CAPITULO 53: PROBLEMAS, EL DIABLO APARECE.
(Voz de Jacob)
"¿Estás ya mejor?" Le pregunté a Bella mientras salíamos de la segunda clase de la mañana.
"Sí, creo que hablar de virus letales para los animales me ha hecho distraer un poco." Me dijo. "Es... dios, qué vergüenza, no voy a poder mirar a la cara a Embry ni a Quil ni al resto nunca más."
"Bueno, pues no les mires." Afirmé bromeando e intentando quitarle hierro al asunto. "Creo que ahora puedes estar con ellos sin tener que verles la cara."
"Jo, no tiene gracia." Me dijo dándome un golpecito suave en el brazo.
"Solo intentaba quitarle hierro al asunto." Le dije. "¿Qué te pasa hoy? Estás que saltas a la menor de cambio."
"Nada." Dijo para al momento suspirar casi. "Lo siento, es que… ya sabes, cuando me siento tan abochornada me pongo…" Dijo para hacer un gesto de garras levantando un labio para enseñar los dientes antes de volver a lo normal tirando a triste. "Ya sabes, es… soy un poco rara, y no lo paso bien."
"Tsk, no te preocupes." Le dije pasándole un brazo por los hombros. "Es que no sabes lo frustrante que es querer hacer lo que sea por ti y ver que por más que lo intento no puedo hacer nada."
"Lo siento." Me dijo. "Es… ya sabes, me cuesta dejar que me protejan."
"No puedo evitar querer hacerlo." Afirmé.
"Ya, pero es que esta vez sí que necesito que me protejan." Afirmó. "Estoy ciega, no veo con los ojos, y aunque percibo cuando algo no va bien, puedo ver otras cosas. Pero eso no quita para que siga siendo ciega."
Era la primera vez que la oía compadecerse y apenarse de la nueva discapacidad que tenía como Rissa. Bella siempre había sido fuerte, era como una roca de la cosa, las olas y los problemas iban contra ella pero aunque se las comía, ella siempre aguantaba de pie, en cambio ahora era como si estuviese a punto de estallar en mil pedazos derrumbándose y sucumbiendo al oleaje.
"Yo siempre voy a estar a tu lado." Afirmé mientras subconscientemente comenzaba a percibir cierto olor un tanto... peculiar sin darme cuenta siquiera. "Me da igual que no puedas verme, me basta con saber que sabes que soy yo y estoy junto a ti."
Por un segundo, ella sonrió.
"Gracias, eres realmente..."
"Rissy, hey, cómo estás." Le dijo uno de los amigos deportistas de los Delta-no-sé-qué de nuestra clase viniendo con ellos y una chica preciosa del brazo.
"¿Quién es?" Dijo sonriendo.
"Hey, somos nosotros, Rissa-Rissy-Ri." Le dijo uno de nuestros compañeros.
"Ah, hola chicos." Les dijo sonriendo. "No sabía que erais vosotros."
Había algo raro en aquel chico, por no decir su acompañante que llevaba gafas de sol a pesar de estar dentro de un edificio y tenía un olor camuflado con colonia como si hubiera querido bañarse en ella y humo de tabaco, un olor que me resultaba familiar pero no podía saber por qué.
"Hey, piel-roja." Me dijo Dilan. "Últimamente pareces su siamés."
"Jacob es un gran compañero, se está haciendo cargo de hacerme de lazarillo para no tener que traerme a mi perro al campus." Le dijo Bella.
"Deberías echarte un novio." Le dijo Cameron, otro compañero del mismo corte que el resto, poniéndose a su lado. "Uno fuerte, americano... y que además de acompañarte se encargue de cuidarte, protegerte..."
"Y mostrarte lo bella que es la vida." Afirmó otro de los tíos.
Ya estaba a punto de sacar el puño a pasear cuando Bella abrió la boca más rápida que yo.
"Ya, es que Jake además de cuidarme, protegerme y hacerme de lazarillo comentándome todo lo que no puedo ver como son los colores que dan vida a la vida, además de todo eso, me hace sentir única y especial. Y fijaros todos, él sí que no me hace sentir que soy una pobre cieguita ni piensa que no me doy cuenta de que no me miráis a los ojos cuando hablamos sino a otros sitios, generalmente a la boca, y creo yo que sordos como que no sois para tener que estar siempre mirándome vocalizar."
Fue alucinante, yo hasta me quedé alucinado de cómo había tirado el ataque letal cuando parecía un corderito indefenso.
Por no decir el resto que hasta se les fue el color de la cara y se quedaron parados como si se hubiesen congelado, cosa que ella aprovechó para tirarme del brazo indicándome que no parara y siguiese hablando como si siguieran allí.
En cuanto doblamos un pasillo, pude reaccionar por fin y mi primer impulso fue comenzar a flipar mucho.
"Bella, eso ha sido..." Le dije sorprendiéndome de poder juntar más de una palabra.
"¿La verdad?" Me dijo como si fuera evidente. "Una cosa es que hiciésemos como que eramos amigos para tus amigos y que no pensaran mal de ti y otra dejar que esos se siguieran saliendo con la suya. Nunca me han gustado los tíos que te miran el escote en lugar de mirarte los ojos."
"Yo no..." Le dije casi balbuceando por cómo lo había dicho.
"Ya sé que tú no." Me dijo sonriendo. "Tú eres de otra pasta. Los verdes miramos a los ojos para ver a la gente, y tú siendo un guerrero-totem con más motivo."
Otra vez lo del 'guerrero-totem', tal vez debería decirle que no era exactamente algo tan noble como eso, que en realidad eramos guerreros solo por nuestras tierras; pero por una vez me apetecía ser el 'monstruo bueno' y el 'monstruo adecuado' para alguien, así que sonreí y le hice una caricia.
"A veces creo que me idealizas." Le dije sonriendo.
"De eso nada." Negó sonriéndome y cogiéndose con un poco más de sentimiendo a mi brazo. "Tú eres todo eso y más."
Me agradaba esa afirmación, que alguien me quisiese así era algo nuevo, era bueno para mí y me hacía sentir bien.
De un modo u otro, ya tenía claro y muy claro quién era la persona con la que quería estar toda mi vida, y vale, Nessy era también lo más importante para mí, pero era esta chica, Bella, Rissa, daba igual el nombre, era ella con quien quería acabar todos mis días y empezar el día siguiente viendo su cara sonriente al despertar.
"Bella, digo Rissa." Dije dándome cuenta que solo yo le llamaba así allí.
"Dime." Me dijo.
"Rissa, es… creo que tenemos que hablar de algo." Le dije.
"¿Ocurre algo?" Me dijo.
"No, digo sí." Me corregí. "Quiero decir que no es nada demasiado malo."
"Ya…" Me dijo confusa o con la mosca tras la oreja.
"De verdad, no es nada malo." Afirmé mientras comenzaba a captar un olor apestoso pero conocido antes de verles.
"Hola, os buscábamos." Afirmó Alice sonriéndonos.
"¿Qué hacéis aquí?" Les dije tanto a Jasper que la llevaba del brazo como a ella.
"Os buscábamos." Afirmó Jasper. "Hemos captado... ciertos rastros."
Algo no iba bien, Alice de pronto se quedó demasiado seria, como congelada y mirando al infinito.
"Alice." La llamé despertándola. "¿Todo bien?"
"Están aquí." Afirmó Alice con cierto tono de preocupación.
"Rissa, no te muevas de mi espalda." Le dije haciéndola poner tras de mí. "Jasper."
"Nosotros os cubriremos." Asintió.
Era extraño, nunca había sentido una amenaza así de impresiosa, a decir verdad, ahora mismo ni siquiera la podía sentir. No captaba ni gota de olor a vampiro.
No, un momento, ahora sí que lo podía oler, y era...
"Dios, qué peste." Afirmé.
"Supongo que al estar con nosotros no te habrías dado cuenta antes." Afirmó Jasper. "Salgamos afuera; aquí hay demasiada gente inocente."
"De acuerdo." Asentí.
Jasper llevaba razón, allí dentro podrían hacer presa en cualquiera de los cientos de personas que estában por allí sin saber a lo que podrían enfrentarse si apareciera algún vampiro con 'el cable cruzado' por allí; pero en cambio, fuera éramos un blanco fácil, hasta yo lo sabía.
"Saliendo somos más fáciles de acertar." Le dije.
"Sí, pero mejor nosotros que no la gente inocente que hay por aquí." Afirmó.
Podía entender la lógica de eso, hasta que se quedó parado en la puerta de salida y vi que miraba al frente.
"¿Qué ocurre?" Le pregunté.
"Hay alguien." Afirmó señalando con la mirada a un tipo parado en las escaleras de acceso mirando uno de esos aparatos electrónicos en su mano.
"¿Chicos?" Dijo Rissa.
Con un movimiento suave la volví a poner tras de mí.
"No te muevas de ahí." Afirmé suavemente para volver a mirar al tipo.
"Eh, oye, me estoy hartando de ti." Dijo el tipo por un móvil que vi estaba en la otra mano. "Estoy en el sitio que dijiste, pero aquí no hay nadie que se le parezca siquiera."
Alto, pálido, pelo oscuro pero con las puntas teñidas de un rubio platino que parecía más bien blanco… y con unas pintas que realmente contrastaban con cualquier universitario que conociésemos.
"Sí, sí." Dijo. "Joder, Max, ya sé que tú nunca te equivocas… Sí, pero Claudio es un puñetero religioso… Y a mí qué… Sí, ya sé que siempre fue el favorito de Trixxy… ¡Claro que no estoy celoso!"
"¡¿Jag-jag?" Susurró Bella tras de mí.
Fue curioso, a mí casi me costó entenderla, pero entonces el tipo paró de hablar y nos miró, lo cual me hizo tensarme al comprobar que sus ojos eran rojos.
"Escucha, hablamos luego." Afirmó sin apartarnos la mirada. "No, hay chuchos en la costa."
¡¿Chuchos?. ¡Yo le iba a enseñar quién era un chucho!
"Jake, no os mováis." Nos dijo Jasper. "Alice."
"Ya." Asintió dando un paso hacia nosotros.
"¿Qué está ocurriendo?" Preguntó Bella.
"Ah, una preciosa chica." Dijo el tipo desapareciendo para aparecer repelido por Jasper ante Bella. "Auch, eh, rubio cabrón, eso duele." Afirmó antes de volver a tirarse contra nosotros sacudiendo al cabeza y cambiando el gesto. "Se acabó, os vais a enterar de lo que vale un peine."
"Me parece que te equivocas." Afirmó Jasper mientras saltaba a por él y era repelido para volver a la carga mientras yo le echaba una mano.
Pero ni con esas, cuando parecía que le íbamos a pillar siempre se escapaba.
"Diablo, para ya." Dijo entonces Bella haciéndome notar que casi se había librado de Alice ya que sobresalía porque le sacaba algo. "Como se te ocurra hacerles algo..."
"Qué." Le dijo el tipo. "Son solo un chucho y escoria."
Habría esperado que le calzara un golpe Jasper, tal vez incluso Alice; pero en lugar de eso, fue la mano de Bella la que quedó parada en el aire antes de que saltara yo a por él y tuviera que soltarla.
"Sigues siendo lenta, encanto." Le dijo el tipo sonriendo divertido. "Pero siempre has sabido de quién rodearte, eso hay que admitirlo. Aunque que andes ahora con esta escoria..."
"No sé de qué me hablas." Le dijo ella.
"¿Me llamas Diablo y no sabes de qué te hablo?" Le dijo el tipo para ir a cogerla desde atrás y que ella se zafase con un movimiento maestro que le hizo comerse de pleno un pivote del suelo para que la cogiese Jasper sin problemas. "Eh, las manos fuera."
"Rissa. ¿Acaso conoces a este tipo?" Le dije un poco con la mosca tras la oreja de que hubiera acertado con llamarlo diablo y él le hubiera contestado.
"Es más que evidente que sí." Afirmó el tipo. "Aunque... Preciosa, con el cambio has salido perdiendo."
"No te acerques a ella." Le dijo Jasper tirándole un golpe que le hizo soltarla y que yo aproveché para cogerla y apartarla.
"Rissa, no te muevas de aquí." Le dije suavemente poniéndola en las escaleras tras nosotros.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
Aquello no estaba yendo bien. Vale que no me gustaba nada el 'modus operandi' de los Diavolo, pero estábamos en público, en medio de la entrada de la facultad, con gente mirándonos y no tenía que tener la vista para notar que la gente nos miraba. Por suerte el resto no cantaban más que por estar dando una pelea donde no debían, Embry no se había trasformado y los dos amigos no parecían estar dando ningún tipo de espectáculo extraño ni nada.
Entonces hice algo que sabía que luego tendría consecuencias, con un salto como los que daba cuando era aún Bellatrix, me planté en medio de ellos notando dolor en la pierna puesto que mi nuevo cuerpo no era tan atlético ni estaba tan bien preparado para soportar este tipo de cosas que mi antiguo yo hacía y sonriendo cogí de las manos a los que tenía más cerca para separarlos y hacer unas reverencias.
"Gracias, toma buena." Afirmé con una voz más alta de lo habitual. "Chicos, como sigamos así podremos rodar la escena de la lucha este fin de semana."
No necesitaba ver sus caras para saber que se habían quedado pasmados con lo que dije, pero al menos conseguí lo que quería que era que la gente se lo tragase, y eso lo supe cuando oí aplausos y gente diciendo que querían ver esa peli o algo similar.
"¿Qué haces nena?" Me dijo Diavolo a mi derecha.
"Disimulad, bobos." Les susurré sin mover los labios. "Estáis en medio de un sitio público."
"¿Y?" Me contestó.
"Hasta para un descerebrado como tú tiene que ser evidente que hay que pasar desapercibidos." Le contestó el rubio de los hijos Cullen igualmente susurrando.
"Bah… no me dan miedo los chuchos de caza de esos viejos…" Le dijo él. "De hecho dos no llegan ni a chihuahuas…"
No fue necesario que le hicieran nada, fui yo la que le clavé el codo en un codazo en la tripa molesta.
"Te han dicho cientos de veces que no seas fanfarrón." Afirmé. "¿Qué has venido a hacer aquí?"
"A buscarte, preciosa." Afirmó. "Y en cuanto me libre de estas… garrapatas, no dudes que estarás a salvo."
"Ya estoy a salvo." Afirmé soltándome la mano que me había cogido y apartándome de él molesta. "Estoy donde quiero estar y con quien quiero estar."
"Lo que sea que te haya pasado te ha destrozado la cabeza." Me dijo volviendo a intentar cogerme para que me apartase de él de nuevo. "Nena, mira, no tenemos tiempo para discutir, vienen por ti y hay que ponerte a salvo."
"¿Tú cómo sabes que vienen por ella?" Le dijo Jake.
"Es cierto." Afirmó la chica del grupo tras un silencio. "Felix acaba de encontrar un rastro, vienen hacia aquí."
No eran las palabras lo que me extrañaron, sino el tono con que lo dijo. Parecía calmada, pero pude ver un cierto matiz de nerviosismo en su voz.
"Vámonos de aquí." Afirmó Jake.
"Ella debería irse, pero vosotros…" Dijo Diavolo.
"¿Insinúas que tendrían que quedarse?" Le dije ofendida.
"Bueno, alguien tiene que proteger a esta gente y yo vine a buscarte antes de que te encontrasen esos vendidos." Afirmó.
Fue instintivo, según notaba cómo se movía un poco el aire a mi alrededor, me aparté y me cogí a quien tenía más cerca, o sea, a Jake.
"Yo nunca abandono a un amigo ni un compañero en el campo de batalla." Afirmé.
"Dios… ¿es que ni muriendo vas a dejar de decir esas chorradas sentimentaloides?" Me dijo.
"No son chorradas de ningún tipo." Afirmé. "Y por eso nunca podremos volver a tener la relación que teníamos al principio."
De nuevo noté movimiento de aire y cuando fui a cubirme, noté un golpe contra mi pecho y supe que algo había golpeado a Jake, él me había hecho de escudo.
"Creo que a la chica no le gusta que te le acerques, así que ni se te ocurra tocarla." Le dijo.
"Hay que salir de aquí." Afirmó la otra chica.
"Jacob, nosotros nos llevaremos a Rissa." Le dijo el chico rubio. "¿Crees que necesites refuerzos?"
"Me basto y me sobro." Afirmó haciendo crujir sus nudillos.
"Diavolo, ya os he perdonado muchas cosas, pero el que le hagas daño a Jake… eso sí que no os lo voy a perdonar en lo que me reste de vida." Afirmé mientras notaba que me cogían casi en brazos y tras notar una velocidad de carrera humana, de pronto el aire me golpeaba con tanta fuerza debido a la velocidad que me dejó sin respiración y tuve que enterrar la cara en la ropa del pecho de quien me llevaba para oler un perfume de hombre.
"No te preocupes, no te haré daño." Afirmó el rubio. "Respira ahí, te será más fácil."
Aquello era peor que cuando me tocó ir al Himalaya para una acción contra unos cazadores ilegales de Yacks lanudos, al menos entonces había tenido una mascarilla de oxígeno para poder respirar sin ahogarme.
Al cabo de medio minuto noté que el cerebro comenzaba a adormilarseme por la dificultad de respiración, segundos más tarde el cosquilleo por los miembros indicándome que comenzaban a acusar el bajo nivel de oxígeno, apenas medio minuto más tarde, perdí la fuerza de mi agarre y noté que me caía.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Carlisle)
"Ya vuelven." Afirmó Rosalie entrando en casa. "Y por la peste diría que no vienen solos."
"Carlisle, hay que prepararse para salir." Me dijo Edward. "En cuanto atiendas a la chica que traen."
"¿Qué chica?" Le dije.
"Rissa." Afirmó mientras oíamos ruidos que denotaban que Jasper y Alice se acercaban antes de verles entrar por la ventana.
"Carlisle, traemos…" Dijo Jasper.
"Por aquí." Afirmé buscando un hueco para poner a al chica que estaba quieta y pálida de una forma que no me gustaba nada. "¿Qué le ha pasado?"
"Se ha desmayado en la carrera." Afirmó Jasper. "Hemos dado rodeos para tapar el rastro. Parecía costarle respirar cuando nos pusimos a correr deprisa."
Era lógico, ellos no eran los más rápidos de la familia, pero Jasper sabía muy bien cómo tapar un rastro, probablemente hubiesen ido al límite de sus fuerzas para venir más rápido.
"¿Y los chicos?" Le pregunté.
"Jacob y ella en la universidad, Embry y Seth estaban de camino, no tardaron demasiado en llegar cerca; el resto no lo sabemos." Me dijo Alice.
"Edward." Le llamé mientras comprobaba que la chica solo estaba desmayada y no respiraba por lo que comencé a forzarle la respiración al hacerle la respiración asistida.
"Están en casa, se han enterado del follón en la universidad." Afirmó. "Seth ha corrido a avisarles y están cubriéndonos la retaguardia."
"Bien." Afirmé notando cómo la chica comenzaba a respirar de nuevo con suavidad tras toser un poco. "Vamos, despierta…" La animé.
Debía haberse desmayado por falta de oxígeno en los pulmones, porque ahora que respiraba le costó poco hacer gestos faciales y parpadear lentamente antes de volver a cerrar los ojos como concentrándose en algo.
"Tranquila, somos nosotros." Le dije entendiendo que pretendía saber quiénes estábamos allí o dónde estaba. "Estás en nuestra casa."
"¿Doc?" Me dijo.
"Eh, reconoces las voces." Le dijo Emmet.
"Siento mucho la velocidad." Le dijo Jasper. "Pero era de suma importancia que llegáramos pronto aquí."
"¿Dónde está Jake?" Preguntó preocupada.
"Está de camino." Le dijo Bella. "¿Por qué ese interés en saberlo?"
"Bella." Le dijo Edward para hacerle un gesto de que lo dejase pasar.
"No puedo decirlo." Afirmó ella. "Pero no quiero que los Diavvolo se acerquen a ellos, ni a Jake ni al resto."
"Espera." Le dijo Emmet. "Un momento. ¿Tú conoces a esos frikis?"
