CAPITULO 67: REGRESO. LA BANDA DE LOS DIAVVOLO SE PONE EN MARCHA.

(Voz de Jake)

"Menudo palo…" Susurro volviendo a revolverme en el asiento del avión incómodo tras un buen rato allí.

Miré a mi lado donde Rissa parecía dormir y se había movido solo para caerse con la cabeza a mi hombro.

No sé cómo puede dormir así de fácil, como si solo tuviera que desconectar algún cable en ella para quedarse frita en los sitios que me costaba dormirme a mí.

Aún así no puedo evitar sonreír al ver su cara totalmente relajada con su cabeza apoyada contra mi hombro.

"Cuando conocí a Rissa jamás me hubiese imaginado que al mirarla pudiera ver a Bella en ella." Pensé sin darme cuenta para mí mismo.

Sin embargo era verdad, ahora mismo al quien veía no era a Rissa, sino a Bella con una cara y un cuerpo diferente. Como si en vez de ver con los ojos fuera mi alma la que la veía.

Y eso de pronto me preocupó. Más de lo que estaba dispuesto a reconocer.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Ya vienen." Dije contento de ver que las primeras personas del vuelo que venía del Kennedy de Nueva York comenzaban a pasar los controles de aduanas antes de la salida donde estábamos esperando Embry, Quil, Jasper, Alice y yo.

"Al final ha sido solo un fin de semana." Dijo Jasper.

"Oh… vamos…" Le dijo Alice sonriéndole y haciéndole una caricia en el brazo de forma cálida. "Se merecían ese descanso. Y los moretones y los golpes se le han sanado."

"¿Cómo sabes eso?" Le dijo Embry. "Porque dudo mucho que a Jake se le haya apartado un segundo siquiera de vista."

"Al menos un rato se le ha apartado." Afirmó sonriendo. "Iba con gente, parecían protectores con ella, pero luego llego a un punto donde perdí conexión."

Jake, probablemente.

"¡Rissa, Jake, estamos aquí!" Les saludé viéndoles salir y agitando el brazo para llamar su atención.

"Por si no nos habían olido, ahora ya nos habrán visto." Me dijo Jasper sonriendo.

"¡Espera Rissa, yo te ayudo!" Se ofreció Alice casi corriendo hacia ella con saltitos de niña feliz.

"¿Qué tal el viaje?" Les pregunté. "¿Habéis descansado?. ¿Dónde fuisteis de Nueva York?"

"Preguntas juntas no, por favor." Me dijo Jake.

"Hemos tenido un buen viaje." Me contestó Rissa.

"Claro, tú has pasado todo el rato dormida…" Afirmó Jake divertido y con clara intención de pincharla cariñosamente. "La ciudad está bien, pero es un auténtico suplicio, me estresa."

"Dijo el que si hubiese sido por él hubiésemos pasado los días durmiendo y tirados en la cama." Contraatacó Rissa divertida.

"Se te ve más descansada." Le dijo Jasper mientras ella les daba los dos besos de saludo al resto.

"Me siento más descansada." Afirmó ella. "¿Seguimos viviendo el en mismo sitio?"

"Sí." Afirmó Embry. "Y por cierto, han llegado las notas del último cuatrimestre vuestro. Empollones…"

"Gracias por abrirnos las cartas." Le dijo Jake.

"Y eso que es delito leer la correspondencia de otros." Dijo Rissa bromeando mientras Alice la guiaba del brazo y entre Embry y yo llevábamos su equipaje. "Y ahora en serio. ¿Toda-todas?"

"Menos fitozoología." Dijo. "Habéis cateado los dos. Y Jake, deberías volver a mirarte ese trabajo de los lobos."

"Ese señor no sabe de lo que habla." Afirmó.

"Desde luego." Dije divertido. "Nosotros somos lobos, quién mejor que uno de nosotros para hablar de eso."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alice)

"Oye, Alice ¿no?" Me dijo Rissa.

"¿Ocurre algo?" Le dije mientras la ayudaba a asentarse de nuevo en el cuarto que compartían Jake y ella cuando el primero no tenía guardias.

"Nada, me preguntaba si Jacob estaba por aquí." Me dijo. "Hace rato que no le oigo, pensé que iba al baño."

"Ah, no." Negué intentando mantener la sonrisa mientras le daba otro trago a mi copa de sangre de bolsa calentada en el microondas. "Su grupo tenía vigilancia esta tarde. Supongo que vendrá a las 12, tal vez más tarde, pero no creo que mucho más de la una o y media. ¿Querías algo? Tal vez pueda ayudarte yo."

Que no viera lo que tomábamos era una gran ventaja, no se preocupaba si por lo que fuera volvíamos con alguna mancha, claro que al parecer podía olerlas, a veces.

"No, es que ayer y hoy ha estado un poco raro." Me dijo negando y guardando silencio de nuevo un poco. "Esto…"

"¿Sí?"

"¿De verdad ves el futuro?" Me soltó a bocajarro. "Lo siento, vuelvo a ser impertinente. Nunca me he caracterizado precisamente por saber cuándo preguntar algo y cuando no."

"No, es que… me has pillado desprevenida." Afirmé. "De todas formas, por qué quieres saberlo. ¿Hay algo que te preocupe?"

"Sí, es… no es por mí." Afirmó. "Sé que moriré antes que Jake, Jacob quiero decir."

Era humana, lo que decía tenía sentido.

"¿Quieres saber cuándo y dónde va a ser?" Le dije entendiéndolo.

"No, quiero saber si Jake será feliz después de mí." Me soltó dejándome de nuevo totalmente sin palabras, tanto que estuve a punto de tirar mi copa al írseme las fuerzas ante la fuerza de su afirmación, de sus palabras. "Ya le he visto una vez, no quiero que vuelva a pasar."

Por un momento noté como si alguien me cogiese el corazón y lo estrujase. Había más fuerza, determinación y coraje en aquella chica que en todo un ejército de neófitos furiosos. Había más fuerza en aquellas palabras que acababa de pronunciar que en todo los 'te quiero' del mundo.

"¿Cómo que…?"

"Cuando morí como Bellatrix." Me dijo. "No quiero tener que volver a verles así. Necesito saber que va a ser feliz."

Feliz, eso era un término demasiado relativo.

"La felicidad es un término demasiado…"

"relativo." Acabó ella por mí. "Lo sé, y también sé que sabes de qué hablo. No quiero volver a tener que verle así, sin poder tocarle."

"Lo siento, no… no puedo ver el futuro si… bueno, si ellos están mezclado." Le dije.

Eso pareció decepcionarle un poco entristeciéndola.

"De todas formas no deberías preocuparte." Le dije intentando animarla. "No vamos a dejar que te hagan nada."

"Ya, pero… los tótem… bueno, su vida es mucho más larga que la de cualquier mortal." Afirmó.

"¿Los lobos, te refieres?" Le dije para que asintiera. "Bueno… por lo que sabemos por Bella también pueden decidir dejar de trasformarse y envejecer. Cuesta un poco más pero… bueno, parece ser que es posible."

"Sí, claro." Dijo en lo que me pareció un intento por sonreír. "Supongo que me preocupo por nada."

"No hace falta ver el futuro para saber que mientras estéis junto, será feliz." Afirmé.

(Salto espacio-temporal)

"¿Se ha dormido?" Me preguntó Bella sentada con Edward al piano sin hacer ruido realmente alto siquiera.

"Sí, pero me ha hecho unas preguntas bastante… raras." Afirmé. "De el futuro de Jake y los chicos."

"¿El futuro?" Me dijo Embry. "Debería preocuparse más por ahora ¿no? Tiene un ejercito de gente que la quiere muerta buscándola."

"Realmente no sabemos qué quieren de ella." Afirmó Carlisle con Esme desde el salón mirándome. "Podrían quererla en su lado."

"Un vampiro ciego, una auténtica baza." Afirmó Rosalie acabando de coser un lazo a una camiseta de Renesme dado que ahora le había dado por los lacitos en todo.

"Pues a mí me preocupa." Afirmé. "Parece como si pensara que podría morir."

"Es una posibilidad." Afirmó Esme. "Cuando hay guerra muchas mujeres nos preocupamos por nuestras familias."

Eso debía ser, o no. A mí me parecía que había algo más detrás de toda esa historia.

"No te preocupes." Me dijo Edward enmascarando algo más. "Probablemente sea eso. Voy a coger un libro de su habitación." Afirmó levantándose.

"¿Vas a volver a entrenar mañana?" Le pregunté a Jasper que estaba en la ventana poniéndome justo tras él para cogerme a su cuello con cariño.

"Sí." Afirmó mirándome con solo girar un poco la cara. "Me preocupa el olor que despedía cuando volvió. Me temo que haya tenido trato con alguien peligroso sin darse cuenta."

Sí, yo también había captado algo raro en su olor.

"Pensaba que era el tufo de Jacob." Le dije.

"Podría, pero me pareció captar algo más." Me dijo. "Podría haberme confundido, pero me temo que no estamos como para cometer errores de dejar pasar detalles. No debemos pecar de ingenuidad."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Edward)

Había algo raro allí; coger el libro era solo una excusa para entrar en silencio en la habitación en la que dormía Rissa profundamente.

No, el verdadero motivo distaba mucho de la literatura y el placer de disfrutarla en una noche fría al abrigo de la chimenea encendida. El verdadero motivo era que cuando había mirado qué había en la mente de la chica tras las preguntas que le había hecho a Alice no había visto casi nada, apenas instantáneas que no mostraban nada concluyente, como si fuese una tele con interferencias que ahora funcionaba, ahora no, ahora otra vez sí y de nuevo no. Y por muchos esfuerzos que hiciera, lo único que conseguía era 'arreglar la tele' unos segundos.

Volví a intentarlo y de nuevo me encontré con las manos vacías.

"No es posible…" Me dije a mí mismo. "Es imposible que haya bloqueado su mente solo con ir a Nueva York…"

Allí había algo demasiado raro. Intenté leer la mente de otro, podía ver todas y cada una de las otras mentes a excepción de Bella que tenía ese don innato y ahora, la suya que me daba demasiados problemas e interferencias.

De nuevo volví a intentarlo antes de rendirme agotado del esfuerzo y de no conseguir demasiado. Lo único que conseguía ver eran imágenes demasiado borrosas de sus sueños, donde era obvio que salían ella y un hombre oscuro de pelo negro y corto que podía ser cualquiera y sospechaba que era Jacob.

"¿Papá?" Me llamó Nessy frotándose los ojos en el marco de la puerta.

"Shhh… la chica duerme." Le susurré.

"¿Te gusta verla dormir?"

"No, solo vine por un libro." Le susurré cogiéndola en brazos con el libro en la mano.

"Pero la estabas mirando." Me dijo agarrándose a mi cuello a pesar de que aparentaba tener ya casi los 9 años.

"No vamos a decirle eso a nadie ¿vale?" Le pedí. "Será nuestro pequeño secreto."

"Como los secretos de Nessy y Jake." Afirmó sonriendo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

No sé qué hora es cuando me despierto por la mañana, aunque a juzgar por la claridad que entra podría ser perfectamente media mañana, lo único que sé es que de nuevo mi cuerpo me duele en varios puntos, he pasado una noche pésima y cuando me toco los puntos doloridos encuentro piel magullada y de nuevo una marca un poco marcada aunque fina como un hilo grueso en el cuello.

Y de pronto noto una presencia y me quedo congelada haciendo que sigo dormida y rezando por que no me hayan visto tocarme las marcas.

"Si pensabas engañarme que sepas que no lo has conseguido." Afirma Jasper desde donde he percibido la presencia. "Alguien dormido no se mueve para tocarse el cuerpo."

"Lo siento, cuando despierto a veces me cuesta ubicarme un poco." Afirmo desperezándome. "¿Qué haces aquí? Normalmente me esperáis fuera."

"Edward percibió a tu amigo Maxi o como se llame aquí y he venido a vigilar que no hiciera nada." Afirmó.

"Yo nunca la haría daño." Dijo Max desde debajo de la cama.

"Max, deberías esperar fuera." Le pedí. "Necesito cambiarme."

"Iré fuera también." Me dijo Jasper.

"Vale, gracias." Afirmé. "Comeré un poco de fruta o algo caliente y estaré lista para empezar el entrenamiento."

"He pensado que podríamos empezar calentando un poco con el gimnasio y luego podrías entrenar un poco conmigo pelea." Me dijo.

"Esto… también me gustaría poder aprender a usar armas." Le dije recordando un consejo de la pícara.

"¿Armas?" Me dijo. "Permíteme dudarlo. Una cosa es hacer deporte sin ver y otra jugar con armas."

"Aún así, me gustaría aprender también." Afirmé. "Sé tirar con escopeta y ballesta, pero me gustaría aprender también con arco, y aprender a desenvolverme tal y como estoy ahora."

Podía notar por qué su negación. Incluso a mí me parecía una locura: a la que intentara aprender a tirar, podía herir a alguien en el intento.

"Es una locura." Me dijo. "Aunque estuviesen sin afilar ni punta, podrías hacer daño a alguien o hacértelo tú."

"Pensaba que Emmet y tú me apoyabais." Le dije.

"Apoyo tus ganas de mejorar, de intentar ser capaz de defenderte o al menos durar hasta que alguien pueda ayudarte." Afirmó mientras se me iban quitando las ganas como por arte de magia. "Intentar hacer algo que evidentemente no vas a poder hacer porque no hay truco humano o inhumano para facilitarte el entrenamiento… eso ya es pasarse."

"Yo… ya, claro." Afirmé. "Supongo que ha sido una locura."

"Te esperaré fuera." Me dijo.

Como cada día, tuve que pasar la mano por mi pila de ropa que tenía colgada en perchas de un armario plegable que habían montado especialmente para mí en el cabecero de la cama mientras el resto de chicos tenía otro en otro cuarto. Dado que no veía, la opinión de las chicas, mis amigos y las leyendas en braille en las etiquetas de la ropa para orientarme era lo único que tenía para saber qué me ponía y combinarlo a gusto.

"No estoy mirando." Me dijo Max. "Sabes que nosotros lo haríamos ¿no? Aunque fuese arriesgado te enseñaríamos a tirar con arma."

"Es demasiado arriesgado." Afirmé. "Jasper lleva razón, haría daño a alguien. A veces me cuesta recordar que ser ciego conlleva ciertos 'handicaps'."

No podía conducir, ni montar en bicicleta sola, si quería caminar tenía que llevar un palo e ir más lenta, tenía que leer con los dedos o pedir a alguien que me leyera. Por no hablar de que cuando me graduase, si es que conseguía hacerlo, nadie iba a querer un veterinario ciego que se encargase de sus mascotas, aunque tuviese mucho más memoria auditiva y tacto que alguien sin mi discapacidad.

"Oye, deberías alegrar ese tono." Me dijo. "Por muy frío que me digas que soy, oyéndote ese tono me dan ganas de consolarte. Y preferiría no tener que girarme mientras no esté seguro de que estás vestida de nuevo."

Por un momento me hizo sonreír. Era cierto que de todo el grupo que formaban los Diavvolo, Max, las chicas y Claudio, Max era con diferencia el más frío y calculador de todos, todo caballerosidad y modales. Solo que puestos a decidir, me hubiera quedado con Claudio, era más todo que el resto y, por desgracia, también un poco demasiado calmado para mí y demasiado correcto como para intentar nada conmigo cuando fui algo de los gemelos.

"¿Por qué será que al final siempre acabo contándoos mis penas a los Diavvolo, a Claudio o a tí?" Murmuré triste por darme cuenta que no podía contarle ciertas cosas a Jake por miedo a hacerle daño con mi dolor.

"Supongo que por confianza y porque en el fondo nos quieres algo pero no demasiado; al menos no hasta el punto de preocuparte por hacernos daño."

Me entristecí un poco ante su acusación que venía a confirmar mis temores. En una época habíamos sido amigos, aún éramos aliados.

"Trixxy…" Me llamó. "¿De verdad no podías volver a intentarlo con los Diavvolo? No te digo que lo hagas, pero… ¿tan insoportable te resulta la idea? Se siguen preocupando mucho por ti."

"Cualquiera querría salir con ellos." Afirmé intentando no ablandarme con su confesión como parecía querer hacer mi subconsciente. "Pero les conozco. Phury tuvo parte de la culpa de que me mataran como Trixxy. Por dios, se alimentan de mi especie."

"Pero tú siempre has dicho…"

"Diría lo que fuera con tal de convencerme de por qué sigo hablándoles siquiera." Le confesé. "En serio, sé cómo son, son leales con los suyos, y aunque sigo sin entender por qué yo soy 'de los suyos' cuando no soy como vosotros, no quita para que no aprecie que me quieran proteger y ayudar. Pero no, aparte de eso, prefiero que no se me acerquen, aún no les he perdonado."

Eso pareció cerrar la charla, y aproveché para ir hasta la puerta y salir de allí aún sabiendo que Max no tardaría en seguirme desde las sombras tan pronto se le pasara la confusión o le hubiera contado a los Diavvolo lo que había dicho de ellos.

O tal vez no, Maxxy no era de ir por ahí marujeando, claro que esta vez era sobre sus queridos 'hermanos de clan' y en cierto modo, cabezas de este.

"Vaya, esto… no has pensado mucho lo que te ponías ¿no?" Me dijo la rubia.

"Rose… no seas mala…" Le dijo la madre.

"Déjame adivinar." Dije. "Un guante de cada color."

"No, además de eso, un zapato de cada color." Me dijo Bella.

"Ah, perfecto, por eso notaba uno un poco más incómodo que otro." Afirmé.

"¿Por qué no has usado las botas árticas?" Me preguntó Carlisle el 'pater-familias'. "Si se te hielan los dedos podrías perderlos."

"Creo que hoy no salíamos de aquí." Afirmé quitándome los zapatos para tantear las leyendas. "Ah, claro, está medio caída, por eso me he confundido."

"Espera, te traeré el otro." Me dijo Alice. "¿Vas a ir al gimnasio?"

"Sí, probablemente vaya con los calcetines." Afirmé.

"Eso es una guarrada." Afirmó Bella.

"No si parte del entrenamiento conlleva dar patadas." Afirmé siguiendo mi camino cuando Alice reapareció a mi espalda pasándome los zapatos correctos.

"¿De verdad crees que merece la pena todo este sacrificio?" Me preguntó esta preocupada.

"Vosotros protegéis a vuestra familia, pero yo protejo a la mía." Afirmé.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jagger)

((¿Es la primera vez que vemos su mente? Hum… creo que sí. Bueno, no os matéis intentando entenderle, hay cosas de su personalidad que no tienen explicación razonable y/o cuerda.))

.

"Maximilien." Le dije cuando le vi llegar tras su turno de vigilancia. "Se supone que tenías que estar vigilando dentro de la casa."

"El chico 'radio Macuto' y la vidente me dijeron que los perseguidores estaban lejos planeando y no percibían nadie peligroso cerca siquiera."

"¡Me la pela que no haya nadie!" Dijo Phury. "¡Joder, ya la perdimos una vez, no quiero que vuelva a pasar!"

"Calma hermano." Le dije poniéndole una mano en el hombro y mirándole antes de volver a Max. "¿Qué hacía ella?"

"Ha vuelto a despertar, está entrenando con el 'estirado' y 'Hulk'." Dijo bostezando antes de mirarnos serio.

Hubiera jurado que diría algo, pero entonces vi que había alguien más mirándonos serios.

"¿Hasta cuando va a seguir esto?" Preguntó Bailey de un serio que asustaba mientras Dakota nos miraba desde su puesto en una piedra junto al cadáver de su última presa: un cazador de focas de un punto al norte de nuestra posición actual. "No tenéis ni idea de cómo se siente. Cada día tengo que catalizar su miedo, sus pesadillas despierta…"

"Lo sé." Afirmé.

De siempre Rissa había tenido pesadillas sobre su auténtica identidad; muerte, destrucción… pero últimamente parecían ser más recurrentes, al menos una a la noche.

Lo sabía, Phury lo sabía, por eso estaba más quisquilloso, por eso lo estábamos los dos, solo que al menos yo tenía algo más de control en eso.

"Jagger, creo, de verdad creo, que le pasa algo." Afirmó Max. "En serio, la observo, miro en silencio cómo discurren las cosas allí dentro, 72 horas seguidas, descanso apenas 2 horas en 3 días. Sé todo lo que pasa dentro en torno a ella."

"Oh, ahora no te las des de listo, tío." Le dijo Phury.

"Oye, Trix es compañera nuestra también." Dijo Max enfrentándose por primera vez a uno de nosotros tan abiertamente. "Aguanto vuestros mordiscos verbales porque sé que estáis preocupados y vosotros lo demostráis así. Pero nosotros no lo pasamos mejor."

"Discúlpanos." Le dije por los dos. "Estamos tan preocupados que no podemos controlarlo. ¿Qué decías de ella?"

"Está mal." Afirmó. "De verdad, algo pasa. Está más belicosa y como siga así acabará por hacerse daño. No es de nuestra raza, tiene una falta de vista casi total, y aunque pueda suplir su carencia no quita para que siga siendo humana, una humana con problemas."

"¿Te crees que no somos conscientes?" Le dijo Phury levantando la voz.

"¡Joder, mete al menos 3 horas en el gimnasio improvisado, a veces incluso 4 o 5!" Le dijo Max levantando la voz. "¡Corre todas las mañanas a pesar de ser entre el hielo!. ¡Y luego las peleas contra los miembros de la familia y algunos de los chuchos!" Afirmó confirmándonos lo que ya sabíamos. "Si sigue así… no hará falta que vengan por ella. Volverá a caer de nuevo en poco tiempo."

Eso era preocupante, pero no podíamos hacer nada por cambiarlo.

"Trixxy siempre ha sido cabezota." Suspiré preocupado. "No podemos cambiar eso, es ella la que lo ha decidido."

"Pues vayamos a buscar a esas ratas." Dijo Phury.

"Es peligroso." Afirmó Max.

"¿Y?" Contraatacó Phury. "Tú te escondes a la perfección en las sombras, no te verán. Y siempre es mejor que dejar que muera de cansancio."

"Max tiene razón, no podemos enfrentarnos solos a ellos." Afirmé. "Y Phury también tiene razón en que no podemos permitir que uno de los nuestros muera por algo tan tonto como la extenuación."

"¿Y qué sugieres entonces, listo?" Me dijo Bailey.

"Es hora de que hagamos algo que debimos hacer hace mucho tiempo." Afirmé mirándoles a todos uno a uno. "Ya sabéis qué hay que hacer."

"Avisaré a Corinne para que venga." Afirmó Dakota.

Corinne era nuestra última baza. Y si teníamos que hacer aquello, cuanto antes mejor; Corinne se encargaría de ayudarnos en su papel mientras nosotros nos encargábamos del resto.