CAPÍTULO 8
"Lo creas o no, tenía pensado mandarte un mensaje esta mañana." Le digo a Clarke mientras nos sentamos en un pequeño café.
"Lo creas o no, estaba deseando que lo hicieras." Me contesta sincera. Hay un brillo en su mirada que hace que sus ojos se vean todavía más azules. Me encantan.
Agacho la cabeza y me muerdo el labio. Esta chica me pone realmente nerviosa. Es una sensación que no sé cómo explicarla. Y no lo sé porque nunca me había sentido así antes. Pero me gusta.
Cuando vuelvo a levantar la cabeza, me está sonriendo. Noto como el calor empieza a subir por mi cuello hasta llegar a mis orejas.
"Y de qué era la entrevista?" Pregunta Clarke curiosa mientras echa un poco de azúcar en su café.
"Pues, sabes el gimnasio que está al otro lado de la calle?Grounders." Ella asiente. "Quedaron en llamarme esta tarde. A ver si tengo suerte" le contesto con una pequeña sonrisa.
"Seguro que sí. Y a que te dedicabas en..." Se queda a mitad de frase.
"El Segundo. Es un pequeño pueblo cerca de Los Ángeles" le aclaro antes de responder a su pregunta "Era monitora de kick boxing y el fin de semana daba clases de surf a niños".
"Eso explica el bronceado" dice "Yo nunca me he subido a una tabla de surf. Ya no hablemos del kick boxing." me dice medio carcajeándose.
"Eso tiene solución" le contesto llena de confianza con una sonrisa de medio lado.
"Seguro que sería peor que esos niños a los que les dabas clase" comenta también sonriéndome y yo no puedo evitar bajar mi vista hacia sus labios.
Decido cambiar de tema para desviar mi atención de su boca. "Y tú trabajas por aquí cerca o...?" dejo la pregunta a medias.
"Estoy estudiando medicina. Empiezo ahora mi sexto año de carrera."
"Entonces tienes..." pienso unos segundos antes de decir " 23 años?"
"No, tengo 22. Cumplo 23 dentro de unos días" le da un sorbo a su café y añade "Y tú?"
"Cumplí 23 en verano. Oye y qué tal la carrera?"
"Es bastante dura pero es lo que he querido hacer siempre. Además las prácticas este año van a ser una locura. Un día puede tocarme en urgencias, al otro en trauma, pediatría..." habla sin parar y a mí me encanta escucharla porque realmente se nota que ama lo que estudia. "Te estoy aburriendo verdad?" pregunta de repente.
"Qué va. Perdona por no decir nada pero es que me gusta escucharte hablar" le suelto sin más. Mi sinceridad hace que se ruborice. Y verla así, con sus mejillas sonrosadas y mirándome con esos ojazos tan azules, hace que me ruborice yo también. Parecemos dos adolescentes.
Al cabo de unos minutos, Clarke gira su muñeca para ver su reloj y comprobar la hora que es, y me dice con una mueca de desilusión "Lo siento Lexa pero tengo que marcharme" comenta mientras se levanta y va a sacar su cartera para pagar.
Yo también me levanto y le sujeto la mano mientras le niego con la cabeza "Yo invito".
"Pero..."empieza a hablar pero la interrumpo.
"La próxima me invitas tú" y me dedica otra de sus maravillosas sonrisas ante la idea de volver a vernos de nuevo.
Salimos a la calle en dirección hacia mi moto cuando le pregunto "Quieres que te acerque a algún sitio?" Le digo mientras saco el casco de mi mochila.
"No quiero molestarte... Puedo ir en metro."
"No es molestia. Quiero hacerlo" le digo sonriendo de nuevo.
"Pero no tengo casco" me dice la rubia.
"Quien ha dicho eso?" y levanto el asiento de la moto para sacar el casco de mi hermano.
Clarke me sonríe mientras se lo pone.
"Dame tus cosas y te las guardo en mi mochila" le indico.
Cuando cierro la mochila, Clarke me la coge y se la echa a la espalda antes de subirse a la moto.
"Tienes que guiarme, vale?" le digo girándome hacia ella. "Agárrate fuerte."
Cuando noto los brazos de Clarke aferrándose a mi cintura no puedo evitar sentir un pequeño cosquilleo en el estómago.
"Vamos" me dice Clarke mientras pongo la moto en marcha.
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Estamos de vuelta en Brooklyn. Apago la moto y los brazos de Clarke todavía rodean mi cintura. Es una sensación, cómo explicarlo... maravillosa. Sí. Podría quedarme en sus brazos para siempre. Pero de pronto afloja su agarre y apoya sus manos en mis caderas, antes de acercarse, más si cabe, y decirme casi en un susurro.
"Ya hemos llegado".
Yo me giro sonriendo mientras veo como se baja de la moto. Coge sus cosas de mi mochila y me la devuelve. Me la echo a la espalda y nos quedamos unos segundos mirándonos a los ojos.
"Tengo que confesarte una cosa" me dice agachando un poco la cabeza. Respira hondo y vuelve a levantar la mirada y mi silencio le indica que puede seguir hablando. "Es la primera vez que voy en moto"
Me quedo perpleja mirándola. No sé si por sus palabras o porque está tan bonita con el pelo medio alborotado y un pequeño rubor en sus mejillas. Y por supuesto esos ojos azules que no me puedo quitar de la cabeza.
"En serio?" logro decir por fin. "Te ha gustado?"
"Me ha encantado. Podríamos repetirlo, no crees?"
"Claro que sí" le respondo. Y tomo aire para decirle "Yo también tengo que confesarte una cosa."
Ahora es su turno de devolverme una mirada curiosa.
"Es la primera vez que llevo a una chica en mi moto. En realidad... nunca llevo a nadie que no sea mi hermano."
"Vaya... me siento especial" dice sonriendo.
Yo también le sonrío pero no puedo contestarle porque me vuelvo a quedar prendada de su sonrisa.
Al cabo de unos segundos, o minutos, u horas, qué sé yo, Clarke rompe la burbuja en la que nos encontramos y me dice.
"Bueno, yo vivo aquí." Me dice señalando el edificio que está enfrente de mí. "Sabes volver hasta tu casa desde aquí, verdad?" Asiento con un ligero movimiento de cabeza. "Espero que te llamen del gimnasio. Ya me dirás algo." Y entonces se acerca a mí para devolverme el casco y de paso darme un beso en la mejilla, igual que el otro día en el metro.
"Nos vemos Lexa" dice mientras vuelvo a poner la moto en marcha.
"Nos vemos Clarke."
