Holaaaa! Lo se, no tengo perdón ni justificación, así que no los voy aburrir con mis choros de porque no había podido actualizar, mejor les dejo el capi, este es un poquitín mas largo, espero que les guste y simplemente tengo que decirles... MIL GRACIAS POR HABER LLEGADO HASTA AQUI, POR SUS COMENTARIOS HERMOSOS Y SACA SONRISAS!


Capitulo 28

La ceremonia al tostar el pan fue de lo más sencilla, pero a la vez de lo más linda he intima, donde cada uno se prometió cuidarse y estar juntos, tanto en las buenas como en las malas; solo estaban las personas que eran importantes para los novios. Hilary no pudo contener esta vez las lágrimas, por lo que Thom la abrazo con fuerza, el resto permanecíamos callados y dejando este intimo momento para ellos.

-Creo que eso fue mucho más bonito que el resto de la fiesta – dijo Posy una vez que todos estábamos en la estancia – claro el pastel estaba delicioso, pero fue más precioso lo que se dijeron frente a la chimenea –

-Creo que todos coincidimos contigo pequeña – le dije con una sonrisa en la cara.

-Kat – Posy me hablo en un susurro, indicándome que me acercara a ella para que me hablara al oído – ¿Tu y Peeta harán eso algún día? –

No pude evitar voltear a ver a Peeta, mientras un fuerte sonrojo subía por mis mejillas, provocando la curiosidad de Peeta quien me sonreía.

Hasta el día de hoy nunca me había preguntado esto, no contemplaba esa posibilidad porque simplemente o mas bien prácticamente ya vivíamos juntos. Pero después de todo lo que dijo enfrente de Gale y de cómo me sentía por sus palabras, la idea de Tostar pan con Peeta me hacia una ilusión que jamás pensé llegar a tener con respecto a eso.

-Bueno Posy, él no me lo ha pedido, pero supongo que algún día lo haremos – conteste en un susurro, para que solo ella me escuchara – pero recuerda… que esto es aquí entre nosotras – tuve que volverle a recordar que no me gustaba que mi relación con Peeta estuviera en boca de todos, pero sobre todo que esto lo llegase a comentar con Gale, principalmente con la plática tan reciente que acabábamos de tener.

-Claro que no, pero prométeme que cuando te lo pida me contaras – Posy tenía una mirada como si estuviera haciendo una travesura. Por alguna razón pensé en Prim, provocando que en mi pecho algo doliera, esta platica tal vez la hubiera tenido con ella en algún momento o incluso ella me hubiera platicado de Paul, no solo como un amigo, si no como un novio.

-Si pequeña, yo te lo contare, es más prometo escribirte o hablarte de vez en cuando –

-Oh eso estaría muy bien – a pesar de su entusiasmo, su mirada se entristeció – ojala pudieras ir con nosotros, ha sido genial tenerte como hermana mayor –

-Posy yo… - suspire – a mí también me ha encanto estar contigo, disfrute mucho la tarde de chicas, pero yo no puedo irme de aquí, Peeta tiene su negocio aquí y bueno yo… no puedo salir del distrito 12, por todo lo que paso durante… - era muy difícil hablar con una pequeña de todo lo que paso.

-Si lo sé, tanto que no has ido a ver a tu mamá –

-Así es – me sorprendía mucho su capacidad para entender las cosas, para darse cuenta de que era lo que pasaba a su corta edad.

-Hey chicas que tanto se cuchichean – Vick llego a interrumpirnos – están diciendo que es hora de irnos, bueno al menos mi mamá dice que Posy y yo tenemos que irnos a la cama –

-Si creo que es hora de dejar a los novios solos – Gale le daba la mano a su hermana mientras hablaba.

-Fue un día largo, todos necesitamos ir a descansar – en eso estaba más que de acuerdo con Hazelle, Peeta se veía realmente cansado, supongo que por la carga de trabajo del día, por tener tan reciente lo de la crisis, la pelea y también estaba la tensión por la curiosidad de todo mundo de saber qué fue lo que le paso.

-Dime Peeta ¿Dónde te metiste momentos antes de empezar la ceremonia? – le dije mientras entrabamos a la casa.

-A eso, pues resulta que Susan insistió mucho en tomarme una foto con el pastel, no sabes que bochornoso fue eso, no pude quitármela de encima –

-Entiendo y te dijo algo más –

-No, ya sabes su sonrisa hipócrita y que era solo para documentar –

-Y dime Jill… ¿estuvo por ahí? – no pude evitar mostrar un poco de celos si es que esa chica se le había acercado en ese momento.

-Ven aquí bonita – él me invito a sentarme en el sofá a su lado – primero, esa chica no estaba, segundo, aunque estuviera, se cómo es y no me interesa y tercero y más importante – esta vez Peeta me tenía bien envuelta en sus brazos, haciendo que nuestros rostros estuvieran muy pegados – yo solo tengo ojos para una chica de pelo negro, ojos grises y una sonrisa que me desbarata cada que la veo – el susurro que iba dejando sobre mis labios hacia que mi cuerpo hormigueara – que hoy lleva un vestido haciendo resaltar aún más lo hermosa que es, provocando que en toda la noche no le quitara el ojo de encima –

A pesar de todo lo que habíamos vivido, la confianza que teníamos, los besos apasionados que nos llegábamos a dar, lo sucedido la noche anterior, sus palabras provocaron que mis mejillas llegaran a un rojo intenso, pero también un fuerte mariposeo en mi estómago.

-Peeta yo… -

-Sh sh… no digas nada, suficiente de palabrería el día de hoy – él me atrajo más a su cuerpo y finalmente unió nuestros labios; en un principio el beso fue lento, con leves roces entre nuestras bocas, mientras que yo me colgaba de su cuello a la vez que él pasaba su mano sobre mi pómulo y afianzaba más su abrazo con la otra, para después pasar a un beso mas… desesperado del uno por el otro, dándole acceso a mi boca en cuanto lo pidió, tratando de dominar cada uno a su manera, mientras que nuestras manos viajaban a través del cuerpo del otro.

Yo metía mis manos entre sus risos, que al parecer fueron cortados también el día de hoy, mientras que él encontraba el bajo del vestido para ir metiendo su mano lentamente, dando ligeros roces sobre mis piernas recién depiladas gracias a la tarde de chicas que tuve hoy

Cuando fue necesario un poco de aire Peeta aprovecho para decirme que lo mejor era que subiéramos a la habitación que suficientes burlas habíamos soportado el día de hoy, a lo que no tuve objeción, porque no estaba dispuesta a volver a pasar por lo mismo que hoy.

Después de estar besándonos un rato y haciéndonos cariños, claro la situación no fue tan intensa como la noche anterior, para no arriesgarnos con Jo; Peeta cayo rendido, yo me quede observando un rato como dormía, viendo su respiración acompasada, repasando todo lo sucedido, en especial sus palabras, tanto las que le dijo a Gale y todas las demás que me había dicho en algún momento, me parecía asombroso que a pesar del veneno él me siguiera queriendo, incluso podía decir que lo que él sentía por mí, ahora era mucho más fuerte, debido a que había tenido que superar dicho veneno. Me sentía muy afortunada de tenerlo a mi lado, de que era ahora mi razón de existir, de que yo también podía corresponderle el amor que me tenía.

Se escuchaba música a lo lejos, por más que intentaba saber de dónde provenía, no daba con el origen, lo que si es que conforme caminaba la escuchaba más cerca, por lo que también empecé a oír risas, era obvio que me acercaba a un festejo; había una risa de una niña pequeña, algo aguda, una risa de una niña que sabía que conocía, pero a la vez no había oído antes, era extraño, pero también había otra risa, una risa muy peculiar, una que contagiaba mucho a los que estuvieran alrededor, una risa que si estaba segura que había escuchado antes. La música se intensificaba y lograba visualizar el origen de las risas, eran dos niñas que bailaban y reían, no pude evitar sonreír al verlas, ambas brincaban, haciendo ondular sus vestidos, una era de piel morena, con risos, mientras que la otra era de piel más clara y con dos coletas. Me encontraba lejos aun, pero no hacía falta que me acercara mas para saber quiénes eran, pero de todas maneas tenía que acercarme, tenía que tocarlas; pero una repentina niebla se interpuso, solo dejando ver sus pequeñas siluetas, yo caminaba y caminaba para tratar de alcanzarlas, hasta que encontré una pequeña brecha que incluso me permitió ver sus caritas, sus caritas de angustia, porque ya no se oía la música, lo que ahora se oía eran cañonazos, haciendo que la niebla se convirtiera en fuego, fuego que consumía todo a su paso, fuego que se acerco tanto a ellas para dejar simplemente el sonido de sus gritos de angustia.

Esta vez no grite, el grito de Prim y Rue fue suficiente para despertarme de sopetón, abriendo los ojos para saber que estaba en la habitación de Peeta, un Peeta que dormía despreocupadamente, por lo que me fui acercando poco a poco, ya que sentía mi sangre helada, a pesar de que en el sueño el calor era intenso, pero era necesario sentir su calor, sentir la tranquilidad que siempre me daba al abrazarme.

Aun no entendía muy bien el porqué de mi sueño, habían pasado ya dos días de la boda, tal vez la música de ese día, por eso la relacionaba, pero no sé porque soñé con Rue y con Prim a la vez, tan solo recordarlas me estaba causando un gran nudo en la garganta; un sollozo salió sin permiso, mientras que yo me aferraba a Peeta, provocando que este se moviera para que me pudiera acomodar sobre su pecho y a la vez me abrazara.

-bonita ¿estás bien? – dijo en un susurro.

-Si – mi voz se escuchó entrecortada.

-Hey ¿Qué pasa? – esta vez Peeta se incorporó y me abrazo más fuerte, yo hundía mi rostro en su pecho, me sentía tan mal, el soñar con ellas me deprimía mucho, pero también estaba el hecho de que cada vez era más llorona y sobre todo cuando estaba con Peeta no podía evitar derrumbarme, porque de cierta manera sabía que estaba él para sacarme del hoyo.

-¿Fue una pesadilla? Tranquila –

-Es que… - mi llanto no me dejaba hablar.

-¿Qué sucede bonita? Esta vez es diferente – Peeta comenzaba a oírse preocupado.

-No lo sé – respire profundo – no sé porque me siento así, es que fue Prim y Rue juntas y yo… -

-Calma, sabemos que es difícil pero… sh sh tranquila – Peeta frotaba mi espalda y me aferraba a él, sabía muy bien como reconfortarme, que decir, como actuar, llego el momento en que se mecía y comenzó a besar mi cabeza cariñosamente.

-Ya paso, solo fue un sueño – mi respiración comenzaba a tranquilizarse, sus palabras y su cercanía me reconfortaban – ven acomódate, estas helada –

Efectivamente, estaba muy fría las cobijas se habían resbalado dejando mi espalda al descubierto, pero solo fue hasta que Peeta lo menciono que me di cuenta que tenía frío, él se acostó prácticamente conmigo sobre de él, pero arropándonos y mas porque un día después de la boda mi organismo amenazaba con una fuerte gripe debido a mi salida sin nada que taparme la noche de la boda.

-Perdóname por despertarte, se ve que dormías muy tranquilo – por fin hable después de casi una hora de que habíamos despertado.

-No hay nada que perdonar, sabes que para eso estoy – Peeta se escuchaba adormilado, situación que me hizo sentir peor, debido a que por mi culpa él no pasaba muy buenas noches, siempre despertando llorando, en medio de gritos, incluso aventando puñetazos.

-Entonces gracias, gracias por esta conmigo, por protegerme de mis pesadillas, por reconfortarme siempre –

-Sabes que no es necesario bonita – decidí por fin levantar la vista para verlo al rosto, Peeta tenía los ojo cerrados, pareciera que estuviera durmiendo, si no fuera por el fuerte abrazo en el que me tenía; su golpe aun se notaba, pero ya solo quedaba un color entre amarillo y verde, al parecer la sábila que se había estado poniendo estaba dando resultados para que sanara mas rápido.

-¿Qué pasa? – dijo a sabiendas que lo observaba.

-Nada, solo… que te amo – le susurres esta última palabra sobre sus carnosos labios, para después darle un corto pero tierno beso. La sonrisa de Peeta me basto para sentirme mucho más tranquila y poder acomodarme nuevamente sobre su pecho, escuchando el mejor sonido del mundo.

-Yo también te amo –

Ese día estuve algo ausente, no entre a las bromas que hacia Johanna o de vez en cuando me tenían que repetir la pregunta, incluso a la hora de la comida en mi casa con los Hawtorner; estos tres días habíamos hecho lo mismo, para poder seguir platicando y haciendo un poco de planes para sus próximas visitas, ya que el tren vendría pasado mañana por ellos, debido a que Gale tenía que retomar su empleo, así como los chicos regresar al colegio.

Al verlos no pude evitar un poco de sentimientos encontrados, alegría por verlos juntos pero también tristeza, ya que extrañaba sobre manera mi familia, a mi padre, que fue una perdida que nos marco sin lugar a duda por lo pequeñas que estábamos, a mi madre, porque a pesar de todo, es mi madre y antes de que pasara lo de mi papá era muy cariñosa con nosotras y veía por nuestro bienestar y sobre todo extrañaba a mi Patito, la razón de que yo saliera adelante después de lo de mi papá, de que decidiera luchar en los juegos por la promesa que le hice, de ver las cosas de diferente manera cuando estábamos en guerra, en ayudarme a sobrellevar la situación con Peeta en ese tiempo, pero simplemente porque era lo más importante en mi vida, mi razón de existir, por lo que arriesgue todo y dolorosamente perdí.

-Hey Catnip – Gale paso su mano frente a mi rostro

-Perdón ¿Qué decían? –

-Estas… como ausente, te decía que si no tienes inconveniente de que mañana te acompañe al bosque, para cazar un poco, se que ahora no es necesario pero… para recordar los viejos tiempos, ¿Qué opinas? –

-Claro, será… agradable – no podía estar del todo segura, pero que más le podía decir, sobre todo porque ayer Hazelle me dijo que Gale desde que llego al distrito ansiaba poder salir a casar conmigo; yo esperaba que sirviera para reforzar un poco la amistad que habíamos perdido, para volvernos a ser Gale y Katniss, los chicos de la Veta que desafiaban los peligros del bosque.

-Perfecto, entonces vienes por mi temprano o… - él dudo - ¿quieres que te vaya a buscar a casa de… Mellark? –

A pesar de que Peeta y Gale tuvieron su plática, se dijeron de cosas, incluso hubo golpes, no volvieron a entablar una conversación, ni por darme gusto ni por nada, digamos que aun estaba esa barrera que los separaba, que a la vez era tan frágil que podían llegar a los goles nuevamente.

-No, te veo en el nuevo quemador después de las 10 –

-¿vamos a ir tan tarde? – Gale protesto.

-Si es que… tengo que ayudar en la panadería, ya tenemos una rutina –

Peeta no se vio muy contento cuando le comente mis planes con Gale, pero tampoco dijo nada al respecto, simplemente siguió pintando un retrato del bebe de Finnick y Annie, para que Johanna se lo llevara como regalo de nuestra parte, puesto que ella también se iría con el tren.

-Excelente un poco de aire fresco no vendría nada mal – decía Johanna mientras molestaba a Haymitch que se había quedado dormido sobre el sillón.

-¿a qué te refieres? – dije confundida por su comentario.

-Que mañana cuando vayamos al bosque el aire me sentara muy bien antes de irme al capitolio –

-¿Quién te dijo que irías al bosque? – pregunte mientras limpiaba unos pinceles que Peeta había dejado de ocupar.

-Pues claro que voy, no lo crees Peeta, verdad que no te gustaría que esta descerebrada vaya sola con el guapo –

-¿Qué? – Peeta la vio entre divertido y confundido

-Pues que si, que yo voy porque no creo que estés muy de acuerdo con el plan de Katniss y Gale –

En ese momento me sentí… mal por no consultar primero con Peeta si le parecía que fuera con Gale, pero por otra parte no tenía porque pedir permiso, creo que también yo había dejado claro la situación, tanto para Peeta como para Gale.

-No, yo no… no creo que haya problema con que Katniss y Gale vayan al bosque – Peeta se veía divertido, pero había algo más en su mirada.

-¿Cómo no te importa que tu novia vaya a adentrarse al bosque con un muchacho como Gale? – Johanna en verdad me estaba empezando a molestar, que acaso no había visto la situación los días anteriores como para que dijera esos comentarios de mal gusto.

-No – contesto tajante Peeta sin quitar la mirada de la pintura – yo confió en mi novia, se que ella me quiere y que va en realidad con su mejor amigo, no con un "guapo" como dices tu –

-Vaya… - Johanna se veía que quería contraatacar pero Peeta no permitió que siguiera.

-Ahora si estuviéramos hablando que si tu fueras mi novia – ambas abrimos los ojos de mas cuando Peeta dijo esa frase – obviamente no me gustaría para nada que fueras, estaría demasiado preocupado, imagínate, pobre hombre estando solo contigo, esta vez sí que lo compadecería –

No pude contener la risa en cuanto vi el rostro de Johanna, tanto que Haymitch se movió y levanto la vista para después volver a caer dormido.

-Amaneciste de humor verdad Mellark – Johanna se fue algo molesta lanzándome una mirada de pocos amigos.


N/A: QUE TAL? COMO VEN A NUESTROS CHICOS, ESPERO QUE LE HAYA GUSTADO EL CAPI, SE QUE NO FUI BUENA Y ME TARDE EN SUBIR EL OTRO CAPITULO, PERO ESPERO QUE EL CAPI MEREZCA UNA COMENTARIO. TAMBIEN LES INFORMO QUE PRONTO ESTARE DE VACACIONES, ASI QUE ESPERO TENER CHANCE DE ESCRIBIR, CLARO SI ES QUE MI MAMA ME DEJA PORQUE AL PARECER TIENE MUCHOS PLANES PARA DESALOJAR MI CUARTO JAJAJAJA. BUENO, ESPERO QUE LOS INVITEN A MUCHAS POSADAS, TOMEN MUCHO PONCHE PARA LA GRIPE, NOS ESTAMOS LEYENDO. AQUELLOS QUE PREGUNTARON CADA CUANDO ACTUALIZO, ESPERO HACERLO SEMANALMENTE O MAS O MENOS CADA 12 DIAS. n.n