En Algún Lugar del Tiempo

Capítulo #3


Gohan abrió los ojos con desmesura mientras respiraba hondamente. Todo era tan extraño ¿Acaso Videl le esperaba? Continuó acercándose ahora algo más decidido.

— ¿Eres tú?— repitió inquieta. El dramaturgo se sacó con delicadeza su sombrero deteniéndose frente a la joven. Guardó silencio unos instantes sin quitar la mirada de los ojos azules de la actriz, tomó una gran bocanada de aire.

— Sí— susurró haciendo un pequeño ademán con su cabeza. Videl le observó en completo mutismo. Pronto bajó la mirada inquieta— ¿Estás bien?— preguntó Gohan.

— Sí— contestó escuetamente la joven mientras sonreía forzosamente y dirigía fugazmente su mirada al pelinegro.

— Lamento haberte asustado— se disculpó educado Gohan.

— No, no. No me asustaste— expresó inquieta sin quitar su mirada del suelo.

— Es hora de llevarte a cenar— una ronca voz interrumpía el diálogo, ambos dirigieron su mirada al dueño de aquella voz. Pronto se encontraron con un anciano de oscuros lentes, un gran bigote cano y despoblada cabellera. Videl le observó en silencio unos instantes, prontamente tomó las vultuosas faldas de su vestido y caminó hacia el anciano.

— ¡Por favor! ¿Puedo hablarle?— intentó detenerle Gohan, la muchacha le dirigió tímidamente su mirada para pronto continuar con su camino. El anciano sonrió satisfecho e iniciaron su camino de retorno al hotel a paso calmo. Gohan les vio alejarse, sin embargo les siguió sigilosamente.

— ¿Te ocurre algo?— preguntó seriamente al notar la actitud de la actriz. Ésta negó con la cabeza sutilmente— ¿Quién es ese joven?— interrogó con imperceptible curiosidad.

— No tengo idea— contestó con fingida calma la ojiazul.

— ¿No dijo su nombre?—cuestionó. La joven le miró a los ojos.

— Casi no hubo tiempo— respondió escuetamente.

— ¿Conversabas con él, Satán?— inquirió curioso Rochi.

— No— pronunció amablemente. El anciano sonrió satisfecho y continuaron su camino en silencio. La pelinegra bajó su mirada reflexiva— En realidad, no— afirmó, tras lo cual volteó sutilmente su cabeza para ver al dramaturgo.

— No mires atrás, nos sigue— ordenó el hombre con su vista fija al frente. Pronto se detuvo— Sigue caminando, vuelvo enseguida— añadió, esperó constatar que la joven continuara su camino para girar en dirección a Gohan, la muchacha volteó rápidamente para verle.

— ¿Es usted huésped del hotel?—inquirió el anciano una vez frente al pelinegro.

— ¿Es usted Rochi?— preguntó de vuelta Gohan.

— ¿Se queda en el hotel?—repitió Rochi.

— Sí, así es— contestó amablemente el pelinegro.

— Le pido que no moleste más a la señorita Satán, si continúa haré que le echen— amenazó volteando prontamente de regreso hacia Videl. Gohan le vio alejarse seriamente.

— ¿Qué le dijiste?— inquirió con imperceptible preocupación la ojiazul.

— Lo que le digo siempre a los de su clase— contestó casual Rochi.

— Tu vestido del segundo acto no me gusta nada, lo cambiaré— expresó el anciano cambiando repentinamente de tema— Dile a Mary que luego hablaré con ella— ordenó ahora adelantándose a la joven, momento que ésta aprovechó para voltear a ver al dramaturgo. Éste pudo notarlo mientras aún les seguía, por lo cual la joven se apresuró en alcanzar a su agente quitándole la mirada.


La noche no tardó en caer, y la hora de la cena con ella llegó. Gohan, como así el resto de los huéspedes del hotel se dirigió hasta el restaurante. En él pudo ver distintas mesas cubiertas con blancos manteles ante las cuales se sentaban los pasajeros residentes, todos luciendo impecables trajes de gala, las damas con finos vestidos, mientras que los hombres vestían todos frac de color negro, acompañado por camisas de impecable color blanco, color que era replicado por el moño que adornaba sus cuellos.

Gohan ingresó distraído al lugar mientras buscaba con su mirada a la joven, uno de los recepcionistas de restaurante no tardó en asumir la desorientación del pelinegro.

— ¿Desea usted algo, señor?— preguntó amablemente mientras le detenía.

— Comeré con la señorita Satán, gracias— se apresuró en contestar para continuar su camino. Y así lo hizo. Aventurando su mirada por el amplio restaurante continuó la búsqueda de la muchacha, pudo escuchar como en las mesas se charlaba sobre temas judiciales, discusiones de matrimonios y otras trivialidades, sin embargo no encontraba a la joven, a pesar de ello no se rindió y continuó su búsqueda. Fue así como sumido en su tarea, alguien le detuvo desde su asiento.

— ¡Oh cariño, nos volvemos a ver!— la anciana actriz de cabellos y excesivos labios rojos se apresuró en hablarle.

— Hola— saludó sonriendo Gohan a quienes acompañaban a la mujer para luego dirigirse a ella.

— Admiro a los jóvenes que no quieren seguir la moda— confesó la actriz posando una de sus manos sobre la chaqueta café clara de Gohan.

— ¿Qué?— preguntó extrañado el pelinegro.

— Tu traje— indicó, tras lo cual miró a quienes le acompañaban— No he visto otro igual hace una década— explicó sonriendo divertida. Gohan abrió los ojos como plato, al parecer no había sido lo suficientemente cuidadoso para elegir las prendas con que viajaría al pasado.

— ¿Una década?—inquirió ocultando su asombro.

— ¡Sí!— sus acompañantes se miraron escandalizados— ¿Aún buscas a la señorita Satán?— preguntó ahora la mujer amablemente.

— Sí, es verdad— se apresuró en responder Gohan.

— La verás allí— informó sonriendo la pelirroja indicando hacia un espacio del restaurante donde algunas parejas bailaban. El muchacho dirigió rápidamente su mirada hacia el lugar, no tardó en reconocer a la joven quien bailaba con un hombre, lo cual le hizo sonreír automáticamente.

— Gracias— agradeció el muchacho.

— De nada— correspondió gustosa la anciana.

El dramaturgo sin perder de vista a la muchacha caminó hacia ella, lo cual le hizo estrellarse con más de una persona y no advertir que Rochi le observaba desde una mesa seriamente. Le vio mientras daba algunos brinquitos intentando seguir el ritmo de la música, para así simular que bailaba tras el acompañante de Videl, pronto tocó uno de los hombros del bailarín, quien al voltear a ver quien demandaba su atención, dio la oportunidad perfecta a Gohan para quitarle su lugar y bailar con la joven actriz. Ésta abrió sus ojos con asombro, Gohan sonrió vacilante, la muchacha bajó la mirada dubitativa, sin embargo no opuso resistencia.

— ¿Pero qué es lo que hace?— susurró contrariada sin dejar de bailar.

— Bailar con usted— respondió el dramaturgo mientras esbozaba una sutil sonrisa en sus labios.

— Yo no lo conozco—expresó la muchacha mientras bajaba la mirada.

— Pues yo sé mucho de usted— pronunció Gohan.

— Estoy segura de que sí— masculló la actriz.

— ¿Qué quiere decir?—inquirió curioso.

— Si me disculpa— se comenzó a excusar la ojiazul mientras intentaba débilmente distanciarse del dramaturgo.

— No, no. Usted no me entiende— se opuso Gohan reteniéndola con delicadeza.

— Creo que sí…

— No, no. Por favor, no se vaya— expresó suplicante el joven pelinegro. La actriz le observó en silencio unos instantes— No tiene idea, de lo que viajé para estar con usted— añadió. La joven después de una breve reflexión comenzó a retomar nuevamente una de las manos de Gohan para depositar la otra sobre su hombro, y así continuar con el baile— No tiene porqué temerme— articuló ahora. Videl le escuchaba con sus ojos cerrados, pronto los abrió con sutileza para verle a los ojos tímidamente.

— Ese hombre es un intruso ¿Quiere usted ocuparse de que lo saquen de aquí?— el anciano Rochi aparecía ante ellos con uno de los encargados del restaurante. La pareja les observó sorprendidos.

— Sí señor— contestó el encargado haciendo una reverencia— Con su permiso— añadió mientras se aproximaba a Gohan, pronto las miradas de quienes visitaban el lugar se posaron sobre ellos, sin más remedio, el dramaturgo inició su camino de salida escoltado por aquel hombre. Videl dirigió su mirada hacia Rochi con molestia, tras lo cual volteó hacia Gohan.

— Un momento— pronunció la joven, tanto Gohan como su acompañante se detuvieron al instante, la joven dirigió la mirada a Rochi— Yo iré con él— comunicó iniciando su camino hacia el dramaturgo.

— Señorita Satán— pronunció Rochi, la chica volteó hacia él— ¿De veras quieres hacer esto?— inquirió intentando ocultar bajo la tranquilidad de su voz, su tono amenazante.

— Sí, descuida Muten, regresaré muy pronto aquí— contestó sonriendo sarcásticamente la ojiazul, tras lo cual caminó hasta Gohan. Le tomó de un brazo y se retiraron del lugar.

— Gracias, fue algo muy embarazoso…— agradeció Gohan mientras salían del restaurante.

— Su nombre por favor— pidió secamente la mujer mientras le miraba con indiferencia.

— Eh… Son Gohan— contestó amable.

— ¿Dónde reside?— inquirió ahora.

— En la Capital del Oeste…

— ¿Su ocupación?...

— Soy dramaturgo

— Dramaturgo ¿eh?— pronunció Videl mientras sonreía perspicaz.

— Sí… pero no vine aquí por eso…— expresó Gohan adelantándose a lo que Videl ya estaba pensando.

— ¿Y dice que sabe mucho de mí?

— Pues sí pero…— formuló vacilante mientras la joven le interrumpía.

— Lo que me resulta absurdo, no puede saber nada de mí, no nos conocemos… es un extraño— refutó Videl contrariada. Gohan le contempló en silencio, era cierto… para ella resultaba absurdo que él la conociera. Pero… ¿Cómo explicarle?

— Entonces… ¿Por qué dijo Eres tú?— preguntó ahora el dramaturgo. La joven bajó la mirada lentamente en absoluto silencio.

— No contestaré a eso— dijo ahora alejándose del pelinegro.

— Sé que no, pero… ojalá lo hiciera— pronunció Gohan siguiéndole. Videl inquieta evitaba su mirada fijándola al suelo, el dramaturgo volteó hacia el restaurante y pudo distinguir a Rochi, que a la distancia les observaba— ¿Qué le ocurre a él?— preguntó contrariado.

— Está cuidándome como siempre lo hace— contestó la muchacha sin voltear.

— ¿Y por qué? ¿Parezco peligroso?— preguntó vacilante. Videl le observó sonriendo divertida. Pero sin decir nada, inició su camino de regreso al restaurante.

— Espere— musitó deteniéndola con delicadeza. Videl le observó curiosa— ¿La volveré a ver?— preguntó mirándola fijamente a los ojos.

— No lo sé, yo…— formuló confundida retomando su camino raudamente. Gohan quiso seguirle, pero no insistió. Y le vio acercarse hasta su anciano representante. Entonces se dejó caer rendido sobre un sillón en el balcón del hotel.


La cena pronto concluyó, y aquella joven mujer de ojos azules cepillaba su cabellera frente a un gran espejo en su habitación, mientras Rochi conversaba en la sala junto a la doncella de Videl.

— No me gusta como está quedando este vestido, téngalo listo para mañana— ordenó Rochi a la mujer que hacía costuras a un bello vestido blanco que era modelado por un maniquí.

— Haré lo que pueda— pronunció amable la doncella.

Ahora el anciano caminó calmo hasta la habitación de Videl. Anunció su presencia dando algunos golpeas a la puerta que permanecía abierta, no tardó en ver en el reflejo del gran espejo como la muchacha con su mirada perdida sonreía cálidamente.

— ¿Estás sonriendo, Satán?— preguntó curioso el hombre, sacando de sus cavilaciones a la muchacha que le observó por el espejo.

— Lo creo apropiado— respondió seriamente.

— Es muy guapo, pero tiene malos modales… debo vigilarlo— comentó Rochi.

— Sí, no puedo dudarlo— espetó con imperceptible ironía la pelinegra. Un clima silencioso invadió la habitación mientras se observaban a través del cristal.

— ¿Es él, Muten?— preguntó sigilosamente la actriz.

— Sí es él… sólo tú lo sabes con seguridad— contestó calmo el hombre. La muchacha permaneció en silencio sin quitar la mirada del espejo— Bien, en la obra de mañana— pronunció Rochi mientras se acercaba a la joven, ésta bajó la mirada mientras alzaba una ceja y sonreía de medio lado— Recuerda: Deja a todos atrás. Mantén el misterio, siempre el misterio— aconsejó mientras volteaba.

— Exceso con control— pronunciaron al unisón. Rochi sonrió divertido, la joven parecía ya haber memorizado sus enseñanzas.

— Duerme bien, Satán— se despidió el hombre para luego salir de la habitación. La joven quedó pensativa con su mirada perdida en el cristal.


Ya había amanecido, la claridad en la terraza, la gélida brisa y el cantar de las gaviotas se lo anunciaban a Gohan, quien lentamente comenzó a abrir los ojos y se reincorporada en aquel incómodo sofá de mimbre, cuya rígida estructura era menguada por algunos cojines blancos.

— Oh… todo está bien— masculló soltando un pequeño alarido por lo sensible que se hallaba su cuerpo por aquella incomoda noche. Se levantó lentamente mientras sostenía con una mano su adolorida espalda. Soltó un perezoso mientras se colocaba su sombrero y su chaqueta, la cual había utilizado como cobija durante la noche. Pronto se encaminó hacia el interior del hotel mientras estiraba sus piernas.

No tardó en encontrarse frente a la habitación de Videl, se quitó su sombrero para luego llamar a la puerta.

— ¿Quién es?— el susurro de la voz de la actriz no tardó en oírse desde el interior del cuarto.

— Son Gohan— contestó el muchacho del mismo modo. La joven pronto apareció tras la puerta seriamente mientras se cubría con recelo entre su pijama—Buenos días— saludó sonriendo mientras observaba maravillado a la actriz, quien con sus cabellos sueltos lucía más hermosa de lo que ya era, ésta vacilante permaneció en silencio— ¿Durmió bien?— preguntó ahora el dramaturgo.

— Muy bien— respondió con ironía la joven.

— Lo lamento— se excusó el pelinegro, al parecer había interrumpido el descanso matinal de actriz— Yo tampoco, casi. Dormí en un sillón del balcón, claro— relató vacilante mientras tomaba su cabeza, la ojiazul ensancho sus ojos con asombro.

— ¿No tiene un cuarto?— preguntó con curiosidad.

— Lo tendré a las nueve y dieciocho, el cuarto cuatro dieciséis— informó ante la mirada extrañada de Videl— Escuche… ¿No quiere desayunar ahora?— invitó el dramaturgo educado.

— ¿A las seis de la mañana?— cuestionó perpleja la actriz.

— Pues… ¿Luego?— insistió el pelinegro. Videl pensó un momento.

— No desayuno cuando voy a actuar— se excusó.

— Oh, claro que no… Y ¿Almuerza?— preguntó ahora.

— Señor Son…

— No, no. No soy señor Son— corrigió el dramaturgo.

— ¿No es el señor Son?— inquirió con asombro, Videl.

— Sí, lo soy pero prefiero…

— ¡Shhh!— silenció la pelinegra al notar que el hombre cada vez alzaba más la voz— Mary duerme ahí en el otro cuarto— indicó.

— ¿Mary?— susurró extrañado.

— Mi doncella— contestó la ojiazul.

— Oh… lo lamento— se disculpó Gohan bajando nuevamente su voz— Pues… claro que me llamo Son, pero creí que iba a llamarme por mi primer nombre… Gohan— retomó la conversación, la actriz bajó la mirada pensativa.

— ¿Y por qué?— cuestionó.

— No lo sé. Esperé que lo hiciera— rió vacilante. Pronto su expresión se volvió a tornar seria— ¿Cuándo la veré hoy?— preguntó ahora.

— Tengo ensayo todo el día— se excusó la actriz.

— ¡Es una locura se va a…!— exclamaba sorprendido, Videl nuevamente le silenció.

— Va a despertar— alertó.

— Bien… ¿Paseará conmigo? ¿Puedo pedirle eso?—insistió el pelinegro.

— Hoy no— sentenció la ojiazul. Gohan bajó la mirada decepcionado, hizo una pequeña reflexión. Ahora Videl pudo sentir como el sonido del sombrero del dramaturgo estrellándose contra su propio pecho acababa con el mutismo del joven.

— ¡Dígame, si no paseamos juntos me volveré loco haré cosas impensadas!— exclamó extravagantemente el pelinegro mientras Videl le silenciaba insistentemente acercando una de sus manos a Gohan, éste por inercia la tomó entre sus dedos. Aquel sutil contacto bastó para silenciarlo, Gohan respiró aturdido. La actriz le miró tímidamente a los ojos— Paseé conmigo, por favor— pronunció más tranquilo. Videl le observó en silencio, sin embargo en sus ojos se revelaba su debate interno. Prontamente bajó su mirada— Diga Gohan… ese soy yo— expresó animado el dramaturgo, Videl le observó divertida— Gracias, quiero caminar con usted, hablar, conocerlo y no tenerle miedo y resolver todo… Diga que sí— insistió. Videl sonrió de medio lado mientras le contemplaba divertida en completo silencio.

— Sí— pronunció luego de un rato mientras empujaba a la puerta y a Gohan hacia el exterior— A la una— dijo ahora volviendo a abrir la puerta para rápidamente cerrarla— En la salida del hotel— añadió tras abrir por tercera vez la puerta para luego cerrarla de manera definitiva. Gohan sonrió victorioso y se retiró.


La mañana ya había avanzado, y algunos de los huéspedes disfrutaban del cálido sol de aquella bella jornada en el jardín del hotel para desayunar y otras actividades. Rochi no era la excepción, quien era fotografiado sobre el verde prado teniendo como fondo la gran estructura que constituía al Grand Hotel. Tras hacerlo, se encaminó hacia Gohan, a quien había visto ya hace un rato sentado junto a una pequeña mesa de vidrio bebiendo una taza de café mientras leía un periódico.

— ¿Quiere usted acompañarme?— preguntó el dramaturgo al notar que el anciano se instalaba en su mesa.

— ¿De dónde es usted, Gohan?— preguntó calmo el representante de Videl.

— De la Capital del Oeste— contestó casual mientras revolvía su tasa con una cuchara— ¿Y usted, señor?— preguntó amablemente.

— Tengo entendido que es… dramaturgo— pronunció el anciano.

— Está en lo correcto— musitó casual el pelinegro.

— Sin duda sueña tener a la señorita Satán en una de sus óperas— expresó Rochi— Es el plural de opus, habráescrito más de una— añadió calmo. Gohan asintió.

— Y las han producido— pronunció.

— ¿De veras? No sé todo lo que se ha presentado en el teatro de la Capital del Oeste en ésta década— confesó el agente— ¿Habré visto alguna?— interrogó curioso.

— No, lo dudo— contestó casual el pelinegro.

— Yo también dudo que usted vea una con la señorita Satán— formuló severamente el anciano. La expresión del dramaturgo se tornó repentinamente seria.

— ¿No cree que vengo aquí por eso?— preguntó casi afirmativamente el muchacho.

— ¿Por qué vino?— preguntó con hostilidad el anciano— ¿Por dinero?— Gohan sonrió divertido.

— Usted tampoco cree que es por eso— espetó.

— Hay una ley, Gohan… y no dudaré en recurrir a ella— amenazó poniéndose de pie para retirarse, Gohan le siguió.

— ¿Y con qué base?— inquirió.

— El asunto ha concluido ya.

— No.

— Sí. Confíe en ello— sentenció Rochi retomando su camino hacia el hotel.


La mañana continuó su curso, y el joven dramaturgo se dirigió hasta la recepción, era hora de solicitar su cuarto.

— Buenos días— saludó el hombre de la recepción.

— Buenos días— correspondió amable Gohan.

— Un momento— se excusó el hombre dirigiendo la mirada al vestíbulo— ¡Trunks!— habló a su hijo, Gohan miró al niño quien jugaba con su balón, éste al escuchar la voz de su padre detuvo repentinamente su juego y corrió hasta su padre entregándole el balón. Gohan sonrió enternecido mientras le veía partir.

— Quiero una habitación— indicó amablemente el dramaturgo ahora el dramaturgo.

— ¿No tiene una?— preguntó extrañado el recepcionista y es que habiendo visto el día anterior al joven hombre, había supuesto que ya la tenía.

— Pues, me he sentido mal cuando llegué a noche, y me quedé con un amigo— mintió Gohan.

— Entiendo.

— ¿Tiene una habitación?—preguntó con sigilo el pelinegro.

— Sí— contestó el recepcionista caminando hacia el estante con las llaves de las habitaciones. Gohan aprovechó para ver el libro de registros, al notar que el hombre regresaba lo dejó rápidamente— Una sencilla, tres dólares diarios y el uso del baño es adicional— informó el hombre mientras le hacía entrega de la llave al dramaturgo, éste leyó extrañado el número de su habitación "420"— ¿Quiere firmar?— preguntó ante un pensativo Gohan, esa no era la habitación que le correspondía según el libro de registros que había leído en su época.

— Eh… Disculpe usted pero ¿Es el cuarto que va a darme?— preguntó perplejo.

— El cuarto que voy… No entiendo— expresó confuso aquel hombre mientras un mayordomo se le acercaba.

— Oh… Disculpe señor Vegeta, ese ya está reservado, olvidé poner una nota— expresó el mayordomo mientras regresaba aquella llave a su lugar. Gohan respiró aliviado, pronto recibió su nueva llave y pudo leer "416". Sonrió triunfante, todo estaba sucediendo tal cual estaba creía.

— Bien… ¿Dónde firmo?— preguntó ahora mientras tomaba una pluma. Vegeta no tardó en indicarle el lugar. Gohan le sonrió amablemente mientras anotaba "28/06/23, Son Gohan, Capital del Oeste, 416" el recepcionista le observó extrañado, Gohan completaba cada uno de los datos como si los supiera de memoria, además de ocuparse de completarlos todos, siendo que sólo le había pedido la firma.

— Debo colocar la hora— espetó Vegeta mientras le arrebataba el libro, Gohan intentó impedirle— Debo anotar la hora— repitió, era el único casillero que el dramaturgo no había alcanzado a anotar.

— Nueve dieciocho— se apresuró en decir el pelinegro, quería que todos los datos quedaran tal cual los había leído, Vegeta le observó con suspicacia y anotó la hora indicada por el joven— ¡Bingo!— celebró mientras guardaba las llaves en sus bolsillos.

— ¿Qué dijo?— gruñó Vegeta.

— Oh, nada— se apresuró en decir Gohan, el recepcionista le observó con desconfianza.

— ¿Y su equipaje?— cuestionó.

— Oh… no hay problema, lo buscaré luego— contestó recién recordando que no traía nada de eso— Muchas gracias— agradeció para iniciar su rumbo hacia la habitación. Pronto pudo ver al infante de cabellos lilas que aburrido afirmaba su rostro con sus pequeñas manos sentado sobre un sofá. Gohan regresó a la recepción aprovechando la ausencia de Vegeta y sacó el balón para entregárselo al niño, éste le observó sorprendido, el dramaturgo pronto revolvió sus cabellos mientras sonreía.

— Hasta luego, Trunks— pronunció amablemente para luego ponerse de pie ante la mirada agradecida del infante.


La hora acordada había llegado, Gohan esperaba impaciente en las afueras del hotel mientras paseaba de un lado a otro, sin embargo por quien aguardaba, no tardó en aparecer ante él.

— ¡Hola!— saludó gustosa la joven.

— ¡Hola!— correspondió del mismo modo, Gohan.

— ¿Nos vamos?—pronunció la actriz mientras le entregaba un brazo al pelinegro éste asintió mientras abrochaba con su brazo el de la ojiazul— Lamento el retraso, complicaciones— se excusó mientras iniciaban su camino, pronto miró el rostro del muchacho pudiendo ver cómo algunos pequeños papelillos permanecían adheridos a sus mejillas— ¿Qué le hizo a su cara?— preguntó extrañada.

— Me afeité… La navaja no estaba afilada— contestó amable el dramaturgo.

— Pues no quiero pensar si lo hubiera estado…— espetó divertida, Videl. Gohan rió divertido. De pronto la muchacha volteó por inercia hacia el hotel, y pudo ver junto a Gohan que Rochi les observada desde allí seriamente.

— Oh, no…No puedo creerlo— pronunció con desilusión Gohan— Dele crédito, es como un bulldog— espetó— ¿Quiere que le hable?— consultó a Videl.

— No serviría de nada— contestó la actriz. El relinchido de un caballo hizo despertar una idea en la mente de la joven— Creo que eso sí— pronunció de inmediato dirigiendo la mirada hacia uno de los carruajes que se hallaban estacionados frente a ellos. Gohan les examinó momentáneamente, entonces caminaron hasta uno de ellos, Videl subió rápidamente al carruaje, el equino automáticamente comenzó a moverse, Gohan que aún no se subía, de un brinco se subió a la carroza y salieron rápidamente conducidos con el rítmico sonido del galopar.

Lo suficientemente alejados, bajaron para pasear por la pradera tomados del brazo mientras conversaban trivialidades, Videl se detenía en algunas ocasiones para contemplar los retratos que algunos aficionados pintaban al aire libre, Gohan le seguía.

Luego de un rato se sentaron a descansar bajo la fresca sombra regalada por un gran árbol, Videl contemplaba pensativa al dramaturgo mientras le hablaba, además de todo, se le hacía muy atractivo, al pensar en aquello, no pudo evitar dibujar una gran sonrisa en sus labios.

Ahora caminaron en silencio junto al lago, sentándose en las afueras de una iglesia que colindaba con el lugar.

— Señor Gohan, no es fácil tener éxito como actriz. Todos estos años, he visto que es preciso protegerme— confesó reflexiva la ojiazul intentando explicarle el porqué permitía el tan severo resguardo de Rochi. Gohan le observaba en completo mutismo—Comprenda que, aunque estoy hoy con usted, y nos conocimos sólo anoche…— expresó inquieta, Gohan no tardó en interrumpirle.

— ¿Pero por qué dijo "Eres tú"?— preguntó aún intrigado. La actriz bajó la mirada pensativa.

— Esperaba a…

— ¿A mí?— preguntó Gohan interrumpiendo a la joven.

— A una persona— contestó de prisa.

— ¿A quién?— preguntó con imperceptible decepción el pelinegro— Dígame— insistió ante el silencio de Videl.

— Creo que se reirá— espetó sonriendo débilmente mientras negaba con su cabeza.

— ¿Es gracioso?— inquirió curioso.

— Un poco, sí— sonrió.

— Muten dijo que vendrías— expresó escuetamente.

— ¿Rochi?— cuestionó perplejo.

— Sí— pronunció serenamente la actriz. Gohan guardó silencio reflexivamente— Él sabe algo, de veras que sí… sabe cosas antes de que pasen— explicó— Mi carrera— ejemplificó— Mi… mi— añadió dubitativa— Un día me dijo, que conocería a un hombre que cambiaría mi vida— confesó bajando la mirada.

— ¿Le dijo que debía temerle a ese hombre?— preguntó ahora el pelinegro.

— Sí— respondió escuetamente la actriz.

— Y… ¿Qué cree usted ahora? ¿Que debe hacerlo?— interrogó curioso. La joven pensó algunos instantes.

— No— respondió volteando hacia Gohan mientras sonreía— No eres de temer— añadió, sus miradas se conectaron, conexión que acabó tan pronto como Videl bajó su mirada.

Ahora se encontraban en el lago sobre un bote remado por Gohan, quien mientras realizaba aquella acción tarareaba animosamente una melodía.

— ¡Eso es precioso!— expresó Videl— ¿Qué es?— preguntó curiosa.

— Rachmaninov, de su Rapsodia— contestó Gohan.

— Mmh… Lo oí con la filarmónica una vez. Me gusta su música pero no conocía esa— pronunció ahora la ojiazul.

— ¿De veras?— inquirió extrañado. Al parecer nuevamente no calzaba con los años, aquella melodía aún no era compuesta— Pues la oiremos completa alguna vez— añadió sonriendo amablemente.

Pronto estuvieron de regreso en el hotel e hicieron entrega del carruaje.

— Siento tener el coche tanto tiempo— se disculpó Gohan con el dueño del objeto mientras éste se alejaba— Dios ¿Vio su cara? Nos ahorcarán por robar caballos— bromeó mientras sonreía, Videl le imitó. Pronto tomaron asiento sobre una banca en una glorieta.

— Saque la lengua— pronunció la ojiazul sonriendo.

— ¿Qué?— masculló curioso el dramaturgo.

— Saque la lengua— repitió mientras sacaba de su cartera un pañuelo, Gohan ahora obedeció. La joven untó su pañuelo con la saliva del pelinegro para pronto quitarle con ello los pequeños trozos de papel que cubrían las heridas hechas con la navaja en sus mejillas.

— Oh no— susurró Gohan mientras veía como la actriz dejaba caer los papelillos que protegían su rostro. Pronto volteó la mirada hacia él sin borrar la sonrisa en su semblante, Gohan le contempló en silencio clavando sus pupilas en las de Videl.

— Ha sido un momento extraño en mi vida, señor Son— confesó en medio de un suspiro.

— Sobrevivirá, señorita Satán— pronunció seguro, Gohan. Tras lo cual posó suavemente una de sus enormes manos sobre uno de los finos hombros de Videl, ésta bajó rápidamente la mirada.

¿Qué hora es?—inquirió. Gohan hizo una pausa para luego sacar su reloj del bolsillo.

— Las cuatro y media— contestó de prisa.

— Oh… debo regresar— anunció la joven amablemente.

— ¿De veras? ¿No puede quedarse?— preguntó esperanzado el pelinegro.

— No. Tengo que descansar… La obra— se excusó la actriz.

— Oh, la obra— masculló sonriendo Gohan, lo había olvidado por completo durante las más de cuatro horas que habían estado juntos. Videl sonrió mientras bajaba la mirada al reloj que aún tenía en sus manos el dramaturgo.

— Es lindo— opinó mientras lo tomaba para contemplarlo— ¿De dónde lo sacó?— inquirió curiosa. El pelinegro le observó en silencio unos instantes.

— Pues, fue un regalo— contestó calmo mientras recordaba el instante en que había recibido aquel objeto. Videl al notar la distracción de Gohan le observó divertida, éste sacudió su cabeza intentando salir de sus reflexiones— Bien ¿Nos vamos?— sugirió amable. No tardaron en ponerse de pie para retornar al hotel.

El silencio en los pasillos del Grand Hotel, era tan solo interrumpido por los pasos de la pareja que caminaba en completo mutismo uno al lado del otro, Videl sumida en sus inquietos pensamientos prefería no hablar, Gohan no queriendo perder sus instantes junto a la actriz, pronto acabó con la fría atmósfera.

— Y ¿Cuándo se va la compañía?— inquirió curioso.

— Esta noche— respondió la ojiazul mirando al dramaturgo, ésta guardó silencio unos instantes, no esperaba que su partida fuera tan pronto.

— ¿A dónde?— interrogó ahora.

— A la Capital del Sur— contestó amablemente la pelinegra. No tardaron en llegar hasta la puerta de la habitación de la ojiazul donde detuvieron su andar.

— Bien, gracias por una tarde muy linda— agradeció la actriz. Gohan le observó fijamente a los ojos seriamente.

— ¿No podemos hablar más?— preguntó.

— Tengo que descansar un rato— formuló vacilante.

— Por favor— insistió el pelinegro. Videl le observó pensativa, la mirada suplicante de Gohan le hacía titubear, lentamente fue dibujando una sonrisa en sus labios.

— Esta bien, solo un momento— susurró a la vez que le daba las llaves del cuarto al dramaturgo, éste sonrió para pronto abrir la puerta, Videl bajó la mirada tímidamente.

Gohan dejó pasar a la actriz para entrar tras ella, ésta caminó con su mirada baja dentro del cuarto, Gohan le seguía con su mirada fija.

— ¿De qué quiere hablar?— preguntó deteniéndose junto a un umbral interno del lugar para voltear hacia el dramaturgo, éste caminó lentamente en su dirección, deteniéndose justo frente a ella clavando su mirada en los tímidos ojos de Videl, quien pronto pudo sentir las enormes manos de Gohan acariciando sus hombros.

— No— susurró ella al notar las intensiones del pelinegro. Éste le contemplo unos instantes en silencio, lograba advertir el debate en los ojos azules de la ojiazul, entonces continuó su actuar acariciando con una de sus manos su terso y suave rostro. La actriz le observó temerosa unos instantes, pronto cerró sus ojos para huir de la inquietante mirada fija de Gohan— No por favor— masculló suplicante, sentía que tan sólo él podía acabar con su cercanía, no tardó en sentir la cálida mano de Gohan levantando su rostro desde el mentón, Videl abrió sus ojos para observarle temerosa, su pecho era golpeado enérgicamente por su corazón, mientras que su respiración se intercambiaba con la de su acompañante, que ahora acariciaba con ambas manos su rostro. Gohan se acercó lentamente al rostro de la joven, ésta rendida a sus emociones cerró con angustia sus ojos, el dramaturgo sonrió sereno.

— Dios mío… no está pasando— susurró Videl mientras sentía sobre sus labios los labios de Gohan, que con delicadeza le acariciaban mientras bajaba sus manos por su cuello hasta su espalda para estrecharla entre sus brazos.

Continuará...


MUCHAS GRACIAS POR LEER C:

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LDGV: Hola! Me alegra saber que te ha gustado encontrar prontamente el segundo capítulo. Honestamente no, no tengo capítulos escritos por adelantado, en cuanto los voy escribiendo los subo, no soy muy de la idea de dejar con la duda innecesariamente a los lectores xD. Además confieso que ésto en un inicio sería un one shot, pero me fui dando cuenta mientras escribía que no era tan corto como parecía y así quise ir publicándolo gradualmente. En realidad yo tampoco nunca había escuchado sobre ésta película, recién el martes recién pasado la encontré y me dio curiosidad, la vi y me pareció que podría verse bien como adaptación, y me entusiasmé un poquito y así fue como los dos primeros capítulos estuvieron escritos tan de prisa. Con respecto al capítulo en sí, pues en el que acabo de subir podrás haber encontrado la respuesta al porqué de la reacción de Videl, al parecer confía mucho en Rochi y su capacidad intuitiva. Muchas gracias por leer, comentar y agregar éste fic a tus favoritos =). Saludos!.

Limn: Hola! Me alegra saber que te gustado la historia, espero que el capítulo que acabo de dejar sea de tu agrado. Saludos y muchas gracias por tomarte el tiempo de leer :)

jorge 4: Amigo mío! Te agradezco mucho haber pasado por esta historia, espero que lo que le sigue te agrade, un gran abrazo y gracias por comentar :)