CAPITULO 57: ¿CELOS YO? ATRACCIÓN FRENTE A PROTECCIÓN.
(Voz de Bella)
Lo último que puedo recordar de mi vida hasta el momento, es el dolor del calor en mi cuerpo, el atontamiento que me produjo el sol tras horas y horas de caminar y marchar sobre la espalda de Jared o Sam por el desierto, los brazos de Jake antes de que gritase mi nombre al llegar a las proximidades del pueblo, sus labios en los míos en un beso con fuerza y alivio de verme, su necesidad de comprobar que estaba viva y bien.
Todo eso parece un sueño, el desierto, la sensación de dolor, el cansancio, el aturdimiento…
Y entonces parpadeo suavemente y veo una luz suave filtrándose a través de una persiana antes de notar un movimiento ligero junto a mí.
"¿Ya has despertado?" Me dice Jake. "¿Cómo estás? No te muevas, te marearás."
"¿Jake?" Digo un poco embotada aún y comprobando que estoy tumbada en una cama de un cuarto con pinta de hostal. "¿Qué haces aquí?. ¿Dónde estamos?"
"Aún estás aturdida." Me dice suavemente sonriendo y apoyando su frente en la mía con cariño y los ojos cerrados tal y como compruebo cuando muevo una mano a su cara y que él aprobecha para besar cuando paso un dedo por su boca. "Dios, no sabes la noche que hemos pasado…"
"¿La noche?"
"Sí, es…"
"Jacob estaba tan preocupado por vosotros que estuve a punto de tener que pincharle un calmante para evitar que saliera al desierto a buscaros." Afirma la voz del doctor Cullen suavemente. "Lo siento chicos, hora de comprobar cómo se encuentra la dama."
"¿Hay más gente?" Le digo confusa por no haberme dado cuenta.
"Esta habitación es exclusivamente para vosotros." Me dice el médico mientras veo una luz frente a mis ojos haciéndome querer cerrar los ojos. "Cuidado ahora, voy a sacarte una muestra de sangre. Te aviso para que no te asustes puesto que no puedes verlo. Edward te comprobará la tensión."
"Vale." Afirmo mirando a donde acabo de percibir un ligerísimo movimiento de aire revelando la presencia de otra persona. "¿Dónde están el resto de chicos?"
"Durmiendo, en las habitaciones contiguas." Afirma el recién llegado con un tono amistoso. "Están bien, solo un poco cansados y abotargados por el calor. Por cierto, fue una gran idea lo de cubrirles las cabezas, supongo que fue idea tuya."
"Sé lo que es el calor en la cabeza." Asiento suavemente mientras noto la laceración de la aguja clavándose en mi carne. "¡Ah! Había un chico joven que le picó…"
"Un escorpión, lo sabemos." Afirma el doctor poniéndome una tirita en el pinchazo. "Y ya nos hemos encargado de él, se pondrá bien, por suerte le sacasteis el veneno a tiempo."
Asiento suavemente aliviada de que mi error de cálculos al apuntar no haya tenido consecuencias más graves.
"Bueno… esto ya está." Afirma el doctor Cullen con un tono sonriente. "Vamos a ver el resto…"
No me importa que me hagan pruebas, en mi mente guardo los recuerdos de Rissa y sé que ella ha pasado durante toda la vida por algo parecido, porque su familia siempre quiso que recuperara la vista y por eso llamaban a cuantos especialistas egipcios y de países vecinos encontraban, pero nunca podían hacer nada. Es por esos recuerdos que ahora tengo tanta calma encima.
"Vale, pues ya estás." Afirma de nuevo sonriendo.
"¿Está bien?" Le pregunta Jake.
"No, claro que no." Afirmó. "Está mucho mejor, pero aún tiene un poco de síntomas de la insolación."
"Pero si está en un sitio fresco y le he estado dando agua fría." Dijo Jake.
"Y va bien." Afirmó el médico. "Y ahora que está despierta… que beba cosas frescas y ligeramente excitantes; y ya de paso… fricciones… excitantes."
"¡¿Cómo?" Dijo Jake confuso y sorprendido.
"A ver, no lo malinterpretes." Le dijo divertido. "Lo que tienes que hacer es masagear un poco algunas partes para reactivar el flujo sanguíneo. Con los hombros, la espalda… las piernas…"
"Y las sienes." Dije suavemente tocándomelas un poco. "Aún me duele un poco la cabeza."
"Ah, vale, eso… creo que puedo hacerlo." Afirmó Jake.
"Bueno, pues os dejo solos." Afirmó el doctor. "Me pasaré a verla por la mañana a ver si ha mejorado algo."
"Vale."
"Gracias, doctor." Afirmé sonriendole.
"Cielo, ya se ha ido." Me dijo Jake.
"Ah, vaya…" Afirmé.
"Bueno, ahora descansa." Me dijo haciéndome volver a tumbar y ahuecándome las almohadas.
"Jake, solo tengo un golpe de calor." Afirmé suavemente.
"Sí, y yo me siento impotente porque lo único que puedo darte es más calor aún." Me dijo.
"Bueno, es cierto que eres… bastante calentito, pero… me gusta que estés conmigo." Afirmé sonriendo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jake)
"¿Qué tal?" Le pregunté a Rissa mientras le masajeaba las sienes con cuidado de no hacer demasiada fuerza.
"Nunca en mi vida ni en la de Rissa había sentido algo así." Me dijo sonriendo.
"Bueno, ahora viene la espalda." Afirmé parando. "¿Cómo lo hacemos?"
"Pues… me levanto y me pongo bocabajo." Dijo para comenzar a moverse.
"Espera, te ayudo." Afirmé para que se negase.
"No, tranquilo." Afirmó apartando mi mano. "Tengo que hacerlo sola, necesito moverme un poco."
"Vale, como quieras." Le dije suavemente.
Me había prometido no mirarla más de lo necesario cuando las chicas la desnudaron y le pusieron algo muuuuuuuuucho más fresco que todas las capas de ropa que llevaba cuando llegó, pero es que cuando la dejaron sin nada más que el camisón que juraría que era de Nessy salvo por la talla que le venía al pelo a Rissa, los calcetines rosas claros a juego con la ropa interior de braguita de encaje en forma de culotte y ella dentro de eso… cuando se movía como ahora que al no verse no se daba cuenta de lo que hacía y lo sexy que estaba…
Dios, tuve que cogerme un cojín para apoyármelo en la entrepierna en un gesto estúpido por esconder lo que comenzaba a formarse en mis pantalones al verla con el pelo azabache brillante tras un baño frío al que le había sometido Esme por petición de Carlisle, calléndole como una cortina de seda por delante y detrás con gracia y con ese modelo semitrasparente que se le subía al inclinarse hacia delante descubriendo su trasero perfecto y malcubierto por las braguitas dejando ver bastante bien la curva inferior de sus nalgas antes de apoyar una rodilla en la cama y luego la otra para tumbarse.
"Creo que ya estoy." Me dijo suavemente apartándose el pelo de la espalda y amontonándolo a un costado para descubrir la espalda completa y parte del cuello.
"Vale, esto… voy." Afirmé. "Crema… crema…"
"Gracias por esto." Me dijo suavemente mientras alcanzaba la crema.
"¿Hum?" Le dije.
"Sí, es… por cuidarme y… protegerme… y el masaje." Añadió levantando un dedo con lo último. "Pero sobre todo lo primero y lo segundo." Añadió más suavemente.
"Yo siempre voy a cuidarte y protegerte, hasta que el corazón me deje de latir." Afirmé antes de darme cuenta que era el mismo periodo de tiempo que le había dicho a Bella Cullen que la amaría, por suerte, Rissa no lo sabía y sonrió cálidamente.
Hubiese ido todo genial de no haber conseguido que se durmiera de nuevo, pero fue lo que conseguí, así que paré cuando me di cuenta de que difícilmente notaría nada porque estaba apaciblemente dormida en la cama.
"Bueno, al menos alguien puede dormir." Murmuré para sentarme cerca pero sin tocarla para evitar aumentarle de nuevo la temperatura ya que la prescripción era frío.
Pasé un rato mirándola hasta que respiré tranquilo al darme cuenta que no despertaría así de fácil.
Había sido un día duro tras una noche aún más dura y larga, sin dormir, presa del pánico de que le hubiera pasado algo aunque estuviera con la manada de Sam.
Y esa era otra, habían sufrido un ataque, era más que evidente aunque no lo hubieran dicho por las marcas que habían traído. Por suerte ella no había resultado herida, al menos no salvo por un par de rasguños sin importancia y los síntomas de llevar horas y horas bajo el sol que había fuera. Suerte que Carlisle estaba allí.
(Salto espacio-temporal)
"Jake... deja de mirarme..." Me dijo Bella de pronto sin abrir siquiera los ojos.
"¿Duermes?" Susurré.
"Dormía, pero no puedo dormir si no dejas de mirarme." Afirmó moviéndose un poco para girarse y ponerse cara a cara conmigo para incorporarse.
"Sería mejor que no te movieras." Le dije.
"Tengo sed, y necesito ir al baño." Afirmó sentándose en la cama. "Esto... creo que no sé dónde esta. Ni siquiera sé dónde estamos ahora..."
"No te preocupes, yo te llevo." Afirmé.
"Me basta con que me guíes." Me dijo apartándose como si hubiera adivinado que la cargaría si era necesario.
"¿Ya tienes fuerzas?" Le pregunté.
"No lo sé." Dijo levantándose en sus pies. "Al menos parece que tengo las suficientes como para ponerme en pie y andar unos pasos. ¿Por dónde?"
"Hay un baño con bañera al final del pasillo." Le dije cogiéndole de la mano para hacerla coger a mi brazo y guiarla sin quitarle un ojo de encima para evitar que le temblaran las piernas.
Pero como siempre me equivocaba; no solo no le fallaron sino que avanzó con paso firme aunque si bien no con demasiada fuerza hasta la puerta del baño donde le abrí la puerta y entonces deseé no haberlo hecho al recordar que el baño estaba un poco...
"Esto... será mejor que busquemos otro." Afirmé dándo media vuelta casi contra ella.
De pronto, lo que no me había importado demasiado que no fuese el sumun de lo impoluto me parecía insuficientemente limpio ya que había algunas manchas en el baño.
"¿Por qué?" Me dijo. "No creo que aguante demasiado más."
"Hazme caso, no está demasiado limpio que digamos." Afirmé.
"Jake, mearía hasta en una lata si la tuviera a mano." Afirmó. "Cualquier cosa es más higiénico que eso."
"Vale, pero al menos déjame que le pase un papel antes." Afirmé cogiendo un buen trozo de papel para ponerme a frotar el asiento del retrete.
El resto del baño estaba bastante limpio, pero lo que era la taza del vater...
Estuve esperando hasta que acabó y se levantó.
"Con cuidado." Le dije sujetándola al cogerle del codo suavemente. "Aún estás débil."
"Gracias, no sé qué haría sin vosotros."
"¿Ahora soy vosotros?" Le dije confuso.
"Tus amigos y tú." Afirmó sonriendo. "Quil, Embry, Seth, Jared… hasta Paul y Sam."
Bueno, Quil y Embry lo entendía porque éramos los tres mosqueteros que nos llamaban nuestros padres, Seth también porque le cogía cariño a cualquiera que a nosotros nos cayera bien, además de ser leal entre los leales y hacerse querer, pero Jared… y sobre todo Paul, por no decir Sam que casi no habíamos tenido trato con él.
"Sí, claro, mis… amigos." Afirmé.
"Este…" Me dijo. "¿Hace calor o soy yo?"
"¿Intentas ligar?" Le pregunté intentando sonar a broma.
"No, tengo calor." Afirmó.
"Hace calor, pero no tanto como para que puedas quejarte." Afirmé poniéndole una mano en la frente y comprobando que la tenía un poco caliente aún. "Deberíamos volver, te voy a poner uno de esos parches de frío que me dio Carlisle."
"¿No hay alguna ducha?" Preguntó.
"Sí, hay ducha." Afirmé. "Pero no estoy demasiado seguro que sea buena idea."
"Entonces voy a darme una ducha con agua fría." Afirmó. "O al menos lo intentaré."
"Creo que podrás ducharte." Afirmé divertido ante la idea de que dudase de si podía o no.
"No, me refería a aguantar el agua fría." Negó. "¿Dónde está la ducha?"
"En la puerta de al lado." Afirmé recordando el baño donde había una bañera que no pasaba de pileta y una ducha fija de pared para llenarla. "Es una bañera pequeña con ducha."
"Baño suena bien." Asintió sonriendo. "Vale, pues te guío, a no ser que prefieras que te lleve en brazos."
"Andando está bien." Afirmó. "Y… esto… No sé cómo es la bañera, pero…"
"No tengo bañador." Le dije bromeando.
"Ya, pero yo tengo que tener uno, siempre que salgo a hacer algo que podría ser importante llevo uno puesto." Afirmó tocándose en busca del bañador.
"Te lo quitaron al cambiarte." Le dije dándome cuenta que iba en serio. "Pero puedo traértelo, solo que yo sigo sin tener uno para mí."
"No importa demasiado." Afirmó. "No puedo verte."
"Cierto…" Asentí. "Venga, vale, voy a traerte tu bañador."
Desde luego merecía una bronca, por rendirme tan fácilmente a ella. Debería haberme resistido, haberme negado porque 'no era correcto', y en lugar de eso, me rendía a la primera de cambio.
(Salto espacio-temporal)
"¡Virgen santa!" Gimió Bella al meterse al agua helada. "¡Está helada!"
"Tiene que estar fría para que se te baje la temperatura." Le contesté metiéndome para notar que estaba más que fría, aunque no lo notaba demasiado. "Te abrazaría, de verdad, pero es que no vale calentarte más aún. El resto se han metido en agua aún más fría sin quejarse."
Bueno, era una verdad a medias, se habían metido en un agua más fría sin quejarse porque calentaban antes el agua y como yo, no notábamos el frío casi, al menos no por mucho tiempo.
Cuando le dije a Carlisle lo que me había dicho Bella que iba a hacer de darse un baño, me había sonreído y me había dicho que perfecto, hasta me había dicho que podía bañarme sin problemas con ropa interior y cuando le dije que no tenía, fue Edward quien me dio un par de calzoncillos que me quedaban demasiado ajustados y al ser blancos, trasparentaban un poco la carne bajo ellos al mojarse, claro que eso no importaba demasiado, Rissa no los vería.
"Venga, mujer. Fuiste tú la de la idea." Le dije cogiéndole la mano para animarla a aguantar dentro del agua. "Piensa que es la playa de la reserva."
"Eso no ayuda demasiado ¿sabes?" Me dijo. "Entonces llevaba un neopreno."
Eso me hizo sonreír. La chica dura, la Lara Croft de la reserva con miedo, incapaz de meterse a una bañera con agua fría.
"Venga, que no es para... tanto." Afirmé hundiéndola en un abrazo y manteniéndola ahí casi sin esfuerzo para que al cabo de unos segundos se rindiese al darse cuenta que no podría conmigo y se limitase a abrazarse a mí buscando calor. "Eh, que yo solo te daré más calor."
"Por eso." Afirmó. "El agua sigue fría."
"Supongo que esto no es El Cairo." Afirmé. "¿Os bañabais en... el Nilo era?"
"No." Negó. "Rissa no se bañaba en el Nilo, al menos no propiamente dicho. Allí hay cocodrilos sueltos, no es muy sabio bañarse sin más."
"No me digas que no podía bañarse en el río." Le dije al imaginarme cómo era posible si no que tuviera el bañador que llevaba y que al parecer había llevado en el desierto bajo la ropa y que era blanco, recatado haciendo casi plano en la zona de las ingles y con un escote de infarto hasta debajo del pecho como si la zona que tapaba su pecho fuese parte de un bikini cosido a una braga faja, muy de estilo pin-up y en blanco, solo que por desgracia, el suyo no trasparentaba al mojarse sino que quedaba mate.
"Era broma." Me dijo divertida. "Pero los padres de Rissa son muy conservadores y no la dejaban ir a bañarse a no ser que fuese con un 'burkini', así que no se bañaba en público. En su lugar, digamos que... bueno, su familia es muuuuuuy especial y podía bañarse en un lugar privado."
"Vaya, que pasada." Afirmé imaginándome una piscina como las de algunas casas de 'rostros-pálidos' en el estado y a ella nadando.
"Sí, definitivamente lo es." Afirmó sonriendo de nuevo.
"Háblame más del Nilo." Le dije. "Yo pensaba que había cocodrilos."
"Nah, por lo que Rissa sabía, estaban casi extintos, lo más cerca que ha visto ella uno fue en unos estanques que había en una visita. Y no los vio... El agua es fría y nunca podía ir sola, siempre la acompañaban una o dos chicas, para ser sus ojos."
Podía hacerme una idea, una chica con familia medianamente acomodada, que la habían criado siempre entre algodones... ni por asomo dejarían que su pobrecita hija ciega fuese sola a bañarse siquiera a una piscina no fuese que se equivocase de profundidaz.
"¿Y tú?" Me dijo abrazándose las rodillas. "Hablame del tiempo que no pude verte porque estaba ya dentro de Rissa."
"Qué quieres que te cuente." Le dije suavemente. "Ya viste todo."
"Sí, pero no sé lo que vi." Afirmó apoyando la cara en las rodillas. "Te vi hundido, te vi con esta familia… te cerraste y no me pareció que nadie pudiera penetrar tus defensas."
En cierto modo así había sido.
"No quería ver a nadie porque nadie podía comprenderlo." Le dije tras suspirar rindiéndome. "No sé, estar con gente no me hacía sentir para nada bien. Y con los Cullen las cosas son más sencillas. No preguntan por lo de Edward, no me agobian… me dejaban estar con ellos sin preguntar ni opinar demasiado."
"Y luego estaba la niña ¿no?" Me dijo.
Nessy.
"Sí, es... por cierto, tiene nombre."
"Nunca me la habéis presentado." Afirmó encogiéndose de hombros.
¿Eso que detectaba eran celos?
"Esto... sí, claro, también estaba ella." Afirmé. "Pero tampoco podía animarme, y eso que ambos lo intentábamos. Pero no sé... no estaba como para hacer de padre a nadie."
"Entonces era mentira." Dijo ella. "El padre no era ese chico, eres tú."
"¡¿Qué?" Dije sorprendido y confuso. "¡Claro que no! Quiero decir... claro que me gustaría ser su padre, pero no lo soy."
"Pero podrías haberlo sido." Afirmó.
"Pero no lo soy." Afirmé. "Mira, Rissa, escucha... no tengo fuerzas para discutir ahora, pero... la verdad es que sí, estuve colado por la madre, y sí, quiero a Nessy como a una hija, pero nada más. Ni es mi hija, ni su madre me sigue gustando. Ahora mismo, la única mujer que ocupa mi mente eres tú, Bellatrix. Si quieres entenderlo bien, y si no... lo siento mucho, pero no puedo negar que Nessy es importante para mí."
Estaba triste, había conseguido ponerla triste, pero yo tampoco estaba mejor. Me dolía que desconfiase de mí como me dolía haber podido hacerle daño al ser sincero.
Con otra cosa, con otra persona, podría haberme distanciado, demostrarle a mi Bella que ella era la única que me importaba; pero estábamos hablando de Nessy, ella también era mi impronta.
"Jake." Me dijo suavemente sin mirarme, abrazándose sus piernas.
"Ahora no tengo fuerzas para discutir." Le dije.
"No, pero tenemos que hablarlo." Afirmó. "Me va a doler a mí, te va a doler a ti... pero necesitamos hablarlo, porque yo te juro que me voy a volver loca porque por más que intento entenderlo, y créeme que lo intento con toda mi alma, no entiendo nada de nada. ¿Qué es lo que tienes con esa cría?"
"Impronta." Afirmé cogiendo aire y suspirando para volver a coger aire hinchando el pecho para hablar. "Es algo que nos pasa a nuestra especie, no tiene por qué pasar, pero pasa. No sé por qué me pasó con Nessy, tal vez fuese por supervivencia de ambos, tal vez no, pero sé que estoy improntado de ella, sé que no puedo dejar que nada le dañe, tengo un deseo de protección demasiado fuerte hacia ella y desde luego, para nada puedo verla como a una mujer, ni aunque crezca y se convierta en una creo que podré ver a otra mujer que no seas tú como tal."
"Eso suena a algo fuerte." Afirmó suavemente, demasiado.
"ES algo fuerte." Afirmé. "Pero también lo es lo que siento por ti, porque también es impronta y a ti, a diferencia de Nessy, aunque me entran ganas de protegerte para que no te pase nada malo porque eres como un huracán y arriesgas tu precioso cuello más de lo racionalmente posible, también me entran unas ganas terribles de muchas otras cosas, la mayoría de ellas sensiblerías o que no se requiere de demasiada ropa para hacerlas." Afirmé haciéndola sonrojar al darse cuenta de a qué me refería con lo de cosas que no requerían de demasiada ropa para hacerlas, cosa que me hizo sonreír un poco. "Así que sí, estoy enamorado e improntado de ti y también estoy improntado de Nessy, solo que los sentimientos que me inspiran cada una son totalmente diferentes para cada objeto de mi impronta."
Esperé un gesto suyo, aunque fuese solo uno. Algo que me indicase algo sobre cómo estaba, pero no vi nada que me diese valor. Pude ver la confusión, la sorpresa, la duda, el temor... pero desde luego nada que me indicase que me creía.
"No... ¿no me dices nada?" Le dije. "No sé... dime lo que sea, aunque sea un insulto."
"Es que no sé qué decir." Afirmó encogiéndose de hombros.
"Si me crees o piensas que estoy para que me lleven a un manicomio estaría bien, sí."
"Es... claro que te creo, quiero creerte, de verdad." Afirmó.
"¿Pero?" Le dije dándome cuenta que había un pero en aquella frase.
"Todo esto es demasiado raro ¿vale?" Me dijo volviendo a abrazarse las rodillas. "No entiendo lo de la impronta esa, no entiendo cómo es posible que tengas dos a la vez, quiero decir... vale, entendería que tuvieras varias para asegurar que se pasen los genes de guerrero, muere una y se cambia por otra, hasta ahí llego, pero a la vez..."
"Vale, en eso estamos igual." Confesé. "Yo tampoco lo entiendo, pero tengo muy claro junto a quién quiero despertar cada día y pasar la vida entera, y con quién necesito proteger y quiero saber que está bien y es feliz."
De pronto, su cara experimentó un cambio, y esta vez, sí que me dio miedo, no miedo-miedo, sino ese miedo a que pase algo malo, a que tu novia te deje o algo así.
"¿Eso era una petición de matrimonio?" Me dijo confusa. "Porque hace un momento acabas de soltar que te excito y te pongo a mil y ahora de pronto lo que me parece es que intentas declararte y pedirme la mano."
De pronto no pude aguantarlo y estallé a reír.
"¡Oye, no te rías!" Me dijo molesta sin llegar al enfado. "¡Que esto es serio!"
"Claro que me gustaría casarme algún día, pero no ahora." Afirmé sonriéndole aunque sabía que no me vería mientras le cogía la mano para besársela. "De momento, me sobra con mantenerte viva y a salvo de esos demonios que te persiguen, y además, tenemos que acabar la carrera."
"Veterinarios." Afirmó sonriendo. "¿De verdad querías ser veterinario?"
"Digamos que cuando te fuiste me sentí demasiado solo y mal y se me ocurrió que hacer realidad tu sueño sería una forma genial de tenerte siempre conmigo." Le confesé sin demasiada convicción ni fuerza. "Estúpido ¿verdad?"
"No deberías estudiar algo que no quieras." Me dijo seria.
"Nah, me gusta pensar que cuando sea veterinario, podré ayudar a los chicos si les hacen algo convertidos." Afirmé sonriendo. "Ya sabes, curar lobos gigantes y eso. Además, en las 'fuerzas verdes' siempre andan faltos de manos."
Finalmente había conseguido hacerla sonreír, y eso me alegró.
"Bueno." Le dije. "Aún no me has contestado."
"¿Contestarte a qué?" Me dijo.
"¿Te quedas conmigo?" Le pregunté. "Aunque para mí una niña que no es mi hija ni nada parecido sea igual de importante que tú."
"Yo… claro que me quedo contigo." Afirmó. "Es solo que… me siento estúpida sintiéndome así por una niña. Pero es que… me da miedo que cuando crezca, sé que será un bombón, y yo seré demasiado mayor, ella te parecerá cien veces más atractiva que yo."
"Es cierto que será más joven que tú." Afirmé divertido vacilándole un poco. "Y es casi seguro que será preciosa. Pero eso solo significa que haré turno con su padre y sus tíos para encargarme de que no se le acerquen moscones. Y te aseguro que entonces, como les dejes, tendrás una estilista para toda la vida."
"¿Seguro?" Me dijo con un atisbo de que flaqueaba su decisión de separarse.
"Si miento te dejo que me uses para alimentar a los animales salvajes." Afirmé.
Poco a poco sonrió y acabó sonriendo y asintiendo.
"¿No más peleas por ese tema?" Le pregunté.
"Lo intentaré." Asintió dejándose y sellando su promesa con un beso.
