CAPITULO 40: ATAQUES INESPERADOS. LA MEMORIA DE BELLA.
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((Ya siento no haber actualizado antes, pero entre que he comenzado las prácticas de carrera, que trabajo por las tardes y encima el fin de semana he estado mala y en adelante tengo que estudiar para sacarme las 2 asignaturas que me quedan para acabar la carrera...
De todas formas, perdón, intentaré escribir poquito a poco y para que no sea peor, intentaré actualizar cada semana o así.
De nuevo perdón por las molestias y gracias por vuestra comprensión para esta pobre currita explotada, jeje.))
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(Voz de Jake)
"Bueno, todo está como lo dejasteis." Le digo a Bella cuando llegamos a casa y entramos en el cuarto. "¿De verdad sigues sin poder ver?"
"Ahora soy ciega." Me dice. "Por suerte he aprendido a valerme con un bastoncito solo, no puedo imaginarme cómo es lo de ir con un pobre perro lazarillo."
"Bueno, me tienes a mí para llevarte." Le dije.
"Claro, es... aunque no lo dijese a Rissa también le gustaba que tú la llevases del brazo para guiarla." Me dijo. "Mucho."
"Lo hacía pensando cómo sería si fueras tú." Le dije.
"No era justo para ella."
"Rissa era una chica genial." Le dije. "Podríamos haber sido buenos amigos si no... pero a la única que puedo querer es a ti. Y por mucho que me esforzase por hacer como que no era así... digamos que no sirvo para mentir."
"Ya me he dado cuenta." Afirmó palpando la cama para buscar la litera de abajo donde dormía. "Aunque sabes cómo esconder secretos."
"¿A qué te refieres?" Le dije.
"Somos ciegas, no tontas." Me dijo. "Rissa notó que había algo raro en ti cuando te vio por primera vez y por tu movimiento pudo percibir que era un oso en mi tumba honorífica de la reserva de conservación, pero cuando te destrasformaste se quedó confusa y yo salí un momento para echar un vistazo mega-rápido y verte allí, lo que pasa es que no te vi del todo."
Genial, eso no sonaba nada bien.
"¿Cómo que no me viste bien?" Le dije.
"Sí, es... ya no voy a volver a ver nada." Afirmó suavemente. "Pero... sé lo que vi, y un oso o un lobo o... a saber qué que se destrasforma en ti es algo... vale, chocante."
Genial, parecía haberme pillado casi de pleno en lo que hubiera podido ver en ese vistazo rápido.
"Yo... puedo explicarlo." Murmuré. "Bueno, vale, no puedo. Pero te aseguro que no es lo que piensas."
"¿Y qué es lo que pienso, según tú?" Me dijo acomodándose en la cama.
"No lo sé." Afirmé.
"¿Quieres saberlo?" Me dijo.
"Supongo." Afirmé.
"Vamos a ver... nada de peli de terror, te conozco, eres un cielo así que... no pelis de terror." Afirmó como pensándoselo. "Quitada esa opción, la de super-heroe lo batman o superman..."
No sé si lo estaba haciendo conscientemente pero ahora era cuando demostraba cómo de equivocada estaba.
"Me inclino por creer que eres algo así como un Tótem." Dijo.
"¿Eh?" Dije confuso puesto que no sabía a qué se refería.
"Un Guerrero Tótem." Afirmó. "Venga hombre. ¿Eres nativo americano y me dices que no has oído nunca hablar de eso?"
"Pues..." Le dije totalmente confuso.
"Un tótem es un objeto, ser o animal sobrenatural, que en las mitologías de algunas culturas se toma como emblema de la tribu o del individuo; éste puede incluir una diversidad de atributos y significados. " Me dijo. "Los Guerreros Tótem son algo que pueblan nuestras leyendas de eco-guerreros. Son una raza especial de guerreros naturales que hicieron un pacto con dios y se les concedió la capacidad de cambiar al animal que llevasen en su corazón para poder adquirir las capacidades de esos animales que les ayudaran a proteger la naturaleza. A cambio, Dios les pidió que siempre que alzaran su puño contra alguien evaluaran la pureza del corazón que aniquilaban. Les limitó a solo matar el mal, enviados del demonio en la tierra y gente cuyos corazones estaban llenos de maldad y odio. Pero Dios no era tonto, así que les puso la prueba más dura de todas." Afirmó mirándome sin verme. "Antes de matar, debían dar la oportunidad de redimirse, nunca matarían a nadie que se arrepintiera antes de morir."
Eso me dejó clavado en el suelo mirándola.
No podía ser consciente de lo que decía, era imposible.
"Tenemos leyendas de todo tipo con ellos." Afirmó. "Me encantaba cuando las contábamos alrededor de un fuego. Las mejores eran las de los hermanos. Oh, y 'Maxi' Maxwell contaba una genial sobre el origen, como una continuación de la que te he dicho que narraba cómo surgieron. Él decía que al principio no eran todos iguales, como no hay dos personas iguales. Decía que Dios concedió a los Guerreros dones diferentes, identificándolos con un animal diferente a cada uno."
"¿En serio?" Le dije.
"Sí." Asintió. "A ver... a uno le concedió el poder de volar libre como un águila, a otro el valor del tigre, otro cuyo corazón era justo fue otorgado con la justicia del león, la grácil pantera, el fuerte y lleno de amor y calma oso... y el solitario y fuerte lobo. Solo que a diferencia del resto, Dios dio el espíritu del lobo a dos personas, un hombre y una mujer. La mujer murió y así pues, solo quedó un lobo."
"Vaya..." Le dije. "Eso suena mal."
"Por desgracia, Dios creó también al murciélago, un ave nocturna, para que pudiera ser los ojos y guiara a todos en la oscuridad." Afirmó. "Hay quien rumorea que creó algo más como contrapunto, el yin de su yan, pero probablemente sean solo chismorreos."
"¿Y qué pasó con ese?" Le dije.
"Oh, eso es lo más interesante." Afirmó divertida. "Una historia de amor. ¿En serio sigues queriendo saberlo?"
"Claro." Afirmé.
"Pues eso va a tener que ser mientras hacemos la cena." Afirmó levantándose y atusándose las ropas para mirar a mi litera. "¿Vienes?"
"Detrás de ti." Afirmé para seguirla.
Me había fijado que Rissa a menudo iba tanteando las paredes, me había dicho sonriendo que agradecía que mantuviera el piso sin estorbos por el suelo, y ahora me daba cuenta por qué.
"Espera, cuidado con esa bolsa." Le dije parándola para adelantarme y mover la bolsa que habíamos dejado en medio del camino que estaba llevando para ir a la cocina. "Ya está."
"Gracias, es... si no llevo el bastón no puedo ver eso." Afirmó.
"No me importa." Le contesté sonriéndole y besándole la mano que le había cogido antes para frotársela con mi pulgar. "Me gusta ayudarte, aunque sea con esto."
Eso la hace sonreír y buscar mi cara con su mano para hacerme una caricia aunque se sonrosa un poco.
"Bueno." Dice. "Vamos a cenar. ¿Te apetece algo especial?"
"No." Le digo. "Me basta con que lo hagamos juntos."
"Jake, es..." Me dice.
"¿Sí?" Le digo.
"No, nada." Afirma sonriendo y sacudiendo la cabeza. "Hagamos algo que te guste."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Kasim)
"¿Dónde está?" Afirma el hombre levantándome del cuello.
"No lo sé." Afirmo.
Ese hombre es un demonio, ni la electricidad ni siquiera nuestros intentos de pararle han hecho el menor daño. Me aprieta más aún el cuello y noto que comienza a faltarme el aire.
"Déjamelo a mí." Dice una chica para que el tipo me suelte de mala gana.
"¿Dónde está?" Me pregunta la chica.
"No lo sé." Afirmo.
"Respuesta incorrecta." Contesta tranquilamente antes de notar cómo me perfora un dolor tan penetrante que no puedo evitar gritar de dolor retorciéndome en el suelo.
No sé quiénes son, pero varios compañeros han muerto, hay zonas de la reserva en fuego y hay bastantes animales muertos y otros en mal estado.
"Te lo volveré a preguntar porque me siento generosa." Me dijo la chica tras parpadear un momento y girar la cabeza en un círculo vertical como moviendo el cuello. "¿Dónde está?"
"No lo sé, lo juro." Afirmó. "No sé de quién habláis."
"La chica, Bellatrix." Afirma.
"Está hacia allí." Le digo indicándole la dirección contraria a su tumba.
"No hay nadie." Afirma uno de los 2 hombres que estaban por allí.
"Eh, me da igual que seáis el equipo de power-rangers de los jefes." Dijo una voz familiar mientras notaba de nuevo el dolor penetrante de antes y tirando lo que parecen bolas de fuego que no son más que recipientes con aceite inciendiario de los que solemos usar para asustar al enemigo en concentraciones. "Pero a estos pringados verdes no los maltratamos nadie salvo los 'rojos' y nosotros."
Es justo entonces cuando noto cómo me cogen de las axilas y me sacan de donde estaba para al final caer rodando por una pendiente al agua.
"Claudio." Le digo reconociendo al tipo que me mantiene a flote puesto que estoy herido al haberme enfrentado como todos a aquellos invasores vestidos de negro con capas como si fueran frikis de Harry Potter.
"No malgastes fuerzas." Me dice sin mirarme.
"¿Por qué buscan esos tipos a Trixy?" Le pregunto.
Casi nunca puedes sacar una respuesta en claro de ese tipo, pero esta vez me mira y luego vuelve a mirar hacia arriba.
"Es por su sangre." Afirmó.
"¿Por qué su sangre?" Le pregunto. "Es... está..."
"Está dentro del cuerpo de Rissa." Afirma mirándome. "Y al final se han enterado de por qué teníamos nosotros interés en ella." Murmura para si mismo pensando que no le entendería porque habló en un dialecto del italiano que no puedo entender del todo pero entiendo lo básico puesto que estuve trabajando en italia casi un año y aprendí algo de Italiano.
"¿Quiénes sois 'nosotros'?" Le digo con mis últimas fuerzas.
Esta vez no tengo suerte, no me contesta y en lugar de eso me anima a nadar, nado hasta que me quedo casi sin fuerzas, entonces me desmayo.
(Salto espacio-temporal)
"Hummm..." Gimo con dolor.
"No te muevas." Me dice un chaval no demasiado mayor que debiera estar en el instituto en vez de... ¿dónde estaba?
Miro a mi alrededor y me doy cuenta que no estoy solo, allí hay más gente, todos los que estábamos en la reserva, aunque falta gente.
"Tranquilo, estás a salvo." Me dice.
"¿Nos conocemos?" Le digo.
"Me llamo Edward." Me dice. "Carlisle dice que es mejor que no os mováis."
"¿Quién es...?"
"Kasim, no te muevas." Me dice alguien que por fin reconozco viniendo con un par de animales en jaulas sobre ruedas empujando con otro chaval más mayor que el que está conmigo y que debe ser al menos universitario y que parece estar ayudándole a empujar la jaula con los animales. "El doctor ha dicho que deberíais guardar reposo."
"Edmound..." Le llamo. "Es... lo siento mucho, no hemos podido... la tumba de tu nieta está..."
"Lo sé, esos animales la destrozaron entera." Me dice asintiendo. "Pero no podrán encontrar a la niña nunca, está quemada y bien incinerada, esparcimos sus cenizas tal y como ella siempre quiso en vida."
"Yo sigo sin ver qué interés pueden tener esos macarras en una cenizas." Dijo el universitario.
"Por lo que dijo Claudio querían su sangre, su alma." Dijo el llamado Edward.
Hay algo en ellos que no me acaba de encajar, parecen demasiado calmados, como si supieran algo que el resto no, pero siempre he confiado en Edmound, y él parece tranquilo con ellos.
Entonces el llamado Edward me mira de reojo, sé que lo hace aunque no haya podido verle realmente hacerlo.
"Emmet, será mejor que vayamos a buscar a Carlisle para decirle que se ha despertado otro." Afirma.
"Está bien." Afirma el grandote. "Encantado."
"¿Cómo te encuentras, Kasim?" Me pregunta Edmound.
"Me duele todo." Le digo. "Siento lo de..."
"Las tumbas son solo meros monumentos." Dijo sacudiendo la cabeza. "Lo importante es la vida y el recuerdo de los muertos. Y eso por mucho que puedan hacer, no van a poder quitárnoslo."
"Ya, pero Bella... todos los animales que salvamos, todos los esfuerzos de todos..." Dije recordando el entusiasmo que había puesto Bella en vida.
"No teníais nada que hacer, Bella lo habría comprendido." Me dijo el abuelo. "Y se han salvado muchos animales. El caimán, un par de cocodrilos... esos animales sí que son chungos. Sean los que fueran los tipos esos se llevaron unos buenos bocados, y el león... bueno, aún no lo hemos encontrado, pero tampoco su cadaver, así que eso es una buena señal."
"Como lo pillen las fuerzas del orden..." Dije.
"Los chicos de la reserva avisaron a un amigo que tienen en la policía, van a llamar a los mejores cazadores verdes y hasta yo voy a ayudar." Afirmó. "Puedo parecer viejo, pero estoy en plena forma. Billie, el padre del Jacob Black, me va a ayudar. Me han dicho que es un rastreador de primera, así que con su rastreo y mis conocimientos..."
Edmound había hecho un buen trabajo con Bellatrix, le había enseñado mucho, había pasado sus conocimientos y no habían caído en saco roto.
"Ojalá estuviera mi nieta aún..." Dijo suspirando. "Ella sí que era una gran cazadora verde. Me la hubiera podido llevar conmigo y hubieramos cogido al pobre animal en un tris, con sus sentidos y su habilidad como guerrera..." Dijo para sacudir la cabeza. "Hija mía... qué solo me has dejado..."
Me daba un poco de pena, realmente echaba mucho de menos a su nieta, ambos habían estado muy unidos en su vida anterior, pero ahora era otra. Eso contando con que no fuesen cuentos de vieja y realmente fuese ella.
"Bueno, dile a tu hermano que nos tiene que dar una boda preciosa." Me dijo sonriéndome. "Eso nos hará olvidar todo lo malo, ya verás."
"No hay boda." Le dije.
"¿Qué?" Me dijo. "Pero si se les veía muy bien."
"Sí, es... se ha cancelado el compromiso." Afirmé. "Su prometida... algo así como que murió de una enfermedad."
"Qué lastima..." Me dijo suavemente. "La vida no es justa, siempre se lleva a los más jóvenes."
"Es el ciclo de la vida." Afirmé.
"¿Tú sabías que con mi nieta murió también mi bis-nieto o bis-nieta?" Me dijo susurrando.
"¿Qué?" Dije. "Bella nunca me dijo..."
"Solo lo sabemos el médico que nos dio la noticia, el doctor Cullen que está fuera, Jake y yo." Me dijo sonriendo tristemente. "Y no me cuesta imaginar quién era el padre."
A mí tampoco. Sabía lo que era ese chico para ella, sabía lo que era ella para él. Podía imaginar cómo podía haber llegado a ese punto.
"No quise que dijeran nada a nadie más." Me dijo. "Es... saberlo no hubiera hecho bien a nadie."
"Espero que ese policía se pudra en el infierno." Le dije.
"¿En serio?" Me dijo. "Porque yo pensé en poner una denuncia, pero cuando fui a ponerla y vi que ya no estaba... me dijeron que había entregado su placa y su arma el mismo día que Bella murió. Creo que ya tiene suficiente castigo con saber que murió porque él apretó el gatillo."
"Matar un animal es imperdonable." Le dije furioso. "Pero matar a una persona... eso no tiene nombre. Solo espero no encontrarmelo en la vida."
"Kasim, nuestro señor Dios predicó sobre el perdón." Me dijo sacudiendo la cabeza suavemente. "Ese hombre ya tiene suficiente penitencia con saber que mató a alguien inocente. ¿Quienes somos los humanos para juzgar?"
No pude decir nada, no me salían las palabras. No podía perdonar a ese policía que había intentado matar un animal y en lugar de eso mató a una compañera, no, Bella era mucho más que eso, Bella era una amiga, daba igual su edad, ella era realmente la más leal entre los leales, defendía nuestra causa como si fuese propia, era carnivora pero aún así defendía nuestra causa y se privaba de carne cuando estábamos reunidos, se solidarizaba con todos y nunca se perdía un solo acto de juvilación o de honrar a nuestros guerreros caídos; y ahora ella era uno de esos nombres que engrosaban las listas.
"Ese día... los animales de toda la reserva actuaron diferente a los actual." Afirmé. "Los que ella había curado, los que había tratado, los que había rescatado, los que había alimentado... todos ellos actuaron raro, se negaron a comer y el resto se solidarizaron. Los lobos aullaron todo el día, las rapaces hicieron un único vuelo en todo el día, los cocodrilos permanecieron bajo el agua todo el día y los felinos rugieron y rugieron hasta quedar afónicos." Confesé. "No sabíamos lo que les pasaba, pero algo en mi interior lo sabía, por eso comencé a llorar sin motivo."
"Eras un buen amigo, Kasim." Me dijo dándome una palmada suave en el hombro mientras la puerta se abría para dejar pasar a un hombre alto y rubio aunque joven vestido con una bata blanca y un estetoscopio al cuello a la sala. "Y mi nieta te quería mucho, a todos vosotros."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jake)
"Ah, ah, yo lo llevo." Afirmé cogiendo los platos sucios de la mesa donde habíamos cenado Bella y yo en el piso. "Tú ve al sofá. ¿Puedes llegar sola?"
"Por dios, Jake, solo he perdido la vista." Me dijo divertida levantándose para tantear con el pie para orientarse y dar unos pasos hasta poder tocar la pared para ir al salón.
"Creo que habría que pillarse un lavavajillas, aunque sea uno básico." Afirmé.
"O podríamos comer en platos de plástico cuando te toque fregar." Me dijo con ironía y divertida. "Yo te recuerdo que sé fregar a la perfección."
"Muy graciosa, señorita un calcetín de cada color." Le dije dejando los platos en remojo para mirarla tocarse los calcetines.
"No tiene gracia, Jake." Me dijo picada. "Los tengo iguales."
"Ya, pero me encanta pincharte con eso." Afirmé yendo donde tenía la cabeza para besarle cabeza-abajo antes de peinarla del revés mientras me miraba sin enfocar del todo. "Y por cierto, mola que no me veas, así puedo ir por aquí como me de la gana y dejarme barba de una semana."
"Que no vea no quiere decir que no pueda ver de diferente forma." Afirmó alzando la mano para tocarme la mandíbula. "Hoy por ejemplo, no te has afeitado."
"¿Cómo puedes saberlo?" Le dije.
"Raspas." Afirmó sonriendo y haciéndome un poco de fricción en la mandíbula.
"No entiendo cómo puedes saber nada solo con tocar." Le dije sin soltarle la mano pero dando la vuelta para sentarme con ella en el sofá poniendo la tele.
Entonces me cogió la mano y me puso la otra en los ojos.
"Cierra los ojos." Me dijo. "Pero no hagas trampas."
"Vale, vale." Afirmé cerrádolos divertido y paladeando. "¿Ahora qué?"
"Déjate, pero no vale hacer trampas ¿eh?" Me dijo.
"Vale." Afirmé divertido ante su insistencia.
La oí moverse un poco y entonces noté cómo mi mano tocaba algo suave pero blando e intenté abrir los ojos bajo su mano para que me riñese riéndose.
"¡No hagas trampas!"
"Vale, vale." Le dije. "Es que no sé lo que es."
"Tú tócalo." Me dijo. "Y dime qué crees que puede ser."
"Uh..." Le dije palpando mejor y abandonando mi idea de que fuese lo que pensaba para toquetear un poco más antes de decantarme por algo. "¿Una pelota?"
"Correcto." Afirmó para parar un momento y coger otra cosa antes de cogerme la mano y guiármela a cogerla.
Esta vez era algo liso, frío...
"Una piedra." Afirmé. "Diría que es el pisapapeles de la mesa, marmol."
"Muy bien." Afirmó quitándola y luego cogiendo mi mano suavemente para ponerla sobre algo blando, liso y caliente.
"Esto me gusta más." Afirmé sonriendo al darme cuenta que era su cara.
"¿Qué es?" Me dijo.
"Tu cara." Afirmé para quitarme su mano de mis ojos y besarla suavemente.
Era extraño, nunca pensé poder volver a sentir eso con nadie, pero ella no era 'nadie' era Bella, mi Bella; vale, tenía otro cuerpo, pero dentro seguía siendo ella misma, y eso no iba a cambiar nunca.
