CAPITULO 63: PISANDO NY.
(Voz de Jacob)
"No lo entiendo." Afirmé. "¿Acaso planeáis que nos llevemos todo eso? Por dios, vamos de paseo, no… a saber a dónde."
"Pero necesitaréis comida." Dijo Esme. "Os hemos metido ensalada, sándwiches vegetales… y un poco de carne poco hecha para ti."
"Soy… soy vegetariano." Afirmé.
"Sí, menos cuando cazas carne." Me dijo Bella.
"Ya vale, lo intento." Afirmé recogiendo las fiambreras de comida para meterlas en la mochila que iba a llevar. "No es sencillo hacerte vegetariano cuando parte de ti es un lobo, animal carnívoro como pocos."
"Ya estoy lista." Afirmó Rissa llegando con un palo de ciego en colores verdes y ocres tanteando el camino a su paso. "¿Me he perdido algo, señor animal carnívoro como pocos?"
"Se ríen de mi intento de ser vegetariano." Afirmé medio bromeando.
"Bueno… todos sabemos que es casi imposible convertir a un animal carnívoro en uno vegetariano." Afirmó sonriendo. "¿Necesitas ayuda para coger todo?"
"No, lo tengo todo ya."
"¿Es mucho preguntar dónde vais a ir?" Nos dijo Jasper.
"Caminaremos un poco." Afirmé.
"Vamos a ir a Nueva York." Le contó Rissa. "Nos manifestaremos contra la matanza de animales por pieles, iremos a mitines y eso."
"Ya." Nos dijeron sonriendo pero como si pensaran saber que no era cierto.
"Eh, que es cierto." Afirmé. "Edward, diles que es cierto."
"Ya, pero no niegues que es un plan bastante… inusual." Me dijo divertido.
"Y curioso viniendo de alguien que es amiga de gente que se los come y matan personas para chuparles la sangre." Afirmó Rosalie.
"Bah, los Diavvolo y sus colegas también protegen a los animales." Afirmó Rissa.
"Sí… matando a los cazadores." Afirmó Emmet.
"Nosotros nos vamos a ir yendo." Dije yo resuelto a cortar la situación. "Tenemos que coger un vuelo a Nueva York."
"¿Y cómo llegaréis del aeropuerto a donde sea que tengáis eso?" Nos dijo Alice.
"Nos vendrá a recoger un compañero verde." Afirmó Rissa sonriendo. "Y vamos a alojarnos en un sitio… especial."
Ya, lo suponía, la vez anterior ibamos a haber ido todo un fin de semana a casa de un tío suyo que era del Cuerpo de Paz. Hubieramos ido solo 2 horas de al menos 48 a un meeting de sus compañeros verdes y el domingo por la mañana había una exposición de mascotas en Central Park, tan solo tenemos que pasarnos y acudir a la reunió acto seguido. Eso hubiese hecho que hubiera tenido yo una coartada con mi padre por ir a casa de un tío de Bella y de tal rango y hubieramos tenido el sábado entero para nosotros y parte del domingo antes que haber tenido que volver a la reserva.
Pero esta vez parecía ser diferente. Ella ya no era Bellatrix, así que supuse que lo de ir a casa de ese tío suyo no era una opción. De todas formas iban a ser 2 días juntos, haciendo lo que fuera, pero juntos.
Solo me sentí más cómodo cuando los Cullen, Embry, Quil y Seth nos despidieron antes de tener que pasar la barrera del aeropuerto que nos separaba de ellos.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
"Vaya, esto es… alucinante." Afirmó Jake cuando cogimos nuestras cosas de la cinta de equipaje. "Yo me traigo maleta y tú…"
"Digamos que Rissa no suele llevar maletas." Le dije sabiendo el protocolo que debía seguir gracias a los recuerdos de la mente de Rissa. "¿Tienes todo?"
"Eso creo." Afirmó mientras me daba la mano para guiarme un poco hasta ponerme las manos en uno de los carritos del aeropuerto para que pudiera ir con el único peligro de poder atropellar a alguien levemente mientras yo me movía en silencio tras pasar el punto de control policial de aduanas. "¿Ocurre algo?"
"Espero oír alguien llamándome en cualquier momento." Afirmé.
"Eso es…" Comenzó mientras oía por fin mi nombre. "¿Quién es ese hombre que sujeta un papel con tu nombre?"
"Uno de los empleados de una empresa de mi familia." Afirmé enfilando hacia donde oía la voz pidiendo paso con voz segura sin quitarme las gafas de sol con la cara agachada.
"¿Tu familia tiene empresas?" Me dijo asombrado.
"La de Rissa." Afirmé.
"Ah, señorita Ben-al-Kris." Me dijo una voz que en mi mente me sonaba pero que al compartir ambas conciencias, se me nublaba un poco. "No la veía desde que era así de alta."
"Supongo que era pequeña." Afirmé sonriéndole para hacerle ver que no podía verle.
"Oh, lo siento." Afirmó. "Se me… a veces me cuesta recordar que usted no… ve como el resto." Dijo cohibido.
"No importa." Afirmé sonriéndole. "Intento hacer una vida lo más normal posible."
"¿Vamos?" Nos dice.
Sonriendo sigo empujando el carrito, mientras noto cómo de pronto Jake se pone cada vez más tenso.
"Jake, tranquilo." Le digo haciéndole una ligera presión en el brazo y sigo haciéndosela hasta que llegamos a la puerta y entre ambos cargan con el equipaje.
Solo conseguimos dar unos pasos más.
De pronto, noto cómo me empujan; Jake me empuja para estamparme contra lo que parece una tapa de un recipiente grande que al tocar descubro como un contenedor de ropa de la beneficiencia lleno de ropa que apesta a humedad.
"¡Jake!" Le grito mientras oigo fuera ruidos de pelea.
Golpeo la tapa, la aporreo si éxito, hasta que me pongo a escarbar en el barullo de ropas. No es la primera vez que me quedo dentro de uno de esos, y sé por experiencia y lo que me han dicho que estos contenedores casi siempre suelen tener un fallo en el suelo, puesto que a nadie se le ocurriría nunca escarbar para entrar en uno dado que se abren fácilmente desde fuera.
"Bingo." Afirmo cuando encuentro un punto más que flojo tras tantear el suelo cubierto de ropas de todo tipo.
Me cuesta un buen dolor de pie y varias patadas hacerle un bonito agujero al suelo, en una esquina; por desgracia el espacio es apenas suficiente para poder pasar a duras penas entre el contenedor y la pared. Pero salí.
"¡No salgas!" Me gritó Jake.
"¡Ya vale!" Le grité tirándole pelotas de ropa molesta. "¡¿Cómo te atreves a tirarme a un contenedor?"
"¡Pero Rissa!" Me gritó supongo que defendiéndose.
"¡Ni Rissa ni nada!" Afirmé siguiendo con mi ataque y dando pasos hacia él sin parar de tirarle todo lo que tenía a mano. "¡¿Sabes lo mal que lo he pasado ahí dentro, encerrada y con ese olor?"
"¡Solo intentaba protegerte, pero no me lo estás poniendo nada fácil!" Me dijo gritando también, solo que yo cabreada y él… bueno, excitado y nervioso por mi ataque.
"¡Yo no necesito que me protejas, maldito idiota!" Le acabé gritando.
"Pequeña… ¿es que no te enseñé nada?" Me dijo una voz familiar. "¿Qué haces con un maldito… chucho?"
"¡Aléjate de ella!" Le gritó Jake.
Fue casi un reflejo. Me metí en medio de la trayectoria y noté la colisión por ambos lados, por suerte, también una fuerza intentando sacarme justo una milésima de segundo antes de las colisiones que me tragué casi de pleno.
Y entonces el dolor, como siempre.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jake)
"¿Cómo os habéis atrevido?" Siseo mientras el hombre de los ojos amarillos mantiene sus manos sobre ella.
"¿Ella no te lo dijo?" Me dijo la vampiro de ojos púrpuras. "¿No te habló de nosotros?"
"No tenéis pinta de verdes, así que no, no me habló de un puñado de… chupasangres asesinos." Afirmé.
"No me insultes, chucho." Me dijo ella.
"Gill." Le dijo él antes de volver a Rissa y dirigirse a mí. "Gill, como otros entre los nuestros eligieron apartarse de la vía normal, muchos de ellos por moral, o prejuicios."
"Ya, pues tampoco se alimentan de animales." Afirmé.
"Eh, idiota." Me dijo ella. "Yo era vegetariana cuando aún latía."
"Gill…" Le riñó de nuevo el chico sin apartar la mirada de Rissa y las manos que tenía impuestas sobre ella. "No son como todos, pero tampoco vegetarianos."
"No me creo que no coman." Le dije con ironía.
"Piensa un poco, chucho tonto." Me dijo ella con ironía. "Hay algo más que personas o animales para alimentarse."
"La llamamos sangre muerta." Me dijo el chico. "Sangre procedente de donantes o clónica."
"Aún es experimental." Afirmó la chica. "Y tiene efectos secundarios."
"¿Efectos secundarios?" Dije confuso pero alerta puesto que seguía sin fiarme.
"Los mejores son la marca que te deja en los ojos." Afirmó ella divertida. "Son colores inusuales. Nah… los humanos nos marginan porque les damos repelús, los nuestros porque somos diferentes."
"A mí me pareces como todos." Le dije.
"Gracias, eso es un halago." Me dijo divertida.
"¿Y ya está?" Le dije. "Eres una vampiro. Aunque no mates humanos, les robáis su sangre."
"Sí, soy un vampiro, pero no mato." Afirmó orgullosa mientras reducía la velocidad para girar y llegar a una especie de puerto. "Y estoy muy orgullosa de ser lo que soy. Como el resto."
"¿A dónde nos lleváis?" Les dije.
"Al refugio." Afirmó él. "Aunque seas un lobo, entre nosotros nos cuidamos."
(Salto espacio-temporal)
Aquello era un poco extraño. Primero habíamos montado en una especie de barca de remos, pero a manos del chico que la llevaba, era casi como una motora.
Entonces llegamos al puerto natural que había en aquella pequeña isleta en medio de la nada y nos metimos por entre la vegetación hasta llegar a una cabaña. Y allí nos encontramos a un hombre de pelo tan claro que parecía blanco sentado en un puf bajo con los ojos cerrados.
"Por amor de dios… Gill, os he dicho cien veces que evitéis los confrontamientos…" Nos dijo sin abrir los ojos.
"Esta vez no es ella, Rob." Le dijo el chico. "Verás, nuestra niña perdida ha vuelto a casa." Afirmó.
"Y se ha traído una mascota con ella." Dijo la chica.
Entonces el chico abrió los ojos y vi los ojos más azulmente inquietantes que en mi vida había visto mirarme como si me atravesasen el alma.
"¿Te importa apartarme la mirada?" Le dije intentando no sonar demasiado seco.
"Lo siento." Me dijo sin apartarla antes de mirar a Rissa en mis brazos. "Ah, ya veo. Buen trabajo Chris."
"Gracias." Le dijo el chico. "Tenía las costillas rotas, pero no sé si eso le dañara algo dentro."
"Está bien." Asintió. "Llevémosla a la camilla."
"Ya está bien de tocarla." Le dije cuando fueron a cogérmela de los brazos.
"Jacob." Me dijo el nuevo. "Entiendo tu preocupación, me gusta tu alma y tu aura limpia, pero percibo dolor en su alma y me temo que se deba a que las costillas le perforaron un órgano. Así que… a diferencia de ti, ella sana un poco más lenta y le resultará imposible sanarse eso antes de que le cause daños internos."
Daños internos… sabía que Bella había podido sanar antes que cualquier persona normal sus lesiones, pero habían sido pequeñas y ahora como Rissa… bueno, dudaba un poco que fuese a sanar de ningún modo.
"¿Eres médico?" Le pregunté.
"No, soy algo mejor." Afirmó sonriendo y frotándose las manos para volver a imponérselas a Rissa a centímetros de la piel. "Soy alguien especializado en sanar y ayudar a la gente."
"Eso es un médico." Afirmé justo antes de verle fruncir el ceño mientras sus manos se iluminaban tenuemente por las palmas. "¿Qué…?"
"Lo que pensaba, tiene un pulmón perforado." Afirmó pegando las manos e iluminando sus contornos mientras le daba a la piel de Rissa bajo estas un tono más rosado pálido que antes. "Esto va a costarnos un poco. ¿Gill?"
"Ahora te lo traigo." Afirmó desapareciendo durante menos de 10 segundos antes de reaparecer con un conejo. "¿Negro está bien?"
"Servirá." Afirmó cogiéndole con sudor en la frente antes de que este se iluminara y comenzara a retorcerse. "Creo que ahora debería esperar y descansar."
"¿Qué le has hecho?" Le dije molesto.
"Curarle." Afirmó creando un movimiento rápido tras él para mostrarme un ala blanca casi tan grande como su brazo extendido y con las puntas quemadas y sangrando. "Digamos que aquí dentro, nada es lo que parece y nadie es lo que parece." Afirmó frotándosela para envolverse la punta con un pañuelo con ayuda de la chica de ojos morados. "Y por cierto, bienvenido al refugio, Jacob Black, amigo de Trixxy."
(Salto espacio-temporal)
"Vaya…" Dije cuando el chico de ojos amarillos nos dejó en una habitación con suelo empedrado y cama con doseles en colores rosas claros y beiges y cortinas de gasa claras.
"La gente que aún duerme tienen sus cuartos en otros sitios." Me dijo el chico. "Y esta es la habitación de Trixxy, de la última vez que estuvo."
"¿Qué es, medieval?" Le dije poniéndola sobre la cama para abrirla y tumbarla dentro.
"No, diría más bien colonialista." Me dijo saltando sobre la cama. "Tal vez incluso victoriano. La verdad, nunca he sido demasiado bueno." Afirmó mientras llamaban a la puerta. "Ah, por cierto, probablemente alguien se pase a veros. ¡Adelante!"
"Con permiso." Dijo una voz suave para revelar a una chica pálida y pelirroja caoba casi pardo vestida con colores claros y un estilo cuidado. "Ah, Rome. No sabía que estabas aquí."
"Como dejara al amigo lobo aquí solo era un suicidio." Afirmó. "¿Y tú, Em?"
"Oí que había vuelto nuestra hermana." Afirmó sonriéndo. "Y que había traído a alguien."
"Este lobo se niega a soltarla." Le dijo el tipo.
"Ah, qué guapo." Afirmó sonriéndome. "Yo soy Emily."
"Jacob." Afirme.
"Caesar dice que podría ser el ancla de Trix." Dijo la recién llegada mirando al chico-vampiro.
"Es que es el ancla de Trix." Dijo el de las alas apareciendo por la puerta. "Acordaros de lo que Dédalo nos dijo antes de que aquel… de que le mataran."
"Su ancla sería aquel que la trajera de vuelta." Asintió la chica rubia que nos había llevado allí, la doble de Lady Gaga con un vaso de algo rojo en la mano. "Pero… no sé, mírales. Quiero decir… ¿un lobo y un ave? Por favor… son tierra y fuego… son imposible que pueda ser."
"Mirad no sé de qué habláis, pero Rissa es mi impronta." Afirmé. "Y ahora si no os importa… dejarnos en paz."
"Oh, cielos." Dijo la pelirroja tapándose la boca preocupada y triste de golpe. "No sabe nada ¿verdad?"
"¿Qué tengo que saber?" Le dije.
"Nada, Emily tampoco sabe nada." Afirmó Rob.
"Claro que no." Afirmó la rubia, Gill. "Aquí nadie sabe nada de su tótem."
"¿Tótem?" Le dije.
"Trasformistas." Afirmó Rob. "Criaturas físicas o mitológicas."
"Vale, se acabó, todos fuera." Afirmé levantándome molesto. "No sé quiénes sois, ella nos ataca, luego nos traéis aquí… dejar de molestar, largaros de aquí. Fuera."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
"Mmmm…" Gimo notando que el dolor que sentí ha desaparecido por fin. "¿Qué… dónde…?" Murmuro mirando alrededor hasta que noto una mano que se posa con dulzura sobre mi cara en una caricia en la mejilla.
"Tranquila, estoy aquí."
"Jake…" Le digo feliz de que esté conmigo. "¿Dónde estamos?"
"No lo sé." Me contesta. "Unos tipos que te atacaron nos han traído aquí, pero no parecen interesados en hacernos daño. Al contrario, uno incluso te ha curado."
"¿Hum?" Murmuro.
"Necesito que me digas una cosa." Me dice suavemente. "Y por favor, se sincera, necesito saber la verdad."
"Nunca te ocultaría nada." Afirmo.
"Los guerreros tótem esos de los que me hablaste." Me dice haciéndome recordar la conversación o conversaciones que tuvimos sobre el tema. "¿Hay algo más aparte de lobos y murciélagos?"
"Sí." Afirmo. "En el origen había un oso, un puma, un águila…" Le dije enumerando todos los que recordaba, desde el ratón hasta el lobo. "Jake, a qué viene todo eso ahora."
"¿Recuerdas si en tus leyendas decía algo sobre que pudiesen encontrarse los unos a los otros?" Me dijo.
"No sé."
"Por favor, es muy importante." Afirmó. "¿Podían?"
"No lo sé. Probablemente." Afirmé. "Sus olores no son como los del resto de mortales, su regeneración es superior a la de cualquier otro ser. Creo que eso cantaría bastante. De todas formas, a qué viene eso ahora. ¿Jake?"
"Una última." Afirmó. "Y es muy importante que me contestes la verdad, por favor. Tú… ¿eres una de ellos?"
"¡¿Qué?" Dije sorprendida. "¡No, claro que no!. ¡Yo no me parezco nada a vosotros! Es…" Añadí intentando calmarme un poco antes de seguir. "Mírame. Yo solo soy una persona normal. No soy más que yo. Vosotros os convertís en lobos enormes, yo… solo me convierto en un felpudo sin pelo cuando me caigo con algo…"
"Ya, pero… no sé… tú también te curabas fácilmente." Afirmó. "Te das golpes y en vez de salirte moratones, apenas se te sonrosa la piel."
"Soy muy morena de piel." Afirmé. "O eso creo. Los egipcios son bastante morenos, y por lo que creo Rissa tiene algún antepasado negro como el carbón, así que deduzco que seré más oscura que lo normal."
"Para mí estás perfecta." Afirmó. "Estés como estés, aunque fueses blanca como la nieve."
"No me veo así." Afirmé riéndome.
"Supongo que ya te encuentras mejor." Me dijo.
"Sí, la verdad es que me encuentro como nunca. ¿Qué raro, no?" Le dije. "Hasta me apetece salir a dar una vuelta. Hey, qué te parece si salimos a dar una vuelta por la gran manzana. Podemos ir a Central Park, ya verás, te va a encantar, es casi como un bosque solo que con gente por ahí."
"El chico que te curó me dijo que necesitarías descansar." Me dijo.
"Por fa… me apetece algo de movimiento…" Afirmé.
"Está bien, vamos." Me dijo con un tono que denotaba una sonrisa. "No sé dónde estamos pero cruzaremos al otro lado y buscaremos un medio de trasporte que nos lleve donde quieras."
"Podríamos ir a un puesto de perritos genial." Afirmé sonriéndole. "Lo lleva un musulmán gordito y supermajo."
"Suena bien." Me dijo.
"Oh, y te pone una salchicha doble." Afirmó. "Y si pagas un extra ridículo te añade bacon o jamón cocido."
"Definitivamente eso suena realmente bien." Afirmó llevándome cogida del brazo para guiarme por camino seguro.
"¿Vais a alguna parte?" Dijo alguien cuya voz no me sonaba de nada.
Jake se puso tenso bajo mis manos y por un momento temí que fuese a convertirse por potegerme, así que le di una palmada y me adelanté a calmar un poco las cosas.
"Sí." Afirmé. "Pero somos libres para movernos por donde queramos, caballero del edificio…"
"Paradise Island." Afirmó. "Aunque probablemente lo conozcas más por Champs Hélices."
