CAPITULO 42: VIDA EN EL APARTAMENTO. LOS MOTIVOS DE LA VISITA DE CLAUDIO.

(Voz de Leah)

Aquello estaba pasándose de raro. Vi al chupasangres caminando al lado de la chica mientras yo lo hacía al otro lado mientras salíamos y luego ella paraba fuera y miraba a los lados.

"¿Buscas algo?" Le dije.

"Creo que es por allí." Afirmó señalando a un lado para caminar.

"¿A dónde vas?" Le dije sin permitir que el vampiro se pusiera a su lado; sabía que la chica era invidente, así que no podía entender cómo era posible que supiera exactamente cómo orientarse ni que buscase algo concreto moviendo la cabeza.

"Aquí cerca tiene que haber una cafetería." Afirmó. "Puedo oler café en el aire, y Pizza, así que… creo que tiene que haber algo donde sentarse y poder hablar, con paz." Dijo mirando a ambos lados.

"Soy pacífico, ya lo sabes." Le dijo el vampiro.

"¿Por eso vas con los hermanos?" Le dijo ella.

"Que vaya con los Diavolo no quiere decir que sea belicoso como ellos." Le dijo.

"No me digas que os conocíais." Le dije más bien a ella.

"Claudio es un viejo amigo." Me dijo.

Sí, un un vampiro que comenzaba a ponerme la mosca tras la oreja.

"Rissa, tenemos que hablar." Le dijo el tipo. "Es muy importante. El resto no saben que he venido."

"¿Hay más como tú?" Le dije.

Me miró y pasó de mí olímpicamente para volver a mirar a la chica.

"Oye, no me ignores." Le dije.

"Por favor, no discutáis en medio de la calle." Nos dijo. "¿Dónde está la cafetería…?"

"Es un Starbucks, está cruzando la calle a unos 200 metros, pero hay que andar otros 34 más hasta el paso de cebra y luego retroceder." Le dijo el tipo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Embry)

No podía creérmelo, aquello estaba siendo demasiada mala suerte, primero los verdes-asesinos formados por un grupito de chupasangres ya confirmado y luego el ataque de los Vulturi que había confirmado que ese grupito eran chupasangres también y que encima habían hecho que me liase un poco sobre sus motivaciones.

Vale que eran asesinos, vale que se alimentaban de personas, pero por lo que sabía por Claudio, no eran personas cualqueiras, eran solo 'rojos' y eco-criminales.

"¿Estás bien, Jake?" Me dijo Embry.

"Sí, no os preocupéis." Afirmé.

"Entenderás por qué necesitamos que vuelvas." Me dijo Quil.

"Habíamos quedado que no le íbamos a decir eso." Le susurró Embry. "Que entre los de Sam y nosotros podíamos hacernos cargo."

"No, está bien." Afirmé. "Entiendo que tenga que volver, pero… no puedo irme de aquí así."

"¿Qué te retiene?" Me dijo Embry. "Nunca has puesto pegas para escaquearte de las clases por cazar."

"Es… mucho más complicado que lo que parece." Afirmé. "Mucho más… complicado."

"Por qué." Me dijo Quil casi molesto.

"Es… demasiado complicado, no lo entenderíais." Afirmé.

Me miraron en silencio unos segundos y entonces Embry se levantó molesto.

"Jake, no voy a pedirte, pero joder, ya va siendo hora de que reacciones." Me dijo molesto y ocultando su enfado. "Se nos partió el alma, a mí sobre todo, pero Bella no está, no va a volver y ahora, esos cabrones de mierda de chupasangres que se creen los reyes del mundo y que se piensan que tienen derecho a hacer lo que les venga en gana y a jugar a ser dioses están buscándola sin importarles las veces que les digamos que está muerta. Se han cargado una de las tumbas y no dudo siquiera que se cargarán el resto cuando las encuentren. Así que si tú no quieres hacer nada, bien, pero yo no esperes que me quede sentado llorando contigo que Bella no esté, porque se ha ido."

Me golpeó la fuerza de su afirmación, Embry no era de dar discursos, pero eso había sido lo más parecido a un auténtico discurso que nunca había oído.

Por un momento pensé decirles la verdad, que Rissa era Bella reencarnada, que el espíritu de Bella estaba en el cuerpo de Rissa; pero justo cuando fui a abrir la boca me di cuenta de cómo sonaba todo eso, que ni yo mismo acababa de entenderlo y todo eso, así que respiré hondo y me di cuenta que pensarían que estaba loco si decía algo así, así que cerré la boca y me callé.

"¿No vas a decir nada?" Me dijo.

"No." Negué.

Le vi temblar de rabia y dio un pisotón en el suelo antes de irse por la puerta.

"¡Embry!" Lo llamó Quil antes de que cerrase la puerta d salida y mirarme. "¿Qué coño te pasa? A Embry le ha dolido tanto como a ti."

"Lo sé." Afirmé. "Es... de verdad que me gustaría ir, pero no puedo."

"Por qué." Me dijo Quil. "No trabajas, podrías irte de la universidad un par de días."

"No puedo irme por las clases y tampoco por... bueno, por Rissa." Le dije. "Así que dejar de hacer preguntas y dejadlo ya."

Dios, cómo me dolía no poder decirles nada de lo que pasaba, que Rissa no era Rissa sino Bella, que estaba ciega y no podía vivir sola porque podrían cogerla, sobre todo ahora que parecía estar en el punto de mira de los Vulturi por algún motivo.

"Un momento, aún no me habéis dicho por qué la buscaban." Le dije.

"No sabemos." Me dijo Seth. "Pero tal y como dejaron aquello... diría que no para nada bueno."

Genial, eso solo ponía un punto más a mi terrible dilema personal.

No decir que vivía con la reencarnación de Bella, no decir que éramos hombres que se trasformaban en lobos monstruosos... y ahora no decirle a Bella que la perseguían unos tíos asesinos que probablemente quisieran hacerle a saber qué, probablemente lo mejor fuera convertirla y lo peor matarla, aunque sinceramente, no sé qué era peor.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Bella-Rissa)

"¿Estás seguro de eso?" Le dije a Claudio cuando me explicó lo que había pasado en el centro de recuperación de especies de Port Angels.

"Sí, es... ¿seguro que quieres seguir hablando de esto delante de ella?" Me dijo, apuesto a que mirando a Leah. "Leah es amiga de Jake, así que apostaría a que está al tanto de lo que es."

"Yo sé lo que es." Afirmó ella. "El problema es qué sabes tú de él."

"Dejemos eso para luego." Le dije tomando un trago de café antes de continuar. "Dime exactamente qué ha pasado con el resto."

"Están fatal." Me dijo. "Nosotros nos libramos, obviamente, pero Karim y el resto están... bueno, los que no pudimos salvar están peor."

Muertos, tuve que pestañear y mirar abajo a ciegas para evitar llorar.

"Oye." Me dijo Leah. "¿De verdad eres ciega?"

"De nacimiento." Afirmé.

"Dios, tienes demasiados gestos de vidente." Afirmó.

"Rissa, está bien." Me dijo Claudio. "Kasim se ha salvado, están mal pero se recuperarán, están bien atendidos. Los amiguitos de Jake se están encargando."

"Solo por eso ya debería matarte." Afirmó Leah incorporándose a juzgar por el ruido, así que metí la mano a ciegas entre ambos para separarles, solo que Claudio no se había movido de su sitio.

"Leah, está bien." Afirmé. "Podía imaginarme que Jake no era el único guerrero. Los de su especie nunca se dan solos. Jake, tú... dos o tres amigos más."

"O dos manadas de al menos 6 a 8 unidades cada una." Me dijo Claudio.

"No es posible." Le dije mirándole a ciegas. "Nunca ha habido más de 4 o 5."

"Ellos no son los guerreros de esas historias." Me dijo.

"Como digas una palabra más te comes la mesa, sanguijuela." Le dijo Leah.

No le di importancia, estaba más ocupada en procesar el dato que tenía. Dos manadas enteras, de entre 6 a 8 hacían un mínimo de 12 guerreros con alma de lobo. Nunca había oído hablar de algo así, era cierto que al principio fueron uno, luego al lobo por su carácter de manada se le dio una compañera... pero ¿una manada?

Por no decir ya dos.

"Eh, parad ya, los dos." Les dije volviendo a estirar los brazos cuando me tiraron encima el café caliente aún. "Estamos en un establecimiento público."

"Pero mira cómo te has puesto." Dijo Claudio mientras oía el soporte de servilletas siendo vilmente expoliado y luego notaba presión en la ropa donde había caído el café indicando que me estaba intentando limpiar un poco. "Lo siento mucho."

"Pues si es cierto que lo sientes, que lo sentís." Me corregí mirando a Leah o al sitio donde debía estar a juzgar por la respiración agitada de rabia que podía percibir. "Parad ya de pelear."

"Es tu amiguita que se pone violenta." Me dijo Claudio.

"Tal vez sea por tu culpa." Le dijo Leah. "Por venir aquí haciendo..."

"Vale ya, la culpa es de los dos y punto." Afirmé volviendo a meter las manos en medio de ambos y mirando a ambos lados aún sabiendo que no se habían movido. "No me gusta un pelo hacer de madre, si quisieara hacerlo me pondría a hacerme un bebé."

"Tú desde luego no vas a cambiar ni en un millón de años ¿no?" Me dijo Claudio para hacerme sonreír.

"Desde luego hay que ver cómo hablas para ser una chica fina." Me dijo Leah. "Me recuerdas a alguien, pero... no puedo recordar a quién."

Probablemente a mí misma, cuando me conoció, cuando era Bella.

"Es la primera vez que vengo a América." Afirmé sonriendo y encogiéndome de hombros.

"Eh, lo digo en serio." Me dijo Claudio. "No sé si es seguro que sigas aquí, con..."

"Estoy protegida." Afirmé. "Vivo con Jake, él me puede proteger."

"Tú estás a salvo." Afirmó Leah.

"No tiene ni idea ¿no?" Dijo Claudio.

"Solo Jake, Kasim, tú y yo." Le dije. "Y admitamos que a Kasim le cuesta creérselo, y eso que cree en esto."

"¿De qué habláis?" Dijo Leah.

"Religión." Afirmé mirando a ciegas a Claudio. "Leah, creo que el fin de semana deberíais hacer que Jake se lo pase bien, me dijo que iría a visitar a su padre."

"Somos amigos, nuestros padres son uña y carne." Me dijo orgullosa de ello. "Claro que vamos a encargarnos de que tenga un fin de semana que no olvide."

No, ella creía que me engañaría, pero era evidente que ella también era un guerrero-lobo, tenía todas las cualidades y alguna más.

Leah era orgullosa, valiente y a la vez, tenía ese espíritu salvaje que los lobos poseían.

"Me alegra saber que Jake tiene tan buenos amigos." Le dije sonriendo. "Me pareció que estaba un poco... deprimido."

"No seré yo quien te lo cuente, pero tiene motivos de peso." Me dijo para mirar a otro lado puesto que su voz se atenuó como si hablase en otra dirección. "Aunque es un crío llorón y sigue con el bajón tras meses y meses."

Sí, eso era lo que ya sabía. Había estado atrapada en el mundo humano siendo un espíritu hasta que me encontraron un cuerpo. Había estado pegada a Jake por ser él quien tenía mi corazón, metafóricamente, curiosamente, esa era la expresión más acertada que había oído nunca. Había muerto por él, aunque no lo había sabido entonces, había tenido que morir y estar pegada a él para saberlo y entender por qué me mantenía tan cerca suyo. Había velado por él, me había matado verle tan deprimido por mí, verle llorar en mi tumba de la reserva de animales, verlo vagar por ahí... y verlo convertido. Dios, convertido imponía, era mucho más... todo, mucho más todo que lo que había imaginado nunca por las leyendas sobre guerreos-animal.

Su dolor me había matado, o lo hubiera hecho si no hubiese estado ya muerta; así que al final había decidido aceptar buscar la forma de reencarnarme, ocupar un cuerpo temporalmente mientras mi alma se hiciera más fuerte y pudiera ganar el control expulsando a la muerta de su propio cuerpo.

"Estaremos en contacto." Me dijo Claudio en latín. "Esta chica y yo no podemos estar demasiado rato juntos, estamos destinados a matarnos."

El guerrero-lobo y el murciélago siempre se habían llevado mal, la leyenda decía que al menos desde que el último había matado a la compañera-lobo del primero.

Era una historia triste, pero yo no podía culpar a uno u otro, el murciélago había sido engañado, y el lobo tenía todo el derecho a enfurecerse, pero me hubiese gustado poder cambiar la leyenda, que el murciélago no hubiera caído en la trampa, que algún otro guerrero-animal lo hubiera avisado de la trampa.

"Eh, a dónde te crees que vas." Le dijo Leah. "No huyas."

"Leah, déjalo ir." Le dije cogiéndole la mano. "¿Te importa leerme la carta de pizzas? Nos pidieron que lleváramos más."

"Esto es solo una cafetería." Me dijo.

"Hum, entonces pagaré y podemos ir a un mini-mart que hay cerca del edificio donde vivimos." Afirmé sacando la cartera.

"Sigo sin poder ver cómo consigues saber lo que pagas." Afirmó mientras sacaba monedas.

"Los billetes por tamaño y las monedas por tacto." Afirmé mostrándole cómo distinguía unos centavos de otros por tamaño y textura del dibujo.

Lo de ser ciega tenía sus ventajas, y una era que conseguía apaciguar a amigos que discutiesen con el símple truco de hacerme la 'pobrecita ciega' para que me prestaran atención y distraerlos de la pelea. Y en el caso de Leah y gente que acabara de enterarse de mi incapacidad... bueno, bastaba con mostrarles algún talento de ciego y los tenía alucinando y pensando cómo era posible aquello.

Cuando pagué y comprobamos las vueltas, volvimos a salir y fuimos al mini-mart para coger comida que Leah me fue radiando para elegir entre ambas pizzas suficientes para alimentar como a 15 personas y que según ella y a juzgar por mi experiencia de alimentar a Jake, nos daría como para 3 comidas con ellos.

Además nos hicimos con más zumos concentrados y unas bolsas de patatas de oferta y también compramos un poco de carne para el cous-cous que haría y que le enseñaría a hacer dado que tenía el resto de ingredientes comprados específicamente en una tienda de dietética y mandados desde casa, directamente desde Egipto gracias a la familia de Rissa, y eso que casi, casi estaba desheredada por lo de cancelar el compromiso e irse a estudiar a los Estados Unidos.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jake)

"Buenas, ya estamos en casa." Dijo Bella desde la puerta tras oírlas andar en la cerradura. "Traemos pizzas, patatas y zumos..." Canturreó moviendo las bolsas haciéndolas sonar.

"Pasar, estamos probando el lavavajillas." Afirmé.

"Agarrate a mí." Oí decir a Leah. "Eso es... ya estás en el pasillo del baño y... supongo que eso son las habitaciones."

"Una habitación y una sala de estudio." Dijo.

"¿Vamos a compartir camas?" Dijo Embry. "Mola..."

"Más quisieras, Leah y Rissa dormirán en el cuarto y nosotros... bueno, el sofá y supongo que unas colchonetas inflables." Le dije.

"Leah, acompáñame a la puerta de nuevo." Le dijo Bella sonriéndole. "Vamos a ver si los vecinos pueden pasarnos algo. Llamaré a Beth Turner, con un poco de suerte podrá hacer colecta de cosas en su hermandad y si echamos mano de los Sigma Nu y los Kappa-no-sé-cuantos podremos conseguir algo, aunque sea hasta el fin de semana."

"Oye, de qué conoces tú a los Kappa esos." Le dije dejando el martillo para ir a cogerla de la mano y llevarla con cuidado hasta la puerta a pesar de la mirada que me lanzó Leah

"Me invitaron a una fiesta." Afirmó. "Por lo que se ve al ser la única de mi tipo en la facultad, Chad y Dillan ser compañeros nuestros y por lo que se ve, estar como un queso... digamos que me han dicho varias veces que pida por esta boquita y seré complacida."

Genial, iba a tener que comenzar a tener cuidado de no perderla nunca pero nunca, nunca de vista, con esos jetas por ahí... y no eran imaginaciones mías. Ya había pillado a Chad, un cachas rubio, mirándola no precisamente a los ojos mientras hablaban, lo que no sé es cómo si agachaban la cabeza para mirar ella les pillaba y les decía de buenas maneras que tenía los ojos en la cara.

"Será mejor que pidas primero a Beth y que ella se encargue de su hermandad y de los Sigma Nu." Le dije.

"¿Quiénes son los Sigma Nu esos?" Me dijo Seth.

"Una hermandad, mayoritariamente masculina por no decir todos hombres." Le dije. "Y Chad y Dillan unos salidos oportunistas donde los haya."

"¿Y eso?" Dijo Quil.

"Se aprovechan de que ella no les puede pillar para mirarle el pecho mientras hablan, a veces." Afirmé.

"Eh, 'gran lider capullo'." Me dijo Leah asomándose por el hueco de la puerta mientras podía oír a Bella hablando con los vecinos. "¿Tú sabías ya lo de su palito?"

"Claro." Afirmé. "Pero no le gusta que la traten diferente por ello, solo hay que ayudarla cuando realmente lo necesite."

"Un momento." Dijo Embry. "No me digas que su palito es... vamos, que ella es en realidad un..."

"Su palito." Le dije cogiendo la escoba y moviéndola como si fuera el palo que usaba Bella para andar sola por fuera de casa y no comerse ningún obstáculo. "Y como se os ocurra decirle algo sobre eso juro que os coméis el estropajo del baño, y creédme, está realmente asqueroso, no sé quiénes vivían aquí antes, pero estaba lleno de mierda todo."

"Ya, y como ella no puede hacerlo limpiaste tú toda la casa ¿no?" Me dijo Leah mirando al pasillo. "Ahí vuelve."

"Bueno, buenas noticias." Dijo Bella entrando seguida de Leah que cerró la puerta y sonriéndonos. "Tenemos una cama que chirría y está medio escacharrada y unos colchones que son más bien colchonetas de gimnasia."

"Bueno, pues la cama a suertes." Dije.

(Salto espacio-temporal)

"Wow, esta pizza estaba deliciosa." Dijo Seth acabándose su última porción de pizza.

"Es fácil seguir directrices del envase." Afirmó Bella sonriéndole. "¿Más? Aún queda otra casi entera."

"Venga, dejar eso para mañana." Les dije. "Que aquí te tienes que comprar tú la comida y no hay tanta pasta."

"¿No has encontrado trabajo aún?" Me dijo Quil.

"No, es una ciudad universitaria, pero aún estoy asentándome." Afirmé. "De momento puedo ir tirando con los ahorros, y en cuanto esté totalmente asentado podría buscarme un trabajo y ahorrar para pagarme comida y demás."

"Si quieres podríamos mandarte algo de arroz y legumbres." Me dijo Embry. "Mi madre te haría un buen precio, yo te los regalo hasta que consigas ese trabajo."

"Gracias, pero aún tengo mi orgullo." Afirmé.

"Espera, déjame ayudarte a recoger." Le dijo Leah a Bella. "Rissa eras ¿no?"

"Sí." Asintió ella sonriendo.

"Espera, os echaré una mano." Afirmé.

"Podéis ir probando el lavavajillas." Dijo Quil. "Creo que ya funciona."

"Solo tenía unas piezas sucias, pero sucias, sucias, sucias." Afirmó Embry moviendo la mano para remarcar sus palabras.

"Entonces probaremos el aparato." Dijo Bella sonriendo.

La verdad es que no sé si era una actriz excelente o que se le había pegado algo de cómo era Rissa, pero ahora era realmente como ver a una especie de Rissa pero con algo menos de vergüenza, mucho más abierta y con valores de Bella.

"Ya siento que se vayan a quedar estos por aquí tanto tiempo." Le dije mientras cargábamos entre los dos el lavavajillas y ella escribía algo en una etiqueta con su maquinita de hacer etiquetas pegables con puntos en relieve.

"Ah, no te preocupes, son tus amigos, sé cuánto les echabas de menos." Me dijo sonriendo y cortando la etiqueta para pegarla en el botón que le estaba señalando que era de ponerlo en marcha y poniéndose a preparar otra para la ruleta tras preguntarme dónde era donde había que poner el programa de lavado. "Además, llevan razón, tienes que volver a casa. ¿O ya te has olvidado de lo que te retenía de venir a la universidad?"

Mi padre, no había querido dejarle solo; mi manada, no había querido separarme de ellos por ese sentimiento de unidad que teníamos, de que podíamos compartir todo lo bueno y lo malo y así que todo pesase menos; mi hogar, nunca había salido de él siendo humano y tenía miedo de no poder sobrevivir fuera de la reserva que era lo único que conocía.

"Pero también tenía motivos poderosos para venir." Afirmé recordando la madre de todos los motivos: compartir piso con Bella, poder vivir junto a la reina de mi corazón y dueña de mis pensamientos, sin contar a Nessy.

Eso pareció hacerla sonreír y buscó mi cara con las manos hasta encontrar la mejilla y sonreír haciéndome una caricia suave antes de parar y separarse.

"Oye, Jake." Oí decir a Embry desde cerca de la puerta. "Ya hemos montado las camas. Vamos a poner un poco la tele primitiva que tenéis."

"Gracias." Dije. "Ir yendo, yo ahora acabo de poner esto y voy."

"Yo creo que voy a irme a estudiar." Dijo Bella. "Pero vosotros ver la tele, me meteré en mi cuarto y cierro la puerta."

"Leah duerme contigo hoy." Le avisé.

"Bueno, no importa." Afirmó sonriendo. "Cuando se venga a dormir ya me iré a otro lado, o igual me duermo yo antes que ella, quién sabe."

"Permíteme dudarlo..." Le dijo Embry.

"Jake, vete si quieres." Me dijo Bella sonriéndome mientras giraba la ruletita del lavavajillas para ponerlo en marcha en el programa que era. "Yo puedo acabar de recoger esto sola."

"No me parece justo." Afirmé.

"¿Justo? Llevas poniendo y quitando la mesa todos los días, friegas y limpias porque yo no puedo ver la suciedad." Afirmó haciéndome otra caricia en la cara. "Creo que lo justo es que yo haga esto que puedo."

"Oye, hay algo que me escama un poco." Afirmé. "Al resto de personas miras más o menos a donde tienen la cara, pero a mí es como si me mirases directamente a los ojos."

"Sé dónde está exactamente todo de ti, Jacob Black." Afirmó sonriéndome. "Solo te toco en busca de la cara cuando no sé si estás de pie o no."

"O sea, que si me subiera en un taburete me tocarías otra cosa." Le dije bromeando para que me diera un golpe en el culo con el trapo y me hiciese señas para que controlase lo que decía señalando fuera para indicarme que el resto podían oírnos.

Entonces sonreí y me incliné para darle un beso y ponerle el pelo tras las orejas haciéndola sonreír y sonrosarse.

"Llevas razón, esto de no poder ver tiene su puntazo." Afirmé sonriendo antes de salir por la puerta e ir al salón donde habían puesto la tele.

"Así que lo de no ver tiene su puntazo ¿no?" Me dijo Leah.

"Qué, si quiere coger algo de donde sea tiene que palpar." Le dije encogiéndome de hombros. "Le he dejado un trapo sobre la encimera y hemos ido a cogerlo a la vez."

"Oye, yo también me apunto a eso." Afirmó Embry. "Total, tú ya tienes a Nessy."

Fue justo entonces cuando oímos pasos saliendo de la cocina y nos giramos a mirar y ver a Bella saliendo de ella.

"¿Qué, al final no te animas?" Le preguntó Embry sonriéndole aunque ella no pudiera verlo.

"Lo siento, tengo que estudiar." Afirmó sonriendo. "Quizás otro día."

"Qué pena." Le dijo. "Te vas a perder una peli genial."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Bella)

"Ah, ya lo entiendo." Afirmé pasando los dedos por el último párrafo de apuntes en Braille que tenía. "Entonces es todo cuestión de la malto-dextrosa... Leah, no seas tímida y pasa."

"¿Cómo sabías que estaba aquí?" Me dijo sorprendida.

"Estaba concentrada, pero no tanto como para no haber oído tus pasos." Afirmé poniendo la marca y cerrando el bloc donde ponía las hojas tras hacerles agujeros para archivarlas. "¿Ya se ha acabado la película?"

"Sí, hemos estado hablando un poco más." Afirmó. "No quería venir hasta que no hubieras acabado."

"No importa, puedo seguir mañana." Afirmé sonriéndole. "Espero que no te importe dormir arriba."

"No, es... entiendo por qué estás tú abajo." Afirmó.

"Puedo dormir arriba también." Negué. "Pero aprendería a hacer puenting sin cuerda para levantarme al baño por la noche, y tampoco es plan."

"Sí, no es plan." Afirmó con un tono denotando sonrísa. "Buenas noches."

"Buenas noches, oh, por cierto, no sé si os lo ha dicho Jake pero… mañana podéis dormir todo lo que queráis, volveremos para la comida, así que no tenéis por qué hacer nada."

"Sí, Jake nos lo ha dicho." Afirmó. "¿Te importa si quito la luz?"

"Leo con los dedos, no con los ojos." Le dije sonriendo.

"Me cuesta un poco hacerme a la idea de que no te molesta la luz o la oscuridad." Me dijo mientras percibía que la luz fuera de mis ojos se iba. "¿Cómo puedes leer si no ves?"

"Braille." Afirmé colocando todo bien puesto en mi zona de la mesa para volver a la cama. "Tengo un ordenador especial que conecto a una máquina que funciona como las fotocopiadoras solo que haciendo puntos en el papel, así que hago mis apuntes en braille. Y hasta que pude conseguir el equipo, los profesores me dejaban grabar las clases en audio y estudiaba memorizando las palabras importantes."

"Oh…" Dijo con un tono de voz que mostraba que estaba casi dormida ya. "Suena a difícil…"

"Sí, un poco." Afirmé sonriendo y siguiendo con la última parte de los apuntes de ese día.