CAPITULO 55: EL DOLOR REVIVIDO. EDMOUND TAMPOCO NOS CREE.

(Voz de Bella)

"Ya estamos llegando al último pueblo." Afirma la chica del coche donde voy.

"¿No deberíamos despertar a la bella durmiente?" Pregunta el otro hombre que va en el coche, el moreno de la familia.

"No estoy durmiendo." Afirmo sin abrir siquiera los ojos.

Llevo casi una semana durmiendo a saltos, no puedo dormir normal, desde que todos decidieron que había llegado el momento de confesar la verdad a mis abuelos como Bellatrix, al menos al abuelo para que estuviese al tanto, no había podido dormir normal. A menudo tenía pesadillas donde mi abuelo sufría, por enterarse de la verdad sobre mí, porque le cogían la gente que me buscaba…

"¿Has vuelto a tener pesadillas?" Me pregunta una voz más a pesar de que sé que está en otro coche.

"Cada vez que cierro los ojos." Asiento intentando sacarle algo de gracia a algo que no la tiene y seria. "Lo cual es irónico puesto que cuando los tengo abiertos tampoco veo nada."

"Eh, para ser una ciega tienes mucha chispa." Afirma el chico.

"Emmet, cierra la boca." Le dice Jacob desde la moto que lleva. "Rissa, es… ya hemos hablado de esto."

"Ya." Contesto lacónicamente volviéndome hacia el punto de luz que supongo que es la ventanilla para volver a cerrar los ojos apoyando la cabeza contra el frío cristal.

Ha sido un viaje largo, desde que se pusieron a buscar la pista de los abuelos y la de mi hermana han pasado días, incluso meses; aunque hayamos continuado la vida normal y hayamos ido a las clases de la universidad nos han estado vigilando.

He podido sentir a Maximilien oculto en las sombras, los Cullen han sido algo menos sutiles y estuvieron vigilando desde nuestro lado como amigos nuestros de otra carrera.

Y por fin el coche se para.

"Fin del trayecto." Afirma la chica con voz cantarina. "Hora de pasear…"

"Deja que te ayude." Dice Embry abriendo la puerta del coche.

"Gracias." Le digo.

Yo nunca he sido de necesitar ayuda así de fácil, sin embargo, tampoco he sido nunca de compadecerme, y siempre he sabido cuando pedir ayuda; así que dejo que Embry me de la mano para ayudarme a salir del coche donde expando de nuevo mi bastón retráctil y lo muevo a mi alrededor para encontrar el suelo irregular que tanteo con mis pies.

"Ten cuidado, este suelo es…"

"Arenoso, lo sé." Afirmo. "Y también hay piedras enterradas."

"Más o menos." Me contestan.

"¿Seguro que no puedes ver, cieguita?" Me dice el más corpulento de los Cullen con un tono que indica que bromea.

"Ojalá." Murmuré para mí justo antes de notar otra presencia junto a mí.

"Desde aquí nos podemos ocupar nosotros." Afirma Jake cogiéndome del brazo. "Vosotros deberíais seguir en coche."

"Sí… no sea que alguien descubra que brilláis como… lo que sea." Dijo Paul.

Aún no sé muy bien qué hace él allí, pero es evidente que Jared con unos chicos compañeros de Seth y los amigos de Jake están allí para escoltar.

"Está bien." Dice el patriarca de esa familia.

"Oh, Nessy quiere ir con ellos." Dice la niña.

"Nessy, creo que deberías ir con tus padres." Le dice Quil.

"No importa, supongo que puede ir a pie." Le digo.

"¿Seguro que vas a poder aguantar todo el camino a pie?" Me dice Seth suavemente con un cierto tono de preocupación en la voz. "Es un camino largo y bajo el sol."

"Te olvidas que Rissa viene de Egipto, sabe bastante bien lo que es la vida del desierto." Le digo intentando sonreírle.

"Bueno, en marcha." Dice Jake.

"¿Cómo va la niña?"

"En coche, con sus padres." Me dice Paul. "¿Quieres ir tú también?"

"No, yo iré andando." Afirmo.

"Mira que el camino es largo." Me dice Quil. "Igual deberías ir…"

"Puedo ir andando." Afirmo sacando el velo que me preparé para llevar. "Me basta con que alguien me guíe un poco." Añado poniéndome el velo sobre la cabeza para comenzar a enrollármelo de la forma en que los recuerdos de Rissa me lo dictan.

"Así te vas a asar de calor." Me dice uno de los amigos de Seth.

"Al contrario." Niego. "Esto me protegerá del sol."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Edmound, o sea, el abuelo de Bellatrix)

"Eso es… buen chico…" Digo mientras acabo de poner en su sitio el hueso de la pata del coyote que han recogido con la pata aplastada por un coche.

"Muchas gracias Edmound." Me dice el indígena que se encarga de dirigir ese centro en el desierto. "Desde hace días vamos encontrando varios igual."

"Y eso que es el desierto." Afirmé sonriéndole y siguiendo con la cura de la pata.

"Claro, que tú vienes de zona urbana." Me dijo para sacudir la cabeza. "Cada vez que pienso lo vuestro… qué mala suerte… sin lugar a dudas en este mundo no hay justicia. Una vida tan joven…"

"No lo recordemos más." Le digo suavemente. "Fue un golpe duro, pero la vida sigue."

"Y hablando de seguir y perder…" Me dice. "Parece que alguien se ha perdido."

"Señor… más coches no…"

"Son caminantes." Me dice. "Voy a ver si puedo ayudarles."

"Ten cuidado no ayudes a terroristas medioambientales." Le digo bromeando sin levantar siquiera la vista de mi labor.

La verdad es que desde que nos mudamos allí mi esposa y yo hará el próximo miércoles casi 4 meses tras pasar un tiempo en nuestra antigua casa del sur, no me he molestado demasiado en buscar caras conocidas, me basta con la de Juan Antonio, el hombre con el que estoy y que es nativo de esas tierras, conocí a su padre y a su abuelo, nuestros padres eran conocidos y yo pasé tiempo con ellos mientras nuestros padres trabajaban juntos, así que tras dar un par de tumbos se me ocurrió que contestar por fin a su petición de que fuese allí a ayudarles era un buen comienzo también para volver a cogerle gusto a la vida.

"Edmound, tienes visita." Me dice.

Algo en su tono me dice que algo no va bien, así que levanto la vista para ver ante mí varias figuras altas cubiertas con telas bastante al estilo del Sahara, sin embargo cuando la primera se descubre la cabeza y le veo, dejo los materiales en la bandeja médica junto a mí y me quito los guantes.

"Hacía mucho que no os veía, zagales." Les digo.

"¿Viejos conocidos?" Me dice Juan Antonio poniéndose unos guantes.

"Amigos y mosqueteros de mi nieta antes de la tragedia." Le digo. "¿Puedes acabarlo tú? Solo falta coser la herida."

"Claro." Me dice.

(Salto espacio-temporal)

No puedo creerme lo que me dicen. Llevamos casi 2 horas sentados bajo el pequeño tenderete que hemos improvisado para comer y descansar en el desierto con una tela y aprovechando los palos y piedras que hay por todos lados entre la arena.

El chico Clearwater junto con unos chavales que no aparentan mucha más edad que él y el mejor amigo de mi difunta nieta están sentados y echados por el suelo rodeando una figura que me recuerda a los beduinos del Sahara y que aún no se ha descubierto, sin embargo es el joven Black quien ha tomado la voz cantante y habla de cosas extrañas y teología.

Puedo reconocer rostros entre los visitantes, la mayoría son muchachos de la reserva del río Quileute, pero también hay personas que conocí hace menos tiempo, son una familia y el padre es médico, atendieron a los amigos verdes de mi hija cuando atacaron el centro de conservación y recuperación de la península de Olympic. Los Cullen creo que se llamaban. La niña menor no se separa del joven Black y por fin puedo entender lo que me comentó mi otra nieta sobre lo de que el chico tenía una hija secreta aunque mi Bellatrix al final lo hubiera acabado descartando; obviamente ese rumor lo había sacado del diario de su hermana menor. Yo fui el primero al que ofrecieron quedárselo, pero siempre he respetado la intimidad de mi nieta, jamás se me ocurrió violar su intimidad de su diario y mucho menos lo iba a hacer cuando murió, así que fue su misma hermana quien lo leyó y poco después vino contándonos que si Bellatrix había estado emocionalmente unida al joven Black y que si él la había ocultado a su hija secreta…

"¿No… no va a llamarme loco?" Me pregunta cuando acaba de hablar.

"No es la primera vez que mi familia está en peligro." Afirmo mirándole a él en vez de a la niña que cuanto más observo, menos parecido saco al supuesto padre. "Nunca hemos tenido miedo, no voy a empezar a tenerlo ahora que soy un viejo."

"Con permiso." Dijo el jovencito rubio de la familia del médico. "Creo que nunca antes se habían enfrentado a una amenaza así."

"Nos han perseguido furtivos y guerrilleros." Le dije encogiéndome de hombros. "Más gente para el saco no es demasiado problema."

"Son guerreros animal." Me dice el joven Black.

"¿Qué dices, Jake?" Le dice la chica castaña.

"¿Qué sabes tú de esas leyendas?" Le pregunto con la mosca tras la oreja puesto que es de esa forma de la que llaman las leyendas del grupo de ecologistas de mi nieta a la gente no humana.

"Bella me contó unas leyendas." Afirmó el joven ante la mirada de todos. "Los guerreros-animal no desaparecieron, hay más. Ahora son más y más fuertes."

"No, son solo leyendas." Afirmo.

"No, no lo son." Niega él. "Y puedo demostrárselo."

Eso me hace apenar, si ese chico supiera la verdad…

"Jovencito, déjalo." Le digo. "No dudo que mi nieta pudiera hacerte creer que existen, pero…"

"Señor, debería girarse y mirar mejor." Me dice uno de los jóvenes de la reserva.

Claro que me giro, molesto porque vuelvan a traer recuerdos a mi mente, porque me hagan daño sin ser conscientes de ello al creerse todo eso de que buscan a mi difunta nieta.

Y justo cuando voy a gritarles para echarles… lo encuentro cara a cara y no puedo evitar cambiar la ira por la sorpresa y finalmente temor al encontrarme a un lobo gigante con su morro a escasos centímetros de mi cuerpo lo que me hace dar dos pasos atrás por precaución ciega.

"No se preocupe, no le hará nada." Me dice el hijo castaño casi pelirrojo del médico. "Solo quiere mostrarle…"

"Virgen santa…" Murmuro antes de hacer la cruz sin darme cuenta. "Que dios o quien sea nos proteja… los guerreros han resurgido…"

"Y no solo eso." Afirma alguien que puedo reconocer la voz y me hace poner en guardia para verle tirando del único beduino que aún no ha mostrado la cara apartando a golpes a los que intentaron retenerles hasta ponerle frente a mí y quitarle la capucha a la fuerza revelando una joven con rasgos árabes que puedo reconocer aunque haya crecido. "Mírela bien, vienen por ella."

"Suéltala." Le digo. "Esta chica es inocente. No me puedo creer hasta dónde llega vuestra locura." Afirmo cogiéndola del brazo para separarles y mirando a la chica que parece asustada y preocupada. "¿Estás bien? Debería daros vergüenza, raptar a una muchacha inocente… de él me lo esperaba pero de vosotros… qué bajo habéis caído."

"Mírela bien." Me dijo el niñato que había acabado 'acosando' a mi difunta nieta aunque ella lo negara y siguiera considerándolo un conocido o algo así. "Mírela a los ojos y crea."

"¡Tienes que tener mucha cara o ganas de morir para presentarte así delante de mí, maldito hijo de perra!" Le grité soltando a la chica. "¡Fuera de mi vista, no quiero verte!"

"Edmound." Me dijo entonces la chica. "Déjalo, tu corazón."

Eso me frenó en seco, me dejó congelado. Solo había dos personas que me dijeran eso así, una era mi esposa y la otra… la otra estaba muerta.

"Jagger, piérdete un rato." Le dijo al chico.

"Per…"

"He dicho que te largues." Le repitió. "Ya vale de hacer daño."

"Está bien, estaré fuera, vigilando." Afirmó.

"Tú…" Le dije. "Rissa, qué…"

"Rissa murió hace unos meses." Me dijo suavemente. "Su último acto fue cederme su cuerpo para que pudiera terminar mi tiempo de vida."

No podía creérmelo, era…

"No se lo cree." Afirmó el castaño que supuestamente estaba acabando la carrera de medicina para seguir los pasos del médico y padre suyo, Dr. Cullen.

"Hay que admitir que cuesta creerlo." Afirmó uno de los chicos de la reserva.

"Os dije que no colaría." Dijo la chica tristemente. "Lamento todo este circo."

Fue un poco extraño, porque entonces el lobo que era el chico Black fue hasta ella y le metió la cabeza bajo el brazo haciéndola sonreír tristemente. Y considerando que era ese chico el que lo hacía, que por la mirada que le daba él y la sonrisa de ella era justo la misma que podía ver en mi nieta cuando volvía de estar con él.

"Chicos… Vámonos." Dijo la chica.

"Aún hay algo que hacer aquí." Le dijo el joven rubio.

"Jasper, ha sido un viaje largo por desierto." Afirmó el chico de los Call. "Bajo un sol de impresión, andando y ciega. Si quiere irse nosotros nos vamos."

"No hace falta que salgáis ahora mismo." Les dije. "Esperad un rato, el sol será menos fuerte y podréis moveros."

"Ya hemos molestado demasiado." Afirmó otro de los chicos, uno que parecía más mayor que el resto.

"Vamos Rissa." Le dijo el más joven de los amigos cercanos de mi nieta cogiendo a la chica-beduino con cuidado y cariño de la mano para ponérsela en su brazo. "Vamos a sentarnos un poco a la sombra."

"No os vayáis muy lejos." Les dice el chico que será médico tras mirar al lobo enorme.

"Tranquilos, estaremos fuera." Afirma el chico para sacarle.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Vamos, seguro que no es para tanto." Le dije a Bella mientras se ajustaba la tela de la cabeza en silencio. "Eh, al menos dime algo."

"¿Qué quieres que diga?" Me dijo suavemente. "¿Ya os lo dije?. ¿Os habéis divertido haciendo daño al abuelo?"

"No." Negué.

Podía entenderlo, solo que ya era tarde, demasiado tarde.

El mal estaba hecho, ya le habíamos dicho al abuelo que le buscarían y que sería por su nieta que supuestamente todos pensaban muerta, que esa chica era ahora la que tenía a mi lado, y no, nadie dudaría al conocerla que era ella.

"Entonces no me hagas hablar." Afirma.

Tal y como me dijeron mientras íbamos escoltando su coche, lo único que puedo hacer es quedarme a su lado en silencio y hacerle compañía.

"Esto… ya sé que prefieres que me quede callado, pero… de verdad, creo que por mucho que duela al final va a acabar creyéndoselo." Le dije.

"Ya, como el resto ¿no?" Me dijo con acidez.

"Sí, bueno… cuesta un poco." Afirmé. "Vale, en algunos casos bastante, pero es la verdad, y tarde o temprano te das cuenta de que es cierto."

"¿Y si no lo hace?" Me dijo tristemente. "¿Y si nunca acaba por reconocer que yo soy yo aunque ya no parezca yo? Seth, yo… no podría soportar hacerle daño. Edmound ha sido lo más parecido a un padre que he tenido nunca."

En cierto modo podía entenderla, no sé qué haría si mi madre no quisiera verme, si pensara que soy un crío loco o algo así.

"Al menos nos tienes a nosotros." Le dije.

"Sí… pero seamos realistas, ninguna de vuestras familias aceptarían a una desconocida en su casa como parte de su familia. En lo que se refiere a eso, estoy sola."

"No lo estás y lo sabes." Le dije viendo cómo uno de los vampiros que habían ido se acercaba aprovechando que caía el sol. "Tienes a Jake, y entre todos seríamos capaces de construirte una cabaña con nuestras manos y construirte muebles y demás para que pudieras vivir. Jake seguro que se iría a vivir contigo. Además, la chica esta, Rissa, seguro que ella tenía familia."

"Sí, tiene una familia en El Cairo y está algo así como desheredada porque nos empeñamos en hacer estudios universitarios en lugar de quedarse y casarse con el primo-hermano o no sé qué de Kasim." Me dijo.

Vaya, así que se había librado por poco de ser una ama de casa egipcia y casada. Jake había tenido mucha suerte.

Por un segundo sonreí feliz de haber tenido todos esa suerte, me gustaba esa chica como amiga, eso no podía esconderse, y era un sentimiento sano, no había nada de malo en demostrar que me caía genial ¿no?

"Trixxy." Le llamó el chico de puntas rojas mirándola. "Eh, el viejo sigue sin creérselo, pero al menos parece que su voluntad de tacharnos a todos de locos flaquea un poco."

"Y no es porque tú seas tú ¿no?" Le dijo ella suavemente.

"Nah, eso no me importa." Afirmó casi riéndose. "Por cierto, ¿te está molestando este cachorro?"

"No es ningún cachorro." Le dijo ella adelantándoseme. "Muestra un poco más de respeto por los guerreros-animal."

"Sea como sea, cada vez me reafirmo más en que tienes un don como domadora de bestias." Le dijo con ironía. "Tienes dentro una auténtica jauría defendiéndote. De hecho, tienes a tu chucho y su hermano del alma codo con codo intentando convencer a tu viejo para que se crea de una vez que tú eres tú y te tienda la mano."

"Seth, hazme un favor y entra a sacar a todos." Me dijo suavemente ella.

"¿Por qué?" Le dije. "Hemos venido a contarle la verdad."

"Y se la hemos contado, no sirve de nada seguir presionando." Afirmó suavemente. "Además, tenemos que ir a buscar un sitio donde pasar la noche."

"Está bien…" Me rendí para mirar al tipo que seguía sonriendo de una forma que no me gustaba nada. "Pero acompáñame, no me fío de dejarte aquí sola con este."

"Los Diavvolo no me harán nada." Afirmó suavemente mirando al frente.

"Ya pero… para serte sincero… creo que a Jake y Embry la única persona que va a poder pararles eres tú." Le dije mintiendo a medias.

Creo que se lo pensó, pero al final, a pesar de las pegas del tipo, suspiró y asintió extendiendo la mano para que se la cogiera y cogida a mí, dejarse guiar hasta la tienda de campaña improvisada.

"Jacob, Embry, calmaros un poco." Les decía Edward. "Así solo conseguís lo contrario."

"Jake, Emb." Les llamó Bella desde mi brazo. "Dejarlo."

"Rissa." La llamaron los dos.

"Ya vale." Dijo suavemente soltándose de mi brazo y estirando ambos hacia ellos un poco a ciegas como pidiendo que se los cogieran. "El chico tiene razón, poniéndoos cabezotas solo conseguiréis molestar y no es lo que queríamos."

"Pero… Rissa, tu abuelo…" Le dijo Embry cogiéndole la mano y pasándosela por la cara para que 'viera' que era él mientras Jake le cogía del otro brazo.

"Ya le habéis avisado de que está en peligro, dejarlo ya." Afirmó suavemente. "Estoy segura que Edmound sabrá qué hacer."

"Está bien." Se rindió Jake. "Vámonos."

"¿Ya, tan pronto?" Preguntó uno de mis compañeros de clase descruzando los brazos.

"Sí, ahora." Afirmó Jake.

"El sol no es tan fuerte, significa que pronto anochecerá." Afirmó Rissa. "Será mejor que no nos pille la noche en medio del desierto."

"Podríamos hacer una acampada." Afirmó Edward. "Tenemos materiales para por si acaso."

"Bastaría con unas telas grandes y cuerdas." Afirmó Rissa. "Pero las noches en el desierto son bastante frías, y aquí los guerreros son de la tribu de los camisas perdidas."

Eso hizo que los Cullen se aguantaran la risa y hasta a nosotros nos hizo gracia, pero fue el abuelo de Bella quien rompió el silencio.

"Si lo que queréis es llegar a algún lado deberíais ir en coche." Afirmó. "Efectivamente las noches en el desierto son frías, y creo que unos muchachos sin ropa casi no podrían pasar una noche entera aquí."

"Deberíamos apostar." Dijo Paul divertido y susurrando a Jared.

"Nosotros podemos correr." Afirmó Jake. "Pero Rissa debería ir con alguno en el coche."

"He venido caminando y puedo volver igual." Afirmó.

"No importa." Le dijo Alice sonriéndole a pesar de que debía saber que no podía verla si bien supongo que sabría que lo hacía por el tono de su voz. "Puedes venir en nuestro coche."

"O ir con Jake detrás de Emmet y Rose." Afirmó Edward. "Si se aprietan un poco podemos llevarles en los coches a todos."

"Yo prefiero ir corriendo." Afirmó Paul.

"Sí, me apunto." Añadió Jared. "Correr un poco no nos irá mal."

"Jake y yo iremos con Rissa en el Jeep." Dijo Embry. "¿No, Jake?"

"Pero Jake tiene que venir con nosotros…" Dijo Nessy haciendo pucheros.

"Nessy, ella me necesita más." Afirmó Jake.

"No importa, puedo ir con Embry." Dijo Rissa.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

"¿Todos listos?" Preguntó el cachas de los Cullen desde la cabina del coche.

"Listos tío Emmet." Dijo la niña que parecía ir en el regazo de Jake.

"Pues vamos allá." Dijo el cachas arrancando el coche y haciéndole dar un golpe hacia delante al hundírsele la rueda.

"Ay." Nos quejamos la mayoría.

"Tranquila, Ness." Le dijo Jake antes de sonar un sonido de beso. "Ya está ¿ves? No hay pupa."

Fue justo entonces cuando volvió; el sentimiento de celos por aquella cría fue más fuerte. Y antes de pensarlo, me encontré bajando del coche con un salto suave y tras asegurarme.

"¿A dónde vas?" Me dijeron.

"Creo que es mejor que vaya con los que van a pie." Afirmé suavemente. "He pasado varias veces jornadas enteras en el desierto, si algo saliera mal… bueno, los Quileutes no puede decirse precisamente que seáis gente del desierto, y yo sí, más o menos."

"Espera, vamos contigo." Me dijeron Embry y Jake.

"No, vosotros… vamos a necesitar una cama caliente cuando lleguemos." Afirmé buscando una excusa. "Llegaremos cansados."

"No seas cabezota." Me dijo Jake.

"Estaremos mejor si voy con ellos." Afirmé retirando la mano disimuladamente para ajustarme la ropa y ponerme la capucha. "Os vemos allí." Afirmé cuando oí a los chicos que irían a pie ubicándolos y dándome la vuelta con el palo que había llevado para irme hacia ellos haciendo caso omiso a lo que dijeron desde el coche.

"¿Ocurre algo?" Me preguntó Jared.

"Nada, creo que podría ser de más utilidad aquí que en un coche." Afirmé.

"Hum…" Dijeron.

"Por si no conseguís llegar al pueblo antes de que caiga la noche." Añadí comprobando que había cogido la sábana.

"Está bien." Me dijo el mayor de todos, Sam creo que era el nombre. "Pero no te alejes demasiado de nosotros. ¿Necesitas ayuda?"

"Me basta con oíros caminar." Negué suavemente.

"Bueno, pues entonces vámonos." Me dijo Jared. "Y no te preocupes, iré a tu lado."

"Al menos procura no ralentizarnos." Dijo Paul.

Era curioso, por un momento juraría que el tono que había usado para decir esa frase tan borde había sido hasta amistoso y todo, así que sonreí.

"Procurar vosotros no ralentizarme a mí." Le contesté bromeando.