CAPITULO 59: ENTRENAMIENTOS PERSONALIZADOS.

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((Ya siento ir tan lenta, pero es que me he vuelto a atascar en el capítulo 61 y ya sabéis que me gusta tener siempre algo para publicar, en fin, a ver si ya consigo acabarlo para ya echar todo a rodar un poco, que ahora va la acción un poco lenta.

Mis disculpas una vez más.))

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(Voz de Bella)

"¿Qué tal estoy, doctor?" Le pregunté al médico que me estaba tratando desde hacía tiempo ya.

"Creo que ya estás recuperada." Me dijo con un tono que denotaba sonrisa. "¿Qué tal te encuentras tú?"

"Como nunca." Afirmé devolviéndole la sonrisa. "Así que creo que debería decirle a los chicos que ya puedo moverme sola si me da la gana."

"Sí, la verdad es que pueden ser un poco sobre-protectores con la gente que aprecian o quieren." Me dijo sonriendo divertido. "Si ya te encuentras bien creo que podríamos volver a ponernos en marcha."

"Claro." Asentí. "Solo espere a que me cambie y recoja un poco mis cosas y estoy lista para lo que sea."

"Calma, mujer." Me dijo casi riéndo. "No hay prisa, tómate tu tiempo."

"No me gusta estar parada." Afirmo suavemente incorporándome. "¿Dónde está mi ropa?"

"Creo que la guardaron estirada en el armario." Me dijo. "Si quieres puedo llamar a alguna de mis hijas para que…"

"No, puedo sola." Afirmé. "Me basta con que alguien me diga dónde está el armario."

Me puse en guardia cuando capté el movimiento del aire, pero nada me tocó, aunque lo que fuera que se acercó, se quedó frente a mi cara.

"Tranquila, es mi mano." Me dice.

"Ah, sí, cierto, es…" Murmuré para sonreír y cogerla. "Gracias."

"Cuidado." Me dijo mientras yo me movía para levantarme. "¿De verdad no puedes ver nada?"

"No." Negué. "Solo sombras, claridad y oscuridad, pero nada más."

"Sin embargo sabías que había algo frente a tu cara, algo que se había movido puesto que te tensaste rápido."

"Sí, es… movió el aire." Afirmé. "Soy más sensible a los movimientos del aire a mi alrededor."

"Ya, entiendo." Me contestó mientras me llevaba hasta un punto donde me cogió la mano y me la apoyó en un pomo de puerta. "Aquí está el armario, pusieron tu ropa estirada en perchas."

"Ah, gracias." Afirmé para comprobar que no se iba. "Esto… ¿querías algo más?"

"Solo admiraba lo bien que te desenvuelves siendo… invidente." Me dijo.

"Soy lista, y Rissa tenía lo escrito y lo no escrito sobre trucos para desenvolverse." Afirmé eligiendo ropa. "El tiempo pasa, la gente evoluciona… ¿por qué no iba a poder hacerlo yo también?"

"Solo me parece increíble." Afirmó. "Incluso eres capaz de jugar a baseball contra mi familia. Coges cosas que te pasen al vuelo si es de frente…"

"Solo cosas en movimiento." Le dije. "No las veo, pero siento el movimiento del aire que producen, eso me dice dónde vienen y a qué velocidad. Y siempre he tenido unos reflejos rápidos. Solo que ahora me falla un poco el cuerpo."

"Últimamente pareces más fuerte y resistente." Me dijo. "No todo el mundo sobreviviría en el desierto como hicisteis vosotros."

"Rissa sabía supervivencia real en el desierto, y yo sabía la teoría." Afirmé metiéndome en el armario para cambiarme sin importarme la ausencia de luz ahí puesto que aunque la hubiera, a mí no me servía para ver mejor.

"Pero aún así." Me dijo.

"Nah, Rissa tenía menos fuerza que yo, su cuerpo es más enclenque, y por más que ejercite, me parece imposible estar preparada a tiempo para cuando estalle la tormenta." Le dije poniéndome la chaqueta para salir.

"A mí me parece que ambas sois fuertes." Afirmó. "Y muy listas."

"Dos grandes cerebros." Asentí bromeando. "Solo que el cuerpo falla un poco. Por cierto, he tenido una idea."

"¿En serio?" Me dijo.

"Ahá." Asentí sonriendo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jasper)

"Estás de coña." Dijo Jared cuando la chica egipcia explicó su plan.

"A mí no me parece tan raro." La defendió Seth.

"Espera un momento." Le dijo Jake. "¿Y qué pasa con la carrera? Tú siempre habías querido ser veterinaria."

"Y no se puede serlo si estás muerta." Afirmó. "Y podemos seguir haciéndolo online."

"No sé." Afirmé. "Una cabaña en esas condiciones podría ser fácilmente atacable."

"Y tener lobos por ahí es peor." Afirmó Carlisle. "Sabrán que está ahí."

"Es cierto." Afirmé.

"No pienso dejarla sola." Dijo Jake.

"Yo tampoco." Afirmó Embry.

"Ni yo." Dijo Seth. "Si se quedan ellos, me quedo yo."

"A pesar de vuestra lealtad, eso podría poner las cosas peor de lo que ya están." Les dijo Edward.

"No, aún hay una posibilidad." Afirmé suavemente. "Pero va a costar."

(Salto espacio-temporal)

"Otra vez." Afirmé.

"Jasper, ya vale." Me dijo Carlisle. "Vais a matarla."

"Aún aguanto." Afirmó la chica escupiendo una amalgama de babas y unas trazas de sangre que me atrajeron un poco.

"Ya habéis oído, otra vez." Afirmé. "Emmet, tu turno."

"Lo siento." Le dijo a la chica para que esta sacudiera suavemente la cabeza.

Era solo un entrenamiento, pero tras meses de entrenamiento antes de ese punto, y ahora casi dos semanas desde que lo decidimos, comenzaba a mejorar notablemente.

Ya era más rápida en sus movimientos, estos más certeros y eficaces, y comenzaba a poder parar algún que otro movimiento. Pero aún le faltaban años luz para manejarse contra nuestra velocidad y fuerzas.

"Jasper, vais a matarla." Afirmó Sam poniéndose en medio cuando Emmet se las apañó para hacerla salir volando de un golpe contra un pilar de acero para que, como siempre, uno de los lobos la parara en el aire absorbiendo casi todo el golpe.

"Rissa." La llamé. "¿Puedes seguir?"

"Sí." Afirmó ella.

"Ya la habéis oído." Afirmé.

"Jasper." Me dijo Alice. "Te estás pasando, solo es una humana."

Humana, sí; débil, no.

Podía ver algo dentro de esa chica enclenque, algo que no había visto nunca en un humano, menos aún en una mujer. Estaba hecha polvo, pero aún así, no se daba por vencida. Sabía lo que quería y no parecía tener miedo por luchar por ello.

"Rose, te toca." Le dije.

"¿Tú la has visto?" Me dijo. "Está para el arrastre. No, me niego a hacer nada."

"Rose, he dicho que te toca." Le dije.

"Y yo he dicho que no." Afirmó.

"Jasper, ya es suficiente." Me dijo Carlisle poniéndose de espaldas al resto. "Es humana, tiene un límite y creo que lo pasó hace un rato."

"Yo aún puedo seguir." Afirmó la aludida.

Suspiré, llevaban razón. Esa chica era humana, y por mucho espíritu que tuviera, su cuerpo tenía un límite y ya parecía haberlo alcanzado hacía un poco.

"Está bien, se acabó por hoy." Afirmé.

"Yo quiero seguir." Afirmó la chica.

"Entiendo tu postura." Le dije. "Pero ya es suficiente por hoy."

De pronto una idea.

"Aunque… si lo que quieres es mejorar…" Afirmé. "Emmet podría prestarte uno de sus juguetes."

"¿Qué juguetes?" Dijo él confuso.

"Tus juguetes de coleccionista firmados por Schwarzenegger." Le dije.

"¡Ah, ya recuerdo!" Afirmó antes de darse cuenta de lo que decía. "Pero ella no…"

"Podrá." Afirmé. "Si no ahora, dentro de poco. Porque quieres mejorar ¿no?"

"Claro." Dijo ella. "Vale, pues entonces, vete a la cama, descansa…" Afirmé tocándole el hombro. "Mañana seguiremos."

"Sé que puedo más." Afirmó.

"Claro." Afirmé. "Ven un momento, hablemos."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

"Sé que puedo hacerlo mejor." Le dije al chico que me llevaba caminando junto a él por el camino en el exterior. "De verdad, puedo seguir, seguro que puedo…"

"La cuestión." Me cortó. "No es si puedes o no, es si debes o no. Te conozco." Afirmó suavemente. "Sé que harás lo que sea por mejorar, por estar lista. Tienes formas, maneras." Afirmó. "Pero te falta físico."

"Ya sé que no tengo fuerza." Afirmé soltándome. "¿Te crees que no soy consciente de que ahora no tengo músculos, ni resistencia?"

No me dijo nada, por un momento temí que me hubiera dejado allí, pero en lugar de eso, volví a notar una mano en mi hombro, para pararme.

"Un guerrero consciente de sus debilidades es un guerrero preparado." Afirmó. "Pero si quieres prepararte por ellos…"

"No." Afirmé soltándome de nuevo. "Hago esto por mí. Odio ser una carga para nadie, menos aún para alguien que quiero como quiero a esos chicos."

"Entonces, espero que tengas aguante, porque no va a ser fácil." Afirmó. "El poder cuesta, el éxito cuesta…"

"Pero ambos son alcanzables." Maticé.

"Vas a verter sangre, sudor y lágrimas." Me dijo. "Y entonces, solo entonces… tal vez lo consigas."

Sonreí.

"No me da miedo intentarlo, y que lo conseguiré." Afirmé.

"Entonces bienvenida, mañana a primera hora prepárate para correr." Me dijo. "Te prepararé un programa especial para ti."

"Estaré esperándolo." Afirmé.

"Vale, entonces… ve a dormirte." Me dijo. "Te acompañaré a la casa otra vez."

"Gracias." Afirmé. "Y Jasper… estaré esperando lo más duro, me subestiman, no soy una muñequita de porcelana."

"Ya lo sé." Afirmó dejándome un poco confusa. "Eres más fuerte de lo que piensan, probablemente seas más fuerte de lo que tú misma crees, pero desde luego sabes que lo eres. Y por eso sé que vas a hacerme caso y vas a descansar, para estar lista para mañana y llena de energía."

Sonreí, sabía que tenía razón.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jasper)

"Jasper, qué haces aún fuera." Me dijo Alice suavemente.

"Preparo un circuito." Afirmé colgando otra campanilla de aire.

"¿Con campanillas de aire?"

"Sí, he pensado que serían mejor." Afirmé. "Y también he hecho un campo de tiro, con monigotes y cosas colgadas para oscilar."

"¿No crees que te estás pasando?" Me dijo suavemente. "Al final igual no sale como crees."

"¿Has visto algo?" Le pregunto.

"Está siempre con los lobos, no puedo verla." Me dijo. "Es… nunca puedo ver nada sobre ella."

"También se escapa a lo de dejarme calmarla cuando insiste en luchar. Y Edward dice que a veces tiene 'interferencias' mientras ella pelea." Le dije.

"No deberías continuar con esto." Me dijo. "Es solo una humana, podría morir."

"Podría no es un afirmativo." Afirmé. "Y no va a morir, no quiere rendirse así que vivirá. Y vamos a ayudarla, hablaré con Emmet, él puede ayudarla a ampliar su musculatura con pesas, Edward puede entrenarla para que sea más rápida, y yo, la entrenaré para que sea más eficaz en la lucha cuerpo a cuerpo."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jake)

"¿Estáis despiertos?" Nos preguntó Seth cuando se despertó.

"Sí." Fuimos contestando uno a uno.

Yo hacía nada que me había despertado, así que aún estaba un poco ido cuando me giré y vi que estaba solo en la cama que compartía con Rissa.

"Hey… ¿y Rissa?" Pregunté.

"Ah, salió hace un rato." Me dijo Seth sonriendo. "Emmet le está enseñando a usar una presa."

"¿Cómo dices?" Le dije para salir corriendo seguido de cerca por Embry hasta estamparnos con la puerta de un cuarto donde abrimos la puerta con fuerza y casi la estampamos contra la pared.

"Venga, otra más." Decía Emmet mientras veíamos a Rissa con unas pesas en las piernas empujando hacia arriba solo que parada. "Tú pasa de esos lobos cotillas y dame otra más."

"Voy." Afirmó suavemente para volver a empujar hasta estirar las piernas y volver a bajarlo otra vez.

"Muy bien, venga, otra más." Le animaba Emmet.

"¿Qué coño le estás haciendo?" Le dije para que me levantase un brazo indicándome que me callase.

"Venga, chica. Sé que puedes hacerlo mucho mejor." Le decía.

"No… no puedo… más." Afirmó tirando de una pestaña como de pestillo pero mucho más grande y sujetando la prensa antes de que se le callera encima.

"Tres más y llegabas al límite del ejército, muy bien, cieguita." Le dijo sonriendo con diversión pasándole una toalla. "Sécate un poco, comenzaremos con esos bíceps con algo sencillo. ¿Vale?"

"Llevo casi una hora haciendo lo que me dices." Le dijo secándose la cara y el cuello y hombros un poco antes de sonreír. "Por cierto, quiénes son los que han entrado."

"Los chicos de tu grupo. Jake, Embry… oh, y tenéis a Seth también atrás." Le dijo. "Aunque creo que ellos no han venido precisamente a entrenar."

"¿Qué se supone que hacéis aquí?" Les dije. "Y solos."

"Entrenamos." Afirmaron.

"Jasper me ha hecho un horario de entrenamiento exhaustivo." Afirmó ella sonriendo y dejando que Emmet la llevase a un banco donde había una barra que le bajó para ponerle una mano en ella y que ella asintiera y la cogiera con una mano en cada cuerno de esta. "Creo que está por ahí encima."

"Encima de la mesa del comedor." Asintió Emmet. "De 8 a 9 entrenamiento de gimnasio conmigo, de 9 a 10 carrera con Edward, de 10 a y media puede desayunar y luego teníais clase en la universidad, así que hasta la tarde no hay más, pero después de las clases de la tarde tenéis que volver corriendo por el camino con Edward, y eso os toca a vosotros planearlo. Luego tiene estrategias y técnicas de pelea con Jasper y después, otra hora de clases de estrategia con Carlisle antes de cenar."

"Y después de cenar, otro rato de entrenamiento conjunto." Dijo ella soltando un cuerno para hacer un gesto con la mano antes de volver a cogerlo. "Y estudio."

"Carlisle os ayudará con lo de estudiar." Afirmó Emmet divertido corrigiéndole la postura a Rissa sin perder la sonrisa de diversión que tenía. "Y de la comida no os preocupéis, las damas os van a preparar una dieta especial para cuidar el cuerpo y el alma, o el alma y el cuerpo, no sé."

"Mens sana in corpore sano." Afirmó Rissa sonriendo. "Vamos, Emmet, puedo con 20 kilos más."

"Muy bien, veamos si puedes con esto." Afirmó cambiando el punto de peso a 20 más que levantó sin problema. "Vale, prueba un rato con eso y luego ya te iré metiendo más pesas, con tiempo."

"Tirado." Afirmó ella.

(Salto espacio-temporal)

"Y aquí viene… el desayuno." Afirmó Alice sonriendo con un par de cuencos poniéndonoslo delante con unos giros de bailarina antes de juntar las manos feliz. "Los he hecho yo sola."

"Anda. ¿También sabéis cocinar la rubia y tú?" Le dijo Embry.

"Por supuesto." Afirmó sonriendo.

"¿Y por qué la de Rissa tiene una carita sonriente y la nuestra no?" Preguntó Seth.

"Porque ella se ha esforzado más que vosotros." Afirmó Rosalie.

"Son… gachas." Afirmé metiendo la cuchara para voltearla sobre el cuenco.

"Copos de avena y zumo." Dijo Esme sonriendo. "Vitaminas y proteínas, tal y como dijo Carlisle que convenían."

"No me jodas." Susurró Quil haciendo lo mismo que yo. "Esto es comida de hamsters."

"No seáis quejicas." Nos dijo Rissa susurrando también. "Vais a ofender a nuestros anfitriones."

"¿Y lo siguiente qué será?" Murmuró Embry. "¿Hierba de un prado para comer?"

"En realidad es ensalada de pasta con aceite y orégano." Dijo Esme sonriendo. "Y vosotros si queréis podéis echarle miel o azucar."

"Ale, y yo castigada." Dijo Rissa bromeando.

"¿No te gusta?" Le dijo Alice.

"Eh, son mucho mejores que las prefabricadas que tenía en mi cinturón de comida concentrada y enlatada para situaciones de necesidad." Afirmó. "O sea, comida de supervivencia."

"Y yo que pensaba que eran unas barritas de concentrado." Afirmó Rosalie.

"Ah, te refieres seguro a las barritas esas de virutas de madera con saborizante… No, Janice nos fabricaba unas especiales con auténtica manzana prensada y reprensada. Oh, y por Acción de Gracias nos prepara unas de pavo asado. Mmmmm… deliciosas…"

"Ya te vale." Le dijimos tirándole bolitas de pan y haciéndola reír.

(Salto espacio-temporal)

"No me digas que hasta venís a buscarnos." Les dije a Bella y Edward cuando Nessy corrió y voló hasta mis brazos mientras salía de la facultad.

"Acabo de terminar una clase." Afirmó Edward mirando sobre su hombro. "Y creo que no somos el mayor problema."

"¿Hay algo peor?" Le dije notando que Rissa podía percibir a Nessy y su comportamiento hacia mí.

Siempre tan inocente… siempre podía haber algo peor que todo eso. Y me di cuenta justo cuando oí una bocina.

"Eh, princesa…" Oí gritar a un tipo moviendo la mano.

"¿Jag-jag?" Dijo Rissa suavemente confusa antes de sonreír e ir hacia él por la cuesta de minusválidos en silla de ruedas puesto que le era más fácil al no tener escalones que sortear a ciegas. "¿Qué haces tú aquí?"

"Ah, un poco más a tu derecha." Afirmó volviendo a tocar el claxon para orientarla mientras salía del coche. "Ah, aquí princesa." Afirmó cogiéndola de la cintura y haciéndola girar en el aire. "¿Qué tal las clases?"

"Anda, este es nuevo." Afirmé al ver que en lugar de rubio con algún mechón más claro era rubio y las puntas pelirrojas.

"Sí, y no esperes que nos hable, piensa ignorarnos." Afirmó Edward.

"Jagger, no sé si conoces a mis amigos." Le dijo Rissa. "Jake, Edwrad, Bella y su hija Nessy."

"Cuando mi hermano y 'Maxi' me dijeron que te codeabas con basura y chuchos no me imaginaba algo así." Le dijo.

"De momento tampoco tiene mascotas." Afirmó Edward para ser ignorado por el tipo que volvió a girarse hacia Rissa sonriéndole e ignorándonos de nuevo.

"Pero mírate, has cambiado." Le dijo. "Estás más flaca, y más blandita… y ¡santo cielo, que pelo más largo! Que no te lo vea Jess o la tendrás detrás de ti con las tijeras."

"No voy a dejarle que me lo corte." Negó ella. "¿Qué hacías por aquí?"

"Venía a recogerte." Afirmó. "Y a enseñarte esta preciosidad. Se llama Carrigan, y coge los 250 como si fuesen de seda. ¿Te gusta el color?"

"Jag-jag, ahora no veo." Le dijo.

"Lo que quiere decir es que es ciega." Afirmó Edward.

"Eres un maleducado chinchándola de esa manera." Afirmó Bella.

"Jo, princesa." Le dijo el tipo pasando de nuevo de todos y consiguiendo apartarme de ella cuando fui a ponerme en medio de los dos. "Con lo que eras y lo que te has quedado. Cuesta hasta reconocerte."

"¿Ya no te gusto si no soy la morena de antes?" Le dijo ella. "Porque siempre puedo teñirme un poco."

"A mí me encantas estés como estés." Afirmó acercándosele demasiado por lo que me enfadé y bien y estuve a punto de trasformarme mientras le tiraba un directo al tipo a la mandíbula y Bella sacaba a Rissa de en medio.

Y aún así el tipo tuvo suerte, se nos acercaron unos compañeros y dijeron algo de su coche que nos hizo parar.

"¿Qué se supone que haces?" Le dije a Rissa.

"Saludo a un viejo amigo." Afirmó suavemente. "¿Acaso tienes celos?"

"No." Negué. "Pero es un asesino."

"Sí, se alimenta matando, pero para la mayoría de mis ex-compañeros, nosotros también lo éramos por comer carne de animales." Afirmó soltándose. "Y ellos solo matan a criminales."

"Yo alucino." Afirmé. "No entiendo cómo puedes defender a esos… tíos."

"Porque fueron mis amigos." Afirmó. "Jag-jag. Tengo que ir a un sitio, podrías acercarme si quieres."

"Claro, sube." Le dijo sonriendo y abriéndole la puerta para llevarle la mano hacia el hueco. "Me encantan los biplazas. ¿A ti no, princesa?"

"Jag-jag, hay que llevar a más gente." Le dijo Bella con ironía.

"Mira, porque eres mujer, basurilla." Le dijo el tío.

"Jagger, compórtate o tendré que enfadarme." Le dijo Rissa.

"No os preocupéis por nosotros, podemos ir en mi coche." Le dijo Edward.

"Yo creo que iré con Jag-jag y Rissa." Afirmé mirándole a él fijamente. "Porque donde va ella, voy yo."

"En mi coche no viajan chuchos." Afirmó el tipo serio.

"Jag-jag, por una vez podrías hacer una excepción." Le dijo Rissa.

"En-mi-choche-no-viajan-chuchos." Repitió marcando las palabras.

"¿A quién llamas chucho?" Le dije yendo a darle un golpe de pecho.

"A ti, chucho pulgoso." Afirmó contestando a mi golpe con otro que me mandó a unos metros sobre el coche.

Por desgracia, no fui el único desplazado. Bella y Rissa salieron volando en mi misma dirección pero con un ángulo un poco diferente para que el tipo y Edward las parasen chocando entre ellos en el intento.

"Lo siento mucho, Trixy." Le dijo el tipo. "De verdad, nunca he entendido tu interés por proteger a todos."

"Sois todos unos malditos bestias." Afirmó soltándose. "Y tú, ya estás llevando a Jake con nosotros a no ser que quieras que conduzca yo y tú ir a pata siguiéndome el rastro."

"Eh, el coche es mío." Le dijo. "Él ha sido quién ha empezado el ataque, y además, estás ciega, Trixy."

"Me da igual." Afirmó. "Conduciré lo que haga falta."

"Está bien…" Acabó cediendo y suspirando. "Que el chucho vaya en el maletero…"

"Siempre me gustó salirme con la mía con vosotros dos." Afirmó Rissa sonriendo y haciendo un signo de victoria.

Había que verlo para creerlo, una muchacha humana manejando a un grupo de vampiros carnívoros y asesinos. Inaudito.