CAPITULO 70: LA GUERRA COMIENZA. EL REFUGIO TRASFORMISTA.
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((¡ESTOY TAN CONTENTA QUE NO PODÍA ESPERAR A PROCLAMARLO A LOS 4 VIENTOS!. ¡POR FIN HE TERMINADO LA CARRERA!. ¡YA SOY MAESTRA A FALTA DE MI TÍTULO! Oh, oh, estoy tan emocionada que me cuesta hasta respirar y estoy alcanzando las 200 pulsaciones por minuto y creo que incluso hasta más. No puedo parar de reírme por nada, llorar y correr (que el conserje me ha reñido por casi colgarme de una lámpara del pasillo de la uni de un salto que he dado, ¡como si fuese una niña de la ESO!) Vamos, que todavía estoy que no me lo creo. Y entre que estoy con la maldición femenina mensual, tengo las hormonas tontas, tengo el bajón post-exámenes, me he tomado 1 café para despertarme porque esta noche antes del examen he dormido la friolera de poco más que 2 horas y algo en total, tengo la noticia y... ya no sé ni lo que escribo, vamos que no sé ni lo que digo ni lo que hago.
Lloro, me río, salto, corro, tecleo que da gusto...
¡COÑO, HE PERDIDO LA CABEZA!
Y eso, que estoy tan emocionada que no podía esperar a contarlo. ¡SALESIA, QUE YA SOY MAESTRA DE INGLÉS! De verdad, os juro que nunca voy a olvidar los ánimos que me habéis dado todos mientras escribía todos los fics y os pedía perdón y comprensión por tardar más de lo usual por exámenes, prácticas de fin de carrera y demás. Habéis sido mi punto de apoyo en todo momento y, en cierto modo, habéis estado simbólicamente a mi lado en las duras y las maduras. Así que... ¡MILLONES DE GRACIAS A TODOS POR APOYARME Y MOTIVARME!
Y lo dejo que vuelvo a llorar y reírme a la vez y no sé ni ve lo que escribo en la pantalla.
Os quiero mucho, gracias por el apoyo. Un momento, eso ya lo he dicho... os dejo con el capítulo.))
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(Voz de Rissa)
Era horrible, me moría de miedo y a la vez estaba calmada, como si algo dentro de mí no fuera como debería y pensara que aquella pesadilla era el final para todo.
Me desperté de golpe y sudada y al no ver nada, me lié a golpear a las sombras que se cernían sobre mí.
"¡Alejaros!" Les grité. "¡No me toquéis!"
"Rissa, tranquila, somos nosotros." Me dijo una voz familiar.
"¡Alejaos de mí!" Les grité.
"Rissa, cálmate." Me dijeron en Quileute. "Soy yo, Jake. Estás bien, estás a salvo."
"Jake…" Le dije. "He pasado tanto miedo…"
"Ya está, todo ha sido una pesadilla." Me dijo.
"¿Y ese ruido?" Le dije. "¿Por qué estáis todos aquí dentro?"
"Hay un ejército dirigiéndose hacia aquí." Me dijo. "Pero no te preocupes, te pondremos a salvo."
De pronto todo estaba mal, era como mi sueño.
"Tranquila, estás bien." Me dijo cogiéndome en brazos. "Vamos a sacarte de aquí, pero vas a tener que confiar en nosotros. Jasper cree que deberías poder cogerte con fuerza a Seth cuando se trasforme en lobo."
"Jake, yo no quiero ir con nadie que no seas tú." Le dije. "Quiero estar contigo."
"Rissa, no es ningún capricho." Me dijo. "Yo soy bueno peleando, y Seth es el más rápido de todos. Los Cullen pensaron que cuando más pequeño fuese el lobo que te llevase mejor, pero los más pequeños no pueden llevarte sin que cante demasiado."
"¡No!" Le dije. "¡Quiero ir contigo!"
"Rissa." Me dijo Carlisle en un egipcio un poco malo. "Tiene que ser Seth. Los más pequeños irán escoltándoos."
"¿Y qué hay de Jake y el resto?" Le pregunté. "No quiero que le pase nada."
"En toda batalla hace falta hacer sacrificios." Me dijo después de un poco como si asimilase la pregunta. "Estarán bien, ya han peleado antes. Nosotros vamos a ayudarle. Jesús… no recordaba que hablar con Amun fuese tan difícil."
"Hablas bien, pero si no estás acostumbrado cuesta un poco." Afirmé levantándome. "Está bien, voy a cogerme algo de ropa y haré lo que habéis dicho."
(Salto espacio-temporal)
"No te preocupes, nos vemos en un rato." Me dijo Jake dándome un beso que me supo a gloria y por un momento estuvo a punto de hacerme olvidar lo negras que se habían puesto las cosas. "Corre, Seth." Añadió dándole un golpe para que saliera en los cuartos traseros.
Mientras fuesen los animales, no podríamos hablar, pero no me preocupaba eso, me preocupaba más el qué pasaría, si mis pesadillas serían ciertas o no, si…
¡FLOSHHHH!
No necesitaba ver para saber que nos habían disparado, que nos habían tirado algo ardiendo y que nos persiguieron.
Sobre todo cuando algo se clavó en mi pierna sin poder hacer nada por remediarlo; tuve que morderme los labios para no gritar y hacer acopio de toda mi voluntad y autocontrol para no gritar de dolor y descubrirnos a Seth y a mí.
Por suerte al final, acabó calmándose todo un poco y al cabo de un buen rato, noté el frío de la nieve bajo mi espalda.
No me moví, ni cuando el peso de Seth comenzó a dolerme aunque sí conseguí abrirme paso bajo sus pieles y su axila de lobo para poder coger algo de aire fresco.
Y uno… dos… tres…cuatro…
La cuenta iba para largo. Conte hasta 3.600 y seguí.
Hasta que finalmente, noté movimiento.
"Vaya… parece que está incosciente…" Dijo una voz.
"¿Es ella, seguro?" Dijo otra, esta vez masculina.
"Huele a ella." Dijo la primera antes de que alguien cogiese mi mano.
Estuve a punto de atacar, pero se me adelantaron y alguien me cayó en la cara para convertirse en un animal, peludo, pequeño…
"No es posible…" Susurré para mí sacando la mano para tocarlo. "¡No, quietos, les conozco!" Grité.
Solo que como siempre, no sirvió de nada; hasta que me sacaron de debajo de Seth.
"Pero mira qué animales…" Dijo una voz familiar.
"Zach… hacer que paren." Pedí. "Son mis amigos…"
"Ya, la manada de tu amigo el lobo." Me dijo. "Pero son ellos los que nos han atacado primero."
"Oye, sean los que sean, este no es lugar para quedarse." Afirmó Kiki, la mayor del grupo de gatos con un punto de preocupación en la voz. "Por cierto, cantas tanto a chucho que es difícil identificar tu olor."
"Ya verás, vamos a llevaros a un sitio seguro." Dijo Zack. "Cubriremos vuestro olor con nieve."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
Aquello no me gustaba un pelo, ibamos siguiendo a un grupo de gatos que corrían por los montones de nieve como si fuesen simples conejos mientras un par de osos cubiertos de nieve y uno ártico iban borrando las huellas y guiándonos respectivamente.
"Ya me gustaría a mí saber dónde narices nos llevan." Me dijo Mick corriendo junto a mí.
"¿Cómo está la chica?" Preguntó Austin desde atrás.
"Bien, se mantiene pegada fácilmente a mí y oculta." Les dije. "Y yo tampoco las tengo todas conmigo, pero si Rissa confía en ellos porque les conoce, yo también."
Podría haber dudado, dudar de Rissa por confiar más en mi instinto; pero eso estaba fuera de lugar. Rissa era una de los nuestros como la que más. Era la impronta de Jake y mucho más importante: era nuestra amiga.
Vale, no conocía a aquella gente, animales o lo que fuese, pero parecían saber qué se hacían y Rissa confiaba en ellos.
"Seth, confío en ti." Me susurró Rissa en mi tripa. "Confío en ellos, pero si tú ves algo raro y decides huir… yo no me opondré."
Eso era un orgullo, se fiaba de mi opinión y criterio para llevar la seguridad de todo el grupo; y a la vez era un cargo por la enorme carga moral que llevaba.
Las decisiones estaban en mi mano, para bien o mal.
Y entonces se metieron en un agujero en el suelo y nosotros paramos en seco.
"Eso es un agujero." Dijo alguien en mi mente.
"No puede ser en serio." Contestó otro.
Ahora era cuando venía la parte mala de mi posición.
Aquel lugar era a todas luces un vulgar agujero, de pasar tendríamos que hacerlo a rastras, y yo llevaba a Rissa en mi tripa.
Entonces un gato se destrasformó mirándonos.
"¿Qué esperáis?" Nos dijo. "Entrad, es un refugio, seguro."
Entonces miré al resto; estaban esperando una orden.
Miré de nuevo a la entrada y asentí hacia el resto.
"Austin, movedme con cuidado a Rissa." Le pedí. "Que me quede a un lado, no quiero aplastarla."
Entonces el asintió y se me acercó para ponerse a tironear del escondite de Rissa.
"¿Qué ocurre?" Preguntó susurrando.
"Tu portador quiere ponerte a un lateral, la entrada es muy estrecha, supongo que, sabiamente, habrá pensado que es la forma de hacerte el menor daño posible." Le dijo un crío gótico junto a un zorro negro.
"No os preocupéis por mí." Afirmó. "Puedo ir sola."
"Como quieras." Le dijeron.
Entonces me tiré al suelo puesto que ya estaba a mi costado para negarme a dejarla.
Si pasábamos por aquello y fuese una trampa…
"Vamos, pero estad atentos por si fuese una trampa." Les dije al resto.
Y la verdad es que bien podía serlo, a juzgar por la entrada que tuvimos que usar y que era tan estrecha que costaba horrores pasar por allí porque entrábamos demasiado justos de altura mientras que de anchura andábamos un poco más holgados, en mi caso no tanto debido al ancho extra que me hacía llevar a Rissa pegada a mí.
Pero finalmente, tras un tramo en oscuridad total, llegamos a un punto donde todo se ensanchaba formando una especie de sala helada.
Entonces paré y esperé al resto, listo para encararme a lo inesperado.
"Desde luego…" Dijo una voz desde el costado que tenía a Rissa. "Animales salvajes… no se puede confiar en ellos para trasportar nada delicado. ¿Todo bien, Trixxy?"
"Perfectamente." Asintió ella antes de que yo le intentase alejar al chico que acabó con un salto en cuclillas en mi lomo. "¿Qué ha pasado?"
"Que tienes unos amigos un poco bestias." Afirmó el chaval. "¿Te importa decirles que nos conocemos para evitar que vuelvan a atacarme y acabemos haciéndote daño?"
"Tu voz me suena, pero no acabo…"
"Kenu." Le dijo el chico como ronroneando. "Horhekenu, para ser más exactos. Un nombre gracioso, considerando que me convierto en gato." Afirmó acariciándose con la mejilla el dorso de la mano como rascándoselo.
"Ah, ya me acuerdo de ti." Afirmó Rissa sonriendo. "Kenu 'felinu', eres el hijo del especialista de felinos de la rama de la costa este."
"El mismo que calza y viste." Le dijo él feliz. "Y ahora… ¿os importa relajaros un poco, lobos? Esto está rodeado de nieve, un movimiento en falso y todo se caerá dejándonos enterrados. Yo que vosotros, como sois tan grandes, me destrasformaría y vendría. Y Trixxy, por favor, nada de enfurecerte, esto es nieve, no queremos ahogarnos en ella."
"Claro." Dijo ella. "Pero haría falta muchísimo más que un enfado para fundir tanta nieve."
"Sí, cierto, también me avisaron de esto… por si acaso, procura no cabrearte ¿vale?" Le dijo echándonos encima una montaña de ropas. "Ahí tenéis, ropa de abrigo."
"Eh, no te lleves a Rissa." Le dije destrasformándome. "No va a vernos desnudos, así que no hay motivo para alejarla. Y las manitas quietas, chaval."
"Ja." Dijo el chaval con ironía antes de cogerla en un abrazo por la cintura y atraerla por la nuca para plantarle un beso de campeonato antes de que ella le golpeara la cara con la mano abierta y le separara.
"¡Joder!" Exclamó el chico alucinado. "¡Qué fuerte pega!. ¡Es la primera mujer con la que no funciona!"
"Y como vuelvas a hacerlo, te partiré la mandíbula." Le dijo Rissa. "Puedo y no dudaré en hacerlo si vuelves a intentarlo. Tengo novio y aunque no nos vaya bien es momentáneo."
"No me digas más, también lo había oído, tu ancla." Afirmó. "Malditas almas…" Murmuró por lo bajo.
"Creo que la dama no necesita ayuda para defenderse." Dijo Mick.
"Hay que ver los mamporros que da." Afirmó Austin divertido.
"¿Estás bien?" Le pregunté a Rissa cogiéndole la mano.
"Sí." Afirmó sacudiéndola. "Aunque me pica la palma entera. Creo que igual me he pasado."
"Que va, si llega a estar Jake le vuela la cabeza." Afirmé.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
"Con cuidado ahora." Me dijo Seth llevándome de la mano por el camino siguiendo a aquel chaval que conocía por ser su padre uno de los altos cargos asociados a la asociación verde a la que pertenecía.
"Ya sentimos lo del suelo irregular." Dijo Kenu. "Pero está excabada como buenamente hemos podido, hay lo justo y necesario para esconderse y poco más."
"Y cómo van a encontrarnos." Preguntó Seth. "Jake y el resto siguen ahí fuera."
"Sí, bueno… les tenemos vigilados, además, no están solos." Afirmó Kiki. "A ver si hay suerte, van tan tapados que nadie podría reconocerles."
"Pero no están en peligro ¿no?" Pregunté preocupada por ellos.
"No." Negó Kiki. "Somos guardianes, estamos en forma."
"Aunque la mayoría, lo más cerca que han estado del peligro ha sido por peleas de bandas callejeras." Afirmó Kenu con preocupación o pesar en la voz.
"Seth." Le llamé en quileute. "Sé que cuando estáis convertidos podéis mandaros mensajes mentales. Necesito que les digas a Jake y al resto dónde estamos."
"Vale, lo intentaré." Me respondió. "Pero no sabemos dónde estamos. Le mandaré las imágenes de la ruta que hemos seguido."
Asentí y volví a poner mi atención mirando a la gente que tenía en frente y siendo consciente por los movimientos de aire, que nos rodeaban más.
"Kiki, los chicos van a quedarse en forma de animal." Le dije. "Están cansados, en esa forma parecen descansar más."
"Está bien, como quieran." Me dijo. ""
"Bueno… aquí no hay habitaciones con cama." Me dijo Kenu con un tono de picardía evidente en la voz. "Sin embargo, hay gente que duerme convertida, y estoy seguro que los gatos estaremos encantados de hacerte de manta bajo la manta. Tú ya me entiendes."
"Creo que no, pero de todas formas, ya tengo almohadas propias, gracias." Afirmé.
(Salto espacio-temporal)
"¿Aún no hay noticias de Jake?" Pregunté en quileute para los chicos que estaban junto a mí, haciéndome de paredes peludas a los costados mientras Seth se mantenía junto a mí sentado y alerta y la manta de gatos acurrucados sobre y contra mí bajo la manta que me habían prestado me mantenían caliente sobre aquel colchón de palés de madera cubiertos con otra manta más.
"No." Negó Seth traduciéndome los gestos que no podía ver del resto. "Por lo que he visto, parece que siguen plantando cara."
"Cambio de turno." Dijo Emily entrando por la apertura en roca que formaba esa habitación. "Esto está siendo más duro de lo que pensaba."
"¿Has visto a Jake?" Le dije preocupada.
"He visto lobos." Me dijo. "De momento no ha muerto ninguno, aunque hay varios bastante malheridos."
"Tranquila." Me dijo Seth. "De momento está bien. Estará herido."
"No hay nadie indemne." Afirmó otra voz más. "Las guerras son así. Siempre se pierden unidades."
"Por suerte de momento no ha muerto demasiada gente." Dijo la otra chica, la amiga de Emily la vampiro.
Y eso solo podía significar una cosa: había caído gente.
Durante un rato, me sentí mal. Aquello no eran las peleas medio en juego con Emmet y Jasper, aquello era una guerra auténtica. Nadie apuntaba a no hacer daño, al contrario, cuanto más daño se hicieran mejor. Allí no jugaban, iban a matar con cada golpe y acción que hacían.
"Rissa, tranquila." Me dijo Seth rodeándome los hombros con un brazo. "Son todos muy buenos peleando. Seguro que no ha pasado nada."
Por muy buena intención que tuviera Seth, aquel gesto no me sirvió de demasiado. Sí, me reconfortó un poco, pero no me hizo demasiado alivio.
Los gatos en mi cuerpo y laterales comenzaron a frotar las cabezas contra mí, maullaron casi a coro con un maullido lastimero y me dieron lametazos y refrotones de cabeza por todos lados. Pero nada de eso me alivió.
"Seth… quiero a Jake…" Le pedí intentando aguantarme las lágrimas. "Quiero que esté bien… tiene que estarlo…"
"Tranquila, todo irá bien." Me dijo como si no supiera decir nada y hubiera tirado de lo más sencillo.
"¿No sabéis decir otra cosa?"
"Tiene que ir bien." Afirmó Kenu frotándo su mejilla humana contra mi cara y cuello en un ademán de gato doméstico. "Tiene que irlo, somos los buenos y todo el mundo sabe que los buenos siempre ganan."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jake)
No podía más. Aún a riesgo de guiar a todos los demonios a donde estaban escondidos Seth y Rissa con todos los más pequeños de la manada, me escapé mientras el resto me cubrían las espaldas. Me revolqué en la nieve para intentar cubrirme de blanco para poder camuflarme mejor y seguí corriendo como alma que lleva el diablo, matando a todos los vampiros que se me cruzaron e intentaron matarme.
Ya me estaba quedando sin almohadillas de tanto correr cuando me encontré cara a cara con un oso gigante que se levantó en sus patas traseras rugiéndome y mirándome.
Eso me asustó un poco, pero me sobrepuse y le gruñí para hacer que volviera a ponerse en cuatro patas y mirase a un montículo sobre el que estaba un zorro ártico.
"Pero qué…" Pensé cuando el lobo se levantó y dejó al descubierto una entrada a una cueva subterránea que era poco más que una raja en la nieve.
Recordaba haber visto en la mente de los chicos el pasar por allí, pero la verdad es que viéndolo me había parecido más sencillo que hacerlo. Me quedé atascado varias veces, hasta que decidí destrasformarme aún a riesgo de volver a sacarme huesos de sitio o agravar mis heridas.
"Maldita grieta…" Me quejé notando cómo me cortaba con el hielo de las paredes que sobresalían como esquirlas afiladas como cuchillos.
Sin embargo fue peor.
Al final acabé cayéndome de cabeza a una cámara donde había animales de todo tipo y personas de ojos rojos o inusuales mezclados con ellos y curándoles.
Me miraron fijos y volvieron a sus quehaceres.
"¿Dónde coño he…?" Murmuré antes de ver un par de lobos que se me acercaron corriendo para destrasformarse en los chicos más jóvenes de la manada.
"¡Jake!" Me dijeron felices.
"¿Dónde está Rissa?" Les pregunté en quileute también.
"Ah, está por aquí." Me dijo uno. "Seth, Mick y Austin están con ella, cuidándola porque está tumbada con gatos y otros animales haciéndole de manta."
"¿Qué te ha pasado?" Me preguntó el más pequeño de todos. "Pareces estar… muy herido."
"Ahí fuera no se juega." Afirmé. "Las peleas son a muerte, tenemos suerte de seguir con vida. Y ahora, llevadme con Rissa."
"Eh, alto ahí campeón." Me dijo la doble de Lady Gaga apareciendo de la nada con otro par de chupasangres. "Acceso restringido."
"Rissa está ahí así que voy a entrar." Les dije.
"De eso nada." Afirmó. "Ahora mismo está en una sesión de sueño."
"Me gustaría verte deteniéndome." Afirmé.
"Gill." Le dijo el chico con plumas. "Déjale, ambos necesitan estar juntos un rato."
"¡Pero… Rob!" Se quejó 'Lady Gaga'.
"Venga, venga, apartaros y dejarle pasar." Dijo. "Y Jacob, deberías dejarte curar eso. Tienes mala pinta."
"¿A quién se le ocurrió la idea de pasar por ese infierno de cuchillas de hielo para llegar?" Le dije apartando a los dos tipos que estaban con 'Lady Gaga', o Gill como parecía llamarse.
"Una gran idea ¿eh?" Dijo esta sonriendo con ironía. "Si no sales por la otra entrada sangras que no veas, eso nos debilita y como hay sangre se nos olvida que bajamos."
Hijos de…
"Primero Rissa y luego ya veremos." Afirmé serio. "Voy a llevármela."
"Hemos dispuesto otro refugio mejor." Afirmó Rob, el ángel. "Hay una base de extracción minera a varios kilómetros, hemos pensado irnos allí cuando acaben de hacer limpieza."
"No, voy a llevarmela yo solo." Afirmé. "A donde yo quiera."
"Pues va a ser que no." Me dijo. "No lo entiendes, ella es una de nosotros. Aunque no lo sepa aún."
"Ella no es uno de vosotros." Le gruñí apartándolo para entrar y ver a los tres lobos levantar la cabeza mientras permanecían en una formación de 'U' invertida.
Miré alrededor pero no vi a Rissa, aunque podía notar en mi corazón que estaba allí, y entonces la vi. Un movimiento bajo una montaña de mantas.
Me moví lentamente para ir a mirarla dormir, pero cuando fui a quitarle la manta de la cabeza…
"¡MIAU!" Maulló un gato saltándome a la cara y fallando de un pelo antes de ver que había una auténtica manada de gatos tumbada sobre Rissa, entre esta y la manta mientras ella dormía.
"¿Puedes curarme aquí mismo?" Le dije a Rob.
"Sí, pero… es peor." Me dijo.
"Me da lo mismo." Negué cogiéndole a Rissa la mano mientras me tumbaba junto a ella en el hueco que dejó uno de los lobos al rodar para alejarse y dejarme el sitio.
"Como quieras pues…" Me dijo.
Giré mi cara para mirar a Rissa porque se movió ligeramente mientras el ángel se inclinaba sobre mí.
Estaba tan bonita mientras dormía… Casi no parecía real siquiera.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
Fuego, mucho fuego… dolor, lágrimas… estábamos rodeados de fuego… miedo, terror, dolor… me estaba quemando.
"¡Ah!" Gemí levantándome de golpe y tirando los gatos que había tenido sobre mí.
Miré alrededor como siempre antes de darme cuenta que no podía ver nada.
"Rissa, eh, tranquila." Me dijo Jake. "Estoy aquí, todo va bien, ha sido un sueño."
"¡Jake!" Exclamé casi saltando sobre él y chocándome contra la mitad derecha de su cuerpo abrazándole al instante y poniéndome bien contra él. "Dios… pensaba que te habían…"
"Eh, eh… tranquila…" Me dijo susurrando y acariciándome la cara para cogerme de la barbilla. "Está bien, estoy bien ¿ves? Sigo vivo, esos viejos no van a poder conmigo…"
Me temía que pudieran, eran… eran los vampiros más fuertes y viejos que quedaban con vida…
"Y ahora… ¿puedes contarme qué has soñado?" Me dijo.
"La guerra." Afirmé rindiéndome ante la evidencia de que me importante demasiado como para seguir haciéndole daño por no contarle lo de los sueños. "Siempre muero, guillotinada, quemada, desmembrada…"
"¿Y cómo fue esta vez?" Me dijo preocupado.
"Quemada." Afirmé. "Es… me arrancaron los brazos y me quemaron."
"Ya está." Afirmó abrazándome tras haberme pasado un dedo justo por donde me habían arrancado los brazos en mi sueño. "Todo ha sido un sueño, no te preocupes. Volvamos a dormir, todo está bien."
"Sí…" Suspiré sin acabar de creérmelo.
Quería creerle, de verdad que quería; pero algo dentro de mí no me dejaba acabar de creerle del todo. Como si deseara de verdad que fuese cierto, pero en el fondo supiera que eran solo cuentos para dormir.
