HOLA! SORPRESA! OK EL CAPITULO ANTERIOR NO RECIBIO MUCHOS COMENTARIOS QUE HACEN QUE ME ASUSTE UN POCO, PENSANDO QUE LA HISTORIA YA NO ES DE SU AGRADO, PERO COMO HE SIDO VILLANESCA AL TARDAR MUCHO EN SUBIR CAPIS, PUES AQUI LES DEJO UNO, ESTA SEMANA TUVE UN TIEMPITO, ASÍ QUE AQUI LES DEJO EL CAPI, ESPERO LES GUSTE. MIL GRACIAS A QUIENES SE DIERON UN TIEMPO DE LEER LA HISTORIA Y A QUIENES ME DEJARON TAN BELLAS PALABRAS.


Capitulo 24

Esta vez las palabras estaban de sobra, lo único que pude hacer fue juntar nuestros labios, dejándome de importar que pudiera lastimarle parte del golpe que tenía en el rostro, simplemente me deje llevar y busque acceso a su boca, pasando mi lengua sobre sus labios para encontrar lo que tanto buscaba. Peeta no se quedó atrás y se aferró fuertemente de mi cintura, pegándome aún más, si es que era posible, a su cuerpo, envolviéndome en un dulce pero a la vez apasionado abrazo.

Había un poco de desesperación en el beso, no sé si se debía a nuestra discusión, al hecho de plantearnos estar separados o simplemente era el ritmo que llevábamos; Peeta siempre era cuidadoso y tierno al tocarme, pero no esta vez, en esta ocasión se aferraba fuertemente a mi, poniendo un brazo alrededor de mi cintura y una mano sobre mi nuca, impidiéndome que me separara de él, mientras que yo trataba de mover mis brazos que se habían quedado aprisionados entre nuestros pechos, así como trataba de regularizar mi respiración.

Un leve toque en la puerta fue lo que provoco que nos alejáramos y volviéramos a tomar aire; inevitablemente sentí un sonrojó surgir en mis mejillas, así como también algo de irritación.

-¿si diga? – contesto Peeta mientras me sonreía y la puerta se abría un poco.

-Hola – Johanna asomo la cabeza – no… bueno quería saber si todo está bien, escuche que gritaban un poco pero después todo quedo muy silencioso –

No pude evitar rodar los ojos, ¿Qué no se dio cuenta? ¿o lo habrá hecho apropósito? Tan oportuna como siempre; al ver a Peeta vi como sonreía tímidamente y pude notar algo en su mirada.

-Si Jo, todo está bien, solo fue que…-

-Gracias, fuiste muy oportuna – interrumpí a Peeta.

-Oh, vaya lo siento, en verdad no quería interrumpir pero… bueno estaban gritando así que pensé…- Jo se veía molesta.

-No pasa nada Jo – contesto Peeta – ve a descansar –

-como sea – se dio media vuelta y desapareció.

-En verdad que creo que lo hace todo adrede –

-Kat tranquila, ella solo se preocupa por nosotros y en verdad se preocupa por ti –

-¿Qué? – no pude evitar levantar un poco la voz con su comentario.

-Pues si, que no lo ves, ella creyó que entre en crisis o algo parecido, que al gritarnos era porque estaba pasando algo pues peligroso para ti –

-Yo… - dude un poco- no estoy del todo segura, ella se la pasa pues…-

-Por eso mismo – no me dejo continuar – si, ella nos hace mucha burla y demás, pero en esta ocasión iba molesta y no dijo nada al respecto, no se empezó a burlar o a decir cosas inapropiadas –

Analizando la situación él tenía razón, pero no quise seguir discutiendo del asunto, lo mejor era que nos fuéramos a descansar, mañana sería un día movido, simplemente tome su mano y lo guíe hasta la cama.

-Sabes me preocupa un poco mañana Susan – dijo Peeta mientras nos acomodábamos.

-No te preocupes esa mujer pronto perderá el poder que tiene –

-Pero ya me imagino que empezara a inventar, ¿A Gale se le ve morado algo? –

-Bueno pues… - no se porque me puse nerviosa por su pregunta – tiene un golpe en la mandíbula, no se le ve tan morado como a ti, pero… -

-Se le nota, así que con eso tendrá esa mujer para hablar, entonces estaba pensando en que… lo mejor es que no vaya –

-Oh no digas eso, tienes el encargo del pastel y aparte de llevar el pan que van a tostar y si tú no vas yo tampoco – no pretendía empezar una nueva discusión, por lo que fui tajante.

-Solo digo, porque le daríamos armas, esto está muy inflamado y morado –

-Pero podemos seguir diciendo lo que Johanna le dijo al señor Erick, y ultimadamente no tienes por qué dar explicaciones –

-Pero… - lo pare con un beso en sus labios, para después darle otro en su nariz.

-No te preocupes… - le daba besos en la cara – seguro… mañana… amaneces… mejor… y si no te sientes a gusto solo hacemos acto de presencia y nos venimos a que descanses –

Peeta estaba sonriendo hasta que hice un movimiento y me apoye un poco en sus costillas mallugadas, hizo un gesto de dolor, a la vez que lo trato de ocultar.

-Oh, lo siento, perdóname – me incorpore un poco, mientras que ponía una mano delicadamente sobre sus costilla.

-No pasa nada bonita – me dio una leve sonrisa.

-Claro que si, tal vez hubiera sido bueno que el doctor nos diera un poco de la pomada que te puso – dije esto mientras levantaba su camiseta para ver en qué estado se encontraba su golpe – mañana temprano buscare una yerbas que sirven para desinflamar; que tonta fui debí buscarlas hoy -

-No te preocupes – él intentaba bajar la playera para que no viera el estado de su golpe.

-No seas necio, deja veo cómo va esto para ver que tanto necesitaremos, tal vez si ponemos un poco de manzanilla ayude o algo de sábila –

-Quien lo diría, Katniss Everdeen tratando de despojarme de mi ropa… nuevamente – lo dijo entre risas que provocaron dos cosas: una, sentirme feliz de escucharlo bromear y otra, sentirme algo… ¿avergonzada? por la situación.

-Peeta – lo reprendí a la vez que centraba mi atención a su golpe.

-Está bien no digo nada, soy todo tuyo – termino de levantar la playera y dejo los brazos a la altura de su cabeza.

Su golpe estaba menos inflamado que esta mañana, pero más morado, claro sin verse tan tremendo como el golpe de la nariz. Fui tocando alrededor haciendo una leve presión para ver qué tan molesto estaba y que tanto abarcaba la molestia, pero fue peor, porque Peeta se hizo el fuerte, no diciendo nada y sonriendo… traviesamente. Por lo que decidí seguir en mi… análisis, para terminar por dejarme llevar y perdiéndome en sus músculos, pasando mis manos incluso por todo su abdomen, provocando que el ambiente cambiara.

Le lanzaba pequeñas miradas para ver cómo se encontraba, pero lo único que veía era un Peeta que sonreía y de vez en cuando cerraba los puños, situación que hizo que me armara de valor para inclinarme y depositar un beso sobre su golpe, sin dejar de pasar mi mano sobre el otro lado de sus costillas.

Al tener contacto directo de mis labios con su piel, mi cuerpo se estremeció, sentí como una corriente eléctrica recorrió mi espalda hasta llegar a mi nuca y erizar todo mi vello.

Por la reacción de Peeta estaba segura que no fui la única que sintió tal cosa, puesto que tenso todos sus músculos y tomo una gran bocanada de aire que lleno por completo sus pulmones. Su reacción hizo que me sintiera… segura de lo que estaba haciendo, incluso puedo decir que me gustó mucho provocar dicha reacción en él; siempre era muy conciente de lo que él provocaba en mí, en mi cuerpo, pero esta vez, era yo quien ocasionaba algo.

Él permanecía muy quieto, respirando… agitadamente, dejándome llevar la situación, por lo que no me detuve y seguí besando su abdomen, hasta que decidí subir por su pecho, levantando la estorbosa playera un poco más y dejando leves roces con mis labios.

Cuando la playera no me dejo continuar, decidí acomodarla un poco y brincarme a su cuello, para también ir subiendo lentamente, hasta llegar a la parte trasera de su mandíbula, a estas alturas parte de mi cuerpo se encontraba sobre el costado de Peeta, afortunadamente evitando su lado mallugado. Al intentar seguir mi recorrido por su rostro, Peeta lo impidió, tomando mi rostro entre sus manos obligándome a verlo a los ojos, aun con su respiración agitada.

-Kat… esto…- no permití que siguiera y me lance sobre sus labios aprisionándolos entre los míos, haciendo que ese beso fuera lleno de pasión, incluso puedo decir que fue un beso en busca del poder, ya que ambos movíamos nuestros labios frenéticamente, tratando de dominar la situación.

Peeta aprisionaba mi nuca hacia él con su mano izquierda y con la derecha frotaba mi espalda; por mi parte, intentaba enterrar mi mano entre sus rizos, mientras que la otra recorría parte de su costado, dando leves toques, caricias, puesto que era donde tenía el golpe.

Estuvimos así durante un buen rato, hasta que Peeta decidió pasar los besos a mi mandíbula y parte de mi cuello, así como buscar más contacto con su mano levantando poco a poco mi playera del pijama, para meter la mano y así recorrer libremente mi espalda. Yo no me quise quedar atrás y nuevamente empecé a atacar su cuello subiendo esta vez hasta su oreja, donde no pude evitar aprisionar su lóbulo entre mis labios, provocando un gemido por parte de Peeta a la vez que ejercía mas fuerza sobre mi espalda.

-oh… Kat – dijo simplemente.

-Si dime – no sé de donde saque la voz y la cordura para contestar, pero lo que si sabía es que había encontrado un punto muy sensible de Peeta, ya que al volver a pasar mi boca sobre su oído y aprisionar su lóbulo volvió a ejercer mucha fuerza en su agarre, así como me regalo otro gemido pero mas moderado.

El sentir su mano directamente sobre mi piel, mientras que nos besándonos de esa forma, hacia que mi cuerpo reaccionara, desde la punta de mi cabeza hasta mis dedos del pie; no se si Peeta estaba sintiendo lo mismo, si se daba cuenta de la energía que estaba en ese momento entre nosotros, la cual podría jurar que de ser posible, provocaría chispas o algo por el estilo, cada roce, cada caricia nos encendía más, hasta llegar a un punto sin retorno, punto que mi cabeza empezó a analizar, a poner en combate con lo que mi cuerpo y mis sentimientos me decían.

Peeta volvió aprisionar mis labios con los suyos, a explorar mi boca con la suya, induciendo a responderle de la misma manera, permitiendo entrar y encontrar lo que quisiese, al grado que sus manos viajaban por mi espalda descubierta, tanto que una se acercaba peligrosamente a mi costado, cerca de mi pecho, mientras que la otra iba bajando deliciosamente por mi espalda, hasta llegar al resorte de mis pantalones, el cual fue levantado poco a poco, Peeta se detuvo por un momento, tanto en sus caricias así como, bajo el ritmo del beso, como si pidiera permiso, a lo que respondí con un beso demandante y posesivo, por lo que su mano no tardo en seguir bajando para tener contacto directo con mis nalgas, mientras que con la otra su pulgar empezaba a rozar mi seno que se encontraba aprisionado con su pecho.

En esta ocasión fui yo quien dio un jadeo seguido por un par de gemidos al tener dicho contacto; al escucharme sentí como enrojecieron mis mejillas, pero yo no me quería quedar atrás, quería que me regalara otro gemido como el que dio anteriormente, así que termine prácticamente sobre de él y me decidí atacar su cuello y su nuevo punto sensible que acababa de descubrir; estuvimos un buen rato con ese ritmo, explorando parte de nuestros cuerpos. No sé qué era lo que me estaba pasando, ya que mi cabeza seguía teniendo una pelea con lo que sentía, pero esta vez mi cuerpo estaba ganando, al grado que mi mano subía y bajaba sobre su pecho, pero llego el punto donde se encontró con el resorte del pantalón de pijama y decidió ser aventurera y bajar un poco más, pero al encontrarme prácticamente sobre de él yo misma me estorbaba para seguir por lo que me apoye hacia un lado, olvidando su golpe y pasando parte de mi peso sobre el, me di cuenta de eso debido a que Peeta se tensó y lanzo un pequeño gemido, pero esta vez no fue de placer.

-Oh perdóname… yo…- me levante bajando discretamente la playera para regresarla a su lugar.

-No… no te preocupes, estoy bien solo fue que… - ambos nos encontrábamos sonrojados e incluso con los labios hinchados

Y ahí fue donde mi cabeza le gano a mi cuerpo y mi sentir, ya que me di cuenta que Peeta no estaba bien, que habíamos estado haciendo ruidos… no muy apropiados y teníamos a Johanna a un lado, quien seguramente nos molestaría por la mañana.

-Peeta yo… creo que…- me acomode bien en la cama, incluso jale un poco las sabanas para taparme, mientras que él se incorporó un poco y empezó acariciar mi brazo.

-Tranquila bonita – su voz se escuchó muy ronca

-Es que no creo que sea muy conveniente que…-

-Insisto, no tienes por qué angustiarte, si… si no te sientes lista no hay problema, no tenemos ninguna prisa-

-Es que yo…- ¿era eso? ¿Qué no me sentía lista? – es que esta Jo a un lado, no sé, tu estas pues…-

-Golpeado, recién salido de una crisis – afirmo – te entiendo y creo que tienes toda la razón, suficiente vamos a tener mañana si Johanna alcanzo a escuchar algo – se inclinó y me dio un tierno beso, un beso que fue mas como un roce – ahora vengo necesito… arreglar un problemita –

Peeta se levantó rápidamente de la cama dándome la espalda, por un momento me dejo confundida, no entendía muy bien a lo que se refería hasta que lo vi entrar al baño. Regreso unos instantes después para acomodarse en la cama y abrazarme, acunarme entre sus brazos.

-Peeta –

-Dime –

-Te amo, gracias por estar a mi lado –

-Al contrario bonita, gracias a ti por todo, yo también te amo –


N/A: UFFFFF QUE CALOR TENGOOOO! JAJAJA Y ES ENSERIO NO SE QUE LE PASA AL CLIMA AQUI EN MI PACHUCA PERO BUENO. JEJEJE QUE TAL? LES GUSTO? POR FIS POR FIS NO SE DESQUITEN POR MI TARDANSA DE DIAS PASADOS, DEJEN UN COMENTARIO DE COMO VIERON EL CAPI. CUALQUIER COSAAA SABEN QUE SE ACEPTA TODA CRITICA. SALUDOS Y QUE LA SUERTE ESTE DE SU LADO. :D!