CAPITULO 74: UNA BODA Y… ¿UN FUNERAL?

(Voz de Jasper)

Música suave bajada de Internet e improvisada con un ordenador portátil y unos altavoces externos aparte de un mp3 de alguien. En lugar de miles de flores frescas, unas hechas con papel cleenex dispuestos de tal forma que parecen rosas y en lugar de vestidos y trajes de alta costura, abrigos de lana, pieles y ropas limpias.

Entonces aparece ella por la puerta tras nosotros, viene de un pasillo y huele a jabón con olor a rosas que alguien consiguió pasar. En lugar de un traje largo y blanco lleva ropas blancas y limpias, un jersey de cuello alto y una falda larga y amplia que son de diferentes gamas de blanco porque son de diferentes personas que las han prestado. Por encima una manta de pelo a imitación de la de algún animal blanco, tal vez un zorro ártico. Lo único que parece propio es el velo, hecho con una cortina semi-transparente blanca que alguien ha conseguido remodelar hasta que parezca un auténtico velo de novia.

No es algo extraño, ya estoy acostumbrado a ver actos como este, fueron comunes cuando aún era una persona normal, el mayor Withlock, durante la guerra antes y durante la batalla de Galvestone. Los hombres se casaban antes de la guerra con sus novias con la esperanza de, en caso de morir, al menos haber vivido el amor con sus mujeres.

Y esta vez no era diferente, era la última de mis aprendizas, me había volcado en ella porque había visto en ella, mejor dicho, había reconocido en ella las cualidades de un auténtico guerrero: tesón, decisión, coraje, fuerza de voluntad… y un motivo lo bastante fuerte como para pasar por todo tipo de torturas con la cabeza alta y la esperanza de ser el ganador de la contienda.

Y allí estaba, Carlisle iba a oficiar una ceremonia corta y solemne donde no habría ni una palabra de más que no debiese ser dicha. Habían urdido una trampa para mantener a los Vulturi y sus tropas entretenidas con la esperanza de que durase al menos lo que la ceremonia y, sinceramente esperaba que durase eso.

Todos estábamos allí. Nosotros, los chicos Quileutes que había por allí, los 'cambiaformas' de los otros animales… Muchos de ellos estaban heridos, pero eso no parecía importar; la novia vino igualmente por el pasillo improvisado y del brazo de Embry con los ojos brillantes pero sin llorar.

"¿No te parece bonito?" Me dijo Alice sonriendo de mi brazo. "Al final se van a casar."

"El amor siempre vence." Afirmó Bella junto a nosotros con Edward.

Ojalá la vida fuese así de fácil, que el amor siempre triunfase y hubiera razón suficiente como para dialogar y entenderse a buenas. Pero no era así. Estábamos en una guerra, y con trampa o sin ella, fuera de aquella burbuja llamada 'El Refugio', la guerra no había parado.

"Intenta disfrutar de la ceremonia." Me dijo Edward suavemente. "La distracción está funcionando, les mantendrá entretenidos un rato más."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jake)

No podía creerme la suerte que tenía. Por fin algo me salía bien. Tenía junto a mí a la mujer que amaba, y no parecía molestarle el hecho de que Nessy hubiera ido echando pétalos a su paso precediéndola y acaparando parte de la atención hasta que ella misma salió y la robó toda.

Era como un ángel, un sueño.

La ceremonia no fue demasiado larga, se comieron bastantes cosas para acortarla pero respetaron lo principal, es decir la entrega de anillos.

"Yo, Jacob Black." Me dictó Carlisle para que yo lo repitiera. "Te quiero a ti Rissa Ben-al-Kirqu, como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida."

Señor, era como un trabalenguas, pero por lo que se veía, Rissa estaba más preparada, porque cuando acabé de ponerle su anillo, ella cogió el mío y comenzó su monólogo.

"Yo, Rissa Ben-al-Kirqu, te quiero a ti Jacob Black, como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida."

"Bueno, pues si alguien tiene alguna razón para oponerse a esta boda, que hable ahora o calle para siempre." Dijo Carlisle.

"Yo." Dijo una voz haciéndonos girar a todos.

"Mi hermano no tiene nada que decir." Dijo el gemelo de los vampiros con las puntas rojas sonriendo y tapándole la boca a su hermano gemelo que parecía intentar decir algo. "Seguid con la boda."

"Si tiene algo que decir es mejor que lo haga ahora." Dijo Carlisle un poco confuso.

Entonces el segundo de los gemelos le dijo algo al que parecía querer objetar y este abrió los ojos como platos, sonrió con ironía y abrió la boca.

"Me lo he pensado mejor." Afirmó. "No tengo nada que decir."

"¿Entonces te opones o no?" Dijo Paul. "Más que nada para saber si luego tenemos que cogerte en un recodo y despiezarte."

"Más quisierais." Dijo. "No tengo nada que objetar. Seguid."

Me ponían de los nervios esos dos, tanto que no me había dado cuenta que había mutado mi gesto a furia, hasta que Rissa me puso la mano en la frente y frunció las cejas haciéndome mover las mías con los dedos como si intentase borrar el fruncimiento.

"Ya está…" Me susurró. "No está bien que los novios estén cabreados, parece que no quisieras la boda."

"Son tus amiguitos los Diavvolo." Le susurré de vuelta mientras Carlisle volvía a tomar la palabra. "Me ponen de los nervios."

"No van a decir nada." Negó.

"Pues si no hay nadie…" Dijo Carlisle para ponerse a decir algo en latín o a saber qué haciendo la señal de la cruz antes de continuar con una sonrisa. "Yo os declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia."

¡Joder, ya tenía ganas!

Sonriendo, la cogí entre mis brazos y la hice caer en ellos inclinándome para darle un beso de película que duró un poco antes de separarme y sonreír mientras nos llovía confeti que pretendían ser pétalos de rosa o arroz.

"¡Vivan los novios!" Gritó alguien.

"¡Vivan!" Gritaron casi a unísono casi todos los invitados.

"¡Jacob!" Me gritó Nessy saltándome a los brazos. "¿Jacob va a dejar de querer a Nessy?" Me preguntó haciendo pucheros.

"Claro que no." Le dijo Rissa sonriendo. "Y espero que Nessy pueda cuidar a Jake bien cuando yo no esté porque desaparezca y Jake siga siendo un lobo graaaaaaaaande."

"Nessy va a querer siempre a Jake." Le dijo Nessy mientras yo tenía un mal presentimiento.

Rissa nunca se había acabado de llevar del todo bien con Nessy. Por algún motivo que acababa de escaparse a mi razón, la tragaba a medias. Entonces a qué venía esas palabras tan cálidas.

"Vamos Renesme." Le dijo Rosalie. "Deja a los novios, se van a perder el resto de la boda."

"¿Estás bien?" Le pregunté a Rissa suavemente.

"Sí." Asintió sonriendo y enmascarando así lo que me parecía algo como tristeza.

"Es una pena que tengamos que perdernos la noche de bodas." Le dije intentando alegrarla un poco con la broma. "Vamos a tener que dejarla para cuando ganemos."

"Tonto." Me dijo sonriendo por fin normal y dándome un toquecito en el pecho suavemente. "Ya la tuvimos anteanoche, y anoche… y en general todas las noches desde hace casi medio mes ¿recuerdas?"

Cómo olvidarlo, cada vez que lo habíamos hecho era especial, al menos para mí.

"Y ahora ve, los chicos te esperan, ve con ellos." Me dijo suavemente.

"No me apetece dejar a la señora de Black aquí solita con los gatos pequeños." Le dije.

"Anda, ve, tontorrón." Me dijo casi riéndose para luego decir con voz demasiado calmada y casi susurrando. "No quiero robarte la oportunidad de ser un héroe."

"Con ser tu esposo ya me siento como un héroe." Afirmé dándole un beso más antes de que me robasen de sus brazos.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Esme)

"¿Qué tal estás ahora que eres la mujer de Jacob?" Le pregunté a Rissa para intentar distraerla de su ocupación durante los últimos minuto y medio que había estado mirando el punto por donde se habían ido todos los invitados a la boda, la mayoría para seguir peleando y los heridos para irse a descansar.

"Ah, hola Esme." Me dijo. "No sabía que estabas junto a mí."

"Voy a quedarme aquí." Le dije sonriéndole. "Me han contado lo de tus heridas y Carlisle me ha dicho si no me importaría encargarme de atendértelas una vez te hayas bañado."

"Ah, claro." Afirmó. "Las… las heridas. Son solo arañazos ya."

"Es raro que no te hayan desaparecido los moratones ya." Le contesté.

"Solo me quedan unos en el torso." Afirmó. "Hoy hay agua caliente. ¿Te apetece acompañarme en el baño?"

Me sorprendió un poco aquella proposición, pero al final sonreí.

"Claro." Afirmé.

"Genial, entonces por aquí." Me dijo. "Voy a quitarme estas cosas de novia-loca y voy a ponerme algo más cómodo."

"Espero que no sea solo una toalla." Le dije un poco sospechando que era capaz de eso.

"No, me pondré unos pantalones que tengo que lavar y cogeré la ropa limpia para llevarla al baño."

(Salto espacio-temporal)

"Vaya, esto parecen unas termas." Afirmé viendo lo que llamaban 'la bañera' de allí.

"Hoy el agua está más caliente porque han puesto más leña al fuego porque hay más heridos que nunca." Me dijo suavemente.

Cualquiera debería haberse alegrado de tener agua más caliente, pero en cambio ella parecía consciente de que si era así, era porque había más bajas que nunca.

"No te preocupes, aquí todos sanan rápido." Le dije intentando aliviar su pena.

"No, ya sé que los guerreros-tótem sanan rápido." Afirmó. "Es solo que… bueno, aquí todos sois vampiros, o guerreros-tótem."

Cierto, se me había olvidado que Edward nos había comentado que ella llamaba así a los 'cambiaformas' por unas leyendas y mitología de un grupo al que había pertenecido siendo Bellatrix, por no contar que aún mantenía relación con gente de ese grupo.

"Todos sois especiales, en cambio yo… yo no soy nada." Afirmó. "Solo soy una humana, de hecho ni siquiera puedo ver con la vista."

"A mí me pareces especial." Le dije. "Y no solo es por consolarte. Te llevas bien con todos, más o menos. Además deberías entender que toda esta gente está protegiéndote, así que por algo será."

De eso último no estaba del todo segura, igual solo era la causa común para enfrentarse contra los Vulturi, que era un suicidio, pero bueno.

"Gracias por intentarlo, Esme." Me dijo. "Por cierto, igual deberías haber traído a tu nieta. Supongo que también se bañará ¿no?"

"Sí, claro." Le dije. "Pero ahora mismo está en su cuarto. ¿Ya te cae bien?"

"Bueno… sigo sintiéndome mal por sentirme así, pero… tengo que admitir que en el fondo me tranquiliza saber que cuando yo muera, Jake no se quedará solo."

"Jacob… bueno, los cambia… los tótem esos, pueden dejar de convertirse y vuelven a recuperar su humanidad." Le dije.

"No." Dijo ella. "Los guerreros-tótem pueden envejecer lo que quieran, algunos son inmortales… y el resto viven muchísimo más tiempo que un humano normal."

Así que sabía parte de la verdad.

"Pero Jacob… es un cambiaforma." Afirmé. "Puede dejar de trasformarse si encuentran a alguien y… por lo que se ve, ya lo ha encontrado."

"¿Te importa darme un poco de jabón en la espalda?" Me dijo.

"No, pensaba que llegabas tú." Le dije recordando haberla visto hacerlo cuando estuvimos en la misma casa y entrenaba con los chicos.

"Sí, pero ahora no…" Dijo.

Un momento, de pronto me di cuenta de algo y le toqué por la espalda el punto donde no me cuadraba.

"¿Aquí no debería haber…?" Pregunté confusa al palpar un trozo que parecía acabar donde toqué.

"Gracias." Me dijo separándose para hundirse en el agua. "Creo que ya tengo la espalda limpia."

"Pero me ha parecido que tu costilla…" Le dije.

Pero no era posible, su marido era un lobo, no un vampiro. Y ella no había peleado como para haberse podido partir una costilla y que le hubiera…

"Rissa, es… es algo personal, pero… tú… tú estás…"

"No, qué tontería." Dijo. "Es… es una tontería."

"Ya, claro." Afirmé al darme cuenta que me mentía, cómo si no iba a haber sabido de qué le hablaba.

Y eso me dejaba con el dilema de si decirlo o no. Tenía que contárselo a Carlisle, aquella chica no sabía dónde se había metido. Si estaba embarazada de un vampiro, el embrión podía llegar a matarla, había estado a punto de matar a Bella, así que a ella…

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Rissa)

"Rissa, es… es algo personal, pero… tú… tú estás…" Me dijo Esme cuando me aparté de ella fingiendo que ya tenía la espalda limpia.

"No, qué tontería." Le contesté sonriendo a la fuerza. "Es… es una tontería."

Si se daba cuenta que lo sabía, que estaba… que esperaba… Si se lo decía a alguien y ese alguien a Jake… Ya podía buscarme un arma para matarme yo misma.

"Ya, claro." Contestó dejando entrever que no acababa de creérselo.

"Esme, por favor, no digas nada a nadie." Le dije. "Nadie puede enterarse."

"No puedo." Me dijo. "No sabes con qué estás jugando."

"Sí, sí que lo sé." Afirmé. "Y sé a lo que me expongo. Tienes que creerme, sé lo que hago."

"Estás embarazada ¿no?" Me susurró. "Esa costilla te la rompió el feto."

"No." Mentí a medias. "Esa costilla se la rompió Rissa cuando se cayó una vez de un camello. No sabían soldarla y se la quitaron, le pusieron una varilla flexible que no parte tan fácilmente, por eso el cuerpo no tiene la malformación de faltarle pero al tacto no se nota un trozo." Esa parte era verdad, pero también lo era que se me había vuelto a romper cuando el feto de Jagger, había crecido demasiado. "Esme, llevo dentro el fruto del amor que siento hacia Jacob, no quiero que le pase nada."

"Eso no es un hijo de un…"

"Es el hijo de Jake también." Afirmé. "No espero que lo entendáis nadie, solo espero que lo respetéis."

"Lo siento, no puedes pedirme que no se lo diga, a Carlisle al menos." Le dije. "No sé por qué no se te ha manifestado aún, pero…"

"Esme, me iré." Afirmé. "Voy a irme de aquí, dejaré un rastro falso que les aleje de aquí y yo me iré a otro sitio."

"¡Pero no puedes hacer eso!" Me dijo alarmada. "¡Si sales te cogerán y…!"

"No van a cogerme, al menos no ahora." Afirmé suavemente negando. "Me iré y buscaré en… no sé, me buscaré la vida para esconderme y alejarles de aquí. Solo necesito… ¿qué, siete, ocho meses?"

Al ritmo que crecía la nueva vida en mi vientre, tal vez fuese menos, probablemente no más de tres o cuatro meses más. Tal vez incluso menos.

Pero quería a esa nueva vida. No por ser el legado que dejaría, sino porque serían mis criaturas, y Jake iba a ser el padre.

"¿Y qué pasa con Jacob?" Me dijo.

"Vendrá conmigo." Afirmé. "Será evidente que le haría venir conmigo y probablemente nos rastreen más fácilmente, pero… solo necesitamos ganar tiempo."

"No creo que…" Me dijo.

"No quiero que el fruto de mi vientre nazca en medio de una guerra." Afirmé. "Una vez nazcan… bueno, la gente puede criar niños, pero parirlos…"

Me parecía estar perdiendo el tiempo. En tan solo un par de semanas ya se me notaba un poquito el bombo, así que… ¿qué pasaría al cabo de un mes de aquel día? Y a todos comenzaría a cantarles que estuviese embarazada.

El único problema ahora iba a ser conseguir que Esme no se lo dijese a nadie antes de que me diese tiempo a hacerlo realidad.

"¿Salimos?" Le pregunté. "Tengo un poco de sed. Creo que había coca colas en la nevera."

"Sí, yo me cogeré una bolsa de sangre." Me dijo. "Si la caliento un poco en el microondas podría…"

"¿Sabes qué?" Le dije. "Me haré sopa, así podemos calentarlo junto."

(Salto espacio-temporal)

"Buenas noches…" Susurré poniéndole una manta por encima a Esme cuando noté que la cabeza que había caído sobre la mesa no se movía. "Creo que va a ser la primera vez que te echas una siesta en años."

Desde que había comenzado a entrenar me había convertido en una máquina sigilosa, mis pasos no hacían ruido, el problema era que seguía siendo lenta para cualquier vampiro, casi tan rápida como los lobos. Pero ahora llevaba semanas sin entrenar al aire libre, y esconderme era… bueno, no se me daba tan mal.

Y tampoco encontré demasiada resistencia a mi huída, los enfermos estaban descansando en el salón de ocio o sus cuartos correspondientes para ello, y los que estaban en condiciones de pelear, habían vuelto fuera para seguir tras la boda-Express que habíamos dado.

"¿Ibas a algún lado?" Me dijo la voz de Maxi desde las sombras dado que salía de mi propia sombra.

"Max, deberías estar en la pelea." Le dije.

"El amigo 'radio Macuto mental' nos ha soplado que pretendías salir y me han encargado que viniera a echarte un cable para decidirte a quedarte aquí dentro, a seguro." Me dijo.

"Max, no tengo tiempo de tonterías." Afirmé. "Si no vas a ayudarme, mejor que te largues."

"Jagger me ha contado lo que ha pasado." Me dijo. "No es propio de él pedirme que me retire dadas mis habilidades especiales, así que tuvo que explicarme cosas. ¿Es cierto que estás…?"

No contesté, así que suspiró.

"¿Cómo no nos daríamos cuenta?" Dijo. "No te preocupes, no diré nada a nadie. Pero ahora con más motivo me veo obligado a pedirte que…"

"Voy a irme, y ni tú vas a poder impedírmelo." Afirmé.

"Dios… ¿es que no vas a dejar nunca de ser cabezota?" Dijo tras suspirar rindiéndose tras unos momentos de silencio que se me hicieron eternos. "Vale, pero al menos dime el plan."

"No tengo tiempo que perder, así que en resumen: salir, coger a Jake, huir dejando un rastro falso… y desaparecer un tiempo." Le dije. "Y voy a hacerlo con o sin ayuda."

"Está bien." Me dijo. "Mis ordenes son mantenerte a salvo, así que… lo haremos diferente, te llevaré yo, pero primero voy a llamar a alguna chica para que se prepare para hacerse pasar por ti, que se ponga tu ropa, coja tu olor y comiencen a dejar pistas falsas. Luego cogemos a tu chucho y nos lo llevamos y… bueno, me dices dónde os dejo y me dejáis descansar un poco porque con todo ese esfuerzo me voy a quedar medio muerto."

"¿No se supone que nunca os cansáis?" Le pregunté con la mosca tras la oreja.

"Más o menos." Me dijo. "Pero para llevaros sin dejar rastro voy a tener que echar mano de mi habilidad especial, y eso me agota si lo mantengo mucho, por no decir que nunca he hecho la prueba con otra gente durante tanto tiempo."

"Entonces no lo hagas." Le dije sin pensarlo. "Quiero escapar, pero no a costa de sacrificar a terceros."

"No." Negó. "Es la única forma. Confía en nosotros, al menos una vez más."

Podía confiar en ellos, Maxi y Claudio eran en los que más podría confiar dentro de ese grupo, pero también confiaba en Jagger, un poco al menos.

"No quiero sacrificar a nadie." Repetí.

"No lo harás, y deberías proteger a la criatura que aún llevas." Me dijo rozándome la tripa con suavidad, como si le diese miedo hacerme daño.

Era cierto, ahora no era mi vida solo con la que jugaba, también era la de la nueva vida que se formaba cada día más en mi interior.

"Está bien, confío en ti." Me rendí. "Llévame junto a Jake."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Embry)

"¡NOOOOOOOO!" Grité cuando me lanzaron contra un trozo de hierro de los muchos que habían salido de debajo de la nieve y que habían quedado esparcidos de las varias armas y armas improvisadas con cascotes que habíamos encontrado por ahí.

Todos nos tiramos contra los Vulturi que teníamos delante, sin importarnos poner en juego nuestras vidas aún más.

Pero de pronto, Jake se tiró contra uno de los tres cabezas que por fin habían aparecido: el moreno.

Este ni siquiera lo burló, levantó una mano y lo cogió por el cuello, mientras con la otra le rompía a Jake todas las patas sanas que le quedaban sonriendo con un deje diabólico.

"¿A esto le llamáis problemas?" Preguntó con ironía a los soldados que tenían. "Son solo una panda de chuchos anárquicos." Afirmó apretando con fuerza el cuello de Jake haciéndole grañir de dolor y destransformarse para boquear como pez fuera del agua.

"¡Le está ahogando!" Oí gritar a uno de los benjamines de la manada.

De nuevo intentamos tirarnos pero nos dimos de boca contra soldados.

Quil estaba sufriendo los poderes de la cría rubia que se mantenía como una estatua mirándole y sonriendo diabólicamente. Seth luchaba contra el otro chaval gracias a que había intentado ir a ayudar a Quil. Jared y Paul se la veían para mantener la vida contra los dos guardaespaldas más fuertes de los Vulturi mientras los Cullen ayudaban a todos tanto como podían mientras el resto de unidades del enemigo intentaban matarnos a todos.

"¡Aguanta, Jake!" Le grité librándome de uno para que me cayeran más encima volviendo a retenerme el avance. "¡Estoy llegando!"

Estaba aterrorizado, Jake estaba a punto de morir ante nuestros ojos y no podíamos hacer nada por ayudarlo. Rissa iba a quedar viuda apenas una hora tras casarse.