HOLA, LES DEJO EL CAPITULO, ESPERO LES GUSTE .
Capitulo 8
Alex resulto ser de mucha ayuda, traía muchas ganas de trabajar y estaba muy contento de regresar, decía que el distrito estaba totalmente diferente, pero que jamás había dejado de ser "su distrito", era un poco más alto que Peeta, pero no tenía los músculos tan marcados como él, a decir verdad su complexión era más parecida a la de Gale, solo que era castaño y con ojos color miel, de hecho no se parecía para nada a Steven, ya que Steven era un chico de la Veta y Alex era hijo de comerciantes, por lo que solo bastaron dos días para que entendiera muy bien todo lo que tenía que hacer y poder dejarlo con toda la confianza atendiendo la panadería por las tardes.
Peeta y yo retomamos nuestro libro; fue un desahogo volver a hacer algo así, poder pasar las tardes juntos en mi casa, sin interrupciones, tranquilamente, salvo cuando Haymitch hizo su aparición un par de veces, ya que nuevamente se encontraba perdido en el alcohol, a pesar de que su reserva estaba por terminarse, cosa que nos extraño mucho que no fuera mediando hasta no tener nuevamente su cargamento.
Le pedí al doctor Aurelius que me investigara a donde podía poner una queja oficial la Sra. Gray, para que Paylor no pensara que esto era cosa mía, o incluso la gente que estaba alrededor de la investigación. Cuando le pase la dirección a la Sra. Gray, ella se vio muy contenta y dijo que no iba a permitir que Susan cometiera injusticias y que abusara de su cargo, yo solo esperaba que en verdad hiciera la queja y que llegara a manos de los que se encargaban de regular las alcandías.
-En verdad crees que la sra. Gray mande la carta – Peeta me dijo intrigado mientras trabajaba en una pasta para unos cubiletes de prueba para la boda de Thom y Hilary.
-Pues, dijo que si, espero que lo haga, eso ayudaría – yo lavaba los trastos que iban saliendo en la elaboración de los diferentes panes.
-Al menos sabemos una cosa – Peeta sonreía traviesamente – la señora Gray puede pertenecer al club de "los que no queremos a Susan en el distrito" –
-y no solo eso – agregue con una sonrisa – la señora Gray puede correr la voz de su queja o de que pueden hacer quejas sobre el alcalde y su esposa –
-Oh cierto, tienes mucha razón –
Peeta empezó a formar los cubiletes con mucho esmero y concentración, mientras que yo seguí levantando todo los trastos y limpiando las mesetas que no se estaban ocupando. A pesar de que Peeta me dijo varias veces que no lo hiciera, ya que Alex no tardaba en llegar para cubrir su turno y esa era parte de su labor.
-¿y bien? ¿crees que te hayan quedado? – yo me acercaba a ver como metía la charola al horno.
-En verdad espero que sí, que sean de su agrado – contesto - aparte, aún le falta el relleno, el cual te comprometiste ayudar a preparar-
-Mmm pero yo no estoy tan segura que quede muy bien, es a ti a quien se le da mejor esas cosas – le di una leve sonrisa.
-No, tu sabes bien que sabes cocinar – de repente Peeta me envolvió en un abrazo – ¿o acaso no fuiste tú quien me alimento en la arena? –
Yo le correspondí el abrazo – ¿Cómo sabes eso? Seguramente no te acuerda si lo que prepare sabía bien – lamente decir eso al instante ya que Peeta se tensó con mi comentario, al decir que posiblemente no se acordaba - en el momento te lo comiste porque era necesario, ahí no importaba si sabía bien o no, yo lo comí también y pues que te puedo decir… – trate de arreglar mi comentario, a la vez que lo atraía hacia mí.
-Pues lo que me has preparado últimamente te ha salido muy bien – Peeta recogió un mechón de cabello detrás de mi oreja, provocando cosquillas a su paso.
-Lo dices porque me quieres, Haymitch no…-
-Claro que no – no me dejo continuar – sabes muy bien que lo que preparas te ha salido rico y que Haymitch no puede juzgar mucho, aparte él no sabe distinguir entre lo que es bueno –
Mi sonrisa no se hizo esperar al escucharlo y sentirlo tan cerca de mi, así que no espere mas y le di un beso, un beso que busco rápidamente acceso a su boca, el cual fue permitido; no sé si era a causa de estar tan cerca del horno o en realidad era mi cuerpo que simplemente se sentía mas acalorado por la situación, donde nuestras manos habían llegado al punto en que no permanecían en un solo lugar, frotando tiernamente y a veces aceleradamente. Incluso nuestras bocas se separaban para repartir tiernos besos por la mandíbula y el cuello del otro respectivamente.
En mas de una ocasión me había pasado que perdía la noción de todo lo que estaba pasando, simplemente me concentraba en el cuerpo de mi chico del pan, pegado al mío, de sus caricias y de sus besos, tanto me perdía que no me daba cuenta que tocábamos una pared o una mesa, lo cual nos sucedió en esta ocasión, donde una de las mesetas se me encajaba en la espalda baja; pero no me importo, seguí el ritmo que Peeta marcaba al beso, hasta que escuchamos la puerta trasera de la panadería cerrarse y por lo tanto vernos algo sorprendidos, al igual que Alex, por dicha interrupción.
-Yo… lo… lo siento – hablo un Alex muy apenado.
-No… nosotros… bueno…- Peeta soltó un fuerte suspiro – es normal que una pareja se bese…-
-Claro, claro – dijo Alex muy serio y apenado a la vez.
-Bueno mejor me voy, los veo mas tarde – dije sin ver a ninguno de los dos al rostro.
-Kat…Katniss – Alex siempre se veía muy avergonzado en mi presencia, a pesar de que era un año mayor que nosotros, le costaba trabajo dirigirse a mi, Peeta decía que porque mi presencia imponía mucho debido a todo lo que paso en las dos arenas y por el símbolo que era para mucha gente – Sae me dijo que si podías irla a ver, que era importante –
-¿pasa algo malo? – me preocupe un poco, ya que era muy raro que Sae me mandara mensajes, cuando me quería decir algo, siempre venía ella o lo hacía cuando pasaba al quemador para dejar mis presas del día.
-No… no creo, simplemente me dijo que si podías ir, como hoy no vas a casar dijo que … bueno que no pasarías por ahí, así que me pidió que te avisara –
Y eso era cierto, solo iba al quemador los días que me adentraba al bosque, ya que la comida la estaba yo preparando y me surtía de cosas ese mismo día que pasaba por ahí o Peeta se encaraba de traérmelas. Por lo que no salía mucho de mi casa, salvo cuando iba a la panadería alcanzar a Peeta.
Cuando llegue al quemador el ambiente era sumamente tranquilo, cada quien estaba en su asunto y no había mucha gente porque aun se encontraban trabajando, me sentía nerviosa por lo que me podía decir Sae o también el encontrarme con Susan me alteraba un poco.
-Hola chica, veo que Alex no olvido decirte que vinieras –
-¿Qué pasa Sae?, Alex no supo decirme para que me necesitas, la verdad me puse un poco nerviosa –
-Oh tranquila, es que no me puedo despegar de aquí, cada vez esto se ve más ajetreado, si Peeta no contrataba a Alex yo si lo hubiera hecho, incluso va estar aquí cuando no esté en la panadería –
-Entiendo y me parece muy bien, es un chico muy trabajador –
-¿Quién yo? Por supuesto, hola Katniss – en ese momento Steven iba saliendo de la bodega de Sae con unas cajas y me sonreía.
-Si, si vamos chico, apúrate – le contesto Sae divertida.
-Lo que usted diga Jefa –
-Bueno, te decía, necesitaba ver contigo si crees poder conseguir un pavo, quisiera cambiar un poco el menú y Carl se reúsa un poco a pedir cosas diferentes al capitolio, siempre res – Sae rodo los ojos.
-En realidad, tendría que adentrarme un poco más de lo que siempre, pero lo intentare, pero… - me daba la impresión de que Sae no solo me había hablado para eso, puesto que me hubiera dicho desde ayer que traje las cosas que encontré en el bosque, o al menos eso creo – ¿solo era eso? –
-De hecho también quería preguntarte… - Sae estaba algo nerviosa, y esos era muy difícil de ver.
-¿Sae qué pasa? ¿todo está bien? ¿Dónde está Lucy? –
-Ella ya está en el programa escolar, ves que no tiene mucho que lo iniciaron, pero en realidad si pasa algo… pasa que la Sra. Gray – me tense al escuchar aquello - me dijo que hizo una queja al capitolio, la cual mando esta mañana, una queja de cómo trataba Susan a la gente y bueno… no sé si tú me puedas ayudar a escribir una, yo no sé muy bien redactar cosas, con trabajos se leer … - Sae se vio muy apenada cuando me dijo todo esto.
-yo…- me sentía desconcertada, era como si después de mi encontronazo con Susan aquí en el quemador, la gente le viera defectos o se atreviera hablar, era algo similar a lo de las bayas – Sae yo no quisiera verme involucrada en más problemas con esa mujer, la sra. Gray podría ayudarte…-
-Es que… - Sae se veía muy afligida – no le tengo la confianza suficiente y no me gustaría que anduviera chismorreando por ahí mis cosas –
Al escuchar que no le tenía confianza me hizo saber que si me la tenía a mí, por lo que toda duda desapareció - ¿puedo saber sobre que trata tu queja? –
-Ven aquí conmigo – Sae entro a la bodega donde había salido Steven con unas cajas y cerro una vez que estuvimos las dos dentro – Kat, tu sabes que Lucy… que Lucy tiene problemas de aprendizaje, que ella está por debajo de su edad – simplemente asentí - cuando supe que la escuela iniciaba, la inscribí, pensando que ahora tendría una oportunidad, ya sabes, para que pues se pusiera al día, que alguien que sabe me ayudara con eso; resulta que Tiffany, la nueva maestra se vio muy dispuesta a darle clases especiales, ya que por el momento solo hay tres grupos, por las edades y todo eso – se encogió de hombros.
-Si algo escuche de que eran pocos niños los que habían en el distrito –
-Pues yo me alegre mucho al escuchar eso, pero Susan hablo con Tiffany y le dijo que no le podían pagar por esas clases especiales para Lucy, que no se podía solo dar clases a una sola niña; Tiffany dijo que no había problema, que ella lo haría en sus ratos libres para poder poner a Lucy al corriente o al menos poderla integrar a uno de los grupos más adelante, pero ya sabes Susan metió su cuchara y pues nos dijo que Lucy no tenía remedio, que… - Sae bajo la cabeza, mirando sus desgastados zapatos – que en el distrito no había lugar para niños como Lucy –
El simple hecho de escuchar esas palabras me hizo rabiar hasta más no poder, como podía expresarse así de alguien como Lucy, aun me seguía preguntando cómo era que había llegado al puesto en el que estaba, es más, su actitud me hacía dudar que en verdad fuera una doctora.
-No puedo creerlo, con qué derecho dice eso, es una mujer nefasta –
-Lo se, por eso quiero hacer la queja, no quiero que alguien más se vea en una situación parecida, Tiffany se está arriesgando teniendo a Lucy en uno de los grupos, así que tampoco quiero que arriesgue su trabajo, por lo que es importante hacer la queja –
-De eso no hay duda, no te preocupes, puedo venir más tarde para que la redactemos y cuanto antes la pongas en el correo –
-¿En verdad me ayudaras? –
-Claro que si, después de todo lo que les debo a Lucy y a ti, y no se me hace justo que alguien las trate así, lo único que te voy a pedir es mucha discreción –
-Claro, la verdad no es algo que bueno quisiera estar divulgando Katniss –
-Sí, pero Sae es importante que no digas que yo te ayude hacer esta queja, porque… bueno tu sabes que Susan y yo no estamos en una situación muy favorable, de hecho… - dude un poco, no sabía que tanta confianza brindarle a Sae, después de la confianza que ella me estaba brindando se me hacía justo – Peeta y yo creemos que Susan le pasa información a Plutarch acerca de nuestra relación, por lo que hablamos con alguien del capitolio para que hicieran algo al respecto –
-Porque no me extraña –
-La cuestión es que no quiero que estas personas del capitolio crean que yo estoy influyendo en la gente para hacer estas quejas, que yo intervengo –
-De hecho creo que lo que pasó el otro día, fue lo que nos hizo abrir a muchos los ojos, de que no debemos dejar que abuse de su puesto, o más bien del de su marido –
Me quede un buen rato ahí en el quemador, ayudando a Sae a redactar, pero como ella también estaba ocupada permanecí en la bodega escribiendo, mientras que ella de vez en cuando entraba para ver cómo iba o para que me diera su opinión al respecto. Una vez que tuvimos la hoja lista, se la deje dentro del delantal que traía, era importante que nadie más la viera para no crear especulaciones o más chismorreo.
Cuando me dirigía a la salida del quemador, vislumbre a Peeta con cara algo preocupada – ¿hey qué sucede? – dije cuando estuve cerca de él.
-Es que llegue a tu casa y no estabas, espere un buen rato y me preocupe que no llegaras –
-Bueno es que… vez que Alex me dijo que Sae me estaba buscando –
-Si pero, no me imagine que tardaras tanto por aquí, como… tu prefieres evitar un poco los lugares concurridos – Y eso era cierto, pero al estar dentro de la bodega de Sae estaba aislada de todo el movimiento que tenía el quemador, solo Steven había entrado para bromear un poco, siempre y cuando Sae no le pegara un grito para que llevara las cosas que necesitaban.
En ese momento me percate que había mucha gente circulando por aquí, así que por eso para Peeta era poco probable que estuviera en este lugar.
-Vamos a casa – le susurre.
Le conté a Peeta todo lo que estuve haciendo en este tiempo y por qué no había regresado a mi casa cuando él me busco. En un principio se vio muy sorprendido, pero una vez que asimilo mis palabras, exploto.
-Pero que tiene en la cabeza esa mujer, es una estúpida, una gran estúpida, me pregunto si su esposo está al corriente de todo esto, y si lo está, entonces el también es un estúpido - jamás había oído a Peeta decir tantas veces la palabra estúpido, incluso lo veía muy agresivo en él, era como si estuviera bajo el efecto del veneno nuevamente, así que lamente de repente haberle dicho, sabía que se iba a enojar, pero no imagine que se enfadara tanto.
-Tranquilo – era extraño que fuera yo quien lo calmara, regularmente era al revés – afortunadamente Sae también tomo cartas en el asunto –
-Si pero… es como… eso es racismo o discriminación más bien, es como si a mí me dijeran que no tengo lugar para estar en el distrito porque no tengo una pierna o porque tengo crisis de violencia, incluso yo puedo ser peligroso y …-
-Hey, no te pongas así, ya verás es que esto cambiara, la gente se va a ir dando cuenta de quienes son Susan y Carl – lo tome del rostro para que me viera directamente – y lo mejor es que no es necesario que nosotros intervengamos, la gente ya no es la misma de hace tres años, la gente tiene voz y voto – termine besando su frente para después acoger su cabeza en mi pecho, digamos que un gesto algo maternal para mi gusto.
N/A: ¿ALGUN REVIEW?
