CAPITULO 41: VISITAS DE AMIGOS.

"Me gusta este juego de tocar cosas." Le dije suavemente a Bella cuando volvimos a jugar a lo mismo al día siguiente tras volver de comprar cosas que habíamos estado jugando a identificar qué era cada cosa solo con el tacto y el olor.

"Hay muchas cosas que aprender a valorar." Me dijo sonriendo y oliendo un pimiento fresco para sonreírme y pasármelo. "Huéle esto. Es genial."

"¿Cómo puedes estar tan contenta cuando no puedes ver?" Le dije. "Ya no vas a poder ver nunca más el amanecer ni…"

"Veo las luces, Jake." Me dijo pasándome unos tomates tras olerlos y tocarlos con suavidad. "Y no es tanto castigo. No ver te hace ver cosas que antes no podías. Agradezco no tener vista cuando podría haber perdido algo mucho peor."

Es curioso, ella siempre ha sido positiva, proteger su planeta la hacía tener esa positividad, pero ahora que cualquiera podría deprimirse por haber perdido algo tan importante como era la vista, ella parecía tan tranquila.

Era consciente de que no podría ver nunca más, pero parecía buscarle el lado bueno, que el resto de sentidos se le habían agudizado mucho, sobre todo el olfato y el oído. Ahora no miraba la fruta, la tocaba y olía y parecía saber exactamente en qué punto estaba de maduración.

Sonreí y la abracé suavemente desde atrás para besarle el cuello agachándome un poco.

"Dios, eres algo increible." Afirmé. "¿Nunca te deprime nada?"

"Muchas cosas, pero he decidido que no tengo tiempo para lamentarme, es mejor ver la luz de la vida." Afirmó sonriendo. "Y más reto."

Sonriendo busqué su boca y le di un beso para hacerla soltar todo lo que tenía en las manos y llevármelas para ponérselas en mi cuello antes de levantarla con cuidado.

"¿Por qué te quiero tanto?" Susurré feliz.

"Porque si me quisieras más serías yo a tí." Me dijo para hacerme aguantar la risa y volver a besarla porque ella buscó mi boca.

Creo que estábamos a punto de ponernos a mancillar la encimera de la cocina por estar como motos cuando llamaron a la puerta y decidí dejarlo pasar hasta que volvieron a llamar.

"Será mejor ir a abrir." Afirmó.

"¿Esperabas a alguien?" Le dije.

"No." Me dijo. "Claro que no. Mi familia está en Egipto y mi familia como Bella piensan que estoy muerta."

"Entonces voy yo." Afirmé soltándola y costándome la vida misma separarme de ella para mirar atrás y ver que volvía a la bolsa de la compra para orientarse con pasos y tocando para dejar cosas en su sitio mientras yo iba a la puerta a contestar. "¿Sí?. ¿Quién es?"

"Jake, tío. Sorpresa." Me dijo Embry al otro lado de la puerta asomándose por la rendija con Quil, Seth y Leah.

"Oye, abre la puerta." Me dijo Leah empujando la puerta para abrirla. "Llevo horas conduciendo con estos dando la tabarra me merezco un descanso."

"Oye, no puedes entrar en las casas sin pedir permiso." Le dije mientras el resto pasaban también.

"Venga ya, somos los tres mosqueteros." Me dijo Quil mientras Embry saltaba al sofá y Seth levantaba unas bolsas.

"Mira, te traemos hasta cosas de parte de tu padre."

"Esto… creo que ahora entiendo por qué no quería que entrásemos." Dijo Leah.

"¿Quién es, Jake?" Me dijo Bella desde la cocina con una bolsa de manzana en forma de patatas fritas en la mano mirando hacia la puerta donde estábamos sin darse cuenta que Leah estaba delante justo.

"Son Embry, Quil, Leah y Seth." Le dije. "Amigos."

"Ah, encantada." Afirmó sonriendo. "¿Queréis algo? Hoy ha sido día de compra."

"Esto… no gracias." Dijo Quil para mirarme.

"Vale, voy a acabar de poner la compra." Afirmó.

"Déjalo, te ayudaré luego." Le dije.

"Ah, no importa." Dijo. "Tengo algunas etiquetas, podré apañármelas."

"¿Etiquetas?" Le dije.

"Etiquetas." Asintió sonriendo y moviendo los dedos antes de volver a meterse a la cocina.

"No nos habías dicho que compartías el piso con una… chica." Dijo Quil.

"No lo sabía hasta que no la vi." Afirmé. "En el rectorado pensaban que era un chico."

"Pues es evidente que no lo es." Dijo Leah mirándola y mirándome confusa.

"Sí, es evidente, pero por el nombre no sabían que era una mujer." Afirmé.

"¿Tan raro es?" Dijo Embry.

"Ben-al-Kriqu." Dijo ella desde la puerta. "Me llamo Rissa pero me apellido Ben-al-Kriqu, y en mi cultura se pone primero el apellido y luego el nombre. Jake, lo siento, no llego a un estante."

"Ahora mismo voy." Le digo.

"No, deja, voy yo." Afirmó Seth sonriéndole.

"Rissa, ese es Seth." Le dije. "Está aún en el instituto."

"Ah, vale." Dijo mirándo hacia mí y sonriendo cuando movió un poco la cara hacia donde iba Seth.

"Parece una chica delicada." Dijo Quil.

"Digamos que no es lo típico." Afirmé. "Por cierto, tenéis unas caras horribles. ¿Ha pasado algo?"

"Los jefes de los vampiros mandaron a sus perros de presa tras Bella." Me dijo. "Trix, tras… Bellatrix."

Eso hizo que mirase inconscientemente hacia la cocina, casi esperaba que Bella lo hubiera oído, aunque probablemente no supiera nada.

"Os recuerdo que esa chica no sabe nada." Les dije susurrando. "Agradecería que no… hablaseis de eso delante de ella."

"Oye, Jake." Me dijo Seth viniendo a la puerta de comunicación entre la cocina y el salón con unos botes. "¿Especias es con 'i' o con 'y'?"

"Con 'i', de todos modos, para qué quieres saberlo." Le dije.

"Rissa está escribiendo etiquetas con una máquina." Me dijo sonriendo. "Solo dibuja puntos."

"Ahora en serio." Me dijo Leah. "¿De dónde has sacado a esta rara?. ¿Tan pronto te has olvidado de Bella y la 'pioja chupoptera' esa?"

"Leah, te recuerdo que hablas de mis improntas." Le dije molesto. "Y Rissa es mi compañera de piso."

"Entonces por qué no lo sabía ni tu padre ni ninguno de nosotros." Me dijo Embry.

"Porque…"

"Jake, deberías decirles a tus amigos que se queden a comer." Me dijo Bella sonriendo desde la puerta de la cocina. "Aunque hoy tenemos cocido del viernes."

"¿Cocido del viernes?" Me dijeron mirándome.

"Sí, es que… cocinamos para varios días y se congela, o a veces compramos comida para llevar." Afirmé. "Pero lo que sobra lo guardamos y lo comemos otro día. Rissa es un as con eso de congelar comida y reaprovecharla."

"Paso, paso…" La oímos decir viniendo con unos vasos y una fuente de algo que olía a patatas fritas mientras Seth venía después con una botella de zumo y un paquete de cervezas.

"Con cuidado, Rissa." Le dije cogiéndole los vasos para darle la mano y ponérsela en el sofá. "No deberías haber traído los vasos tú."

"Ya, ya, tampoco soy una inválida." Afirmó sonriendo. "He pensado que podríamos comer unas patatas regadas con algo de zumo, o cerveza."

"Gracias." Le dijo Embry sonriéndole.

"De nada." Le dijo sonriéndole en su dirección. "Es lo menos que puedo hacer. Por cierto, espero que no os importe si después de comer me pongo a… bueno, necesito leer un libro."

"No te preocupes por nosotros." Le dijo Quil sonriéndole. "Solo habíamos venido a hacerle una visita a Jake. Como este fin de semana no vino él…"

"Nos mandaron un trabajo de investigación para ir haciéndonos a la biblioteca universitaria." Dijo ella sonriéndole. "Además, tuvimos que hacer un par de chapuzas aquí, Jacob es un buen manitas."

"Pues si te gusta el curro de Jake tienes que ver el mío." Dijo Embry sonriéndole y sacando bola. "¿Qué te parece?"

"Embry, deja de sacar bola." Afirmé.

"Si es de bola la mía es más grande." Dijo Quil.

"Eh, dejarlo ya, la vais a asustar." Afirmó Leah.

"Será mejor que vaya poniendo la mesa." Dijo Bella sonriendo y levantándose para apoyarse en el sofá y poner los pies en posición para ir directa a la cocina.

"Espera, te ayudo." Afirmé levantándome para seguirla y chocándome con ella en la puerta. "¿Estás bien?"

"Sí, lo siento, no sabía que…" Dijo antes de asomarse por debajo de mi brazo. "¿Os apetece quedaros a comer?"

"No quisiéramos molestar." Dijo Seth.

"Los amigos de Jacob son mis amigos." Les dijo sonriendo. "¿Pones tú los vasos?" Me dijo.

"Vale." Asentí. "Oye, yo… lo siento mucho. No sabía que iban a venir."

"No importa, son tus amigos." Afirmó susurrándome también. "Hacía mucho que no les veía… bueno, que no les oía."

"Se me olvidaba que también eran amigos tuyos." Le dije para que me hiciera un gesto de silencio mientras cogía los platos tras tocarles el borde y moverse sonriendo.

"Espera, déjame a mí." Le dijo Leah. "Podemos echaros una mano puesto que vamos a comer aquí."

"Muchas gracias." Le dijo Bella sonriéndole.

La verdad es que aparte de mí que sabía su secretito sobre la vista… cualquiera no lo supiera no lo hubieran adivinado así de fácil.

"La verdad es que tu compi es una cucada." Me dijo Embry. "¿De dónde es?"

"Egipto, creo." Afirmé.

"Ahá." Afirmó mirando a donde Leah y ella ponían la mesa sin que nadie se diera cuenta que Bella tocaba disimuladamente cada cubierto antes de ponerlos en su sitio junto a cada plato. "Es mona, muy-muy-mona." Añadió cuando estuvo a punto de caerse y Leah la sujetó.

"Olvídalo, tiene alguien." Afirmé.

"¿En serio?" Me dijo. "Jo, no es justo. Todas las monas están pilladas."

Era curioso cómo, lo mirases como lo mirases, había cosas que no cambiaban. Bella le gustaba a Embry siendo Bella y siendo Rissa.

"La mesa está lista…" Canturreó Bella.

"Ahora vamos." Afirmé. "Cojo la comida."

"Tarde, bobo." Me dijo Leah haciéndome notar que la comida ya estaba en la mesa y que había juntado la de estudio para hacerla más grande.

"Leah es muy amable." Afirmó Bella.

"Rissa dice que los jueves hace cus-cus." Afirmó sonriéndole. "Y ha prometido que me enseñará a hacerlo."

"Claro, y vas a volver para que te enseñe a hacerlo." Le dije.

"No, nos quedamos aquí hasta el fin de semana para asegurarnos que vienes." Dijo Leah. "Y luego nos vamos a ir las dos de compras."

"Esto… claro pero… no sé si será una buena idea." Afirmé.

"No pasa nada, me fio de su criterio." Me dijo Bella.

"¿Ves?" Me dijo Leah. "Por eso me gustan tus amigas."

"En realidad es una excusa para que podamos contarte una cosa." Dijo Quil. "Muy… importante."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Bella-Rissa)

"Bueno, pues ahora que ya tenemos las cosas limpias…" Dije saliendo al salón. "¿Algo que se nos haya olvidado comprar y necesitemos conseguir?"

"No, aunque… bueno, como somos más si puedes conseguir un poco más de pizza sería de agradecer." Afirmó Jake desde algún lugar a mi derecha.

Desde que tenía ese cuerpo había aprendido bastantes cosas de Rissa, aparte de ver con el tacto y el oído, mi visión espacial había mejorado a pesar de no tener la parte de 'visión'.

Era divertido, pero aún no estaba ubicada del todo con lo de no poder volver a ver nada, no me acababa de hacer a lo de no saber dónde estaba alguien hasta que no se movía si estaba cerca o no me hablaba.

"Esto… creo que voy a coger un abrigo." Afirmé girándome para orientarme hacia el pasillo del dormitorio. "Y voy a necesitar un complemento."

"¿Necesitas ayuda?" Me dijo.

"No, no te preocupes." Afirmé.

"La chica es bastante rara." Le dijo Quil.

"¿Te dice todo lo que va a hacer?" Le dijo Embry. "Porque tiene que sonar muy bien si te dice algo de cuando va al baño o cuándo se ducha o cuando…"

"Ya, está bien." Dijo Jake. "No me dice todo ¿vale?"

Sonriendo busqué en el armario mis jerseys para ponerme a tocar las etiquetas hasta que encontré el rojo para ponérmelo y coger los palos plegables del tamaño de palillos chinos para ir de vuelta al salón.

"Perdón, necesito asesoramiento." Dije esperando que Jake me dijese algo.

"¿Qué tipo de asesoramiento?" Dijo Seth justo desde mi lado sobresaltándome.

"¿Qué color me va más con la ropa?" Le dije mostrándole los bastones.

"Yo creo que este." Afirmó. "¿Es para el pelo?"

"No." Negué devolviendo el resto a su sitio junto a la entrada de la habitación, es un complemento.

"Creo que no deberías extenderlo aquí." Me dijo Jake desde el salón donde podía oír ruido de herramientas.

"¿Qué estáis haciendo con esas herramientas?" Les dije.

"Los chicos me van a ayudar a arreglar lo del lavavajillas viejo de los Clearwater." Afirmó.

"Mi madre iba a tirarlo porque le hemos comprado uno entre las dos y pensamos que a Jake podría venirle bien." Afirmó Leah acercándose a mí. "¿Nos vamos?"

"Rissy, cógete a ella." Me dijo Jake. "Hay… algunas piezas están por el suelo."

"Oye, ni que fuese tonta." Le dijo Leah.

"¿Seth?" Le llamé.

"Dime." Me dijo junto a mí. "¿Te importa acompañarme hasta la puerta, por favor? A tu hermana parece que le da vergüenza que me coja a ella."

"Claro." Dijo sonriéndome.

Echaba de menos poder ver su sonrisa, era realmente bonita, como la de Jake.

"¡No me da vergüenza!" Dijo Leah.

"Jake, me cojo las llaves." Le dije.

"No te preocupes, no voy a salir." Me dijo.

"¿No tenéis dos juegos?" Le dijo Embry.

"No hace falta." Dijo Jake. "Solemos salir a la vez, de hecho, yo salgo más."

"Gracias por el paseo, Seth." Afirmé sonriéndole y estirando la mano para tocar la mesita y coger el llavero del cuenco donde estaban sin encontrarlas. "Jake, las llaves…"

"A tu derecha, más… más…" Me dijo.

"Ok, las tengo." Afirmé.

"¿No las veías con lo grandes que son?" Me dijo Leah mientras salíamos al pasillo y cerraba tras ella mientras comprobaba mi bolso para comprobar que tenía el móvil, la cartera, toda la documentación y cogerme el bastón.

"No." Negué pulsando el botón de desplegarlo apuntando al suelo. "La verdad es que solo veo luces y sombras."

"Eres… tú eres…" Dijo.

"Sí, bueno." Afirmé sonriendo. "Por eso Jake hace esas cosas, creo que le doy un poco de pena y me hace de lazarillo. ¿Vamos de compras? Aquí cerca hay unos escaparates de alucine."

"Este…" Dijo. "No sé si podrás… ya sabes, para ir de compras habría que…"

"¿Ver?" Le dije sonriendo. "Bueno, por eso dije que me fiaba de tu criterio." Añadí guiñándole un ojo.

"Jo, es que hasta que no sacas tu bastoncito no te das cuenta." Afirmó. "Y tienes los gestos de alguien que ve. ¡Hasta nos miras cuando hablamos!"

"Bueno, tengo unos ojos inválidos pero mi oído y mi tacto valen por cien." Afirmé saliendo por el portal con ella.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jake)

"Bueno, a ver, qué es eso tan importante que teníais que contarme." Afirmé al cabo de un rato de que se fueran las chicas.

"Los Vulturi, han vuelto por Forks, bueno, en realidad ha sido por Port Angels, por la Reserva esa que ibas tú tan a menudo." Me dijo Quil.

"Y han destruido la tumba que le hicieron a Bella allí." Me dijo Embry. "Es… parece que la buscaban a ella."

"Estuvieron a punto de cargarse a un montón de verdes que curraban allí." Dijo Seth tristemente. "Pero Carlisle ha salvado a la mayoría."

"Sí, ha sido… alucinante ver a Carlisle tratando a los verdes y a Edmound a los animales que pudimos salvar entre unos y otros." Afirmó Embry.

"Lo que no sé es quiénes eran los grillados esos que se enfrentaron a los Vulturi." Dijo Quil.

"Un momento." Le dije. "¿Qué grillados?"

"Unos vampiros." Afirmó Seth.

"Se suponía que todos tenían miedo de los Vulturi, pero estos se enfrentaron a los perros gorileros y los dos chihuahuas." Afirmó Embry.

"¿Cómo dijeron?" Dijo Quil.

"Que a los pringados verdes no los maltrataban nadie salvo unos tales 'rojos' y esos tipos raros." Dijo Quil.

"Vale, lo de rojos lo he oído antes, creo que es una clave para los furtivos y taladores, o tal vez solo para los enemigos del ecosistema." Les dije. "Pero alguien que dijese eso…"

"Por eso decimos que son unos grillados." Afirmó Embry. "No sabemos quiénes eran."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Leah)

"Oye, creo que deberíamos volver ya a casa." Le dije a la compañera de piso ciega de Embry mientras se probaba una sudadera con el logotipo de la universidad en una tienda.

"¿No te gusta esta?" Me dijo preocupada. "Ya sé que el rosa no acaba de quedarme bien con mi piel, pero…"

"No, no, esa es… fuccia." Le dije. "No, es… llevamos un rato ya fuera, creo que se preocuparán sin no… volvemos pronto."

De pronto había comenzado a sentir una presencia extraña, un tufo apestoso en el ambiente que se acercaba.

"Está bien." Me dijo. "Pero primero… vamos a comprar un par de bolsas de galletas. Por aquí huele delicioso."

"Yo lo único que huelo es a tufo." Murmuré entre dientes antes de localizar el tufo y arrugar los labios mirando a la persona de donde provenía que nos miró. "Espera aquí un momento. Ahora mismo vuelvo. Acabo de ver un estuche para mi hermano que le encantará."

No tenía la menor intención de mirar estuches, pero me interesaba ver a quién perseguía ese tipo, si es que perseguía a alguien, así que me desvié hacia la fila de percheros de ropa dejándola donde podía verla y sin perder de vista al tipo que me miró antes de volver a mirarla a ella y dejar la taza que estaba mirando para ponerse a caminar hacia la chica que estaba tocando un peluche con la camisa de la universidad donde estaban tanto Embry como ella.

Era un tipo, varon, alrededor de metro ochenta y de costitución delgada, vestido con un chaleco verde del que salía pelo por las mangas y el cuello, corto y abierto revelando una camiseta blanca sin mangas. Y unos pantalones verdes de lino atados con un cinturón de falso cuero negro y unos guantes mitones marrones de cuero.

Su piel era tremendamente pálida y tenía media cara oculta por el flequillo de un peinado de pelo liso, largo y negro brillante con una chapa como del ejército al cuello en una cadena.

Hubiese pasado por un estudiante más de no ser por lo perfecto de su apariencia a pesar de no vestir nada del otro mundo, parecer un modelo y por el tremendo tufo que desprendía.

Fue directo por Rissa y esta debió darse cuenta porque movió un poco la cara dejando lo que tenía en las manos para mirar ligeramente hacia donde él se le acercaba y verles hablar, primero a él y luego a ella contestándole.

"Ah, no, de eso nada, monada." Dije para mí misma antes de apresurarme a ir por él. "¿Qué coño estás intentando hacer con la pobre chica, chupasangres?"

"Leah, tranquila." Me dijo la chica.

"Que conste que ya te había visto." Me dijo el chico mirándome y revelando unos ojos de color azul algo artificial. "Se os puede oler desde kilómetros de distancia."

"Claudio, Leah, ya vale, los dos." Nos dijo la chica metiéndose en medio y sin mirar a ninguno de los dos. "Salgamos, los tres. Ahora."

"No pienso ir a ningún lado con este…" Dije.

"Leah, ahora." Me dijo ella. "Aquí cantamos demasiado."

"Cógete a mi brazo." Le dijo el tío suavemente.

"De eso nada, es amiga de un amigo." Le dije cogiéndola de la mano. "Y yo no me fío de ti así que ella se viene conmigo."

"Voy sola, vale ya." Nos dijo soltándonos a ambos y cogiendo el bastón que tenía colgado de su brazo por una cuerda a la muñeca. "Y por cierto, no necesito ver para saber que estáis dando la nota."

La nota era evidente que la estábamos dando, pero de que iba a dejar que ese tío pusiera un dedo encima a la chica, eso ni de broma; me daba igual no estar en nuestros territorios, se trataba de un chupasangres a la caza y no iba a dejar morir a un inocente, mucho menos a uno que conocía.