CAPITULO 44: LA MANADA DE SEPARA. JAKE, TIENES QUE HACER LAS PACES.

(Voz de Jake)

"Madre mía…" Suspiro feliz en el sofá mientras Bella se coloca un poco el pelo paladeando y sonriendo. "Esto ha sido…"

"Ya verás, algún día me secarás y entonces lo vas a lamentar." Me dijo divertida y con la respiración aún un poco entrecortada.

"Total, que al final no nos hemos enterado del documental." Le dije.

"Tenemos un resumen en Internet." Afirmó sonriendo y volviendo a bajarse la camiseta para cubrirse el pecho mirándome a ciegas.

"Oye, debería darte vergüenza, jovencita." Le vacilé un poco. "Eres una tramposilla, eres una descarada… y encima te acuestas con un tío antes de estar casada. Tsk, tsk, tsk… vas a ir al infierno."

"Entonces iremos juntos." Me dijo bromeando y volviendo a ponerse la ropa interior bajo la falda puesto que la falda la llevaba aún. "Tú mancillaste y seguías corrompiendo a una jovencita inocente, casta y pura, y ahora sigues haciéndolo con una pobre invidente que no puede siquiera verte."

"¡Pero qué cara más dura!" Le dije saltando hacia ella para abrazarla y derribarla de nuevo sobre el sofá para jugar a ser un lobo y besarla y hacerle cosquillas por todos lados.

"¡Para, por favor!" Me dijo riéndose y gritando.

"No voy a parar hasta que no pidas clemencia." Afirmé. "Increíble cara dura."

La verdad es que se me hacía increíble estar haciendo eso con ella, estar jugando con ella como si fuese una cría y estar viviendo con ella aunque fuese en un piso de la universidad.

Y al final, acabamos quedándonos en el sofá los dos, juntos. Lástima que no solos, porque un timbrazo me devolvió a la realidad.

"Bueno, aquí vuelven esos pesados." Dije levantándome y dejándola a ella sentarse en el sofá.

"Oye, son nuestros amigos." Me dijo Bella riñéndome en broma. "No deberías hablar así de ellos, encima que se han cruzado todo el estado para venir a verte."

"Sí, pero ahora mismo son como un grano en el culo." Afirmé abriendo la puerta desde el telefonillo y dejando la puerta entornada. "Porque no me dejan estar solo contigo…" Añadí abrazándola de nuevo.

"Quita, mientras estén ellos será mejor que no hagas eso mucho." Me dijo Bella separándome con un beso y poniéndose un dedo en los labios para guiñarme un ojo. "Te recuerdo que solo soy tu compañera de piso."

"Ya te vale, pedazo idiota." Me saludó Leah. "Por poco nos perdemos para encontrar el camino de vuelta."

"Leah, te dije que tenía que llevar a su compañera al médico." Le dijo Seth.

"¿Pero estás bien?" Le dijo Quil.

"Sí, sí, estoy bien." Dijo Bella sonriéndoles. "Solo me he clavado un trozo de vaso. No me han puesto ni la anti-tetánica, aunque me han desinfectado hasta el hueso."

"Eso tiene mala pinta." Afirmó Leah.

"Se pasará." Afirmó sonriendo en su dirección. "Pero no os preocupéis por mí. ¿Qué tal os ha ido la fiesta a vosotros?"

"Bien, tienes unos tíos un poco curiosos por aquí." Dijo Leah.

"Yo he conocido a una rubia genial." Dijo Embry. "Aunque su amiga que era animadora estaba más interesada en Jake."

"Embry." Le llamé para intentar indicarle que se callara.

"Hay que ver, qué suerte tiene el tío." Continuó sin pillar mi seña. "En el instituto las traía a todas locas y ahora las sigue trayendo locas."

"Embry, calla." Le dije un poco más directamente.

"Qué, es cierto." Afirmó Embry. "Primero con Bella, luego con Nessy, claro que con ella no vale, y luego con la otra Bella… Y cuando lo de… bueno, cuando Bella se fue, entonces con Bella Cullen y Nessy que…"

"Embry, has bebido de más, será mejor que te vayas a dormir." Le dije cerrándole la boca.

"Con lo divertido que estaba." Dijo Bella sonriendo. "Tú nunca cuentas nada sobre tu pasado."

"Será lo que cuentas tú." Le dije. "Sobre tus ex."

"En mi cultura no hay ex." Dijo encogiéndose de hombros. "El primer y último novio que tienes es tu marido. Al menos en mi familia lleva siendo así durante generaciones."

"Ufff… con mis respetos pero qué vida más triste." Le dijo Leah.

"Lo sé, mi familia es ultra-conservadora." Afirmó incorporándose. "En fin, será mejor que me vaya ya a la cama. Se ha hecho tarde y mañana hay que levantarse para ir a clase."

"¿Necesitas ayuda?" Le ofreció Leah.

"Puedo sola." Negó sonriéndole. "Conozco el piso bien, por eso es importante no dejar cosas por medio tiradas. Buenas noches."

"Buenas noches." Le dijimos casi a coro.

Aún la miré irse un poco antes de volver a mirar al resto.

"Siento haberos dejado allí solos." Les dije. "Es que…"

"Debería darte vergüenza." Me dijo Leah con cara de pocos amigos. "Mirar así a esa chica… se supone que tienes una impronta."

"No, tengo dos." Le dije.

"Por dios, Jake." Me dijo Quil. "Lo de Bella se acabó. Está muerta, fue una terrible pérdida, pero ya está. Tienes que superarlo de una vez. Ella no va a volver. Está muerta, así que deja de remover en su tumba."

No, ella no estaba muerta, al menos no del todo.

"No lo entendéis." Afirmé. "Es… Bella no está muerta."

"Ya, sigue viva en nuestros corazones." Afirmó Quil y qué.

"No, no lo entendéis, es… complicado de explicar." Afirmé. "No lo entenderíais."

"¿Qué es lo que no entenderíamos?" Me dijo Leah. "Por dios, crece de una vez. Bella está muerta, y aunque la sigas echando de menos que puedo entenderlo, tú eres el alfa, tienes que sobreponerte, tienes que cumplir con tu deber, tienes que proteger la reserva."

"Leah, cierra el hocico un rato." Le dijo Embry enfadado como nunca antes le había visto, antes de ablandar un poco el gesto y mirarme. "Jake, por favor, explícanoslo. Porque te juro que hasta yo comienzo a estar preocupado."

"Es… difícil de explicar." Afirmé dudando.

"Por favor." Me dijo.

Bueno, las cosas no podían ir peor. Los Vulturis la buscaban por algún motivo, habían atacado el centro de rehabilitación de fauna de Port Angeles, habían matado a gente y animales allí y habían dejado bastante mal a otros, habían destrozado su tumba… que ahora yo pudiera parecer un loco era el menor de los problemas.

"Bella murió antes de tiempo." Afirmé. "Su cuerpo está muerto, pero su alma no."

"¿Su cuerpo está muerto pero su alma no?" Me dijo Leah. "Qué chorrada es esa."

"Leah, tienes que creerme." Le dije. "Es… ya sé que es difícil de creer, hasta a mí me costó creerlo, pero es cierto."

"Jake, basta." Me dijo Quil.

"Pero…"

"No, no digas ni una palabra más." Me dijo. "Has bebido de más, ahora vamos a irnos a la cama y vas a dormir, y por la mañana no recordaremos ninguno nada de esta conversación."

"Quil, tienes dos opciones." Le dije levantándome y poniéndome serio. "Puedes no creerte esto y pensar que estoy como una regadera, que perder a la mujer de mi vida me ha destruido la poca cordura que me quedaba, o puedes aceptar que lo que digo es verdad y aceptar que ahora mismo hay alguien más en peligro."

Hubo un momento de silencio y Leah se levantó y movió las manos.

"¡Se acabó, estás como una cabra!" Gritó. "¡La gente no se muere y luego revive, la gente normal no lo hace!. ¡Esa chica te volvió loco, y si sigues afirmando que ella no está muerta, entonces estás para encerrarte!"

"Joder Leah, es la verdad." Le dije.

"Se acabó, yo me largo." Afirmó. "Seth, recoge tus cosas, nos vamos."

"Pero Leah." Le dijo su hermano.

"Seth, he dicho que nos vamos." Le dijo ella.

Me miró un momento y luego a su hermana.

"Yo me quedo." Afirmó.

"¿Cómo dices?" Le dijo.

"Que yo me quedo." Afirmó. "Ya soy mayor, y aunque me cueste creer una palabra de lo que dice, Jake es nuestro alfa, quiero confiar en él."

"Bien, pues quédate, para mí como si hubieras muerto." Le dijo Leah con un tono calmado pero destilando ira y furia en sus palabras. "Se acabó, yo me largo, estoy harta de la reserva y estoy harta de todos."

"Leah." La llamé a la vez que Quil lo que me hizo mirarle puesto que se había levantado.

Entonces Quil me miró con una cara de que se hubiera muerto alguien de pena y me apartó la mirada.

"Lo siento, Jake." Me dijo. "Eres mi mejor amigo, pero estoy con ella. Deberías ir a un psiquiatra."

"Quil, por favor, tú también no." Le dije.

"Lo siento." Me dijo soltándose de mi mano y levantando las suyas. "Que se te fuera un poco la pinza y te hicieras voluntario en el centro ese de animales pase, es lógico que la echaras de menos, con eso te parecía estar más cerca de ella, que decidieras hacer esta carrera… pase. Pero esto que dices ahora… lo siento, no puedo creértelo. De verdad, deberías ir a un psiquiatra."

"Quil, por favor." Le dije viendo a Embry levantarse también. "Embry."

Embry no me dijo nada, solo levantó las manos sin mirarme y salió el primero, seguido por Quil y finalmente Leah que dio un portazo. Allí solo quedamos Seth y yo.

"Seth, yo…" Le dije.

"Ahórratelo." Me dijo. "Me cuesta creerme lo que dices, pero… bueno, no creo que tú seas tan débil como para enloquecer así. Suena tan locura que por fuerza debe ser cierto, aunque… aún no sé cómo."

"¿Chicos?" Dijo Bella desde el pasillo haciéndonos caer en que se había levantado y estaba ya casi en el salón. "¿Qué ha ocurrido? He oído gritos y… un portazo."

"Se han ido todos." Le dije. "Solo estamos Seth y yo."

"Jake, qué…" Dijo.

"Jake dice algo de locos." Afirmó Seth. "Dice que alguien que conocemos no murió, que sigue viva su alma, en algún lugar."

Bella me miró fijamente ciegas y entonces pareció llenarse de determinación.

"Jake, es…" Dijo. "Tienes que llamarlos, haz lo que sea para que vuelvan. No es seguro que vayan solos."

"Son ellos los que me han abandonado." Afirmé.

"Jacob, los lobos solitarios rara vez sobreviven demasiado." Me dijo. "Por favor, diles lo que haga falta, por favor…"

"¿Se lo has contado?" Me dijo Seth alucinando. "¿Le has contado nuestro secreto?"

"No, lo adivinó ella misma." Afirmé.

"Pero es ciega." Afirmó.

"Yo veo cosas que el resto no ven." Afirmó. "Jake, por favor."

"No puedo." Le dije. "No quieren creerse lo de Bella."

"Yo quiero creérmelo." Dijo Seth levantando la mano junto a mí. "Pero si quieres que nos lo creamos del todo, deberíamos buscar a la persona en la que se ha reencarnado."

"¿Cómo sabes tú eso?" Le dije asombrado mientras Bella le miraba igual.

"Una vez lo leí en un libro." Afirmó. "Si se muere y ha sido malo, le vuelven a dejar bajar para enmendar sus errores en otra vida."

Joder, hasta un chavalito era más listo y sabía más de eso que yo.

"¿Y tú…tú te lo crees?" Le dijo Bella.

"Por qué no." Dijo. "Tampoco es demasiado racional pensar en lo que somos, y es un hecho. Bueno." Sentenció. "¿Por dónde sugieres comenzar a buscar? Supongo que se podría haber reencarnado en cualquiera, un bebé que naciera el mismo día."

"Seth." Le dije. "No hace falta buscar."

"¿No quieres encontrarla?"

"No, Jake ya sabe quién es." Afirmó Bella.

"¿En serio?" Dijo mirándola de ella a mí. "¿Y quién es?"

"Rissa Ben-al-Kriqu." Dijimos a la vez ella y yo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Que fuerte…" Dije al darme cuenta de que tenía sentido.

"¿En serio me crees?" Me dijo Jake confuso.

"A Jake le costó aceptarlo más tiempo." Afirmó Rissa, digo Bella pasándome un vaso con leche y cogiendo ella otro del carrito que llevaba. "Es… sé que suena a locura, pero… es la verdad."

Cuanto más la miraba ahora que sabía la verdad, más similitudes le sacaba con quien había sido. No era físicamente, aunque también había alguna, era la forma en que miraba aunque estuviera ciega, esa mirada no era de alguien ciego; también me parecía demasiado viva y se le notaba en pequeños detalles que estaba concienciada con la protección del medio-ambiente, como el hecho de que no hubiera allí ni un solo vaso de plástico ni cubiertos ni platos de lo mismo o de que en vez de usar bolsas de plástico cuando volvió de comprar con mi hermana hubieran traído bolsas de tela llenas de las compras.

"Es que es alucinante." Afirmé. "Eres tú… de verdad…"

"Un momento." Me dijo Jake moviendo las manos para pedirme que parara. "¿Ya está, tan fácil?"

"Es… cuesta asimilarlo, parece una locura, pero… realmente parece ella." Afirmé. "Oh, oh. Ya sé." Afirmé cayendo en la prueba del algodón. "Dime una cosa. ¿Qué es lo que siempre he querido hacer que tu pudieras ayudarme?"

"Aero-surfing." Dijo sin dudar un segundo y sonriendo. "Pero nunca he tenido materiales para hacerlo en el puesto de vuestra playa."

"¡Ala, qué fuerte!" Dije alucinando. "¡Eres tú de verdad! Oh, tendríamos que decírselo al resto. En cuanto se enteren de que Rissa no es Rissa sino que es…"

"Seth, no puedes decírselo a nadie más." Me dijo ella. "¿Me entiendes? Si alguien se enterase… no solo tengo que huir de los Vulturis, también hay… otra gente de la que prefiero mantenerme al margen."

"¿En serio?" Le dije. "Pero nosotros somos amigos."

"Sí, y créeme, ojalá pudiera decirlo abiertamente, te lo he dicho a ti y se lo diría a Embry y Quil porque sé lo que significáis junto a tu hermana para Jake, no solo sois manada, sois amigos. Y por lo que veo, tú eres el más leal entre los leales."

Eso me hizo hinchar el pecho con orgullo, al menos se me reconocía algo bueno, ya sabía que el resto me apreciaban, pero era la primera vez que alguien fuera de nosotros y de lo que era la reserva que me conocían de toda la vida me decía algo así.

"¿Y qué vas a hacer?" Le dije.

"No sé cómo te has enterado de que te siguen los Vulturis pero no son cualquier mindundi de 'rojos' cualquiera." Le dijo Jake. "Es muy peligroso que te encuentren."

"Para eso tienen que encontrarme primero." Afirmó ella sonriendo. "Y ahora mismo lo que más importa es que hagas las paces con el resto de tus amigos."

"Bella, no estás en tus cabales." Le dijo Jake. "Te estoy diciendo que los que te persiguen son peligrosos, son..."

"Demonios, lo sé." Afirmó.

"¿Tú ya sabías lo que son?" Le pregunté confuso, tanto o más que lo que parecía estar Jake.

"Más o menos." Afirmó. "He oído hablar de ellos. Pensaba que solo eran cazadores y poco más, pero al... bueno, al convertirme en un ánima... digamos que vi cosas que no se pueden ver con los ojos humanos. Sé lo que son porque sé lo que son los que oí hablarles de ellos."

"Dios, esto es más expediente X por momentos." Dijo Jake.

"Es un poco surrealista, pero... bueno, supongo que ya no podemos asombrarnos por nada." Afirmé yo aún sin poder acabar de creérmelo.

"Al grano." Dijo Bella. "La prioridad principal ahora es que hagáis las paces, Jake."

"Creo que la prioridad principal es protegerte de esos energúmenos." Afirmó él.

"Por lo que sé, mientras esté con alguno de vosotros no podrán encontrarme." Negó ella suavemente. "Y de verdad, necesitas hacer las paces con ellos."

"Entre nosotros." Le dije. "Yo estoy con ella, pero Jake lleva razón, el resto piensan que está como una cabra por decir que tú seguías viva, que tu alma seguía viva. A Embry le dolió mucho cuando tú... bueno, cuando te moriste siendo Bella, y que Jake se aferre tanto a que no estás muerta teniendo pruebas de que sí lo estás..."

Vale, eso pareció dolerle, no sé qué royo raro se traían Embry, Jake y ella pero era evidente que Embry no era un simple amigo para ella.

"Creo que de toda la gente a la que no puedo decirles nada, el abuelo y Embry son los que más me cuesta no irme de la lengua." Afirmó.

"¿Y por qué no lo haces?" Le dije.

"No es tan fácil, Seth." Me dijo Jake.

"Seth, tú tienes la mente más abierta que he visto en años." Me dijo Bella. "Pero no creo que el resto se lo tomasen tan bien. Quiero decir... ¿un alma que migra de cuerpo? Ni siquiera es una reencarnación, mi alma no ha ido a un feto, ha transmigrado a un cuerpo adulto o casi, se ha apoderado de un cadaver viviendo unos cuantos meses en simbiósis con el alma del muerto antes de que esta se despegara del todo del cuerpo."

"Wala..." Dije alucinando con lo que me contaba. "Qué chulo... ¿y cómo es lo de tener dos almas?. ¿Oías voces en la cabeza? Jo, tiene que ser difícil que a ti te guste algo y a la otra no."

Como siempre, Bella sonrió, me gustaba su sonrísa y cuando me hacía cosas en la cabeza de frotármela y eso en broma. Alguna vez me había imaginado cómo tenía que vivir su cachorro Fang.

"Oh, por cierto." Dije. "Jake, te dejaste a Fang en la reserva, lo hemos estado cuidando Embry y yo, pero mi madre no me deja tener perros en casa y a Embry pasa parecido. ¡Se pelea con el perro de sus vecinos!"

"Fang ha sacado las agallas de su padre." Afirmó Rissa-Bella sonriendo. "Y gracias por cuidarlo, si queréis podéis devolvermelo y ya lo cuidaré aquí."

"No te creas, a Embry le gusta mucho." Afirmé. "Creo que siente que te tiene más cerca teniendo a ese animal por ahí."

"A mí me basta con saber que está bien." Me dijo ella sacudiendo la cabeza. "Será mejor que nos acostemos, mañana hay que madrugar; y tenéis, tenemos que pensar qué hacer para conseguir que hagáis las paces."

"Creo que va a ser más difícil de lo que piensas." Le dijo Jake.

"Cuando un miembro abandona la manada…" Comencé.

"Vosotros no sois animales." Me dijo. "Sé lo que pasa cuando un miembro abandona la manada en los animales, pero vosotros no lo sois, así que ya podéis estar haciendo las paces."

"¿Sabes que pareces nuestra madre?" Le dije mientras Jake agachaba las orejas.

"Alguien tiene que haceros las veces de madre cuando las vuestras están lejos." Me dijo sonriendo y poniendo los brazos en jarras. "Y ahora venga, cogeros el colchón suelto y veniros al cuarto."

"¿Y eso?" Dijo Jake.

"Bueno, si es cierto que me persiguen esos tipos, me siento más segura estando con gente." Afirmó andando hacia el pasillo.

"¿Seguro que no puede ver?" Le pregunté a Jake.

"Solo luces, como mucho igual sombras si están a contraluz." Afirmó susurrando.

"¿Y ese colchón?" Dijo desde el cuarto que había sido de chicas.

"Ahora vamos." Afirmamos los dos.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jake)

"Buenos días." Saludé saliendo del cuarto y oyendo voces en el salón.

"Jake, tienes que ver esto." Afirmó Seth sonriendo desde la puerta al salón.

"Déjale que primero se duche." Oí que el decía Bella. "Si no se ducha no se despierta hasta media mañana."

"Pero qué maja te has levantado hoy." Le dije metiéndome en el baño.

La verdad es que en cierto modo tenía razón, si no me duchaba no era persona y me costaba más despertar.

Y tras una ducha rápida para despejarme, me sequé y me vestí en el baño antes de ir al salón para encontrarme con una mesa con tazones de cereales puestos sobre la mesa con una ramita de algo decorándolo mientras Seth veía sonriendo cómo Bella hacía algo en un puchero explicándole cómo con el olfato y el gusto podía cocinar mejor que cualquier vidente.

"A ver, sentaros a desayunar, que luego se nos hace tarde." Les dije.

"Ya vamos, solo nos falta acabar de darle el punto a esto para que esté listo para la comida." Me dijo Bella sonriendo mientras yo cogía una botella de zumo que le pasé a Seth.

"Ten, llévala a la mesa, yo ahora llevo a la cocinera." Le dije.

"Vale." Asintió saliendo.

Dios, por fin. Sonriendo cogí a Bella en un abrazo suave por la cintura desde atrás y haciéndola girar un poco la cara confusa para robarle un beso antes de poner mi boca junto a su oreja hocicando un poco su pelo.

"Buenos días, preciosa." La saludé susurrando. "No sé qué haces que cada mañana me hueles más apetitosa…"

Me sonrió y me dio otro beso antes de apartarme suavemente y señalar al salón con una mirada para indicarme que no estamos solos, así que me incliné sobre ella para coger un azucarero de la encimera y a la vez aproveché para susurrarle.

"Sí, bueno, algún día vas a caer, Caperucita." Afirmé bromeando. "No siempre van a vivir el resto cerca, algún día viviremos los dos solos."

"Eso será si para entonces seguimos tan bien como ahora." Me dijo sonriendo y bromeando.

Me dejó un poco planchado, no era la primera vez que decía algo así, y yo ya no sabía si era por mí, por ella o por quién.

Para cuando quise abrir la boca, se había escapado al salón y estaba sentándose, así que no me quedó más remedio que sentarme también yo y fingir que todo iba bien.

"Bueno, Seth." Le dije. "¿Y qué vas a hacer tú mientras nosotros vamos a la universidad?"

"Contando que ya me he jugado 2 días de clase y mañana será el tercero… creo que me daré una vuelta por la ciudad." Afirmó. "Pero tranquilos, no necesito llave, iré a buscaros cuando acabéis."

"Hoy terminanos a las 12." Le dije.

"Ya, pero te recuerdo que dijo el profesor que como íbamos un poco retrasados hoy teníamos media hora más." Me dijo Bella.

Genial, tenía que revisarme la memoria, yo no me acordaba de algo así.

"Bueno, pues a las 12 y media." Le dije. "¿Quieres que quedemos contigo en algún lado o vienes a buscarnos?"

"Os esperaré en la puerta de vuestro edificio." Nos dijo.

(Salto espacio-temporal)

"Bueno, pues recordad que para el próximo día quiero que os leáis el siguiente capítulo." Nos dijo el profesor. "Os lo dejaré en la fotocopistería Sullivan's."

"¿Y la media hora extra?" Murmuré.

Como respuesta, Bella solo dejó caer una mano hacia abajo y… sorpresa, sorpresa, acabó sobre mi pierna y moviéndose lentamente arriba y abajo con disimulo sin mirar siquiera lo que hacía con una sonrisa en los labios mientras iba cerrando su ordenador.

La miré un segundo confuso y luego la miré a ella, no parecía para nada nerviosa por lo que estaba haciendo, simplemente me sonrió un segundo parando para teclear comandos en el ordenador antes de cerrarlo.

"¿Vamos a dar una vuelta?" Me dijo.

"¿Y esa media hora extra que decías que teníamos que aguantar?" Le dije.

"Para nosotros." Afirmó sonriendo. "Me pareció que estabas un poco… caliente esta mañana, y bueno, digamos que por algún motivo que no alcanzo a comprender, tú me causas ese efecto cada vez que me pones un milímetro de piel encima. Lo cual es raro porque solo me pasa contigo."

Eso me hizo sonreír y la cogí de la mano tras guardar sus cosas y cargármelas yo quitándoselas del alcance para llevarla de la mano por el pasillo.

"¿Dónde esta vez?" Le dije.

"Me parece que va a tener que volver a ser el baño." Afirmó. "La biblioteca está poblada a estas horas y las clases están cerradas. Pero en un mes o así que comencemos las clases en laboratorio creo que las opciones se amplían."

"Dios mío, eres como un animal en celo." Afirmé mientras abría la puerta del retrete de minusválidos y tiraba de mí para cerrar por dentro girando el pestillo que indicaba por fuera que estaba ocupado, cosa que me hizo perder un poco el juicio y atacarla.

Vive dios que no era mi intención aprovecharme de esos momentos, pero igual que ella parecía calentarse con un simple roce mío, ella a mí me producía un hambre atroz cada vez que nos quedábamos solos y en un baño. Podía oler las hormonas de celo que segregaba cuando se calentaba, y llevaba un rato con anticipación a esto segregando una pequeña cantidad, así que en cuanto ella cerró, no pude aguantarme más y la atrapé entre mis brazos contra la puerta.

"Me vas a mandar directo al infierno por esto…" Gemí con mi mano dentro de su ropa y jadeando por la anticipación que se estaba produciendo dentro de mí.

"Entonces iremos juntos." Afirmó sonriendo y liberando mi miembro de su prisión de tela.