CAPITULO 45: REGRESO A CASA. INCREIBLE, REALMENTE INCREIBLE.
(Voz de Jake)
"¿Listos?" Pregunté a Seth y Bella cuando me monté en el coche ese mismo viernes tras acabar las clases.
"Sí." Asintieron casi a la vez.
"Tenemos por delante un buen viajecito." Afirmé.
"¿Y si cantamos alguna canción para entretenernos?" Sugirió Seth.
"Ahora qué vamos despacio… ahora qué vamos despacio… vamos a contar mentiras, tralará; vamos a contar mentiras, tralará… vamos a… contar… mentiras." Se puso a cantar Bella con suavidad.
La verdad es que la idea de dos jóvenes universitarios y un alumno de último curso de instituto cantando canciones de guardería en un coche era algo para reírse, pero había que ver lo divertido que era.
Cantamos un rato, pusimos la radio gran parte del viaje, Seth fue radiando para Bella lo que veía del paisaje… y hubo un rato que fueron durmiendo y hasta a mí me entró sueño.
Parar solo paramos a comer y echarnos una siesta en una cuneta, corta pero lo suficiente como para descansar un poco la comida.
Nos perdimos y dimos un rodeo para volver a la ruta… y finalmente, al atardecer llegamos a Forks.
"Estamos atravesando Forks." Afirmé mirando por la ventanilla el pueblo bajo la luz anaranjada.
"Ojalá pudiera ver, lo que más echo de menos es poder ver anochecer." Suspiró Bella.
"Está todo bañado por la luz del sol, solo que ahora que se está comenzando a ocultar está un poco naranja." Le dijo Seth. "Parece que hace algo de fresco, la gente lleva ya jerseys de lana, pero aún así se les ve con algo de calor. Además, aún no han comenzado a quedarse los árboles sin hojas."
Creo que le fue radiando todo lo que podíamos ver por la ventana, incluso cuando de camino a la reserva pasamos por la estación de policía y vimos a Charlie que nos miró intentando vernos y cuando lo hizo sonrió y nos saludó.
Y finalmente, llegamos a terrenos de la reserva.
"Seth, te llevo primero a tu casa." Le dije.
"Ah, no importa." Me dijo. "Vamos a tu casa, así saludo a Billie."
"Hace mucho que no le veo." Me dijo Bella. "¿Crees que…? Bueno, que le seguiré agradando con mi nuevo… ¿yo?"
"Eh, te tenía mucho cariño antes." Le dije. "Con este cuerpo te va a adorar también."
Sonrió, sí, definitivamente era su sonrisa, y hasta Seth sonrió señalándose su sonrisa indicándome que le gustaba.
Según avanzábamos por el camino a casa, me di cuenta de algo más.
¿Qué diría mi padre cuando la viera?. ¿Qué iba a pensar cuando le dijese que eramos compañeros de piso?. ¿Cómo se tomaría que le dijese la verdad?. O mejor aún. ¿Debía decirle la verdad?
Demasiadas preguntas sin respuesta.
"Jake, mira, por ahí va Paul con Embry." Me dijo Seth.
En efecto, estaban yendo por mitad de la carretera así que bajé la velocidad y ellos se apartaron, no sin antes verme y Embry pasar de mí.
"Vaya, al final has vuelto." Me dijo Paul sonriendo. "¿Y esa tía?" Me preguntó serio mirándola.
"Una larga historia." Afirmé.
"Jake, vale ya." Le dijo Embry. "Si has venido a decir tonterías."
"¿Otra vez dos de los tres mosqueteros cabreados?" Dijo Bella mirándoles.
En lugar de contestarle, Embry me miró a mí, destilando furia.
"Te has pasado, Jake." Me dijo.
"Embry Call." Le dijo Bella cuando metió un puño en el coche para cogerme y yo intenté impedirlo por lo que ella metió las manos entre ambos. "Vale que te cabreases con él por una chica, pero que ahora le vayas a pegar por una tontería..."
De pronto, Embry soltó y se apartó unos pasos.
"Embry, qué pasa." Le dijo Paul.
"Jake se ha pasado hablando de ella a una extraña." Balbuceó.
"Emb, no es justo que culpes a Jake de algo que no ha hecho." Le dijo Bella. "Y ya puedes ir devolviéndome a Fang, no quiero que se críe con alguien tan irascible e incrédulo, ni aunque sea mi mejor amigo."
Eso hizo que definitivamente, Embry diera unos pasos hacia atrás a punto de caerse.
"Mientes." Le dijo él mientras Bella salía tras Seth y daba la vuelta por el frente del coche palpando el mismo hasta ponerse con una mano en mi ventanilla abierta y dar un paso hacia Embry a ciegas. "¡No te acerques, loca!"
"Embry, si no quieres creer a tu mejor amigo al menos hazlo por mí." Le dijo Bella.
"No te me acerques." Le dijo Embry.
"Eh, te han dicho que no te acerques." Le dijo Paul.
"Paul, no me hagas tener que volver a ganarte." Le dijo. "Ahora no tengo tanto músculo, pero te aseguro que sigo teniendo la técnica."
"Yo nunca te he visto, lunática de las narices." Le dijo Paul.
"Ya, a mí no, a Bella." Afirmó ella. "Y te recuerdo que aún le debes algo."
"¿Ah, sí?" Le dijo Paul con ironía obviamente creyendo que solo era una loca.
"Sí, tu pulsera." Afirmó tocándose ella la muñeca donde Paul llevaba la pulsera-alianza a juego con la de mi hermana.
"Vale, esto ya se pasa de castaño oscuro." Dijo Paul.
"Muy bien, si es cierto que eres Bella… qué fue lo último que dijiste." Le dijo Embry. "Algo que solo sepamos los dos." Afirmó.
"El jueves del mes siguiente a mi muerte." Dijo ella. "Justo en el aniversario del mes de mi muerte. Tú fuiste a mi tumba y estuviste llorando media hora. Me llevaste un ramo de rosas blancas y me lo pusiste. Me dijiste que me echabas de menos y que no debería haberme puesto en la trayectoria de esa bala. Tú llevabas una camiseta negra, pero en cambio tus pantalones eran verdes de lino. De hecho… diría que eran unos míos que te llevaste una noche aprovechando que todos dormían, los cogiste de mi baúl secreto, que solo Jake y tú sabéis qué tenía aparte de esos pantalones."
A cada palabra, Embry parecía más y más blanco, y Bella acabó perdiendo fuerzas por lo que Seth la sujetó antes de que yo pudiese bajar y cogerla.
"Ese día juraste sobre mi tumba, que no dejaríais que nadie más tuviese que sufrir. Que mi espíritu, allá donde hubiera ido que era el cielo según tú y que te veía desde allí arriba…" Sentenció ella.
"Bella." Le dije. "Déjalo ya, por favor." Le pedí susurrando al ver que la fuerza se le iba y que sacudiera la cabeza con fuerza.
"Me juraste que no dejarías que mi alma llorara desde el cielo." Afirmó llorando pero con la voz aún casi entera. "El día del aniversario de mi segundo mes de muerte, dijiste que ojalá estuviera viva. Que si no hubiera muerto…"
"No." Pidió Embry. "Basta."
"Dijiste que yo hubiera sido mejor Julieta que la chica que me sucedió." Afirmó frotándose la cara. "Que mi sonrisa brillaba mucho más y mi voz era la que sin duda el bardo debía haber soñado para su Julieta."
"¡Ya basta!" Gritó Embry dándole un zarpazo a la diadema doble que llevaba y abriendo los ojos como platos antes de mirar al suelo con la mirada perdida y salir corriendo llevándose sin querer la diadema con él para convertirse en lobo.
"¡Embry!" Le gritó Paul antes de salir corriendo tras él. "Estáis locos." Afirmó antes de perderse trasformándose.
Bella lloraba y cayéndose de rodillas la sujetamos entre Seth y yo antes de cogerla yo entre mis brazos y mirar al lugar donde Embry se había ido.
La levanté con cuidado y Seth me abrió la puerta del coche para meterla con cuidado y su ayuda dentro y entrar yo tras ella para ponernos en marcha de nuevo para ir a casa. A mi casa, de vuelta al hogar.
(Salto espacio-temporal)
"Bella, estamos en casa." Le dije cogiéndola en brazos mientras ella seguía sollozando y con las manos sujetándose el pecho.
Con cuidado, la llevé al porche y miré a Seth para señalarle el tiesto donde solía dejar las llaves de casa para no perderlas cuando salíamos a correr.
Asintió y las cogió para abrir la puerta y entrar antes de cerrar tras nosotros.
"Deberías llevarla a la cama." Me dijo.
"Está bien." Asentí. "Bella, creo que deberías esperar en el sofá ¿quieres? Mi cuarto… bueno, creo que no está demasiado habitable. Antes de irme llevaba… meses sin hacer limpieza."
"Billie debe haberse ido a su partida de Scrabble con madre y otros de su edad." Me dijo Seth encendiendo luces. "Ya sabes, le cuidan entre todos."
"Sí, es… me alegro mucho." Afirmé dejando a Bella en el sofá. "No te muevas, voy a traerte un poco de agua. Con tanta lágrima te vas a secar ¿hum?"
NO me dijo nada, me dolía verla así, pero no acababa de entender por qué estaba así, por qué era tan malo lo que fuera que le afectaba así.
"Bufff… no sé qué le pasa." Murmuré.
"Evidentemente es Bella." Me dijo Seth en voz baja cogiendo un vaso para echarle yo el agua que le había prometido. "Ella te quería a ti muchísimo pero… Embry era el segundo más importante."
"¿Embry?" Le dije.
"Qué." Me dijo. "Es evidente que Embry y ella eran bastante cercanos. No sé, es… Embry era el que más se preocupaba por ella después de ti, y ella le tenía un cariño muy especial."
"¿Y tú cómo lo sabrás?" Le dije. "Ni siquiera te fijas en chicas aún."
"Tú tampoco cuando tenías mi edad." Me dijo cogiendo el vaso. "Por cierto, dónde se va a quedar a dormir."
"Aquí, desde luego." Afirmé.
"¿Con Billie?" Me dijo. "¿Presentándola como tu compañera de piso en la universidad?"
"Sí." Afirmé. "Vale, tengo un problema ¿no?"
"Más bien sí." Me dijo saliendo. "Bella, mira, agüita fresca."
"También hay otras cosas." Le dije.
Era increíble, me extrañó un poco que Seth no le diese el vaso, pero al acercarme me di cuenta que se había quedado frita.
"El viaje ha sido largo." Afirmé.
"La pobre se ha quedado frita." Me dijo Seth dejando el vaso en la mesa de café del salón. "¿No fue un caos increíble? No sé, encontrártela de pronto en la universidad, que te dijese que era ella…"
"No puedes hacerte una idea." Le dije. "Pero… no la conocí allí, es… ya la había visto, en Port Angels. Es… estaba en la tumba de la reserva de conservación y… de pronto apareció ella. Fang se le acercó y me extrañó, es… ya sabes, no se acerca nunca a nadie más que a Embry y a mí, y con recelo."
"Sí." Me dijo.
"Pero a ella se le acercó, como hacía con Bella, es… a ella le obedecía." Afirmé. "Y entonces… un amigo suyo apareció y le dijo algo de que su alma tenía que fortalecerse o algo así, me dijo que era ella y… bueno, me costó bastante creerme todo, aceptar la verdad. Es… dios, ya era suficiente milagro improntarme de ella con la importan de Nessy de antes y… ¿otra vez la oportunidad de tenerla?"
"Eres un tío con suerte." Afirmó Seth sonriendo. "¿Y qué vas a hacer?"
"Creo que es evidente." Afirmé mientras oía voces acercándose e identificaba una como mi padre y otra como la madre de Seth y una tercera de Charlie. "Pienso protegerla hasta el mismísimo diablo. Y pobre del que se me ponga en medio e intente volver a llevársela de mi lado, porque va a sufrir una muerte lenta y dolorosa." Añadí mirándole directamente a los ojos mientras oíamos hurgar en la puerta.
"¿Rachel? Vaya, hoy has vuelto antes." Oí decir a mi padre.
"Lo siento, Billie, solo soy yo." Afirmé.
"Vaya, al final has vuelto." Me dijo sonriendo. "Seth, no sabía que habías venido."
"¿Se puede saber por qué tu hermana estaba furiosa contigo y no quería ni hablar sobre el tema de por qué no habíais vuelto juntos?"
"Digamos que ha sido mi culpa." Afirmé.
"Digamos que ha sido un tema de… lealtad." Afirmó Seth.
"Un momento, quién hay en el sofá." Dijo mi padre.
"Es Rissa, es una compañera." Le dije.
"Jake, hijo, pensé que había quedado claro que…" Comenzó mi padre antes de que Rissa diese muestras de despertar.
"Lo… lo siento, me he quedado… dormida." Dijo incorporándose de golpe mientras Charlie entraba con Sue.
"Tranquila, solo son Sue, Charlie y mi padre." Le dije.
"Oh, lo siento." Dijo. "Es que no sabía quiénes…"
"Buenas tardes." Le dijo Sue sonriéndole.
"Buenas tardes." Saludó ella.
"Vaya, es bueno ver caras nuevas por aquí." Afirmó viniendo a sentarse con ella. "Así que eres compañera de nuestro Jacob."
"Sí, es… estamos en la misma clase, Jake me ayuda mucho." Afirmó.
"Papá, la he invitado a venir porque no podía dejarla sola." Le dije. "Espero que no te importe. Había pensado que podía dormir con Rachel."
"Desde luego no contigo." Me dijo. "¿No te han dicho los chicos lo que tenemos aquí?"
"Sí, y me preocupa mucho." Afirmé mientras en el salón Bella se levantaba y daba unos pasos sin que nadie pareciese darse cuenta que se movía antes de darse con un taburete nuevo y caerse causando un estruendo.
"Ay, lo siento mucho." Se disculpó frotándose la rodilla herida.
"¿Estás bien?" Le dije agachándome a su lado tras casi volar para ponerme a su altura recorriendo los pocos metros que nos separaban casi de un salto. "¿Te duele mucho?"
"Jake, hijo, qué haces." Me dijo mi padre.
"Dios, papá, Rissa se clavó el otro día un trozo de vaso de plástico en la rodilla, se le ha vuelto a abrir la herida del tortazo." Le dije mirando cómo su pantalón rosa indio se oscurecía en la rodilla como si se le hubiera abierto la herida de nuevo. "Tranquila, ahora te doy alcohol para curarte."
"Deja Jacob, ya voy yo." Le dijo Sue. "Ven jovencita, por aquí."
"¿No te has traído el palito?" Le susurré.
"Sí, está en el bolso." Afirmó.
"Espera, te ayudo." Le dijo Seth para cogerle la mano indicándole donde estaba la suya y acompañarla.
"Jacob Black." Me llamó mi padre con un tono de que me iba a caer una gorda. "¿Se puede saber qué ocurre aquí?"
"Rissa es ciega." Le dije. "No sabía que había ahí un taburete y yo tampoco, así que se lo ha tragado de lleno."
"Oh, entonces por eso decías que no podías dejarla en la universidad sola." Dijo Charlie asintiendo como si entendiese.
"Algo así." Afirmé. "¿Se sabe algo más de lo que pasó?"
"Mis consuegros y mi yerno y su familia están investigando a ver si descubren algo." Me dijo Charlie.
"¿Están aquí?" Le dije.
"De hecho sí." Dijo mi padre. "Edward me llamó para decirme que llegarías hoy, con compañía y que si era posible te dijese que fueses mañana."
"Mañana, sí." Asentí intentando hacerme los planes mentales. "Está bien, le diré a Seth que venga y creo que entre los dos podremos llevar a Rissa a…"
"¿Vas a llevarte a la chica ciega con vosotros?" Me dijo Charlie.
"Sí, es… algo difícil de explicar." Afirmé.
"Jake, voy a coger la maleta y se la llevo al cuarto de tu hermana." Me dijo Seth cogiendo las llaves del cuenco donde las tenía yo guardadas antes de salir.
"Bueno…" Dijo Sue en el baño. "Con cuidado, muchacha."
"Lo siento, es que me cuesta un poco andar por sitios que no acabo de conocer." Dijo.
"Está todo como siempre." Le dije en voz alta. "Lo del taburete era un caso aislado."
"Intento hacer la de la mosca de las flores." Me dijo.
Mimetismo, estaba intentando que la gente pensase que era Rissa y no Bella.
"Sigo sin entender por qué." Le dije.
"Supervivencia." Afirmó encogiéndose de hombros y caminando hacia nosotros sin más. "Espero que no te hayan puesto una multa."
"Circulabais a velocidad normal." Afirmó Charlie mirándola caminar con paso firme pero seguro.
"Ahá." Afirmé entendiendo que lo que quería era que hablásemos para poder venir a nosotros. "Aquí no te ponen multa por circular a esa velocidad. Mi padre estaba con Sue y con Charlie jugando a las cartas."
"Al Scrabble." Dijo mi padre mientras yo estiraba la mano moviéndola para que ella la sintiese por algún motivo desconocido y se cogiera a ella para ponérsela en el respaldo de la silla y que me dedicara una sonrisa. "¿De verdad eres...?"
"¿Sí?" Dijo ella sonriéndole.
"Discapacitada visual." Le dijo mi padre.
"Sí, pero... bueno, puedes llamarlo por su nombre común." Afirmó. "Soy ciega desde que nací, no me molesto porque me lo digan."
"Jo, no puedo imaginarme qué sería no poder ver el mundo." Dijo Charlie. "Tiene que dar miedo."
"NO tiene por qué." Afirmó. "Veo luces y sombras. Y digamos que no poder ver te acentúa el resto de sentidos hasta unos límites... digamos que anti-naturales."
"¿Y eso?" Dijo mi padre.
"Puedo oír hasta una araña caminando en el piso de arriba." Afirmó. "Mi piel está tan desarrollada en cuanto a tacto se refiere que puedo 'ver' a una persona captando el movimiento del aire en mi piel." Afirmó tocándose el brazo desnudo con una sonrisa.
"¿Y cómo sabes lo que compras?" Le dijo mi padre. "O si pagas bien y te dan las vueltas bien."
"¿Tiene unos billetes y un par de monedas?" Le dijo ella como si plantease un juego inclinándose ligeramente hacia él sentada a la mesa.
"Vamos a ver..." Dijo Charlie sacando su cartera y sacando un par de billetes y unas monedas. "Aquí tienes..."
"Deja caer una moneda donde están todos." Le pidió ella.
"Claro." Dijo dejándola caer de forma que osciló ligeramente en la mesa bailando un poco hasta que Bella estiró la mano parándola al agarrar todo el dinero para llevarlo hasta ella y ponerse a tocar las monedas una a una apartándolas hasta llegar a los billetes donde le tomó un poco más de tiempo tocándolos y oliendo uno con cara de que algo le chocaba antes de apartarlo asqueada y pasar al otro.
"Aquí hay 11 dolares en billetes y 2,30 en monedas." Le dijo. "Y además diría que estuvo en una gasolinera de campo, el de 1 dólar apestaba a gasolina y estiércol."
"Madre mía." Dijo Charlie rascándose la cabeza sorprendido. "Realmente juro que no volveré a meterme contigo, chica. Si ya me dices el otro sitio donde estuve... juro que te contrataremos como policía."
"Está estudiando veterinaria." Le dije.
"No estoy segura, pero... diría que también estuvo en una tienda de pesca, huele a cebo vivo."
"¡Virgen santa!" Dijo mi padre alucinando. "¡No me digas que esa era la moneda que te dieron de vueltas en la tienda de Pete!"
"Chica... deberías trabajar como policía." Le dijo. "Dos como tú y nos quitabais el puesto a todos."
"Me halaga, pero no tengo vista, no vería si roban algo y desde luego, no puedo conducir sola." Le dijo sonriendo.
"Rissa, te he dejado la maleta en el cuarto de la hermana de Jake." Le dijo Seth. "¿Quieres cambiarte de ropa? Tienes... una mancha de sangre en el pantalón."
La verdad es que ahora que me fijaba sí que tenía una mancha de sangre en la rodilla donde se le había abierto la herida que ya tenía cerrada. Claro que como era rojo en el pantalón indio rosa fucsia a juego con la camiseta que dejaba ver el vientre desnudo y todo ello con bordados blancos como el cinturón-fajín prendido en una cadera con un broche plateado que dejaba caer los dos extremos hasta casi el tobillo.
"Sí, será mejor que vaya a cambiarme." Asintió. "Con permiso, no tardaré demasiado."
"Espera, déjame que te guíe." Le dijo Seth.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Billie)
"Jake, hijo." Le llamé mientras ponía la mesa para cenar todos juntos allí después de que Sue llamara a Leah para que fuese y comiese y yo ponía más pasta a cocer para poder comer todos. "¿Seguro que todo va bien?"
"Claro, por qué no iba a oirlo." Me dijo.
"No sé, desde que el resto volvieron han estado un poco raros, y tú nunca te habías alejado tanto y no habías ido a ver al primero a Embry." Me dijo.
"Ah, vimos a Embry y Paul de camino aquí." Me dijo con una voz un poco... falta de su fuerza usual.
"¿Y no te ha dicho Embry si se pasará?" Me dijo. "Paul creo que había quedado con tu hermana en que iría a buscarla y luego iban al cine, así que vendrán tarde."
"Ya... cierto..." Murmuré.
"Perdón, me ha costado un poco encontrar el vestido." Dijo la chica a nuestras espaldas con una voz tranquila y alegre. "¿Necesitáis ayuda?"
"No te preocupes, no hace falta." Afirmé girándome y abriendo los ojos al ver una auténtica Cleopatra del Nilo con el pelo más largo y flequillo pelirrojo y sin corona.
"Vaya, ese vestido no te lo conocía." Le dijo Jake. "¿No era más corto?"
"Tengo el corto y tengo este." Le dijo ella palpando su camino y moviendo con suavidad y cuidado un bastón blanco ante ella como buscando obstáculos. "Venga, decidme cómo puedo ayudar y os echaré una mano."
"No, de verdad, no te preocupes." Le dije. "No hace falta, Jake y yo nos podemos arreglar."
"¿Te importa ayudarme con estas zanahorias?" Le dijo Jake cogiéndole la mano y llevándola donde estaba cortando zanahorias para ponérsela tocando una y luego poniéndole un cuchillo en la mano.
"Jake, por dios, qué haces." Le dije dándole la espalda sin querer a ella que seguía en el mostrador. "¿Te parece seguro darle un cuchillo a una chica con ese... como ella?"
"Deberías verla." Afirmó sonriendo. "En realidad es ella la que cocina en casa."
"Jake, debería darte verg..."
"Jake." Le llamó la chica. "¿Vale así o tiene que ser más fino?"
"Creo que así vale, incluso demasiado fino. ¿No crees, Billie?" Me dijo enseñándome un trozo de zanahoria que como lo pusieras delante de la lámpara se trasparentaba como si fuera cristal.
"¿Cómo has...?" Le dije mirándola y viendo que tenía media zanahoria cortada igual.
"Ah, es... tengo memoria táctil." Afirmó moviendo los dedos de la mano donde no sostenía un cuchillo. "Siento haber estropeado media zanahoria, ahora las hago más gordas." Afirmó para que mi hijo se pusiera a su espalda y le guiara
la mano para cortar un trozo.
"Así." Asintió poniéndoselo en la mano libre para que ella lo tocara como había hecho con las monedas sin mirarla siquiera y sonriese. "¿Ves? Son un poco más gordas, para ensalada."
"Vale, lo siento." Dijo sonriendo y blandiendo de nuevo el cuchillo. "Prometo hacerlo mejor ahora."
¿Mejor? Mejor lo hacía alguien que cortaba las rodajas como podía, ella lo hacía casi como una profesional. Cortaba rápida y precisa, hizo rodajas casi idénticas a la que mi hijo le había mostrado y dejándome alucinado de la precisión y presteza que tenía hasta que se ventiló casi todas las zanahorias y mi hijo solo 3 de las casi 10.
"Ya está." Afirmó. "¿Cómo están ahora?"
"Es... sorprendente." Afirmé. "¿Quieres ayudarme con la ensalada?"
"Claro." Asintió sonriendo. "¿Dónde...?"
"Espera, yo te saco las cosas al salón." Afirmó mi hijo.
"Vale, entonces te espero en la mesa." Afirmó.
"Madre mía, no sabía que los ciegos pudieran hacer tantas cosas." Dije para mi hijo.
"Y deberías verla tomando apuntes en clase, o estudiando." Afirmó. "Lo hace todo con su portátil y una impresora especial, ya sabes, graba a los profesores y luego estudia lo que le dicen, y se baja libros digitales y los pasa a morse con un programa, o hace que el ordenador se los lea."
"Increíble..." Afirmé mientras acababa de reunir lechuga tras lavarla, un par de tomates, cebolla y unos guisantes en vaina. "Realmente increíble..."
