así que le cogí la mano con la que me mantenía callado y se la besé.

"¿Cómo puedes contentarte solo con eso?" Le dije. "Es... yo lamento no haberlo hecho mejor."

"No lo lamentes." Me dijo. "Me has dado lo que pedía y mucho más. Pero ya es hora de que deje de jugar, no soy yo quien tiene tu corazón, no puedes darme algo que no tienes."

No, joder, no. Estaba consiguiendo hacerme sentir algo raro por dentro, triste y a la vez crecía mi compasión por ella. No pude evitar besarle la mano mientras la veía sonreírme.

"Rissa, déjame volver a intentarlo, te prometo..." Comencé.

Entonces me cogió y me hizo tumbar sobre ella casi tirándome para abrazarme entre sus brazos aún estando en ropa interior.

"Por favor, quédate un poco así." Me dijo.

Quería haberle dicho que eso era para críos, pero me di cuenta que no serviría de mucho y además no me importaba estar así todo el rato.

La rodeé entre mis brazos y la pegué tanto a mí que juraría que de un momento a otro se fusionaría conmigo y estaríamos pegados como siameses.

No sé cuánto tiempo estuve así con ella hasta que noté las lágrimas empapándome el pecho, pero cuando fui a moverla, no se dejó.

"Rissa, por favor, no llores..." Le dije.

"No soy..." Murmuró con un tono y un acento que yo podía reconocer. "Rissa ha..."

No necesité que dijera más para entenderlo todo y abrazarla con más fuerza sin poder evitar mirar al cabezal de la cama con dolor ahogándome las lágrimas que luchaban por salir desde hacía un rato. De pronto me di cuenta que algo de lo que siempre me había reído tenía más verdad que cualquier otra cosa de la que me hubiera reído: los hombres siempre queremos lo que no podemos tener, nunca sabemos lo que tenemos hasta que no lo perdemos.

Primero había querido a Bella, y no había sabido lo que era dolor hasta que no murió en el hospital, y ahora que me habían dado una segunda oportunidad de tenerla pero en el cuerpo de otra chica que ya estaba condenada a muerte si no hubiese tenido dentro el alma de Bella, me había encariñado con esa otra chica.

La vida no era justa para nadie, y me estaba dando cuenta demasiado tarde.

(Salto espacio-temporal)

"¿Estás ya mejor?" Le pregunto a Bella cuando se mueve un poco despertando tras haberse quedado frita a mi lado de la cantidad de lágrimas que había derramado por la pobre chica a la que pertenecía su cuerpo.

"Sí, es... no sé, estaba durmiendo mientras vosotros... bueno, ya sabes." Me dijo. "Mientras os casábais y todo eso, para no sufrir y eso; y de repente vino a mí y me sonrió, su alma me hizo una caricia y me dijo que tenía mucha suerte y que tenía que salir. Me empujó y entré en el control de su cuerpo. Y ahora... no puedo sentirla dentro, es como... como si ya no..."

"De mí también se despidió." Afirmé suavemente. "Pero yo pensé que era broma, intenté retenerla con todo lo que pude, intenté... bueno, llegar hasta el final, pero... me dijo que no siguiese. Ella sabía en todo momento que lo hacía por tí, porque me sentía en deuda con ella por darte su cuerpo."

"¿Por qué se lo dijiste?" Me dijo tristemente.

"Yo no le dije nada." Negué. "Las mujeres tenéis un radar en dios sabe donde que os hace ver lo que no se puede ver." Afirmé tristemente. "Se dio cuenta desde el principio, y me dijo que aún sabiendo que no podía amarla de verdad porque... es curioso, pero me dijo... me dijo que no tenía corazón, porque se lo había dado a alguien."

Asintió aún contra mi pecho.

"Sí tienes corazón." Me dijo. "Tienes el mío."

En otro momento eso me hubiese hecho sonreír feliz, pero no en esos momentos.

"Igual deberíamos volver a la ciudad." Le dije. "Cuando amanezca."

"No me apetece mucho salir." Me dijo suavemente.

"Pues nos quedaremos un poco más." Afirmé cerrando los ojos. "A mí tampoco me apetece demasiado irme. Y tenemos la suite toda la noche hasta las 12 de la mañana."

"Hum." Asiente.

Es un poco raro estar allí así, abrazados después de tanto tiempo y...

"Bella." La llamo.

"¿Hum?"

"¿Puedo pedirte una cosa?"

"Claro."

"Pellizcame." Le pido.

"¿Cómo?"

"Tengo miedo de despertar y que no estés aquí."

Es estraño, sonríe y repta un poco para cubrirme la boca con la suya en un beso antes de parar y mirarme.

Aún con otro cuerpo que no es el suyo, sus besos siguen siendo únicos y noto como el vínculo de impronta, el enorme cable de acero que me ata a la tierra que nace de Nessy y de ella vuelve a engrosarse de nuevo con la parte suya que se había roto mientras su pelo, ahora largo, liso y sedoso al tacto como si fuese una tela de seda, me acaricia la cara y el cuello.

Me mira y yo a ella, entonces vuelve a besarme, solo que esta vez va bajando por la mandíbula hasta llegar a mi homoplato y luego al pecho donde se dedica un poco de tiempo a hacerme algo en mi pecho que a mí me encantaba hacerle al suyo cuando aún tenía su cuerpo.

Todo es tan suave y tan delicado que me parece cada vez más un sueño, uno extraño donde Bella posee otro cuerpo, pero aún así, consigue calentarme de unas maneras increibles y acabo cediendo cuando se sitúa sobre mí y usa mis manos para que yo mismo me deshaga de la ropa interior de lencería fina formada por un corsé-sujetador-liguero y unas bragas casi tanga que parecen tapar solamente la zona más caliente de su anatomía manteniendo solo estas últimas para moverse lentamente contra mí agachándose de nuevo sobre mi pecho para volver a besar y lamer el camino hasta casi el ombligo por los abdominales. Noto escalofríos hasta que baja con sus manos más hasta mis piernas donde incluso siendo un sueño, noto presión y dolor, entonces me mira desde mi pecho con la lengua fuera contra la hendidura que se forma entre mis pectorales y me libera del todo para ponerse a jugar conmigo en su mano haciéndome notar que puedo llegar a tocar el cielo con las manos, entonces hace algo aún más increible y me muerde suavemente en el centro hiniesto del pectoral derecho haciéndome soltar un gemido de queja porque duele y haciéndola sonreír y parar un momento.

"Créetelo, Jacob Black." Me dice sonriendo con picardía y moviéndose un poco sobre mí bajando un poco apoyada en el colchón pero sin bajar en ningún momento de su posición sobre mí ni dejar de mirarme mientras su pelo cae haciéndole una cortina por ambos lados del rostro. "Porque no voy a desaparecer, esto no es un sueño." Afirma antes de volver a agacharse para sacar la lengua y usar solo la punta mientras me sujeta con suavidad pero firmeza entre sus manos antes de... ejem, podéis imaginaroslo.

No sé muy bien en qué momento pierdo el control, si es entonces, cuando comencé a mover mis caderas para pedir más sin darme cuenta o cuando paró para volver a mi boca con la suya llena de algo con sabor salado cuyos restos se mezclan en nuestras bocas tras haberlo escupido antes en un papel que tira a la papelera cerca de la mesilla.

Pero el caso es que al final acabo invirtiendo las tornas para tomar yo las riendas hasta hacerla mover espasmódicamente contra mí pidiendo y gimiendo mientras me clava las uñas en la espalda haciéndome marcas que se unen a las que me dejó las últimas veces.

Entonces sí que acabamos muertos sobre la cama y nos acabamos quedando dormidos tras una 'Noche de No-bodas' bestial y totalmente increible por lo que ha pasado.

(Salto espacio-temporal)

"Bueno, pues ahora... nos espera un buen viaje hasta casa." Le digo a Bella-Rissa arrancando el coche.

Asiente pero no dice nada, lleva así un buen rato, a pesar de volver a estar juntos... bueno, no es lo mismo que antes.

Según vamos saliendo de las Vegas, ella vuelve a adoptar la misma postura que solía cuando era Bella, levanta las piernas y pega las rodillas a su pecho con los pies en el asiento junto a su trasero para abrazárselas y poner la barbilla en las rodillas.

Es como verla de nuevo, solo que con otra apariencia, sin embargo, todo está como antes, el vínculo de la impronta no se ha deshecho.

"¿Cómo está Billie?" Me pregunta.

"Bien, hace dos días le llamé para decirle que este fin de semana no iría a visitarle." Le contesté. "Pero el que viene iré, no pareció importarle demasiado que no fuera, la verdad. Creo que lo de que aún estaba con poner el piso a nuestro gusto coló. Me preguntó por tí, por mi compañero de piso."

"¿Le dijiste que era una chica?" Me dijo suavemente.

"No." Negué. "Conseguí esquivar esa pregunta, pero le dije que eras buena gente y sabías cocinar bien, aunque era cocina intercultural de tu país. Entonces me preguntó que de dónde eras y le dije que de Egipto y pareció sorprenderle, pero a buenas."

Entonces asintió suavemente y volvió a poner la mirada en la carretera, perdida en el horizonte.

"¿Y mi... mi familia... cómo están?" Me dijo.

"Bien, fue un golpe enorme lo de tu..." Dije para cortarme. "Tal vez deberías decirles que has vuelto a..."

A qué. ¿A renacer pero en otro cuerpo?. ¿Que su alma no nos había dejado nunca aunque sí se había salido de su cuerpo y ahora estaba en otro cuerpo diferente?. ¿Que aunque hubiera cambiado de apariencia seguía siendo ella misma?

"No creo que lo entendiesen." Me dijo. "Aunque se alegrarían. Al menos Edmound."

"Querías mucho a ese hombre ¿no?" Le dije casi sin fuerza al darme cuenta de que en realidad más que abuelo y nieta habían sido algo más cercano a amigos y compinches.

"Sí, es... siempre estuvo ahí." Me dijo. "Mis abuelos siempre han estado ahí para cuidarme, y Chloe. Desde que volví a este cuerpo... he intentado no salir mucho cuando Rissa estaba en su casa, y cuando vino a América... bueno, los fines de semana yo estaba todo el rato dentro de ella, durmiendo y recargándome. Se me hace demasiado raro que llegue el fin de semana y no tener a Chloe gritándome porque le toqué sus productos de belleza, o a la abuela diciéndonos que teníamos que compartir, o al abuelo ayudándome a escaquearme un rato para poder ponernos los dos con mi moto un rato."

"Tu abuelo te llevó una bolsa de chucherías a la tumba." Le dije. "¿Alguna idea de por qué? Porque nos dijo que él siempre había dicho que cuando él muriera quería que le enterrasen algo de piscolabis con él para no pasar hambre mientras iban los ángeles a buscarle."

"El abuelo y yo hacíamos tráfico de chuches y panchitos." Me dijo sonriendo aunque sospechaba que no era para mí. "Como él tenía algo de colesterol y glucosa estaban prohibidos en casa, así que los escondíamos en el garaje y debajo de una tabla de mi cuarto. A menudo le llevaba yo cosas que podía comprar y cuando me iba a concentraciones fuera del estado solía traerle chuches de otros estados. No es que no se cuidase el colesterol o el azucar." Afirmó para sonreír de nuevo con la mirada al horizonte. "Pero ambos somos de la opinión que vivir sin un poco de dulce y algunos caprichos en la vida es una vida muy triste."

Eso me hizo sonreír, ese par habían sido mucho más que simple familia, habían sido amigos, compinches, compañeros de batalla y sobre todo, tremendamente grandes amigos del alma.

Ambos parecían imfluenciados por el otro y era más que evidente que ambos se querían mucho como amigos aunque fuesen abuelo y nieta.

"Bella, ya que no vamos a estar casados más que en las Vegas y en realidad sería como Rissa... quiero que me hagas una promesa." Le dije.

"Si es amor eterno lo siento pero no creo en esas cosas aunque me gustaria poder hacerlo." Me dijo.

"Me basta con el aquí y el ahora." Le dije. "Pero no, no era eso."

"Dispara, Jake." Me dijo señalándome con el dedo como si fuera una pistola.

"Cuando nos graduemos." Le dije. "Quiero que invites aunque solo sea a tu abuelo, quiero que le digas que eres tú y que tu alma fue devuelta a la tierra pero en otro cuerpo porque el tuyo estaba hecho cenizas y había pasado algo de tiempo. Lo de confesar... bueno, me gustaría que se lo dijeras antes, pero tampoco voy a empujarte a las prisas."

"Jake, no lo entiendes." Me dijo. "Ha tenido que ser doloroso perder a una nieta, no quiero hacerles más daño diciéndoles algo que seguramente no entiendan. Me acusarían de estar loca y hacer bromas macabras, y no quiero hacer más daño aún."

No podía acabar de entenderla, entendía sus motivos, pero no podía entender que se negara a confesar solo por no hacerles daño, porque probablemente al principio les dolería pero luego se darían cuenta que era cierto y cederían a la idea de que su nieta seguía viva en otro cuerpo.

"Por cierto, ahora ya no sé cómo llamarte." Le dije. "¿Bella... Rissa...?"

"Todo el mundo piensa que soy Rissa." Me dijo. "Así que me parece justo que siga siendo así."

"Y Rissa tenía... ¿familia?" Le pregunté.

"Familia numerosa." Asintió. "Pero cuando dijo que quería estudiar veternaria... cuando yo lo dije y ella dormía dentro... bueno, no se lo tomaron precisamente bien. Probablemente la hayan desheredado. Confío en Karim para que se encargue del resto."

"¿Qué tiene que ver Karim?" Le dije recordando al veterinario egipcio que había en el centro de conservación de Port Angels.

"El hermano menor de Karim y Rissa estaban algo así como 'pre-prometidos'." Me dijo dándome un planchazo terrible con esa noticia. "Son algo así como primos segundos, o terceros, se conocen de toda la vida y además está casi sordo. Él iba a ser los ojos de Rissa y ella sus orejas. Claro que él suple su oído con su vista y ella al revés. Te sorprendería lo que puedes ver siendo invidente, además, oigo hasta los ratones en una casa."