CAPITULO 71: HERIDAS GRAVES. ATAQUES DE HISTERIA.
(Voz de Rissa)
No sé qué hora era cuando me despertaron moviéndome suavemente.
"Buenos días, princesa." Me saluda Kenu con tono írónico. "Tercer día en su palacio."
"Jaula más bien." Afirmé estirándome. "¿Dónde están los chicos?"
"Luchando." Me dijo acurrucándose contra mí y frotándo su cabeza contra mi costado como un gato enorme con forma humana. "Y ahora arriba, hoy tienes un día complicado."
"¿Puedo seguir con mis entrenamientos?" Le pregunté.
"Sí pero no." Afirmó. "No vas a salir de aquí, pero tienes que estudiar y entrenar. Toooooda la mañana."
"Perfecto." Afirmé suavemente. "Estoy acostumbrada, y ya comenzaba a sentirme como una presa."
"Oh, no." Dijo divertido. "A los presos se les trata mucho peor, se les tortura."
"Sois unos animales." Afirmé. "Y ahora… sal para que pueda vestirme para entrenar."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"¡Ay!" Gemí con dolor cuando Carlisle me sacó le hierro de la espalda.
"Ya está, tranquilo." Me dijo.
"¿No decíais que no disparaban?" Le dije.
"No, no usan armas de fuego." Afirmó. "Esto eran filo."
"Yo solo quiero ir…"
"Tranquilo, Rissa está bien." Me dijo Embry. "He visto al relevo de animales que va a cubrirnos mientras descansamos. Ha estado entrenando pero no es ni la mitad de duro que con Jasper."
"Vamos que está jugando." Dijo Paul. "Típico de ella."
"Paul, si no vas a cerrar el morro deberías volver a la reserva." Le dije. "Voy a ver cómo está."
"Está bien." Afirmó Edward encargándose de las heridas de Seth. "Está comiendo en el comedor, así que si le llevas algo vegetal en buen estado, te lo agradecerá."
"No hay demasiada." Le dije.
"¿Qué tal unas barritas energéticas de uva y manzana?" Me dijo Edward.
Era cierto, había encontrado una bolsa de barritas de esas en una de las matanzas de rastro que habían dejado aquellos hijos de la gran… los aliados Vulturi.
"Vale." Asentí.
"¿Has encontrado de eso y no pensabas compartirlo?" Dijo Quil. "Pero qué mal compañero eres…" Añadió medio en broma.
"Eh, Rissa lo necesita más que nosotros." Dijo Embry. "Ella es casi-vegetariana."
"Además, nosotros tenemos carne fresca." Les dije.
"Sí, menos cuando nos comemos las tiras secas esas de carne." Dijo Paul. "Y venga, lárgate a ver a la chica de una vez, a ver si nos atienden de una vez."
Oyéndole daban ganas de matarle, pero… la verdad es que era su forma de ser amable sin que pudiesen llamarle blando. Así que les guiñé un ojo sonriendo divertido antes de darme media vuelta y meterme todo lo que quería llevarme, incluyendo la ropa en la mochila de lona que iba a llevar antes de convertirme y salir corriendo para dirigirme al nuevo emplazamiento del escondite.
(Salto espacio-temporal)
"Brrr… qué frío me das, hombre." Me dijo Lady Gaga soplándose las manos. "Anda, si no puedo sentir frío." Añadió divertida.
"¿Vienes a ver a tu dama?" Me preguntó el oso de la entrada bostezando.
"Sí." Asentí.
"Comedor." Afirmó señalando a la puerta oculta como un cubo de basura en el que te tenías que meter entre las bolsas para encontrar la entrada camuflada. "Baja, coge el pasillo de la derecha y en la 4ª puerta pasa y vete hasta el fondo. Pero seguramente la encuentres porque hoy tocaba bolas de carne de lata."
"Dios, sois asquerosos." Afirmé.
"Es eso o comernos los cadáveres que comienzan a apilarse en las bodegas." Dijo Lady Gaga encogiéndose de hombros. "Y aquí no hay antropófagos, aún."
"Sí, ya." Les dije para ir hacia el contenedor. "Que tengáis un buen día, ale."
El camino en sí era un poco sucio, apestoso y la entrada difícil de encontrar, pero valía la pena tantas seguridades solo porque tenían a Rissa allí dentro, además de heridos que necesitaban reposo.
Para cuando llegabas a donde tenías que llegar, si eras vampiro o humano, llegabas herido, y con la cantidad que había allí de gente 'especial', tu peste cantaba demasiado y eso por no decir tu sangre.
"¿Dónde está Rissa?" Les pregunté a los que estaban en el supuesto comedor.
"Su bandeja ahí." Me dijo un chico que se suponía que era un tigre pero al que nunca había visto convertido en animal señalándome una bandeja con comida mezclada y sin acabar. "Dijo que ya había comido y que iba a hacer algo."
"O sea, que está entrenando." Afirmó uno de los niños gatos.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
Estaba leyendo tranquilamente un libro que habían podido adaptar a una serie de grabados en láminas de tablerillo de madera cuando noté movimiento de aire y, prestando atención al sigilo y el aroma que desprendía, por no decir el ligero tintineo metálico de varias piezas pequeñas de metales nobles que cascabeleaban en un punto alto como una cabeza humana, identifiqué inmediatamente como 'no-amenaza'.
"Vaya, no te he oído entrar."
"¿Preocupada por mí?" Dijo Kenu. "Temes que el lobo malo entre por ti; en cambio tú sigues tan metida en tus libros como siempre."
"Me gusta leer." Afirmé. "Busco información."
"No deberías fiarte tanto de los hombres." Añadió con un tono seductor y mientras comenzaba a notar cómo me lamía la mejilla con cuidado. "Nosotros también podemos ser lobos si se nos tientan."
"Pensaba que estaba sola; se supone que tenías que estar fuera, vigilando; con Gill y compañía." Afirmé. "Ya verás, mañana me dará la brasa porque te fuiste pronto. Además, quería buscar algo en estos libros. Pero claro, tú no lo entenderías, solo piensas en…"
Zas, fue demasiado rápido. Un momento estaba apoyada en mis codos leyendo bocabajo en la cama y al siguiente apoyada en esta con mi espalda con las manos cogidas por encima de mi cabeza con fuerza por unas manos con uñas animales.
"¿Y qué hay de malo en pensar en vosotras?" Me dijo como echándomelo en cara. "Y tú tampoco ayudas demasiado… quedándote aquí abajo, sola, con la puerta sin cerrar."
"Te repito que pensaba que estaba sola. Se supone que todos están comiendo o plantando cara."
"Aunque fuera así, no puedes ser tan confiada." Me dijo. "Somos hombres como los que más, no animalitos domésticos que puedas manejar como muñecos. Una chica como tú, sola y despreocupada es una ofrenda en bandeja de plata. Y tampoco vas a gritar porque me conoces."
"No me das ningún miedo." Afirmé encarándole.
"No nos ves como una amenaza porque solo ves los animales en nosotros." Afirmó a mi oído. "Pero somos hombres como los que más, así que deberías estar cuanto menos preocupada. Podría hacerte lo que quisiera aquí y ahora y no tendrías oportunidad de huir. Podrías gritar y nadie te oiría, estamos solos aquí abajo."
Eso se estaba poniendo feo como él solo. No podía moverme casi.
"Desde que llegaste no has parado de mandarme mensajes, y tú también me gustas, mucho." Afirmó de nuevo con voz susurrante y seductora. "Así que no puedes quejarte ahora de lo que te haga."
"¡NOOOO!" Grité preocupada.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jake)
"¡NOOOO!" Oí gritar a Rissa.
"¡Rissa!" Le grité. "¡¿Dónde estás?"
Entonces volví a oír gritos y derrapé para ir a corre hacia ella antes de toparme con la puerta que casi exploté pasándo por el marco para encontrarme a Rissa con el que parecía el jefe de los gatos con un parche en el ojo debido a las heridas que estábamos sufriendo todos últimamente. Solo que ella estaba encima de él y parecía tener la ventaja mientras le gruñía algo.
"¿Qué está pasando aquí?" Pregunté un poco confuso porque hubiera esperado, a juzgar por el grito de ella, la situación al revés. "¿Qué le has hecho a Rissa?"
"Oye, es ella la que está encima." Me dijo el tipo mientras yo cogía a Rissa en un abrazo para separarle de ella.
"Sí, ya." Le dije para mirar a Rissa. "¿Estás bien?. ¿Te ha hecho algo?"
"No, es… estoy… bien." Dijo confusa. "Kenu solo me ha… no sé qué ha pasado, pero… estoy… bien." Dijo como si algo en todo eso le causara confusión.
"No, no estás bien." Le dije. "Estoy un poco cansado de no saber nada. Desde que te perdí de vista unas horas en Nueva York estás rara. ¿Qué pasó para que te quedases así?"
"Vi… a una persona." Afirmó. "Me contó lo de la guerra."
Bueno, eso era un paso.
"¿Y qué te dijo exactamente?" Le dije.
"Que moriría mucha gente en nuestro lado." Afirmó. "Varios lobos."
Eso sí que me dejó helado. Sabía que era una guerra, sabía que caería gente, que moriría gente. Ya teníamos a gente con heridas mortales o casi; habían muerto varios vampiros que habían ido a ayudar y eso por no hablar de neófitos que a alguien del grupo ese 'mezclolanza' de especies había tenido la genial idea de crear como peones de una partida de ajedrez. Pero que podríamos caer alguno de nosotros…
"Yo… ¡venga ya!" Le dije intentando ocultar el miedo que me provocaba lo que acababa de contarme. "Seguro que quien te diera esa información se equivocó."
"Solo se ha equivocado 1 vez de miles de millones de veces que ha hecho una predicción." Afirmó.
"Al menos eso es lo que dice." Dijo el chico-gato lamiéndose la mano para frotarse con ella el pelo como si fuese un gato de verdad. "Vale, ya me voy." Afirmó cuando le dediqué un gruñido. "Señor…" Fue murmurando hacia la salida. "Cuida a víctimas que luego sus compañeros te intentarán sacar los ojos…"
Aunque no me cayeran demasiado bien, no podía negar que aquella gente protegía bien y mejor que bien a Rissa. La mantenían oculta y lejos del peligro mientras nosotros nos encargábamos de mantener a los Vulturi alejados de ellos. Nos vestíamos con sus ropas para dejar rastros falsos en la pelea y al mantenerla dentro de aquella especie de… bunker minero, ni Edward era capaz de leerle la mente.
"Vamos, vayamos a comer." Le dije cogiéndola en brazos para ir a la puerta y abrirla para que se me cayeran encima Seth y Embry, el primero con muletas y el segundo con una venda en la cabeza y tapándole un ojo que tenía manchas de algo amarillo.
"Lo siento, pasábamos por aquí y…" Dijo Seth.
Lastima que no era al único que dejaban entrar a visitarla y descansar dentro.
"Vamos a comer." Les dijo Rissa sonriéndoles. "¿Os apuntáis?"
"Claro." Dijeron.
"Paul, Jared y Quil están comiendo también." Le dijo Seth. "¿Y si nos juntamos todos?"
"Vale." Dijo Rissa sonriendo feliz.
Lastima que no pudiéramos estar del todo solos.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Rissa)
"¿No vas a preguntarnos cómo estamos?" Me dijo Paul sécamente sacándome de mis ensoñaciones.
"Huelo a productos médicos desde aquí." Afirmé. "Sé que estáis heridos y si estáis aquí tiene que ser algo que cueste un poco curar, si no hasta días, al menos horas." Afirmé haciendo hincapié en que ya sabía que estaban un poco mal. "Prefiero no saber exactamente qué tenéis."
"Chica lista, como siempre." Afirmó Jared masticando algo.
Había oído ruidos de repiqueteos al paso mientras íbamos hacia el comedor, lo que significaba que o bien Seth o bien Embry tenían que ir con muletas. Y como a los dos les tenía un aprecio… especial, había preferido morderme la lengua y no preguntar, ya me hacía suficiente daño saber que uno de los dos estaba así de mal como para saber quién de los dos, si mi mejor amigo o el benjamín del grupo.
"Tierra llamando a Rissa…" Me dijo Jared.
"Lo siento." Afirmé. "¿Qué decíais?"
"Que estamos bien." Dijo Embry. "Estamos heridos y demás, pero aún no hemos muerto ninguno. Hay alguno de los más jóvenes que está bastante mal… pero según Carlisle aún no están en peligro mortal."
Gracias a dios…
"¿De verdad que estás bien?" Me dijo Seth.
"Sí, estoy… feliz." Afirmé sonriendo. "Me alegra saber que estáis todos bien, me… me siento impotente aquí dentro sin poder hacer nada cuando me buscan a mí y vosotros estáis todos…"
"No sigas." Afirmó Jared. "Eres una de los nuestros. Lo eras siendo Bella y lo sigues siendo ahora como Rissa."
"Ya, pero…"
"No." Dijo Paul supongo que siendo también el que dio un golpe a la mesa con el cubierto de plástico que usábamos para comer allí, de usar y tirar salvo los que quedaban bastante limpios que se fregaban y reutilizaban. "Ni una palabra más. Eres una de los nuestros con todo lo que eso conlleva. Nos guste o no, es nuestro deber defenderte dado que no puedes sola."
"Ya, p…"
"Tss…" Me dijo. "He dicho que nada más del tema. Tsss…" Repitió cuando volví a intentar decir algo.
"Lo que Paul quiere decir, aunque no lo exprese mejor, es que entre nosotros nos protegemos, y tú eres parte de 'nosotros' desde hace tiempo." Afirmó Jared. "Así que, no nos supone ningún problema hacer lo que estamos haciendo, y al fin y al cabo, son cosas que sanan tarde o temprano. Más temprano que tarde."
"Eh, venga, ya." Dijo Jake suavemente con un tono que denotaba algo cálido. "La vais a hacer llorar." Afirmó mientras notaba cómo me quemaban los ojos.
"Ala, ya la habéis hecho llorar." Dijo Embry bromeando. "A ver si no nos van a matar esos cerdos de fuera y nos va a ahogar ella en sus lágrimas…"
"Tontos…" Les dije riéndome.
"Alicia en el país de las maravillas." Afirmó Seth. "De no-sé-cuantos Carrot."
"Lewis Carroll." Le dijo Embry.
"Sí eso." Afirmó. "Lewis Carroll."
Hace tanto tiempo que llevo preocupada y con miedo por mis amigos y las predicciones de Madame Justinia que ya casi se me había olvidado lo bien que lo pasaba con aquellos chicos y lo cálidos que eran.
(Salto espacio-temporal)
Refugio secreto de los 'guerreros-tótem', 1.05 am.
"Con cuidado…" Oigo susurrar fuera del cuarto donde estoy tumbada entre gatos, rodeada y arropada por ellos mientras el resto se juegan el tipo fuera.
No es que estuviera despierta, pero desde que todo comenzó, apenas duermo una hora seguida puesto que cualquier ruido o voz cerca me despiertan. Duermo en un estado de semi-consciencia donde paso del sueño más que ligero a la vigilia en menos que cuesta respirar una vez. Así que siempre sé cuándo han traído algún herido o cuando ha vuelto alguien del turno de lucha.
Normalmente no abro los ojos, pero esta vez, el olor a sangre y otros fluidos es tan fuerte que abro los ojos de par en par. Porque ese olor y ninguna queja solo significa una cosa: muerto.
"Virgen santa… ¿sigue vivo?" Pregunta alguien.
"A ver, tiene mala pinta." Oigo susurrar a Rob, el ángel, que ahora hace las veces de curador o médico. "Llevadles al comedor y cubrid las mesas con alguna tela. Y por favor, dejadles respirar, necesitan aire si es que siguen…"
Entonces me incorporo lentamente mientras alguien cerca de mí hace lo mismo.
Nunca duermo sola, ni tampoco despierto sola, siempre hay alguien de guardia que despierta al poco si no a la par que yo.
Hago un gesto de silencio mientras acabo de ponerme en pie dejando los animales que dormían sobre mí a un lado con cuidado de no despertarles y me cojo a la barra que hay en el techo para colgarme y moverme a tracción de brazo hasta donde acaba y ya es seguro caer de pie para evitar pisar a nadie que esté por el suelo dormido. Siempre me cuesta lo mío, pero a veces despierto con ganas de ir al baño y como no veo, podría pisar a alguien.
Entonces noto que la presencia que había en el cuarto, me sigue a mi lado. Debería importarme, pero no lo hace, sé que siguen para mantenerme protegida las 24 horas.
"Eso es… con cuidado…" Afirma Rob. "Virgen santa… este está muerto… Y este está… no voy a poder salvarle…"
"Son neófitos." Dijo una voz masculina. "¿Qué hay de…?"
"Sin pulso… si le falta media garganta significa que está muerto." Dijo Rob.
Podía notar cómo me temblaban las rodillas.
"Este lobo está muerto." Afirmó Rob.
Ahí sí que no pude aguantar y mis rodillas se doblaron y perdí el equilibrio cayendo al suelo de rodillas.
Un lobo… ¿y si fuese uno de los pequeños, o…?
No, no quería pensarlo. No podía siquiera pensar que fuese Jake o Embry o …
"Tranquila… no es ninguno de tus perritos." Me dijo una voz fría.
"No lo entendéis." Dije con el corazón aún oprimido por la noticia y la expectativa de que dijesen algo que pudiese llevarme a pensar quién podía ser el lobo. "Son mis amigos… esos lobos son personas también, son mis amigos…"
"Bueno, pues el muerto no es de la manada de tus amigos." Me dijo. "¿Contenta?"
Sacudí la cabeza, eso no era suficiente.
Entonces Phury suspiró.
"Hay alguno de baja." Me dijo con un tono de rendición. "Huesos rotos y soldando, cortes feos… al amiguito tuyo ese protector por poco le sacan un ojo, pero se recuperará. Eso es todo lo que tienen, no hay ninguna herida mortal; como mucho uno que tiene una herida bastante fea que le está costando sanar, pero bueno, tiempo al tiempo."
"Ufff… esto tiene mala pinta…" Dijo Rob mientras ya estaba más calmada. "¿Por qué no le ha atendido Cullen?"
"Por favor, está incosciente." Dijo la voz masculina. "Le hemos visto siempre por aquí, es uno de los nuestros. Dicen que es el ancla de la chica-ave."
"Se llama Rissa." Le dijo Rob. "Está dormida con los gatos. Ellos le dan calor y ella a ellos energía y la sensación de reconfortarles."
De pronto me levanté de golpe y salí corriendo. Noté algo que me retenía pero me liberé de ello con un golpe seco que hizo que en vez de cogerme, se estampara contra la pared antes de correr, mano por la pared por delante hasta llegar al comedor y empujar las puertas con fuerza apoyándome en ellas abiertas para buscar dónde estaba las respiraciones y correr hacia donde parecía estar el cuerpo inerte.
((When you're gone – Avril Lavigne))
"Rissa, no deberías estar aquí." Me dijo Rob mientras yo ponía la mano hacia delante para bajarla lentamente hacia la cara que tenía delante y aterrizando en su lugar en un hombro sangrante.
No contesté, en su lugar moví las manos hacia la cara por el cuello donde me las pararon.
"Rissa, qué haces aquí." Me volvió a preguntar el compañero de Rob, 'Rob Negro' como le llamábamos a escondidas Emily la vampiro y yo, que era todo lo contrario a este y al que había conocido días atrás por ser parte de los dirigentes fuera, en el campo de batalla.
Seguí sin contestar y me solté para poner las manos finalmente en la cara.
"¡Jake!" Le grité. "¡Jake, despierta!"
No se movió, así que le moví apenas en una sacudida antes de que me separasen unas manos fuertes y me abrazasen contra un pecho de piedra.
"Ya está, para quieta." Me dijo Embry con un palo inerte colgando del antebrazo cubierto de vendas. "Shhh… Ya está… tranquila…"
"Jake…" Gimoteé.
"Tranquila, está vivo." Me dijo. "Solo está inconsciente."
"Voy a tratarle antes de que pase nada más." Dijo Rob para que Embry asintiera sin soltarme y apoyando su barbilla en mi cabeza. "Saldrá de esta, eso seguro."
"¿Has oído?" Me dijo Embry. "Va a salir."
"¡Está herido!" Le grité intentando aporrearle.
"Déjame a mí, Embry." Dijo entonces Paul.
"¡No, Paul!" Le dijo entonces Embry levantando un poco la voz con alarma.
Lo siguiente que sentí, o más bien simultáneamente, fue un bofetón que me derribó al suelo; entonces, me levantaron del brazo y me lo pusieron atrás de la espalda inmovilizándomelo.
"Si te mueves, te lo sacarás." Me dijo Paul al oído con calma. "Estás en estado de shock, no dudes que volveré a darte aunque me duela más que a ti."
Creo que fue entonces cuando me eché a llorar, pero dejé de forcejar mientras me sujetaba con firmeza el brazo a la espalda.
En el fondo sabía que Paul llevaba razón: estaba en estado de shock. No era cualquiera quien estaba allí tumbado, era Jake, y eso me había hecho perder la calma.
Sollocé y me sorbí los mocos hasta que alguien me puso un cleenex tapándome la nariz y lo tomé como una invitación a sonarme los mocos.
"Gracias." Afirmé.
"No hay de qué." Me dijo Seth.
El tiempo parecían eterno; los minutos parecían horas; las horas, días.
"Rissa, no hay necesidad de que te quedes." Me dijo Rob suavemente.
Sacudí la cabeza suavemente sorbiéndome los mocos que persistían en salir aunque ya no lloraba y mientras Paul me sujetaba la mano a la espalda firmemente.
"Ya que estás aquí podrías ir echando un ojo a las heridas de tus amiguitos." Me dijo el 'Rob Negro' con tranquilidad. "Así te dejas de lloros inútiles y haces algo de provecho."
"Preferiría esperar." Afirmé sorbiéndome los mocos de nuevo. "Pero la parte racional y entrenada en mí me dice que lo mejor que puedo hacer es echar una mano. Si Paul me suelta primero."
"¿Se te ha pasado ya la histeria?" Me dijo.
"Va a ser que en cuanto me diste el tortazo." Afirmé. "¿Te importa soltarme ya?"
"Claaaaaro." Afirmó soltándome. "Y siento haber tomado medidas tan… drasticas."
"Situaciones drásticas, medidas drásticas. Lo entiendo." Afirmé. "¿Quién es el primero?"
