CAPITULO 72: PRIMER CONTACTO. NO TODOS SON DEMONIOS. ESQUIROLES VULTURI.

(Voz de Seth)

"No puedo creerme que estemos dejándola hacernos esto." Susurró Jared mientras acababa de dar un remiendo a una herida abierta en el costado.

"Vale, quién es el siguiente." Dijo Rissa.

Como respuesta, tanto Jared como Paul, me empujaron hacia delante.

"Yo." Le dije para ir a ponerme ante ella. "Tengo el hombro dislocado. Me duele horrores el brazo y tengo heridas en el torso y… tengo algo clavado en la pierna. Me duele tanto que casi no puedo ni andar."

"Vamos a ver esa pierna." Me dijo mirando hacia un lado con los ojos.

"Jake tiene mejor pinta." Le dije adivinando que era eso lo que parecía hacerla preocupar.

"Gracias, yo… debería poder centrarme." Me dijo.

"No importa." Le dije. "Tiene que ser difícil concentrarse cuando…"

"¡Virgen santísima!" Dijo asustada haciéndome morir de dolor al encontrar lo que tenía clavado en la pierna y tocándolo casi palpándolo con cuidado y aún así haciéndome daño igualmente. "¡Seth, no lo tienes clavado!. ¡Es tu pierna!. ¡La tienes rota y te ha perforado la carne!"

"¿Puedes arreglármelo tú?" Le pedí.

"No creo que sea una buena idea." Dijo Paul. "No es un médico."

"Va a ser veterinario." Afirmó Embry. "Igual…"

"Yo… no… no puedo. No…" Balbuceó ella.

"Yo me encargo." Dijo el chico de las alas blancas. "Vete encargándote del resto de cosas y hazle un torniquete."

"Vale, eso… eso puedo hacerlo." Afirmó.

"Ten, un cinturón." Le dijo la chica de pelo rosa.

"Gracias." Le dijo ella sonriéndole y cogiéndolo para hacerme un torniquete en la pierna antes de ponerse a atenderme el resto de heridas.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Paul)

Increíble.

Alucinante.

Mágico.

No tenía palabras para definir cómo era posible lo que estaba viendo, era como si fuese parte de algún tipo de pensamiento loco o de mi imaginación o… algo raro.

Pero no lo era. Cada vez que me pellizcaba para ver si dormía, me dolía y mucho.

No, era cierto que una ciega nos estaba haciendo de médico, dividida entre nosotros y lo que le estaban haciendo a Jake a tan solo unos 5 metros de ella.

Se encargaba a la perfección de todos nuestros problemas, desde cortes y heridas a huesos salidos de su lugar que comenzaban a hacer callo al intentar regenerarse solos.

"Mi turno." Dijo uno de los supuestos 'gemelos' Diavvolo como parecían llamarles todos. "Tengo heridas por todo el torso, mordiscos hasta en el carné de identidad y, por dios espero que lo que me duele en el ojo sea una mota de piedra."

"Phury, por dios, no hagas perder el tiempo." Le dijo Rissa.

"¿Por qué dices eso?" Le dijo.

"Nunca os he visto sangrar." Dijo ella.

Pues para no sangrar había que ver el estado en que había llegado.

"Nuestra piel es dura como el diamante." Afirmó divertido. "Pero no invulnerable del todo. Son heridas hechas por otros como nosotros."

"Ah, vale." Dijo ella. "Dónde… ah, ya veo." Afirmó cuando tocó una herida.

"Auch, eso pica." Dijo.

"No seas llorica." Le dijo ella. "¿Podré coserte con hilo y aguja?"

"Supongo." Afirmó. "No te preocupes por desinfectar los mordiscos, soy inmune al veneno."

"Será porque también es una serpiente." Le dije yo a Jared con ironía.

"Hablaron los chuchos." Dijo.

"Ya, todos quietos." Levantó la voz Rissa antes de que pudiéramos hacer nada y haciéndole al tipo que se quejara cuando le pinchó con la aguja. "Debería darte un capón, pero prefiero no tentar la suerte, Phury. Igual no apunto bien y te hago daño."

"Eso sería digno de ver." Afirmé divertido.

"¿Sabes lo que pasa cuando un vampiro muerde un chucho?" Me dijo el vampiro entre dientes.

"No, ni me importa." Afirmó Jared.

"Aún estamos a tiempo de descubrirlo, apes… ¡auch!" Se quejó.

"He dicho que nada de disputas tontas." Dijo Rissa. "Y lo siento si te he dado en una herida."

"Dame." Dijo cogiéndole la mano para sacar la lengua y comenzar a chupársela.

"Ya, vale ya." Dijo ella mientras Embry iba a separarle de ella con malas pulgas y se llevaba un golpe del tipo para separarle de ellos mientras retenía la mano de ella.

"No lo entiendes, babe." Le dijo. "No voy a hacerte daño, es lo que tienes manchándote la mano lo que busco."

"Déja la sangre en paz." Le dije tirándole al suelo.

"Es mi sangre, chucho apestoso." Me dijo. "Se ha manchado cuando me ha dado, así que tengo derecho a recuperarla."

"Espera, la recogeré para ti." Le dijo Rissa.

"¿En serio?" Le dije manteniendo a ese chupasangres bajo control. "¿Vas a dejar que ese… friki chupasangres te chupe la mano?"

"No, se la voy a recoger y se la podrá beber si quiere." Afirmó frotándose la mano con un recipiente que había visto solo en los laboratorios del instituto.

"¿Y ese repentino cambio?" Le susurró el tío. "Antes nos dejabas lamerte las heridas para curártelas."

"Eso era antes de saber que comeis sangre." Dijo ella susurrando también mientras parecía acabar de encargarse de una herida y pasar a la del cuello. "Además, ahora tengo alguien que lo haga por mí. Y la única persona que permito que me lama, aunque sea una yema del dedo, es Jake."

Eso me hizo sonreír, era más que evidente que ahora, la lealtad de la chica estaba con nosotros. E, impronta o no, era evidente que al menos ella correspondía, aunque fuera un poco, a los sentimientos del idiota de Jake.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Phury)

Aquello no podía ser. Me daba igual tener una deuda de vida con ella, ella era nuestra y de nadie más. Su sangre era nuestra, su cuerpo era nuestro… incluso su alma era nuestra. No habíamos pasado siglos buscándola y esperándola para que ahora un maldito chucho y sus secuaces se la quedaran.

¡Maldita sea!. ¡Esos chuchos le habían lavado el cerebro!

"Rissa." Le dije en italiano, una de las lenguas que sabía hablar o al menos ella entendía. "¿Qué te está pasando? Nunca antes habías estado así de borde con nosotros. ¿Estás enfadada por algo con nosotros?"

"Eh, nada de hablar en código." Afirmó el chico lobo del grupo que parecía tener la rabia o algo así, claro que no tenía babas por todos lados ni nada de eso.

"Tranquilo, Paul." Le dijo ella suavemente. "Es una conversación privada. Nada que ver con la guerra, lo juro."

Tan taimada como siempre. Sonreí irónicamente esperando.

"Gracias por el apoyo." Le dije.

"No es por tí." Afirmó ella. "Es hora de que acabemos de una vez por todas con esta conversación."

"¿Te has dado cuenta por fin de con quién perteneces?" Le dije feliz sabiendo que por fin se había dado cuenta que era con nosotros con quien debía estar.

Y esta vez, no tendríamos que escondernos para comer. Trixxy ya sabía qué éramos, de qué nos alimentábamos y cómo lo conseguíamos.

Igual hasta podríamos alimentarnos con ella, sin matarla.

"Sí, ya he elegido." Afirmó suavemente. "Y he elegido a Jake."

"Oh, no, nononononono." Negué. "Rissa, no lo entiendes. Son totalmente irascibles… ¡te harán daño!"

"Vosotros me habéis matado, una vez al menos." Afirmó acabando de atarme las vendas al cuello. "No tenéis derecho a decir que los chicos son peligrosos. Y tú menos que nadie."

De pronto noté algo, algo que nunca antes había notado. Algo que me quemaba por dentro, el corazón y las entrañas en llamas y no era precisamente de algo cálido.

"¡No puedes dejarnos!" Le dije sin darme cuenta que lo hacía en inglés. "¡Nosotros somos tu familia, nos pertenec…!"

Plafff.

Alguien hubiera pensado que los lobos me había atacado, pero en lugar de eso, fue Trixxy quien me cruzó la cara con un tortazo que resonó hasta en China.

"¡Yo no soy de nadie, maldita sea!" Me gritó furiosa. "¡No soy una propiedad!" Añadió antes de irse casi corriendo.

"Muy bien, niño bonito." Dijo el lobo rabioso. "Vamos a arreglar esto ahora mismo, fuera, ahora."

"Paul, déjalo." Le dijo el que tenía al lado. "No merece la pena."

"Embry, precisamente tú deberías estar perdiendo el culo por…"

"Créeme, no sabes las ganas que tengo de matarle." Afirmó el chaval. "Pero aunque diga lo contrario, el tipo es conocido de Rissa, y dudo mucho que ella quisiera que le matásemos."

"Vale, entonces ve tras ella, Embry." Le dijo el otro lobo que había allí. "Paul y yo nos quedamos a vigilar."

"Jared tiene razón." Le dijo el rabioso. "Jake, Seth y tú sois sus más cercanos. Y Seth ya ha ido."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

"Rissa, oye, vete más lenta." Me pidió Seth.

"¿Seth?" Le llamé. "Pensé que con la herida no podrías seguirme."

"Por eso me cuesta más pillarte." Afirmó poniéndome una mano en el hombro. "Jake aún está en…"

"Sé dónde está." Afirmé. "Es solo que… Phury está ahí, no podía quedarme más."

"Vale, pues entonces le echamos." Me dijo.

"Está enfermo." Negué.

"Ya, bueno… entonces supongo que no te importará si me quedo contigo." Me dijo suavemente. "¿A dónde vamos?"

"Fuera." Afirmé mintiendo. "A tomar un poco el aire."

"Pero no puedes salir." Me dijo.

"Voy contigo, y no voy a exponerme demasiado, solo voy a tomar un poco de aire fresco; nada más."

Noté cómo se debatía un poco, pero finalmente, asintió suavemente y me soltó el hombro.

"Está bien, vamos." Dijo. "Pero si te digo que entremos…"

"Entraremos, no te preocupes." Asentí. "Vamos, apóyate en mí."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"Brrr…" Resoplé frotándome las manos con frío.

Hacía ya un poco que estábamos allí fuera, sin embargo, Rissa no parecía querer volver dentro, aunque estuviese con un abrigo de pieles que la hacía parecer uno de nosotros a dos patas cuando estábamos convertidos en lobos. Pero ni con esas se quejaba. Al contrario, estaba con los ojos cerrados y, de no haber sido imposible, juraría que estaba oteando el horizonte y escuchando los sonidos de la batalla que nos llegaban. Claro que yo estaba alerta a cualquier sonido fuera de lugar que pudiese percibir para indicar presencias indeseadas.

"Deberíamos volver dentro." Le dijo Embry que se nos había unido casi cuando acabábamos de salir. "Aquí fuera es ya peligroso quedarse y hace demasiado frío."

Por unos momentos, pensamos que se había quedado dormida ya que no contestó. Estaba tan quieta y callada que era o bien sueño o bien congelación, y apuesto que tanto Embry como yo, deseábamos que fuese más bien lo primero.

Pero al final, la oímos suspirar.

"Está bien." Se rindió Rissa incorporándose lentamente. "Volvamos dentro."

Fue justo entonces cuando lo noté, notamos. Apenas un segundo y un movimiento rápido y estábamos contra el suelo, nos trasformamos, pero eso solo nos valió que mientras Rissa gritaba algo en otro idioma, o varios, nos golpeasen la cabeza y me hicieran perder el conocimiento. Lo último que oí antes de perder totalmente la conciencia fue algo en lo que pude deducir, era italiano a juzgar por el acento.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

"¡No!" Grité. "¡No los matéis!" Grité en todos y cada uno de los idiomas que sabía gritar eso.

"Son solo chuchos." Me dijeron en italiano una voz que me sonaba pero no podía acabar de reconocer.

"Por… por favor…" Pedí.

Estaba desarmada, no podía armarme con nada y no tenía nada a mano aparte de nieve, cosa que no serviría de nada si las personas que acababan de aparecer eran, como sospechaba, vampiros del lado atacante.

¡Clonk!. ¡Clonk!... ¡Clonk!

"Santa madonna, sí que son duros de noquear estos chuchos…" Dijo otra voz.

Vale, eran dos, del bando enemigo y acababan de dejar inconscientes a Seth y Embry. No era nada bueno, pero podía ser peor. Embry y Seth podría estar muertos en vez de inconscientes.

"Tienes que venir." Me dijo el primero. "Esto no es seguro."

Una petición, cuando podían haberme noqueado a mí también y haberme llevado por la fuerza, o haberme matado, o… a saber qué era lo que querían de mí.

Eso me dio un poco más de confianza.

"No voy a irme." Afirmé. "Y ni siquiera sé quiénes sois."

"¿La noqueo también?" Dijo el segundo hombre susurrando como si pensase que no le iba a oír con ese volumen.

"No." Dijo el primero. "Por favor, nosotros no somos el enemigo." Me dijo a mí. "Tienes que creerme, no queremos hacerte daño. Pero tienes que venir. De verdad, esto ya no es seguro…"

"No voy a irme." Negué agachándome al suelo como si me cansase de pie para coger con disimulo unos puñados de nieve.

Podía oírles, les tenía ubicados en el espacio y con las mantas de pieles árticas, o imitaciones más bien, no creo que pudiesen verme las manos siquiera.

Entonces les tiré unos bolazos de nieve a donde supuse que estaban las caras y me agaché por más, con tan mala suerte, que alguien me sujetó por el tobillo y me encontré bajo nieve con alguien casi pisándome la cara mientras me amordazaban.

Solo que ese olor lo conocía. Eran camelias, el olor de la colonia que usaba Kiki, la chica zorro.

"¿Dónde está la chica?" Preguntó el primero. "¡Cristiana!"

"Eh, aquí no hay ninguna Cristiana." Le dijo Nikki. "Pero podéis venir a por mí, no me dais miedo."

"Maldita cría…" Oí decir entonces al primero.

"Ya te dije que era mejor cogerla por la fuerza." Dijo el segundo. "Además, tus planes interfieren con los de los maestros."

Oí cómo corrían y entonces silencio.

"¿En qué coño pensabas para salir ahí fuera?" Me dijo Kiki al cabo de un minuto o así.

"Seth y Embry están inconscientes fuera." Le dije.

"Ya, ahora mismo salimos a por ellos." Me contestó. "Pero tú haz el favor de no volver a salir."

"Salvad a Embry y Seth." Le dije.

"Dios…" Gimió. "Eres una auténtica cabezota. Está bien, ahora mismo los meto, pero primero… te llevaré al túnel principal."

"Yo puedo llegar sola." Afirmé. "Mételes a ellos primero."

"Me parece que estás equivocada." Me dijo dura. "Primero tu seguridad y luego la suya."

"La que no lo entiendes eres tú." Afirmé soltándome. "Si no los metes tú, saldré yo y…"

"Vale, está bien." Me dijo. "Sigue el túnel todo recto y cuando te caigas al principal, no llores. Yo voy a meter a esos dos catetos."

Asentí y puse mis manos en las paredes del tunel por el que tenía que ir a gatas, casi no podía ni moverme, pero aún así, seguí avanzando hasta que acabé cayéndome de bruces al suelo, sin hacerme verdadero daño puesto que ya sabía caer con control aunque fuese porque se me iba el punto de apoyo. Así que solo di una voltereta y me estampé con algo.

"Vaya, te ha costado menos de lo que pensaba." Me dijo Kiki ayudándome a levantar. "No te preocupes, estos dos están bien. Así que… vamos a ir los 4 juntos, al comedor y allí vamos a tratar de calmarnos todos, nos vas a contar qué ha pasado con esos dos y nos vamos a tomar todos una tilita a ver si se nos pasa."

(Salto espacio-temporal)

"Y… aquí están las tilas." Dijo Emily, la vampiro. "Cuidado, cielo. Aún queman." Me dijo poniéndome un dedo en el asa de la mía para que supiera dónde estaba.

Efectivamente, la taza ardía, lo cual era un gran contraste contando con que el ambiente allí era totalmente diferente, enrarecido. Helador.

"Rissa." Me llamó Rob. "¿Podrías explicarnos qué hacías fuera?"

La pregunta del millón.

"Necesitaba aire fresco." Afirmé ciñéndome a mi coartada, semi-verídica, al menos era una parte de la verdad, que no toda.

"Sabes que no puedes salir." Me dijo suavemente. "Estás bajo nuestra protección. Toda esta guerra… es porque no queremos nadie que te pase nada. Pero no podemos protegerte si sales cuando te da la gana."

"Estaba con Embry y Seth." Afirmé.

"Y ya ves cómo te han protegido." Dijo Kiki. "Ni siquiera el alfa ha sabido hacer nada contra los Vulturi."

Todos los chicos de la reserva se quejaron, pero yo sentí que se me rompía el corazón.

Casi se me había olvidado que Jake estaba allí, inconsciente y recuperándose de lo que fuera que le hubieran hecho.

Me dolía horrores, pero era así.

De pronto, me di cuenta de algo, hiciera lo que hiciera, el final acabaría siendo el mismo. Madame Justinia ya me había advertido de aquello, de que Jake saldría herido y de que, si me fallaba mi valor, mi determinación… si por lo que fuera, algo en mí me impedía cumplir con el papel que yo tenía en todo aquello, moriría todo aquello que yo quería.

"Lo siento." Afirmé poniéndome de rodillas y haciendo una reverencia servil hasta tocar el suelo con la nariz con los brazos extendidos hacia el frente en el suelo. "Fue mi culpa, no debería haberlo hecho."

"Bueno, bueno." Dijeron alguien.

"Tampoco es plan de humillarse así." Dijo el Rob 'negro'.

"Errar es humano." Afirmó Rob. "No te fustigues, es… hay que reconocer que puedes estar agobiada, pero no puedes salir así como así."

"Lo siento, prometo no volver a salir a tomar el aire." Afirmé.

"Bueno, si lo prometes supongo que ya está bien." Dijo Kenu. "Vamos, será mejor que vuelvas a dormir."

"No, me quedaré con Jake." Afirmé.

"Bueno, él también puede venir." Dijo. "Estará más cómodo entre el calor animal de la manada de gatos."

(Salto espacio-temporal)

Refugio secreto de los 'Guerreros Tótem', 3.00 am.

Ya es la dentesimo-quinta vuelta que doy en mi cama improvisada cubierta de gatos, solo que esta vez, es con Jake contra el que estoy apoyada.

Doy una vuelta, y otra, y otra… me abrazo a Jake, pero ni siquiera eso puede hacer que mi mente se evada de pensar.

En mi mente las palabras de la advertencia de la Picara Justinia vuelven a rememorarse, una vez y otra, y otra…

Entonces Jake gime y se mueve, y eso capta toda mi atención por un momento.

"¿Dónde…?" Murmura.

Por fin ha despertado, sonrío antes de abrazarme de nuevo a él.

"¿Rissa?" Murmura. "¿Qué estoy haciendo a…? Auch."

"No te muevas." Le susurro. "Estabas bastante mal cuando te trajeron. Necesitas reposo."

"¿Cuánto llevo aquí?" Me pregunta.

"Horas." Afirmo.

"Vaya… parecen días…" Murmura antes de abrazarme con cuidado. "¿Hace mucho que estás tú aquí? Conmigo, quiero decir."

"Toda la noche." Le digo suavemente. "He estado velándote, más o menos."

"¿Y no has dormido nada?" Me pregunta.

"Claro que he dormido." Le miento dándole un toquecito suave antes de oír una risa de alguien como si supiesen que miento. "¿Por qué no iba a dormir? Total, he estado atenga a si te movías con espasmos por dolores o algo."

"Ah…" Contesta suavemente antes de darme un beso.

Hace tiempo que no nos besamos, casi desde que esta pesadilla comenzó; entonces, siento un escalofrío por la espalda.

No puedo vivir sin él, si yo sobreviviese, aún a riesgo de perderles a todos ellos y quedarme con… bueno, poder encontrar a otros…

No, eso no es una vida. Para mí ya no hay vida si no puedo estar con Jake.

Pero dejarle a él…

"¿Estás bien?" Me dice Jake preocupado. "Rissa, por favor, dime qué te pasa."

"No." Niego. "Estoy bien, es solo que… me alegro tanto de que estés bien…"

Sé que se refiere a las cuatro lágrimas y media que han surgido de pronto de mis ojos, y digo 4 y media porque no me han afectado siquiera a la voz.

Sin embargo, Jake me abraza con fuerza y firmeza contra él y me acuna levemente como si quisiera consolarme, como si llorara yo a mares.

"No te preocupes." Me dice. "No te voy a dejar… Nunca."

Dios, no puedo dejar que muera, y ojalá hubiera una forma de poder quedarme yo.

Un momento, la hay.

Pero para eso… tendría que aceptar la penúltima predicción de Madame Justinia, la que me hizo decidirme a ir a su consulta además de a pedir ayuda sobre nuestros futuros, a que me explicase a qué se refería con su misiva.

No hay otra opción. Mientras Jake me abraza contra él, me decido a hacerlo.

Ojalá no tuviera que hacerlo, pero es la única manera.

Es la única manera… la única.