CAPITULO 64: LA ASOCIACIÓN. BUSCANDO PISTAS SOBRE QUIÉN NOS SIGUE.

(Voz de Jake)

Había allí algo que apestaba demasiado, y cuando digo 'apestaba' era que realmente apestaba. Como por ejemplo, cómo había cambiado Rissa de opinión sobre lo del paseo cuando le habían dicho dónde estábamos, al menos cómo lo llamaban allí.

"Íbamos a dar una vuelta." Dijo de nuevo solo que más suavemente.

"¿Os importa si vais con alguien?" Nos dijo el chico de los ojos amarillos.

"¿Quienes?" Dijo Rissa antes de que yo pudiera negarme.

"Unos 'nekos', los mayores conocen la ciudad como la palma de la mano, podrán ayudar en caso de peligro." Afirmó la chica. "Y los peques… bueno, necesitan salir también."

"No necesitamos compañía." Afirmé.

"No interferirán." Afirmó la chica sonriendo. "Los mayores se ocuparán de los pequeños y vais con otra pareja."

"Solo vamos a Central Park." Afirmó Rissa encogiéndose de hombros.

"Supongo que no podremos estar solos nunca ¿no?" Le susurré a Rissa mientras hacían sonar una campanilla de metal algo deslustrada que sonaba nítidamente como si fuese nueva.

"Esta gente no son lo que parecen." Me dijo. "Son guerreros tótem, como vosotros." Añadió mientas nos rodeaban unos cuantos gatos y un par de críos que parecieron ocultarse un poco tras un chico en los 19, tal vez 20 y dos chicas de los 20 ya pasados pero más jóvenes de los 25, tal vez esos, pero no muchos más, así como un chico joven con capucha negra y apariencia gótica.

"Chicos, Trixxy y su acompañante quieren ir a Central Park." Les dijo la chica que parecía la doble de Lady Gaga con ironía. "¿Podríais encargaros de controlar el perímetro y enseñarles a moverse por la gran manzana?"

"Has ido a llamar a los mejores." Afirmó la que parecía la más mayor sonriendo, una chica mulata con pelo negro y un par de buenas razones para no pasar inadvertida además de su ropa sexy que daba la impresión que en cualquier momento dejaría ver algo. "Somos los más discretos y callejeros de todos."

"Deberíais llevaros a Nick con vosotros." Afirmó el chico-ángel.

"No hay osos en las urbes." Afirmó el mayor de los chicos. "Nosotros podemos cuidarles. Somos 6 nekos, y Kiki."

"Que valgo por dos." Dijo la mayor guiñando uno ojo pícaramente. "Venga chicos… poneros guapos."

"Kiki, Zach quiere ir en brazos." Le dijo la pelirroja del grupo. "En el colegio le han vuelto a acosar."

"Tendremos que decirle a Roice que necesita un cambio." Dijo el chico-ángel.

"Y con este van ya 5 en lo que llevamos de curso." Dijo 'Lady Gaga' rascándose la nuca y bostezando.

"¿En serio pretendéis que llevemos unos gatos pasear?" Les dije.

"A mí no me importa llevarlo." Afirmó Rissa. "Puedo llevarlo en brazos en el jersey."

Suspiré. Había pensado ir los dos solos, pero ahora ibamos a tener que llevarnos toda la tropa con nosotros.

(Salto espacio-temporal)

"Bueno, esto es Central Park." Afirmó la chica atrevida del grupo. "¿Ahora qué?"

"Jake y yo vamos a pasear un poco." Dijo Rissa sonriéndoles.

"¿Os importa llevaros los gatos pequeños?" Nos dijo el chico mayor. "Son dos y no darán mucha guerra."

"Supongo que por dos gatos no pasa nada." Me rendí yo.

Entonces asintieron y comenzaron a irse en direcciones diferentes, como si se dispersaran mientras el gato atigrado se perdía en un árbol al que se encaramó.

"Digas lo que digas, son raros." Afirmé cogiendo a Rissa de nuevo a mi brazo. "¿Qué has pensado hacer ahora?"

"Pasear un poco." Repitió sonriéndome. "El parque está lleno de paseos marcados, pero se puede caminar también por el césped descalzo."

"Césped suena bien." Afirmé.

La verdad es que era cierto, pasear descalzos por aquel césped tan cuidado era casi una bendición, además, los dos gatitos que llevábamos con nosotros eran algo divertido, se entretenían persiguiendo moscas, bichos y peleando contra pelusas y bolsas de plástico.

"Nunca había visto un césped tan verde." Afirmé mientras oía una ligera música que parecía indicar que nos habíamos vuelto a acercar a algún sitio poblado.

"¿Quieres que nos tumbemos un poco?" Me dijo.

"Claro, pero… me parece que nos mancharemos." Le contesté al ver que llevaba una cazadora clara y falda corta.

"Ah, no te preocupes." Afirmó sonriéndome. "En el bolso llevo algo para echarnos y… ¿qué es esto, pequeño?" Preguntó haciéndome caer en que el gato blanco con la oreja derecha pelirroja y la izquierd hasta por debajo del mismo ojo moreno y ambos ojos rojos como si estuviesen llenos de sangre llevaba algo arrastrando hasta ella.

"A mí me parece una manta. ¿De dónde la habrá sacado?" Pregunté mirando alrededor.

Hacía rato que percibía una presencia extraña, pero no conseguía ubicarla y tampoco me parecía amenazante, así que solo me limité a estar alerta mientras los dos gatos se tumbaban sobre Rissa.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

"Rissa, no te muevas de aquí." Me dijo Jake mientras entrábamos a una cafetería-librería de cerca del parque. "Ahora mismo vuelvo."

"Ah, descuida, suelen estar a la izquierda." Le dije.

"Sí, eso, voy… al baño." Afirmó. "No te muevas de aquí, por favor."

"Claro, voy a la sección de audio-libros." Le dije.

"Disculpe, no se permiten…" Comenzó alguien.

"Es que Zach es el gatito lazarillo de mamá…" Dijo una voz dulce.

"¿Es eso cierto?" Me dijo el dependiente.

"Sí, mi marido suele llevarme del brazo, pero me temo que se ha ido al baño." Contesté al percibir en el tacto de la mano de la criaturita que era cálida, así que no era un enemigo. "Cuando él falta me guían mis hijos y Zach."

"Hum…" Dijo. "¿Y la correa?"

Mierda.

"Ah, aquí está." Dijo el niño agachándose. "Vamos a ponérsela… Sí, ya está." Afirmó con un tono sonriente. "Este palo es para que llegue al gatito…"

"Sí, vale, está… supongo que está bien." Dijo el guarda. "Gatos lazarillo… lo que hay que ver…"

"Gracias." Le dije al niño. "Seas quien seas, me has ayudado."

"No hay de qué." Me dijo cogiéndome la mano para ponérsela en la cara y frotarla contra la mano hasta llegar a un punto del pelo donde la textura era diferente, como si fuesen…

Retiré la mano asustada al entender que aquello no era pelo, sino unas orejitas pequeñas de animal.

"¿Quién eres?" Le dije. "¿Qué eres?"

"Soy Joel, sector felino." Afirmó con mi mano en la suya para hacer un gesto que había visto hacer a algunos sectores 'verdes'.

"¿Eres… eres un…?" Dije atónita ante la edad que parecía tener por el tacto combinado con la altura.

"Un gato." Asintió sonriendo, cosa que capté porque se puso mi mano en la boca por lo que toqué su sonrisa de picardía. "Tengo un ligero problema con mis orejas a veces, pero no hay problema, normalmente piensan que soy un niño friqui con unas orejas de felpa cogidas con horquillas al pelo, 'mami'." Añadió con ironía.

Sacudí la cabeza, no había caído en que en aquel lugar tan protegido, el que más el que menos podía convertirse en algún animal para protegerse y pelear, tanto ellos como al resto de personas y animales, sobre todo estos últimos.

"Entonces… ¿este gato también…?"

"Es Zach." Afirmó sonriendo mientras me ponía un libro en braille en las manos con cuidado y midiendo el peso. "Es aún un crío, pero ya puede convertirse."

"¿Y tú te has visto?" Le dije. "¿Cuántos tienes?"

"Catorce." Afirmó. "Y Zach solo 4 y medio."

"Sois todos menores." Susurré.

"No." Negó. "Sakura-chan tiene ya 16 y meses, y Saulo lleva un año haciendo universidad a distancia. Además, Nikki y Kikki son muy mayores; y Mikki creo que es como Sakura-chan, por lo menos. Claro que… Kikki no es una gata…"

"Eso no me deja para nada más tranquila." Afirmé.

"Mira, un libro-cd con un dibujo de un vampi." Dijo pasándomelo.

"No tiene etiqueta en braille." Le hice notar. "¿Te importaría leermelo?"

"Claro, es… parecen leyendas." Me dijo.

"Creo que puedo cogérmelo." Afirmé. "Siempre me gustaron las leyendas."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

Apenas salí del lavabo y me dirigí hacia Rissa cuando me di cuenta de que había varios olores que no me gustaban un pelo, comenzando por el vampiro que parecía estar atendiendo a Rissa y siguiendo por le niño que la acompañaba como si fuese su sombra mientras uno de los dos gatos que había llevado estaba a sus pies atado con un arnés y una correa como si fuese un pomerano algo raro.

"Lo siento, Rissa." Le dije. "Me ha costado más de lo que esperaba, había cola para entrar. En fin, ya podemos irnos."

"Jo… papá… yo quería este cuento y mamá no me lo quiere comprar…" Me dijo el chaval que estaba con ella.

"Ya te he dicho que no es apropiado para tu edad." Le dijo Rissa. "Querido, díselo tú. También es tu hijo."

¿Mi hijo? Me metió un pisotón disimulado.

"Haz caso a tu madre." Dije improvisando sin saber muy bien cómo. "Mami es sabia."

Genial, ahora estaba casado con Rissa, cosa que me encantaba si no incluyese un crío raro en el lote.

"Jooo.." Se quejó el chaval.

"Mira, voy a coger este audiolibro de leyendas y estos de braille." Me dijo. "Oh, y he encontrado también este libro, creo que lo recomendaron en la carrera ¿no?" Añadió enseñándome un libro de patologías víricas en animales que parecía un tostón. "Como trae copia digital, podré hacer que me lo lea el ordenador cuando lleguemos a casa."

"Claro, cielo. Lo que quieras." Le dije intentando sonar convincente mientras le daba un beso en la cabeza. "Cuidado, el dependiente es un murciélago."

"En realidad solo soy un vampi y estoy trabajando, señor." Me dijo el dependiente con un libro en la mano como si me dijese que no era su culpa que oliese a café. "Intento ganarme la vida honradamente sin meterme con nadie y comiendo cosas muertas hace nada. Aquí tiene, el otro libro que me pidió, señorita. Pero es el último."

"Hum, gracias, mi marido y yo podemos compartirlo." Afirmó Rissa.

"Si buscáis algo, 'La Cripta' es vuestro lugar." Nos dijo anotando una dirección en un papel. "Allí podréis encontrar más cosas sobre el tema."

"Muchas gracias." Le dijo Rissa sonriéndole. "Jake, Joel, vamos a caja, por favor. Tengo que pagar esto aún."

"Claro." Le dije cogiéndola del brazo mientras el chaval cogía al gato en brazos.

No entendía nada, y cuanto más cosas pasaban, menos entendía de nada; así que cuando salimos de allí y volvimos al aire libre, me alegré.

"Muy bien, ahora… ¿os importa explicarme de qué va todo esto?" Les dije. "¿Quién es este crío y qué hacía contigo?"

"Uno, no soy un crío, tengo 14 años." Me dijo el chaval. "Y dos, vamos a algún callejón, con estas orejas canto demasiado."

"Joel es uno de los gatos que trajimos." Me dijo Rissa. "Es un guerrero-totem como vosotros. Alucinante ¿no? Ya no son uno de cada especie, ahora hay auténticas manadas de ellos." Afirmó mientras se nos acercaban el gato atigrado otro blanco con un lazo seguido de varios gatitos más pequeños y blancos como él solo que el más grande de los blancos llevaba un lazo blanco al cuello a modo de collar.

(Salto espacio-temporal)

"¿Y ahora qué hacemos con esa pista?" Le dije a Rissa mientras íbamos con todos los gatos en la barca que la chica morena con minifalda que nos había estado siguiendo disimuladamente y manteniéndonos siempre en su campo de visión con el chico moreno gótico-punk en la barca remando.

"Es evidente que aquel 'vampi' quería daros información, pero no se puede hablar así como así en sitios donde hay 'estáticos'." Dijo la morena.

"¿Entonces deberíamos ir?" Le pregunté.

"Bueno… la mayoría de vampiros aquí son un poco… anárquicos." Afirmó el chavalín de los remos. "Cada cual va a lo suyo y conviven mientras no se meten en los territorios de otro, como la gente normal en los ghettos."

"¿Y qué se supone que es el 'La Cripta' ese?" Pregunté.

"Es un bar." Me dijo Rissa. "Solía ir al hospital veterinario que hay a 3 puertas de allí y por la noche estaba siempre lleno."

"Y vamos a ir a un bar porque un chupóptero nos ha dicho que lo hagamos." Dije intentando que viesen la locura que era.

"No, vamos a ir porque ha dicho que allí encontraremos respuestas." Me dijo Rissa.

"A mí tampoco me gusta la idea porque me suena a posible emboscada, pero ella tiene razón" Dijo la chica morena. "De momento es una pista que tenemos, y nadie ha dicho que tengamos que ir solos."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

"Carné de identidad…" Nos pide el encargado de seguridad a la entrada de aquel bar alejado del bullicio de calles principales. "Vale, adelante."

"Un momento, el perro no puede entrar." Me dicen parándome.

"Pero es mi perro lazarillo." Le digo. "Está adiestrado para llevarme sin chocar con nada ni nadie y parar cuando yo lo hago o se lo mando."

Siento la duda del hombre, pero finalmente le oigo suspirar y me lo permite mientras le doy unas palmadas en el cuello al pastor alemán con el arnés de perro lazarillo que llevo.

"Buen chico…" Le digo suavemente.

Entrar en el local ha sido bastante fácil, el problema ahora es encontrar la fuente de información y sobre todo, que no nos pillen dado que a pesar de no poder verlos, puedo sentir una gran concentración de 'algos' sobrenaturales.

"¿Tú también los notas?" Le pregunté al perro cuando este me frotó la cabeza contra la pierna justo antes de que alguien se choque contra mí en medio de un baile.

"Lo siento." Afirma una voz conocida.

"No importa." Contesto intentando guardarme la sonrisa al ver que estoy protegida.

"Hola guapa." Me dice una voz también familiar. "¿Vienes mucho por aquí? No te había visto antes."

"No soy de por aquí." Le contesto sonriendo a Leo, el león. "Estoy esperando a alguien."

"Vaya, entonces supongo que me dejarás invitarte a algo." Afirmó.

"Solo mientras llega." Afirmé.

"No te gires, pero tienes a varias personas atentas a ti." Me susurró mientras pasábamos por entre la multitud hacia la barra o lo que supuse que sería la barra. "Esto está de bote en bote. ¿Tienes claro lo que tienes que hacer?"

"Claro que sí." Afirmé. "Espero, me mantengo alerta… y alguno se me acabará acercando."

"Ten mucho cuidado." Me dijo. "Tienes a Kiki en la jaula de las gogós, eso si no la tiran por pasarse de lista… Jocelyn y Mike están a unos 10 metros." Añadió describiéndome las posiciones de cada uno de los refuerzos que habíamos llevado; desde trasformistas en animales grandes como pequeños, por no contar que más de la mitad de ellos eran 'de la división felina'. Gatos, Leo el león…

"Oh, mierda." Dijo entonces.

"¿Qué ocurre?" Le pregunté.

"Una friki, pensaba que hoy no estaría aquí." Afirmó.

"¿Quién?" Le dije.

"Una chica, metro 70 y pico… tiene el pelo cogido atrás, pero me parece que hoy lo lleva trenzado." Me dijo. "Va de negro y cuero. Pero lo peor es que va armada, no sé cómo la han dejado entrar."

"Si solo es una friki no debería asustarte." Le dije.

"Aquí viene, me voy a seguir buscando peligros. Nos vemos…" Afirmó saliendo casi corriendo de mi lado.

"Pues vale…" Murmuré.

En menos de un suspiro volvía a estar sola, o eso me hubiera gustado.

"Bonito perro." Me dijo una voz masculina sonriendo.

"Gracias." Le dije sonriéndole y acariciándole la cabeza al animal. "Es mi mejor amigo."

"Así que eres ciega ¿no, Bella?" Me dijo.

"Sí." Le dije sonriendo sin evitar no pasar por alto el detalle de cómo me había llamado y que no conocía la voz. "Y sí, soy nueva por aquí."

"Entonces será mejor que te pague algo para darte la bienvenida." Me dijo. "¡Hey, camarero! Un par de martines, agitados, no mezclados."

"Para mí sin bautizar." Afirmé.

"Como quieras cielo." Me dijo el camarero.

"No me digas que eres una de esas abstemia que hay por ahí." Afirmó.

"No, pero tomo medicinas un poco fuertes." Afirmé.

Si aquel tipo pensaba que iba a conseguir algo de mí… desde luego estaba confundido.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jake)

Aquello estaba yendo fatal, ya era el tercer tipo que Rissa sacaba fuera del local y nosotros matábamos. Y cuando ya iba por el cuarto…

"Eh, tiparraco ¿no te da vergüenza molestar a las damas? Además, a esta que está impedida." Dijo una tía castaña con el flequillo despuntado y pelirrojo vestida por completo de negro con mangas de maya y un corsé a juego con unas botas hasta casi el muslo y cordajes además de un bolso bastante… grande.

"Oye, por qué no nos dejas en paz, friki de Buffy." Dijo el tipo.

Fue curioso, pero entonces la tía sacó una estaca del bolso y antes de que pudiese darse cuenta, el tipo la tenía atravesándole de lado a lado.

"De Cazadores Oscuros, capullo." Le ladró la chica con un gesto chulo que me hizo quedarme boquiabierto hasta a mí. "¿Sabes que has estado a punto de morir, chica?"

"¿Sabes que me acabas de reventar la caza?" Le contestó Rissa. "Estaba a punto de interrogarlo y dejarlo a merced del resto."

"¿Qué resto?" Dijo la chica.

"Esto… yo." Afirmé saliendo a la vista.

"Y nosotros." Dijo Saulo apareciendo con varios animales más.

"¿Sabes, friki?" Le dijo el 'guerrero-oso' atándose el cordón de los pantalones hiper-anchos que llevaba a medio poner. "Que seas solitaria no es una excusa. Van ya 5 veces que nos jodes la caza."

"Culpa vuestra, si hicierais bien vuestro curro no tendría que meterme yo." Afirmó.

"Eh, calma por favor." Afirmé. "Dios santo, Rissa. ¿Y si nos vamos? Estos están como una cabra."

"Podemos irnos al hospital veterinario." Me dijo encogiéndose de hombros. "Como es de noche no hay gran cosa más para hacer. Además, aquí parece que no van a ponerse de acuerdo."

"Eh, Trixxy." Dijo una voz familiar. "Psss, ven hacia la voz."

No me hacía falta saber que no estaba visible para reconocer la voz del 'chico-sombras' como le llamábamos nosotros al tal Max, amigo de los vampiros locos que era amigos de Rissa, bueno, de Bellatrix.

"¿Y ahora qué, Maxy?" Le dijo ella.

"He encontrado a alguien, vienen hacia aquí a curiosear." Afirmó.

"Chicos, agua." Les dijo Rissa. "Dispersaros."

"En una hora en el West Side." Dijo el chico que parecía al mando aquel día.

"Oh, sí… me encantará jugar un poco con esos peleles." Dijo la morena pícara.

"Eh, zorrilla." Le dijo la cazadora. "Agua solo puede significar una cosa y es que es peligroso quedarse. Si quieres ir al calabozo tú misma."

"Vámonos." Le dije a Rissa.

"Trixy, puedo esconderte." Le dijo las sombras.

"No, Max." Le contestó ella. "Esta vez no. Voy con Jake."

"Espiaré de nuevo." Dijo.

"¿No sería más lógico que esperara para distraerles y cubrir la huída?" Les dije a los dos.

"Max y en general todos los del grupo de los Diavvolo son demasiado… se preocupan demasiado por su propio pellejo. Son buenos compañeros, pero entre protegerse ellos y proteger a otros, ten por seguro que prefieren lo primero."

Eso no era grupo ni era nada. Eran solo una panda de idiotas que se las daban de 'super-guays'.

"Vamos a ese centro veterinario." Le dije. "Con un poco de suerte, su olor tapará un poco el nuestro."

"Claro. Por aquí." Me dijo tanteando con el bastón la dirección.