CAPITULO 69: DOLOR.
(Voz de Jake)
"¡¿Pero quién te ha hecho esto?" Oí gritar mientras dormía en el salón.
"Oh… por dios… ya me han echado del cuarto… ahora qué…" Murmuré desperezándome para oír llorar.
"Tranquila, cielo, te volverá a crecer." Dijo Bella.
"Seguro que ha sido…" Comenzó Rosalie rodeando a Nessy que lloraba a moco tendido y a punto de darle un algo en brazos de su madre.
"Cuidado, Rose." Le dijo Edward. "No puedes señalar con el dedo sin tener pruebas."
"¡Coño, es tu hija!" Le dijo Rosalie. "¡Mira a ver quién ha sido!"
"No puedo verlo." Afirmó. "Pero es evidente que no ha sido ninguno de los chicos, es la impronta de Jacob, nunca le pondrían un dedo encima."
"Entonces ha sido Rissa." Afirmó mientras yo me acercaba para ver a Nessy con el pelo cortado a trasquilones.
"Por amor de…" Murmuré mientras Nessy extendía la mano hacia mí. "¿Pero quién te ha hecho esto?"
"Seguro que ha sido Rissa." Dijo Rosalie.
"¿Qué está pasando aquí?" Dijo la aludida llegando de la mano de la niña.
"¿Has sido tú?" Le dijo Alice. "¿Tú has hecho esto?"
"Claro que no ha sido ella." Dije.
"¿Pero qué es lo que se supone que he hecho?" Dijo. "Oh… ya… lo siento mucho. No sabía que necesitábais la leche para…"
"Ella no ha sido." Afirmó Edward. "Si lo hubiese hecho sabría de qué hablamos y piensa que es de la leche de soja de la nevera."
"¿Entonces quién ha sido?" Preguntó Rosalie.
"A juzgar por el corte diría que alguien que no tuviera demasiada idea de cortar pelo, o con ganas de venganza." Afirmó.
"Más a mi favor." Afirmó Rosalie.
"Rissa, sé que no has sido tú, pero diles de tus propios labios que no has cortado el pelo a Nessy." Afirmó Jake.
"¡Claro que no!" Dijo ofendida.
"Y yo digo que claro que sí." Dijo Rosalie. "Tienes motivos, Renesme no te cae bien."
"Se acabó." Afirmó. "No tengo por qué aguantar que me carguéis lo que no he hecho. Me largo a entrenar fuera; y Jake, no hace falta que vengas."
"Rissa, joder, que no te culpamos." Le dije yendo a seguirla para encontrarme con su mano contra casi mi cara.
"Que no, déjame sola y quédate con ellos." Me dijo. "Necesito un rato a solas."
"¿Cómo qué…?" Dije para que la cría me diese una patada que me tiró al suelo haciéndome coger la pierna auyando de dolor.
"Es que… le he dado una patadita." Le dijo la niña. "¡Vamos a jugar con las focas!"
"¡Maldita niña!" Le grité.
"¡Jake!" Me dijo Bella corriendo con Esme a mi lado. "¿Estás bien?"
"Pfffiu… Hay que ver qué pulgas se gasta la críaja esa." Dijo Emmet silbando.
"Por eso es peligros hacer vampiros de niños." Dijo Carlisle tanteándome la pierna que me dolía como el infierno. "Le ha roto un hueso, por suerte no se lo ha movido y parece que sana ya bien."
"Como vuelva a verla cerca…" Gemí entre punzadas de dolor.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
"¿Seguro que estás bien, tita Trixxy?" Me dijo Corinne.
"Sí, cielo, estoy… bien." Dije.
"Ese chucho es malo contigo." Afirmó. "No es justo que te culpe de nada. Tú no has sido. Estabas dormida."
"Gracias, Corinne." Le dije haciéndole una caricia.
"¿Y entonces por qué sigues aquí?" Me dijo.
"Sí, a veces me pregunto lo mismo." Afirmé.
"Los tíos y las tías…"
"No." Negué. "Aquí es donde necesito estar. Los chicos son mi familia."
"Pero el chucho estúpido…" Dijo.
"El chucho estúpido es mi novio." Afirmé. "Aunque desde ayer comienzo a tener mis dudas."
"Pues vámonos." Me dijo. "Si corremos podemos llegar a un campamento de cazadores furtivos en una ciudad abandonada por allí."
"Cori, no puedo." Negué suavemente. "De verdad, mi lugar está aquí."
"¡Un oso!" Dijo feliz para salir corriendo.
Me daba envidia cómo era capaz de evadirse así de fácil con cualquier cosa, cómo podía olvidarse tan fácilmente de los problemas con oler algo comestible para ella.
"Ojalá yo pudiese hacerlo tan sencillo también." Me dijote suavemente mirando al cielo que no podía ver y abrigándome bien del frío ártico que reinaba allí.
Fue justo entonces cuando lo capté, alguien me miraba.
"¿Corinne, eres tú?" Le llamé para recibir el silencio por contestación.
Presté más atención mientras intentaba controlar los nervios que tenía ya de punta.
Escuché ye intenté captar los movimientos en el aire.
Allí había algo o alguien, grande, realmente grande. Respiraba pesadamente, así que o estaba cansado o resoplaba normalmente.
Eso no me tranquilizaba nada.
Se movió y volvió a acercarse.
Me dio más miedo, estuve a punto de llamar a Corinne, pero entonces se acercó y me olió. Mejor dicho, me olisqueó. Noté el aire caliente de su aliento en la cara, por entre mi pelo hasta que oí un ruido de chasquido de hielo cerca y el ser que tenía dándome vueltas se paró frente a mí.
Pensé que me iba a hacer algo. Sin embargo, fuese quien o lo que fuese, se fue.
"Co… ¿Corinne?" La llamé intentando no levantar demasiado la voz para evitar volver a atraer lo que fuera que fuese lo que había estado acechándonos.
"¿Sí, tita?" Me dijo desde detrás. "Corinne ha cazado unos lemures. ¿Quieres?"
"¿Has estado hace un momento aquí?"
"No, Corinne estaba cazando lemures." Me dijo. "Pero huele a chucho."
"No creo que fuese uno." Negué. "Es… dudo mucho que haya de esos por aquí."
"Pero… oh, será mejor que volvamos dentro." Dijo. "Aquí hay algo que a Corinne no le gusta como huele."
"Claro." Dije. "Pero… preferiría no tener que ver a…"
"Corinne y Trixxy pueden jugar en la sala de juegos de Emmet." Me dijo sonriendo. "Corinne puede llevar a Rissa sin que los chuchos tontos se den cuenta."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jake)
"Venga, cariño." Le dijo Bella a Nessy en mi regazo. "Tía Rose te va a dejar preciosa."
"¿Qué tal te va?" Me preguntó Carlisle.
"Mejor, ya no me duele tanto." Afirmé. "De todas formas… ¿Quién ha podido hacerle eso a una niña tan rica como Nessy?"
"Creo que es evidente." Dijo Rosalie.
"Rissa no ha sido." Afirmó Edward calmadamente antes de que pudiera. "Es evidente que tiene un móvil, pero he visto su mente, no sabía nada, y desde luego no la veo capaz de hacer algo así a una niña."
"Pues yo sí." Afirmó Rosalie. "No sé cómo puede estar celosa de una niña cuando nosotras deberíamos estarlo de ella."
"Rose." Le dijo Emmet.
"A ver… ¿es que no se da cuenta que acapara la atención de nuestros maridos?" Dijo.
"Rosalie, te estás pasando." Le dijo Jasper.
"No, es que no entiendo por qué se pone celosa de Nessy cuando ella parece intentar engatusar a todos." Dijo. "Si fuera por mí diría que realmente no quiere a Jake."
"Odio las rubias." Afirmó una voz aguda.
"Oye, pequeña." Le dijo Esme sonriéndole. "¿Y Rissa?"
"Corinne no habla delante de chuchos apestosos." Dijo cruzándose de brazos y haciendo pucheros de que no iba a respirar.
"Corinne…" La llamó Esme.
"Tranquilos, está en casa." Afirmó Edward. "Pero Jacob, deberías hablar con ella. De verdad, está… demasiado complejo, me da dolor de cabeza."
"Ya tiene que ser algo gordo para darte dolor de cabeza." Le dije intentando quitarle hierro a la situación.
"De verdad, nunca había visto una mente tan… fogosa." Afirmó. "Es como si gritase en medio de todas las mentes."
"En cuanto la niña nos diga dónde esta, iré a buscarla y hablaré lo que sea que tenga que hablar con ella." Afirmé.
"¿Edward?" Le preguntó Carlisle.
"Aparte de darme dolor de cabeza no piensa demasiado dónde está." Dijo mirándonos.
"¿Vas a decirnos dónde está, jovencita?" Le preguntó Alice sonriendo a la niña.
"No, tita Trixxy quiere estar sola y Corinne lo entiende." Afirmó. "Así que Corinne va a jugar con la comida que ha encontrado rondando cerca."
"¿Nessy puede ir a jugar?" Preguntó.
"No, la comida es de Corinne." Dijo la niña antes de sacarle la lengua y largarse.
"Digáis lo que digáis, esa cría no me gusta un pelo." Afirmó Rosalie.
"Vamos Nessy, no llores." Le dije. "Estás quedando super-guapa, además, a saber qué es lo que llama la niña comida. Aún sigo sin saber bien qué hace aquí y por qué parece que solo es amable con Rissa." Añadí antes de oír carrasper detrás nuestro. "Déjame adivinar, la niña-satánica está justo detrás ¿no?"
"No… exactamente." Me dijo Bella.
"Siento molestar la reunión improvisada para escuchar a Don Juan hablar de lo mala que es una niña pequeña." Dijo Rissa. "Buscaba a Emmet para pedirle una cosa."
"Vale, me has encontrado." Dijo Emmet divertido. "¿Qué necesitabas?"
"Acabo de descubrir que tirar cuchillos de mesa a ciegas contra un tronco es mala idea, y Corinne no sé dónde se ha metido." Afirmó. "Así que voy a pasarme otra vez a la cinta de correr. Pero ha desaparecido también."
"¿Has recogido los cuchillos?" Le preguntó Carlisle. "Ah, ya veo. Espera un momento."
"Ha sido una buena idea, pero deberías haber sabido el resultado." Afirmó Edward.
"No pensaba que iban a rebotar." Afirmó ella sonrojándose.
"Espera, ya voy yo." Le dije.
"No importa, Emmet me puede decir dónde está la cinta ahora." Me atajó ella. "Y cuando vuelva, igual Corinne decide venir, no quiero que nadie se sienta a disgusto mientras yo me dedico a correr."
"Rissa, tenemos que hablar." Le dije cogiéndola de la mano para encontrarme con algo afilado contra mi clavícula.
"Cuidado, Jake." Me avisó. "Últimamente tengo mejor puntería a corto alcance que nunca."
"¿Me estás amenazando?" Le dije.
"Un animal que se siente amenazado reacciona siempre atacando." Afirmó guardando lo que fuera que me había colocado contra la clavícula. "Tú mejor que nadie deberías saberlo." Añadió antes de dar media vuelta y salir.
"¡Uffff!" Dijo Emmet divertido siguiéndola. "Y parecía pacífica cuando la compramos."
"Si consiguen convertirla seguro que va a ser un peligro." Afirmó Jasper serio. "Alguien capaz de hacer esa amenaza a un ser querido es un peligro encubierto."
"No…" Negó Edward. "Es algo complejo. Hay una parte de ella que no consigo ver en su mente, como si permaneciera oculta salvo momentos puntuales, como ahora."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
No podía entenderlo, por muy enfadada que pudiera estar con Jake… ¡le había intentado amenazar con un cuchillo apuntado al cuello!. ¡Yo no era así, no iba por ahí amenazando a mis seres queridos!
"Madre mia." Me dijo Emmet que parecía haberse sentado junto a la máquina de correr mientras yo corría en ella. "Sí que tienes que guardar furia en ese cuerpecillo esmirriado tuyo. Estás corriendo a 15 km/h."
"Necesito quemar adrenalina." Afirmé intentando dar una explicación lógica y razonable a por qué ese subidón repentino de todos mis niveles.
"Relájate un poco, mujer." Me dijo divertido. "Estás herida y todo, deberías tomártelo con un poco más de calma."
No podía decirle que había sentido algo peligroso cuando me quedé sola en la nieve mientras Corinne buscaba comida cerca.
"Quiero estar lista para lo inesperado." Afirmé. "No sé cómo ni por qué, pero presiento que están cerca."
"Ya, seguro que sí." Me dijo demostrando que no me creía. "Y por eso te matas a correr ¿no? Para poder escapar."
"No solo para eso." Negué. "Correr me fortalece las piernas y me da resistencia, necesito unas piernas fuertes para poder moverme más rápido y saltar más."
"¡Ah…!" Dijo entendiendo por fin. "Pues lamento decirte que por mucho que lo intentes, no vas a estar al nivel de tus adversarios, son mas rápidos, mas ágiles y letales que tú."
"Ya, pero yo soy más guapa y más lista." Afirmé bromeando. "¿No has oído nunca el dicho de más vale maña que fuerza?"
"Creo que esta vez, maña y fuerza están a la par." Afirmó. "Son rápidos, y tremendamente listos. No te olvides de poderosos."
"¿Y?" Dije.
"¿Cómo que 'Y'?" Me dijo. "Mira, Jasper me convenció de ayudarte, y la verdad es que pensaba que iba a ser más divertido, que te veríamos tirar la toalla al cabo de un par de días, y mírate, sigues aquí. Peleas todos los días al menos una vez contra cada uno de nosotros y los lobos. En ningún momento me has parecido un mal rival. Menos… todo que cualquiera que nosotros, pero un buen rival." Afirmó. "Y Jasper, él no acepta hacer esto por cualquiera." Añadió parándome la máquina de correr de golpe y casi haciéndome caer. "Tú tienes algo, hasta las chicas lo han visto. Por eso no dicen nada a que pases el día casi entero desaparecida." "Por eso hacen comida que os guste."
"Salvo la tal Rosalie." Afirmé.
"Rosalie es un poco… especial." Me dijo suavemente llevándome de la mano al banco de pesas para los dorsales. "Es buena, pero… bueno, su carácter a veces es un poco…"
"Entiendo que esté celosa." Asentí.
"¿Cómo…?" Dijo como si le extrañase.
"Aunque no lo parezca por cómo actúo, sigo siendo una mujer." Afirmé poniéndome a levantar pesas. "El amor es una bendición y al mismo tiempo, el peor de los venenos. Puede matarte de la peor forma posible: pudriendo tu alma de forma que por dentro vayas muriendo poco a poco aunque por fuera estés como el primer día de tu vida. Porque el amor es la madre de los celos, uno no puede existir sin el otro."
"Ni que supieras qué se siente." Me dijo ocultando sus temores tras una máscara de andar bromeando.
"Sé lo que se siente." Afirmé. "Jake. Él es mi salvavidas y a la vez la causa de mis males. Y lo peor de todo es cuando sabes que lo que tienes es malo y eso te hace sentir aún peor."
Por un momento, pensé que no diría nada, así que seguí levantando pesas en silencio, intentando aliviar el peso que notaba en mi interior.
"¿Por qué te sientes amenazada de una niña?" Me dijo. "Rose tiene motivos para sentir celos de ti, tú eres bonita, eres agradable y ella lo sabe. Pasamos demasiado tiempo contigo, Jasper y yo. ¿Pero Reneesme?"
"Porque ella es especial, ella y él son especiales, ambos son guerreros." Afirmé notando dolor en el pecho pero el peso que aminoraba un poco. "Sus destinos podrían estar unidos, pero yo… yo solo soy yo. No veo, no puedo ponerme guapa porque no capto gamas de colores, y tapoco puedo maquillarme. Siempre dependo de alguien que me diga si mi pelo tiene un buen día o uno malo. Si estoy pálida no puedo cubrirlo porque no sé qué color de base de maquillaje tengo que usar, ni la cantidad y la zona que lo necesita. Y aunque termine mis estudios… seamos realistas, nadie quiere que una ciega se encargue de curar a sus animales."
El pecho me dolía horrores, pero el peso había disminuido hasta casi desaparecer, sobre todo cuando amparándome en la toalla para secarme el sudor de la cara, arrastré con él todo el sufrimiento que brotaba y había brotado de mis ojos al hablar.
Mi vida desde que había conseguido aquel cuerpo y aquella identidad era difícil, pero con el tiempo podía llegar a ser insoportable; y sentirme constantemente amenazada por aquella niña… eso era más de lo que podía soportar.
"Sé que Alice ve lo que está por venir." Afirmé. "Sé que no puede ver mi futuro."
"Eso es porque siempre estás con algún lobo." Me dijo para añadir la broma usual en él y sus palabras. "Kriptonita, cada uno tenemos la nuestra."
"No." Negué. "Sé que voy a estar con ellos, pero en algún momento nos separaremos. No puede ser por eso."
"Pero es que la otra alternativa es…" Me dijo.
La muerte, eso confirmaba mis sospechas. Alguien sobraba en la historia, y ese alguien era yo. No iba a haber un señora de nadie, cuando la cría creciera, Jake se acabaría uniendo a ella, y entonces yo solo sería un fantasma del pasado.
No había duda, Jake iba a ser uno de ellos, Jake era de la niña, yo solo era el pasatiempo que el destino había propuesto para él.
Entonces lo noté, el peso había vuelto, pero ya no era culpabilidad, esta vez era diferente. Era un peso que me pesaba como una losa, que me quitaba el aire de los pulmones… me ahogaba.
Entonces me rendí.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"¡Carlisle!" Salió gritando Emmet.
"Emmet." Le dijo Esme. "¿Qué ocurre?"
"Llévala a su habitación." Afirmó Edward.
"Edward." Le dije pudiendo ver a duras penas un mechón largo de azabache volando mientras la espalda de Emmet desaparecía por el pasillo arriba. "¿Qué ocurre?"
"Carlisle, es Rissa." Llamó Edward. "Le ocurre algo… No, no puedo… No lo sé, ahora te paso a Emmet." Afirmó antes de salir corriendo.
"Jake." Me llamó Bella. "¿Qué ha pasado?"
"Eso mismo me pregunto yo." Afirmé para correr por donde podía oler el rastro de Emmet aún en el aire. "Pero ahora mismo me voy a enterar."
Apenas tuve que correr, llegué al cuarto que teníamos Rissa y yo, pero la puerta estaba cerrada.
"Emmet, qué ha pasado." Le dije.
"Estabamos hablando tranquilamente mientras hacía ejercicio cuando… ¡poom! De pronto dejó caer las pesas y se cayó al suelo." Me dijo.
Rissa.
"Tengo que entrar." Afirmé.
"Creo que de momento es mejor que dejes que lo haga Edward." Me dijo Bella.
Quería entrar, tenía derecho a hacerlo, pero en lugar de eso di un golpe tremendo a la pared y me aguanté dando un cabezazo.
"Deberías salir a dar una vuelta." Me dijo Alice.
"No, me quedo." Afirmé sentándome en la puerta y convirtiéndome lentamente en el lobo que tenía dentro gracias al dolor que sentía y la furia por saber que no podía entrar y aceptarlo servilmente.
Entonces, llegó lo peor. Apenas 2 minutos después.
"Están cerca." Dijo la voz de Seth en mi cabeza dirigida hacia el resto.
"Yo también lo huelo." Afirmó Embry.
"No os lo vais a creer." Añadió Chris, uno de los benjamines. "Esto parece el Avismo de Helm, del Señor de los Anillos."
Entonces levanté la cabeza de entre mis patas y miré a la gente que había en el pasillo antes de morder el picaporte de la puerta y precipitarme dentro para ver a Edward con las manos en la cabeza de Rissa mientras ella seguía inconsciente y él mantenía los ojos cerrados.
"Chicos, volved." Les ordené. "Vigilad desde cerca de la casa."
"¿Jake?" Me llamó Seth. "¿Eres tú?"
"No, soy caperucita roja." Afirmé. "Retroceded, todos."
"Jacob, es…" Me dijo una voz mental de uno de los chicos de la clase de Seth. "No te lo vas a creer, pero…"
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Alice)
De pronto, algo me golpeó la razón con una fuerza inusual.
Fuego, destrucción… había gente armada viniendo hacia aquí, hubo un momento en que pareció cortarse la visión sin dejarme descansar antes de saltar a un punto donde un tiburón blanco y varias orcas salían volando del agua ártica que rodearía nuestra retaguardia tras avanzar varios miles que kilómetros, los cuerpos destrozados a mordiscos que se esparcían por todas partes alrededor de lo que debería haber sido el cuello de los animales, justo en las bases de sus cráneos, las espinas dorsales totalmente partidas mientras una horda tremenda salía del agua helada.
"¡Alice!" Oí gritar suavemente para ir haciéndose más y más alta en segundos mientras se repetía mi nombre hasta que fui capaz de pestañear y enfocar. "Gracias a dios…" Gimió Jasper con la frente contra la mía.
"¿Estás bien?" Me preguntó Carlisle.
Sacudí la cabeza, me dolía horrores y todo ese horror, parecía grabado a fuego en mi mente, me dolía horrores y notaba cómo me ardía como si intentaran quemar mi cerebro con fuego desde dentro.
"Ya vienen…" Susurré asustada.
.
.
((Ya sé, ya sé, es demasiado corto, pero prefiero dejarlo aquí para darle más dramatismo a la historia, jeje.
Ahora hay que esperar hasta el próximo capítulo para ver quién viene, por qué y qué pasa a continuación.
Jejeje, saludos…))
