CAPITULO 49: DEBATES TEOLÓGICOS Y EL JUEGO DE LAS HISTORIAS EN LA PLAYA.

(Voz de Edward)

"Vaya, es…" Dijeron varias personas a su ritmo.

Había algo rarísimo en todo aquello, era algo inconcebible que una persona que había muerto pudiera estar viva, la reencarnación era poco más que un cuento de hadas para mí, sin embargo, aunque aquellos lobos hubieran pensado como nosotros… bueno, era más que evidente que se habían rendido a las evidencias, porque definitivamente, aquella chica era la misma que había muerto en el hospital, tenía la misma mente apacible de entonces solo que su imagen corporal había cambiado.

"Carlisle, tú fuiste un sacerdote, al menos tú debes saber algo." Le dijo Jacob casi a la desesperada.

"Mi padre era el pastor, pero sí, como hijo suyo sé algunas cosas sobre la biblia y… bueno, hay pasajes donde esto parece posible." Afirmó. "Sin embargo… no estamos hablando de una resurrección ni siquiera de una reencarnación." Aseguró. "Estás hablando de que un alma se quedó vagando y ha ocupado un cuerpo a la fuerza."

"No, se necesita un cuerpo que esté a punto de morir." Dijo ella suavemente pero con firmeza en las palabras, con una seguridad arrollante. "Al entrar yo en su cuerpo, la vida de Rissa se prolongó para que pudiera haber una especie de simbiosis y que durara hasta que mi alma recuperara la fuerza de la vida, para ello debía estar en letargo y no podía dejar que pensaran que estaba muerta, Rissa se encargó de matenernos a ambas hasta que pude tomar algo de control, fue un tiempo duro y casi no recuerdo nada, pero luego… luego comencé a salir, a tomar el control de nosotras en periodos breves y luego cada vez más largos, Rissa era una gran maestra, ella me enseñó las cosas de su mente que se acoplaban a la mía, su idioma, sus costumbres…"

"Entonces solo eres algo así como un… ¿virus?" Dijo Bella.

"Un saprófito más bien." Dijo ella.

"Ala, ahora eres un as en la biología." Afirmó Emmet. "Que guay…"

"Biología, zoología, mecánica y literatura." Afirmó. "Y gracias a Rissa, también en culturas del mundo, teología e idiomas dado que ella hubiera querido ser arqueóloga para poder devolver a su país el esplendor que tuvo en la época de los faraones."

"Mira, tenemos una enciclopedia con patas que acapara cuerpos ajenos." Afirmó Rosalie con ironía. "Que bien."

"Qué dices, Rose." Le dijo Emmet. "Es alucinante. Oh ¿y también puedes ocupar el cuerpo que quieras?"

"Claro que no." Dijo ella casi asustada. "Quiero decir… eso fue una única vez. No sé cómo hacerlo, fue… 'Dios' quien me hizo tomar posesión de este cuerpo. Cuando me di cuenta de a quién pertenecía, de que la chica a la que iba a quitar el cuerpo era tan dulce que me lo daba de buena gana sabiendo que mientras yo estaba con ella era tiempo que robaba a su muerte para poner en orden sus asuntos… pedí y rogué que me dejaran ir, no quería hacer aquello a aquella chica."

"Está bien." Dijo Carlisle sonriéndole paternalmente mientras a Esme se le escapaban un par de lágrimas ficticias. "Entiendo lo que dices y creo que es cierto."

"Bueno, asumiendo que lo que dices es cierto…" Dijo Jasper. "¿Cuánta gente más lo sabe?"

"No muchos." Dijo ella. "Claudio me ayudó, nadie en la familia de Rissa lo sabe, está prácticamente sola en el mundo porque la desheredaron cuando ella rompió un compromiso con un familiar de un amigo mío y decidió estudiar veterinaria para mí."

"Bien, la familia no es un problema." Dijo Jasper. "¿Alguien más?"

"Kasim, los chicos de Jake y amigos… y ahora vosotros." Dijo.

"¿Nadie más?" Preguntó Jasper.

"No, creo que no." Afirmó. "Aunque… los animales que me conocen saben que estoy dentro."

"Dice la verdad." Asentí con suavidad.

Sí, podía ver que era así. Podía verla con los animales del centro de fauna que los Vulturi habían arrasado buscándola hasta llegar a su tumba homenaje y destrozarla buscándola, había estado ayudando como enfermera del veterinario en jefe y por algún motivo, los animales jóvenes, y algunos no tanto, se calmaban cuando ella los cogía.

"Muy bien, y entonces supongo que el apellido Vulturi no te suena de nada." Dijo Jasper.

"No, creo que no." Dijo. "¿Son rojos, Jake?"

"Podría decirse que algo así, pero no." Negó. "Son carnotauros, pero de humanos."

"¿Rojos?" Dijo Alice. "¿Carnotauros?"

"Términos de los eco-guerreros." Afirmó Jacob.

"Los Vulturi son por así decirlo como la monarquía de los nuestros." Afirmó Carlisle. "De tu amigo Claudio y su aquelarre, y de nosotros también."

"Oh, vaya." Dijo mientras su cabeza comenzaba a llenarse de imágenes raras.

"Nosotros no fuimos." Le dije mientras por fin ataba cabos de lo que habíamos descubierto nosotros hacía tiempo, que los furtivos y cazadores muertos que habían encontrado por el monte y los que aún seguían apareciendo enterrados desde hacía tiempo atrás, eran víctimas de vampiros. "Somos vegetarianos, solo comemos animales."

"Matar animales cruelmente es igual de crimen." Afirmó ella.

"Igual preferías que volviéramos a la dienta normal." Afirmó Rosalie apareciéndosele detrás para esquivar un golpe de Jacob que comenzó a temblar justo junto a la chica.

"Tranqui, Jake." Le dijo frotándole un brazo. "Es evidente que me parece igual de mal uno y lo otro, pero evidentemente, prefiero que se maten animales para comer que no humanos."

"Y entonces supongo que no comes carne." Le dijo Emmet con ironía.

"No, soy algo así como una carnotaura, pero solo como carne de animales asesinados con dignidad y sin sufrimiento." Afirmó.

"O sea, que según tú hay que dormirlos primero." Dijo Jasper. "Muy… humano."

"Sí, supongo que a ti no te gustaría que te matasen de un tiro que te hiciese ir perdiendo sangre poco a poco hasta debilitarte y ver cómo te persiguen para ir muriendo en una lenta agonía mientras te desangras."

"Uggg… que gore." Dijo Emmet divertido. "Creo que nos vamos a llevar bien."

"Entonces no sabes qué interés pueden tener los Vulturi en ti." Le preguntó Carlisle.

"No, ni idea." Afirmó ella. "Pero sean quienes sean seguro que si intentan cogerme no van a conseguirlo tan fácilmente."

"Rissa, no sabes con quienes juegas." Le dijo Embry. "Hemos visto lo que hacen, y créeme, no es agradable de ver."

"En ese sentido tienes suerte de ser ciega." Le dijo Bella. "Aunque viéndote jugar tengo mis dudas."

"Siento el aire que se mueve y oigo mejor que una persona normal, así que puedo captar movimiento, además como he visto siendo Bella también puedo hacerme planos mentales más o menos acertados y Rissa tenía una enorme medida espacial."

Bueno, no mentía, podía ver lo que pensaba, así que no ocultaba su mente y aunque lo intentase no iba a poder.

"Creo que será mejor que volvamos en otro momento." Afirmó Jacob cuando a Seth le sonó el móvil. "Nuestras familias deben estar impacientándose."

"Está bien." Dijo Carlisle.

"Estaremos en contacto." Afirmó Jacob.

"Jacob, podéis venir cuando queráis." Le dijo Esme. "Incluída tú, Rissa."

"Es muy amable de vuestra parte, Esme." Le dijo la chica sonriéndole. "Pero no quisiéramos molestar."

"Solo estaremos por aquí hasta el domingo." Afirmó Jacob mirándonos.

"¿Y qué pasa entonces?" Preguntó alguien.

"Jacob, no creo que sea demasiado seguro que volváis allí." Le dije al ver que pensaba volver a la universidad. "Podrían encontraros y estaríais los dos solos."

"Tengo formas de defenderme." Afirmó la chica sonriendo y cogiéndose al brazo de Jacob. "Espero volver a vernos pronto."

"Será a oírnos." Le dijo Emmet bromeando.

"Sí, eso también." Afirmó.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"Bella, ahora tengo que ir a hablar un momento con Sam." Le dije entrando a la reserva. "Si quieres puedo dejarte de camino donde me digas."

"¿Te apetece venir a casa?" Le dijo Embry. "Aún tenemos pendiente esa excursión a la playa."

"Claro." Dijo sonriéndole. "Llevo el bañador debajo, lo que pasa que no me he llevado la toalla."

"Ah, no importa, te dejo una." Le contestó.

"Embry, tenemos toallas en la tienda de mi familia." Afirmó Quil. "Creo que el que mejor lo tiene para dejarle una sería yo."

"Si eso compártela con alguno y luego que baje yo te llevo una de mi hermana." Le dije.

"Eso como queráis." Afirmó ella sonriendo. "Creo que yo no voy a escaparme. Solo me apetece quedarme tumbada un poco en la arena y descansar."

"Después de la paliza que te has metido al béisbol creo que te lo mereces." Afirmó Embry.

"Qué pasada, eres muy buena estratega." Afirmó Embry.

"Me gustan los deportes de equipo." Afirmó sonriendo. "Ya sabéis, solía ser deportista, el problema es que Rissa no lo era, y ahora tengo unas agujetas infernales."

"Entonces la playa es el lugar." Afirmó Quil.

"Tu casa, Embry." Le dije.

"Espera, yo también me bajo." Afirmó Seth. "Así mientras Embry coge sus cosas yo puedo guiar a Be… a Rissa."

Puestos a fiarme, confiaba más en Seth que en Embry para llevarla, no es que no me fiase de Embry, pero a él siempre le había atraído Bella, cuando era Bella y ahora.

"Gracias, Seth." Le dije.

"No hay de qué." Me dijo sonriendo.

"No tardes mucho ¿eh?" Me dijo Bella. "No sea que vea a algún cañón por la playa y decida que me gustan más los surfistas."

"No tiene gracia." Le dije arrancando.

"Tampoco que te pongas celoso de tus amigos." Afirmó sacándome la lengua juguetonamente y dándome la espalda. "Vamos Seth."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Bella-Rissa)

"Me parece muy fuerte lo que le has dicho a Jake." Me dijo Embry.

"Ya, qué va a hacer." Le dije. "¿Castigarme haciendo que mi ropa no vaya conjuntada? Me visto sola, y ya se ha vengado poniéndome dos calcetines diferentes en un par y haciéndome ir a la calle con ellos así."

"¿Te pone... los calcetines... diferentes a... adrede?" Me dijo Embry intentando aguantarse la risa sin demasiado éxito.

"Pues sí, y luego me dicen compañeros, después de que lleve horas oyendo a gente reírse cuando pasamos, que tengo los calcetines diferentes." Afirmé sonriendo. "Y luego yo le lleno la ropa de lacitos de niña pequeña en venganza. Como se levanta y se viste por las mañanas sin mirar lo que se pone, al día siguiente sale con lacitos en la ropa."

Ahí sí que se rieron los tres, tanto Embry como Quil y Seth.

"Mataría por una foto de él." Afirmó Quil.

"Sí, creo que cuando aprenda a ver le sacaré una." Afirmé bromeando. "Tenéis suerte, no tenéis por qué peinaros y maquillaros cada vez que nos vemos."

"Ya, pero como salimos hay que peinarse." Afirmaron.

"¿Aún te acuerdas de la playa?" Me preguntó Seth.

"De todas y cada unas de las piedras de la arena." Afirmé. "Os recuerdo que hice un estudio de la playa para ver las posibilidades que tenía."

Bueno, eso era un motivo, el otro era porque les había visto después de mi muerte y habían pasado bastante tiempo en la playa, Embry no había parado de ir allí para estar en donde solía sentarme con el puesto de la tienda y también había entrado dentro a pesar de que ya no había allí nada de material salvo un par de tablas, una de las cuales era mía y era la que había usado él para meterse algún día en el mar.

A cada uno le había dado diferente. Seth no había parado de leer novela de la que dában en clase, Jake había caído en una depresión algo… fuertecilla y había decidido que pasar más tiempo por la reserva de animales que había sido mi lugar favorito del estado y hablar con mis excompañeros verdes y estudiar veterinaria como yo habría querido le hacían sentirme más cerca, como si no hubiera estado todo el rato pululando cerca de él e intentando aliviar su dolor; Paul era el que parecía menos afectado y aún así había visto cómo defendía mi hueco en clase a capa y espada para que nadie lo ocupara, Jared se había leído Romeo y Julieta como 15 veces, todas casi del tirón; y Embry… bueno, lo suyo también había sido doloroso porque me echaba demasiado de menos, él había ido a la playa casi todos los días, entraba y salía de la caseta de material como pedro por su casa, se ponía mi neopreno de allí a pesar de que debía ahogarle y no podía cerrarse la cremallera del pecho y cogía mi tabla para, ola tras ola, ser arrastrado intentando aprender a hacer surf.

"Eh, Embry." Le dije. "¿Aún sigues intentando aprender a hacer surf?"

"Cómo sabes… Digo sí, aún lo intento." Afirmó.

"Coge la tabla y traetela, te daré un par de lecciones." Afirmé.

(Salto espacio-temporal)

"¡Auch! Mierda…" Se quejó Embry cuando volvió a caerse a la arena. "Dios, no hay manera."

"Ponte delante de mí y ponte en posición como si estuvieras en la tabla." Le dije.

"Vale, ahora qué." Me dijo.

"No te has puesto… Oh, vale." Afirmé cuando me hicieron mover para darme contra su espalda y apoyé las manos para separarme un poco y comenzar a tocarle hasta llegar a los hombros. "No, es que no tienes la postura." Afirmé comprobando la tensión de los brazos que indicaba que los tenía relajados. "Brazos arriba. Bien… este codo flexionalo un poco. Un poco más… más… quieto." Afirmé para comprobar los brazos y ver que los tenía en posición. "Vale, vamos a ver esa suspensión…" Dije para ir bajando por su columna hasta localizar la cintura y mover las manos a los laterales de su cuerpo para bajar a las piernas. "No, separa un poco más. No tanto. Más… más… un poco menos… aquí." Afirmé cuando llegó al punto. "Vale, y ahora flexiona un poco. Eso es." Afirmé notando que se ponía su cabeza a mi altura más o menos. "Tienes que mantener esa postura mientras estás quieto. Obviamente moviéndote con las olas para contrarestar el movimiento y evitar caerte. Oh, y Embry…" Añadí recordando otro detalle. "Vas a buscar las olas tumbado en la tabla, no de pie sobre ella. Si vas de pie te caerás."

"¿Y cómo me pongo de pie?" Afirmó.

"Movimiento rápido y fluído." Afirmé. "Tienes que ser uno con el mar. Para eso se hace surf."

"Yo pensaba que era por diversión." Afirmó.

"Es por diversión, pero sintiéndote uno con el mar." Afirmé sonriendo. "Práctica mucho y verás que tiene sus frutos. Siendo lo que sois estaría muy bien que tuvierais al menos a un elemento de agua."

"Los lobos son de tierra." Afirmó Quil. "Todo el mundo lo sabe."

"Bueno, el horóscopo chino no dice eso." Afirmé. "Los conejos, los tigres, los caballos son animales terrestres, no vuelan y tampoco nadan; sin embargo, además del animal y dependiendo de en qué momento del año de ese animal nacieras, puedes ser de tierra, de fuego, aire, metal… o agua. Eso influye en tu personalidad. Y yo me refería a un elemento de agua en ese sentido."

"Un lobo de agua… no me cuadra para nada." Afirmó Embry divertido.

"Son historias del horóscopo." Afirmé encogiéndome de hombros. "Tal vez sean cuentos de vieja."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

Al final me había costado más de la cuenta poder bajar a la playa. Primero mi padre me había preguntado por todo tipo de detalles sobre la reunión con los Cullen y luego mi hermana me había hecho ayudarla a hacer algo de trabajo pesado para casa, finalmente había podido salir huyendo cuando me dejaron libre y cogerme una toalla y poco más para salir corriendo hacia la playa.

Y cuando estaba corriendo, me di cuenta que llevaba una flor de papel en la mano, debía haberla cogido cuando mi hermana me pidió que le metiera el ramo que había lavado y puesto a secar para poner en el salón y decorar un poco.

"Bueno, al menos es una flor." Murmuré para mí mismo corriendo aún más rápido.

Me moría de ganas de llegar de una vez, al menos hasta que durara el buen tiempo, porque cerca parecían acercarse unas nubes que cuanto menos presagiaban fin de los rayos de sol si no había mala suerte y se ponía a llover.

Cuando llego a la línea de arena sé inmediatamente dónde ir, sé exactamente dónde van a estar aunque no me lo hayan dicho: van a estar en el único punto donde todos nos sentimos cómodos.

"Sabía que estaríais aquí." Afirmé acercándome a donde estaban todos jugando a algo sentados y riéndose. "¿Qué hacéis?"

"Jugamos al adivina cual es la cierta." Afirmó Embry. "Bella se sabe un montón de juegos en los que no hace falta ver."

"¿Ah sí?" Dije. "Yo también quiero jugar."

"Es muy fácil." Dijo. "Se cuentan dos historias semejantes y hay que adivinar cuál de las dos es la verdadera. Si aciertas, el que la cuenta paga prenda o priva, y si la falla es él el que paga prenda o priva."

"Espero que eso no sea lo que creo que es." Afirmé viendo una botella.

"Es una mezcla que había en el frigorífico de la caseta de Bella." Me dijo Quil. "Y antes de que elijas beber si pierdes… que sepas que sabe a mierda completamente."

"Creo que era café con sal." Dijo ella. "Un gran remedio para las resacas de Brook algunas mañanas. Y bien, a ver… a quién le toca ahora…" Añadió barajando cartas y abriéndolas en abanico. "Jake, como has sido el último en llegar saca tú carta."

"Vamos a ver… vamos a ver… esta." Dije sacando carta y mirándola para enseñar al resto el as de picas. "Es un as."

"Vale, le toca al de tu izquierda." Afirmó.

"Por el hueco diría que eres tú." Afirmé.

"¡¿Qué?" Dijo para reírse. "¡Pero si ya me estoy quedando sin historias!"

"Eh, que tú tienes doble repertorio." Le dije bromeando.

"Está bien… vamos a ver… ah, ya sé." Afirmó. "Un día, hace mucho tiempo… cuando yo era pequeña, estaba un día en el Cairo."

"Ya sabemos cuál es la de mentira." Afirmó Embry.

"Shhh, sigue Rissa." Le dije.

"Estaba yo en el Cairo cuando de pronto comenzó a soplar un viento extraño y noté arena en mis ojos." Afirmó. "Entonces me mordió un animal, lógicamente como no puedo ver no sé qué fue, el caso es que cuando me lo curaron me dijeron que debía haber sido un perro. Pero al cabo de un par de semanas… comencé a ponerme mal. Me llevaron al hospital y decidieron ingresarme. Los días pasaron y la cosa no fue a mejor, por suerte tenía visita todos los días y mejoré. Fin."

"¿Y la otra?" Dijo Seth.

"Un día, hace mucho tiempo… hará ya medio año o más, estaba un día en el Cairo cuando de pronto comenzó a soplar un viento extraño y noté arena en mis ojos." Afirmó. "Entonces me mordió un animal, lógicamente como no puedo ver no sé qué fue, el caso es que cuando me lo curaron me dijeron que debía haber sido un perro. Pero al cabo de un par de semanas… comencé a ponerme mal. Me llevaron al hospital y decidieron ingresarme. Los días pasaron y la cosa no fue a mejor, por suerte tenía visita todos los días y eso me aliviaba un poco. Pero al final, la enfermedad pudo conmigo y fallecí. Sin embargo, no fallecí del todo, de pronto desperté. Todos pensaron que era un milagro, mi padre hizo fiesta para celebrarlo cuando al cabo de dos días mi estado de salud mejoró y pude salir. Entonces todos comimos cuscús y vivimos felices. Fin."

Yo podía ver cuál era la verdad, Rissa y Bella me lo habían contado, más la primera que la segunda.

"Pues yo sigo diciendo que la verdadera era la primera." Dijo Embry. "Es evidente que uno no puede morir y luego despertarse como si nada."

"Piiiii." Dijo Bella sonriéndole. "Prenda o priva."

"Venga ya." Dijo QUil. "¿La segunda?"

"La segunda." Afirmó. "El día que yo entré aquí fue porque Rissa murió, yo le alargué un poco el tiempo que se quedó porque necesitaba un sustento, estaba demasiado débil y corría el riesgo de que si tomaba el control mi alma fuese expulsada y no pudiese volver a entrar ni en este ni en ningún otro cuerpo."

Era exactamente lo que había dicho Claudio el día que conocí a Rissa, en la reserva animal, justo frente a la tumba honorífica de Bella.

"Pues yo cojo prenda." Dijo Embry.

"No es justo que os despelotéis aprovechando que la única chica es ciega." Le dijo ella divertida.

"Llevo un bañador." Le dijo Embry divertido. "Y creo que después del trago que me he dado antes, prefiero quedarme desnudo a volver a probar ese mejunje. Y me toca barajar."

"Claro, aquí tienes." Le dijo pasándole las cartas.

"O sea, que te moriste y luego reviviste al cabo de unos minutos." Le dijo Seth.

"Así es, y la familia de Rissa tiene un papel que lo justifica." Afirmó sonriendo. "Pero si quieres verlo vas a tener que ir al Cairo a buscarlo."

"Bella, sacas carta." Le dijo Embry.

"A ver… a ver…" Dijo dándole emoción antes de coger una carta y mostrarla. "¿Qué he sacado?"

"Una foto tuya." Le dije al ver la reina de corazones. "Se ve que las reinas llamáis a las reinas."

La verdad es que sí parecía una reina, la reina Cleopatra, solo que con vestido corto y con el pelo mucho más largo y ahora que lo llevaba liso y como mojado, hasta más largo dado que le llegaba hasta la cadera casi. Entonces me acordé de la flor de tela y la saqué del bolsillo para ponérsela en un lado de la cabeza.

"Jake, qué…" Me dijo.

"¿A que ahora parece toda una reina de verdad?" Dije bromeando.

"Le queda de muerte." Afirmó Embry. "Como siempre."

"Sois todos unos aduladores." Afirmó sonriendo. "Me recordáis a Fang."

"Bella, esto… ¿te acuerdas de lo de los lobos de anoche?" Le dijo Embry mirándome como pidiendo aprobación. "El de la pata era yo."

"Ya sabía que uno eras tú." Le dijo Bella sonriéndole.

"Y el que estuviste acariciando era yo." Dijo Seth.

"¿En serio?" Le dijo ella. "Vaya… eres enorme cuando eres un lobo."

"Es el más pequeño de todos, sin contar a Leah, claro." Afirmó Quil.

"¿Y dónde está ella, por cierto?" Dijo suavemente. "Hace tiempo que no la veo, ni la oigo."

"Es… se ha… largado." Dijo Seth.

"Pero volverá ¿no?" Nos dijo.

"Eso espero." Dijimos.

"Vamos a buscarla." Afirmé. "Esta mañana les toca a Sam y su grupo, pero a la noche nos toca a nosotros."

"Oh, claro." Dijo. "Sí, tenéis… tenéis que encontrarla."

"Bueno, de momento no hay razones para preocuparse por ella." Afirmé viendo que le entristecía un poco a diferencia de cómo había actuado la noche anterior. "¿Con la reina de corazones quién es el que cuenta la historia?"

(Salto espacio-temporal)

"Vale, por favor." Dijo Seth cuando vomitó el brebaje en el cubo que habían llevado con aquella botella. "Yo ya no puedo más, tengo la tripa del revés."

"¿Y si nos damos un baño?" Sugirió Bella sonriendo a pesar de haber vomitado una vez que tomó el mejunje infernal aquel. "Un poco de agüita fresca hace bien a todo."

"Venga, vamos allá." Afirmamos.