HOLA A TODAS Y A TODOS, ESPERO QUE ESTEN MUY BIEN, LES DEJO OTRO CAPI, A VER SI LE GUSTA, QUE ESTEN SUPER Y MUCHAS GRACIAS POR DARSE UN TIEMPO Y DEJAR COMENTARIOS EN LOS CAPITULOS ANTERIORES, SABEN QUE EN VERDAD LE AGRADESCO MUCHO SU OPINION AL RESPECTO. TAMBIEN AGRADESCO A LAS PERSONAS QUE SIGUEN LA HISTORIA Y LA HAN PUESTO EN FAVORITOS, MIL GRACIAS.


Capítulo 20

Toda la tarde tuve unas ansias enormes por abrazarlo y hacerle sentir mejor, por manifestarle que todo iría bien, que yo estaba con él, pero no quise forzar las cosas, no estaba del todo segura si una abrazo o un beso sería lo mejor para su estado de ánimo. Yo sentía que lo podía incluso incomodar.

En cuanto termine mi discurso sentí un alivio enorme, por dos razones, una porque pude hablar con él, tomamos un tema difícil y otra porque sus brazos fueron esta vez los que me rodearon. Peeta me envolvió en un fuerte abrazo, jalándome a su regazo, sentándome prácticamente en sus piernas y hundiendo su cabeza en mi cuello.

-Yo sé que cuento con ustedes, es solo que… tengo mucho miedo, demasiado de que –

-Sabes que no lo harás – al ver que no continuaba y sabía muy bien por donde iba la línea de sus pensamientos hable – has tenido muchas oportunidades, pero lo que sientes… lo que sentimos es más fuerte que ese veneno –

-Pero no puedo evitarlo, hoy estuvo tan cerca Kat –

-Yo también tuve miedo – claramente sentí como se tensó – tuve miedo de perderte, de que no creyeras en mí, incluso cuando me entere que te fuiste a la estación fue horrible, el solo pensar que tu… bueno te alejes de mí, es algo que no soportaría, así que prefiero arriesgarme y hacer lo que hice el día de hoy, a pesar de que Johanna y Haymitch no querían que te viera –

-Pero ya viste que fue muy arriesgado, de cierta manera tenían razón al no dejarte pasar, es que yo te amo Kat, y por lo mismo no quiero arriesgarme hacerte daño, ¿sabes lo horrible que es tener tantos sentimientos encontrados y al final sentir que yo mismo puedo hacerte daño? –

-No, no lo sé, pero tu también debes estar consiente de algo –

-¿el qué? –

-que yo se que cuando… cuando tu me alejas, cuando crees que soy la mala del cuento no es porque en realidad lo sientas, es porque has sido manipulado – Peeta me dio una ligera sonrisa y negaba con la cabeza, al menos no me debatió esto.

En cuanto estuvimos acostados, decidí que era el momento para retomar su episodio y aclarar muchos de los recuerdos retorcidos y sus dudas, tal vez no iba ser un tema agradable pero al parecer era el momento para tratar.

-Peeta, tu… tu tienes aun dudas y no estás del todo seguro de muchas cosas que pasaron o mas bien no pasaron, ¿quieres que lo hablemos? – la habitación de Peeta estaba sumida en la penumbra, solo entraba un poco de luz por la ventana, pero no era suficiente para ver su rostro.

-Kat, hoy te he lastimado mucho – él tomo una fuerte bocanada de aire – y lo que menos quiero es seguirlo haciendo –

-Tranquilo, ya te he dicho que no lo harás, el efecto del veneno…-

-No me refiero a eso – dijo para pararme – se que hoy no ha sido mi mejor día, pero estoy aún confundido – el tono que estaba utilizando me decía que estaba molesto consigo mismo – se que sí seguimos hablando te puedo hacer daño con mis preguntas o lo que… bueno lo que pienso –

Sus palabras me estaban causando un hueco en el estómago, a la vez que me angustiaba, pero sabía que era el momento, que yo misma había empezado el tema, que era necesario resolver sus dudas, ahora que todo estaba fresco, era mi oportunidad de decirle que era cierto y que no con respecto a Gale, a pesar de que me sentía incomoda debido a que esta conversación incluía temas muy… íntimos, pero finalmente era Peeta y él debía saber todo de mí, yo no tenía nada que ocultarle.

-Adelante, no importa… es hora de aclarar todo eso – me retorcí en mi lugar, de modo que termine recostada en mi lado derecho, a pesar de que no lo veía con toda claridad, era importante hablar de frente.

-Es que… no te quiero incomodar, no quiero ser imprudente con mis… preguntas –

-Peeta… - tome aire – tu y yo somos una pareja ¿no es así? – Solo vi como su sombra asentía – entonces es momento que lo hablemos, no debe de haber secretos ni dudas entre nosotros –

-Tienes razón – él se movió de modo que quedo recostado de su lado izquierdo para también estar de frente, lo que agradecía, pero también agradecía que estuviéramos a oscuras, porque así sería menos incómodo para ambos.

-¿Y bien? – lo alenté

-Es que no sé por dónde empezar… - se aclaró la garganta – es que… mi duda es… bueno tu y Gale antes de todo lo de los juegos, solo eran amigos – yo asentí sin saber si él podía ver algo de mi movimiento de cabeza, pero no quería interrumpirlo – entonces ¿no había nada entre ustedes? –

-No, como dijiste éramos amigos, antes de los juegos bueno… nunca hubo algún acercamiento que no fuera de pura amistad -

- pero tu… ¿tu esperabas o bueno tú lo querías más que como amigo?-

Inhalé profundamente – veraz Peeta, yo… pues estaba muy ocupada en mantenernos vivas, no te voy a negar que esos pensamientos no pasaron por mi cabeza en algún momento, pero ¿cómo te explico?, no directamente con Gale, lo que siempre estuve segura fue que pues yo nunca tendría hijos, que yo no traería a ningún ser a sufrir todo lo que Prim y yo estábamos sufriendo –

-Entonces ustedes bueno… ¿nunca estuvieron juntos, no… no tuvieron intimidad? –

-¡No! – sentí arder mi cara, a la vez que me molestaba mucho que le hicieran creer que yo había estado con Gale – tu sabes lo de mi primer beso con él – tome aire – recuerdas cuando estuvimos en el distrito 11, cuando Haymitch nos llevó a ese lugar en el techo del edificio de justicia –

-Sí, bueno ahora que lo mencionas me queda un poco más claro –

-Bueno ahí te conté lo que paso entre Gale y yo en el bosque –

-Si lo… lo recuerdo –

-Pues esa fue la primera vez que lo bese, no te voy a decir que fue la única – en ese momento me vino a la mente el último beso que me dio Gale, me preguntaba si sería conveniente decirle o dejarlo pasar, como si no hubiera pasado nada esta mañana.

-Es que… -

-Vamos dilo, lo único que te pido es que creas en mi palabra –

-Cuando te vi abrazada a él, vi muchas imágenes desagradables, me dio tanto odio, tanta confusión –

-Aun no entiendo cómo es que te metieron esas imágenes, no lo sé, porque, ni siquiera tu nos llegaste a ver en algún momento, no que yo lo recuerde –

-He platicado con el doctor Aurelius de eso anteriormente…. – Peeta se quedó muy pensativo – y bueno él cree que muchas de las imágenes pudieron ser fotomontajes y cosas así –

-Ósea que… cuando tu veías imágenes de Gale y yo, en realidad tal vez eras tú, puesto que con las arenas y la gira de la victoria tenían de donde tomar –

-Así es, fui un verdadero tonto, como pude pensar algo así, como pude pensar que tú y él se burlaban de mí, a la vez que eran mutos, es tan extraño, porque bueno no sé, tu y yo nunca… tu sabes hemos estado íntimamente juntos, no sé cómo sembraron eso –

Peeta me hizo muchas pregunta, saco muchas de sus dudas no solo con respecto a Gale, sino también de muchas cosas que creía que yo le había hecho cuando éramos niños, afortunadamente muchos de los recuerdos eran cuestión de un sí o un no, él ya los tenía divididos, él empezaba a distinguir mucho mejor todo eso, pero a la vez era importante que lo platicáramos, así él dudaría menos o le quedarían más claras las cosas. Incluso le platique de las pastillas que mi madre me había enviado, de que yo nunca me arriesgaría estar con alguien sin la protección debida, puesto que yo no quería tener hijos.

-¿Kat? – hablo Peeta adormilado.

-Dime – conteste en igual condición, no sabía muy bien qué hora era, pero había sido un día agotador, así que ambos estábamos por caer dormidos.

-Puedes volver a cantar, me siento algo… nervioso por toda nuestra plática, necesito relajarme –

-Claro – sonreí al saber que mi canto le ayudaba a relajarse, que mi canto fue lo que lo trajo de nuevo en si esta tarde - ¿Cuál quieres escuchar? –

-La canción del valle, por favor, o la que gustes de la de mi cumpleaños –

Aun estábamos de frente, tal vez no estábamos tan pegados como a mi me hubiera gustado, pero al menos estábamos juntos, acaricie su mejilla, sintiendo que sonreía cuando empecé a cantar, por lo que no quiete mi mano de ahí, mientras que él ponía la suya a la altura de mi cintura.

Cuando desperté al escuchar un leve sonido que provenía de la habitación de al lado, me di cuenta que ambos estábamos tan cansados anoche que permanecimos en la misma posición, yo con la mano en la mejilla de Peeta y él con su mano sobre mi cintura, pero lo que más me sorprendió, que después de todo lo sucedido, de tener a un Peeta muy alterado, de recordar muchas cosas para ayudarle a distinguir entre sus recuerdos, al parecer ninguno de los dos tuvo pesadillas.

-Hola bonita – fue un alivio escucharlo hablarme así.

-Hola mi chico del Pan – le sonreí

-¿Qué fue ese sonido? – dijo confundido, pero sin moverse, incluso no quitaba su mano.

-Mmm… no lo sé, ve tú a saber que está haciendo Johanna –

-Oh, por un momento olvide que estaba ella aquí, anoche no hizo nada de ruido –

-Anoche caímos rendidos, no supimos nada – me reí - ¿Cómo te sientes? ¿no te duele la nariz, la cabeza o las costillas? –

-No, tranquila, me siento cansado, aun tengo una leve punzada en la cabeza, no se si sea por el golpe en la nariz o lo intensa que estuvo la… crisis – puede ver un rastro de timidez o mas bien de vergüenza.

-Tu nariz esta aun inflamada, esta ya morada –

-Como era de esperarse – levanto levemente los hombros.

En esta ocasión fui yo quien disminuyo la distancia entre nosotros y me acerque lo mas que pude a él, incluso moví una de mis piernas de manera que envolvía las suyas, mi mano aun permanecía sobre su mejilla pero dando leves roces, acariciando a su paso.

-Peeta, ¿sabes que te amo? – le susurre prácticamente en sus labios.

-Si mi bonita, lo sé y yo en verdad… lamento lo de ayer, lamento que la crisis me hiciera…-

-Sh sh – lo silencie – no te lo digo por eso, yo se muy bien todo lo que pasa por culpa de las crisis – nuestros labios estaban tan pegados que solo bastaba un minúsculo movimiento para estar besándonos en forma.

-Yo también te amo, aunque la…-

No quería escuchar más sobre la crisis, lo único que quería era sentirlo y que él me sintiera, por lo que no lo deje continuar y lo bese, uní nuestras bocas moviendo mi mano hacia su nuca y presionándolo con ganas para evitar que se separase de mí.

Peeta acepto de inmediato mi reacción, correspondiendo a cada caricia que le daba, a cada roce por parte de mi boca, para después no tardar en pedir acceso a ella. Supongo yo que la tensión que vivimos el día de ayer había logrado que mi cuerpo estuviera rígido, pero en cuanto empecé a sentir que un hormigueo me recorría de cabeza a pies, también fui sintiendo como me iba relajando; incluso lo note también en Peeta, claramente sus hombros se aflojaron, situación que ayudo a que envolviera con sus brazos pegándome mas a él.

Pudimos pasar el resto de la mañana así, pero el sonido de algo romperse en la habitación de Johanna nos sorprendió.

-¿Crees qué este bien? – comento Peeta mientras deshacía el abrazo en el que nos habíamos fundido.

- Pues con ella no se sabe, creo que iré a ver –

- Esta bien de todas maneras es hora de levantarse, necesito ver como le fue a Alex ayer y…-

-Hey calmado, yo voy a ver eso, no tienes porque presionarte –

-Pero Kat, ya estoy bien, hay muchos pendientes, necesito trabajar en el pastel y los bocadillos –

-Ok, hagamos un trato, vamos abrimos la panadería, de ahí vamos con Paul para que te vuelva a checar y dependiendo lo que nos diga vemos si regresas a la panadería, aparte creo que Alex es muy eficiente y pues yo puedo ayudarle –

-No es necesario ir a la clínica –

-A no, eso si que no, si no vas a la clínica entonces no vas a ninguna parte – en ese momento ya estaba yo en la puerta, me plante frente a ella como para dejarle claro todo.

-Pero…-

-Vamos Peeta hazlo por mi, me voy a sentir mas segura cuando Paul te examine, y también dijiste que aun te molestaba la cabeza, lo mejor es que descanses –

-Ok esta bien, pero voy a trabajar, creo que será lo mejor, me mantendrá distraído y no dejara que piense en tonterías, en lo que pudo ser o no –

-Ya veremos –

Resulto que el sonido que escuchamos fue el de un vaso al romperse, Johanna estuvo muy inquieta toda la noche, temiendo por que Peeta entrara nuevamente en crisis, así como también la había alterado, recordando muchas cosas mientras estuvo detenida en el capitolio al igual que Peeta.

-Jo… no me lo vayas a tomar a mal… pero porque no buscas ayuda – le dije mientras los tres caminábamos a hacia la panadería, claro yo caminaba de agarrada de la mano de Peeta.

-¿Qué? De que demonios hablas –

-Lo digo en serio, se que no duermes bien, ayer pues todo lo que paso nos altero y bueno tal vez podrías hablar con alguien como el doctor Aurelius, a mi me ayudado mucho – de repente sentí un jalón por parte de Peeta y era porque había dejado de caminar.

-¿Qué sucede? ¿te sientes mal? – pregunte confundida.

-¿es otra crisis? – también Johanna se veía afligida.

-¡no! – contesto muy serio – es solo que acabo de recordar que ayer antes de todo esto, yo tome una llamada en tu casa ¿no es así? – era cierto, pero con todo el ajetreo ni siquiera lo recordaba.

-Si, pero bueno ya…-

-Es que Kat, era el doctor –

-¿Qué era lo que quería? –

-Tal vez eso también influyo en que me alterara, Kat me dijo que bueno dos cosas… la primera fue que estuviéramos alertas, Paylor le dijo que nos previniera porque al parecer del distrito 13 salieron un grupo de personas en dirección aquí, que no nos alteráramos, pero que no fuéramos imprudentes con nuestras acciones y comentarios –

-¿Qué? – me sentí algo preocupada por sus palabras

-Tranquila descerebrada, déjalo terminar, continúa –

-El doctor dice que pueden ser solo como una visita de "x" persona o no se, que no este directamente conectado con nosotros en especial contigo – me dio un fuerte apretón de mano.

-¿Y la otra cosa? – pregunto una Johanna curiosa.

-Bueno… pues que encontraron un video de… una conversación de Coin conmigo en esa sala de loqueros –


N/A: ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, ASI COMO TAMBIEN QUE MI ESTADO DE ANIMO NO ESTE AFECTANDO A LA HISTORIA. SALUDOS.